Etiqueta: navidad

  • Deseos de navidad

    Deseos de navidad

    Soy un creyente de que los mejores regalos recibidos, son aquellos que no se piden, y que más bien, son producto del esfuerzo continuo del individuo por obtenerlos. Pero hoy me aferraré a la tradición de pedir a un ser supremo. Sea El Niño Dios, Santa Claus, o demás personajes a los cuales los niños piden sus regalos (y de quienes sospecho, una confabulación donde participan los papás de los niños).

    Deseos de navidad

    Entiendo que para Santa, hacer al gobierno priísta actual, un círculo de bondad y honestidad, o peor aún, lograr que nuestro querido Presidente se convierta en un estadista con altos niveles del intelecto, es algo más que imposible. Por eso me gustaría pedirle más bien, eliminar las causas para que este tipo de gobiernos existan, y para que su efecto nocivo se pueda contener o neutralizar.

    Primero. Quisiera tener una sociedad que se involucre más en política. Que se informe más, que piense más, que busque desde su posición ciudadana incidir. Al ver que una incipiente minoría despierta y lo hace, y ver que a pesar de todo, puede tener cierto poder; al tener más ciudadanos activos, lograremos hacer más democracia. No estuvo errado Gustavo Madero, el Presidente del PAN, cuando afirmó que «a los jóvenes les vale la política», y es que desatenderse de la política es casi como si alguien dijera que no le importa el estado de su salud porque no le entiende a eso y porque siempre es igual. Estar al tanto de lo que pase, debería ser una obligación moral de todos los ciudadanos, no importa que no guste, o que sea deprimente. Por más se cierren los ojos, más deprimente se mantendrá el estado de la política actual.

    Segundo. Quisiera que cambiáramos un poco el enfoque. Tenemos manifestaciones en contra de la privatización de Pemex, en muchos casos se cree que el modelo económico es la causa de todos los problemas. Pero muchas veces hay mucha apatía hacia la raíz de todos los males que es la corrupción. Muchos políticos incluso son cínicos y gustan presumir de todas las fechorías que cometen, pero en muchos casos, la gente pareciera ser displicente y enojarse solo en la comida o en las redes sociales. Hay mucho descontento, y es totalmente entendible porque responde a algo real, pero muchas veces está mal enfocado, y se expresa más con cartones evidenciando el bajo nivel intelectual de Peña Nieto o señalando características que no suelen ser el mal en sí, sino la corrupción que lo rodea, que con iniciativas ciudadanas con el fin de terminar con la corrupción, que condiciona todo aquello que es relevante, incluso la apertura de Pemex.

    Tercero. Quiero más ciudadanos que pongan el ejemplo. Conozco muchos casos de quejosos e «indignados» que a la primera oportunidad, dan mordida, tiran basura y no respetan su entorno, pero te rebaten cuando los recriminas porque aseguran que «una mordidita de $100 pesos no se compara con lo que nos roban los políticos». Necesitamos más ciudadanos ejemplares, que no necesiten ser reprendidos por las autoridades (que en muchas ocasiones pueden comprar) para que actúen bien, que dejen de pensar solamente en sí mismos y tengan un mayor sentido de la comunidad.

    Cuarto. Quiero que los mexicanos dejen de ser mediocres. Dejar de pensar que ser ciudadano se limita a trabajar 8 horas diarias, pagar impuestos de mala gana, y votar cada 6 años. Que los mexicanos dejen de creer en la cultura del menor esfuerzo, tanto en su trabajo como en el quehacer social. Necesitamos gente que se involucre, que participe.

    Todo aquello que deseo que cambie, la educación, la situación política actual, la economía, tendrá más posibilidades de ser cambiado, si estos cuatro puntos se cumplen. Si se quiere cambiar, se debe de tener voluntad para hacerlo. De lo contrario seguiremos estancados, y la discusión sobre como mejorar a México seguirá reducida a limitados círculos de académicos e intelectuales.

    Que tengan una feliz navidad.

     

  • La esencia de las fiestas, de la reflexión a la peda

    La esencia de las fiestas, de la reflexión a la peda

    Caray que todas las fiestas religiosas se están secularizando. Me comentaban que debido a esto la navidad se empezaba a celebrar en países como China, algo más consumerista que religioso. Arguyen que solo de esta forma la «navidad» puede globalizarse más, pues al ser una fiesta cada vez más secular, entonces sociedades con otras religiones o bien ateas, las podrán aceptar con menos recitencia. Pero no se relativizan solamente los orígenes de la navidad, también la de las posadas o inclusive los de las fiestas patrias.

    La esencia de las fiestas, de la reflexión a la peda

    Llegamos un punto donde festejar en alguna fecha, más que conmemorar una tradición o un hecho histórico, sirve para desprendernos un poco de la rutina diaria. Si la «peda» es el 15 de septiembre, entonces estamos conmemorando el aniversario de la independencia, si esta es en las primeras semanas de diciembre, a esa peda le llamamos posada, si es el 24 o 25 le llamamos navidad. Todo depende de cuando esa peda o fiesta o reunión se lleve a cabo. Pero dentro de estas, ¿sabemos que se está festejando? ¿conocemos la esencia de las fiestas que por su simbolismo, son meritorias para tomarlas como día de asueto?

    En la noche buena pasada por ejemplo (hablo de mi familia) no hubo prácticamente ningún elemento que nos recordara la esencia de la navidad, y sí el consumerismo que implica esta. Cuando era niño, los papás nos ponían a leer trocitos de papel alusivos al nacimiento del «niño Dios». Ahora no existe nada de eso en realidad. La navidad es simplemente un pretexto para que la familia extensa se pueda reunir y en mi caso, pueda recordar su pasado. Pareciera que estamos festejando a la familia en sí, pero no veo ni arbolitos, ni niños dioses. Pero sí veo muchos iPhones, niños con regalos, adornos navideños que se entremezclan entre su versión tradicional (reyes magos, Virgen María) y su versión marketera (Santa Claus).

    El grito de independencia es otro caso. Siempre he sido un crítico por el hecho de que la gran mayoría de los mexicanos, no sabe bien a bien que se festeja. En sus cabezas solo les quedan reminiscencias históricas recibidas de los libros de texto gratuito en la primaria. Es algo así como festejar el «triunfo de la selección mexicana de futbol» pero sin futbol. Nos pintamos la cara de verde, blanco y rojo, ponemos una banderita en el auto y ¿Quién rayos es Josefa Ortíz de Dominguez? me suena, me suena. ¿No salía con Ninel Conde en la novela de las 5? ¿Quién es Hidalgo, Morelos, Guerrero? ¡Aaah ya sé! Así se llaman unas calles del centro de la ciudad, y quién sabe por qué, pero cuando voy a otras ciudades de México también se llaman así. Si digo, muchas veces no tenemos memoria histórica en base a los hechos que nos tocó vivir (un pelón por ahí), menos entenderemos lo que sucedió hace ya poco más de 200 años. El bicentenario tan jodido que celebramos y que tan solo nos dejó una suavicrema con tecnología más obsoleta que un Atari, es una muestra de ello.

    Gritémonos, abrazos, besos, gritos, puños erguidos. Todo en torno a un tarro de cerveza o una botella de tequila. Bar X, 3 botellas de tequila, 16 de Septiembre = Grito de Independencia. Bar X, 3 botellas de tequila, 18 de Diciembre = Posada, Bar X, 3 botellas de tequila, 31 de Diciembre = fin de año, ¿Qué, ya se acaba el año, que no era bisiesto? En un futuro no muy lejano: Bar X, 3 botellas de tequila = boda (seguramente te acordarás más de la peda que con quien te casaste, ponte buzo). Bar X, 3 botellas de tequila = velorio ¿Y el muerto, que no se han dado cuenta que alguien murió hoy y ustedes de parranda?

    Todo sea por las fiestas. Espero que cuando este sitio cumpla 5 años no se me vayan a ir de juerga sin acordarse que este sitio cumple, 5 años.

  • Santa Claus, Niño Dios, no existen

    Santa Claus, Niño Dios, no existen

    Diosito, Buda, el elefante de tres brazos, o quien esté allá arriba:

    Hola, ¿Cómo estás?. Soy Cerebrito Pérez Pito. Tengo 9 años, y escribo esta carta profundamente indignado porque he descubierto que quienes traen mis regalos son mis papás. No es Santa Claus ni el Niño Dios. Me molesté en escribir esta carta y amarrarla a un globo con helio, porque no puede ser que ustedes en el cielo no tengan ya no digo Twitter o una Fan Page de Facebook, sino que no tienen Internet, digo, hasta Benedicto ya tuitea. ¿Qué no ven que al usar papel estoy matando árboles y acabando con la naturaleza que creaste en 7 días?.

    Bueno, voy al grano. Disculpa que no escriba como niño y tenga un léxico profundamente avanzado, digamos que soy un niño inteligente, lo suficiente para darme cuenta de la verdad por mí solo. A ver. decídanse, me dicen que Santa Claus trae regalos y luego que es el Niño Dios. ¿Quién es el verdadero? ¿Acaso trabajan por regiones? ¿Se asignan la logística de ciertos países cada uno de ustedes?. Luego, dicen que Santa entra por una chimenea. ¡Por Dios! Estamos en México, aquí no hay chimeneas, ¿Cómo carajos entra Santa?. ¿Si creo en los dos por qué no me traen regalos los dos? No entiendo porque para como festejan la navidad, siempre creo que Santa Claus les da un ride a los tres reyes magos en su trineo para llegar a Belem que se encuentra en el polo norte.

    En la noche me quedé despierto porque quería ver que rollo. En eso escucho unos pasos y escucho el estornudo de papá. ¿Qué acaso mi papá le abre a Santa? ¿Mi papá tiene negociaciones con él?. Así lo pensé porque mi papá es el que me llevaba a la juguetería a ver que regalos quería que Santa Claus me trajera. Si de por sí no entiendo como puede Santa Claus entrar a todas las casas del mundo, no entiendo como tiene tiempo para charlar con todos los papás del mundo ¿Qué tal si algún papá está alcoholizado? ¿Qué tal si un papá es un loco despiadado y lo mata? ¿Por qué desde el año cero hasta ahora nunca le ha ocurrido nada? Igual tu te hacías tonto y decías que tu si puedes ver todo el mundo, pero ya tenemos Google Maps, y podemos contar ¡todas las casas que existen en este planeta inmundo!

    Te la voy a poner así. El año pasado reprobé dos materias y Santa Claus me trajo muy pocos regalos, tan pocos que ni se justificaba que estuviera en austeridad por la crisis económica. Este año me tiré a Vane, mi compañerita de salón, sí, a los 8 años, y varias veces. Mis papás nunca se enteraron, y curiosamente ahora Santa Claus sí me trajo muchos regalos. Es decir, Santa parece que solo se entera como me porté si saben mis papás. ¿Qué mis papás le entregan un reporte de mi conducta al año? ¿O es que son ellos los que me traen los regalos?

    Mi papá no tiene mucho dinero, y a mí me traen regalos austeros. A mi amiga Medulita Espinoza cuyos papás son millonarios, le llevan puros regalos de primer nivel (y ella también se portó mal porque también me acosté con Medulita) ¿Dónde quedó la justicia? Y no se hagan. Santa Claus es rojo, se parece a karl Marx, todos sabemos que es comunista, así que todos deberíamos de recibir regalos igual de caros.

    Así como veo todo, creo que voy a impugnar la navidad. No es justo que los pequeñines como yo seamos deliberadamente engañados para enajenarnos y no darnos cuenta de lo que sí importa. Primero es esto, luego es el ratoncito de los dientes, la guerra contra el narco, ¿Qué sigue?

    Te escribo totalmente molesto. Los niños no nos vamos a dejar de este engaño. Nos vamos a manifestar, haremos la siguiente navidad una huelga de regalos, no aceptaremos ninguno, hasta que los papás admitan que son ellos los que nos traen los regalos. ¡Gorro por gorro, regalo por regalo!.

    Luego dicen que la navidad fue hecha para que mis papis se gasten todo su dinero en regalos hasta quedarse pobres, mientras las empresas grandotas se hacen ricas y más ricas.

    Saludos. Feliz Navidad ¿Feliz Navidad? ni m…

  • Las costumbres de navidad y año nuevo

    Los adornos navideños en mi casa son muy curiosos (y supongo que así ha de ser en varios de los hogares mexicanos), porque se mezclan dos tradiciones navideñas totalmente diferentes: La versión inglesa-norteamericana (con el Santa Claus, el trineo y el árbol de navidad) y la versión Mexico-latinoamericana (El niño Dios, la virgencita, el nacimiento). De hecho cuando poníamos árbol de navidad (algo que por alguna extraña razón ya no hacemos) le poníamos la estrella de Belén arriba de este y también solíamos poner imágenes de la Virgen y el niño Dios, junto con imágenes de Santa Claus.

    Pareciera algo de lo más común, pero a mí se me hace muy sui géneris. Porque en realidad son tradiciones muy diferentes. Allá en Estados Unidos es un rollo más mercadológico y aquí nuestros festejos más bien religiosos y culturales. ¿Que tiene que ver el Santa Claus con la Virgen, por ejemplo?.

    Algo que desconocía hasta que me dijo una amiga, es que en varias regiones del país (sobre todo en el este de nuestro país) se celebra el año viejo, que es un monigote que representa el año que termina, como una peculiar forma de despedir el año que acaba de terminar. Pero no entiendo, si tuve un buen año ¿para qué lo quemo?. Aunque bueno, para nosotros los mexicanos todo es crisis, inseguridad y dramatismo, ¡hay que acabar con el año que acaba de terminar!. No por nada muchas veces esos monigotes son personas indeseables, ya sean de ficción, como Darth Vader o reales, como Carlos Salinas de Gortari.

    Los festejos de navidad no son iguales a lo que era antes, no se si sea por mi edad pero se ha perdido algo del encanto. Yo recuerdo muy bien que cuando era niño todos mis tíos (y vaya que tenía familias grandes) me daban regalos. Además de los regalos de mis tíos, mis papás me atiborraban de más bajo el arbol de navidad. Eran días increíbles y mágicos. Pero todo empezó a cambiar después de la crisis del 94. Sucedió que ya casi nadie tenía dinero, y entonces se cambió la metodología. Ahora era un intercambio sorpresa donde un solo tío te iba a dar regalo (claro, más el padrino que siempre me dió de ley). Además los regalos bajo el árbol de navidad ya no eran tantos como antes. Y a pesar de la supuesta recuperación, todo terminó siendo igual. Pasaron los años, menos regalos, pérdida de la inocencia, y todo quedó en un mero festejo rutinario todos los 24 y 25 de Diciembre, donde si bien uno se la pasa bien porque un convivio familiar no deja de ser un convivio familiar, si ya no existe esa magia que existía antes.

  • El sentido de la navidad.

    ¿Que es la Navidad?. Se supone que hay que celebrar el nacimiento de Jesús a Belén, el mesías que viene a rescatar al mundo de la injusticia y la decadencia humana para salvarnos y transmitirnos un mensaje de paz y amor, -¿Que mi Señor?, ¿acaso no te has dado una asomada al mundo de hoy?, que la crisis, que la falta de valores, que el sexo desenfrenado, como que ya te están esperando por aquí para que vuelvas a nacer, mi vecina te implora al cada rato al ver las vagancias que hace Cerebro. Aparte un marrano rojo ya ha tomado tu lugar en la conciencia de los pequeñines que esperan sus regalos debajo del arbolito, un tragón que ya es muy robusto como para entrar a las chimeneas. Aunque no se como le hace para entrar a las casas mexicanas que generalmente no tienen.

    A veces pareciera que el espíritu navideño se pierde un poco conforme uno va creciendo. Cuando se es niño, uno espera jubiloso el 24 de Diciembre esperando que todos los tíos le den su dotación de regalos. Pero cuando uno crece, parece que ese entusiasmo se va perdiendo un poco y va siendo reemplazando con las posadas y los santos «pedogrinos», y la nochebuena parece más bien un simple momento de convivencia social, donde se come un rico pavo, se conversan de los temas que rodean la vida de uno: Ahora se hablará del campeonato del Monterrey, de la muerte del mero mero del cartel de los Beltrán Leyva, de como la crisis ha hecho reducir presupuestos. Y no faltará quien trate de rescatar ese espíritu leyendo versos bíblicos a los cuales muchos (sobre todo los jóvenes) no les pondrán atención.

    Pero por otro lado, si habrán motivos para festejar. Todos los empleados recibirán su aguinaldo, y los comerciantes verán una alza en sus ventas, debido a que todo mundo quiere comprar regalos. Es momento de gastar (y a veces de más) sin remordimientos, y sin pensar en que se viene la cuesta de Enero. La navidad no solo es el espíritu navideño para conmemorar un aniversario más de la venida de Jesús a nuestra tierra. También es un enorme aparato mercadológico para impulsar a los consumidores a comprar y comprar, como una forma de interpretación (o compensación) de la espiritualidad navideña.

    En México es raro, porque la navidad mezcla dos tradiciones totalmente diferentes. La tradición mexicana católica del Niño Dios, el nacimiento, belén, y los tres reyes magos, con la tradición norteamericana del Santa Claus, del arbol de navidad, la escarcha, los renos y los regalos. La primera se basa en la venida del Jesús y la segunda se basa en otra concepción totalmente diferente sobre una leyenda de un tal San Nicolas de Bari:

    Su mítica fama de repartidor de obsequios se basa en otra historia, que cuenta que un empobrecido hombre padre de tres hijas, no podía casarlas por no tener la dote necesaria, al carecer las muchachas de la dote parecían condenadas a ser «solteronas». Enterado de esto, Nicolás le entregó, al obtener la edad de casarse, una bolsa llena de monedas de oro a cada una de ellas. Se cuenta que todo esto fue hecho en secreto por el sacerdote quien entraba por una ventana y ponía la bolsa de oro dentro de los calcetines de las niñas, que colgaban sobre la chimenea para secarlos.

    Como decía, los mexicanos mezclamos las dos tradiciones, inclusive en las diferentes ciudades difiere un poco. Por ejemplo, en México D.F. se le dá más importancia a los reyes magos, que lo que se les dá en la ciudad de Guadalajara. Y todo esto es extraño porque uno termina viendo árboles de navidad con figuritas de la Virgen María escarchadas, como si una cosa tuviera que ver con la otra.

    Así termina este relato donde me dí el tiempo de filosofar un poco sobre lo que es la navidad. Espero que les haya gustado, y que, pasen una muy feliz navidad.

  • Carta a Santa Claus

    Hola Santa Claus:

    Yo se que este año, como todos, me he portado muy mal, pero espero que te apiades de mí y me traigas aunque sea alguno que otro regalo. Es mas, los obsequios que te voy a pedir, casi ninguno es un regalo común, mas bien son favores que no solo me van ayudar a mí, sino a toda mi gente; ya ves que navidad es compartir.

    Mira Santa, necesito que desaparezcas a:

    1.- La Crisis Económica

    2.- Al Peje

    3.- A los narcos y los secuestradores

    4.- A Emilio González, gobernador de Jalisco

    5,. A la Televisión abierta.

    Muchas gracias Santa.

    Respuesta de Santa Claus:

    Hola, he leído tu carta, yo se que te has portado muy mal, pero no te preocupes, tu sabes que soy un producto de la mercadotecnia y le doy mas regalos a los niños y niñas con mayor poder adquisitivo,  que tengan Internet y Sky en su casa (porque así me ven mas, jojojojo). Con el niño Dios si habría problema, pero conmigo no, tu sabes, entre mi equivalente comunista Carlos Marx y yo, nos encargamos de hacer felices a todos los niños del mundo.

    De los regalos que me pediste, solo te puedo cumplir con algunos.

    1.- Acabar con la crisis económica. Jojo, no te preocupes, muchos niños me han pedido ese regalo, y la verdad que me ha quitado algo de trabajo; iba a ir a quejarme a Televisa porque con sus comerciales está asustando a todos los chamaquines, pero recordé, que jojojo, aparezco en su programación y en sus comerciales, así que si me vetan, muchos niños no van a saber de mi. Pero mira, el deseo de acabar con la crisis te lo voy a conceder. El 20 de Enero cuando llegue Obama a poder, vas a ver como los especuleros se van a tranquilizar y todo va a volver a la normalidad.

    2.- Acabar con el Peje. Jojojo, eso no necesitas pedírmelo, de hecho me está quitando mucha clientela entre los pobres de tu país, las adelitas han tratado de atacar a mis duendes. El problema es que si su gente sabe que yo acabé con el, los pejeñines ya no van a pedirme regalos porque van a creer que soy parte del compló.

    3.- Acabar con los narcos y secuestradores. ¿Oye, que no te sirvió la silla eléctrica de Playmobil que te llevé la navidad pasada?, ejemm.. ooh era un juguete. Mira, te voy a ser sincero, en el Polo Norte no hay mucho dinero, lo había, pero los gringos nos están sacando el petroleo que teníamos aquí, entonces Santa necesita buscar financiarse para poder dar regalos a los niños en el mundo, entonces pues Santa tiene un trato con los Zetas, pero, espera; no creas que Santa quiere hacer algo malo, noo, te voy a explicar:

    Los carteles venden droga ¿verdad?, entonces ¿porque Santa recibe dinero de los carteles que presuntamente drogan a los pequeñines?, porque, esos niños que se drogan, son niños infelices que no tienen una familia feliz como la tuya, que no tienen dinero (recuerda que por mas dinero tengas, tienes mas prioridad en mi lista), entonces con el dinero de esos niños que se drogan, me va a alcanzar a comprarles regalos a estos, y entonces, con mi cariño, mi amor y mis regalos, ellos van a ser felices, ya no se van a drogar, y por lo tanto el narcotráfico va a desaparecer. Jojojo, hasta soy mas inteligente que tu presidente a la hora de combatir al narco.

    4.- Acabar con Emilio González. Jojo, ¿te digo un secreto que me dijo el niño Dios, acá entre nos?. Dice el que ya no les va a dar regalos a los hijos de los papás que voten por el, porque pone en ridículo a su Iglesia. El niño Dios ya tiene menos clientes en Guadalajara, porque cada vez los niños creen menos en la Iglesia, gracias a que gente como Emilio usa sus impuestos para construir Santuarios. Es mas, me dijo que Satanás puso a Emilio en el gobierno. Pero no te preocupes, el niño Dios es mi amigo (aunque me diga marrano capitalista cuando está enojado) y por lo mismo yo lo ayudaré a acabar con Emilio.

    5.- Acabar con la TV abierta. Aquí también te voy a fallar. Mira, te voy a platicar la función que tiene la TV abierta en la sociedad. Resulta que cuando un pobre ve que hay gente mas rica que ella y que trabajan en una silla acolchonada, tendrán una tendencia natural a sentir envidia y rebelarse contra el sistema. La TV abierta hace que eso no pase poniéndoles novelas, partidos de futbol de liga mediocre, y noticieros tendenciosos, para mantener a la gente pobre donde está, y que no entren al edificio donde trabaja tu papi, a hacer destrozos en el nombre de una revolución. Por eso no puedo desaparecerla. También recuerda que ellos me dan publicidad y posicionamiento de marca ante los niños de México y el mundo.

    Bueno, eso es todo, ojalá que pases una muy feliz navidad. Y espero que no solo te portes bien el próximo año, sino que compres mas y mas y mas.

  • La Navidad

    No, ahora no estoy para criticar el consumo desenfrenado que se da en las navidades, ni platicar de la ardua batalla del Niño Dios frente a las políticas neoliberales, que para muchos reducen la expresión navideña a un fenómeno de consumo.
    Aún con la progresiva pérdida de el absolutismo que gozaban las religiones, la navidad es algo ya fuere motivado por la Iglesia o por el Fondo Monetario Internacional para incrementar el PIB de los países emergentes, un fenómeno que nos hace recordar los lazos con los que estamos unidos; ya sea la familia, familiares, o incluso acordamos que tenemos amigos, y compañeros de trabajo, en aquellas posadas que comunmente desembocan en una cruda aguda el día siguiente (es peor cuando las posadas no caen en fin de semana).

    Me pregunto, ¿que sería de nosotros sin la navidad?, esos momentos, en que el ser querido te dice «te quiero» y te da un regalo, que mas que el precio, el detalle es el que le pone el valor, junto con el cálido abrazo. ¿O de esas ilusiones de los niños pequeños que esperan que Papa Claus les traiga del polo norte (mas bien el Wal Mart mas cercano) el regalo que escribireron en su carta con un globo directo al cielo?.

    Yo ya hice mi carta, para ver si me traen los regalos que quiero:

    Querido niño Dios:
    Este año no me he portado muy bien, así que no te voy a pedir que me traigas muchos regalos, solo uno que otro, y es mas, lo que quiero es que te lleves cosas que tengo y que ya no me sirven.

    1.- Quiero que te lleves la tele que tengo en mi cuarto. La verdad ya me he cansado de tanta porquería de programación en la televisión abierta; todos esos programas de Bailando por un no se que, me han quitado tiempo para hacer las tareas, y han anulado mi pensamiento crítico; por lo mismo ya no he sido bueno, porque me he dedicado a imitar a mis ídolos de RBD.

    2.- Quiero que te lleves a Carlos Slim (y si es «en Infinitum» mejor). Ese regalo que me trajiste ha hecho que no pueda comprar mas cosas, porque el ha monopolizado todos mis juguetes. Y de una vez a los burócratas del CFE y de Pemex, porque papi tiene que pagar mucho por la luz que necesito para jugar con mis juguetes.

    3.- Yo se que te pedí el año pasado una buena educación porque mi papi quiere que sea hombre de bien, pero como el año pasado me porté muy mal (recuerda que fuí a un table dance de mala muerte) me trajiste a Elba Esther Gordillo. Llévatela, ya no la quiero, guácatelas.

    PD. Te iba a pedir que te llevaras al Peje, pero pues yo se que no te lo tengo que pedir, que tu lo vas a hacer solito, porque te anda quitando la chamba con su populismo.