Etiqueta: moral

  • Sin tetas no hay Reforma Energética

    Sin tetas no hay Reforma Energética

    El PAN, el partido humanista, subsidiario, solidario, y quien sabe cuantos más adjetivos. El PAN, el partido que nos iba a traer la democracia. El PAN, que era la oposición del PRI, del partidazo. El PAN, ese partido moralista, que se opone a todo lo que no vaya de acuerdo con los preceptos de la Iglesia Católica. Pero en el PAN, en el de hoy, sin tetas no hay Reforma Energética, y hay que celebrar a cargo del erario -Güey, nos vamos a Barra de Navidad, contratamos a unas putas y nos las cogemos, les hacemos fracking ¿Cómo ve compa?-.

    Sin tetas no hay Reforma Energética

    El PAN representa esa doble moral, esa fricción entre el rancio conservadurismo y la modernidad. El liberalismo, o más bien el libertinaje adaptado al conservadurismo. Me opongo al aborto, me opongo al matrimonio entre homosexuales porque va contra esa institución sagrada que se llama familia. Pero sí que me puedo ir a acostar con unas teiboleras para festejar la reforma, -¿Y si se entera mi esposa?, baaah, no pasa nada ¡Que entienda que tengo necesidades sexuales! ¡Que la Carmencita entienda que quedé muy agitado por toda la presión de la Reforma Energética! -Me sentí muy amenazado porque los de Haliburton me decían: -¿Cómo vamos mi diputado? ¿Si va a pasar la Reforma tal como habíamos acordado verdad?-. -Entonces que mi señora esposa me entienda, de pronto me tengo que soltar.

    El problema es que el PAN siempre se dice defensor de los «valores morales». El problema es que los defiende sólo cuando les importa, o en muchos casos, no importa tanto cuando se trata del «hombre hombre». Porque en nuestro país es tradición: -No puedes ser gay, la señora se debe de quedar al cuidado del hogar, debes tener moral limpia, debes ir todos los domingos a la Iglesia. Pero el macho, el que manda en la casa, no, no tiene tanto problema en agarrar busto ajeno, se le permite.

    Pero cada caricia, cada nalguita agarrada, cada copulación, cada piropo, cada arrimón, todo eso, lo pagamos tú y yo con nuestros impuestos. Esa fiesta nos costó a los contribuyentes, un millón y medio de pesos. 

    Y el PAN se va a quemar más, y esto es una joya para los priistas, y es que como el PRI no tiene ideología, no pasa nada si ellos contratan a sus prostitutas, pero el padre de familia conservador no verá con buenos ojos que sus representantes hagan esto, y que lo hagan con el dinero de sus impuestos. Y estos son los que nos representan, aquellos que tienen esposas e hijos esperándolos en su casa: -Mi amor ¿Cómo te fue con la Reforma Energética?, estaba tan preocupada viendo el Canal del Congreso que hasta tu hijo Enriquito no quería ir a la escuela para ver que se aprobara-.

    No es que esto sea muy raro ni nuevo, más bien es que ahora se hizo público. El problema es que esto es sintomático del resquebrajamiento del PAN, de la pérdida de los principios con los que fue fundado. Esta es un ladrillo más para su ataúd.

    Y posiblemente en algunos años, muchos de estos diputados (que seguramente ya no lo serán, a menos de que brinquen como chapulines como su colega Javier Lozano) ya no podrán chupar del erario para hacer sus fiestas. Tal vez igual fue buena idea antes de que se cierre la llave del presupuesto público.

  • Es doble moral cuando…

    Es doble moral cuando…

    Es doble moral cuando...1.- Esta existe cuando te conviene, y cuando no deja de existir.

    2.- Exiges que los políticos sean completamente rectos e incorruptibles cuando tu como persona no puedes hacer lo mismo con tu propia vida.

    3.- Agarras un iPhone5 de 64Mb con el plan más caro para mentar madres sobre el «capitalismo salvaje».

    4.- Afirmas que la homosexualidad es una aberración al mismo tiempo que eres más condescendiente con el narcotráfico e incluso les haces una película.

    5.- Abrazas a los árboles y quieres mucho a los animales, pero a los seres humanos los rechazas y los discriminas.

    6.- Te quejas del sistema político mexicano pero evades impuestos.

    7.- Afirmas que las personas de escasos recursos, de otras clases y/u otra raza valen igual, pero afirmas que no te llevas con ellos porque pues se mueven en «ambientes diferentes».

    8.- Predicas la palabra de Dios y hablas del respeto a los valores morales y familiares, pero tu casa o tu computadora están llenas de pornografía hardcore (yo conozco casos de esos).

    9.- Te burlas de cierto político que no supo mencionar tres libros, pero tu en realidad no has agarrado ninguno (TvNotas no cuenta como libro, tampoco Condorito).

    10.- Criticas a los franceses porque reciben con los brazos abiertos a Florence Cassez, pero eso sí, si liberan a un mexicano de Estados Unidos y las dos televisoras lo tratan como rey y hasta le dan un papel en una novela, entonces te sientes orgulloso.

    11.- Te quejas de la ignorancia de país y corres a sintonizar a Laura Bozzo.

    12.- Te crees un activista porque les das «like» a las causas sociales y reenvías las peticiones en sitios como Avaaz o change.org, pero nunca has participado en una A.C. y ya menos digamos una manifestación.

    13.- Criticas a los supersticiosos pero te saltas este punto porque da mala suerte.

    14.- Te quejas de la desigualdad, tienes mucho dinero y nunca donas o apoyas alguna iniciativa para ayudar a los sectores vulnerables.

    15.- Te crees inteligente, y a la vez hablas pestes de este blog.

    ¡Si, yo soy bien doblemoralimo! Y a mucha honra la neta.

    Por cierto, este no es un test tipo revista Eres donde sumas los puntitos y te das cuenta si eres «muy doble moral» «algo doble moral» o «totalmente honesto». Esto es nada más para ver en cuales puntos (seguro que muchos) te queda el saco. Por cierto, voy a mi concierto de Justin Bieber, ¡Caray, ni Arjona escribe tan padre y eso ya es mucho decir!.

  • Del lado de ningún político

    Del lado de ningún político

    Del lado de ningún políticoQuienes me conocen, saben que soy una persona muy poco apegada, no suelo poner mi fe y mi confianza absoluta en algo o alguien (exceptuando a mis seres queridos y amigos cercanos), porque para mi una postura así significaría asumir que aquello a lo que me apego es perfecto, y yo soy demasiado escéptico; por eso creo que no soy tampoco muy apegado siquiera a la religión con la que me educaron. Y bajo este mismo talante, es todavía más difícil que yo me apegue a un político, porque para que pase eso se necesitan muchas cosas que el sistema político mexicano actual no me puede dar, empezando por una postura ideológica afín, siguiendo por la poca integridad de «todos» los políticos que tenemos y sus respectivos partidos. Yo en lo particular no puedo asumir una postura de cerrar filas frente a un político o candidato. El hecho de que haya votado por AMLO lo explica mucho, más cuando ustedes han visto y se han percatado en este blog, que veo con muchas reservas a este personaje. Simplemente no puedo estar del lado de ningún político, soy demasiado escéptico, meticuloso, racional, como para poder hacerlo, más cuando los defectos de todos los políticos están a la vista de todos.

    Por ejemplo, tomo el caso de AMLO, por el cual voté más que nada para evitar la lamentable llegada de Peña Nieto al poder. Yo nunca creí que fuera a ser un dictador, un Hugo Chávez, y si podría decir que es menos corrupto que el político promedio; pero por ejemplo, no puedo cerrar los ojos ante el hecho de que Bartlett irá al senado (él si ganó) por su partido, el hecho de que mientras AMLO critica a las élites es muy cuatacho de Carlos Slim, que uno de sus puntos débiles es su propuesta económica; incluso con el conflicto postelectoral, yo no estaría de acuerdo de ninguna manera, que por ejemplo, bloqueara una avenida como en el 2006, y yo esperaría que si las instituciones fallen en contra de sus impugnaciones acepte el resultado (lo puede hacer bajo protesta e incluso sería mejor, porque de lo contrario sería ser cómplice de las prácticas fraudulentas del PRI).

    Vicente Fox fue el que me quitó todo el apego a los políticos. Creí en el cacareado cambio y nos quedó mucho a deber, no solo eso, recientemente nos insultó a todos aquellos que creemos en la democracia. A partir de ahí he dejado de ilusionarme en políticos. Mucha gente no sé, se ilusionó con López Obrador, o con X o Y político, pero yo no lo puedo hacer, más que todos los candidatos que tenemos son parte de ese mismo entramado político del cual los mexicanos estamos hartos, incluso López Obrador, aunque quiera desligarse de él, es parte, así lo dice su historia y su trayectoria, de esa élite política que se ha distanciado de los ciudadanos, que se cuece aparte, que siente que están a «otro nivel» y que pueden hacer lo que quieran. El PAN alguna vez llegó a tener distancias con esa élite, pero ahora son parte de ella.

    Yo no creo que sea malo que exista un sistema de partidos, que existan políticos, es necesario; el problema es la cultura política mexicana. Hay una decadencia terrible, ahora lo estamos viendo con unas elecciones fraudulentas, y donde a pesar de que hasta ahora los actos de AMLO son los correctos (alguien tiene que sacar el cochinero) hay cosas que nos dejan entrever que esta lucha de López Obrador es más por hambre de poder que por la procuración de la democracia. La posición del PAN ante el hecho es parecida a la de López Obrador (el poder por el poder), nada más que en la coyuntura buscan ver donde pueden quedar mejor parados, se olvidaron de la lucha democrática, como la ejercida en 1988. Bueno, del PRI ni hablamos, porque todo lo que han hecho, es efectivamente el poder por el poder.

    No existe la intención de servir, de participar en la política para buscar incidir en mejoras para la sociedad, tener la motivación de buscar cambios, de dejar huella en la sociedad. Se prefiere el poder, el dinero, las influencias, que el hecho de que la historia te recuerde como un cuidadano ejemplar (los políticos no dejan de ser ciudadanos). Este relativismo moral, donde todo se vale, donde pregono el conservadurismo, el liberalismo, el libre mercado, el socialismo, pero de ahí en más puedo hacer lo que se «me hinche la gana» es causal de la degradación de la política actual.

    En estas circunstancias, no hay razones para apoyar a algún político. Así solo podré pensar en votar por el menos peor o anular mi voto. Si un candidato creado por una televisora, el cual tiene antecedentes como los de Atenco llegó a la presidencia es que estamos muy mal, y hace falta un muy duro replanteamiento como nación.

  • La «República Amorosa» de López Obrador

    ¿La felicidad, el amor y la moral como leyes que emanen de la constitución?

    Mucho se ha hablado de la república amorosa que propone Andrés Manuel López Obrador, algunos se han burlado de él, y otros más han decidido darle el beneficio de la duda al ver el cambio dramático de un personaje irascible, polarizador, que critica de frente y no se calla nada, a una persona que viene a transmitir amor y felicidad. A mí me llama la atención tal vez más para mal que para bien. Tal vez las intenciones de López Obrador no sean malas (así como podemos hablar de las buenas intenciones de Calderón que terminaron en una escalada de violencia), pero el que el Estado quiera imponer una moral, se me hace poco más que preocupante.

    El análisis que hace López Obrador no está equivocado, ciertamente vivimos en una etapa donde los valores escasean y se antepone el materialismo, el consumismo, la egolatría entre otros, por encima de valores mas humanitarios. Tal vez si Andrés Manuel López Obrador fuera un filósofo y viviera lejos del Estado, estaría haciendo bien, pero me precupa el que se quieran imponer valores por medio del Estado, desechando la oportunidad al ser humano de darle la libertad de encontrarlos. Y es que si una persona es envidiosa, materialista, o lo que sea, no lo convierte en un delincuente per sé, por lo tanto no puede ser juzgado por el Estado.

    Algo que falta al mexicano es criterio propio, y eso es debido a la falta de educación y mediocridad intelectual, lo cual, efectivamente desembocan en esos antivalores que menciona López Obrador. Pero querer «imponer» una forma de pensar particular en general, por más válida que sea, me parece un error. Más bien López Obrador debería preocuparse por dotar a los mexicanos (en este caso niños y jóvenes) de herramientas para que se formen un criterio propio, y en base a esto, logren buscar sus valores morales y transmitirlos, sea por medio de la familia, entre ellos mismos. Que el mexicano tenga la libre elección de arroparse a la religión por un decir, o bien que busque los valores en un ámbito no religioso.

    El Estado no es quien deba de ofrecer amor y felicidad a los ciudadanos, debe ofrecer las herramientas para que estos los puedan encontrar. En varias constituciones se dice que el ser humano tiene el derecho a la «búsqueda de la felicidad» y no a «la felicidad». Los conceptos de amor y felicidad varían de acuerdo a la persona, y por lo tanto no se puede imponer un concepto propio a un conjunto de personas. Es decir, si no comulgo con los valores de López Obrador, por más válidos y sustentados que puedan estar, entonces estoy fuera del Estado.

    Cuando López Obrador empezó a hablar de valores, algunos analistas creyeron (tal vez con tino, tal vez no) que había leído al escritor ruso Tolstoi. A mí me suena un poco más a un sermón de misa, y su postura se me hace comparable con algunos actos de la Iglesia, la cual en muchos casos busca imponer sus normas y sus escalas de valores, nada más que si bien la Iglesia solo tiene el poder de la fe de sus seguidores, los ciudadanos tienen la opción de no seguirla si no comulgan con las creencias. El que el Estado las imponga ya es algo más peligroso, con algunos tintes fascistoides, donde ya no solo el Estado debe de tomar el control de la economía, sino que debe de ser el rector de la moral de una sociedad. A mi parecer también veo en una contradicción de AMLO al decir estar en un estado laico, donde supuestamente se respetan las creencias (ya sean morales o de cualquier índole mientras no se atente contra terceros) de los individuos.

    Sinceramente, a mi nadie me va a decir como yo tengo que ser feliz, eso es un asunto personal, no federal. Y es cierto que parte de esto tiene que ver la mercadotecnia, pero yo no me la voy a creer, yo creo en mi mismo, y de los mandatarios, espero simplemente que se encarguen de llevar a la nación por buen rumbo, de lo demás, somos responsables los individuos. No necesitamos populistas mentales, ni redentores para lograr un verdadero cambio en el país.

    Aquí pueden consultar los preceptos de su república amorosa.

  • Dilema Moral = Tocar a las mujeres.

    Esta cuestión está hecha para que los hombres la respondan, y para que las mujeres, pues también nos dén su opinión. Pero bueno, vamos a hablar sobre un tema muy delicado y que al escucharlo a muchos nos produce rabia. A eso que se le llama «golpear a las mujeres».

    La gran mayoría de nosotros, (salvo algún desadaptado social que pueda haber por ahí, y que en realidad son bastantes), estámos rotundamente en contra de golpear a las mujeres. Porque así nos lo han enseñado, y no solo eso, sino porque una mujer supuestamente está en desventaja en fuerza frente al hombre, además porque los hombres percibimos a las mujeres de tal forma, que simplemente nos encabronaría ver a cualquier hombre golpear a una mujer. El calificativo para señalar a aquel hombre que golpea a una mujer va desde cobarde, hasta hijo de p…

    Pero imaginemos que sucede lo siguiente:

    Tu no le caes bien a Andrea (imagina que es una colega de trabajo). Sabes que Andrea nunca te ha soportado, aunque tu no le has hecho nada, simplemente sus personalidades no se llevan y el uno muestra antipatía por el otro.

    En algún momento, ustedes sostienen una caliente discusión porque no llegan a un acuerdo sobre como deben de hacer su trabajo. Resulta que ambos discuten en frente del jefe, y este te da la razón a tí, por lo cual, Andrea queda bien cabreada contigo porque según ella le hechaste a perder su plan de trabajo. Entonces fuera de la oficina, ella vuelve a discutir contigo, pero es tanta la rabia que ella ya siente por tí, que llega a los golpes.

    Imagina que tu no eres un hombre muy fuerte que digamos, y te has dado cuenta que Andrea tiene una fuerza desmedida para ser una mujer. Por lo que tu no tienes ninguna ventaja en fuerza frente a ella, y por lo tanto, no la puedes contener sosteniéndola con las manos o abrazándola como contendrías a cualquier mujer que te trate de agredir.

    Ella tiene una fuerza tal, que si no te defiendes, tu integridad física está en riesgo. Ella tiene la capacidad para tumbarte los dientes, para noquearte, e incluso es capaz de agarrar un objeto que tenga a su lado y pegarte hasta dejarte inconsciente. ¿Si tu estuvieras en esta situación, que harías y por qué?.

    a) Tratar de contenerla, aunque sabes que no va a ser suficiente. Pero sabes que como es mujer no le puedes meter mano. Entonces decides usar todos los medios «pacifistas» posibles para evitar que ella te sigue golpeando.

    b) Sales corriendo. Tu no la quieres golpear, pero si te quedas en la escena, probablemente quedarás noqueado y te lleven al hospital. Por lo cual decides que huír es la única opción.

    c) Usas la fuerza mínima posible para evitar que ella te sigue agrediendo, pero la usas. No le quieres meter mano, pero con tal de que no te golpeé, crees que tienes que soltar algún puñetazo o alguna patada para que se contenga.

    d) Te pones al tu por tu. Como Andrea tiene más o menos tu misma fuerza, entonces crees que eso de no pegarle a la mujer por ser el sexo débil no aplica.

    ¿Cual de las 4 opciones elegirían ustedes y por qué?. ¿O que otra solución le encontrarían al problema?. Es tu integridad, tu honor o tu respeto por las mujeres.