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  • México todavía no es «para las viejas» ni para los inocentes

    México todavía no es «para las viejas» ni para los inocentes

    Un inverosímil caso ocurrió en la Ciudad de México, esa «ciudad progresista». Resulta que Yakiri fue secuestrada y violada en un motel de la Colonia Doctores por dos hermanos. No sin violencia, la llevaron a dicho lugar sin entrar con llave (lo cual denota cierta familiaridad de los violadores con el establecimiento), la trataron de violar, pero Yakiri se defendió, -En uno de los forcejeos ella logra empujar el arma y el agresor se corta a la altura de la aorta-. Ella huyó del lugar, y cuando presentó la denuncia, apareció también Omar (uno de los violadores) y la denunció a ella como homicida de su hermano.

    México todavía no es "para las viejas" ni para los inocentes

    Los diarios de nota roja argumentaron que fue un crimen pasional, pero en realidad Yakiri es lesbiana, y en ese momento se dirigía con su pareja. Miguel, el violador que murió, tenía 16 averiguaciones previas abiertas y también tenía nexos con la policía de su barrio. ¿El resultado? Dictan auto de formal prisión a Yakiri por haber actuado en defensa propia. El caso tuvo muchas irregularidades, y no importaron los antecedentes del violador, ni que participara en proyectos para erradicar la violencia apoyados por el gobierno y el mundo artístico.

    En este momento, sus padres y muchos ciudadanos que se han unido a las redes sociales, buscan que se libere a Yakiri, y que este antecedente quede, para que no se vuelva a registrar ningún caso de este tipo. Yakiri está en la prisión, y uno de los violadores, Omar, está libre.

    A pesar de todos los esfuerzos, en México sigue habiendo un desprecio hacia las mujeres y la cultura patriarcal sigue vigente. Los feminicidos en estados como Guanajuato y el Estado de México son una prueba patente de ello. Incluso en ciertos sectores de la sociedad, no solo mexicana, sino mundial, está bien visto que la mujer se humille ante el hombre. Incluso algunos se atreven a aseverar que las mujeres son culpables de que sean violadas por los hombres.

    Este caso también es muestra de la forma en que la justicia trabaja en México, donde ser inocente puede ser una prueba para ser declarado culpable, donde la presunción e culpabilidad existe (y no se atrevan a criticar esta característica en una película porque así les va), y donde los intereses y la corrupción pueden hacer que las instituciones impartan justicia de acuerdo, valga la redundancia, a sus intereses.

    En Guadalajara muchos no se atreven a denunciar a los motoladrones por la creencia (no errónea) de que los policías de alguna forma están inmiscuidos en estas mafias, y porque los delincuentes terminarán libres en un día, o incluso, no los detendrán porque el policía afirmará que no le despojaron de su celular o bolso con violencia.

    Esta es la realidad de nuestro país, un gobierno incapaz de proteger a sus ciudadanos, y sí muchas veces, capaz de defender a quienes trasgreden los derechos de la ciudadanía, culpables que muchas veces, incluso, son parte de la autoridad que nos gobierna.

  • Insurrección Mexicana

    Insurrección Mexicana

    Creo que estamos lejos de la posibilidad de una insurrección en México, tal y como ocurrió en Egipto y Siria. Pero a la vez estamos algo más cerca que antes, y hay señales de alerta que si no se escuchan, podrían llevar el descontento actual a otros niveles. Hace más de un año comenté que México era una olla de presión, e incluso hablé de los riesgos del regreso del PRI de Peña Nieto a la Presidencia. Cosa que sí ocurrió.

    Insurrección Mexicana

    La manifestación de un agravio puede salirse de control, en tanto vaya generando masa crítica, con lo cual su crecimiento puede ser exponencial. Y tenemos que entender las inconformidades de los ciudadanos (no sólo quienes están en la calle, sino en sus casas) como el reflejo de un problema más profundo. Por esto, los gobiernos autoritarios, cuando las cosas se salen de control, tienden a establecer una represión férrea, o un adoctrinamiento, pensando en que la manifestación de las inconformidades es el problema y no la causa, la cual en realidad, valga la redundancia, es otra más profunda (o bien, no quieren atacar la causa por tener intereses en ella). Pero la naturaleza seguirá mandando esos impulsos, en tanto ese problema de fondo no se resuelva.

    Una insurrección está lejos, pero el gobierno de Peña Nieto ha dado un paso más hacia esa posibilidad. Y por eso, en parte la Reforma Hacendaria fue creada de forma tal en evitar la posibilidad de dar otro paso más. Se entiende que los gobiernos tienen que asumir costos para lograr avances, y posiblemente la evaluación de los maestros es uno (como mencionaba, avance no suficiente para poder ser considerado como una Reforma Educativa). La forma en que el gobierno de Peña ha manejado la situación, ha creado riesgos. Primero al negarse a un verdadero diálogo con los presuntos afectados, lo cual en parte creo una manifestación que dejaron crecer y terminó afectando a terceros (quienes no solo repudiaron a la CNTE, sino a Peña Nieto). Y que si bien, lograron desalojar el Zócalo, el movimiento sigue presente, y no se ve cuando se pueda apagar.

    Eso es lo más visible. Pero tenemos que hablar de la legitimidad del gobierno. La legitimidad no sólo está dada por la legitimidad electoral, sino por el actuar, o aparente actuar del gobierno. Un ejemplo es Carlos Salinas, quien a pesar de las fuertes acusaciones de fraude, logró atraer legitimidad hasta que dejó la Presidencia. La estrategia electoral de Peña Nieto (el candidato güapo, estrella de Televisa) que fuera una ventaja, termina siendo todo lo contrario ya estando en la silla presidencial. Las insurrecciones se alimentan de la ilegitimidad de los gobiernos por parte de un considerable sector de la población. Y en lo que concordamos es que Peña Nieto no tiene legitimidad, lo cual quedó patente en el Grito de Independencia, que fue el más desolado de hace muchos años, en un Zócalo a la mitad envuelto en rechiflas que ni los medios pudieron ocultar.

    Lo que me vino a la mente al ver el grito en estas circunstancias, con la cara de algunas de sus hijas preguntándose que pasaba, era un sentimiento de lástima, de un Presidente que se ha quedado sólo y que prácticamente sólo es apoyado por sus huestes y algunos de sus partidarios. A un mandatario lo pueden amar, odiar, criticar, linchar, pero nunca se le puede tener lástima. La figura del Peña visto como marioneta, como intelectualmente limitado, coloca su legitimidad muy por debajo, y por más inteligentes puedan ser sus asesores y cercanos, él es quien da la cara por todo el gobierno.

    En un país tan desigual como México, con un gobierno con serios problemas de legitimidad (sobre todo por parte de la dormilona y pasiva pero ya no tanto clase media), y con manifestaciones en contra crecientes, se puede sembrar una posibilidad de una insurrección si bien es lejana, tampoco es tan descabellada. Habría que analizar muchos factores, la fuerza del ejército contra la de civiles, etc. Paradójicamente, hasta ahora, la figura antagónica encarnada en Andrés Manuel López Obrador, visto como un contestatario de los sectores más radicales (aunque un niño con una paleta comparado con la CNTE), ha colaborado para no dar pasos más hacia esa posibilidad, sobre todo por la retórica de la manifestación «pacífica» hacia sus masas. También se deberá ver el papel que juega la oposición como contrapeso para evitar un escenario difícil.

    Lo que está sucediendo en el país, es muestra de un sistema que ya no se puede sostener. Un sistema tan desigual, donde varios de los jugadores no quieren romper con un pasado que ahora termina siendo una dura fricción. Un PRI que osa comportarse como antes e ignorar a sus gobernados, una clase baja todavía dependiente del gobierno, maestros que no quieren soltar sus plazas aunque ello signifique la mejora en la calidad de la educación. Y dado que tenemos un sistema obsoleto, es necesaria cierta turbulencia para enderezar la nave. Pero la recitencia al cambio podría generar una fricción mucho mayor, la pérdida de privilegios, el tener que soltar con el fin de buscar un bien colectivo en vez de uno individual o de un pequeño grupo.

    ¿Sería buena una insurrección? En mi punto de vista no, sobre todo porque la historia ha mostrado que las insurrecciones violentas no siempre conducen a un escenario mejor. Pero sí es señal para que las autoridades, gente de poder (algunos empresarios, políticos, líderes sindicales) se den cuenta que ya no pueden vivir al amparo de un sistema que se está quebrando. Para que se den cuenta que el resultado de ese experimento malogrado llamado México, es parte gracias a sus acciones (sin quitar responsabilidad al ciudadano de a pie, que por ser ciudadano, tiene una responsabilidad), y para que TODOS nos demos cuenta, que no podemos seguir viviendo en un orden de las cosas (o desorden) insostenible.

  • Un México sin mundial

    Un México sin mundial

    Tal vez sí, tal vez el futbol de alguna manera sea algún tipo de reflejo del país si se toma en cuenta que es dirigido y organizado por mexicanos que comparten nuestras mismas virtudes y defectos culturales y de idiosincrasia. Pero algo que también refleja un problema nuestro, es la desmedida atención que se le da al futbol, sobre otros asuntos que deberían de importar más.

    Un México sin mundial

    Hay mucho encono y molestia en el aficionado mexicano, así como en el grueso de la población mexicana, con la selección, con El «Chepo» de la Torre, con los jugadores, directivos. A la gente no le cabe en la cabeza la idea de que «su» selección no vaya al mundial y eso está a punto de suceder. Pero hay que ser sinceros y preguntarnos ¿Qué pasaría si México no va al mundial? ¿Cómo nos afectaría a los mexicanos?

    Primero: Habrán menos motivos para considerar Brasil el siguiente año como un lugar al cual viajar. Algunos de todos modos considerarán ir a otros partidos interesantes, o considerarán viajar a otro destino. Segundo: Como aficionados nos perderemos algunos partidos de la selección nacional el siguiente año. Tal vez unos 5 de preparación, y otros 3 o 4 de mundial, donde la satisfacción no está garantizada en alguno de estos partidos. Tercero: Las televisoras perderán algunos ingresos al no poder vender espacios triple A a la hora del partido. Cuarto: Alguna que otra empresa no podrá usar la imagen de la selección mexicana para posicionar su marca. Quinto: Los aficionados se sentirán molestos con el hecho de que los estadounidenses sí asistan al mundial y México no, lo cual no deja de ser solamente una molestia. Sexto: De alguna forma podría afectar la carrera de algunos jugadores, o bien su deseo de ir al mundial.

    ¿Estas razones implican una catástrofe para el individuo? Desde luego que no, a menos que se trate de una persona obsesiva, su influencia en el estado emocional será ínfima. En el tema económico, a menos que haya una apuesta de por medio que es un número muy reducido de casos, el individuo no recibirá una alteración alguna.

    Luego habría que hacer el ejercicio con temas que sí importan y pueden ser determinantes como la reforma fiscal, la educativa o la energética, que de alguna manera puede afectar para bien o para mal, el futuro de muchas personas. Puede implicar una pérdida de ingreso, o por el contrario. Y cuando una decisión gubernamental afecta al individuo, lo hace tanto en el estado económico, como en el emocional como consecuencia del primero.

    Algunos me podrán rebatir ¿Por qué no hay marchas contra «El Chepo» y sí contra las decisiones gubernamentales? El problema es que en el segundo caso fuera de los 20,000 manifestantes no encontrarás muchas personas interesadas en el tema, y en el primer caso, desde donde sea, la gente se mostrará inconforme. Incluso si tomamos en cuenta que al Estadio Azteca le caben más de 100,000 personas y todas ellas pidieron la renuncia del entrenador, entonces lo podríamos contar como una forma de manifestación.

    ¿Qué pasa en realidad si México no va al mundial? Técnicamente nada. Pero le prestamos más atención que a los temas que sí podrían alterar nuestro modelo de vida o el de muchos ciudadanos. ¿Cuántos se acuerdan que el gobierno presentará su iniciativa de reforma fiscal el domingo? ¿Cuántos ya hicieron cuentas de cuantos partidos tiene que ganar México y que combinaciones se deben de dar para que pase al mundial?

    Si México no califica no pasa nada, sólo tendremos que buscar alguna alternativa en cuanto a entretenimiento se refiere. Con las decisiones de nuestros gobernantes sí pasa. Sin embargo lo ignoramos con el argumento de que: «A mí no me gusta la política, todos son iguales, yo ya voté, que ellos se hagan cargo de todo-.

    Sin embargo, mucha gente sigue frustrada porque posiblemente, no vayamos al mundial, tengamos un México sin mundial.

     

  • Vicente Fox, más grande que Benito Juárez, de estatura

    Vicente Fox, más grande que Benito Juárez, de estatura

    Dentro de todo siento cierta admiración por Vicente Fox, y es que creo que es algo así como un ejemplo para aquellas personas que les afecta el «qué dirán». Me explico, después de que Fox nos decepcionó a muchos como Presidente (no porque gobernara tan mal, que creo que tiene una calificación a medias, sino por las expectativas que generó), empezó a decir tonterías que salen dentro de lo que uno espera de un mandatario. A diferencia de los deslices de Peña Nieto que tienen que ver más con cierta ignorancia y bajo nivel intelectual, Vicente Fox lo hace porque cree que puede decir lo que quiera, incluso aunque los años y el desgaste le cobre factura en su mente. La credibilidad de Fox está hasta los suelos, se ha convertido en un bufón, y parece no importarle, parece no afectarle, el sigue diciendo lo que quiera sin importar que todos se burlen de él.

    Vicente Fox, más grande que Benito Juárez, de estatura.

    Posiblemente Vicente Fox le gane a Enrique Peña Nieto el título del Presidente más tonto de la era moderna en la percepción de los mexicanos. Debido a que Peña Nieto si algo bueno tiene es la disciplina y además de ser prudente, y que poco a poco empieza a aprender a ocultar sus limitaciones cognitivas e intelectuales. Fox, debido a su arrogancia, a sus conflictos personales con ciertos personajes, como López Obrador y Felipe Calderón, que demuestran serios trastornos de la personalidad, además de su megalomanía, dice lo que quiere, tal cual niño caprichoso, «víctima de bullying mediático», pero como si fuera un niño que ríe y se burla cuando todos los demás le propinan una golpiza.

    Parece un tema superficial. Pero creo que es relevante porque de alguna manera, la situación de este personaje refleja un poco lo que ha pasado con la democracia mexicana. Llegó creando muchas expectativas, representó la transición del autoritarismo a la democracia (aunque en realidad no fue su artífice) y ahora apoya cínicamente a aquellos que dijo combatir. Esas alimañas, tepocatas.

    Podemos debatir que tan buen presidente fue Benito Juárez, peor su declaración donde afirma que fue un gran mandatario, mejor que Benito Juárez, suena retador, pareciera estar retando a los ciudadanos, que cada vez son más, que lo critican.  Son palabras que ni él mismo se cree. Igual puede citar a la Biblia (tomando en cuenta que perteneció a un partido conservador) para justificar la legalización de las drogas:

    La prohibición comenzó en el Jardín del Edén, como creemos los católicos, y no funcionó. Dios nos creó libres, incluso para ir en contra de él. Si somos libres, podemos tomar decisiones libres”.-

    Fox representa una transición fallida, que quedó a la mitad, y donde algunos coquetean con las prácticas del pasado. Fox representa la decepción que causa la política a los mexicanos, donde al parecer la palabra de un político vale poco, porque es un político. Fox es representativo del crecimiento del abstencionismo del país, promotor del regreso del PRI de forma pasiva (al mostrar que él no cambió tanto las cosas como prometió) y de forma activa (apoyando a Enrique Peña Nieto). Fox representa a aquel político pragmático carente de ideales donde el fin (su fin y no el de los ciudadanos) justifica los medios. Fox puede en un spot en la campaña del 2000 criticar al neoliberalismo, y luego criticar a cualquier personaje que tenga un gramo de socialista. Puede decir que AMLO es López Chávez (haciendo referencia al venezolano) y pocos días después decir que es un pionero y un ejemplo en programas sociales.

    Fox es un priísta, pero con menos colmillo y más ingenuo. Alejandro Paez Varela cree que Fox no está loco, al contrario de lo que muchos piensan. Yo creo más bien que Vicente Fox siempre ha sido así, nada más que el interés le decía que tenía que camuflarse para engañar a los electores. Cuando dejo de tener esa necesidad, salió el Vicente Fox que todos conocemos. Su presidencia había lo suficientemente menos mala para al menos no retirarse como un bufón, pero su insistencia en atraer la atención y saciar sus conflictos psicológicos, lo han dejado como una versión light de Antonio López de Santa Anna en el inconsciente colectivo mexicano.

    Y curiosamente, las críticas le hacen a Vicente Fox, lo que el viento a Juárez. 

  • Mexicanos al grito de grasa

    Mexicanos al grito de grasa

    1. Mexicanos al grito de grasa
    2. Con la torta a tragar y el jamón
    3. Y retiemblen las lonjas de grasa
    4. Al sonoro rugir del nalgón

    Mexicanos al grito de grasa

    México ya es el país con más sobrepeso en el mundo. Ya no es el Couch Potato arrimado en su sillón viendo el futbol americano con su cerveza en la panza (Pobre Homero Simpson), ahora es el gordito mexicano con el ombligo de fuera gritándole a la tele: -¡Vamos pinches Águilas¡ ¿Por qué no haces el cambio, pinche Piojo?-.

    ¿Por qué somos gorditos los mexicanos?

    -Ah es, que los gorditos somos simpaticones. El gordito de la escuela es el que hace reír a todos-. También claro, es candidato a sufrir bullying.

    El empleado gordito sale de su trabajo que tanto odia para comer en un puesto de la esquina. Los tacos bañados en grasa, luego unos chicharrones, su gansito del Oxxo comprado en la caja donde sí cobran. Pero eso sí, su Coca Light llena de compuestos químicos, aspartame y fenolcetonúricos para que no sienta remordimiento por haber comido tanto.

    ¿Y el ejercicio cuando? México es uno de los países donde se trabaja más (aunque de manera muy ineficiente). El empleado enajenado llega a su trabajo, y no faltan los bocados y el coffee break de 15 minutos que se extiende por más tiempo. Sale siempre tarde de trabajar, y llega a ver su novela de Televisa. ¿Pa cuando el ejercicio? El fin de semana hay que chupar chela, y lo que queda de tiempo para «estar» con la familia. Dicen que las relaciones sexuales ayudan a quemar calorías, pero muchas veces alguno de los que componen la pareja no está dispuesta a tener sexo.

    A un joven gordito le dicen que es importante que baje de peso para que le den trabajo. Después el gordito ve a Carstens en la tele, y dice -¡No es cierto!, él es tres veces más gordito que yo, y él maneja parte de la economía del país-. Aunque dudo que este joven cumpla su sueño de ser Presidente de la República: Han habido ineptos, ignorantes, estúpidos, pero no gorditos. Alvaro Obregón podría ser una de las pocas excepciones, pero cuando perdió el brazo en combate se alteró su metabolismo. Aunque yo creo que esto se debe más a la muy fuerte carga de trabajo de los presidentes y políticos con altos puestos, tienen que ir de allá para acá, con lo cual son poco propicios al sedentarismo.

    A nadie le gusta ser gordito. Sí, es posible ser gordito y tener una alta autoestima, y hasta con capacidad de ligar parejas esbeltas y hermosas, pero no implica que esta persona adore su gordura, más bien, no le da tanta importancia pero al final del día no le gusta. Hace más de una década vi un programa con el infame Nino Canún donde unas gorditas crearon un movimiento a favor de las chicas gordas porque no les gustaban que las discriminaran. No es que aceptaran su peso, por el contrario, lo que pasaba es que ellas difícilmente podrían ser flacas debido a sus condiciones genéticas y metabólicas.

    Ser gordito no es cómodo, porque se siente una carga en el cuerpo, sobre todo aquellos que tenemos un metabolismo que nos cambia de peso repentinamente al punto en que en medio año podemos estar delgados de nuevo. El único lado bueno de este nuevo «record» es que debido a la ley de la oferta y la demanda, seguirá creciendo la oferta de producto para gorditos. La ropa XXXL será más común y no tendrás que asistir a tiendas especializadas para comprarlas. Otros como yo, sufrimos porque al final del día, la ropa que compramos, en 1 año ya no sirve, ya sea porque nos queda demasiado grande o demasiado chica.

    ¿Quién ha fracasado? ¿El gobierno que no implementa políticas públicas adecuadas? ¿Todos los gorditos que tragan y tragan, y no hacen nada de ejercicio? ¿La selección mexicana que hace que los niños en vez de salir a jugar, agarren el XBox y jueguen unos Fifas? ¿El Chepo? ¿La Rosa de Guadalupe? ¿Toda nuestra comida grasienta con altos porcentajes calóricos? ¡Díganme, díganme quien!.

    Algunos políticos como cierto panista llamado Guillermo Martínez Mora, tienen muchas ganas de contribuir. Dice que no quiere ciclovías ni quiere regenerar espacios públicos porque quesque les molesta a los vecinos. No somos un país donde se preste mucho la convivencia en la calle. Algunos solo corren en el gym (en la elíptica). La vida es, casa-coche-trabajo-coche-casa. ¡Trasladarse a pie dos cuadras es de nacos, usa tu coche!, peor si usas transporte público, ya perdiste tu dignidad. Aunque los que lo usan, al menos caminaron algunas cuadritas, al menos su sedentarismo no es radical.

    Dicen que la depresión causa gordura. Posibles motivos:

    1. La crisis económica (recuerden que es algo que siempre va a existir porque todo el mundo dice «la situación está difícil», aunque el PIB crezca 40%)
    2. La reforma energética. ¡El petróleo es de todos mexicanos, y pa que los gringos no nos lo quiten, todos los mexicanos nos lo vamos a comer!
    3. El mal paso de la Selección Mexicana. Helados Holanda y Haagen Dazs tuvieron un incremento de utilidades del 300%, debido a que después de la derrota con Panamá, muchos se compraron su botesote de helado de dos litros.
    4. El final trágico de la telenovela. ¿Porqué Fernando Alberto de los Palacios tuvo que morir? ¡Iba a heredar la fortuna!
    5. Enrique Peña Nieto. No solo le quitó caché a eso de ser galán, guapo y delgado. A la vez hizo quebrar a Folicure con lo cual se perdieron miles de empleos, debido aque marcó una tendencia donde no tener pelo es sinónimo de cultura.

    Pero bueno, querían que fuéramos los primeros en algo. ¡Lo logramos!. Todos los mexicanos aprobamos las reformas estructurales alimenticias que nuestro hambriento estómago necesita.

     

  • Ser mexicano ¿orgullo o vergüenza?

    Ser mexicano ¿orgullo o vergüenza?

    -Si gana (coloque aquí el nombre del candidato que no quiere que llegue a Los Pinos) yo me voy del país-. En 2006 unos mexicanos que viajaron a París mostraron una pancarta que decía que se quedarían ahí si López Obrador llegaba a la Presidencia de la República. En 2012 se volvió a repetir la historia, pero ahora el candidato señalado en dicha pancarta era Peña Nieto. Las personas al ver diversas situaciones en el país se indignan y se avergüenzan, corrupción, robo, aletargamiento, fanatismo, incluso la historia misma donde a México le ha tocado perder más que ganar. ¿Ser mexicano es motivo de orgullo o vergüenza? ¿Se puede sentir uno orgulloso de ser mexicano y sentir vergüenza a la vez?

    Ser mexicano ¿orgullo o vergüenza?

    Me llamó la atención un Trending Topic bastante agresivo en Twitter que decía #QuéAscoSerUnMexicano, el cual se llegó a posicionar hasta el primer lugar. Comento que me llamó la atención que varios mexicanos (al menos dentro de las redes sociales) tuvieran una visión tan despectiva de su nacionalidad y de sus raíces, sea cual sea la forma de interpretar dicho hashtag. Usuarios de otros países como Argentina se sorprendieron por el hashtag y ellos mismos terminaron defendiendo al país que muchos estaban criticando de forma despectiva. Es cierto que como país tenemos muchos problemas que llegan a la profundidad de nuestras raíces culturales ¿Pero acaso tan mal estamos para sentirnos avergonzados de un país, que sin intención alguna de evadir los serios problemas que tenemos, está «más arriba que abajo» si analizamos a todos los países del globo terráqueo?

    Hace poco comenté que para avanzar como nación es importante reconocer la parte negativa y no evadirse en discursos frívolos como los que nos invitan a ver nuestras playas y nuestras mujeres. Pero peor que la negación de los aspectos negativos del país, es la negación de nuestras raíces, la denostación de parte de nuestro ser que consta en la sociedad en la que nos hemos desarrollado, que lleva implícita una aspiración a tener otra nacionalidad, o al menos sentir tenerla. Lo cual no solo es muy difícil, sino que los no muchos que lo consiguen saben dentro de ellos que nacieron en México, que seguirán siendo mexicanos, y posiblemente no terminen de asimilar su nueva nacionalidad (cosa que pasa con muchos latinos que adquieren la nacionalización en Estados Unidos).

    Se entiende la frustración al ver los problemas por los que atraviesa el país, dado que varios mexicanos logran romper el ya deteriorado pacto social para salirse con la suya. Pero me pregunto por qué para muchos entonces ser mexicano significa ser «corrupto y tranza» cuando solo algunos lo son (los suficientes para influir para mal en el país) cuando en realidad no lo es así, y cuando también se ha demostrado que el mexicano tiene la capacidad de salir adelante de una forma honesta.

    Si los mexicanos que se presumen honestos quieren «huir del país» entonces ¿Quién se encargará de arreglar las cosas? ¿Es más cómodo entonces huir y dejar que la nave se hunda al dejar solos en el bote a quienes quieren destruirlo? Muchos prefieren la resignación, aceptar que el país es así, corrupto, donde el que no tranza no avanza, y se esconden como timoratos como si eso fuera lo suficientemente necesario para considerarse buen ciudadano. Otros terminan emulando las malas prácticas dado que piensan que no hay otra forma de salir adelante. Muchos de ellos odian a México (o tienen un sentimiento ambivalente de orgullo y odio) pero no hacen absolutamente nada para tener menos razones, para sentir ese sentimiento de repugnancia hacia su país.

    Yo sé que México tiene muchos problemas, y que a veces lo que ocurre dentro de estos casi dos millones de kilómetros cuadrados es frustrante, pero yo tengo que decir que me siento orgulloso de ser mexicano, amo a mi país, a pesar de todos sus defectos. Y así como hay cosas que me apenan, hay cosas que me enorgullecen, se que estas son mis raíces, y así va a ser toda mi vida.

    Ese orgullo es el que nos debería a motivar a poner nuestro grano de arena para mejorar las cosas. Estoy consciente de que las cosas se pueden mejorar, no existe sociedad que esté condenada, dado que somos humanos y tenemos la oportunidad de cambiar. Es decisión de los demás si enfrascarse en el odio, en una especie de masoquismo, o aportar su grano de arena.

  • Cuando es necesario ver lo malo de México

    Cuando es necesario ver lo malo de México

    Se nos ha educado a procurar ver lo positivo de nuestra nación. Se relaciona la negatividad con el pesimismo, con una actitud no deseable, con la mala vibra. Criticar lo malo de nuestro país equivale a ser grillero. Pero les tengo una mala noticia, pensar eso es estar en el error.

    Cuando es necesario ver lo malo de México

    Se le dice al ciudadano: -México tiene bonitas playas, su gente es muy cálida, se firmó el «Pacto por México», la selección calificó al mundial de futbol, hay que ver lo bueno que tiene el país y no lo malo-.

    ¿Entonces cómo se va a resolver lo malo si nos han invitado a negarlo? Esa necedad de algunos cerrarse a la crítica y vivir en ese México positivo cancela automáticamente la posibilidad de resolver los problemas reales que tiene el país. Seguramente vendrán las comparaciones y dirán que en Estados Unidos la sociedad no es tan pesimista con respecto a lo que pasa en su país, y es natural que suceda así, porque Estados Unidos tiene menos problemas que México (que no deja de tener y muchos, y dichos problemas son señalados fehacientemente por su sociedad).

    Querer negar los problemas de México en aras de una supuesta actitud positiva, es como mirarse al espejo y ver un cuerpo escultórico donde no lo hay, ver solo los ojos azules y la nariz perfectamente delineada ignorando los 30 kilos de sobrepeso y la celulitis en los gluteos.

    Si queremos una nación que salga adelante, entonces es necesario ver lo malo de esta para poder corregir aquellos problemas en aras de que en un futuro tengamos realmente cosas más buenas que malas y podamos, sin que una televisora nos diga, ver con más facilidad las cosas buenas de este país.

    Alguna vez lo dije, por alguna razón existe el «negativismo» y creo que este es sano mientras no se llegue al extremo donde el ser humano quede sin capacidad de reacción. ¿Cuántos no hemos salido adelante y le hemos echado ganas después de una depresión o un momento difícil que nos  hizo ver que teníamos un problema el cual teníamos que enfrentar? Creo que haciendo una analogía México debería ser una depresión, un momento difícil del cual debemos de salir. Pero se nos invita a creer que estamos bien, nos recuerdan y nos enjaretan nuestras playas, nuestras mujeres (con esa connotación machista implícita), estamos mejor que Burkina Faso. Es como si a un hombre que acaban de despedir de su trabajo le dijera que no se preocupe, que todo está bien en su vida, y que no necesita buscar un empleo nuevo porque todo está bien.

    Es injusto criticar a quienes, valga la redundancia, critican (quejarse de quienes piden resolver problemas que de los problemas en sí). Muchas de estas personas viven bien (lo cual no se reclama para nada), pero viven en una especie de burbuja, donde al tener sus necesidades satisfechas, no logran generar empatía con la sociedad donde viven.

    Claro está, después de la crítica debe de venir la propuesta de lo que se debe de hacer para cambiar las cosas. Error sería quedarse en la mera crítica y caer en un círculo vicioso. Creo yo que a veces se repiten tanto los errores y los atropellos (ver gobierno actual) que la sociedad termina por resignarse. Hay dos caminos,  hacerlo o salir adelante, para salir de esta crisis ya crónica, se necesita creer en que podemos tener un país mejor, y que lo merecemos, que nos merecemos algo mejor que playitas y mujeres bonitas.

    Cartón por Alfredito Romano. (les recomiendo visitar su Fan Page).

     

  • Esperanzas para México

    Esperanzas para México

    Tengo, sí, la corazonada de que México podría vivir un cambio positivo, e incluso tanto en el corto como en el mediano plazo. No, no es el regreso del PRI a Los Pinos. Aunque ellos podrían digamos «tener que ver» (más por necesidad que por voluntad). Creo que tiene que ver más con una sociedad más madura, una sociedad diferente a la de hace décadas con más herramientas a su mano. Un gobierno que pueda poner a prueba a la sociedad (quien más que el PRI con antecedentes autoritarios y clientelares) posiblemente sea útil, si la sociedad logra responder bien, entonces de alguna forma las cosas habrán cambiado.

    Esperanzas para México

    Enrique Peña Nieto lleva 6 días en el poder. Y lo que se alcanza a percibir, es que se están dando cuenta que llegan ante otra realidad diferente a la que se fueron. El PRI que llega es el mismo que se fue (ver gabinete), pero la sociedad no, y no es lo mismo un pendenciero en un salón donde todos son débiles, a ese mismo en un salón donde abundan atletas deportivos. Solo 6 días nos muestra que la realidad es diferente, y el gobierno de Enrique Peña Nieto actúa en consecuencia.

    Los sucesos violentos del primero de diciembre son una muestra de ello. Si estuviéramos en 1968, habría percepción generalizada de que #YoSoy132 fue artífice de todo eso, y que quien diseñó todo fue López Obrador. Los medios oficialistas sin prueba alguna empezaron a arremeter contra AMLO y contra el movimiento responsabilizándolos de lo que pasó el domingo. Pero a diferencia de esos años donde la única forma de defenderse era por medio de la comunicación de boca en boca y medios de comunicación muy marginales, ahora por medios de redes sociales, celulares, la capacidad de crear videos y contenido multimedia a un bajo coste, sitios web, los de a pie tenemos una mayor facilidad de hacer un contrapeso a los medios de comunicación alineados al gobierno.

    No sabemos quien estuvo detrás (debido a la historia algunos sugieren que podría ser el mismo gobierno, aunque no hay nada claro, y pudo ser cualquier cosa). Pero no se necesitó mucho tiempo para que parte de la sociedad se empezara a convencer de que esto no había sido obra de los jóvenes universitarios, sino de un grupo de vándalos bien focalizados con una vestimenta en común. Menos de una semana bastó para que nos diéramos cuenta de que muchos inocentes fueron encarcelados, y esto hizo que la sociedad actuara, se contrataran abogados, se buscara en Facebook una colecta para la fianza, artistas grabaran un video pidiendo la liberalización de los presos. No, la sociedad ya no es la misma, es más fuerte. Parecía que el #YoSoy132 había sido finiquitado, pero parece que gracias a esto el golpe fue más tenue, e incluso no sé si a largo plazo pueda salir fortalecido inclusive.

    El Pacto por México es una muestra de ello. Cierto, que este pacto es grandilocuente y pareciera tener un propósito legitimador. Pero también es una muestra de que el poder ya tiene que ceder más antes. Dentro de todo lo mediático que implica este pacto, quiérase o no, ya se pusieron dos temas en la mesa que antes no eran reconocidos: Los poderes fácticos, y los privilegios fiscales. Cuesta mucho trabajo creer que alguien que llegó al poder gracias a los poderes fácticos pretenda eliminarlos. Pero al reconocerlo en el discurso, hace que la sociedad e incluso la oposición se abalance sobre esos temas. Llegó el PRI y se dieron cuenta de que tienen en la sociedad a un importante ente opositor. Y le dieron voz, porque en este pacto está parte de lo que la sociedad reclama. Y si eso no garantiza que muevan un dedo sobre estos temas, ya dieron legitimidad al discurso ciudadano, y este discurso al ser reconocido, tiene más poder que si no lo estuviera.

    La sociedad comienza a tener relevancia, y me queda claro que el gobierno en turno ya no tendrá la capacidad de callarla ni aletargarla, al menos como antes. Será más fácil para el poder tratar de gobernar de tal forma en que esta se sienta satisfecha con su desempeño, y eso puede ser más positivo. La guerra sucia de antes sería contraproducente en el México actual porque es más difícil taparla. Para tener un país democrático se requiere una sociedad democrática, y creo que hay avances en eso. De esta forma será difícil regresar a un estado autoritario, al menos como en el pasado.  Faltan cosas a mejorar, yo colocaría la tolerancia, dado que en México todavía persisten sectores donde quedan patentes las viejas prácticas y son agresivos con el que piensa diferente. Pero poco a poco se irá avanzando. La globalización, el tránsito de las nuevas ideas, los jóvenes con una mentalidad fresca y desentendida del pasado «tloataniesco«, una mayor cultura, una cada vez mayor creencia de que el gobierno no es el poder supremo y ni se debe de esperar todo de él.

    Desde esa perspectiva soy positivo. A pesar de mi fuerte escepticismo ante el próximo presidente, al cual se cuestiona mucho los métodos que se utilizaron para llegar, pero donde nos dimos cuenta que cada vez es más difícil, porque su capital electoral está «en el pasado» y conforme la sociedad mexicana vaya gradualmente abandonando esa mentalidad codependiente para con un partido, entonces el partido tricolor deberá buscar su capital electoral en los ciudadanos que esperen resultados positivos y reales.