Etiqueta: manifestacion

  • Cuando los «nacos» no saben protestar

    Cuando los «nacos» no saben protestar

    Es curioso que una revista de sociales le de cobertura a una protesta, ésta tendría que tener ciertas condiciones para que este tipo de revistas vea que de ella se pueden generar contenidos de interés. La manifestación de «Jalisco es uno por los Niños» cumple con ellas. Si bien la masa humana que integró dicha protesta es un tanto heterogénea, es el tipo de protestas que puede hacer que los integrantes de las familias acomodadas puedan salir a la calle, sobre todo en la ciudad de Guadalajara donde hay un considerable número de personas que integran la clase alta y media alta tradicionalista y conservadora tan típica de nuestra ciudad.

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    No recuerdo que GDL Lifestyle (quien dio cobertura a esta marcha) ni Quien ni Gente Bien haya dado cobertura a manifestaciones como las de Ayotzinapa (donde si bien las clases acomodadas pueden tener algún tipo de presencia, son minoría, tanto de la manifestación, como del porcentaje del total de dicho sector y tienen un perfil más bien específico, que los hace en muchos casos reacios a aparecer en ese tipo de publicaciones); esas revistas se llevan bien con las élites y naturalmente preferirán no dar cobertura a una protesta que tenga cierto carácter contestatario o crítico frente al gobierno (sólo dan cobertura a aquellos opositores que puedan encajar bien en su concepto de lo que es ser burgués, como Elena Poniatowska o Carmen Aristegui).

    No puedo hacer generalizaciones ni pensar que este tipo de editoriales son iguales. Revistas como Quien pueden ser capaces de elaborar reportajes interesantes y con contenido en contadas ocasiones, otras quedan simplemente en los superfluo y lo banal. Pero tienen algo en común, y es que esas revistas refuerzan la división entre quienes pertenecen a las élites y quienes no pertenecen a ellas, entre el mexiquito y el mexicote (como le llaman algunos), unas degradan más que otras y lo común en estas revistas son dos cosas, en sus páginas no aparece gente que no tenga dinero o influencia, y tampoco aparece nadie que sea moreno (naco), a menos que éste tenga el suficiente capital y buen gusto para paliar lo que ellos suponen es su lamentable condición.

    En las fotos de la marcha «Jalisco es uno por los Niños» se puede encontrar a gente de todo tipo y gente de diversos estratos sociales, la condición social o racial no importaba a la hora de integrarse a la marcha ni la determinaba, las coincidencias tenían que ver más que nada con posturas políticas y/o religiosas. Pero en la cobertura que hizo GDL Lifestyle sólo sale gente bien, solo aparecen güeritos, gente parecida. Los «prietitos» y los «naquitos» no aparecen, la gente que llegó en camión para manifestarse en favor de sus creencias no mereció ni una méndiga foto de la galería que este medio compartió en las redes sociales.

    La revista vio en la marcha algo así como una reunión socialité, ¡Las comadres se han reunido en una fiesta decorada con globos de colores azul y rosa claro, con un atuendo informal sport para defender los principios y valores de la sociedad! En las 18 fotos que publicaron no aparece algún individuo que tenga una pizca de moreno, y si alguno llegara a salir para eso está el bokeh producto de la apertura de la lente de la cámara, para que salgan ahí difuminaditos y no se noten tanto.

    Este tipo de medios promueven la discriminación y la diferencia de clases sociales, creen que la gente importa sólo porque tiene un cierto perfil y degradan a aquellos quienes no son parte de la subcultura. La gente de clases acomodadas tiene todo el derecho a protestar por lo que quiera, el problema es que estos medios aprovechen cualquier eventos para hacer patente la división de clases.

    Y Juan, al bajarse del camión con su familia para formar parte de la manifestación, se percató de que los fotógrafos no le hicieron caso y le hicieron sentir que su familia y él eran irrelevantes en la protesta, no saldrían en ninguna foto.

     

  • De Charlie Hebdo a una manifestación histórica

    De Charlie Hebdo a una manifestación histórica

    De Charlie Hebdo a una manifestación histórica

    Un millón y medio de manifestantes en París en una población cuya área metropolitana ronda por los diez millones. Es decir, entre uno y dos de cada diez parisinos decidieron ir a manifestarse a las calles. De esos 10 millones habría que excluir a quienes por edad no asistieron (niños pequeños), a quienes no lo hicieron por incapacidad (personas de la tercera edad) para darnos cuenta de la magnitud de la manifestación, una manifestación histórica. A éste número hay que sumarle dos millones más en otras ciudades de Francia. Simplemente histórico.

    Pero la cereza en el pastel fue que al frente de la manifestación, donde estaban varios mandatarios, el francés François Hollandé, La alemana Angela Merkel, el británico David Cameron o el español Mariano Rajoy; se colocaron en primera fila a Benjamin Netanyahu, el ministro de Israel, y Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina, algo que aplaudieron los manifestantes que vieron ese acto simbólico; lo cual termina siendo un golpe mediático y hasta político contra los extremistas.

    Charlie Hebdo es (porque afirman que este atentado no los va a hacer desistir) un diario satírico, que confronta. Charlie Hebdo era implacable a la hora de criticar religiones e ideologías (incluso a la izquierda, de la cual forman parte), por lo cual sus contenidos podían llegar a herir susceptibilidades. Y es válido molestarse e indignarse contra alguna de sus publicaciones. Si soy católico y veo a la Santísima Trinidad siendo satirizada en un acto sexual naturalmente me puedo indignar y tengo derecho a hacerlo; pero de ninguna forma, de ningún motivo, se puede justificar un atentado como el que lamentablemente ocurrió hace algunos días.

    Por esta razón es absurdo hacer afirmaciones como «es que se lo buscaron». Sí, en Charlie Hebdo sabían del riesgo, sobre todo porque ya habían sido víctimas de un atentado en el 2006, pero lo asumieron. Tratar de asignarles cierto grado de culpa es como decirle a una mujer que «se buscó que la violaran» porque iba vistiendo una minifalda. Las sátiras hechas con una pluma, por más burdas y directas que sean, nunca se van a poder comparar con el atentado contra una vida.

    Les cuento una breve anécdota. Hace unos años viajé solo a Nueva York (era la primera vez que iba a esa ciudad) y tomé un taxi que me llevaría a Manhattan, el que manejaba era un árabe y durante el trayecto hablaba por teléfono celular con un tono agresivo (naturalmente no entendía lo que decía). Me entró una especie de pánico por que se me vinieron a la mente los atentados del 2001 y de forma irracional llegué a pensar «¿No será que esté planeando algo?». Bastaron unos minutos para que entrara en control y entendiera que no era nada más que un prejuicio irracional.

    Recordando esto, me preocupa que el atentado contra Charlie Hebdo pueda derivar en una suerte de islamofobia, o más bien que esta se pueda acrecentar. Grupos y políticos ultraderechistas, entre ellos la francesa Marine Le Pen (que tiene un capital político importante) seguramente ya están aprovechando la coyuntura para promover sus ideas nacionalistas. En realidad la gran mayoría de los musulmanes son pacíficos e incluso gran parte de ellos reprueba los atentados. Pero esto puede incitar a que la gente vea a los árabes (que de por sí, ya sufren de muchos actos de discriminación) con recelos, o incluso con miedo. Estos actos, si no son bien canalizados, pueden servir de alimento para que grupos también extremos (como los de ultraderecha) adquieran más poder del que ya han venido acumulando en los últimos años.

    Por eso la importancia simbólica de ver al los mandatarios de Palestina e Israel (cuyas religiones han sido constantemente satirizadas también) junto con varios de Europa Occidental, lo cual manifiesta un repudio consensado contra los atentados terroristas. La persecusión y el señalamiento nunca debe de ir en contra de las religiones ni de quienes las profesan, sino en contra de los extremistas, sean musulmanes o de cualquier otra creencia.

    Imagen de Stéphane Mahé/Reuters

  • La verdadera Revolución Mexicana, no mamadas

    La verdadera Revolución Mexicana, no mamadas

    Mi madre me preguntó cuando fui a comer con ella por qué no estaba vestido de negro (me sorprendía que se volviera activa políticamente). Mi padre llegaba con un encono tremendo a decirme barbaridades de Enrique Peña Nieto. Nunca los había visto tan molestos, era signo de algo, y no formaban parte de una estrategia para desestabilizar al país. De último momento decidí asistir a la marcha. Eso de las marchas no es lo mío, pero la indignación hizo que esta vez cambiara de decisión. Además prometía ser un día histórico, y así fue.

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    Creo que esta es la manifestación más importante desde 1968, porque se trató de una manifestación global, marchas en todo mundo pidiendo justicia por los normalistas de Ayotzinapa y pidiendo la renuncia de Peña Nieto. Yo asistí a la de Guadalajara, no tan multitudinaria como la de la Ciudad de México, pero muy concurrida siendo una ciudad no tan acostumbrada a salir a las calles. La marcha fue muy heterogenea, los socialistas son los que se hacen notar más, pero eramos de diversas ideologias, de diversas clases sociales con una misma preocupación en común. Éramos de izquierda o de derecha, éramos jóvenes, padres, estudiantes, orábamos, éramos diferentes pero estábamos ahí por una causa en común.

    Queda claro que no se trata de una «estrategia» bien planificada para desestabilizar al gobierno. El gobierno de Peña Nieto se ha desestabilizado solo, y por eso la gente está en las calles, por eso la gente quema al muñeco de Peña gigante en medio del Zócalo capitalino, porque está molesta, porque se siente muy frustrada. Porque la gente caray, quisiera un México más estable, más justo, y no esto que tenemos ahora. Ahora muchos de esos que antes gritaban -mejor ponte a trabajar- se solidarizaron, ahora no sólo le gritan a Peña Nieto y a su gobierno que se pongan a trabajar, ahora piden su renuncia.

    A diferencia de 1910 donde se tomaron las armas y donde los revolucionarios se comportaban como caciques, la gente salió a las calles pacíficamente a manifestar su inconformidad. En Guadalajara las reglas entre los manifestantes estaban claras, la violencia estaba estrictamente prohibida, nadie podía llevar cubierta la cara o se le separaba de la manifestación. La policía brilló por su ausencia, pero no se necesitó, quienes asistimos pudimos regularnos solos. No había algún indicio de que fuéramos a «desestabilizar el país».

    En México algunos cayeron en actos violentos, pero fueron muy pocos, algunos posiblemente infiltrados o inducidos por ese gobierno al cual le conviene mostrar que se trató de un acto violento cuando no fue así. Porque el gobierno ya no sabe que hacer, está acorralado. La hija de Angélica Rivera, Sofía Castro, es increpada en Las Vegas cuando fue a recibir un premio mientras en la misma ciudad, Calle 13 recuerda a Ayotzinapa en el Grammy Latino, y mientras el Chicharito Hernández se solidariza con las manifestaciones (seguramente el Chicharito quiere desestabilizar al gran proyecto de gobierno desde la banca).

    El gobierno inepto vive en una burbuja, no es sensible ante lo que ocurre en el país cuando ellos deberían de ser los primeros en sensibilizarse porque para eso se les paga. En vez de eso pretenden regañarnos e inventan «teorías del compló» (igual que su símil intelectual de las izquierdas) para desacreditar a la gran mayoría de mexicanos que estamos en contra de lo que representan, no por querer estarlo sin sentido, sino porque ellos representan la corrupción, la impunidad, y todo aquello que ya no queremos.

    Y no les importa, ellos siguen haciendo lo mismo. Todo parece indicar que los Vázquez Raña ganarán la licitación para las nuevas cadenas de televisión abierta, siguen haciendo negocios con sus amigos, no les importa, quieren seguir enriqueciendo a sus cercanos. Por eso los mexicanos estamos hasta el queque, por eso los mexicanos estamos encabronados, porque estamos hartos de que los gobernantes quieran saquear los recursos que nosotros creamos con el sudor de nuestra frente, porque para nosotros son poco menos que delincuentes en el poder, porque no se vale, porque están moviendo a Méxicco al precipicio.

    Pero los mexicanos estamos despertando… Y el Gobierno debe de saber que ya no se encuentran ante la sociedad sumisa y agachada de mediados del Siglo XX. Porque no se trata de una revolución violenta compuesta por revolucionarios que violaban a las mujeres que encontraban a su paso y después se «institucionalizaron», porque se trata de personas que buscan revolucionar conciencias. Esos somos los mexicanos.

    Por último les comparto fotografías que tomé de la manifestación en Guadalajara:

  • Vivos se los llevaron, vivos los queremos

    Vivos se los llevaron, vivos los queremos

    ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!

    Los gobernantes podrán criminalizar la protesta, podrán crear hastío en la población para que no tenga capacidad de reacción, pero cuando haces «encabronar» a la sociedad, por más técnicas de manipulación de masas que uses, todo se te puede salir de control.

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    Y hoy la sociedad está encabronada, de hecho yo estoy encabronado.

    Y la sociedad está en las calles, eso que parecía impensable, porque ni las reformas que calaban en cierto sector de la sociedad, ni siquiera los intentos de censura en la Reforma de Telecomunicaciones habían logrado tanto. Pero hay un momento en que esas líneas que dividen a la sociedad, ese clasismo, esa diferencia de posiciones sociales se olvida y regresa ese sentimiento de solidaridad para que la sociedad se defienda de sus enemigos, y lamentablemente en estos casos, el Estado pareciera ser parte de los villanos y no de los buenos (como dicen que en el papel debería de ser).

    Que si estaban coludidos con el narcotráfico, que si el Gobernador era perredista o que si antes era priísta; que si el alcalde es responsable, que si lo es el Gobernador, que si el Gobierno Federal tiene responsabilidad. Lo cierto es que el Estado mató estudiantes. El Gobierno mató, lo repito, el Gobierno mató, mató a personas inocentes. 

    ¿Como esperar de México un país reformador cuando esta bazofia de Estado de Derecho no sirve? ¿Cómo esperar que la gente cumpla cabalmente con sus obligaciones fiscales cuando sus impuestos se han usado para matar inocentes, sí, para matar?

    Y los políticos relativizan lo que ha ocurrido. no le dan mucha importancia. Peña Nieto en lugar de trabajar y buscar esclarecer en el asunto se toma selfies en Monterrey. Peña Nieto sonríe, pero su semblante desgastado lo delata. El Presidente, el que está al timón del barco llamado México, no parece importarle mucho lo que sucede. Sus imágenes junto con las regiomontanas terminan siendo insultantes a la vista.

    Agreden a Cuauhtémoc Cárdenas (cosa que se me hace injustificable), quien seguramente no tiene relación alguna con los hechos y quien trató ser parte de la manifestación. Lo agredieron, no importaba si era «de izquierda», la gente está harta, está «hasta el queque» de los políticos, les tiene una desconfianza profunda, tremenda.

    Los gobernantes quieren jugar a la simulación: -Mira, detuve al capo; -Mira, me atreví a salir a hablar con los estudiantes del «Poli». Ya nadie se la cree, los políticos están tan alejados que los ciudadanos sólo pueden confiar en ellos mismos. En política ya no hay líderes, los que pretenden serlo, se tratan de «colgar» para recibir simpatías pero reciben pedradas, ¿López Obrador? Ni quién se acuerde de él, la gente quiere respuestas, quiere justicia, no quiere «teorías del compló».

    Que si los reclamos de los normalistas son absurdos, que si sus métodos son criticables, son cosas que se pueden discutir y señalar. Pero eso no se compara con lo que ha sucedido. Para que en pleno siglo XXI alguien tenga la capacidad de desollar a otro semejante, es que algo debe de estar mal no sólo en su psique, sino en el sistema del cual es parte.

    El encono sigue aumentando, la indignación también. Peña Nieto evade la realidad con felices selfies. Dicen que el país se le puede salir de sus manos, aunque deberíamos preguntarnos si alguna vez lo llegó a tener. Desde el gobierno de Calderón afirmaba que el país era una olla de presión, pero en esos tiempos al menos había cierto control y la sociedad tenía un poco más de confianza en su gobierno. Ahora la olla brinca, se tambalea, como si en cualquier momento pudiera explotar.

    «Vivos se los llevaron, vivos los queremos» La gente quiere respuestas. El Presidente debería de estar en juntas interminables para solucionar estos problemas, deberían de haber respuestas rápidas, deberían haber ya castigados. Aquí no importa si los masacrados eran «chairos o derechosos» aquí importa que son seres humanos, que son mexicanos, y que merecen que les respeten sus derechos y su integridad. ¡No se vale lo que ha sucedido!

    El Gobierno de Peña Nieto se cae a pedazos. Pero lo que más duele es que México lo hace también. La gente pierde la confianza, se siente triste, frustrada, no sabe en quien confiar, tiene recelo a sus autoridades, no se siente escuchada.

    Me da tristeza. Me da tristeza porque pensé que esto era cosa del pasado, me da tristeza porque yo quería ver a México en otro punto, me da tristeza porque me siento vulnerable igual que todos los mexicanos.

    Y con un carajo, yo quiero ver vivos a todos los que se llevaron.

     

  • Lamento venezolano

    Lamento venezolano

    El comunismo no sirve, no funciona, es inhumano, y cuando la Venezuela de Maduro trata de ir un paso más hacia allá, más se complican las cosas, y la naturaleza se encarga de inestabilizar la sociedad. Para mantener un régimen comunista se debe de tener al pueblo adoctrinado, como en Corea del Norte o la URSS. Si la propaganda y las estrategias de reingeniería social no funcionan, entonces el régimen está condenado a la muerte.

    Lamento venezolano

    Corea del Norte «funciona» porque se ha aislado del mundo occidental. Venezuela no, la transición a lo que ellos llaman comunismo, se da en medio de una sociedad inmersa y de cierta forma abierta a una realidad global. Los venezolanos conocen tanto de iPads, de ropa de marca, de comparar precios para comprar el mejor producto, y difícilmente estarán dispuestos a vivir en un mundo donde tienen que racionar todo. También fracasa porque ya no tiene a un líder carismático, Hugo Chávez, que con su carisma lograba atenuar los grandes problemas causados por su gobierno, la inflación, la inseguridad (Venezuela rompe con esa creencia que dice que entre más igualitario es un país, menos violento es). Nicolás Maduro no es carismático, y trató de sostener su gobierno en base al recuerdo de Chávez y a la nostalgia, pero el impulso se ha agotado.

    Algunos dirán que las protestas son armadas, que es una estrategia del imperialismo, que hay alguien detrás. Posiblemente pueda haber alguna influencia o injerencia, pero es totalmente natural que la gente se manifieste de la forma que lo ha hecho debido a la situación actual de Venezuela, donde los productos escasean y la inseguridad crece. Naturalmente el gobierno venezolano trata de deslegitimar las protestas asegurando que hay intereses detrás ¿les suena?, también envían porros pagados para el mismo efecto ¿les suena?. Los venezolanos se manifiestan legítimamente ante un gobierno que ha destruido a su país.

    Muchos pro gobierno bolivariano e izquierdistas «vintage» dirán que el «neoliberalismo» quiere imponerse en Venezuela. No es que sea defensor de la doctrina neoliberal, pero casi cualquier cosa es mejor que lo que se vive en ese país estancado en el pasado, donde sí, hay más igualdad, pero con tendencia a la pobreza y no a la riqueza. El bolivarianismo ha fracasado, el gobierno de Maduro improvisa, trata de acallar a los medios de comunicación y llamar fascistas a toda la oposición (técnicamente el significado literal de fascismo se parece más bien a.. . Maduro).

    El líder opositor Leopoldo López se entrega al gobierno no sin antes dar un mensaje de aliento a todos sus seguidores que han abarrotado las principales ciudades de Venezuela. En las manifestaciones ya han habido muertos, Maduro asegura que para manifestarse se necesitará un permiso, contrariando incluso lo que dijo su antecesor que ahora se le aparece en forma de pajarito, quien afirmaba que los venezolanos eran libres de manifestarse. Parece que Maduro no sabe que hacer, la presión es cada vez más fuerte y no parece que haya solución o política que pueda acabar con el descontento generalizado.

    Esto podría ser el inicio del fin de un régimen que llegó tras los fracasados y corruptos regímenes de Caldera y Pérez, pero que trajo otro bastante peor. El problema en Venezuela es que la oposición tampoco tiene mucha legitimidad, y también le ha hecho daño mucho al país. Pero lo que es real es que este régimen «bolivariano» debe de terminar, este régimen bolivariano que está conduciendo a Venezuela al precipicio.

    El derecho a manifestarse es universal y no debe de estar supeditado a cualquier ideología o creencia.

    No sé que tanta difusión le estén dando en los medios mexicanos como Televisa, pero parece que los mexicanos nos estamos enterando lo que pasa más bien por las redes sociales. No vaya a ser que nos contagiemos de la enjundia de los venezolanos y…

  • Eso de la desobediencia civil

    Eso de la desobediencia civil

    La desobediencia civil es un tipo de manifestación donde los ciudadanos, de manera pacífica, desobedecen las leyes impuestas por las autoridades para expresar alguna molestia o agravio relacionado directa o indirectamente con ellas. De esta forma busca ponerse en jaque a las autoridades sin realizar ningún tipo de violencia y sin afectar en la medida de lo posible, a terceras personas. Aunque en muchos casos puede implicar una sanción o coerción por parte de la autoridad, debido precisamente a que el individuo viola alguna ley o reglamentación.

    Eso de la desobediencia civil

    Calificada por Norberto Bobbio como un intermedio entre la resistencia activa y la obediencia pasiva, la desobediencia civil puede estar justificada en muchos casos, mientras que en otros no tanto. La súbita aparición de actos de desobediencia civil en México está directamente relacionada con el descontento ante el Gobierno Federal y también algunos locales, como el de la Ciudad de México. También está relacionado con la progresiva (aunque todavía lenta) desaparición de la sociedad paternal y vertical. En los casos mexicanos, estos actos están relacionados con nuevas leyes, reglamentos, o modificaciones a estos que han causado inconformidad, no sólo por la modificación en sí, sino por la forma en que se ha dado.

    Un ejemplo es el #PosMeSalto del Distrito Federal, donde los usuarios del Metro decidieron saltarse los torniquetes en repudio a la alza del costo del transporte. Pero el problema también tuvo que ver con la forma en que las autoridades trataron de socializar el tema. El Gobierno de Miguel Mancera lanzó una encuesta donde se afirmaba que más del 50% de los usuarios estaban a favor del alza. Naturalmente muy pocos creyeron en la veracidad de la encuesta y esto se tomó como una forma de burlarse de los usuarios.

    En Guadalajara se replicó sin mucho éxito esta manifestación en una estación del Tren Ligero, debido a que el Gobierno del Estado decidió aumentar la tarifa de los autobuses, a pesar del pésimo servicio que brindan. Pero si esta tiene una coincidencia con la del Distrito Federal, es que aún con cierta mediatización de la versión capitalina, no lograron generar la suficiente masa crítica como para poder poner en aprietos a las autoridades debido a que el impacto fue marginal.

    En otros casos la desobediencia civil puede ser contraproducente, sobre todo cuando no se analiza el impacto que pueda tener sobre terceros. Las manifestaciones en contra del aumento del IVA (tanto en la frontera como a algunos productos considerados chatarra) son un ejemplo claro de esto. El individuo acude a una tienda, y decide no pagar el aumento del impuesto al momento de pagar el producto. El problema es que quien resulta perjudicado es el cajero quien verá descontado ese dinero de sus ingresos en el corte de caja, o el establecimiento mismo, que nada tuvo que ver con la decisión del Gobierno, y quien, de permitir que el usuario no pague dicho impuesto, podrá meterse en líos con Hacienda, o para que no suceda esto, tendrían que pagar el IVA que el cliente no pagó de su bolsillo.

    A la hora de realizar este tipo de manifestaciones, es importante asegurarse que terceras personas ajenas al conflicto no se vean perjudicadas. Pero lo más importante es saber interpretar dichas manifestaciones que evidencian un legítimo descontento de la población para con sus gobernantes quienes esperarían que legislaran para mejorar la calidad de vida de sus gobernados. Se pueden hacer críticas sobre estas manifestaciones, de hecho es necesario, pero es mejor este tipo de manifestaciones, a que como comúnmente sucede, el individuo adopte una postura pasiva, o que éste actúe violentamente, lo cual termina deslegitimando su demanda.

  • El proceso de la construcción de ciudadanía

    El proceso de la construcción de ciudadanía

    Las sociedades están regidas por cierto equilibrio de poder, por varias relaciones de poder . Un ejemplo es la relación de poder entre gobernante y gobernado, en una familia donde el padre tiene cierto poder sobre los hijos, en el trabajo donde el jefe ostenta un poder sobre el empleado, y este último se organiza (desde una asociación de facto entre empleados o hasta un sindicato) como contrapeso, igualmente los partidos políticos. El intelectual ejerce cierto poder sobre sus lectores, el maestro también, el líder de opinión. El poder es la capacidad de influir en el comportamiento de las demás personas deliberadamente. Esta capacidad puede ser benéfica o perjudicial, y para que una ciudadanía funcione es necesario que existan contrapesos entre los diversos sectores de la sociedad, cosa que en México nos hace falta mucho camino por recorrer.

    El proceso de la construcción de ciudadanía

    Las sociedades más igualitarias y más justas son aquellas donde existen los suficientes contrapesos, y sobre todo donde dichos contrapesos sepan como ejercer dicho poder. Cuando hablamos de la construcción de ciudadanía, hablamos de ciudadanos gobernados, que también puedan ejercer cierto poder sobre quienes los gobiernan. Y me queda claro que para ejercer dicho poder, no es suficiente un «papel oficial» que hable de los derechos «que debería tener» el individuo. Sino que el ciudadano debe de tener la capacidad de ejercer el poder con el fin de preservar sus derechos y mejorar el entorno donde vive y convive.

    Para lograr un cambio se necesitan cuatro pasos (a mi consideración): La detección del problema, la manifestación y mediatización de dicho problema, la creación de una propuesta que busque resolver el problema, y la aplicación de dicha propuesta:

    «Quejarse de la situación» no es algo malo per sé,  en realidad es necesario, y es parte de este proceso. Si nadie se «quejara», si nadie alzara la voz, no se podría construir una propuesta, debido a que se desconocería dicho problema. El decir: -La situación de México está difícil. Estoy harto de la corrupción del gobierno- debería ser un primer paso. El problema es que no se logra trascender más allá, y no pasamos muchas veces del primer paso, de la detección del problema. Debido a que este primer paso es el que menos esfuerzo requiere, y menos voluntad.

    Se logra dar un segundo paso cuando llegamos a la manifestación y detección de dicho problema, se trata de poner el tema en el discurso. Y aquí ya implica cierto esfuerzo. Movimientos sociales como #YoSoy132, o el #OccupyWallStreet, son un ejemplo de ello (y que quedaron atorados en esta segunda etapa). Es la primera etapa en que la ciudadanía adquiere algo de poder debido a la generación de masa crítica. Mediante la manifestación (que no necesariamente tiene que ser callejera, puede ser también mediante redes sociales o aprovechando los medios de comunicación), se logra poner cierto tema en la mesa de debate, se logra generar conciencia en la sociedad sobre la problemática. El Sociólogo Manuel Castells afirma que en algún momento, los movimientos sociales son coptados o se diluyen con el tiempo, pero que lo que quedan son las ideas. Y en base a lo que nos comenta, diría que los temas deben de quedar lo suficientemente expuestos para que se de el tercer paso, que es el de la creación de una propuesta.

    Las manifestaciones suelen ser espontáneas, emocionales. Pero las propuestas tienden a ser más racionales y requieren trabajo (parte de ello explica por qué nos cuesta trabajo hacer esa transición), como lo sugiere la organización civil, Un Millón de Jóvenes por México en su sitio, con el slogan «De la protesta a la propuesta». Ya no sólo la impotencia o el coraje es el móvil, se necesita buscar gente experta en el tema (o estudiar mucho sobre ello), encerrarse, investigar, tal cual tarea de escuela, proponer, convencer. Al igual que en el segundo paso, las propuestas se deben socializar y se debe convencer a la sociedad, por qué es necesaria dicha propuesta. Cuando esta haya tomado forma, entonces se pasará a la cuarta y última etapa que es la búsqueda de la implementación de la propuesta.

    Se trata de incidir en las autoridades o en la sociedad para generar un cambio real. Las formas tendrán que ver con las circunstancias. En algunas ocasiones se podrá negociar con las autoridades, aprovechar épocas electorales para obligar a comprometer a los políticos, buscar aceptación en la sociedad, incluso habrán casos en que la presión volverá a ser útil. Por ejemplo, un grupo que tiene una propuesta para mejorar el transporte público, pero debido al caso omiso de las autoridades, deciden realizar una manifestación pacífica, sea en calle, en redes, presionando a los diputados, con la finalidad de lograr esa mejora.

    Este proceso de construcción social implica un esfuerzo grande. Los resultados no siempre están a la vuelta de la esquina, y es por eso que se han creado organizaciones civiles que buscan concluir el proceso en un mediano o largo plazo, o bien repetirlo. Pero se necesita de voluntad y un sentido de responsabilidad e independencia, por lo cual tenemos que tenemos que luchar con los fantasmas del paternalismo y la verticalidad. En un sistema autocrático y vertical como el ejército, una escuela primaria tradicional, una prisión (donde como menciona Foucault, una entidad ejerce poder total sobre los demás por medio de la vigilancia) o un gobierno totalitario será válida la creencia de que cumpliendo las normas se ha cumplido como ciudadano. Pero en un país aspirante a democrático, se debe colaborar, dar un esfuerzo extra para buscar incidir y usar ese poder implícito para buscar cambios reales.

  • Carta al movimiento #YoSoy132

    Carta al movimiento #YoSoy132

    Carta al movimiento #YoSoy132He seguido su movimiento, el cual se me hace muy interesante, y yo veo a #YoSoy132 como una expresión genuina de la ciudadanía ante un problema que es real. Y este problema se deriva de la intención de varios medios de comunicación que utilizan su influencia para imponer al candidato por el PRI-PVEM Enrique Peña Nieto (entre los que se encuentran Televisa, TV Azteca, Milenio, OEM). Me da gusto que la sociedad no se quede lamentándose en sus casas y salga a las calles a manifestar su inconformidad con esos hechos, en ese sentido su movimiento es muy loable, y apoyo su iniciativa. Su intención de mejorar el país a mi parecer es totalmente genuina, tal vez haya algunas cosas que no se me hacen tan prudentes como «mentarle la madre a un candidato» pero lo entiendo, porque son jóvenes, tienen mucha energía, estan inconformes con la situación, y a fin de cuentas mientras no exista el uso de la violencia están ejerciendo su derecho a expresarse libremente. Se podrá criticar la postura, pero eso no quita su derecho a hacerlo.

    Yo soy joven pero ya no tanto, tengo 30 años y pues de mi etapa de universitario a la fecha, la experiencia ha modificado algunas de mis percepciones y aquí es donde quiero señalar algunos puntos donde no concuerdo en las formas. Mi intención no tiene el fin de ninguna manera de descalificar el movimiento, por el contrario, la intención es que mi opinión (así como las de muchos otros) pueda servir para una mayor retroalimentación y que este movimiento se haga más sólido y tenga un impacto benéfico más fuerte en la sociedad mexicana. Es cierto que algunos opositores, entre los que se encuentra el candidato Gabriel Quadri ha llamado de una forma muy irresponsable a este movimiento (del cual en espíritu me siento parte) como una expresión fascista. Yo simplemente creo que este movimiento puede mejorar y que construya, para lo cual se necesita tiempo y experiencia.

    León Krauze afirmaba correctamente que este movimiento tiene que aceptar la crítica, incluso puede aprender tanto de la crítica constructiva, como de la destructiva. Yo el primer problema que veo tiene que ver con la «democratización de los medios de comunicación», lo que alcanzo a leer entre lineas en su pliego petitorio y en sus demandas es que quieren medios que sean objetivos e imparciales. Lamentablemente tengo que decir que eso no es posible, todos los humanos (y más los informados como ustedes y yo) somos animales políticos, tenemos una ideología política, y opinamos invariablemente en torno a ella. Tanto yo como ustedes gozamos de una información plural, no por las televisoras, sino porque tenemos acceso a Internet, televisión de paga (donde existen programas con una línea diferente a los medios tradicionales), y verán que todos estos medios «alternativos» tienen su ideología, pueden ser conservadores, liberales, socialdemócratas, de izquierda, de lo que le quieran poner.

    No quiero parecer reaccionario pero técnicamente Televisa esta facultado para promover a su candidato. Es algo que nos desagrada porque debido a su alcance, esta televisora tiene mucho poder, y debido a las prácticas duopólicas que practica, influye sobremanera en la población; pero si la idea es alcanzar una utopía donde los medios de comunicación sean imparciales, la marcha se debería extender a periódicos como La Jornada donde también existe un apoyo notable al candidato de las izquierdas Andrés Manuel López Obrador. El problema que estamos viendo no tiene que ver con que si los medios son parciales o no, sino con la concentración de poder que el duopolio tiene, con lo cual se pueden dar el lujo de pasar de ser el cuarto poder a ser el primero. Dicha concentración es una amenaza para la democracia, como si se tratara de un Berlusconi con copete. Entonces creo que su causa debería enfocarse más a «desmonopolizar los medios» para que el grueso de la población tenga acceso a distintos medios con una diferente línea ideológica. Por ejemplo, más que decirles a las cadenas que se democratizen, lograr que se instale una tercera cadena (para empezar) en el país, que exista mayor variedad informativa y un todavía gran sector de población no se quede solo con lo que dijo Televisa y TV Azteca.

    A causa del movimiento que han logrado crecer, se han visto cambios en Televisa, como el hecho de que «tratan» de presentar información de una manera más imparcial, o el hecho de que en Tercer Grado, Peña Nieto no fuera tan «alabado» como en otros tiempos se esperaría. Pero esto se trata de una simulación. Televisa a pesar de que tiene una mayor influencia sobre la gente de escasos recursos, se financía mayormente de la clase media quienes son los que tienen el poder adquisitivo para adquirir los productos y servicios de quienes se anuncian ahí. El movimiento #YoSoy132 ha calado en los intereses de la televisora porque el lograr que las clases medias los vean con malos ojos les puede afectar comercialmente y para evitar esto, simulan ser democráticos. El problema es que cuando la amenaza desaparezca, cuando pase el ruido, volverán al Status Quo, y para eso me remito a la historia. En la época del PRI Televisa censuraba eventos como los de la masacre de Tlatelolco o el asesinato de Colosio, incluso Emilio Azcárraga Milmo se denominaba el «soldado del PRI». En los 90 cuando hubo presión por democratizar más al país gracias a las izquierdas y al PAN (que era algo muy diferente a lo que era ahora) Televisa tuvo que mostrar una cara más democrática, pero siempre fue una conveniencia comercial; ahora esta cara se difumina cuando tratan de apoyar a su candidato.

    No se le puede pedir a un medio que se «democratice» cuando varias veces lo único que ha hecho es simular dicha democratización; para este problema la única salida es que la gente tenga más fuentes de información, para lo cual se hace imperativo la apertura de más cadenas. Y aquí es donde debería apuntar su movimiento y debería ser un apartado indispensable en el pliego petitorio.

    El problema necesita solucionarse de fondo y se me ocurren más ideas para que exista una mayor variedad de información para que el ciudadano pueda sacar sus propias conclusiones de lo que acontece en el quehacer público a partir de la comparación de las fuentes que ofrecen varios medios. Otra clave por la que deberían luchar es por una reforma educativa, un ciudadano educado, es un ciudadano más difícil de engañar y tiene más propensión a buscar información en varias fuentes. El éxito comercial de Televisa se basa en la pobre educación del país, y en el caso particular no creo que solamente sea el hecho de que Televisa quiera mantener ignorante a la gente, sino que la ignorancia que existe en el país orilla a Televisa (sin intención alguna de justificar a la televisora) a crear contenidos televisivos que a nosotros nos parece un insulto. Con un pueblo más educado e informado este tipo de contenido tendría menos rating y no sería tan atractivo comercialmente.

    Otra idea, y que si tocan en su pliego petitorio, es el derecho al Internet. Aquí hay que hacer una acotación en que debido a las prácticas monopólicas de Telmex (si bien hay otras empresas en el ramo, no cuentan con la infraestructura que Slim heredó de la privatización de Telmex) los precios en Internet son más altos de lo que podrían ser. Tal vez a nosotros una línea de teléfono con una conexión a 5Mbps on un costo de $599 pesos no nos parezca muy caro, pero si lo es para gente que no tiene tantos recursos. Aquí al igual que con las televisoras se debería buscar que se combatan los monopolios, para que con una competencia más perfecta, los precios bajen y se incremente la calidad. De esta forma al ampliarse la cobertura, más gente tendrá acceso a la información. También es de tomar en cuenta que con los avances de la tecnología, cada vez es más barato adquirir un dispositivo con acceso a Internet. Un análisis de The Competitive Intelligence Unit asegura que 7 de cada 10 mexicanos tendrá un teléfono inteligente (smartphone) en sus manos.

    También, al aprovechar este furor y ganas por cambiar el país que tienen deben de pensar en promover otras reformas como políticas, económicas entre otras, que sean benéficas para la sociedad. Es cierto que #YoSoy132 tiene menos de un mes de existencia, y construir a veces requiere de tiempo, pero es indispensable ir pensando en ideas propositivas. Entiendo el reclamo y repudio a un candidato que muchos de nosotros representa una regresión en términos democráticos, pero el hacer que Peña Nieto llegue o no a la presidencia no solucionará el problema de fondo, por lo que les pido que este movimiento dure, que pase la barrera del primero de Julio, que persistan sea Peña Nieto, López Obrador o Josefina quien esté en la presidencia. También les pido que tengan cuidado en las formas en que se expresan o algunos buscan expresarse tomando el nombre de su movimiento como ocurrió en Querétaro donde varias personas golpearon una Suburban donde presuntamente iba el candidato Peña Nieto. Algo que debe estar prohibido dentro de su movimiento es cualquier uso o incitación a la violencia, y solo limitarse a defenderse en caso que agresiones de terceros puedan afectar su integridad. Si miembros del equipo de Peña Nieto usan la violencia para reprimir manifestaciones (como ocurrió en Saltillo, Colima y Veracruz) no es justificación para que ustedes la usen y deben limitarse a defender su integridad física o personal, recuerden, la sociedad debe estar unida, y tiene que mostrar a la clase política los valores cívicos y democráticos que aspiran a defender.

    Deseo mucha suerte y cuentan con todo mi apoyo.