Etiqueta: López Obrador

  • Marco Rascón y la Jornada, la censura en la izquierda.

    Hace algunos meses escribía indignado como censuraban a Carmen Aristegui, que al parecer su comentario sobre el presunto alcoholismo de Calderón, lo cual no hizo gracia al presidente, el cual hizo un berrinche y presionando a MVS sobre la renovación de las concesiones, logró que la despidieran. Claro, luego vió la reacción de la población y se había dado cuenta que se había equivocado y que esto iba a mermar su imagen. Decidieron recontratar a Aristegui. Muchas de las personas que reclamaban el regreso de Aristegui era gente de izquierda, o afín a López Obrador (pero no todas, aclaro). Yo sin ser lopezobradorista también me indigné, porque lo consideré un atentado en contra de la libertad de expresión en México.

    Ahora lo mismo vuelve a suceder, pero en el bando contrario. No es la derecha, sino la izquierda que se comporta como censora. Particularmente toca este caso al diario La Jornada y al lopezobradorismo. Este diario ha sido un medio muy importante para la democratización del país, fue, La Jornada el primer medio en denunciar el fraude electoral perpetrado por Carlos Salinas de Gortari a Cuauhtemoc Cárdenas. Pero algo ha pasado con este diario, desde el ascenso de López Obrador lo han cobijado, y hasta cierto punto no está mal, pero el diario ha perdido su caracter democrático y se ha vuelto un periódico sectario donde no está permitido criticar a AMLO, y donde no se puede disentir de las opiniones de la «izquierda dura». La Jornada se ha ensimismado, se ha cerrado en sí misma, y se ha vuelto un diario lejano a lo plural.

    La Jornada demuestra que al igual que Felipe Calderón o la oligarquía a la que tanto critica, también puede censurar y eso es lo que pasó con Marco Rascón. Este articulista que escribía para La Jornada era crítico de López Obrador, criticaba sus manifestaciones y algunas de sus actitudes. La gota que derramó el vaso fue un artículo donde criticaba a los lopezobradoristas por acusar el movimiento de Sicilia de filopanista, falso demócrata y progresista, soberbio y distractor, y que no había pedido la renuncia de Felipe Calderón. Los lopezobradoristas criticaron a Sicilia de no unirse a la causa de López Obrador y la crítica que hizo Rascón hacia ellos les dolió, por lo que decidieron cortar cabezas.

    Espero que no se defiendan como los periodistas de la derecha lo hicieron «quesque La Jornada está en su derecho de terminar un contrato laboral, que es una decisión empresarial». Vease por donde se le vea, es un atentado contra la libertad de expresión. Es cierto, en el despido no tiene nada que ver el gobierno, pero si tuvo que ver el «gobierno legítimo» que algunos defienden, y que ahora demuestra que no es más tolerante que aquellos que critica. Muchos veían en la izquierda el camino de la democracia, pero parece ser que también velan por sus propios intereses y se cierran a sus ideas.

    Es cierto, Marco Rascón no tiene el auditorio que tiene Carmen Aristegui, pero si me da tristeza ver que no hay una fuerte reacción por parte de la gente ante esta injusta decisión. Si bien «Marco Rascón» se volvió trend-topic en Twitter, no logró el cobijo que si logró Aristegui. Falta ver cómo se pronuncia La Jornada ante este hecho. En la derecha, como en la izquierda, con estas actitudes, seguimos dando pasitos atrás en la democracia. Parece que somos pocos los mexicanos que toleramos el debate y la apertura de ideas y los que son más influyentes son los que se cierran y se buscan imponer.

    A AMLO le convendrá decirles a los de La Jornada que se retracten, porque si no le va a pasar lo que le pudo pasar a Calderón: Perder capital político, y estando prácticamente a un año de las elecciones este puede ser un punto en contra en su nuevo intento de llegar a la Presidencia de la República.

    Hoy más que nunca urge una izquierda democrática en México, pero ¿quién tendrá los pantalones para liderearla?, la silla está vacante. Mientras vemos como una izquierda intolerante se destruye a si misma, lo cual provoca que la gente de poder haga lo que se le plazca porque ven en ellos a un rival débil. Actos como el del periódico La Jornada nos dice que ellos no están listos para ser esa izquierda, ellos han creado un club de Toby, una secta, una especie de Iglesia donde se admira al mesías López Obrador. Y sinceramente México lo que menos necesita es de líderes mesiánicos.

    A continuación les dejo el escrito de Mario Rascón donde habla de su despido de La Jornada y además presenta el artículo que este periódico ya no le quiso publicar:

    http://www.marcorascon.org/

     

  • El Peje, estudiante mediocre, ¿político mediocre?.

    Con lo que se encuentra uno en Twitter. Si vemos todo ese recorrido estudiantil que tuvieron reconocidos políticos, podemos ver que estudiaron no solo licenciaturas, sino que se aventaron a estudiar maestrías en el extranjero o en universidades reconocidas. La gran mayoría de ellos estudiaron en la UNAM (aunque el ITAM ha estado en boga en los políticos más recientes), y complementaron sus estudios con alguna maestría y algún doctorado en otra universidad. Es cierto, la preparación académica no te hace un buen o mal político, pero si te da las herramientas para poder desempeñarte más eficientemente en el cargo. Un ejemplo es Salinas de Gortari, habrá sido un político muy corrupto o lo que sea, pero era un político muy capaz e inteligente, tenía mucha sabiduría y estaba muy bien preparado, se notaba en su gestión. El estudió en la UNAM (economía) y luego fue a estudiar una maestría en administración pública en Harvard. De Zedillo no hablemos, muy bien preparado también, el levantó con sus amplios conocimientos en la materia al país.

    Pero, ¿qué podemos pensar de un político como López Obrador que tuvo un promedio de 7.7 en la Universidad?. Esos promedios, los teníamos muchos en la prepa, porque pues no sabíamos lo que queríamos en nuestras vidas. Pero en la universidad muchos nos aplicamos y al menos yo recuerdo que casi todos teníamos un promedio por encima del 8. Yo personalmente salí con 8.6 (el cual no se me hace un promedio muy alto, para presumir). Esto era dado porque ya estabamos estudiando lo que queríamos, nos interesaban más las materias y por lo tanto le poníamos más empeño. Por ejemplo en la prepa, a un mercadólogo como yo, ¿que me importaban las clases de física o química?, la verdad solo estudiaba para pasar con el mínimo y por eso mis promedios, como los de muchos de mis compañeros no fueron muy buenos. Pero en la universidad todo cambió, las materias me interesaban y eso hizo que mi promedio se elevara bastante.

    Pero digo, que un aspirante a político como López Obrador, que estudió Ciencias Políticas y Administración Pública en la UNAM, haya  salido con un promedio de 7.7, la verdad está para llorar. ¿Dónde está su interes por el conocimiento?. Yo conozco a personas jóvenes que aspiran a cargos públicos que salieron con reconocimientos de la Universidad y están pensando en como costearse la maestría, quieren seguir aprendiendo, empaparse de conocimiento, y parece que a López Obrador nunca le interesó. Ya vemos por qué sus propuestas de un «país alternativo» no tienen sustento, porque no tiene una base sólida,  y esa la debió adquirir en la universidad, leyendo libros, empapándose de conocimiento.

    Hay otra cosa que también me brinca, y es que no duró 4 o 5 años estudiando su carrera. La cursó desde 1973 hasta 1987, es decir, tardó 15 años en terminarla, lo que lo hace ser parte de los míticos «fósiles de la UNAM«. De hecho cuando terminó su carrera ya era político. ¿Increíble, no?. La verdad no se cómo este tipo de gente con una mentalidad mediocre puede aspirar a la presidencia de la república. Muchos lo compararán con Lula da Silva el cual no tuvo un título universitario, y aún así hizo crecer a su país. Pero hay una diferencia clara, Lula da Silva no estudió dadas sus limitaciones económicas y tenía que trabajar, su carrera política se formó en el sindicalismo y de ahí se lanzó a la política. Pero López Obrador si tuvo la oportunidad de estudiar, y lo hizo de la forma más mediocre, con un promedio mediocre y durante un buen tiempo. Nunca pensó en estudiar una maestría o seguirse preparando. Lula da Silva compensó sus carencias académicas con su gran inteligencia, López Obrador no, más bien su mediocridad la ha extrapolado a la política.

    Siento herir las susceptibilidades de los seguidores de López Obrador, pero yo jamás votaría por un político mediocre. Y con esto es cierto, no puedo negar que hizo algunas cosas buenas cuando estuvo en la Ciudad de México, pero también mostró su falta de conocimientos, los cuales pudo adquirir si hubiera tenido más disciplina y voluntad. Se puede tener un ideal en la vida, pero esta debe de estar sustentada, y la escuela es quien te proporciona este sustento. López Obrador no lo quiso tomar, ahí están los resultados. La gente lo quiso porque se erigió como un lider mesiánico que aprovechó los abusos de la oligarquía para presentarse como el que iba a rescatar a los pobres del injusto sistema que predomina en México, pero no lo quisieron porque fuera una persona especialmente preparada.

    Y papelito habla, aquí está la constancia de que López Obrador fue un estudiante mediocre. No hay photoshopazos ni nada por el estilo, es el documento original:

  • Marcelo Ebrard y AMLO. La ruptura inminente

    Marcelo Ebrard y Andrés Manuel López Obrador vienen de dos izquierdas diferentes, así lo muestra su historial. Pero por alguna razón se dio un lazo entre estos dos personajes. Al inicio Ebrard asistía a los mitines de AMLO y de hecho fue el único político a cargo de una entidad federativa que no reconoció la victoria de Felipe Calderón. Pero en realidad estos dos personajes son bastante diferentes. Ebrard es más pragmático y racional, es más parecido a las izquierdas modernas como las que representa Zapatero, Miterrand, Bachelet o Lula da Silva. En cambio López Obrador es más pasional y privilegia la ideología sobre la razón, y se le puede comparar más con personajes como López Portillo, e incluso algunos se atreven a asegurar que se parece a Hugo Chávez o a Evo Morales por sus desplantes autoritarios. Aunque a diferencia de estos dos personajes en su retórica nunca ha mencionado nada sobre el “imperialismo estadounidense”.

    Ahora, la izquierda está en una encrucijada, porque tiene que decidir quién va a contender por la presidencia en el 2012. El problema es que los dos tienen la ambición de llegar al poder, y si ambos contienden por la presidencia, al dividir a la izquierda, le estarían regalando la presidencia a Enrique Peña Nieto. Hace algún tiempo habían llegado a un pacto: Quien estuviera arriba en las encuestas sería el candidato, pero parece que López Obrador rompió el pacto y ha decidido contender como él lo dijo  “con uno, con dos o con tres partidos”. Ya había roto ese tipo de pactos cuando se negó en el Estado de México a formar una alianza con el PAN a pesar de que en la encuesta realizada a los mexiquenses, la mayoría se mostraron a favor de dicha alianza. También los líderes de partidos como PT y Convergencia dicen que apoyarán a López Obrador.

    López Obrador debería ser más pragmático, sacar bien las cuentas y darse cuenta de que no va a ganar, aunque vaya solo o aunque vaya compitiendo con Ebrard. A pesar del lanzamiento de campañas como MORENA, y a pesar de que tiene un aceptable número de seguidores, está quemado con los votantes indecisos, los cuales serán clave para las elecciones del 2012. En cambio Marcelo Ebrard podría convocar a toda la izquierda y al centro, lo cual le daría más posibilidades de ganar, que si bien, parece difícil que le arrebate la silla presidencial a Peña Nieto, no se antoja tan imposible como con López Obrador.

    México necesita de una izquierda. Pero una izquierda moderada y racional, que vea por los pobres, pero que tampoco niegue los efectos de la globalización y la economía de mercado. Ebrard podría representar esa opción. López Obrador no. A pesar de la discrepancia que tengo con Marcelo Ebrard en algunos temas sociales, creo que podría representar a la izquierda moderna. Pero no todo es positivo, Ebrard también ha tenido algunos tropiezos, como el apoyar a sindicatos de empresas ineficientes como el SME o los coqueteos que ha tenido con la maestra Elba Esther Gordillo. También podría pesar en su contra las reformas sociales que llevó a cabo en el Distrito Federal, como el matrimonio homosexual, la adopción por parte de estos, o el aborto, dado que un gran sector de los habitantes de la república es conservador.

    Creo que la izquierda es la única capaz de detener a Peña Nieto. En el PAN no hay una figura de peso que lo pueda contener, los más fuertes son Josefina Vázquez Mota y Santiago Creel, pero están muy lejos en las encuestas de popularidad, además hay un descontento de gran parte de la población con el PAN porque no se llevó el cambio democrático como se esperaba. Acción Nacional ya no puede echar mano de recursos que le sirvieron en el 2006 como la campaña del miedo, Peña Nieto no genera esa polémica negativa que generó en su tiempo López Obrador como para presentarlo como un peligro, también no saben si podrán contar con la ayuda de Gordillo y el SNTE (2 millones de votos asegurados) cuando Moreira, el presidente del PRI dijo que se aliaría con ella, y como bien dije, ha tenido coqueteos con Ebrard.

    Curiosamente está en manos de López Obrador (al menos hasta cierto punto) el futuro de la silla presidencial. Si decide contender, la izquierda se fracturará y ganará Peña Nieto, si no lo hace, podrá haber una izquierda más fuerte con mayores posibilidades. Andrés Manuel ya pasó a la historia, seguramente será recordado en 50 o 100 años, pero será su decisión la forma en que sea recordado, y tal vez lo mejor para él es hacerse un lado. Será mejor visto como un luchador social, que como un político hambriento de poder.

  • Andrés Manuel López Obrador, por Francisco Martín Moreno

    Alguien tenía que hablar con tino sobre este polémico personaje, y el escritor Francisco Martín Moreno lo hizo. Tal vez Martín Moreno no se me haga uno de los mejores historiadores de México (hay mejores), pero creo que ha descrito con elocuencia a López Obrador. Sobre todo porque describe bien los fallos que tiene este personaje en sus propuestas. Independientemente de lo que haya ocurrido en el 2006, creo que con López Obrador al mando tendríamos un país caótico (si de por sí ya lo es con Calderón, no me quiero imaginar lo que sería con este «mesías). Les presento el texto y lo iré analizando parte por parte.

    No existe ningún mexicano, medianamente sensato, que
    no esté de acuerdo con tu tesis consistente en que
    «Primero los Pobres». ¡Claro que primero los pobres!
    ¿Quién puede oponerse a semejante propósito político y
    social? Quienes realmente queremos a este país
    deseamos elevar a la altura mínima exigida por la
    dignidad humana, a todos aquellos compatriotas que
    carecen de lo estrictamente indispensable. ¡Claro que
    queremos educación para todos! ¡Claro que queremos
    bienestar para toda la nación! ¡Claro que queremos un
    ingreso per cápita de cuando menos 30 mil dólares al
    año para cada mexicano! ¡Claro que queremos apagar
    todas las mechas encendidas, que no hacen sino atentar
    en contra de la estabilidad y del desarrollo en
    general del país! ¡Claro que queremos aumentar el
    ingreso, pero a través de la productividad y no a
    través de decretos ya conocidos que disparan la
    inflación con todas sus consecuencias!

    Yo mismo lo decía. López Obrador tiene el diagnóstico correcto, es bueno para ver lo que está fallando en el país. Lamentablemente, sus soluciones están lejos de ser buenas. Apuesta al estado como motor de la economía cuando ya se ha mostrado a traves de los años, décadas y siglos que esa no es la solución. Es cierto que a veces el estado debe intervenir, pero todos sabemos que laes empresas estatales son ineficientes, solo hay que comparar a Pemex con Petrobras de Brasil (esta última es privada y triplica en productividad a la paraestatal nacional). Tiene mucha razón Martín Moreno, no se puede aumentar el ingreso a trvés de decretos (como alguna vez lo hicieran Echeverría y López Portillo), tiene que haber un aumento en la productividad para que los salarios crezcan, es simple y llana lógica.

    ¿Quién no desea ayudar los indios de México? ¿Quién no
    desea alfabetizarlos? ¿Quién no desea contener la
    emigración de cientos de miles de mexicanos a los
    Estados Unidos? ¿Quién no quiere agua potable,
    televisión, estufas, piso de concreto y paredes de
    ladrillo en cada familia mexicana?

    Querido Andrés: todos coincidimos en la necesidad
    inaplazable de rescatar a los marginados, sólo que yo
    no coincido contigo en las estrategias que has
    planteado para rescatarlos de la miseria. Entiende que
    la única célula generadora de riqueza es la empresa y
    los empresarios, a los que tú llamas hambreadores del
    pueblo o parásitos sociales, son los agentes
    operadores del bienestar. La práctica lo ha
    demostrado. Mientes.

    Totalmente de acuerdo de nuevo con Francisco Martín Moreno. La empresa es la única generadora de riqueza, porque la ambición y las ganas de crear riqueza hacen que la gente sea más productiva lo cual coadyuva en el aumento en la productividad de un país, por lo tanto esa riqueza se multiplica. Es cierto que en México hay empresas que no pagan impuestos, o hay personas que obtuvieron sus empresas gracias a intereses con el gobierno (AMLO sabe explicar muy bien eso). La responsabilidad del gobierno debería ser únicamente obligarlas a estar en regla, es decir, hacer que paguen impuestos, combatir los monopolios privados existentes para fomentar la libre competencia. Los excesivos controles y las nacionalizaciones solo minan la economía de un país. Es cierto, empresas como Televisa, o Telmex no son mejor ejemplo de empresa que pueda existir, pero si las desapareciéramos del mapa, probablemente tendríamos un país pobre. Cierto también que las televisoras transmiten contenidos televisivos deplorables, pero también es cierto que los canales cuando están al cobijo del gobierno, también se encarga de manipular las conciencias de las personas a su favor.

    El estado debe de encargarse de distribuír la riqueza mediante los impuestos, para que tengamos una sociedad más equitativa, para dar más oportunidades a los que menos tienen. Pero jamás debe de reemplazar al mercado para crear riqueza. Los políticos de izquierda moderada así lo han entendido y así lo hacen.

    Todos coincidimos con el fin, pero la mayoría no está
    conforme con tu método. Se vio en las urnas. Ni
    partiendo el sueldo de los funcionarios públicos a la
    mitad ni evitando la corrupción que devora lo mejor de
    nuestro país, podremos generar la suficiente riqueza
    para crear los empleos que requiere México, la
    herramienta más eficaz para ayudar a los pobres que
    tanto nos preocuparan. Tu diagnóstico está equivocado.
    Un gobierno encabezado por ti jamás creará los empleos
    que requiere México ni extinguirá las mechas
    encendidas, ni impulsará la recaudación tributaria
    indispensable para que el gobierno aumente
    significativamente el gasto en Desarrollo Social.
    Nadie con dos dedos de frente podría aceptar que tus
    tesis económicas ayudarán a la capitalización de las
    empresas ni estimularán la investigación tecnológica,
    ni ampliarán los mercados, ni estimularán la
    competitividad en el comercio internacional, ni
    abaratarán costos de producción, ni propondrán
    alternativas inteligentes para modificar el TLC, dando
    los pasos adelante necesarios para acercarnos, poco a
    poco, al esquema de una Comunidad Económica de
    Norteamérica.

    De acuerdo otra vez, y esto se corrobora en el último libro que lanzó López Obrador. En ninguna de las 20 propuestas se habla de competitividad ni de los mercados. A mí realmente se me hace una estupidez que los funcionarios se partan la mitad su sueldo, solo obtendríamos un monto mínimo que no podría reemplazar al que se puede producir por medio del ingenio y la competitividad. Por mí que los funcionarios ganen bien y que tengan su seguro privado. Creo que deben de ganar bien para que en la misma medida nosotros les exijamos cuentas y trabajen de acuerdo al sueldo que obtienen.

    No tienes ningún derecho en detener a la inversión
    extranjera ni a la doméstica, que tanto necesitamos
    para prosperar. No tienes justificación para espantar
    a los capitales que vienen a ayudarnos a construir un
    México mejor. Careces de elementos, nunca los tendrás,
    para estimular el odio entre todos los mexicanos, ni
    para polarizar este país, ni para crear trincheras
    entre todos nosotros únicamente para dividirnos, la
    única condición en que los mexicanos hemos sido
    históricamente derrotados.

    Aquí tal vez no estoy tan de acuerdo. El odio y la polarización fué causado por ambas partes. Tanto por Andrés Manuel López Obrador, como por el entonces gobierno, el PAN y una parte del empresariado. El discurso de AMLO contra los «oligarcas y la mafia» fué igual de dañiña como el discurso de «Un peligro para México». Es cierto, los capitales se asustaron, pero el espanto nunca se concretó porque nunca llegó al poder.

    Tú no representantas a la izquierda, sino al más
    catastrófico populismo, del que yo no quiero jamás
    volver a acordarme. Izquierda era la de Mitterand , la
    de Felipe González , es la de la Bachelet , a
    diferencia de la supuesta izquierda de Chávez o la de
    Castro , quien ha impuesto la felicidad con la fuerza
    de las bayonetas…

    Muy cierto, no tiene que ver mucho López Obrador con Mitterand, Felipe Gonzáez, Bachelet o Lula da Silva (aunque este último antes de ser presidente tuvo una retórica parecida a la de López Obrador, luego se moderó). López Obrador no es la izquierda que necesita México, de hecho la está bloqueando al intentar volver a contender por el poder sabiendo que no va a ganar (y sin respetar el acuerdo que tuvo con Ebrard donde el que saliera primero en las encuestas era el que iba a liderear la izquierda). López Obrador podrá ser la consecuencia de los malos manejos que se han hecho en la economía durante años, pero ello no significa que sea la solución.

    No, no Andrés, para ti es irrelevante el incendio de
    todo lo mío, la destrucción de todo lo que he
    construido en los últimos siete siglos. Es claro que
    no te importa que nos volvamos a incendiar como en
    1810, en 1858 o en 1910, siempre y cuando tú puedas
    compensar los vacíos sicológicos que se remontan a tu
    infancia. No, Andrés, ese no es el camino. Si el
    padrón federal lo integran 72 millones de electores y
    de ellos sólo 14 votaron por ti, entonces 58 millones
    no te quieren en la Presidencia , o sea más del 80 por
    ciento te rechaza como jefe del Ejecutivo.

    Independientemente de si hubo fraude o no, es cierto que más de la mitad de la población no lo quiso en el poder (como tampoco a Felipe Calderón que tuvo cifras similares).

    Antepones tu bienestar personal al mío. Deseas
    intimidar a las autoridades judiciales mediante la
    protesta callejera. No quiero un Mussolini mexicano
    que acepte la ley siempre y cuando le beneficie y que
    rechace a la Constitución por ser una herramienta a
    favor de la burguesía. La mayoría somos conscientes de
    nuestras debilidades económicas y sociales, sólo que
    hemos decidido no convocarte a ti para resolver los
    difíciles problemas que nos aquejan.

    Abandona el llamado a la violencia. Abstente de
    erigirte como intérprete de la voluntad popular y
    resígnate a aceptar tu derrota. La mayoría de los
    mexicanos no te quiso en la Presidencia de la
    República, porque lejos de ayudar a los pobres los
    hundirás más en la desesperación hasta que volvamos a
    matarnos con las manos entre nosotros mismos.

    Es cierto que el discurso de López Obrador es polarizador, pero aquí vuelvo a no estar de acuerdo con el autor. El movimiento de AMLO ha sido pacífico desde un principio, a pesar de que llevó a cabo acciones que perjudicaron a terceros como el bloqueo a Reforma. Nunca ha habido signos de violencia en los mitines de AMLO ni nada que se le parezca (pudo haber algún descarreado que no tenía que ver nada con él pero nada más). Si concuerdo, en que el no es el intérprete de la voluntad popular, sino de un solo sector minoritario del país. A pesar de ello, dentro de todos los políticos mediocres que tenemos, el sigue siendo el principal lider político que existe.


  • Sandoval pidió a EU frenar a AMLO en 2006: WikiLeaks

    AMLO no me cae bien, ya lo he reiterado en varias ocasiones, pero con esta noticia la verdad es que el Cardenal Juan Sandoval Íñiguez se voló la barda. Si leemos el título a secas podríamos pensar que el Cardenal estaba en su legítimo derecho dada polémica que levantaba López Obrador, pero viendo el trasfondo de las cosas, creo que aparte de violar el estado laico, nuestro Cardenal muestra, no se si le digamos intolerancia, pero si un dejo de aversión a las corrientes ideológicas que no comulgan con las del Cardenal. ¿Por qué digo esto?. Porque el Cardenal habla de la preocupación del crecimiento de la izquierda en Latinoamérica, pero no solo habla de la izquierda no democrática (Castro, Chávez, Evo) sino que también menciona a la que sí es democrática (Bachelet, Kirchner); más bien le preocupa el avance de tendencias ideológicas que no comulguen con el conservadurismo.

    Y más polémica es la noticia porque Sandoval le pidió la ayuda directamente a George W. Bush quien no es precisamente uno de los mejores ejemplos de presidentes que hayan existido en Estados Unidos. De hecho es responsable no solo de la caída de la economía de Estados Unidos, es responsable de las atrocidades cometidas en Irak, de limitar las libertades a la sociedad estadounidense, y claro, de promover el creacionismo, negando la teoría evolutiva. Sandoval dijo que con López Obrador, el crimen y la inseguridad habían aumentado en la Ciudad de México.

    Lo que si me dió risa fue su siguiente comentario: Los cardenales sienten que los pobres de Latinoamérica no entienden los beneficios potenciales que les puede traer el mercado libre, no porque no sea cierto, sino porque el mismo Cardenal dice que ser rico es malo: No hay rico, rico, rico, rico que sea honesto, porque trabajando nadie se hace rico, porque si trabajando se hiciera uno rico, los burros serían los más ricos. Trabajando nadie se hace rico. Para el cardenal, no hay rico que sea honrado. Y es que esos comentarios hacen ruido porque en el libre mercado necesariamente hay ricos. ¿Qué mosca le habrá picado para cambiar de opinión en unos cuantos años?.

    Yo, como muchos otros, no queríamos que llegara López Obrador a la presidencia, pero las formas en que lo intentó frenar el Cardenal, me dejan sin palabras. No se como explicarlo o que significado le podría dar a ese sentimiento que me causa. Pero lamentablemente ese es el Cardenal que tenemos, intolerante, que llama maricones a los homosexuales, y poco abierto a la crítica.

    Ahora que hablamos de estos personajes, ¿que sería peor?, ¿ser López Obrador, George W Bush, o Juan Sandoval Íñiguez?. Está difícil la elección, ¿no creen?.

    Aquí les dejo el cable original de Wikileaks

     

     

  • Yo voy a votar por…

    votoSinceramente todavía no sé por quién votaré en el 2012. Lo único claro, al ver lo que ha pasado en días anteriores, es que hay que sujetarse el cinturón porque viene la turbulencia. Ya comenzó la clase política con sus promociones; promesas, acciones, discursos, noticias, personajes, proyectos y ocurrencias que buscarán conectarse con mi gastada (o inexistente) esperanza, para venderme un país mejor.

    Mi voto no está definido porque siento que, de los que se perfilan como candidatos, ninguno representa una opción que yo tomaría. Sé que quiero ir a votar (porque podemos ignorar el show y abstenernos), el problema es que a estas alturas, mi derecho a elegir se encuentra ultrajado por “opciones” que no satisfacen lo que quiero como ciudadano.

    El PAN, por ejemplo, escala sus acciones políticas con el arresto al ex alcalde de Tijuana, Jorge Hank Rhon. Sin embargo, lejos de llevarme a votar por ellos, esto para mí significa dos cosas: 1) Si es culpable. Se hacen estas operaciones sólo cuando reditúan políticamente, y no porque se trata de hacer justicia o acabar con la impunidad de un personaje influyente. 2) Si es inocente. La situación es peor, ya que se hacen estos golpes mediáticos sin pruebas suficientes. Lo cual además de no ser ético (término ajeno la mayoría de los políticos mexicanos desde hace mucho tiempo), da la razón a los que acusan a Calderón de iniciar una cacería de brujas. Sea cual sea el motivo, el PAN no pinta bien para el 2012. Con la guerra fallida contra el narco y sus n candidatos a la presidencia de la República (incluyendo al gobernador que nos mentó la madre), mi voto definitivamente no es para ellos.

    En segundo lugar está el PRI. Sabemos que Peña Nieto (PN) es quien está arriba en las preferencias para el 2012. Y debo admitir que esto me da mucho miedo por dos razones: La primera es que la alianza de PN con las televisoras será a cambio de concesiones que afectarán el activo más valioso y con mayor potencial de este país: El cerebro de los mexicanos. Si gana PN, los contenidos de nuestra televisión no mejorarán, porque el Estado no hará por aumentar la calidad de esos contenidos. Este temor es independiente de la influencia que puedan tener las televisoras en la toma de decisiones públicas si el PRI llegará a la presidencia. La segunda razón es que, a pesar de los intentos de cambio, el PRI no deja atrás el autoritarismo, la discrecionalidad y falta de deliberación en la toma de sus decisiones. Tampoco abandona sus prácticas corporativistas (aunque se escude diciendo que todo mundo lo hace). Tiene a personas muy talentosas y con muchas capacidades. Pero se maneja con la misma estructura que no deja que las ideas frescas permeen en los aspectos importantes del partido. Lo que a fin de cuentas, viene siendo lo mismo.

    Por el lado de la izquierda, la que sería mi mejor opción por afinidad ideológica, la opción queda descartada por lo siguiente: Si compite AMLO y Ebrard al mismo tiempo, lo más seguro es que ambos pierdan contra Peña Nieto. Sólo uno debe ser el candidato. Pero al parecer no dan señales de que vayan a unirse. Pareciera que cada uno hace lo posible por llegar mejor posicionado a la hora de decidir quién será el candidato de la izquierda. Pero si a la hora de la hora, uno decide ir con el PRD y el otro con el PT no podré votar por ninguno de ellos, preferiría unirme al movimiento del voto nulo.

    Este punto es importante. Porque algunas personas dirían que no me complique y decida anular mi voto desde ahora. Yo lo haría con mucho gusto porque creo que la clase política no ha podido estar a la altura de las circunstancias adversas que ha pasado nuestro país (incluso son responsables de muchas de ellas). Pero el problema con el voto nulo es que sirve como manifestación cuando no hay opciones, y en mi caso, de existir un candidato de izquierda que pueda representar una opción que llegue al poder, votaría por dicha opción. No porque vaya a salvar al país (eso sólo lo hará la sociedad civil organizada). Pero al menos habrá mayor probabilidad de apertura al diálogo a demandas sociales que no deben ser ignoradas por más tiempo.

    Por eso digo que mi libertad de elección está coartada en estos momentos. Al menos de elección partidista. Porque – y concluyo con esta idea – el no tener opciones partidistas no debe ser motivo para desconectarnos de la vida política de nuestro país. Yo anulo mi voto, o se lo doy a la izquierda. Pero eso es lo de menos. Decida lo que decida, vote por quien vote, siempre tendré la opción (la obligación) de pedir cuentas, de quejarme, demandar, marchar, o de plano, sublevarme.

  • MORENA – La nueva apuesta de AMLO.

    López Obrador había salido ardido por el artículo que le dedicó Carlos Loret de Mola en su columna del Universal, tras la cual, el candidato de la izquierda respondió utilizando su derecho de réplica. Loret de Mola hacía severas acusaciones sobre AMLO, se preguntaba: ¿Sería un presidente mentiroso?, ¿Sería un presidente censor?, ¿Sería un presidente neoliberal?, ¿Sería un presidente reformador?, ¿Sería un presidente de izquierda?, ¿Sería un presidente contra la corrupción?, etc. AMLO (a través de su coordinador de comunicación social del gobierno legítimo) respondió a cada una de las preguntas que habría planteado Loret de Mola. Lo que si es cierto es que hay un pique muy fuerte entre Loret de Mola y López Obrador, o más bien entre Televisa y López Obrador.

    Bajo este contexto, AMLO decide lanzar una campaña (en una época donde supuestamente está prohibido hacer campañas, pero donde ya Peña Nieto y AMLO se adelantaron) llamada MORENA que es un relanzamiento de la campaña que ha venido haciendo desde el 2006. ¿Por qué MORENA?. Muchos van a pensar que la mayoría de los votantes de López Obrador son morenitos (aunque en el video si lo son), pero no es así. MORENA es el acrónimo de Movimiento de la Regeneración Nacional. Es el tercer nombre que utiliza para su campaña y aseguran que este nombre es mas pegajoso, que ya ni ellos se acordaban del antiguo nombre (Convención Nacional Democrática). Esta es una campaña más cargada de marketing y más congruente con lo que AMLO y sus secuaces plantean proponer. Aunque ya sabemos que las palabras AMLO y congruencia son difíciles de mezclar.

    ¿Que es lo que propone AMLO en MORENA?. En realidad no lo sabemos, tal vez sea un refrito de su plan alternativo de desarrollo del cual ya hemos platicado en este espacio. En pocas palabras propone un México donde todos practiquemos el amor al prójimo y dejar del lado el odio y la codicia y que no solo lo material, sino lo espiritual y los valores, nos sacarán de este bache en el que se encuentra la nación. Cito: “Se requiere también el fortalecer nuestros valores, porque en buena medida esta decadencia ha sido alentada por el modelo de vida, la manera de pensar que se ha venido induciendo acerca de que vale el que tiene, que lo fundamental es lo material, esta actitud individualista, esta mancha negra que se ha venido extendiendo, que ha venido permeando en el sentido de que hay que triunfar a toda costa, sin escrúpulos morales de ninguna índole.” (fuente).

    En pocas palabras, AMLO cree ser ese lider mesiánico que el país necesita para salir adelante. Sus palabras no son muy diferentes a las de Jesucristo, a las de Buda o a las de Mahoma. ¿Sobre que filosofía se basa López Obrador para alentar la espiritualidad?, ¿De que tipo de espiritualidad habla?, ¿Es laica, religiosa, masónica?. Realmente se me hace muy curiosa su forma de pensar, que si. A priori se escucha bien y se sobreescucha un mensaje positivo, pero cuando nos ponemos a analizar el trasfondo de las cosas, como que algo no cuadra, como que le hace falta sustento.

    López Obrador con su Morena, que viene siendo lo mismo de siempre pero con un marketing más atinado, busca ser el lider del cambio que supuestamente requiere México. El ve a un México atravesando la izquierda y ya no cree en las soluciones de la derecha. Aunque varias de sus acciones y propuestas que ha llevado a cabo huelen más a ¿derechistas? de lo que dicen ser. Como ese cable de Wikileaks que dice que AMLO quería fortalecer más al ejército para combatir al narcotráfico, según reveló a Tony Garza en el 2006. O los aseveramientos de Loret de Mola quien se atrevió a decir que AMLO estaba de acuerdo con el 15% del IVA a alimentos y medicinas, o que quería utilizar al gordito Carstens para que no se le fuera la mano en los temas de macroeconomía (por eso lo llamó neoliberal). Aunque bueno, Loret de Mola no es precisamente el periodista más objetivo que tenemos en México, más bien es un palero de Televisa.

    Eso sí, en cuestiones de mercadotecnia, Morena es de lo mejor que ha sacado Andrés Manuel López Obrador. Muestra a un pueblo alegre que se sube al camión de la esperanza, y se nota la inclusión de todos los estratos socioeconómicos. Se ve a un México bohemio, feliz y esperanzado por el cambio que representa Andres Manuel López Obrador. Lejos quedan los sentimientos de venganza, rencor y violencia que alguna vez se mostraron o que al menos sus opositores nos hicieron hacer creer. A continuación les muestro el video:

  • Wikileaks – Alianza estratégica entre el PAN y el PRI en el 2006

    Desde que Wikileaks filtró documentos confidenciales de México  (los cuales fueron enviados a La Jornada), muchas personas de izquierda y sobre todo afines a López Obrador (más bien un amplio sector de la población), han estado esperando con ansias aquel cable que confirme que efectivamente hubo fraude en las elecciones del 2006. Hasta el momento se han quedado con las ganas, pero para su fortuna ya existe un cable que al menos aclara un poco lo que ocurrió en el 2006 y es que el cable 06MEXICO2409 revela que Manuel Espino, entonces presidente del PAN habló con el candidato Roberto Madrazo, el entonces candidato del PRI, para favorecer una alianza que conviniera a las dos partes:Atacar a López Obrador.

    Roberto Madrazo estaba prácticamente derrotado, pero si se derrumbaba como candidato, los votos no se irían al PAN sino al PRD:

    Espino explicó que era importante para la estrategia del PAN mantener a Madrazo, en su tercer lugar, como un jugador viable en la contienda, [porque] si se derrumba la campaña de Madrazo, los votos del PRI no va a migrar al PAN, sino al PRD.

    El PRI naturalmente prefería que el PAN siguiera gobernando, a que lo hiciera una corriente con ideas totalmente opuestas que pudiera poner un alto a la oligarquía que comanda el país. Por esa razón suponemos que accedieron al trato y se dedicaron a calumniar al entonces candidato de izquierda Andrés Manuel López Obrador para que no ganara.

    El cable además revela que a Felipe Calderón no le gustó que rechazaran a Elba Esther Gordillo al no aliarse con Nueva Alianza, que los panistas estaban muy satisfechos por los resultados de los spots donde comparaban a AMLO con Chávez.

    La estrategia en el 2006 parece ser la misma que en el 2012, que los débiles se unan para combatir al más fuerte. En la otra ocasión el fuerte a derrotar era AMLO, y para eso el PAN y el PRI tuvieron que aliarse, y ahora con un Peña Nieto que lidera las encuestas el PAN y el PRD lo hacen. Vemos, si, demasiado pragmatismo político. Pero dentro de todo esto ¿donde quedan las ideologías?. Como siempre, la idea está muy chapada a la idiosincrasia mexicana, en lugar de permitir que avance el fuerte y el que mejor papel hace, no hay que dejarlo avanzar, hay que tirarlo a como dé lugar, no importa si para eso hay que aliarse con el enemigo. Lamentablemente así es nuestra política tripartidista.

    Mientras Wikileaks sigue sacando los trapitos al sol, muchos mexicanos esperamos por ese medio que nos aclaren que fue lo que ocurrió en el 2006. Los mexicanos que se quedaron con la duda fueron muchos y eso hace un daño a la democracia y a la credibilidad de nuestras instituciones. Ni el gobierno oficial ni la oposición nos han mostrado pruebas contundentes de la veracidad de los resultados de las elecciones del 2006.