Etiqueta: López Obrador

  • ¿Quién está detrás de la violencia de la toma de protesta?

    ¿Quién está detrás de la violencia de la toma de protesta?

    Triste fue ver un nivel de violencia tan descarado en la toma de protesta, donde se destruyó propiedad privada y se dañaron inmuebles históricos. También es cierto que este tipo de actos a los que no estamos muy acostumbrados, suelen ocurrir en otros países. En Europa últimamente se han vivido manifestaciones incluso más violentas, causadas por la crisis económica. Pero ¿Quién está detrás de la violencia de la toma de protesta?

    ¿Quién está detrás de la violencia de la toma de protesta?

    Todavía es difícil saberlo, hay muchas especulaciones. La mayoría de los columnistas afines al oficialismo hablan de que fue López Obrador, lo repiten, lo recalcan, culpan también a Marcelo Ebrard de no sé cuantas cosas (no han mostrado prueba alguna). ¿Podría estar López Obrador detrás de todo lo ocurrido? No puedo descartar esta opción, pero en realidad lo veo difícil. La estrategia para competir en las elecciones pasadas tuvo como fin naturalmente, reducir sus negativos para ser más competitivo. Sería un suicidio político si López Obrador quiere aspirar a buscar la presidencia en 2018, más cuando siempre se ha querido vender como el pacifista e incluso así lo hizo desde la crisis electoral del 2006. Lo que me pudiera imaginar es lo siguiente: Que López Obrador haya mandado a causar los disturbios para después presentarse como víctima de la «represión policíaca» y que todos están contra él para ganar fuerza. Pero eso también lo vería demasiado riesgoso sabiendo que los medios de comunicación tienen una mayor capacidad de influencia que él, e incluso lo vemos cuando varios ya están culpando al tabasqueño. Esta opción, que no la puedo descartar totalmente, me parece particularmente difícil. Más porque los movimientos de López Obrador (desde Tabasco) se mueven por medio de las calles y las protestas y estos actos deslegitiman las manifestaciones ante la sociedad.

    Tenemos la versión de los anarquistas. Algo que es muy notorio es que el grueso de la manifestación no fue con ninguna intención de violentar nada (los grandes destrozos provocados por los vándalos suelen genera la percepción de que fue lo contrario). Un día antes de la toma de protesta surgió un movimiento radical anarquista que tomó irresponsablemente el nombre de Flores Magón incitando a la violencia. Esta es la teoría que sostuvo Marcelo Ebrard, y habló de organizaciones como Bloque Negro que tiene presencia internacional. Es notorio que fueron grupos focalizados, pero muchos se cuestionan la veracidad de este «anarquismo» dado que algunos de estos miembros pintaron consignas de Marx (comunista, no anarquista). Aunque ciertamente en las evidencias fotográficas y filmadas, se puede percibir la vestimenta anarquista de la mayoría de los revoltosos inadaptados que causaron estos actos violentos.

    La versión del #YoSoy132 empezó ser por la más fuerte (en un principio creí que ya se habían alebrestado y se habían salido de control, pero al ver los niveles de violencia, algo no me empezó a cuadrar). Sobre el asunto del Distrito Federal tengo la misma información que la que ustedes pueden consultar (muy confusa, aún), pero en Guadalajara, al tener conocidos que presenciaron la marcha e incluso alguno que estuvo en ella, se puede notar que fueron infiltrados quienes causaron los destrozos en Televisa y en la sede del PRI. Según relatan, cuando estos «porros» causaron ademanes en la televisora, los policías no hicieron absolutamente nada para detenerlos cuando era notorio quien estaba haciendo esos actos. Un conocido que había participado me comentó en Facebook que cometieron el error de no tomar una postura muy firme ante estos desadaptados, y que en un principio pensaron que era gente «muy enojada» que no pertenecían al movimiento. Al llegar a la FIL, los policías se abalanzaron sobre los jóvenes, la mayoría de los detenidos fueron inocentes y no los porros que habían causado los destrozos. En Facebook se hizo una colecta para pagar la liberación de quienes habían estado presos, mostraron su indignación exigiendo que quienes habían lanzado las piedras dieran la cara. Al menos en Guadalajara puedo asegurar con severidad que este movimiento no tuvo que ver en los actos vandálicos que lamentablemente se presentaron. No sé el caso de la Ciudad de México.

    La otra versión fue la que el PRI (es decir, el Gobierno Federal) infiltró la manifestación para reventarla. Algunos comentaristas no afines al oficialismo como Javier Solórzano, Carmen Aristegui o Denise Dresser, afirman que esta posibilidad puede existir, aunque a diferencia de los que optan por la opción de AMLO, no lo aseguran, dado que no existen pruebas contundentes de que hayan sido ellos. Esta versión sale a flote, dado los antecendentes históricos del PRI desde el 68 hasta Carlos Salinas. También porque naturalmente el PRI saldría muy beneficiado (el que más) al deslegitimar a parte de la oposición, tanto política como ciudadana. Hasta ahora no hay indicios directos de que estos grupos hayan sido mandados por el PRI, pero si existen algunos hechos que dejan algunas dudas y no descartan esta posibilidad. como la evidencia fotográfica y filmada de que algunos porros (con vestimenta similar a quienes causaron los destrozos) caminaban detrás del contingente del granaderos sin que les hicieran nada e incluso platicaban con los policías. Esta versión terminaría no concordando con la postura de Peña Nieto donde por medio de actos como el Pacto por México, busca la negociación y la conciliación como un acto para legitimarse. También el PRI de Peña con estos actos correría el riesgo de  que le saliera el tiro por la culata y terminara con una mayor deslegitimación.

    Lo único que se ve claro, es que esto fue un plan orquestado, no fue una manifestación ciudadana que se salió de control. Si fue AMLO se sabrá, si fueron los anarquistas también, pero si fue el PRI de Peña veo difícil que se sepa y se ocultarán las evidencias. Lo que sí se es que cualquiera de los escenarios es preocupante para nuestro país, desde una insurrección violenta, hasta una guerra sucia por parte del gobierno. Es irresponsable (sobre todo por los medios oficialistas) asegurar quien fue cuando ni siquiera se han hecho investigaciones a fondo. Quien haya sido responsable debe de ser severamente sancionado.

  • El Peje se quiere salir con la suya

    El Peje se quiere salir con la suya

    AMLO quiere emular a Lula da Silva, incluso en la campaña trató de hacerlo al traerse a Luis Costa Bonino a asesorarlo (quien hizo la campaña del ex mandatario brasileño, y quien presuntamente creó eso de la «República Amorosa»). Ahora trata de hacerlo no en efectividad política ni en logros. Sino más bien que como Lula da Silva, AMLO quiere que la tercera sea la vencida.

    El Peje se quiere salir con la suya

    En las elecciones pasadas, López Obrador no salió tan mal parado como en el 2006, más porque es más gente la que cree que Peña ganó con trampa esta vez, que la que creyó que Calderón lo hizo de esa forma en el 2006. Dentro de lo que cabe (porque no se pueden esperar grandes dosis de pragmatismo del conde de Macuspana), AMLO ha sido más prudente y se ha ido con más cuidado pensando en que buscará ganar el 2018.  Mientras yo pienso que López Obrador debería darle paso a las nuevas generaciones, el piensa en llegar al poder como sea, no importa si la historia le termina dando más importancia que a algunos presidentes sin que el lo haya sido.

    La idea fue sencilla, capitalizar el descontento social a su favor y trasladarlo al nuevo partido MORENA que quiere llevar a cabo, y lo cual no será un problema ya que con el número de seguidores que tiene ya cumple con todos los requisitos. Para evitar sumar negativos derivados tanto de las críticas como de los errores que pudiera cometer, AMLO ha escapado de los reflectores y se ha concentrado únicamente en formar su partido y dar alguna que otra declaración «muy de vez en cuando». López Obrador no cometió los errores del 2006, no hubo plantones, decidió impugnar por la vía legal, el fallo no le fue favorable, mostró su desacuerdo y consideró que las elecciones fueron fraudulentas. Ahí acabó todo. AMLO parece quedar mejor posicionado que lo que quedó después del conflicto post electoral del 2006.

    AMLO sigue concentrado en eso de que él es el personaje más honesto del mundo, y afirma que su partido no va a ser como los demás (naturalmente va a engrosar la ya deteriorada partidocracia), pero dentro de MORENA ya han existido problemas, tanto de organización como de diferencias. Al saber que no puede aspirar a una tercera candidatura del PRD naturalmente se lleva todo su capital consigo, lo cual seguramente postergará la llegada de la izquierda al poder por la fragmentación que esto va a causar.

    Podrían haber ventajas en el 2018 que ahora no tuvo. Si el PRI de Peña no hace las cosas bien tendría las cosas a su favor, tendría menos negativos dado que el 2006 ya se vería muy lejos. El pero es que no va a ser el único candidato de las izquierdas y todos esos votos que pudieran llevar a esta corriente política al poder se van a dividir. Esto haría que el PRI tenga más posibilidades de reelegirse, porque sinceramente veo muy difícil que el PAN pueda aspirar a regresar al poder en el 2018.

    López Obrador con su ambición no solo logró que el PRI regresara «haiga sido como haiga sido» al poder. Sino que también podría propiciar su regreso hegemónico. Para él no existen medias tintas y al menos en campaña desconoce el término «pragmatismo». Bien su liderazgo lo podría usar para promover la llegada de la izquierda, pero el solo se entiende a sí mismo por izquierda, cree ser el representante absoluto de ella y el se ha encargado de postergar su llegada, al asumir que no existe más izquierda que él.

  • AMLO y el futuro de la izquierda

    AMLO y el futuro de la izquierda

    AMLO nunca dejará de aspirar a ser Presidente hasta el último día de su vida. Su deseo es legítimo pero a veces parece volverse insano. Ahora ni siquiera tuvimos que esperar tres años para saber su intención, solo pasaron dos meses después de las elecciones para que anunciara (aunque sea de forma tácita) que va por el 2018. Su deseo de poder lo orilló a cometer errores graves en el 2006 y ese mismo deseo lo ha orillado a mostrarse como más mesurado.

    AMLO y el futuro de la izquierda

    Resulta que López Obrador decide abandonar al «Movimiento Progresista» integrado por el PRD, PT y Movimiento Ciudadano, para formar un nuevo partido usando las bases de Morena. No sé como se llamará ese nuevo partido, pero si sé que cumple los requisitos para formarlo. El IFE dice que para formar un partido se deben de tener al menos tres mil miembros en al menos 20 entidades, y la cifra no debe de ser menor al 0.26% del padrón electoral. Es decir, no necesita más de 100 mil integrantes. Morena reúne todo esto, por lo cual, el tabasqueño podrá formar su nuevo partido y así desligarse del Movimiento Progresista.

    En el mitin de López Obrador, podemos ver a un personaje más mesurado que en el 2006, ahora no habrá bloqueos, manifestaciones, y tratarán de buscar ser una oposición más cívica de lo que fue en el 2006. Parece que a AMLO le quedó un poco de eso de la república amorosa. Sus acciones, al menos las que ha dado a conocer, no afectarán a terceros. López Obrador habla de crear tribunales populares electorales en los estados y hacer un boicot en contra de las televisoras. También buscará transmitir sus ideas mediante cartas y volanteos.

    La decisión de López Obrador A Priori al menos a mi parecer, fracturará más las izquierdas. El PRD perderá mucho capital ante su partida, y a la vez López Obrador no contará con todas las estructuras del Movimiento Progresista. Para quienes pensamos en que Marcelo Ebrard podría ser una buena opción para el 2018, esto podría representar un obstáculo. Creíamos que iba a suceder pero no tan pronto. y es que parece que López Obrador no va a descansar hasta verse en la silla presidencial. Creo que ha encontrado un área de oportunidad (si pensamos que en el 2018 el Movimiento Progresista no lo postulará). López Obrador redujo sus negativos, y parece buscar seguirlos reduciendo al tratar de no generar una imagen de radical. También el descontento actual de la gente con el sistema político le da puntos.

    A pesar de lo que puede perder al ya no estar con el PRD. El hecho de que los asuntos por lo que se le critica todavía (bloque en Reforma, Juanito) quedarán ya más atrás, algo que pasó hace más de 10 años, le harían pensar en atraer votantes de centro como hasta cierto grado logró obtener en las pasadas elecciones. Tan solo tendría que aspirar a que el PRI no haga un muy buen gobierno y el descontento siga. El problema será el PRD y es donde puede venir la fractura. Si el PRD postula a Marcelo Ebrard y AMLO termina siendo candidato de su partido (porque el partido será de él y nadie más), estaremos en un dilema. Veo difícil que el PAN pueda ser un serio contendiente en el 2018, pero esa fractura podría ser aprovechada por el PRI.

    Lo ideal para apuntalar a la izquierda hubiera sido que López Obrador permaneciera en el Movimiento Progresista dejando contender a las nuevas generaciones, pero sabemos que eso es algo imposible de pensar. La fractura iba a venir sí o sí. No sabemos como esto afecte al PRD. Ebrard y compañía tendrán que mostrar más liderazgo. Tienen la ventaja de que ya no serán relacionados con López Obrador, y en caso de que el tabasqueño tome una decisión polémica como lo hizo varias veces en el sexenio pasado, esta ya no afectará al PRD.

    Esta separación de López Obrador tal vez sea estratégica, pero posiblemente se deba a diferencias con las otras tribus de su partido. Si bien ninguna de las dos partes estuvo de acuerdo con el fallo de la TEPJF, López Obrador optó por desconocer a Peña Nieto, mientras que en el PRD decidieron acatarlo de todas formas y optar por la vía de la institucionalidad. Es entendible la postura de ambas partes, ya que los nuevos gobernadores del PRD se verían perjudicados si trabajan desconociendo completamente al PRI.

    El tiempo nos dirá que efecto tiene esta polémica decisión de López Obrador. Pero en lo particular creo que no es sano tener a tantos partidos de izquierda (serán cuatro) donde los partidos se canibalizan entre sí. A la vez es la oportunidad para que el PRD aspire a ser una izquierda «moderna» de la mano de Ebrard o Mancera. Pero a la vez dentro del gobierno de Peña Nieto, ambas posiciones serán necesarias, más porque una no tiene que ver nada con la otra.

  • AMLO no es toda la izquierda

    AMLO no es toda la izquierda

    Espero, si las circunstancias lo permiten, tomar un poco de receso en torno a la política (a veces creo que no va a ser así). Mientras tanto continuaré con mi análisis y crítica cuando más se necesita. Más ahora que vivimos en un momento coyuntural.

    AMLO no es toda la izquierda

    No es sorpresa que AMLO decida hacer lo que siempre ha sabido hacer, organizar manifestaciones. No reconoció el fallo del TEPJF, pero eso no es algo reprobable, creo que es hasta coherente (aunque creo que debe de haber autocrítica al aceptar que varias de sus pruebas no estuvieron bien armadas). En el 2000, Al Gore estuvo en total desacuerdo con el fallo de los tribunales en Estados Unidos cuando le dieron el triunfo a Bush, aunque a diferencia de López Obrador,  aceptó las circunstancias y ya no volvió a alegar más. También es cierto que Estados Unidos es diferente a México, las instituciones son diferentes, todo es diferente.

    López Obrador me recuerda a mí de chico cuando iba en la primaria, que ante una injusticia (que existía, en efecto) hacía todo un berrinche y me hacía notar. Al hacerlo sentía dentro de mí que peleaba por lo justo, pero al final del día me daba cuenta que ser visceral no servía de mucho. Muchos dentro de su partido no están de acuerdo con el fallo y se han parado en la tribuna de San Lázaro (ahora que entró la nueva legislatura) a manifestar su posición en torno al fallo. Pero su posición también es seguir adelante y trabajar. El PRD habla de agendas y propone temas interesantes, y creo que ese es el camino a tomar, el tema es construir, buscar reformas, entre ellas, algunas que eviten que se vuelva a imponer a un presidente con la compra de votos, televisoras y encuestas.

    AMLO no es toda la izquierda, y a veces parece serlo. Ciertamente es un líder, es el líder más importante que tiene México a un punto que posiblemente termine siendo más importante en la historia que uno que otro Presidente de la República. Pero eso no quiere decir que deba representar el solo a toda una ideología política. AMLO quiere ser todo, dueño de las causas de los agraviados, dueño del enfado con las instituciones, quiere apropiarse de movimientos como #YoSoy132. Posiblemente esa posición no sea maquiavélica y puede ser en cierto punto honesta, pero en un país que pretende ser plural y democrático, se debe aceptar que hay otros actores, y que la izquierda no es él. López Obrador cree que con su altivez moral, con su trayectoria menos corrupta que el político medio, tiene la autoridad moral de «ponerse por encima».

    Algo de lo que le hace falta López Obrador es autocrítica. Su «gran moralidad» a veces lo transforma en un necio y arrogante. Es cierto que se percibe una actitud maniquea. Dentro de las elecciones nunca habló de error alguno. Ciertamente al estar en un constante in crescendo, podemos hablar de un bastante buen papel dentro del proceso. Pero podemos ver muchos errores atrás, antes de las elecciones, hace 3 años, hace 6 años, los bloqueos de Reforma, Juanito y el bochorno de Iztapalapa. Cierto también es que a veces sorprende y sabe negociar hasta con los mafiosos (ej, Carlos Slim). Lo vimos en el Gobierno del Distrito Federal. Pero es curioso porque mientras al estar en un puesto público puede ser hasta cierta medida pragmático (en el buen sentido de la palabra), fuera de él, pareciera ser lo contrario.

    López Obrador dice que no dejará de luchar hasta que la patria sea de todos y no solo de 30 potentados. ¿Cómo es que sería la patria de todos? ¿De todos, de él? ¿Qué pasará con esos potentados, se acabarán, o entrarán unos por otros?. También me pregunto de su constante afirmación de la existencia de una «mafia en el poder» (que falso no es), mientras tiene una relación cercano, con el potentado mayor, con el mafioso de mafiosos, con Carlos Slim. Como si un gobernante de Estados Unidos criticara y se opusiera a las mafias del alcohol, pero tuviera a la vez, una relación no mala con Al Capone. ¿Por qué el tiene que adueñarse de algo que muchos mexicanos percibimos? ¿Por qué si afirmo que las elecciones fueron sucias, o que Televisa hace esto, a fuerzas, tiene que entrar la relación con López Obrador?

    Entiendo lo que está pasando el país. Y está muy bien que decida colaborar desde su posición de líder social, pero no adueñarse de toda la causa. Su diagnóstico no es bueno, es muy bueno, es el único que ha dado en el clavo, y por eso precisamente mucha gente lo admire. Pero diagnosticar no es tan difícil, si muchos lo siguen es porque los demás también tuvieron el mismo diagnóstico. Y los otros políticos no lo tienen porque son parte del problema. Pero no por haber dado en el clavo entonces se es dueño de la causa. También es cierto que otros políticos no han sabido como tomarla, no han sabido ser líderes; tampoco se ven líderes ciudadanos. Ante la ausencia de liderazgos en el país, López Obrador tiene todo el terreno limpio.

    La izquierda depende de su liderazgo. Pero también la izquierda debe de buscar diversas opciones para mejorar al país. Y muchas veces no es actuar visceralmente. Es cierto  que existe un descontento generalizado, es cierto que no es tan disparatado creer que puedan existir estallidos sociales. Pero entonces las izquierdas deben también trabajar en el congreso, proponer leyes, reformas. Deben construir. Y no se trata de darle vuelta a la página, no debería dársele vuelta a la página de lo que sucedió en las elecciones. Pero hay dos opciones de abordar dicha página. Una es, desconocer al nuevo Presidente y hacer manifestaciones; y otra es buscar ser una real oposición que proponga y que logre ser una contención ante el autoritarismo antidemocrático. Si me preguntan a mí, me iría por la segunda opción.

    Por cierto hablando de falta de autocrítica, vi a Ernesto Cordero ser entrevistado por Javier Solórzano y lo primero que dije fue, AMLO, no te empataron, te dieron la vuelta. Se refirió a la presidencia de Calderón como lo mejor que le ha pasado a México en toda su historia, no hubo mención ya no de un error, sino de algo que se pudiera haber hecho mejor. Para terminarla de acabar, ya me estaba alabando a Peña Nieto. Dijo que esperaba una buena presidencia por lo que dijo Peña en campaña. ¡Díganle a Cordero que las campañas son demagogia!, porque al observarlo, veo que cree que la gente es tonta. Vaya que Cordero con toda la tez de un Mr Bean que no mata ni una mosca, también es demagogo, y cree que los ciudadanos se van a tragar cualquier cosa, y todo sea por defender a Calderón, la facción pro Peña del PAN. Yo me prefiero quedarme con la facción del PAN que da un poquito de atisbos (un poco solo) de lo que fue el PAN de antes.

  • El asunto de López Obrador y las impugnaciones

    El asunto de López Obrador y las impugnaciones

    Lo probable es que tengamos que tolerar un gobierno posiblemente autoritario de Peña Nieto, y ante ello deberemos prepararnos. Espero no nos acostumbren a usar eufemismos, al grado que le llamemos «gobierno retro», o «gobierno vintage» a un PRI de Peña que no le molestaría en lo absoluto regresar atrás.

    El asunto de López Obrador y las impugnaciones

    Existe la famosa frase de que «el que acusa tiene que probar», y naturalmente en un sistema que funciona debería ser así, y hay un pacto social donde se supone que así deberían de ser las cosas, pero ¿Qué hacer cuando no existen las suficientes pruebas, porque por x o y razón es imposible tenerlas en la mano?. Por ejemplo, en el caso de las impugnaciones de López Obrador. Desde un punto de vista legal sabemos (exceptuando las indagatorias de las tarjetas de prepago), que las pruebas que presentan no son las suficientes, porque por ejemplo, el asunto de la compra de votos es algo prácticamente imposible de probar y cuantificar, se haya dado a la escala que sea. López Obrador podrá presentarnos en su «Expo Fraude», hasta animales, burros, gallinas (sí, así sucedió) que supuestamente fueron parte de la compra de votos. Por ejemplo en el Expo Fraude se presentan vasos, termos, labiales y hasta discos de Peña Nieto, podrán decir que tratan de mostrar el rebase de topes de campaña, pero al menos para mí, lo presentado en esa expo, no me dice nada; y las pruebas de que hubo algunos actos fraudulentos eran las que ya todos conocíamos. Pero al no ser tan contundentes las pruebas, la gente también podría preguntar si AMLO y compañía las están inflando. Ciertamente yo sí creo que el PRI de Peña compró las elecciones (utilizando muchas artimañas), pero también es cierto que varias de estas o son difíciles de probar o las que no son tan difíciles de probar no son causa de nulidad,  y a pesar de que fuera justo, no es ilegal, así lo dice la ley que también aprobó el PRD en la reforma del 2009.

    Si por ejemplo, se sentencia la elección, se dice que las pruebas no son suficientes para anular la elección, lo correcto sería que AMLO aceptara (bajo protesta si quiere), el fallo. Porque aunque no sea justo, así lo dictaminan las reglas del juego. Pero, ¿Qué pasa, por un ejemplo, si en realidad si hubo una compra de votos tal que revirtió el resultado de la elección?, entonces entramos en un dilema. Porque lo justo no siempre es lo legal.  Lo justo nos pediría la nulidad de la elección, lo legal no. Yo, bajo mi criterio, viendo no solo la compra de votos, sino el rebase de topes de campaña (que todos vimos que la propaganda de Peña Nieto fue mucho mayor a los de los otros partidos), el asunto de Televisa; vería justa la nulidad. Pero el problema es que lo legal no siempre es lo justo. Y entonces si el fallo es favorable a Peña, lo correcto sería aceptar el fallo, y buscar, una nueva reforma donde todas estas prácticas fraudulentas, sean tipificadas como eso, y sean causa de nulidad de la elección.

    A mí donde me dejaría dudas el fallo, es en la presunta incapacidad de las autoridades de resolver el asunto de Monex y Soriana, que naturalmente deja sospechas, porque han argumentado que es una investigación que llevaría meses, y resulta que la periodista Carmen Aristegui les está comiendo el mandado. Pareciera que ya hay una respuesta en este asunto, donde la TEPJF fue requerida por la Fepade para resolver los casos de Monex y Soriana, lo cual podría ayudar a resolver toda esta problemática.

    A mi consideración. López Obrador debería enfocarse en el asunto de las pruebas. Los spots y las «Expo Fraude» están demás porque no muestran nada nuevo ni contundente. Para que fuera contundente, tendría que llevar 3 milllones de tarjetas Soriana al zócalo, o bien llevar a los más de 3 millones de personas compradas para que dieran su testimonio; es decir, es imposible. Espero que después del fallo, no se repita el escenario del 2006, más porque ante el advenimiento de un gobierno autoritario, y un pan debilitado, es muy necesaria la presencia de la izquierda, quien deberá trabajar para, evitar una regresión, y para que nunca más se pueda volver a imponer un presidente desde una televisora. Así, los jóvenes del #YoSoy132 deberán enfocarse en buscar la democratización de los medios por medio de la pluralidad, y la reforma educativa que México tanto necesita. El que tan fuerte sea la regresión con el PRI de Peña, sea ligera, no exista o incluso haya un avance, dependerá también, de todos los opositores que somos la mayoría de los mexicanos.

    Aclaro, la compra de la Presidencia, sea insuficiente o suficiente para dar la vuelta a la elección (lo cual ignoro), no se llevó a cabo dentro de la casillas, ni en el cómputo ni en el PREP. El proceso está lo suficientemente blindado como para poder ser violado frecuentemente, es difícil pensar en un fraude dentro de unas casillas que estuvieron muy bien vigiladas. En el PREP se presento alguna que otra irregularidad, más pareciera ser por errores de dedo; pero algo es cierto, existieron más boletas tachadas a favor de Peña Nieto que de los otros dos actores. El problema es como se tacharon esas boletas. Y no, no se trata de hacer caso omiso ante un «cochinero» que pasó, por el contrario, ya se dejó constancia de que pasó, y aunque gane Peña Nieto por la vía legal, deberá estar en nuestras mentes, el como ganó.

  • De Soriana a AMLO y luego a Atenco, violencia injustificable siempre

    De Soriana a AMLO y luego a Atenco, violencia injustificable siempre

    De Soriana a AMLO y luego a Atenco, violencia injustificable siempre

    En Monterrey hace algunos días algunos «vándalos» arrojaron bombas a Soriana, pudieron ser simpatizantes de AMLO enojados por la participación de esta cadena en la compra de votos, pudiéramos aventurarnos a pensar que fue un autosabotaje de los tricolores para decir que López Obrador está usando la violencia o para incriminar al #YoSoy132 y decir -ellos fueron, los estudiantes están manipulados, son violentos y quieren sangre-, Podemos hacer muchas teorías en tanto no existan pruebas contundentes (porque no las hay), pero algo es muy cierto, la violencia sea como sea es injustificable, y solo se justifica como un mecanismo de defensa cuando uno sufre una agresión, valga la redundancia, violenta. Lo que si sabemos es que en Chicoloapan, unos perredistas cerraron una tienda de Soriana por tres horas (los compradores no pudieron salir) porque Gerardo Cervantes argumentó fraude en su derrota contra el PRI. Ciertamente no hubo violencia física pero el que se les haya prohibido la libre circulación a 300 compradores no se puede justificar de ninguna manera.

    Los ánimos lamentablemente están muy caldeados. Y dentro de esto hay muchos factores que forman parte de esto. Yo pensaba antes de las elecciones que mucha gente ya no se iba a aguantar a usar el pacifismo (ni aunque se los dijera AMLO) en caso de que existieran serias dudas sobre el resultado o el proceso (que cabe mencionar que ahora no solo son los seguidores de AMLO quienes dudan de la legitimidad de Peña Nieto). Para mi sorpresa hasta la fecha no había ocurrido así, y es más, estos sucesos que mencioné (que no tenemos la capacidad de atribuirlos a alguien) han sido la excepción y no la regla. En otros países, posiblemente hubieran escalas de violencia mayores, pero en México no los ha habido, los manifestantes, sean afines a AMLO o no lo sean, hasta la fecha han mostrado prudencia, y sus actos catársicos solo se han limitado a gritar consignas en contra de Peña Nieto, llevar pancartas, hacer cercos, cuando en otros lados hubiera dado para más. De todos modos estos hechos aislados que mencioné al principio se deben de condenar y castigar, sean perredistas, inadaptados, priístas, lo que sea.

    Aunque sean falsas las acusaciones que se le imputen, López Obrador tiene la obligación de buscar en la medida de lo posible, que no se genere ningún acto de violencia. Creo que si bien Soriana sería de alguna manera cómplice en esta compra de votos, es poco prudente lanzarse directamente contra esta empresa, que a fin de cuentas ofreció un servicio que consistía en generar monederos electrónicos, pero ellos no se encargaron de comprar los votos. Tanto el papel de AMLO como el papel que Soriana ha tomado, han sido imprudentes, y más que calmar las aguas, podrían generar lo contrario.

    Yo en cierta forma vi peligrosa la asistencia de #YoSoy132 a la convención de Atenco. En lo particular, el SME no se me hace una organización pura, ajena a intereses, y dado que es un sindicato que fue creado en sus inicios para manejar intereses (así han sido todos los sindicatos nacientes en épocas del PRI) pienso que es riesgoso tener una alianza con ellos. También lo es con los agraviados de Atenco, en este caso no existe el problema del SME, pero estos en cualquier momento podrían actuar violentamente, porque digo, ¿Si tu mujer hubiera sido violada por los policías del Estado de México, o tu hijo hubiera sido asesinado, no te quedarías con las ganas de «darle en la madre» al presidente electo que fue cómplice cuando menos de lo sucecido? Afortunadamente a medias, #YoSoy132 no se suscribió a todos los actos, y en sus asambleas decidieron solo participar en aquellos actos donde hubiera una mayor civilidad (descartaron por ejemplo, los bloqueos a casetas). #YoSoy132 tiene que tener muchísimo cuidado, riesgos de infiltración o de que los usen para intereses ajenos hay muchos. Ellos mismos han afirmado varias veces que la Morena de AMLO se ha tratado de meter, o los han tratado de invitar a unir fuerzas (a lo que comentan que se han negado). Esta es la parte donde el idealismo de la juventud corre riesgos, y pienso, es necesario que otros agentes ajenos a intereses se unan (gente mayor con más experiencia, maestros, etc).

    Hasta ahora, en su generalidad, creo que los opositores a Peña Nieto han mostrado civilidad. Y ciertamente se puede perder la paciencia con un político responsable de las muertes y violaciones en Atenco.  Así deberán mantenerla, y no solo eso, creo que es hora de ir encausando sus emociones hacia actos más concretos, y por ende, más constructivos, elaborar un plan para una reforma educativa de fondo es un buen ejemplo, sobre todo porque muchos docentes apoyan a este movimiento, también el asunto de los medios de comunicación (aquí si han avanzado más). Es casi un hecho de que Peña Nieto tomará la presidencia y será imprescindible que cuiden su movimiento, para que desde una segunda oposición, se logren avances en diversas materias.

    Por cierto, muchas personas afines a Peña Nieto han mostrado su molestia por las «agresiones» que sufre el candidato (que ninguna de estas ha sido violenta), y afirman que en ningún país habían existido manifestaciones contra un candidato. Primero, los políticos y quienes están detrás de ellos son responsables de sus actos, si un político fue responsable de lo sucedido en Atenco, si hace x o y cosa, si representa esto u otro; es natural que la gente lo repudie, repudio que proviene del miedo que tiene un sector de la población a su llegada. Segundo, no es el primer caso en que la gente se manifiesta contra un candidato. En Perú hace un año ocurrió lo mismo con Keiko Fujimori (quien conozca al clan Fujimori, sabe el por qué de la existencias de las manifestaciones), y no nos vayamos más lejos, en 2004 los estadounidenses se manifestaron en contra de la reelección de George W Bush (aunque era presidente, era candidato a la vez), cierto no hubo tantas marchas (aunque sabemos que cuando George W Bush visitaba cualquier país de Europa o América Latina, habían maniestaciones multitudinarias en su contra), pero sí se hizo costumbre que la gente se burlara de él (vaya, algo no tan común en los EEUU) e incluso, artistas sacaron canciones o incluso discos en contra de George W Bush. Los que me vienen a la mente son Pearl Jam con la canción Bushleaguer, donde su cantante principal Eddie Vedder usaba una máscara de Bush en sus conciertos, la pateaba y le tiraba alcohol, o bien el grupo Green Day quien nombró a su honor, su album «American Idiot».

     

  • Andrés Manuel López Obrador también se financió ilícitamente, dijo el PRI

    Andrés Manuel López Obrador también se financió ilícitamente, dijo el PRI

    Andrés Manuel López Obrador también se financió ilícitamente, dijo el PRI

    El PRI iba a contraatacar, todos lo sabíamos, y creo que desde un punto de vista estratégico podría ser un golpe acertado. Pedro Joaquín Coldwell dice que López Obrador se financió con mil millones de pesos ilícitos por medio de sus asociaciones civiles como Honestidad Valiente, que fue triangulado. Primero tengo que aclarar, el PRI está en su derecho de hacer la demanda así como López Obrador y el PAN hicieran lo propio con el asunto Monex, el PRI también (así como lo hizo AMLO) nos debería explicar como es que se llevó a cabo este financiamiento, porque hasta ahora no ha mostrado pruebas. Esta demanda no es nueva, y es que en Junio ya se había hecho, en ese entonces el SAT se declaró impedido legalmente para transparentar la información, pero después AMLO presentó las declaraciones de impuestos.

    Ignoro si AMLO rebasó también los topes de campaña, pero todos sabemos que Peña Nieto gastó mucho más en las campañas que sus opositores, y eso se veía al prender la TV y salir a la calle. Pero donde tengo dudas es en los seis años donde AMLO estuvo recorriendo el país, haciendo mítines. Se decía que recibía dinero de sus simpatizantes en una cuenta que abrió en Banorte, pero no se me haría raro saber que lo financió el SME también o alguna persona que estuviera interesada en su victoria, incluso me viene a la mente el mismo Carlos Slim, dado que cuando visitó los municipios de Oaxaca y vio que no había señal de celular, AMLO le preguntó «amorosamente» al magnate que por qué no había señal en Oaxaca y Slim con todo gusto quitó su propaganda de «México es territorio Telcel».

    Ningún político está libre de culpa creo yo. El problema con el PRI es que todas las malas prácticas, a diferencia de sus contrapartes, fueron totalmente descaradas. Los priístas alegan que «todos compran votos» pero el PRI compró el 80% de ellos, todos desviaron dinero, pero ellos fueron los que usaron dinero público de una forma más descarada. No se necesita tener autoridad moral para demandar y por ello están en su derecho de hacerlo, y si esto fuera cierto, sería sano que lo hicieran porque podríamos ver también «el cochinero» que hicieron los demás.

    La situación aquí es que la actitud del PRI es la misma que ha usado durante toda su campaña contra sus opositores (no necesariamente AMLO). Cuando surgió #YoSoy132, en respuesta tratadon de acabar con él, asociarlo con personajes como AMLO, Josefina, las FARC, Slim y un largo etcétera y luego crearon GeneraciónMX, ninguna de las estrategias funcionaron. Todas las demandas que hizo el PRI fueron en respuesta a demandas hechas en contra de ellos. En cambio tanto las demandas del PRD como las del PAN en contra del PRI no fueron una respuesta, fueron una iniciativa.

    Creo que la estrategia va ya por otro lado. Creo que López Obrador sabe ya de antemano que las elecciones no se anularán al ver como el IFE ha rechazado todas sus impugnaciones, y esta jugada poco a poco va más por debilitar a Peña Nieto. Entonces así se entiende la respuesta del PRI, si mi candidato desvió dinero, compró votos, y usó dinero ilícito, al no tener como comprobar que no lo hicimos ¡porque lo hicimos!, entonces digo (sea cierto o no) que mi oponente también lo hace y que ¡todo el mundo lo hace!, de esa forma la figura de Peña Nieto no se debilitaría tanto. También otra estrategia a mi parecer es relacionar a #YoSoy132 con López Obrador, de esta forma arrinconarían a este movimiento y sería menos estorboso para Peña Nieto.

    Sería bueno que López Obrador esclarezca el origen de los recursos que ha utilizado, si estos son ilícitos se le debería sancionar. El problema es que si es así, también se debería hacer con Peña Nieto, y en caso de que se sancione al primero y no al segundo, generará descontento social y se creará la percepción de que las «instituciones» apoyan a Peña. Por esa razón creo que la jugada va por ver quien se deslegitima más. Como si fueran niños, tu quieres debilitar mi presidencia, entonces yo debilito tu aspiración a ella.

    Pero con todo y esto, las elecciones se deberían repetir.

  • Del caudillismo al racionalismo, por una nueva izquierda

    Del caudillismo al racionalismo, por una nueva izquierda

    Del caudillismo al racionalismo, por una nueva izquierdaSeguramente López Obrador pasará a estar en los libros de historia décadas después a pesar de no haber llegado a la presidencia, generalmente la historia es benevolente con los luchadores sociales. También será benevolente porque al no estar presente, ya no existiría ese miedo que genera en algunos, y al no existir dicho miedo, la gente abordará su figura de otra forma (no toda la población claro). Pongo un ejemplo, Emiliano Zapata. La historia lo ha juzgado positivamente, a un punto en que ha inspirado movimientos contemporaneos (el EZLN), si le preguntas a la mayoría de la gente sobre Zapata, te dará una respuesta positiva de él. Pero si lo traes a la actualidad y lo haces candidato, seguramente será aplastado por los medios, los empresarios, algunos intelectuales; más porque Zapata es un hombre de armas tomar.

    Pero independientemente de este beneficio que recibirá López Obrador de la historia, no significa que sea el político que deba tener México. Naturalmente tiene un historial de luchador social, pero el mundo no se cambia con buenas intenciones, y menos cuando un personaje se aclama una superioridad moral la cual es difícil de sustentar. Ciertamente AMLO es menos corrupto que el político promedio, pero tampoco es una persona totalmente limpia, ciertamente tiene el mejor diagnóstico de los problemas del país, pero su receta es malita, y a veces también peca de incongruente, sobre todo con su relación con Carlos Slim. Ciertamente tiene una vocación para mejorar al país, pero al no controlar dichos impulsos y al dejarse llevar por ellos, se transforma en una megalomanía, que deja rastros caudillistas y redentoristas. Y esto podría resultar contraproducente, porque a la hora de querer «cambiar las cosas» podría caer en la necedad de querer cambiarlas a su manera.

    Los cambios no siempre son benéficos (aunque sean bien intencionados), por lo cual es importante tener líderes capaces que tengan dominio de sí mismos, y donde predomine el uso de la razón. Al haber un cambio, se configura una nueva estructura (no necesariamente se deshace de la anterior, donde se debería procurar conservar las cosas buenas) y para que esta estructura crezca sanamente, se necesita mucha inteligencia y prudencia, si no la hay, crecerá viciada y de esta forma el «cambio» habrá sido en vano. Es aquí donde me pregunto si López Obrador tendría la capacidad de liderar un cambio y aquí es donde tengo mis reservas. Precisamente por ese espíritu caudillista que emana. Que aclaro, no significa que en automático las cosas saldrían mal, podrían salir bien o mal (y dependería de él), podría sorprendernos y convertirse en el Humala, en el Miterrand mexicano (algunos de ellos fueron considerados caudillos y al llegar al poder fueron más pragmáticos), o por el otro lado, podría poner en jaque al país, este riesgo es el que muchos mexicanos no quieren asumir (yo voté por él, porque prefiero el riesgo a la seguridad de que con Peña nos irá mal).

    Pero creo que las izquierdas deben de dar el paso al racionalismo, de la figura predominante donde existe un líder y luego lo demás, a un estadista, alguien que logre cambiar las cosas de una forma efectiva y acertada, y creo ver a un Ebrard o un Mancera en esa necesaria posición. No es que el liderazgo no deba existir, por el contrario, pero este no debe de llegar de un redentorismo donde «el líder hará todo, el líder es el que tiene toda la autoridad moral». Se necesita más bien gente capaz, que gente que despierte emociones. Aunque en una sociedad racional y preparada un político capaz por consecuencia debería despertar emociones. Claro está que muchas de las políticas de AMLO son consideradas populistas, y en realidad no lo son tanto, un claro ejemplo lo vemos en el Presidente de Francia François Hollande,

    Esta diferencia que comento la noto entre López Obrador y el también izquierdista Enrique Alfaro, ex candidato a Gobernador por el Estado de Jalisco. Los dos impugnaron las elecciones y buscan la anulación de la elección (y con razón). Los dos generan esperanza en la sociedad, pero a Alfaro se le ve como un estadista moderado, y a AMLO como estadista más o menos y moderado no. Esto se nota en el discurso de cada uno, a pesar de que buscan el mismo objetivo. Alfaro es un líder, más no es un redentor.

    La izquierda deberá hacer esta transición, más que cada vez aparecen políticos interesantes que en un futuro podrían liderar al país. Por esto, creo que el PRD deberá apostar por sangre nueva. Todos los partidos de izquierda en el mundo ahora considerados moderados han dado este tipo de transición, el PRD tiene que dar en este caso una transición de una izquierda dura (más bien revolucionaria y con aroma a viejo PRI) a una izquierda moderna, que digo, acá en México por más moderna que sea, creo que algunos la querrán ver como peligrosa, porque digo, si un candidato propone políticas como el francés Hollande, seguramente será visto como no sé, dictador venezolano.