Etiqueta: libertad

  • El inicio del fin del régimen paternalista y vertical en México

    El inicio del fin del régimen paternalista y vertical en México

    Como ustedes saben, la Ifetel declaró a Televisa y a Telmex / Telcel como grupos preponderantes, lo cual es un golpe de alguna manera certera para «desmonopolizar» aunque sea un poco, medios tan importantes como el de la televisión y las telecomunicaciones. Como había mencionado anteriormente cuando tocaba el tema de la Reforma a las Telecomunicaciones, no es que estén acabando con los monopolistas, al menos a Azcárraga no le afectará tanto, sino más bien le beneficiará porque gana más entrando a invertir a las telecomunicaciones donde se ha limitado a Carlos Slim, que lo que pierde en lo que tiene que ver con la televisión abierta. Máxime cuando, como expliqué en el artículo anterior, la televisión abierta no es un negocio a futuro.

    El inicio del fin del régimen paternalista y vertical en México

    ¿Qué ocasionará esto? Descentralizará de alguna forma el poder, que en estos rubros quedará en varias manos y no sólo en unas pocas. En televisión abierta habrán nuevas cadenas. El columnista de Milenio Álvaro Cueva muestra su escepticismo al afirmar que al haber más cadenas, tendrán menos recursos porque la inversión publicitaria en medios será la misma. Pero en realidad no es una mala noticia porque la magra calidad de los contenidos no tiene que ver con los recursos económicos con que dispone una televisora. Pero lo importante es que al haber más cadenas, existan más líneas de opinión en los medios. Con lo cual por ejemplo, el gobierno tendrá menos control sobre los medios que el que tiene hasta ahora.

    En telefonía también habrán más opciones. Desde ya, por ejemplo, Telcel no podrá cobrar roaming nacional y deberá compartir su infraestructura. Pero dentro de todo esto, lo más importante es que esta división del poder propiciará una mayor democratización, lo cual poco a poco irá terminando con ese régimen paternalista y vertical sobre el cual creció el país y del cual todavía muchos se alimentan. Tal vez se podrá citar como excepción a los partidos políticos donde el PAN y el PRD están muy menguados, lo cual le da más poder al PRI, que está muy bien de salud. El problema es que el PRI cada vez empieza a depender más de sus bases, de sus estructuras. Recordemos que sólo el 17% de los mexicanos votaron por el PRI (muchos de ellos vendiendo su voto por una despensa o una tarjeta de supermercado). Si bien el PRI se podrá beneficiar y tener éxito en el corto plazo, parece que su fuerza no le alcanza para detener este avance democratizador.

    A pesar de ellos, la ciudadanía activa sigue creciendo. Organizaciones civiles, espacios de opinión (a pesar de los intentos de censura como los que sufrieron Pedro Ferriz, John Ackerman, entre otros). Y no sólo eso, parece que los ciudadanos poco a poco son más conscientes de los agentes nocivos de la idiosincrasia mexicana. Ahora en vez de ver un nacionalismo desmedido tan típico, muchos analistas, y usuarios de a pie incluso, criticaron ese nacionalismo enfermo donde «se nacionalizan» los éxitos de nuestros compatriotas, como Alfonso Cuarón. También se hacen más señalamientos en lo que tiene que ver con corrupción, la ciudadanía empieza a aprender a vigilarse a sí misma.

    A esa izquierda nacionalista arraigada en partidos como el PRD o López Obrador, se le empieza poco a poco a contraponer una izquierda más diferente, más global, que empieza a surgir en los ciudadanos. Una izquierda libre de cacicazgos y de mitos revolucionarios. También por otro lado se empieza a criticar y señalar esa «doble-moralidad» del conservadurismo, ese «voy a misa los domingos donde Dios me dice que ame al prójimo, salgo, y le digo naco al individuo de enfrente». Poco a poco empieza a haber una mayor conciencia. Ciertamente, falta mucho y el proceso llevará tiempo, pero este avance es tan importante que el partido en el gobierno parece que tendrá que acostumbrarse a coexistir con él, en lugar de detenerlo.

    En su artículo de hoy. Denise Dresser habla de la descentralización del poder. Y explica como es que donde antes habían pocos grupos de poder que concentraban todo, ahora hay muchos más, y en algunos de los cuales, el ciudadano forma parte. Esto es algo positivo porque en México vivimos siempre en una entidad simulada donde unos pocos controlaban todo y el ciudadano se tenía que someter. Esta democratización no absorberá a todo por parejo, empezará por las clases medias y altas, para luego, como señalan las estadísticas y los estudios, empezar a influir sobre los que menos tienen, lo cual es muy importante porque esto les dará una mayor autonomía; les ofrecerá una perspectiva más amplia, lo cual se traducirá en una mayor movilidad social. Falta mucho, y los ciudadanos debemos actuar para que este proceso se acelere, debemos pensar en la educación, en la innovación, en saber que tenemos una responsabilidad en nuestra sociedad y actuar.

  • Edward Snowden y la libertad made in United States

    Edward Snowden y la libertad made in United States

    Durante años, Estados Unidos se erigió como el país salvador del mundo, argumentando la lucha por la libertad de los pueblos. Llegó a ser muy común ver películas que tenían la intención clara de crear el maniqueo mensaje de que ellos eran los héroes que nos iban a salvar contra los enemigos (el bloque comunista). Un ejemplo fue la película de Rocky IV, donde el personaje interpretado por Sylvester Stallone buscaba retirarse del boxeo hasta que llegó Ivan Drago, el nuevo ídolo de la Unión Soviética. Rocky vence a Drago en su propio país ante una arena llena de propaganda comunista, al final da un discurso de reconciliación (cuyo verdadero mensaje era el triunfo de Occidente) y muestra a un régimen comunista totalmente vencido. De esta forma, por medio de Hollywood, se buscó crear el discurso de los estadounidenses salvadores. Otros filmes mostraron que quienes salvaban al mundo eran estadounidenses (Día de la Independencia) o incluso presidentes se volvían héroes.

    Edward Snowden y la libertad made in United States.

    Ante la amenaza comunista, era natural pensar en que este discurso occidental iba a tener éxito. Pero ante la caída del Muro de Berlín donde se estableció casi como pensamiento único, y ante una falta de contrapeso, se empezaron a notar las fallas, las incongruencias, y el caso de Edward Snowden es un claro ejemplo de ello. Este jóven estadounidense empleado de la CIA pidió días de descanso para recibir tratamiento para su epilepsia. Viajó a Hong Kong y desde ahí filtró documentos del programa de vigilancia PRISM, donde reveló como el gobierno estadounidense mantenía un estado de vigilancia donde invadían la privacidad de las personas en medios electrónicos (contrario naturalmente, al discurso de libertad), lo cual hizo porque se le hizo indignante que el gobierno registrara las actividades de todas las personas cuya información puede usarse para intereses no muy sanos.

    El gobierno interpretó el acto de Snowden como una traición, aunque muchos ciudadanos estadounidenses, y sobre todo, no estadounidenses, lo vieron como un héroe. Estados Unidos busca hacer lo posible para extraditarlo y enjuiciarlo. Lo más cuestionable es la forma en que lo está haciendo. Países como Francia, Portugal y España no permitieron que el avión presidencial de Evo Morales, Presidente de Bolivia, sobrevolara sus tierras dado que se especulaba que Edward Snowden podía ir ahí, cosa que fue falsa. La decisión de estos países, muy seguramente presionados por los EEUU, fue algo ilegal. Un mandatario volar en un avión presidencial, goza la misma inmunidad e inviolabilidad de libertades que tendría en su país, según Antonio Romero, Catedrático de derecho internacional en la Universidad Autónoma de Madrid. Este avión solo se podría detener o desviar cuando el Presidente está siendo perseguido por un delito internacional, lo cual no se justificaría aún si Edward Snowden fuera dentro de ese avión.

    ¿Qué pasaría si Edward Snowden se llamara Eduardo Nieves, fuera Venezolano y hubiera filtrado información sobre como el gobierno de Nicolás Maduro vigila a los ciudadanos? Seguramente la postura estadounidense hubiera sido algo no muy lejano a la de héroe o defensor de la libertad. Pero el caso es que siendo el Gobierno de Estados Unidos el evidenciado, entonces termina siendo un villano. Lo cual pone en evidencia que el discurso de la libertad que ha mantenido el gobierno de Estados Unidos, tiene que ver más con un concepto de libertad moldado a los intereses del Gobierno del Estados Unidos.

    Sería un error caer en una postura maniquea y al ver este actuar del gobierno del país de las barras y las estrellas, entonces sus opositores pasan a ser buenos. Pero en cuanto a Edward Snowden, éste le hizo un favor al mundo al mostrarle a la gente como está siendo utilizada su información. Que claro, no es algo que ya nos deba sorprender mucho debido a las altas especulaciones, pero estas especulaciones se terminan convirtiendo en información oficial.

    Paradójicamente Edward Snowden se tendrá que refugiar en un país opuesto a los Estados Unidos, que no necesariamente promueven más la libertad que ellos, como pasa con Julian Assange habitando en la embajada de Ecuador en Londres. El problema es que para pedir asilo, los países le piden estar dentro de su territorio para hacerlo, y otros prefieren no dárselo para evitarse problemas.

    El discurso estadounidense de la libertad podría deteriorarse a menos que el discurso esté más apegado a los hechos. Tal vez actualmente este discurso no es tan necesario como en la época de la guerra fría. Pero el mundo da vueltas y cuando quieran que la población tanto estadounidense como no estadounidense cierren filas, podrían verse en un serio problema.

  • Aprender a decir «no». Libérate del yugo represor

    Aprender a decir «no». Libérate del yugo represor

    Pongo un caso ficticio, pero que representa lo vivido en mi experiencia: En el ámbito profesional me desespera. Un cliente me busca y pregunta por mis servicios, le elaboro una propuesta de trabajo, me dice que lo va analizar, que le hable la siguiente semana. Le regreso la llamada como pactamos, no lo encuentro; después lo logro encontrar, me dice que están evaluando algunas cosas, luego me dice que está esperando un pago, para que pasado el tiempo me haya dado cuenta que el trabajo que se supone iba a realizar, lo realizara otra empresa. ¿Qué no pueden aprender a decir «no»? De verdad, no nos «agüitamos», por el contrario, nos ahorran tiempo y esfuerzo. ¿Por qué diablos no sabemos decir no? ¿Por qué una chica no puede decir no a un hombre que no le atrae y busca cortejarla? ¿Por qué tenemos que recurrir a las indirectas, a los eufemismos? ¿Por qué si en una empresa decidieron no contratarme, en lugar de decirme que decidieron no hacerlo, me dan largas? ¿Por qué?

    Aprender a decir “no”. Libérate del yugo represor

    Creo que tiene que ver con nuestra historia cultural de sometimiento, dónde nuestros antepasados no le podían decir «no» a quienes los oprimían. Pero ¡Hello! Ya pasaron décadas e incluso siglos de eso. Bienvenidos al siglo XXI. No sé si entiendan el desperdicio de tiempo y esfuerzo que generan en la otra persona, con tal, según ustedes, de no «lastimar» a esa otra persona. ¿Qué no la están lastimando más alargando sus expectativas? Salgan de ese canal donde confunden el sometimiento con la educación. ¡Por favor! Cuando uno titubea, trata de ser indirecto, evade, en realidad no lo hace tanto por ser educado, sino porque no quiere pagar el precio, no quiere evitar lastimar a la otra persona, más bien él no quiere correr un riesgo.

    No solo eso, esa cultura del sometimiento se hace presente cuando no tenemos la capacidad de recibir cumplidos (de cualquier índole) de los demás, como si no fuéramos merecedores de ello. Típico que nos entregan un regalo, obsequio o premio, y decimos. ¡No, como crees, me da mucha pena! Y nos rehusamos a recibirlo porque nos creemos menos, creemos que no lo merecemos, al punto que pensar otra cosa es una falta de respeto, hay que rebajarse, al cabo somos miserables y no lo merecemos. Qué difícil es aceptar con gusto el regalo, agradecerle a la persona por haberlo entregado y mostrarle estima. El regalo valdrá más cuando la persona que lo recibe lo acepta gustoso. A mí en lo particular se me hace incómodo cuando doy un regalo y me dicen -No, que pena, no-, porque de cierta forma me transfieren ese sentimiento al punto de pensar si fue buena decisión comprar ese regalo. Por el contrario, cuando esa persona lo recibe con gusto, la gratificación es mucho más grande. ¿Y a eso le tienen miedo?

    Otra palabrita que no me gusta es el «mande». De chico yo siempre decía «qué» y me enseñaron que esa palabra denotaba malos modales, que debía usar el «mande». Y se me hizo normal, pero comencé a reflexionar sobre lo que significaba esa palabra, y es poderosa; porque técnicamente le estás otorgando todo el poder a otra persona. Es como decir «ordéneme lo que usted quiera, y yo lo haré», como si fuera una relación amo-esclavo. En los países anglosajones que yo recuerde no hay algo así como «command me» (que sería la traducción literal) y en vez de eso tienen el «excuse me» de connotación más moderada, de respeto, pero sin someter la voluntad al otro. Y le sigo con otras expresiones como «ordéneme» y equivalentes. Me dirán que son buenos modales, ¿Pero de dónde salieron esos modales? ¿Por qué se consideran a esas expresiones buenos modales? Entonces uno se da cuenta que ese léxico tiene que ver mucho con la dominación y el sometimiento.

    Lo tengo que decir, muchos extranjeros se sienten cómodos en nuestro país debido a la amabilidad con que son recibidos. Pero esa amabilidad en cierta medida es dada por la cultura del sometimiento (no en toda pero si una buena parte). El mesero que se agacha, el personal que le da un trato especial al extranjero por serlo debido a que en calidad mexicano se siente menos. Sí, hay una parte donde el mexicano es de un temperamento más cálido, más fresco, y eso es agradable. Pero está también el mexicano sumiso. Y creo que hay que distinguir entre las buenas maneras, la amabilidad, la cordialidad, y la sumisión y el sometimiento.

    Si como ciudadanos queremos aspirar a la libertad, creo que deberíamos de ajustar un poco nuestro léxico que se fue desarrollando más bien en un ambiente de sumisión ante un ente superior, que podía ser el patrón, el político, el rey, el sacerdote. No, no significa de ninguna manera ser groseros con los demás, sino que la amabilidad y el trato cordial no debe de implicar el entregar nuestra voluntad al otro. Y ser amable no significa evadirse para no decir una verdad que puede ser incómoda a otra persona. Y no, y no y no.

     

  • Viva mi independencia

    Viva mi independencia

    Viene el 16 de Septiembre. Si en el bicentenario (mejor le deberíamos llamar biSNTEnario) no tuve la más mínima gana de participar en un grito que no representa lo que es México ahora. Menos lo haré ahora. Después de la decepción amarga que causa el sistema político mexicano, prefiero gritar mi independencia. No es Hidalgo, no es Morelos, no es Juárez, ni ninguno de los mitos heroicos (porque son mitos, elevadas deliberadamente a heroes) quien me dio mi independencia, yo me la he dado a mí mismo.

    Viva mi independencia

    Si tu país no puede declarar su independencia de los poderes fácticos, del viejo PRI, o de López Obrador. Te recomiendo buscar tu independencia por ti mismo. El día en que te liberes de ataduras mentales y tengas una mentalidad propia, ese día podrás gritar, tendrás el derecho a hacerlo. No se puede pensar en luchar por la libertad de una nación si uno no es libre por sí mismo. Una persona libre, es una personas que toma sus propias decisiones, que no depende del qué dirán. Forjar una independencia propia es difícil, porque implica creer en ideas propias, o bien abrazar alguna ideología política o religiosa con la que estés de acuerdo por convicción. Y el creer en ello, significa que mucha gente no estará de acuerdo contigo y que tendrás que pagar el precio de buscar tu libertad.

    Un ser humano adulto no es ser humano si no es independiente. La libertad se puede definir de muchas formas, Victor Frankl afirma que hasta en las situaciones más opresivas somos libres, algunos se atreverán a afirmar que no somos libres porque dependemos de muchos factores para sobrevivir. Pero es que es lógico porque para sobrevivir uno necesita comer, relacionarse, trabajar, distraerse. Los pesimistas parecen creer que la libertad es vivir como nómadas en la época de las cavernas. Libertad para mí (y que se acerca un poco más a la posición Frankliana) es el poder tomar decisiones propias, independientemente de las circunstancias en el que se encuentre uno.

    ¡Viva!, cuando decida que es lo que quiero hacer de mi vida
    ¡Viva!, cuando decida creer en lo que yo creo, y no en lo que me dijeron que era lo correcto
    ¡Viva!, cuando tome decisiones por mí mismo
    ¡Viva!, cuando aprenda a ser un ser humano libre, y no un ente que pasa desapercibido
    ¡Viva!, cuando no me importe pagar el precio de ser yo mismo, cuando no me importe el juicio de los demás, cuando no me importe que gente envidiosa de mi libertad me quiera tumbar para tener una razón para no autodespreciarse

    Y de ninguna manera me importa que crean que estoy redactando un articulejo digno de libros baratos de autoayuda que se encuentran en los estantes del Sanborns. Mi intención con este artículo con connotación positiva (carajo, ya hacía falta), no es decirle a los demás que tienen que hacer. Todos saben lo que deben de hacer. Bueno, deberían.

    Prefiero gritar mi independencia. ¿Qué ganan con lanzar un grito de una supuesta independencia librada hace más de 200 años que ahora está puesta en tela de juicio? Si este país no aprende a ser independiente, al menos quiero consolarme con serlo yo.

    Y no soy un gurú. Soy un maldito ciudadano normal. Depender de gurús que te digan como ser libre es una contradicción. Porque les estás regalando independencia a cambio de independencia. ¿Qué estupidez, no?.

    ¿Entonces qué? ¿Vamos al grito? Y no, no vendo libros carajo. Y menos tengo la receta mágica para arreglar tu vida. Peor aún, no sé «El Secreto».  Nada más escribo, porque me gusta escribir.

  • Manipulación mediática / Libertad de elegir

    La frase «Libertad de Elegir» fue muy usada por el economista neoliberal Milton Friedman, incluso publicó un libro con ese nombre. El aseguraba que sin la intromisión del estado en la economía y con los mercados libres, los seres humanos tendríamos la libertad de elegir, que productos o servicios queremos comprar porque al no haber dicha intervención estatal, pues seríamos completamente libres. La política neoliberal, muy criticada en los últimos años, bien, nunca ha sido implementada al 100% en ningún país, porque se trata de una utopía. Algo así como una especie de anarquía (sobre todo en índole económico), a la cual se le suma un estado de derecho controlado por el gobierno (ese sería prácticamente uno de sus pocos papeles dentro de esta economía); en realidad el neoliberalismo, tal como se concibió en las universidades, en las aulas, es una utopía inalcanzable, algo así como el comunismo, que a pesar de estos dos parecen ideologías extremas entre sí, sus fines, en realidad, bajo una percepción teórica, no parecen ser tan diferentes.

    La libertad de elección es uno de los puntos que se deben de poner dentro de esta discusión, porque hay que preguntarnos si los humanos somos completamente libres de elegir, o bien si se trata de una libertad limitada o condicionada por algunos factores externos. Una libertad «real» de elegir en mi punto de vista es aquel donde el humano consume de una forma racional, es decir, evalúa racionalmente el producto o servicio sobre los demás y lo adquiere porque es el que satisfacerá mejor sus necesidades. Pero en realidad los humanos que viven dentro de una sociedad de consumo no siempre tienen esa libertad real, porque no siempre están capacitados para ejercerla. Esto debido muchas veces a la falta de criterio propio, o bien, al entorno que busca modificar sus patrones de conducta que le señala que producto le es conveniente comprar y cual no. La publicidad (sobre todo la que carece de ética) busca privar de esa «libertad real» a los consumidores, al inducirles a comprar cierto producto. Esto aprovechando las necesidades e impulsos instintivos del ser humano que pueden ser orientados hacia un fin buscado por un tercero.

    A diferencia de una sociedad comunista totalitaria, en una sociedad occidental. Una persona tiene la capacidad de evadir aquellos influjos que buscan moldear su pensamiento, no será llevada a campos de concentración, ni juzgada ni asesinada; en el peor de los escenarios quedaría «fuera del sistema». Pero también es cierto que los métodos publicitarios más agresivos no solo se parecen a la propaganda comunista en su forma y en el fondo, sino que la publicidad actual está muy influenciada de los métodos de manipulación mediática que han existido en regímenes totalitarios, tales como los comunistas, fascistas o nazis (los publicistas deben de considerar a Goebbels como uno de sus mentores). La única diferencia entre la propaganda y la publicidad es que la propaganda son aquellos esfuerzos dirigidos a promover una idea o ideología, a un político, una religión; y la publicidad está dirigida a promover un producto o servicio. Si ignoráramos esa sutil diferencia, propaganda y publicidad serían sinónimos.

    Y no es que la publicidad sea mala per sé. Para una empresa es importante que su mercado potencial conozca su producto, el que una empresa busque posicionar una marca, mediante un slogan, un logotipo, busque segmentar su mercado y ofrecer un producto atractivo que satisfaga las necesidades del cliente, no es algo perjudicial en lo absoluto. El problema es el uso poco ético que muchas veces se le da a la publicidad, y es cierto que en una sociedad de consumo, donde la competencia se vuelve tan feroz, muchas empresas recurren a tipos de publicidad poco éticas y enajenantes con tal de sobrevivir. Como esto sucede, y este tipo de publicidad se vuelve tan cotidiano que ya lo asumimos como normal, entonces estamos expuestos a varios influjos que buscan moldear nuestros patrones de conducta con el objetivo de que compremos sus productos.

    El ser humano es una persona consumidora por naturaleza, necesita del consumo para satisfacer sus necesidades. Pero la diferencia del consumo con el consumismo, es que el primero es un acto totalmente racional y libre, y el segundo no lo es. Es un acto condicionado, porque en realidad el humano no está actuando con el pleno uso de su libertad, porque dentro de un acto consumista, entran otros elementos como lo es la ansiedad provocada deliberadamente para comprar dicho producto (si no compro este producto, no soy parte de este círculo social, o no reflejaré esto o aquello). Este círculo vicioso del consumismo hace que el ser humano tenga como última finalidad el «tener» y no el «ser» y ni siquiera el «hacer». El hedonismo y el materialismo son antivalores que han existido a través de la historia, pero un modelo económico que fomenta (aunque sea indirectamente) el consumismo (sobre el consumo), los agranda, les da más importancia de la que tiene y más personas los adoptan como modelo de vida.

    Más que hombres libres, tenemos entonces hombres programados que buscan solo en el consumismo, satisfacer sus necesidades, de reconocimiento, status y autorrealización. El problema en sí no es el que se fabriquen iPhones, Xbox, o ropa de marca. Muchos de esos productos tienen un uso realmente útil para el ser humano. Una persona puede ver en un Blackberry o un iPhone una forma de poder mejorar su productividad al estar en contacto a cualquier hora con sus clientes, o bien, poder estar en contacto permanente con sus amigos mediante las redes sociales, o hasta tener acceso a Internet para leer las últimas noticias en lugares donde antes no podía hacerlo. Eso es un simple aprovechamiento de las nuevas tecnologías para realizar actividades y satisfacer necesidades de una forma más eficiente. El problema es cuando se induce a las personas a comprarlas en una posición consumista y no consumidora. Cuando esos productos son un fin, y no son lo que realmente deben de ser, un medio; cuando se cree que los productos dan valor a la persona, como si sin ellos, esta perdiera su valor y se denigrara ante la sociedad, entonces estamos hablando del consumismo.

    Es cierto, podemos escapar de ese círculo vicioso. Pero se necesita de tener un amplio criterio, y de tener fuerza de voluntad para no caer en los impulsos externos; y lamentablemente no todos lo tienen. Para ejemplificar la fuerza de manipulación que puede tener una campaña publicitaria sobre una sociedad que se considera, vive bajo un régimen democrático, haré una comparación. El primer video es de unas niñas llorando inconsolablemente por no haber alcanzado boletos para ver a su ídolo musical Justin Bieber y otro donde los norcoreanos lloran la muerte de su «querido lider» Kim-Jong-il. Aquí lanzo la pregunta, ¿en realidad somos libres para elegir?.

    Video de niñas llorando por boletos de Justin Bieber.

    Norcoreanos llorando la muerte de Kim Jong-il.

  • Humanidad Jodida

    Hace dos semanas tuve cita con mi terapeuta y le estaba hablando de que pues estaba viviendo cambios bruscos en mi vida, que a veces me iba mal, a veces muy bien y así. Y yo le dije, ¿sabes?, -he aprendido algo, que la vida es caótica-. El me responde, -tienes razón, pero te falta una cosa, la vida es injusta-. Y no era la primera vez que me lo decía. Pero esa vez me fui de su consultorio reflexionando eso. Y pensé, tiene razón. En la Revolución Francesa inventaron ese lema masónico que dice: Libertad, Igualdad y Fraternidad. Algunos intelectualillos por ahí dicen que agregaron la fraternidad después, porque era difícil empatar las palabras libertad e igualdad.

    La Revolución Francesa inició en 1789, y han pasado 222 malditos años. Algo más de dos siglos, y me pregunto ¿El ser humano es realmente libre?, ¿existe igualdad en el mundo?, y aún ¿existe fraternidad entre los pueblos?. Si concebimos la libertad a la Viktor Frankl, que dice que siempre nos queda una libertad, una última libertad, puede ser cierto; pero también es cierto que tenemos muchos obstáculos y piedras en el camino para pensar que somos realmente libres, ¿existe la igualdad en el mundo?, pregúntenle allá a los «indignados de Wall Street o de España»  o bien, compara el modelo de vida que tienes que te permitió comprarte un iPad con el niño chino con trabajo precario que se encargó de fabricarla. ¿Fraternidad?. Mmm,  si entre países la cosa está medio fea, a nivel individual no me quiero imaginar. Si, 222 años no bastaron para calcar ese lema en las mentes de la humanidad.

    Los humanos estamos locos, lo tengo claro. El ser humano «normal» es solo un estereotipo al que se nos invita a llegar pero que en realidad no existe. En realidad nuestra locura es lo normal, y lo que consideramos normal, es inexistente, es una utopía. No existe lo perfecto, abundan los defectos, y no es que no exista lo bueno, pero lo bueno necesita de eso malo para que nos demos cuenta del valor de lo bueno. Y por eso cuando conocemos a personas bondadosas nos agraciamos de haberlas conocido, porque de que abunden, pues no. Más bien los humanos somos animales racionales en busca de la satisfacción de nuestras necesidades. Tenemos mecanismos e instintos de supervivencia, los cuales a veces chocan con eso de la «libertad» (porque a veces no nos conviene que los otros sean libres) «igualdad» (porque queremos siempre más y si es tener más que los demás aún mejor) y fraternidad (porque no queremos tolerar a los que piensan diferente a nosotros).

    Entonces ¿Está la humanidad jodida? Creo que si concebimos ese lema fumado de porro sacado de la frankmasonería como el ideal de lo que el ser humano debe ser, entonces si que estamos bien jodidos. Pero tal vez si nos ponemos a pensar que la vida por más que queramos es injusta, que no vas a obtener lo que quieres por poner una jodida carita feliz, que la vida es un sube y baja, que hay personas tanto buenas como gente que te va a querer destruír y que siempre la va a haber, que siempre va a haber injusticia social y pobreza, pero no solo eso, si nos damos cuenta que todos los humanos estamos locos, estamos zafados de la cabeza, que somos anormales, entonces yo creo que de esa forma podríamos entender a la humanidad, y nos daríamos cuenta que vivimos ahora si, en un mundo normal.

    ¿Cuanto tiene el ser humano en el mundo?, no recuerdo los miles de años, y estoy indispuesto a abrir Wikipedia (que intelectual soy, caramba) para averiguarlo. Pero si de para acá a ahora estamos como estamos, no es que esté saliendo algo mal, es que así somos, así es nuestra naturaleza. Si vives en un mundo de burbuja, abre los ojos. No te puedes quedar dormido, no puedes ser pasivo, no puedes dejar de luchar, tienes que aprender a ser independiente de todas las ataduras, dogmas y toda la basura que te han dicho «Todo lo que te han dicho es incorrecto«. Debes adaptarte para aprender a vivir en una vida caótica, si no en cualquier momento la burbuja truena y no sabrás como reaccionar. Tu papá que te mantiene podría perder su trabajo, tu país podría entrar en crisis o aun peor, en una guerra, pueden pasar muchas cosas, y esas cosas no van a dejar de ocurrir por tu careta de niño feliz. La vida no perdona a los bienintencionados ni a los malintencionados, los trata por igual. El fuerte sobrevive, el débil sucumbe, no es cuestión de bondad o maldad. Simples términos periféricos que definen una característica del ser humano, pero no nos dice nada de sus capacidades de supervivencia (Hitler fue malo, Stalin fue malo, Ghandi fue bueno, Mandela fue bueno), no, no tiene nada que ver. Lee sus biografías y verás que su carita feliz o su cara de malo no los hizo llegar hasta donde llegaron.

    Si no lo entiendes, percibirás que la humanidad está jodida, porque no es como te lo hicieron hacer creer. Pero si lo entiendes, sabrás adaptarte al oleaje y obtendrás más frutos.

  • El placer de trabajar como freelance

    Mucha gente que trabaja en empresas sueña un día con independizarse y poner su propio negocio o trabajar por cuenta propia. Por el deseo de la libertad y por la presión que los trabajos generan. El primer deseo es totalmente comprensible y fundamentado, cualquiera sabe que trabajando por cuenta propia uno es mas libre que trabajando para alguien más. El segundo deseo no lo es tanto, porque trabajando por cuenta propia tambien hay presión, y a veces más. Es el precio que uno tiene que pagar por la libertad. Y así nos podemos ir listando desventajas y ventajas. Pero ahora yo quiero comentar las grandes ventajas de ser freelance.

    1.- Posibilidades de Crecimiento.

    En todos los trabajos te dicen que puedes crecer, y en algunos casos es muy cierto. Pero también es cierto que va a llegar un punto en que topes con un muro, sobre todo en las empresas no muy grandes, donde el que está arriba de tí es familiar del dueño, o es esa persona de confianza que va a tener ese puesto hasta que muera.

    En cambio siendo freelance tu tienes las riendas de tu negocio. Tu decides con tu esfuerzo y tu creatividad hasta donde quieres crecer. Y a diferencia de los empleos comunes, el crecimiento es totalmente meritocrático, es decir, tu crecimiento como freelance o como dueño de un negocio es directamente proporcional al esfuerzo que realices.

    2.- Te desempeñas mejor

    Siendo empleado, si bien uno cuando es chambeador busca hacer un buen trabajo, no tiene tanta motivación para hacerlo de una forma excelsa si sabe que tiene que compartir el crédito con alguien más, o bien no ser acreditado por un muy buen trabajo. En cambio al ser freelance uno busca desempeñarse de una manera excelsa porque su trabajo es su carta de presentación ante los clientes, y por lo tanto se motiva más por hacer un trabajo excepcional, e irse superando día a día.

    3.- Más control sobre tus ingresos.

    Aunque para algunos pueda ser un dolor de cabeza, para muchos otros el ser totalmente responsable de como manejar los ingresos es un punto positivo. Tu eres libre de decidir cuanto vas a ganar, cuanto vas a ahorrar, cuanto vas a invertir. Eso a la larga te enseñará a aprender a administrar mejor el dinero. Cosa que no sucede cuando eres un empleado; aunque ellos pueden alegar que mensualmente recibirán un sueldo fijo seguro.

    4.- Puedes hacer una red de contactos más fuerte.

    En un empleo, a menos que trabajes en ventas (de todos modos la cartera es de la empresa), no tienes ninguna red de contactos que te pueda hacer crecer, y solo la terminarás necesitando cuando te despidan y necesites otro trabajo. En cambio siendo freelance, puedes ir creando una red de contactos cada vez más fuerte que te irá dando más y más trabajo, o también puedes conocer socios con los que te puedas ayudar; con lo cual aprenderás a desarrollar tus habilidades sociales.

    5.- Te vuelves mas progresista y menos reaccionario.

    En un empleo, la gran mayoría de los empleados suelen ser reaccionarios ante las situaciones adversas, porque no se tiene el control total de la situación. Entonces uno se puede quejar del bajo presupuesto que le dan, del compañero de al lado, de las actitudes del jefe. En cambio, siendo autónomo uno toma una actitud más progresista, porque los únicos obstáculos que hay son los externos (economía de un país por ejemplo) y que también afectan a los empleados, y los que uno mismo se pone. Eso hace que el freelancer adquiera una actitud más propositiva y creativa ante los problemas.

    6.- Tienes el control de todo.

    Para unos puede ser un martirio, pero para otros es un placer encargarse de todo. Ser su propio jefe, ser vendedor, ser el contador (lo que implica tener que aprender a declarar impuestos), ser el de relaciones públicas, y ser el que ejecuta el trabajo, todo a la vez. Todo dependerá de tu talento, a menos que necesites contratar a alguien para aligerar la carga de trabajo. Pero hasta en la contratación, incluso, tienes libertad de elegir, y en una empresa, tu compañero de trabajo será el elegido por la empresa.

    7.- Serás un mejor negociador.

    Como tienes que hacer de todo, también tendrás que aprender a negociar con los clientes. Sí, al principio será difícil y tendrás miedo de que un cliente con callo te coma, pero con la experiencia aprenderás a ser un gran negociador. Cosa que no sucede, al menos al mismo grado, en un empleo.

    8.- Estarás en una posición mas estratégica.

    Como tu eres el encargado de todo o casi todo, podrás tener más capacidad de reacción que en una empresa donde dependes de muchos factores. Tu mismo podrás diseñar la estrategia de tu negocio o de tu actividad de freelance, probar, equivocarte y acertar. Además una persona autónoma tiene mayor rapidez de respuesta ante un problema, que una gran empresa que se enfrenta a la burocracia para poder solucionar los problemas de un cliente.

    9.- Ante todo, eres tu jefe.

    Tu eres totalmente responsable de lo que pase con tu negocio o con tu carrera. A veces esto implica mas presión que trabajar de empleado, pero también implica libertad para decidir tus horarios de trabajo, cuando irte de vacaciones, como hacer tu trabajo. Si te gusta la libertad y la autonomía y tienes tolerancia a la frustración, ser freelance es una muy buena opción.

    10.- Serás más feliz.

    Que seas autónomo no significa que todo va a ser color de rosa. Vas a necesitar ser paciente, y soportar presión, tanto cuando haya mucha carga de trabajo, como cuando falte, porque de eso dependen tus ingresos. Pero a fin de cuentas ser autónomo te hará sentir más independiente y los logros serán totalmente tuyos, lo que te dará mas placer.

    A tomar en cuenta:

    Al ser freelance también se necesita disciplina, y en un grado mayor, porque las reglas te las pones tú. Es importante que tengas un horario de trabajo establecido (y a veces tendrás que trabajar mas horas), que aprendas a cumplir con los tiempos de entrega, y algo que yo recomiendo -Por favor no trabajen en Pijamas. Cuando despiertes, héchate un buen baño, haz algo de ejercicio y vístete como si fueras a salir, vas a ver la gran diferencia de la actitud ante el trabajo.

    Aquí pueden ver mas sugerencias (en ingles).

    Consejos para los freelancers, por blogylana.com

  • La libertad si tiene un precio.

    Benditos sean aquellos ingleses, y aquellos otros mas que defendieron los principios democráticos en Europa, aquellos que defendieron en Estados Unidos los principios democráticos en contra del comunismo (cuando esa lucha era creíble), y aquellos que en México lucharon por la democracia y por derrocar al PRI de Los Pinos.
    Pero saben, la libertad, si tiene precio, y no, no se puede pagar con Mastercard. En nuestro país, la democracia es tan joven que le tenemos miedo, y al igual que un joven que acaba de emanciparse, parece que añoramos las épocas autoritarias del PRI. Son muchas las señales que nos indican que tenemos miedo a la democracia. Creímos que la democracia era como poder tener la libertad de ir a salir a divertirse a un antro y llevarse a unas cuantas viejas a la cama, pero al ver nuestra billetera vacía dijimos -Oye papito lindo, ayúdame con mis gastos.

    Primer miedo. El miedo a salir adelante solos por nuestra cuenta.

    Es cierto que el neoliberalismo es un sistema injusto, y que el país necesita mas políticas para distribuir mejor la riqueza. Pero en México, todavía mucha gente quiere que el gobierno regale el dinero gratis, y las famosas despensitas que obsequiaba el PRI para que la gente vaya a votar. Por lo mismo el populismo es rentable en el país, y distribuír la riqueza no debería ser dar dinero gratis, mas bien lo que debería ser gratuito son las herramientas para que la gente salga adelante (educación de calidad, salud universal, derechos a empleados, entre otras cosas) y para que se pueda proteger ante las imperfecciones del mercado, pero no distribuirla para crear holgazanes.

    Segundo miedo. El miedo a opinar y actuar.

    Aquí las manifestaciones solo los hacen los perredistas, los pseudosindicatos y los globalifóbicos. Pero la verdad, a la clase media (a diferencia de muchos países desarrollados) no nos dá por manifestarnos y defender los derechos. Creemos que el gobierno tiene que hacer todo sin que nosotros movamos un dedo -al cabo los panistas son muy santos por que van a misa; pero cuando el gobierna se aprovecha, solo nos quejamos, nos quejamos, y no emprendemos ninguna acción.

    Tercer miedo. Miedo a la diversidad de ideologías.

    Carlos Mota es el mas claro ejemplo de la gente que padece de estos miedos. Miedo a la gente que tiene una postura politica diferente, o formas de pensar diferente. No me refiero a que se apruebe o desapruebe lo plateado, sino que se piense que tal ideología hay que exterminarla como sea (esto va para las izquierdas y las derechas). Añoramos el autoritarismo priista para acabar con esto porque nos cuesta dialogar. Si hay un profe de la UNAM marxista ¿cual es el problema?, yo se que el comunismo es una basura, pero el tiempo siempre pone a las ideologías en su lugar por medio de la razón, y no por medio de la represión. Por mí que existan muchos comunistas, neoliberales y punketos, así tengo mas gente con la cual debatir.

    Cuarto miedo. Miedo a la oposición.

    -Que mejor maten al peje, solo quiere desestabilizar el país. Igual es cierto, pero otra vez, se quiere que el autoritarismo de antaño resuelva los problemas. No hemos aprendido que la democracia es democracia gracias a el enfrentamiendo de varias oposiciones que ven por su bien personal, algo parecido a la teoría de Adam Smith. A mi no me gusta para nada el peje, ni tampoco me cae bien Calderón, pero es lo que hay. Si se quiere que AMLO pierda influencia se deberá hacer por medio de la razón y el debate y no por metodos retrógradas. ¡¡Dios mío, extraaño al PRI!!.

    Aquí también entra el miedo por parte del gobierno a la misma oposición, por eso buscan callar las voces disidentes que menos les convengan (como Aristegui, por un ejemplo), se necesitan las dos partes para que funcione una democracia.

    Quinto Miedo. El miedo a pensar por uno mismo.

    Es curioso que al tiempo que la gente desconfía del gobierno, defiende a capa y espada a su candidato favorito; esto lo vemos sobre todo en la izquierda mexicana. Los mesiánicos (tipo Fox o AMLO) son bien vistos, porque así la gente cree que no tiene que esforzarse mucho para que los demás les solucionen los problemas.

    Solo y cuando logremos vencer estos miedos, podremos tener una democracia plena y no un sistema que no deja de extrañar al PRI