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  • Internet. El conocimiento y la sabiduría es sólo para los disciplinados

    Internet. El conocimiento y la sabiduría es sólo para los disciplinados

    Imagen: coursetalk.com

    En este mundo contemporáneo y hedonista, nos hemos acostumbrado a sobreprotegernos con el argumento de que el humano no merece sufrir. El placer es bueno y el dolor es malo, se dice. Desde un utilitarismo mal entendido, hemos diseñado políticas públicas que buscan reducir el dolor del ser humano al mínimo. Así, el individuo se ha vuelto muy cómodo y más frágil, dada la sobreprotección que recibe. Al niño o a la niña que sufren de bullying ya no se les enseña a defenderse, el joven que está estresado con los exámenes está «sufriendo», y como el sufrimiento y el dolor se deben evadir, entonces algo mal están haciendo las instituciones, dirán, y reclamarán que su método de estudios debe ser arcaico o los maestros deben ser insensibles.

    Por otro lado, -no, no estoy cambiando abruptamente de tema-, me sorprendo al ver en Internet la gran cantidad de información y conocimiento disponible. Ya no sólo es ese gran volumen de información dispersa que el usuario debía molestarse en estructurar por su cuenta. Ahora el usuario puede encontrar información lo suficientemente estructurada como para hacerse experto en un tema o para continuar con su desarrollo profesional.

    Sitios como Coursera o Edx, donde los usuarios pueden aprender de cursos (MOOCS) impartidos por las mejores universidades del mundo, pueden ayudar a desarrollar profesionalmente incluso a quienes no tienen oportunidad de pagar una universidad. Estos cursos son gratis y el usuario sólo debe pagar si quiere que le expidan un certificado. Una persona puede, a través de Internet, convertirse en un programador de primer nivel, o volverse un experto en Big Data de forma gratuita o a un módico costo. Cursos organizados de forma pedagógica, que posiblemente en unos años en décadas, vuelvan a la educación superior tradicional obsoleta. 

    De igual forma, si el individuo quiere aprender filosofía, psicología, o quiere tener un nivel de cultura mucho más amplio, no sólo hay canales de Youtube que le dotarán al usuario de un nivel de conocimiento en el tema más que aceptable, sino que también puede encontrar diversos sitios web como The Book of Life que ayudan a mejorar la autoestima y la integridad de personas a través de la cultura y la filosofía, y así formarse como persona. Y si no tiene conocimiento del idioma inglés para consumir estos contenidos que en mayor parte están en este idioma, también puede adquirir un buen nivel de inglés en Internet, a un costo más bajo que en una escuela.

    Dirás que todo esto es maravilloso, que las posibilidades son infinitas, y técnicamente es cierto, pero entonces regreso al primer argumento:

    ¿Cómo puede aprovechar esta información el individuo sobreprotegido al cual educaron para no sufrir porque el dolor es malo? Estamos, y créanme porque lo he visto una y otra vez en mi trayectoria profesional, ante nuevas generaciones más comodinas que se sienten especiales por el simple hecho de tener la etiqueta de millennials, que se dicen ser críticas, irruptivas, pero muchos de ellos no están dispuestos a hacer un gran esfuerzo. Incluso algunos ni siquiera saben buscar información en Internet. 

    Fuente: forbes.es

    Algunos de ellos sueñan con ser el nuevo Steve Jobs, pero se despiertan tarde; y así, con su pijama puesta y su Mac, mientras se reclinan en la cama, dicen estar creando el proyecto que va a cambiar para siempre los hábitos de consumo. Hablo de jóvenes que conocen el arte del Facebook, que son expertos en las mascarillas de realidad aumentada del Snapchat, pero a quienes si les pides buscar algún concepto filosófico, no sabrán ir más allá de Wikipedia.

    Cierto, no son todos, no puedo generalizar. Allá afuera hay jóvenes muy talentosos que tienen las virtudes que les achacan a los llamados millennials -su horizontalidad a la hora de organizarse, la intención de irrumpir y crear cosas nuevas y cuestionarse todo-, a la vez que son disciplinados y trabajadores. Esos son quienes logran cambios positivos, los que innovan. Esos son los que han hecho que en México haya una mayor participación ciudadana, y son quienes están aprovechando la ola de la innovación digital.

    Pero al comparar a ésta con las pasadas, parece que a estas nuevas generaciones les están, en cierta medida, atrofiando la fuerza de voluntad.

    Entonces, mientras que toda esa información, todo ese conocimiento está ahí, a la mano de todos, lo que no abunda es la gente que tiene la voluntad para poder absorberla.

    Porque para eso se necesita de autodisciplina; pero a los jóvenes de hoy, poco resilientes, y quienes llevaron a sus madres a su escuela porque es un «insensible maltrato psicológico» que le pongan 5 de calificación al chamaco, no les enseñaron el hábito. Porque hacerse de dicho hábito implica dolor y sacrificio. Implica dejar los placeres inmediatos a un lado.

    Y es paradójico, porque los jóvenes millennials ya no quieren ser «godínez», quieren crear sus propios proyectos o quieren «freelancear», no quieren horarios fijos. Y para eso se necesita un chingo de autodisciplina, más que la que se necesita para conservar un puesto de trabajo de nueve a seis.

    Supongamos que quiero tomar un curso en Coursera, alguno de Big Data impartido por MIT, o uno de filosofía impartido por Harvard (cursos que no son cualquier cosa). El «aspirante a estudiante digital» tendrá que hacerse el hábito de dedicar una hora diaria al estudio de ese curso. Esa hora implica prescindir de una que dedicaba al ocio. Y como el curso no tiene un horario fijo ni una estructura como sí lo tiene la escuela o la academia de inglés a la que va porque y pagó (pagaron sus papás), tendrá que obligarse él mismo a estudiar ese curso a tal hora y en determinada cantidad de tiempo todos los días.

    Pero antes de eso, tuvo que haber una disposición para buscar información e informarse de los cursos disponibles y que le podrían ser útiles, hasta para eso se necesita disciplina y fuerza de voluntad.

    Me llama la atención, porque en esta sociedad globalizada cualquier persona con acceso a Internet puede acceder a conocimiento que está disponible en todo el mundo y que es desarrollado por las mejores instituciones y los más talentosos en su campo. Y en vez de eso, vemos muchos jóvenes que se pierden, que no saben trabajar, que no se involucran en temas sociales o no les importa la política porque «todos son iguales». Jóvenes que quieren el placer inmediato, que piensan en las fiestas, en el placer, en la peda, en el iPhone, y no en la inversión en ellos mismos. 

    En lugar de sobreproteger jóvenes y hacerlos más débiles de carácter con el argumento de que el dolor per sé «vulnera sus derechos humanos», deberíamos fomentar jóvenes más resilientes.  Si esas cualidades atribuidas a los millennials como su capacidad para innovar y pensar fuera de la caja se compaginara con las cualidades de la disciplina y la fuerza de voluntad, sumado a todo el conocimiento que está disponible en Internet, tendríamos a una generación que marcaría un hito en la historia de la humanidad. 

    Pero los que aprovechan este mundo de oportunidades, son los menos. 

  • Los 6 tipos de usuarios de Internet (y por qué no es tan democrático)

    Los 6 tipos de usuarios de Internet (y por qué no es tan democrático)

    Con la llegada de Internet pensamos que la democracia se iba a consolidar. El argumento esa muy sencillo: si la información está al alcance de todos, entonces todos pueden beneficiarse de ella. Gracias a Internet ya no existirían medios unidireccionales que monopolicen la información sin que el usuario pudiera responder o interactuar. Entonces, se decía, la ignorancia cerraría sus puertas para crear una sociedad compuesta solamente de ciudadanos críticos e informados. Nada más falso.

    Los 5 tipos de usuarios de Internet (y por qué no es tan democrático)
    eldiario.es

    Pensamos que la amenaza a esa democratización y posibilidad de compartir conocimiento peligraba gracias a mecanismos institucionales restrictivos como la Ley SOPA. En realidad, parece que la disponibilidad del conocimiento puede ayudar a reforzar la desigualdad -tanto económica como intelectual- dentro de una sociedad porque nuestra capacidad económica y nuestra capacidad intelectual condiciona lo que podemos hacer con dicho conocimiento.

    Ciertamente, Internet ha abierto puertas a aquellos que antes no tenían acceso al conocimiento. Por ejemplo, personas de países en desarrollo que no podrían aspirar a estudiar una carrera -pero que gracias a sitios web como coursera.org o edx.org pueden adquirir conocimiento para especializarse de forma gratuita-, son mejores profesionales con un mejor ingreso. Pero de la misma forma, una persona que antes se encontrara en una posición relativamente cómoda y que no ha podido o querido adaptarse a Internet, puede verse perjudicada. Por ejemplo, personas con trabajos que han sido reemplazados por el desarrollo tecnológico.

    Decía que los seres humanos no nos encontramos en las mismas condiciones. Tenemos distintos ingresos, nacemos en condiciones totalmente distintas, algunos tuvimos más suerte que otros, unos somos más inteligentes o tontos que otros, unos somos más sociables o antisociales que otros, unos tenemos más valores y principios que otros, y algunos tenemos más o menos criterio que otros. Debido a estas diferencias, que pueden ser atenuadas pero nunca eliminadas, es que en el mundo hay ganadores y perdedores. Y de igual forma, hay quienes ganan mucho más con Internet que otros.

    Entendiendo estas diferencias, me atreví a hacer una escala de usuarios de Internet y su papel con la información que ahí se genera. Tal vez pueda escucharse un tanto reduccionista al simplificar el rol del individuo en Internet de esta forma, pero creo que es la forma más fácil de explicar cómo la gente genera o consume contenidos en Internet, y cómo es que estos roles generan una condición de desigualdad:

    1. El capitalista
    2. El influencer
    3. El técnico
    4. El crítico (o informado)
    5. El ingenuo
    6. El ignorante (o anticuado)

    Esta lista está organizada -de mayor a menor- por la capacidad que cada uno tiene para beneficiarse de la información en Internet. A los primeros dos -el capitalista y el influencer- los podemos considerar emisores -es decir, ejercen influencia sobre los demás al emitir o controlar la información-, mientras que los otros tres son receptores de la información. El técnico, por su parte, puede jugar ambos papeles.

    Antes de empezar a describir a cada uno, debo señalar que aunque coloqué al capitalista por encima del influencer, no siempre sucede que el capitalista tenga más poder de influencia que el influencer. Es decir, un influencer podría ejercer más influencia que aquel que tiene algunos millones de dólares para invertirlos en pauta y big data. También se puede dar el caso que el individuo juegue más de un papel. Un influencer que amase dinero gracias a la publicidad en Youtube y lo invierta para tener mayor alcance, podría ser considerado capitalista también.

    También un emisor puede jugar al mismo tiempo el papel de un receptor. Un influencer, por ejemplo, puede ser un crítico, o bien, puede jugar el papel del ingenuo, con lo cual logrará amplificar la desinformación dentro de Internet.

    De igual forma un crítico podría llegar a jugar el papel del ingenuo en más de alguna ocasión. Que suela estar informado no lo hace completamente inmune de caer en alguna trampa.

    Pero aún haciendo estas aclaraciones, el individuo terminará siempre jugando más un papel que los otros. El capitalista será siempre más capitalista que influencer, y el crítico será la mayor parte de las veces crítico y no ingenuo.

    1.- El capitalista

    El capitalista, Donald Trump, Facebook

    El capitalista se encuentra en la punta de la pirámide social: ha amazado mucha fortuna, y así como puede invertir en bienes raíces o empresas, también puede invertir dinero para influir en la opinión pública -de forma positiva o negativa-. No sólo es el capitalista tradicionalmente hablando, sino quien tiene dinero a su disposición, como pueden ser los gobiernos o diversas instituciones.

    Vamos a decir la verdad, quien tiene más dinero tiene mayor capacidad de influir -o manipular- a la opinión pública. Dentro de esta categoría no sólo podríamos considerar a individuos, sino a empresas como tales. Quienes tienen capital pueden invertir en tecnología o infraestructura. Google o Facebook pueden considerarse capitalistas: casi toda la información que circula por Internet pasa por ellos, y aunque, al menos en teoría, tomen una postura neutral con respecto a la información, al modelar la estructura por la cual la información circula, terminan ejerciendo influencia porque condicionan la forma en que el usuario final la consume.

    Un individuo o empresa que tenga la suficiente cantidad de dinero para crear unidades de conocimiento se puede considerar capitalista. Un grupo de accionistas que desarrolle un portal de información en línea y tenga los suficientes recursos para darle una gran exposición también. Un capitalista puede manipular a la opinión pública a su favor. Si un político tiene dinero como para esparcir información falsa a su favor, también es un capitalista.

    El propio Donald Trump -o su campaña- es un capitalista -en este sentido-, y a la vez, también explica el rol capitalista de Facebook -aunque Mark Zuckerberg no simpatice con Trump-. La inversión de la campaña de Trump en Facebook Ads y big data fue esencial para ganar las elecciones. Si Obama mostró que Internet puede darle el triunfo a candidatos progresistas, y si Egipto y Libia demostraron que Internet puede derrocar dictaduras, Trump logró mostrar que Internet también puede ser la vía para el ascenso de algún político autoritario o hasta fascista.

    Básicamente, el equipo de campaña de Trump invirtió una gran cantidad de dinero en pautas. Quienes hemos usado Facebook Ads, sabemos que la infraestructura que tiene la red social es algo enorme, complejo e intrigante. Por ejemplo, la campaña de Trump buscaba disuadir a aquellos sectores que Hillary necesitaba: los blancos liberales idealistas, los afroamericanos y las mujeres blancas. Y lo logró.

    Segmentar la audiencia a la que se quiere llegar -gracias a los custom audiences, los lookalikes y la segmentación por intereses– es algo completamente posible. Si quiero mostrar anuncios a jóvenes de la Ibero considerados de izquierda que mantienen una relación, que tienen una edad de 18 a 22 años de edad, que anden en bicicleta y que además les guste correr, lo puedo hacer. Gracias a nuestra actividad en Facebook -las Fan Pages que te gustan, los contenidos que compartes, cuando publicas que tienes novia o que vas a entrar a estudiar algo-, la red social crea un perfil de nosotros y de cada usuario, de tal forma que les pueda servir a los anunciantes para mostrarte sus productos. Gracias a Facebook, un capitalista puede influir en la población -desde crear consciencia sobre algún tema hasta desinformar por medio de notas falsas para modificar percepciones políticas- y beneficiarse de ello.

    Sólo basta tener mucho dinero para que el alcance sea mayor.

    2.- El influencer

    Fuente: Youtube
    Fuente: Youtube

    El influencer no tiene -necesariamente- la cantidad de dinero que un capitalista tiene, pero tiene la capacidad de ejercer influencia sobre otras personas. Cuando hablamos del influencer, se nos vienen a la mente los videobloggers como Werevertumorro o Chumel Torres. Sí, ellos son un tipo de influencers, pero no son los únicos.

    También lo son las personas líderes en su ramo que han utilizado Internet para amplificar su alcance son influencers. Por ejemplo, los especialistas en marketing digital, psicología, política, o finanzas personales –Sofía Macías por ejemplo- que son muy conocidos por quienes conocen el ramo.

    También los periodistas, columnistas y opinólogos que crearon parte de su reputación fuera del Internet -es decir, en medios tradicionales-, y que gracias a éste han tenido un mayor alcance -lo cual ocurre sobre todo en Twitter-, lo son, porque gracias a Internet ejercen influencia sobre los demás. Por ejemplo, Denise Dresser o Pedro Ferriz de Con deben ser considerados como influencers.

    Muchos influencers no necesitaron de mucho dinero para crearse una reputación tal que les diera la capacidad de influir sobre los demás, pero sí necesitaron de mucho talento, o una gran habilidad para crear un proyecto.

    Los influencers son quienes han tenido una mayor movilidad social gracias a Internet. Mientras los capitalistas ya lo eran, los influencers, en muchos casos, eran personas comunes y corrientes que dieron con la fórmula correcta.

    El influencer también puede modificar o manipular la opinión pública, pero a diferencia del capitalista -quien en muchos casos puede ocultarse-, el influencer tiene que dar la cara, y su reputación queda sujeta al escrutinio público.

    Cuando hablamos de la viralización de un contenido, el influencer juega un papel esencial. Contrario a la creencia general de que los contenidos se viralizan solos como si se multiplicaran como un virus, ésto ocurre gracias a que dicha información llega a uno o varios influencers -que no necesariamente conoces-, y cuando éstos lo comparten, amplifican considerablemente su alcance. El libro The Tipping Point de Malcolm Gladwell, ilustra bien la forma en que el conocimiento se viraliza.

    3.- El técnico

    El técnico
    Funny botanist © Serg Nvns – Fotolia.com

    El técnico es aquel que puede beneficiarse de la información gracias a su especialización en áreas relacionadas con las tecnologías de la información. Un técnico puede ser un data scientist que tiene la capacidad de analizar cantidades de datos muy grandes (big data), un hacker que a través de sus conocimientos en computación puede obtener un beneficio de la información, o un programador que pueda diseñar la arquitectura de sitios e interfases por medio de las cuales se transmita dicha información.

    Los técnicos generalmente no emiten información, pero sí pueden condicionar la forma en que ésta se consume, pueden influir para determinar quienes consumirán determinada información, o bien, pueden tomar decisiones con base en la información que recibe y obtener un beneficio. Un data scientist puede analizar datos de tal forma que con los cruces que haga tenga un mayor conocimiento de un sector de la población, conozca sus hábitos de consumo o incluso su perfil psicológico. Esto le ayudará mucho para influir en dichos segmentos que le interesan y conoce a la perfección.

    El hacker puede manipular los canales de comunicación -para distribuir información, chantajear a gobiernos, empresas o instituciones-, o puede extraer información con el mismo fin, para obtener un beneficio personal, político o ideológico. También puede ser contratado por capitalistas para que le ayudan a sus fines, o bien, pueden atentar contra los intereses de dichos capitalistas.

    El técnico es el único que posee conocimiento especializado en tecnologías de la información, por lo cual, todos los otros tipos de usuarios (excepto el ignorante, quien no accede a Internet) dependen de él. El capitalista, por más dinero que tenga, necesitará de un especialista para poder crear la arquitectura de una unidad de conocimiento, o utilizará un sistema «creado por técnicos» para poder invertir en publicidad digital. El influencer necesita de plataformas creadas por técnicos (como Youtube o Twitter) para poder alcanzar a sus seguidores. Y así también el crítico y el ingenuo también necesitarán de esas plataformas para consumir contenidos en Internet.

    4.- El crítico (o informado)

    Fotografía: Alfredo Cunha
    Fotografía: Alfredo Cunha

    Como mencioné, a diferencia de los primeros dos personajes, el crítico no genera información sino que la consume o la comparte en sus redes -con un limitado alcance-. El crítico es el mejor consumidor de información en Internet y es el más inmune ante la manipulación que pueden llegar ejercer tanto el capitalista como el influencer porque son, valga la redundancia, críticos con la información que reciben.

    El crítico, gracias a su criterio, sabe utilizar la información a su favor. El crítico suele ser educado -aunque pueden darse casos en que una persona con alta escolaridad puede tener menos criterio que uno con menor escolaridad-, y suele tener el hábito de adquirir conocimiento de forma constante.

    El crítico es quien sabe usar mejor todas las herramientas que facilita Internet. Posiblemente busque especializarse gracias a esta herramienta por medio de sitios en educación en línea o haga consultas en buscadores o sitios especializados para solucionar problemas. Además, sabe ser selectivo con la información que consume. El crítico revisa las fuentes de la información que circula en Internet, suele mostrar escepticismo y sabe contrastar información.

    Sin embargo, tenemos que recalcar que el crítico no es perfecto, porque a pesar de su capacidad de contrastar y ser selectivo, puede estar condicionado por sesgos ideológicos -ya sea, preferencia política, religión, políticas económicas- que harán que dé preferencia a cierto tipo de información.

    Otro detalle a señalar es que el tipo de contenidos que un usuario tiene más posibilidad de consumir en Internet, es aquel con el que muestra mayor simpatía. Esto ocurre porque redes sociales como Facebook muestran al usuario contenidos similares a los que suele compartir o con quienes suele interactuar, así generando una cámara de eco. Lo mismo ocurre con Twitter donde el usuario tiende a seguir más bien a usuarios que sigan una línea ideológica similar.

    El crítico es aquel que asumimos en que nos convertiríamos todos, y por eso pensamos que el poder de los capitalistas estaría limitado por la población en su conjunto y la sociedad ya no volvería a ser manipulada, pero no fue así.

    5.- El ingenuo

    El ingenuo
    http://www.academiasidiomas.es/

    A través de la historia hemos aprendido que, en mayor o menor medida, la gente informada y preparada intelectualmente es una minoría dentro de una sociedad dada; mientras que la gente que no lo es, suele ser mayoría. Quizá suene políticamente incorrecto decirlo, pero es una realidad que puede ser fácilmente demostrable.

    De esta forma podemos entender que «el ingenuo» sea el personaje que más abunde en Internet.

    El ingenuo es quien es más susceptible de ser manipulado por quienes emiten la información (capitalistas o influencers). Aunque el ingenuo se conecte constantemente a Internet, no está preparado intelectualmente para absorber la información que recibe. De hecho, no suele utilizar Internet tanto para informarse, sino para divertirse. El ingenuo entra a Internet para estar conectado en Facebook -donde puede recibir información falsa que no tiene capacidad de rechazar-. El ingenuo, por ejemplo, puede dar por válida información que circula como cadena en Whatsapp.

    Si bien, algunos ingenuos suelen ignorar información relevante que pueda malinformarlos -por ejemplo, que no estén interesados en política, y no pongan atención a anuncios o artículos relacionados-, otros pueden pensar que son críticos y apasionarse por diversos temas, pero sin la capacidad de interpretar o contrastar la información que reciben.

    El ingenuo, al igual que el crítico, no sólo consume información , sino que también la comparte; con lo cual puede desinformar a más gente. Pueden existir casos en que un influencer pueda llegar a jugar el papel de ingenuo y compartir información falsa en redes, amplificando su alcance y desinformando a mucha gente sin tener la intención de ello. Supongamos, por ejemplo, que Chumel Torres recibe información sobre un desfalco que nunca ocurrió, e indignado, lo comente en sus redes; información que será dada como verdadera por muchos usuarios de Twitter.

    6.- El ignorante (o anticuado)

    El ignorante (o anticuado)
    http://www.dfiles.me/

    El ignorante es aquel que básicamente no tiene acceso a la información porque no está familiarizado con Internet. Este grupo naturalmente está compuesto principalmente por personas mayores de edad.

    El ignorante también puede jugar el papel de ingenuo o de crítico con respecto a la información que circula en Internet y le llega por medios externos. Por ejemplo, un pariente que le comente sobre cierta noticia que circula en Internet, y el ignorante, al ser una persona leída y cultivada, tenga la capacidad de darse cuenta que esa noticia es falsa.

    Los ignorantes, al no estar conectados, no reciben beneficio alguno de Internet, y por tanto, se encuentran en desventaja frente a los demás. En muchos casos, esa desventaja se puede convertir en menos oportunidades profesionales, rezago, o incluso en cierta exclusión social (que todos los familiares estén conectados menos él).

    Conclusión

    Al darnos cuenta que tanto los recursos económicos, el talento, los roles de cada individuo en una sociedad, y la capacidad intelectual determinan la forma en que cada usuario consume los contenidos en Internet, entonces entendemos por qué tener tanta información en nuestras manos no se ha transformado en esa democratización que tantos esperábamos.

    Más bien, Internet ha cambiado las reglas del juego. Y algo que ha quedado en evidencia, es que nuestras instituciones y nuestras formas de organización se han visto rebasadas por esa súbita cantidad de información que apareció en nuestras manos y que hace menos de dos décadas no teníamos.

    Posiblemente el ascenso de la ultraderecha en Occidente tenga, entre muchas explicaciones, que aquellos que están más informados suelan ser más escépticos con sus gobiernos, haciendo menos atractivas las candidaturas con posturas cercanas al centro político -con lo cual algunos fueron disuadidos de votar-, en tanto que aquellas personas con menos educación y que son más proclives a ser engañados por medio de Internet (véase Estados Unidos y Brexit) vieron en candidatos populistas y demagogos una opción muy atractiva.

    Estoy seguro que con el tiempo podremos saber utilizar Internet y todo el conocimiento que hay ahí de mejor forma, hay indicios de ello. Pero ya no podemos pensar a estas alturas del juego que Internet por sí sólo democratizará al globo terráqueo. Posiblemente fuimos muy idealistas, ahora es muy conveniente tomar una dosis de realidad, y empezar a trabajar desde ahí.

  • El apocalipsis digital, o el día en que nos quedemos sin Internet para siempre

    El apocalipsis digital, o el día en que nos quedemos sin Internet para siempre

    El apocalipsis digital, o el día en que nos quedemos sin Internet para siempre
    Maurusone

    No estar en Facebook se ha vuelto algo muy extraño, típico de un outsider que decide «no estar en contacto con la sociedad». La red social se ha convertido, de hecho, en una extensión de los lazos sociales reales, y por lo tanto, en una extensión del individuo. Estar fuera de, podría ser interpretado por algunos como una conducta antisocial. Las otras redes sociales como Twitter o Youtube posiblemente no tenga la injerencia que Facebook tiene en los grupos primarios -con quienes mantenemos lazos de afecto-, pero también han moldeado las estructuras sociales.

    Si nos vamos con los grupos secundarios y aquellas formas de organización formales como lo son la escuela, el trabajo y demás organizaciones, podemos observar como el Internet también ha trastocado las estructuras. Plataformas como Google, el popular Slack, o hasta el Whatsapp son completamente indispensables para hacer bien nuestro trabajo, de tal forma que la productividad, y por ende, la economía, ya tienen una gran dependencia con los medios digitales.

    Algunas voces, sobre todo aquellas nostálgicas, afirman que si el Internet se apagara, volveríamos a esa vida de antes donde las relaciones importaban, donde los individuos pasaban el día en familia en vez de estar «pegados a sus aparatotes», donde las relaciones sociales tendrían más importancia tanto para nuestra vida como para nuestro trabajo.

    La expectativa que se hacen aquellos nostálgicos es completamente falsa. Si Internet se apagara, se crearía una hecatombe. ¿Por qué?

    Porque nuestras organizaciones ya se han transformado y ahora Internet tiene una relación directa con ellas. Nuestras estructuras sociales no son las de 1995, de hecho ya muchas cosas han cambiado.

    Por ejemplo, redes sociales como Facebook, Whatsapp o hasta Snapchat tienen ya una función en la vida de las personas. Gracias a esta red social los individuos pueden realizar actividades que antes tenían que realizar por otros medios. Los millennials ya no se la pasan horas hablando por teléfono porque ya hay otros medios de comunicación y se han a costumbrado a seguir lo que sus amigos hacen. Ellos encuentran en las redes sociales una forma de expresión que jamás antes habían tenido. Estas redes también permiten a los individuos estar más conectados, lo cual es muy útil cuando la distancia separa a una persona de sus seres queridos. Así también, estas son herramientas valiosas de información -otra cosa es que muchos individuos no usen filtros para hacer una buena selección-.

    Las redes sociales, como todas las tecnologías, tienen varios efectos colaterales, y cuando se usan en exceso, sí, pueden causar (o más bien ser síntoma de) problemas psicológicos, y ciertamente todavía no hemos terminado de crear «reglas de etiqueta» para reducir los efectos colaterales de las nuevas tecnologías, como ese vicio de utilizar los celulares en las reuniones. Pero en realidad, redes sociales como Facebook o Twitter han abonado a las relaciones humanas, no al contrario.

    De hecho, gracias a Facebook yo he cerrado negocios, he podido hacer más amigos y conservar a varios de los existentes. Gracias a las redes es más fácil enterarte de eventos que se van a llevar a cabo, y seguramente para un introvertido, Facebook puede ser una herramienta muy útil para saber qué está sucediendo allá afuera e involucrarse.

    Imaginemos que de un día para otro Internet se apaga. ¿Qué efecto podría tener esto en la vida de las personas? Que muchos de pronto ya no puedan estar en contacto con muchos de sus amigos porque -y me incluyo-, gracias a las redes sociales, no se pierde la comunicación y el contacto con varios de ellos. Imaginemos retornar al teléfono fijo como principal medio de contacto, imaginemos cómo es que nos organizaríamos o pondríamos de acuerdo ahora que no podemos utilizar las redes sociales para comunicarnos.

    Los nostálgicos afirmarán que hemos «acabado con una dependencia», pero la verdad es que los seres humanos somos dependientes de todas las tecnologías que creamos. Cuando inventamos la rueda, nos volvimos dependientes de ella para transportarnos, luego nos volvimos dependientes de las cartas por correo, luego del teléfono, y ahora de Internet. Si los nostálgicos quieren entender qué es acabar la dependencia de Internet, deberían preguntarse, ¿qué habría pasado en sus tiempos si de pronto el servicio telefónico hubiera desaparecido?

    El efecto (negativo, claro) de un apagón podría ser considerable; desaparecería una herramienta que ya ha penetrado las estructuras sociales. Seguramente ésto tendría un considerable impacto psicológico en muchas personas que de pronto se verían obligadas a modificar sus patrones de conducta de un día para otro, no es cualquier cosa.

    Pero ahora hay que hablar de lo que ocurriría en otros ámbitos, por ejemplo, en los negocios, en las telecomunicaciones, y en la forma en que la gente se comunica. Si las relaciones interpersonales se entienden cada vez menos sin Internet, las estructuras económicas y de gobierno son incluso más dependientes. En un mundo donde hasta ya nuestro dinero y parte de nuestros bienes son digitales y virtuales, si Internet se apagara, no sólo las empresas e instituciones tendrían que encontrar la forma de organizarse de un día para otro, lo cual implicaría rediseñar completamente procesos y cambiar hábitos, lo cual se antoja muy difícil, sino que tendríamos también que considerar el fuerte el impacto que tendría en la economía, porque las facilidades que Internet otorga se traducen a una mejor productividad, lo cual se traduce en una mucho mayor generación de riqueza. Posiblemente sin Internet, la crisis del 2008 sería un «juego de niños» comparado con lo que podría ocurrir. El colapso tanto económico como social no tendría precedentes.

    El apocalipsis digital, o el día en que nos quedemos sin Internet para siempre

    ¿Y qué hay de toda la industria digital que tiene su core business en el Internet? ¿Qué pasaría con los millones de empleos que generan? Básicamente desaparecerían.

    Y si desaparecen millones de empleos, el consumo se reduce afectando a casi todas las industrias, que a su vez generan otros millones de empleos.

    Pero me voy más allá, en lo que tiene que ver con la organización social y política. Internet ya ha permeado las estructuras políticas y de gobierno de las comunidades; la gente tiene más herramientas para informarse y ha hecho de Internet, su fuente primaria de información, y tanto ellos como los políticos y activistas, han encontrado en Internet una forma de tender puentes de comunicación. Los procesos políticos actuales no se pueden entender sin Internet, y con un apagón, estos procesos se podrían modificar sustancialmente. Sin Internet ocurriría una especie de «desglobalización» y un mayor aislamiento. Los medios tradicionales adquirirían más poder y monopolizarían la información de una forma considerable.

    En el terreno social y académico, gracias a Internet, mucha gente puede aprender y perfeccionar sus habilidades continuamente, sin olvidar lo que esta herramienta representa para las universidades. Sin Internet, una gran oportunidad de desarrollo profesional se desperdiciaría, lo cual podría incluso condicionar el futuro de muchas personas. Los estudiantes ya no tendrían acceso a mucha información valiosa que se encuentra en otros países.

    No hay que olvidar el caos que se generaría en nuestra vida diaria. Las ciudades dependen cada vez más de Internet, los servicios tanto gubernamentales como privados colapsarían porque dependen de éste. Desde la luz hasta parte del transporte público, sin olvidar los servicios como Uber que dependen completamente de Internet, las compras en línea, las millones de transacciones bancarias que se hacen por este medio, etcétera.

    Hablaríamos de un colapso total que afectaría fuertemente nuestro modo de vida.

    Y no hay que olvidar que todas estas variables están interconectadas. Cambios en las estructuras de los grupos primarios o afectivos generan cambios en los grupos secundarios (formales) los cuales afectan la economía, la sociedad y la política; y a la vez, éstas últimas generarían fuertes cambios en las primeras.

    Eso es lo que podría causar un ataque ciberterrorista. Tener la capacidad de colapsar Internet es casi como tener un arma de destrucción masiva en las manos. Por eso es que el tema, aunque irrelevante para muchos, es muy preocupante para muchos gobiernos y la comunidad internacional. Un apagón podría poner en jaque todo el orden mundial. Y créanme que hay interesados en que algo así suceda.

  • Aprender a buscar en Internet ¿Por qué es importante?

    Aprender a buscar en Internet ¿Por qué es importante?

    Google es un herramienta maravillosa. No sólo tienen tus datos para poder lanzarte publicidad ni analizan tu comportamiento dentro de sus portales o los sitios web que tienen instalado su Google Analytics. Google se concibió como una… herramienta de búsqueda. A pesar de ser junto con Facebook el portal más popular que existe en el mundo, mucha gente no sabe buscar en Internet.

    Aprender a buscar en Internet ¿Por qué es importante?

    No hay ningún otro sistema creado por el ser humano que haya albergado tanta información en el mundo, ni la biblioteca más grande. En Internet hay montones de sabiduría y conocimiendo. El único requisito es saber buscarlo.

    Pero mucha gente no sabe buscar, por eso es que un meme o un artículo mal redactado en un sitio de dudosa calidad creado dentro del war room de un partido político que pagó pauta en Facebook suele ser la fuente primaria de información de muchas personas. Porque les da pereza buscar.

    Y buscar no es un trabajo que te lleve horas, las tecnologías han avanzado lo suficiente para que lo puedas hacer en cuestión de minutos.

    Internet es una maravilla, porque si quieres sustentar un argumento basta con echar algunas «googleadas». Unas pocas, pero bien dirigidas y pensadas, te llevarán a las fuentes indicadas.

    En Internet también puedes aprender muchas cosas. La mayoría de los conocimientos que me generan ingresos como profesionista los obtuve buscando en Internet. Y la mayoría de esos conocimientos están ahí gratis y disponibles para todo el mundo. Se trata de saber llegar a ellos.

    Muchos millennials (con lo paradójico que suene el término) no saben buscar en Internet. Son expertos en el arte del Facebook y el Snapchat, pero no en el de la investigación digital. Y por investigación digital no me estoy refiriendo siquiera a un procedimiento académico, sino a la capacidad de buscar información en los buscadores, de usar las palabras indicadas, y saber desplazarte de una fuente a otra.

    Por eso es que mucha gente se atreve a citar Wikipedia en la tesis cuando por sí misma no es una fuente de información, pero es lo primero que encuentran y porque es más fácil entrar a la enciclopedia virtual y encontrar un tema en un solo clic, que darse a la tarea de buscar fuentes fiables. Curiosamente, al menos en la mayoría de los casos, los artículos de Wikipedia contienen esas fuentes. Es decir, bastaba uno o dos clics más para no hacer un oso frente a los sinodales o los accionistas al decirles que «encontraste la referencia en Wikipedia».

    En este sentido, Internet no es tan democrático como podrías pensar. Porque traza una línea entre quienes saben investigar, quienes tienen la habilidad de sustentar sus argumentos buscando fuentes en artículos o documentos (vía búsqueda en Google), quienes buscan información que ayude a reforzar sus conocimientos y a actualizarse como profesionistas, y quienes están distraídos con las cadenas de Whatsapp, y los videos chuscos. Los primeros están en franca ventaja sobre los segundos.

    Los primeros pueden adquirir en unos años, más conocimientos que los que pudieron ganar en una carrera (posiblemente a excepción del método pedagógico con el cual, las carreras universitarias transmiten el conocimiento), y los segundos habrán perdido el tiempo tal y como si estuvieran sentados frente al televisor.

    Saber buscar en Internet puede marcar una diferencia en tu carrera como profesionista. Es algo que todo mundo puede hacer, pero no todo mundo hace, muchas veces por pereza o conformismo.

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  • Lo que los medios mexicanos deberían aprender de Estados Unidos para el 2018

    Lo que los medios mexicanos deberían aprender de Estados Unidos para el 2018

    Cuando hablamos de las elecciones estadounidenses, nuestra conclusion no es muy buena. Varios de los candidatos, especialmente los del GOP (es decir, los republicanos) han convertido el proceso electoral en un circo que queda muy por debajo de lo esperado hablando del país que todavía es potencia hegemónica en el mundo actual. Incluso, uno de los mayores debates es si Estados Unidos tendrá la capacidad de albergar en la Casa Blanca a un demogogo protofascista como lo es Donald Trump.

    Pero cuando hablamos de la cobertura de los medios, otro gallo es el que canta.

    Lo que los medios mexicanos deberían aprender de Estados Unidos para el 2018

    Y ojo, porque los medios y periodistas mexicanos deberían ya estar tomando nota. A sabiendas de que algunos medios están parcialmente o totalmente cooptados (sobre todo los tradicionales), aquí llega una gran oportunidad para que los medios alternativos den un paso hacia adelante en la forma de hacer periodismo y obtengan una mayor notoriedad.

    Entiendo, sí. Que sinembargo.mx o animalpolitico.com no tienen el presupuesto que ostentan The Washington Post, o Vox.com. Pero hay muchas cosas que sí pueden hacerse, porque lo que están haciendo los medios estadounidenses no tiene que ver tanto con grandes inversiones y sí con creatividad y el uso de las nuevas tecnologías.

    Es decir, no importan que lo hagan en una versión más modesta, lo importante es que lo hagan. Pero bueno, ¿qué están haciendo los medios estadounidenses?

    Básicamente están aprovechando los avances tecnológicos y las redes sociales para mejorar sus contenidos.

    Y para muestra, basta un botón. Entra a The Washington Post, The New York Times, y también a los medios alternativos como Vox.com, slate.com, o politico.com, para que lo veas con tus propios ojos. No son los únicos medios, son más lo que lo están haciendo muy bien, pero esos son los que he estado siguiendo más.

    Y ojo, cuando hablo de redes sociales, no estoy hablando de lanzar una fan page o una cuenta de Twitter y contratar a un community manager para que la maneje.

    Las herramientas que proporcionan las nuevas tecnologías (tales como videos, gráficos o redes sociales) no deben de ser un complemento, deben de estar integradas al contenido.

    Hablo de cómo pueden integrar las nuevas tecnologías para dar un mejor producto a quienes quieran informarse. Es decir, se trata de integrar las tecnologías al contenido, y no de usarlas como complemento (como todavía se hace); que éstas ayuden a reforzar los argumentos que estos medios hacen sobre las elecciones. Y esto no sólo incluye a las «primeras planas» sino también inclusive a los columnistas.

    Hay algunas formas de hacerlo que son sencillas, que tal vez no son tan «novedosas», pero sí que lo son en la forma en que se hace, y con la calidad que se hace. Por ejemplo, incluir videos o reacciones en Twitter. Esto técnicamente ya muchos medios (en especial los «alternativos») lo hacen, pero no lo hacen al nivel en que los medios estadounidenses lo están haciendo e integrando.

    Por ejemplo, hay una dinámica que me gusta mucho de The Washington Post. Cada vez que hay un debate de las elecciones primarias (y sí, entiendo que en México, los debates son escasos y son unos monólogos aburridos gracias a las limitaciones que los propios partidos ponen) publican un artículo con los ganadores y perdedores de dicho debate. Ya de por sí es de agradecer que procuren ser objetivos al hacer este ejercicio, pero lo más atractivo es la forma que integran los contenidos. Primero te muestran un extracto con los highlights del debate, un breve resumen de unos pocos minutos. Después viene el texto donde desarrollan su argumento, pero además, éste tiene integrado tweets de líderes de opinión, videos y hasta cartones, que ayudan a enriquecer la experiencia. Si viste el debate, es un muy buen ejercicio como complemento de éste; si no lo viste, también, porque te puedes quedar con una muy buena idea de lo que sucedió ahí y no pudiste ver.

    The Washington Post debate

    Una forma muy atractiva de escribir un artículo (o más bien reportaje) es el titulado por el sitio vox.com como The Rise of American Authoritarianism. Este reportaje que habla de la figura de Donald Trump es bastante largo, se necesitan más de 30 minutos para leerlo. Pero el formato que tiene hace no dudes en un momento en parar de leer (algo difícil en medios digitales con las redes sociales en las otras pestañas del navegador, el Spotify, el Skype y otros distractores). Y para lograr eso, los editores tuvieron que entender que los medios digitales no son una extensión del periódico tradicional de papel. Si te das cuenta, dentro del formato se incluyen imágenes (las cuales refuerzan la lectura y la hacen menos cansada), citas o quotes resaltadas en amarillo para reforzar el argumento y darle más forma al texto, y gráficas, muchas gráficas, para lograr lo mismo. El texto del artículo es muy bueno, pero el artículo en general es mejor por cómo las gráficas e imágenes lo hacen más completo y valioso.

    Donald Trump

    Estas formas innovadoras de redactar se la debemos más bien a los blogs y medios alternativos que a los tradicionales, debido a que los primeros tienen menos problemas para romper con paradigmas (porque básicamente no fueron parte de estos), pero sí que los medios tradicionales que quieren consolidarse en los medios digitales deberían entenderlo y aprender.

    Leer en Internet no es lo mismo que leer un libro o periódico. Las imágenes, gráficas y contenidos visuales son muy atractivos, fortalecen el argumento, y hacen más fácil la lectura.

    La forma de consumir contenidos en un medio digital (por medio de una computadora o un smartphones) es muy diferente a la forma a la que se hace en periódicos impresos. Un claro ejemplo (y que afortunadamente ya ha sido bien entendido y extendido) es que el texto en papel va justificado y en Internet va alineado a la izquierda. Esto por el simple hecho de que el ojo no se comporta de la misma forma en una pantalla que en un papel. Pero hay muchas otras diferencias que los medios no han entendido:

    Por ejemplo, algo que los medios tradicionales en México no hacen y los alternativos hacen pocas veces, es colocar fuentes de referencia hacia otros sitios (links). Si terminaste la universidad, recordarás que en tu tesis te pidieron incluir referencias bibliográficas. Si un argumento tenía una referencia se le ponía un número en paréntesis, algo así(1), y la fuente se colocaba al final del documento. Con Internet es mucho más fácil porque basta poner el link de referencia de esta forma hacia otro sitio web. Así, puedes fundamentar mejor tu argumento llevando al usuario a la fuente original y enriqueciendo su experiencia.

    Basta leer cualquier artículo de The Washington Post para darse cuenta que los links a otros sitios abundan en varios de artículos, tanto para hacer referencia a artículos propios pasados, como a contenidos externos.

    Otra cosa que ayuda mucho son las gráficas interactivas. A la gente le encantan los contenidos visuales, por eso las infografías son un éxito. Naturalmente dentro de un artículo no vas a colocar una infografía que abarque todo el espacio, y en una crítica o resumen se necesita más que una infografía, pero sí que puedes colocar gráficas interactivas e imágenes.

    No necesitas invertir miles de dólares en software para crear gráficas interactivas de primer nivel. Existen librerías open source con las cuales puedes hacer bien el trabajo.

    Dentro de Internet existen varias herramientas (algunas incluso gratuitas) para hacerlas. Pero incluso si te quieres ir más allá y hacer gráficos de calidad más similar a los que se hacen en estos consorcios estadounidenses, existen varias librerías Javascript que te pueden ayudar a desarrollar este tipo de contenidos. No tienes que hacer una inversión millonaria, basta con contratar a uno o dos programadores con un nivel decente para desarrollar este tipo de contenidos.

    Por ejemplo, una librería como D3.js te puede ayudar a hacer gráficas interactivas rompedoras sobre las tendencias en las elecciones, incluso para trazar pronósticos. No tienes que gastar miles de dólares en plataformas o software especializado para hacerlo porque son gratuitas.

    Gráficas Interactivas

    Y si el diario o el medio no tiene algún equipo de investigación en campo, se puede hacer una alianza (como ya hacen algunos medios) con empresas especializadas en estudios cuantitativos y cualitativos, cuyos resultados se muestren de forma interactiva en estas gráficas, y no en PDF infumables de 30 hojas. Se pueden contratar sus servicios o se puede llegar a un acuerdo. Por ejemplo, que estas empresas puedan hacer branding mostrando su logotipo dentro de los resultados del estudio en el medio en cuestión, y de esta forma, sea más barata su contratación para los medios digitales.

    Hablando ya de otros niveles, en Estados Unidos, cuando hay caucus o votaciones en algún estado o varios (super tuesdays), medios como The New York Times presentan interactivos en tiempo real del recuento de votos para saber ese mismo día quien ganó o perdió. Entiendo que en México con instituciones monolíticas como el INE es prácticamente imposible pedirle a los medios que hagan esa chamba por sí solos al nivel en que se hace en Estados Unidos, pero sí se podría hacer algo mucho mejor que poner un simple banner con los resultados preliminares cuyo mayor atractivo es una liga al espantoso sitio oficial del PREP.

    En resumen. Los medios deben aprender a incluir las herramientas que las tecnologías proporcionan dentro de sus contenidos. La gráfica, la imagen, el tweet, todo eso debe de ser parte de la argumentación con el fin de que le den una mejor experiencia al usuario, y, sobre todo, contenidos de mejor calidad.

    También deben aprender a entender que los formatos en un medio digital no deben de ser los mismos ni una extensión de los medios impresos. Hay que jugar con los textos, hay que incluir textos resaltados (como lo he hecho yo mismo en este artículo) para que el lector no se pierda dentro de un artículo extenso. Hay que citar por medio de links, crear listas (cuando sea necesario) y contenidos interactivos.

    Y el fin último no debe de ser presumir y hacer un desplante con estas tecnologías. El propósito debe de ser darle una mejor experiencia al lector.

    Así que los medios mexicanos tienen una tarea, Y es enorme.

  • Edgar se cayó hace 10 años

    Edgar se cayó hace 10 años

    ¿Te acuerdas de él? Él es Edgar:

    Edgar se cae, viral, Internet

    Puede sonar algo trivial o frívolo hablar sobre un video viral donde un niño regordete se cae en un río, pero no lo es si lo tomo en cuenta como parteaguas del giro radical de la forma en que entendemos Internet. Para mí, aunque tenga mucho de circunstancial ese video, marcó un antes y un después. Fue básicamente el primer video viral en Internet, ocurrió poco antes de que redes sociales como Facebook y Twitter emergieran; ya andaba por ahí Hi5 y el MySpace, pero sobre todo el Hi5, que fue la red social por excelencia hasta que permitieron que los usuarios personalizaran el diseño de su muro a su antojo (pobre de mis ojos) y llegara Facebook a cambiarlo todo.

    Hasta antes de Edgar, no eran los posts virales ni los textos desinformadores en el muro de Facebook los que pululaban por Internet, sino las cadenas interminables en los correos, chistes o noticias que nunca sucedieron. La clase política todavía no conocía la facilidad con la que podía manipular la opinión pública, y más bien, los usuarios eran quienes se daban la tarea de manipularse y engañarse solitos.

    Aunque ciertamente, en realidad tuvieron que pasar algunos años para que nuestros políticas y sus estrategas digitales aprendieran (todavía en 2012 se veían medio nóveles) el arte del digital brainwashing.

    También es especial porque con este video las empresas en México comenzaron a valorar los contenidos de Internet y a esto que ahora llamamos «subirse al tren del mame». Antes todo consistía en banners y páginas estáticas aburridas. Pero después de eso, Gamesa supo aprovechar el momento e hizo un anuncio con los mismos actores del video viral para promocionar sus galletas Emperador.

    Las redes sociales cambiaron la dinámica e incluso las relaciones sociales. Habían conceptos que de alguna forma ya se utilizaban con herramientas más rudimentarias (sí, el correo electrónico ya es percibido como una herramienta obsoleta), por ejemplo, los memes ya existían (aunque no eran llamados así, y aunque el término lo haya inventado Richard Dawkins años atrás de la invención de Internet), recuerdo muy bien aquellos relacionados con el atentado de las torres gemelas. No había Facebook para rolarlos, pero si Hotmail y páginas web de chistes (tipo planetayerba.com que ya hace varios años cerraron).

    Lo impresionante del cambio radical de las tecnologías (que ha transformado sociedades e incluso ha casi creado revoluciones como en el caso de Libia o Egipto) no es el cambio per sé, sino el efecto que dichas tecnologías imprimieron en la sociedad. La televisión abierta agoniza, los medios tradicionales también, la conversación está en Internet, que ya desde hace mucho dejó de ser un conglomerado de páginas estáticas HTML con información que debía ser encontrada por medio de buscadores con métodos más rudimentarios para clasificar la información.

    Ya, ya pasaron 10 años de la caída de Edgar. Si ya estás en los 30 como yo, posiblemente te quedaste con la sensación de que todo pasó muy rápido. Pero sí, ya pasaron 10 años de que Edgar se cayó.

    Luego se cayó la economía mundial, el peso, el país, el pastel de Peña Nieto, Arjen Robben en los octavos de final, y tu Internet porque no tuviste dinero para pagar la mensualidad.

     

  • Una necesaria guía para que no te engañen ni te vean la cara de p… en Internet

    Una necesaria guía para que no te engañen ni te vean la cara de p… en Internet

    Posiblemente pensaste que en la web estarías libre de manipuladores y lava-cerebros como los conductores de noticias de Televisa. Pensaste que huir de la televisión para refugiarte en el Internet sin que esto implicara un esfuerzo de tu parte, significaría un gran cambio en la calidad de la información que recibes.

    Siento decepcionarte.

    Una necesaria guía para que no te engañen ni te vean la cara de p... en Internet

    De hecho, engañar a la gente en Internet o más aún, en las redes sociales, es muy fácil. Esto porque la gente no verifica las fuentes de donde proviene la información. Por eso no te debes de sorprender cuando tu tía comparte en Whatsapp información referente a un posible fin del mundo, o a las nuevas políticas donde tendrás que pagar una suscripción de $1,000 pesos mensuales para seguir usando el servicio.

    Para esto he preparado una breve guía que te ayudará a discernir la información que recibes, con lo cual será más difícil caer en las garras de los manipuladores, o simplemente, para que no hagas el ridículo.

    Para lograr esto puedes elegir de entre dos caminos para que no seas susceptible de ser manipulado: El camino corto, o el camino largo.

    El camino corto es: tener criterio.

    Pero asumo que necesitarás seguir el camino largo, que básicamente consiste en esta guía que te propongo.

    Imaginemos que estás navegando por Facebook y te encuentras una noticia que te llama la atención. Posiblemente la subió un amigo tuyo o es un anuncio promocionado. Dicha nota tiene un cabezal que dice «Pastillas que aumentan la inteligencia».

    Posiblemente asumas que es cierto. Pero aquí es cuando te digo que te pares y seas más crítico. Imaginemos que entras a la página que da la nota:

    1.- Sitios web engañosos:

    a) La calidad de los sitios web

    ¿Cómo es la página a la que has entrado? Cuando se trata de un medio informativo, hablamos de una empresa que tiene los suficientes recursos para levantar una web con ciertos estándares de calidad. Naturalmente un medio va a pagar una cantidad decente por un sitio web, o bien, contratará a expertos en la materia para que se encarguen de desarrollarlo. Posiblemente el sitio web de un medio informativo no te sea atractivo, o en algunos casos éste sea obsoleto (algunos medios a veces tardan algunos años en renovar su sitio web), pero te darás cuenta de que está bien hecho y en general es funcional.

    Los sitios web montados por los timadores tienen las siguientes características:

    1.- Tienen una apariencia poco profesional (o en el mejor de los casos, se trata de una plantilla sin algún diseño propio).

    2.- No tiene un trabajo de diseño. Generalmente no tienen un logotipo o imagen que los identifique.

    3.- Tienen poca información. Para aparentar ser un medio de comunicación, publican algunas «notas» más en el sitio, pero si navegas dentro de él, te darás cuenta de que la información brilla por su ausencia; a comparación de un medio reconocido en cuya página web te puedes sumergir dentro de un mar de información como si se tratara de un pozo sin fondo.

    4.- En las redes utilizan fotografías de gente reconocida para confundir al usuario. Por ejemplo, una foto de Stephen Hawking para vender supuestas píldoras de la inteligencia que en la práctica no sirven para nada más que ofrecerle al consumidor un cúmulo de efectos secundarios.

    b) Dominios «patito»:

    Otra artimaña que utilizan los manipuladores es adquirir dominios parecidos al de fuentes originales y diseñar la página de tal forma que parezca ser el sitio de un web reconocido. Por poner un ejemplo www.noticiascnn.com, o noticiasaristeguimex.com. Pero volviendo al principio, la mala calidad de las páginas y la escasez de información los delata.

    Ojo, no significa que todas las noticias publicadas en una página con bajos estándares de calidad sean falsas. Muchas personas que tienen blogs o sitios web con una calidad cuestionable que utilizan para escribir, pueden compartir una noticia real. Para eso, entonces tienes que aprender a verificar las fuentes de la información, lo cual te enseñaré a continuación.

    2.- Verificar la fuente que emite la información:

    Bueno, ahora ya sabes cuándo los «manipuladores» utilizan este tipo de sitios web para confundir a la gente. Pero apenas he empezado, apenas has aprendido a dar el primer paso.

    a) Usa Google para corroborar la veracidad de la fuente:

    Seguro una amiga tuya, una estudiante de medicina que cursa el primer semestre, publicó una nota donde se afirma que «zika» es un fraude. Ésta está publicada en un blog, cuya fuente remite a otro blog.

    Para verificar la veracidad de la nota vamos a usar Google. Pero no vamos a echar mano de la búsqueda normal donde los resultados de la búsqueda aparecen de forma orgánica, sino que más bien, consultaremos la pestaña de noticias que muestra los resultados publicados por portales o páginas reconocidas por el navegador como emisores de fuente confiable (aún así, alguna nota falaz se puede llegar a colar):

    zika

    En los resultados aparece solo una mención al «fraude del zika», y se trata de un portal que narra las «teorías de la conspiración» alrededor de la enfermedad, pero nunca las da por buenas, e incluso argumenta que dichas teorías parecen hechas en Hollywood. De ahí en adelante aparecen noticias que no tienen que ver con el tema. Es decir, ningún medio reconocido parece validar la teoría de que la enfermedad gracias a la cual la OMS declaró una emergencia sanitaria global, es un fraude o un invento.

    b) ¡Indaga! Rastrea la información hasta que esté corroborada por una fuente confiable:

    La dinámica que acabo de mencionar es sencilla. Pero hay ocasiones en que la fuente no está tan expuesta y a la mano. Posiblemente no se trate de una nota periodística, sino de información publicada por alguna universidad.

    Los manipuladores incluyen textos como «El científico de Harvard dijo», «Probado por doctores de Yale». Pero eso no significa nada. Si esa nota hace esa mención, entonces sabrás que tienes que buscar el origen de la fuente. Posiblemente puedas encontrar información en la página de la universidad, o posiblemente te topes con un video de Youtube donde dicho científico hizo tal aseveración, o bien, puedes encontrar información relacionada en fuentes reconocidas.

    3.- Comprende el contexto.

    a) El sesgo ideológico

    Bueno, ya sabes como buscar la fuente de una noticia. Pero te voy a dar una mala noticia, las fuentes «reconocidas» también pueden equivocarse, o en algunos casos incluso pueden llegar a falsear una nota de forma deliberada.

    Y en este caso necesitarás tener mayor criterio, no basta con seguir una receta. Naturalmente estar informado te podrá dar herramientas para lograr comprender el contexto en el que se publican.

    Muy difícilmente el Reforma o The New York Times darán por buena una teoría de la conspiración porque eso arruinaría inmediatamente su reputación, pero cuando se trata de notas relacionadas con temas políticos, la historia cambia.

    Los portales conocidos pueden en algunos casos poseer cierto sesgo ideológico. De hecho podemos decir que todos los portales o escritores en cierta medida lo tienen (unas más, otras menos) porque los hombres somos animales políticos. Esto puede provocar que se publiquen notas tendenciosas, sesgadas o incluso notas por encargo. ¿Parece muy difícil, no?

    En cierta medida lo es, pero los medios han logrado forjarse una reputación (buena o mala) como resultado su forma de hacer periodismo. El Sol de México es sumamente oficialista, Reforma es más ecuánime pero algunas veces suele caer en el amarillismo, Proceso es un diario de izquierda contestataria muy tendiente al amarillismo, etcétera. Muchos diarios tienen intereses específicos (igual que las televisoras que tanto odias) y están lejos de ser un medio que hace un buen periodismo a pesar de ser ampliamente conocidos. Con la práctica te darás cuenta.

    No son pocos los casos de los anti lopezobradoristas que comparten notas de Regeneración sin reconocer al emisor (el diario oficial de Morena) porque hablan mal de Peña Nieto.

    Es decir, tienes que aprender a tomar las notas tomando en cuenta la calidad y la postura del emisor. Pero tampoco se trata de que des por sentado que una nota es verdadera o falsa simplemente por quien la ha publicado, porque estarías haciendo un juicio ad hominem. Más bien se trata de hacer cierto juicio a priori que deberás corroborar al leer la nota o verificar su validez (con fuentes o incluso con tu sentido común). Con el tiempo, inclusive, te podrás el lujo de descartar noticias publicadas para buscarla en otros medios en vez de perder tu tiempo.

    b) Busca líderes de opinión

    No, no puedes ser experto en todas las áreas. No puedes ser un economista, médico, y abogado al mismo tiempo. Posiblemente te puedas empapar de cierta información para no estar sumido en la ignorancia, pero siempre es recomendable conocer líderes de opinión en los distintos ramos y a los que puedas recurrir; busca donde escriben, síguelos en Twitter:  Hablo de analistas políticos reconocidos, economistas, médicos, etc. Incluso si tienes un amigo que es experto en su área, te puede servir cuando tengas duda sobre cierta información. Haz una colección de portales reconocidos sobre distintos temas (de noticias, economía, política, medicina, psicología, whatsoever) que puedas consultar.

    Ahí está el caso del dólar que tanto me encanta utilizar. Mucha gente pensó que era culpa del Gobierno, varios analistas (a muchos de ellos los puedes consultar), incluso opositores al régimen, explicaron con peras y manzanas que el peso se depreció a causa de factores externos.

    Conclusión:

    Incluso después de seguir estos pasos, podrías llegar a ser engañado (a veces incluso analistas reconocidos con quien sabe cuantas maestrías cursadas en varios países han caído). Nuestras creencias, posturas ideológicas o políticas juegan un papel importante. Pero puedes dar por sentado que esto ocurrirá con mucho menor frecuencia y sabrás informarte mucho mejor en Internet. de tal forma que lograrás aprovechar todas las ventajas que ofrece.

    4.- Casos prácticos

    Para terminar colocaré algunos casos prácticos sobre notas que podrás encontrarte en Internet y cómo abordarlas:

    adas

    No puedes dar por buena la noticia porque el usuario que emitió la información en Twitter no tiene relevancia alguna, se trata de un aficionado. Entonces tendremos que buscar la información. Sería irresponsable retuitearla o compartirla en caso de que no hayas verificado dicha información.

    Sabes que medios como Televisa o El Sol de México no van a dar cobertura a la nota por ser cercanos al Gobierno. Entonces vas a buscar dicha información en medios alternativos que sean reconocidos, e inclusive de oposición. Si no aparece, casi con toda probabilidad, la afirmación es falsa. Si la nota es cierta, tendrás que corroborar la información. Incluso si en este caso hipotético, el gobierno de Peña estuviera involucrado en algo así, por lo delicado del asunto, ellos crearían una campaña para incidir en la opinión pública.

    pedro

    Esta nota posiblemente sea más difícil de analizar que la primera, porque requiere de ciertos conocimientos en la materia. Pero vamos a empezar.

    Primero, quien escribe dicha información afirma que la fuente es CNN. Pero «CNN dijo» de nuevo, no nos dice nada, no comprueba nada. Pero nos puede dar una pista, porque si ese medio hace esa afirmación, tiene que estar ahí, en CNN. Entonces vamos al portal a buscarla. Si no está, posiblemente la nota (al menos, tal y como él la concibió) es falsa (aunque la información no necesariamente tiene que serlo).

    Si entramos al portal de CNN podemos encontrar un análisis detallado de un economista experto, con lo cual podemos tener herramientas para hacer un juicio relativamente prudente. Posiblemente CNN sí abordó la noticia, pero Pedro Domínguez fue tramposo porque en realidad, CNN habría publicado que alguien de la oposición hizo ese comentario. O bien, CNN nunca la publicó y Pedro vio esa nota en una página apócrifa.

    Resulta que sigues teniendo dudas sobre esa aseveración. Entonces lo que tienes que hacer es buscar a líderes de opinión que han dado su punto de vista, o incluso puedes buscar fuentes bibliográficas o académicas que hablen sobre el impacto que un programa social así puede tener en la economía. Como éste es un tema muy político y una medida así depende de muchos otros factores, posiblemente no puedas llegar a una conclusión con la que te puedas ir a dormir tranquilo, pero al menos podrás saber que la primera afirmación (y que le da mucho peso al texto en su conjunto) que afirma que fue emitida por CNN fue verdadera o falsa.

    P.D. Estas publicaciones son apócrifas y fueron usadas solamente de ejemplo para casos prácticos.

  • Televisa ya no te idiotiza

    Televisa ya no te idiotiza

    No es que la sociedad sea menos ignorante, es que ahora tiene la capacidad de castigar a los medios que, a su juicio, lo desinforman.

    Televisa ha contribuido de alguna forma a moldear la cultura de nuestro país. La televisora durante muchos años tuvo el monopolio de la información en México. Por más que reniegues de ello, cuando vas a un concierto de Luis Miguel, o a algún reencuentro de algún grupo juvenil, es porque esa música (que de alguna forma promovió la televisora) te marcó en un momento de tu vida. No te recrimino, es que no había casi nada más. Yo crecí con Magneto, Menudo, Ricky Martin, Timbiriche, Locomía. todos ellos promovidos en Siempre en Domingo; y en las pláticas con gente de mi edad recordamos lo bochornosos que eran algunos de esos artistas (no es que necesariamente nos gustaran, más bien era lo que conocíamos).

    Televisa ya no te idiotiza

    Televisa tenía el monopolio de la información de tal forma que en esos tiempos (los años 80 y 90) muchos estaban inconformes con el gobierno en turno, pero aún así sintonizaban 24 Horas, y a pesar de que sabían que ese noticiero era afín al gobierno que tanto criticaban, le tenían cierto respeto a esa «institución» llamada Jacobo Zabludovsky. Hasta la llegada del cable (y a cuentagotas) en televisión la única forma de informarse era con Jacobo.

    En los tiempos de mi niñez, todos veían Chespirito (uno de los comediantes más sobrevalorados), los padres de familia (en especial las madres) veían religiosamente las telenovelas, y en los domingos por la tarde, Raúl Velasco ocupaba un lugar en el sillón de las familias.

    La influencia de Televisa era abismal, aunque estaba sometida al gobierno en turno y de hecho no se molestaban mucho en ocultarlo. Ahora se habla mucho sobre la influencia que ejerce Televisa en la sociedad, se habla de como intenta crear corrientes de opinión, o de como promueve a un candidato para que llegue a la Presidencia. Pero lo cierto es que la influencia de la televisora es cada vez menor y progresivamente se está conviertiendo en una opción más de tantas y no en «la opción».

    La forma en que el usuario consume contenidos ha cambiado de una forma radicalmente opuesta en los últimos 10 años (de forma más acelerada creo yo, si hiciéramos una minuciosa comparación contra décadas anteriores). Internet ha relevado paulatinamente a los contenidos televisivos de tal forma que la televisora mantiene una fuerte influencia solamente entre las clases más bajas y la gente mayor.

    Chespirito

    El 51% de los mexicanos tiene acceso a Internet (en 2015 la penetración aumentó un 5.3%) y esta cifra va en aumento. Que la gente tenga acceso a Internet no implica necesariamente que esté bien informada. No es que la sociedad sea menos ignorante, es que ahora tiene la capacidad de castigar a los medios que, a su juicio, lo desinforman. Pero la capacidad de hacer un juicio por parte de la gente no necesariamente es buena, mucha gente tiene la costumbre de dar por cierta cualquier información que ve en la red, sin verificar la fuente, con lo cual es muy susceptible de ser manipulada.

    La televisión abierta está en crisis. Aunque Álvaro Cueva trate de argumentar que las telenovelas están más vivas que nunca, da interesantes datos para poder argumentar lo contrario. Las personas mayores de 40 años siguen pensando que las novelas son algo sagrado e importante, pero las personas menores de esa edad piensan que son basura. Las novelas siguen siendo un negocio por la forma en que se hace publicidad ahí, pero cuando ese mercado cautivo se empiece a hacer más grande, las novelas irán perdiendo progresivamente su rating. Los jóvenes prefieren ver series, videos en Internet y consumir otro tipo de contenidos creados por diversos emisores de tal forma que ya nadie puede tener el control absoluto de todo.

    En el mundo de hoy, López Dóriga puede perder una batalla mediática contra una empresaria, como cuando su esposa trató de extorsionar a María Asunción Arambuzabala, quien podrá ser muy rica pero no tiene todo el aparato mediático ni el micrófono del conductor. Las redes sociales y una prensa más abierta gracias a las nuevas tecnologías dejaron en evidencia a Joaquín López Dóriga quien podría estar viviendo sus últimos momentos en Televisa. Ahora López Dóriga no tiene credibilidad alguna, la posición de Televisa con el Gobierno Federal, no ha fortalecido al gobierno como antes sucedía, más bien ha debilitado la reputación informativa de la televisora.

    López Dóriga Arambuzabala

    Televisa busca refritos y fórmulas gastadas ante la cada vez mayor pérdida de influencia en la sociedad, sobre todo en las clases medias quienes prácticamente le han dado la espalda. Big Brother, programa del que hablé hace algunos días debido al insulto que represantaba esa propuesta, es un gran ejemplo. ¿Qué ha pasado a las pocas semanas de iniciado el programa? Big Brother ha tenido muy bajo rating y piensan, según Tv Notas (ojo, que TV Notas exhiba así a Big Brother dice mucho) en expulsar a la mitad de los integrantes porque el público no se identifica con ellos (lo que les venía diciendo la otra vez). ¿Alguien conoce el nombre de uno de los habitantes de la casa? Lo siento por ellos que cuando salgan de la casa, contrario a sus expectativas, nadie los va a conocer ni nadie les pedirá su autógrafo.

    Hace no mucho tiempo, «salir en la tele» era motivo para presumir a los demás. Ahora en algunas ocasiones puede ser motivo de vergüenza.

    En la Televisa de hoy tenemos a Adal Ramones tratando de vivir viejos recuerdos, pero no muchos lo sintonizan. Adal Ramones ya no podrá hacer un Otro Rollo, programa que marcó a varios jóvenes, porque la juventud ya no está al pendiente de lo que sale en la tele. La dinámica ha cambiado radicalmente y la televisión abierta no es que solamente no se haya adaptado, es que la televisión abierta por sus características inherentes seguirá perdiendo influencia.

    Inclusive en los deportes hemos visto la fuga de los narradores más pensantes al cable (a veces despedidos de la televisora, a veces por decisión propia), y la televisión abierta, que cada vez transmite a menos equipos, ha tenido que echar mano de bufones como «El pollo» o Christian Martinoli.

    No es un secreto que muchos actores y directores ya no quieran participar en los melodramas de la televisión abierta, como afirma Álvaro Cueva. Los contenidos se están moviendo de canal, se habla de la serie de Cuervos más que cualquier novela, las novelas no hacen propaganda en Internet porque ahí no está su target.

    Los seres humanos somos seres colectivos, nuestra forma de actuar está en cierta medida determinada por el entorno en el que vivimos; nuestras conversaciones colectivas ahora repudian y critican los contenidos de la televisión abierta. Hace no mucho tiempo, «salir en la tele» era motivo para presumir a los demás -Salí en la televisión, ponle en el Canal de las Estrellas. -Ahora no ocurre eso, y en algunas ocasiones el efecto es el opuesto. La televisión ya se convirtió en un medio más. Nuestros padres no podían castigar a Jacobo Zabludovsky, nosotros lo podemos hacer sin ningún problema.

    Podemos criticar la influencia que ejerce Televisa. Con sus novelas incluso impuso patrones de comportamiento. Señoras actuando como villanas dentro de su matrimonio, jovencitas tratando de emular a las «Rebelde». Pero esto está terminando , Televisa está dejando de tener impacto dentro de las clases medias, la joya de la corona está dentro de las clases humildes, que pueden dar muchos votos (si de hacer política se trata) pero son quienes menor poder adquisitivo tienen, y por tanto, eso implicará una considerable merma en los ingresos de la televisora.

    Hasta aquí mi reporte Cerebro.

    P.D. No menciono a TV Azteca porque es básicamente lo mismo, y porque, ¡Qué flojera hablar de TV Azteca!