Etiqueta: Independencia

  • El inicio del fin del régimen paternalista y vertical en México

    El inicio del fin del régimen paternalista y vertical en México

    Como ustedes saben, la Ifetel declaró a Televisa y a Telmex / Telcel como grupos preponderantes, lo cual es un golpe de alguna manera certera para «desmonopolizar» aunque sea un poco, medios tan importantes como el de la televisión y las telecomunicaciones. Como había mencionado anteriormente cuando tocaba el tema de la Reforma a las Telecomunicaciones, no es que estén acabando con los monopolistas, al menos a Azcárraga no le afectará tanto, sino más bien le beneficiará porque gana más entrando a invertir a las telecomunicaciones donde se ha limitado a Carlos Slim, que lo que pierde en lo que tiene que ver con la televisión abierta. Máxime cuando, como expliqué en el artículo anterior, la televisión abierta no es un negocio a futuro.

    El inicio del fin del régimen paternalista y vertical en México

    ¿Qué ocasionará esto? Descentralizará de alguna forma el poder, que en estos rubros quedará en varias manos y no sólo en unas pocas. En televisión abierta habrán nuevas cadenas. El columnista de Milenio Álvaro Cueva muestra su escepticismo al afirmar que al haber más cadenas, tendrán menos recursos porque la inversión publicitaria en medios será la misma. Pero en realidad no es una mala noticia porque la magra calidad de los contenidos no tiene que ver con los recursos económicos con que dispone una televisora. Pero lo importante es que al haber más cadenas, existan más líneas de opinión en los medios. Con lo cual por ejemplo, el gobierno tendrá menos control sobre los medios que el que tiene hasta ahora.

    En telefonía también habrán más opciones. Desde ya, por ejemplo, Telcel no podrá cobrar roaming nacional y deberá compartir su infraestructura. Pero dentro de todo esto, lo más importante es que esta división del poder propiciará una mayor democratización, lo cual poco a poco irá terminando con ese régimen paternalista y vertical sobre el cual creció el país y del cual todavía muchos se alimentan. Tal vez se podrá citar como excepción a los partidos políticos donde el PAN y el PRD están muy menguados, lo cual le da más poder al PRI, que está muy bien de salud. El problema es que el PRI cada vez empieza a depender más de sus bases, de sus estructuras. Recordemos que sólo el 17% de los mexicanos votaron por el PRI (muchos de ellos vendiendo su voto por una despensa o una tarjeta de supermercado). Si bien el PRI se podrá beneficiar y tener éxito en el corto plazo, parece que su fuerza no le alcanza para detener este avance democratizador.

    A pesar de ellos, la ciudadanía activa sigue creciendo. Organizaciones civiles, espacios de opinión (a pesar de los intentos de censura como los que sufrieron Pedro Ferriz, John Ackerman, entre otros). Y no sólo eso, parece que los ciudadanos poco a poco son más conscientes de los agentes nocivos de la idiosincrasia mexicana. Ahora en vez de ver un nacionalismo desmedido tan típico, muchos analistas, y usuarios de a pie incluso, criticaron ese nacionalismo enfermo donde «se nacionalizan» los éxitos de nuestros compatriotas, como Alfonso Cuarón. También se hacen más señalamientos en lo que tiene que ver con corrupción, la ciudadanía empieza a aprender a vigilarse a sí misma.

    A esa izquierda nacionalista arraigada en partidos como el PRD o López Obrador, se le empieza poco a poco a contraponer una izquierda más diferente, más global, que empieza a surgir en los ciudadanos. Una izquierda libre de cacicazgos y de mitos revolucionarios. También por otro lado se empieza a criticar y señalar esa «doble-moralidad» del conservadurismo, ese «voy a misa los domingos donde Dios me dice que ame al prójimo, salgo, y le digo naco al individuo de enfrente». Poco a poco empieza a haber una mayor conciencia. Ciertamente, falta mucho y el proceso llevará tiempo, pero este avance es tan importante que el partido en el gobierno parece que tendrá que acostumbrarse a coexistir con él, en lugar de detenerlo.

    En su artículo de hoy. Denise Dresser habla de la descentralización del poder. Y explica como es que donde antes habían pocos grupos de poder que concentraban todo, ahora hay muchos más, y en algunos de los cuales, el ciudadano forma parte. Esto es algo positivo porque en México vivimos siempre en una entidad simulada donde unos pocos controlaban todo y el ciudadano se tenía que someter. Esta democratización no absorberá a todo por parejo, empezará por las clases medias y altas, para luego, como señalan las estadísticas y los estudios, empezar a influir sobre los que menos tienen, lo cual es muy importante porque esto les dará una mayor autonomía; les ofrecerá una perspectiva más amplia, lo cual se traducirá en una mayor movilidad social. Falta mucho, y los ciudadanos debemos actuar para que este proceso se acelere, debemos pensar en la educación, en la innovación, en saber que tenemos una responsabilidad en nuestra sociedad y actuar.

  • Viva mi independencia

    Viva mi independencia

    Viene el 16 de Septiembre. Si en el bicentenario (mejor le deberíamos llamar biSNTEnario) no tuve la más mínima gana de participar en un grito que no representa lo que es México ahora. Menos lo haré ahora. Después de la decepción amarga que causa el sistema político mexicano, prefiero gritar mi independencia. No es Hidalgo, no es Morelos, no es Juárez, ni ninguno de los mitos heroicos (porque son mitos, elevadas deliberadamente a heroes) quien me dio mi independencia, yo me la he dado a mí mismo.

    Viva mi independencia

    Si tu país no puede declarar su independencia de los poderes fácticos, del viejo PRI, o de López Obrador. Te recomiendo buscar tu independencia por ti mismo. El día en que te liberes de ataduras mentales y tengas una mentalidad propia, ese día podrás gritar, tendrás el derecho a hacerlo. No se puede pensar en luchar por la libertad de una nación si uno no es libre por sí mismo. Una persona libre, es una personas que toma sus propias decisiones, que no depende del qué dirán. Forjar una independencia propia es difícil, porque implica creer en ideas propias, o bien abrazar alguna ideología política o religiosa con la que estés de acuerdo por convicción. Y el creer en ello, significa que mucha gente no estará de acuerdo contigo y que tendrás que pagar el precio de buscar tu libertad.

    Un ser humano adulto no es ser humano si no es independiente. La libertad se puede definir de muchas formas, Victor Frankl afirma que hasta en las situaciones más opresivas somos libres, algunos se atreverán a afirmar que no somos libres porque dependemos de muchos factores para sobrevivir. Pero es que es lógico porque para sobrevivir uno necesita comer, relacionarse, trabajar, distraerse. Los pesimistas parecen creer que la libertad es vivir como nómadas en la época de las cavernas. Libertad para mí (y que se acerca un poco más a la posición Frankliana) es el poder tomar decisiones propias, independientemente de las circunstancias en el que se encuentre uno.

    ¡Viva!, cuando decida que es lo que quiero hacer de mi vida
    ¡Viva!, cuando decida creer en lo que yo creo, y no en lo que me dijeron que era lo correcto
    ¡Viva!, cuando tome decisiones por mí mismo
    ¡Viva!, cuando aprenda a ser un ser humano libre, y no un ente que pasa desapercibido
    ¡Viva!, cuando no me importe pagar el precio de ser yo mismo, cuando no me importe el juicio de los demás, cuando no me importe que gente envidiosa de mi libertad me quiera tumbar para tener una razón para no autodespreciarse

    Y de ninguna manera me importa que crean que estoy redactando un articulejo digno de libros baratos de autoayuda que se encuentran en los estantes del Sanborns. Mi intención con este artículo con connotación positiva (carajo, ya hacía falta), no es decirle a los demás que tienen que hacer. Todos saben lo que deben de hacer. Bueno, deberían.

    Prefiero gritar mi independencia. ¿Qué ganan con lanzar un grito de una supuesta independencia librada hace más de 200 años que ahora está puesta en tela de juicio? Si este país no aprende a ser independiente, al menos quiero consolarme con serlo yo.

    Y no soy un gurú. Soy un maldito ciudadano normal. Depender de gurús que te digan como ser libre es una contradicción. Porque les estás regalando independencia a cambio de independencia. ¿Qué estupidez, no?.

    ¿Entonces qué? ¿Vamos al grito? Y no, no vendo libros carajo. Y menos tengo la receta mágica para arreglar tu vida. Peor aún, no sé «El Secreto».  Nada más escribo, porque me gusta escribir.

  • El México persignado.

    Escrito por Alquedrez:

    Fue una hábil negociación entre Agustín de Iturbide, que representaba  a la aristocracia de la Nueva España, harta ya de los baches que le ponía la corona española a su crecimiento económico y político, y Vicente Guerrero, último líder insurgente de la guerra por la independencia lo dio a luz a una nueva nación, pues la rebelión que inició el 16 de septiembre de 1810 sólo sirvió para desangrar a la entonces colonia y para retrasar la proclamación de una independencia  que ya se estaba gestando en manos de las clases altas de la Nueva España que veían en la autonomía de las colonias españolas un nuevo orden político basado en un verdadero libre comercio España-América, el cual terminaría por beneficiar a todos los países libres involucrados.

    Por medio de El Plan de Iguala y Los Tratados de Córdova se le dio la independencia a la Nueva España, que heredó del periodo colonial un territorio de 5 millones de kilómetros cuadrados, con fronteras al norte con los territorios ingleses de Oregón y al sur con Colombia ¿cómo hoy en día tenemos menos de 2 millones de kilómetros cuadrados de territorio?

    La historia oficial nos cuenta que después de la guerra de independencia México se convirtió en un país maduro  que luego fue víctima de los planes malvados de conservadores y extranjeros, teoría que se cae inmediatamente al echarle un vistazo al uno de los tratados que hizo a México independiente; El plan de Iguala o de Las Tras Garantías sostenía que la nueva nación:

    1. Establecer la Independencia de México de España.
    2. Establecer la Religión Católica como única.
    3. Establecer la unión de todos los españoles y americanos.

    Un país que establece una religión única no puede llamarse maduro, y menos sabiendo que fue la Aristocracia política, influenciada por las ideas de la Revolución Francesa, la que tuvo que ver en la obtención de la independencia. Es lógico entonces que el nuevo país estuviera completamente sujeto a los dogmas de la iglesia católica, los cuales, al mismo tiempo, estuvieran limitando la libertad política y filosófica, y por lo tanto el progreso social.

    La primera mutilación que sufrió México fue durante el corto imperio de Agustín de Iturbide cuando las territorios centroamericanos declararon su independencia, no hubo ningún intento de negociación ni mucho menos una guerra para mantener a dichos  territorios anexados al país, simplemente se dejaron ir. En 1836 Texas declara su independencia, en esta ocasión el dictador Santa Anna trató de conservar Texas realizando una matanza en el Álamo, sin embargo es sorprendido durmiendo a orillas del río San Jacinto, es apresado y obligado a firmar la independencia de Texas, hay que recalcar que Texas estaba poblada por inmigrantes protestantes y mexicanos hartos de las doctrinas católicas, era entonces  previsible que el seguir imponiendo una religión como la única y la inapelable terminaría por  causar lo que sucedió; México no perdió Texas sólo por el anti nacionalismo de los texanos, lo perdió principalmente por la cerrazón de mente de sus pobladores sin exceptuar a ninguna clase social.

    En 1857, justificando un conflicto entre mexicanos y estadounidenses en la frontera EUA le declara la guerra a México, es este el momento histórico que urge analizar: Mientras México prefería destinar su enorme producción de plata en altares a la virgen de Guadalupe (otro mito religioso que le ha hecho daño al mexicano) Estados Unidos utilizaba sus recursos para enriquecer su ámbito militar, hay que decir que en 1783 el conde Aranda le escribió al rey de España  acerca de los recién independizados EUA  “Mañana será gigante, conforme vaya consolidando  su constitución y después un coloso irresistible en aquellas regiones…La libertad de religión, la libertad de establecer las gentes en territorios  inmensos y las ventajas que ofrece aquel nuevo gobierno, llamarán a labradores de todas las naciones y dentro de pocos años veremos levantado al coloso que he indicado… cada día se van desarrollando más y más las ideas ambiciosas de esta república y confirmándose sus miras hostiles contra España” (México era Nueva España) “Vuestra excelencia se haya enterado ya, por mi correspondencia , que este gobierno no se ha propuesto nada más que fijar sus límites en la embocadura del río Bravo, siguiendo su curos hasta el grado 31 y desde ahí tirando una línea recta hasta el mar Pacífico…parecerá un delirio este proyecto a toda persona sensata, pero no es menos seguro que el proyecto existe”…Nogales, Sonora, nuestra frontera actual se encuentra en el paralelo 31; Se sabía desde 1873 los planes ambiciosos de los Estados Unidos contra México pero ni los gobiernos virreinales ni los gobiernos mexicanos hicieron algo pues la pelea por el poder político era más importante

    A ninguno de los gobiernos que tuvo la Nueva España desde 1783 hasta 1821 ni México desde su independencia hasta 1846 se le ocurrió mandar poblar los territorios del norte, al contrario, dejaron que a dichos territorios llegaran extranjeros que en su mayoría eran anglosajones, poco a poco estos habitantes  fueron practicando más y más sus costumbres y tradiciones hasta el punto de sustituir a las mexicanas; la religión y las ideas políticas ya eran otras, es decir, desde antes de que la bandera de EUA ondeara en Palacio Nacional México ya había perdido sus territorios. Pésele a quien le pese el conde de Aranda tenía mucha razón “La libertad de religión, la libertad de establecer las gentes en territorios  inmensos y las ventajas que ofrece aquel nuevo gobierno, llamarán a labradores de todas las naciones y dentro de pocos años veremos levantado al coloso que he indicado”…

    Durante la guerra contra los EUA en 1847 la Iglesia, lejos de decirle a sus feligreses que salieran a combatir a los invasores, convenció a la gente que la invasión estadounidense era algo positivo, ¿por qué?; dice Francisco Martín Moreno en México Mutilado que los generales gringos (palabra que, por cierto, nació durante la Batalla de El Álamo, Texas en 1836, en donde los mexicanos les gritaban Greens, go!, Verdes, váyanse, a los colonos estadounidenses,  los cuales vestían uniforme verde) prometieron que si la Iglesia lograba que la resistencia de los habitantes de Ciudades importantes como Puebla fuera nula no se atentaría contra ninguna de las propiedades del clero: Traicionado por la Iglesia, traicionado por los gobernantes corruptos que lejos de preocuparse por la invasión se peleaban por la silla presidencial, traicionado por los generales militares que se vendieron y traicionado por el mismo pueblo ignorante que en plena guerra insistía en realizar le procesión anual de la virgen de Ocotlán  el conflicto contra EUA no tenía más futuro que perderse; el 13 de septiembre de 1847 el ejército estadounidense entró a la Cd. de México y colocó su bandera en Palacio Nacional, el cual ya estaba saqueado por…los propios mexicanos, al tercer día los libros y las actas se vendía por dos reales… Sin embargo hay que alegrarnos de que EUA no reclamara todo el territorio como suyo, se dice que esto no pasó  gracias a las ideas denigrantes que tenía el entonces presidente gringo James K. Polk sobre los mexicanos; él quería las tierras no a los indígenas.

    Como se dijo anteriormente la Historia oficial nos convence de que los mexicanos hemos sido víctimas inocentes de la maldad externa que, si bien no es del todo incorrecto, oculta que nuestra larga lista de derrotas como nación es causada por la cerrazón de ideas y las traiciones entre mexicanos, ¿cómo podemos avanzar  hacia un futuro mejor cuando, a todos los niveles, los mexicanos nos ponemos el pie como grupo para avanzar como individuos?, ¿cómo podemos salvar a nuestro país de las garras de un capitalismo feroz cuando en nuestra cabeza abundan los mitos, ya sean religiosos, políticos o históricos, que nos hacen creer en un futuro que no tiene ningún sustento para lograrse?

    Por último pido que estas palabras no sean mal interpretadas como intolerancia religiosa por parte del autor, simplemente que la cerrazón de la iglesia católica, no sólo en México sino en todo el mundo, ha traído consecuencias como las que anteriormente se expresaron.

    LOS PROBLEMAS CON ARMAS DERRAMAN SANGRE, PERO DE LAS DISCUCIONES CON PALABRAS SE ELIMINAN TELARAÑAS.

  • México para … ¿Los Traumados?

    Escrito por Alquedrez.

    Así como lo señaló Octavio paz en “El Laberinto de la soledad” o, para los que no lo hemos leído, RIUS en “500 años Fregados pero Cristianos”  el mexicano promedio es astuto, abusivo, taimado, irresponsable, envidioso, mentiroso, vividor, valemadrista y desconfiado, y esto no es de extrañarse de un pueblo con un pasado tan doloroso como lo es el mexicano;  un pueblo que se deriva de las violaciones masivas de indígenas por parte de los “soldados” (que en realidad era la escoria española salida de las cárceles de ese entonces), un  pueblo cuyo pasado prehispánico fue quemado por monjes que sostenían que aquellos escritos y aquellas civilizaciones eran del diablo; ¿cómo puede ser diferente nuestra sociedad actual cuando los héroes que iniciaron la insurrección social que derivaría en la independencia de México fueron asesinados o fusilados en algún momento, la mayoría siendo acusados de traición a la patria?, ¿qué se puede esperar de los que ayer  fuimos arrebatados de la mitad de  su territorio por una nación más pequeña, pero infinitamente más organizada llamada Estados Unidos de América?, ¿cómo pedirle más a un país que a pesar de   haberse defendido ferozmente de las invasiones francesas al final terminaría siendo vendido por los que se dijeron y se dicen sus representantes?, sería injusto ser estricto con la patria cuya revolución giró alrededor de los intereses estadounidenses y que se tornó en un baño de sangre lleno de traiciones resultando en una constitución que hoy en día es letra muerta y en un partido que lejos de sostener los pocos ideales que dejó aquella revuelta se preocupa por intereses propios y de unos pocos millonarios (muchos de ellos extranjeros),  sin embargo…dejando de lado todo lo anterior ¿Cómo desear algo más de los que viven aferrados a la Historia?, ¿por qué tener la esperanza de un futuro mejor cuando los mexicanos no podemos dejar de mirar el pasado?…

    “¡Malditos españoles!” grita el niño, no en  náhuatl, sino en la misma lengua que trajeron aquellos invasores objeto de su odio.

    “¡Españoles hijos de puta!” grita todo un pueblo que coexiste en un espacio geográfico, que al fin de cuentas es herencia directa el periodo colonial.

    “Ojalá nunca hubieran llegado” suspiran algunos dirigiéndose a la iglesia para la misa de 8.

    Todos en este mundo somos el producto de una gigantesca ecuación llamada circunstancia, ecuación que puede ser alterada de una manera inesperada por cualquier evento que a simple vista sería completamente insignificante; quién sabe que hubiera pasado si el barco en  el que viajaba Hernán Cortez se hubiera retrasado 2 días, o si no hubiera conocido a la Malinche, es interesante ponerse a pensar como estaríamos ahora  si aquella oveja que cuidaba el joven Benito Juárez no hubiera escapado y por lo tanto no hubiera tenido que irse para evitar los regaños de su tío Bernandino (suponiendo que ese mito sea verdad).

    Los mexicanos al fin y al cabo también somos resultado de eventos específicos que si no hubieran ocurrido exactamente como lo hicieron no estaríamos aquí; probablemente no existiría este intento de artículo ni tampoco usted lo estaría leyendo. Por lo tanto resulta tonto lamentarnos de un pasado que no se puede cambiar, y  mucho menos si uno está feliz con su existencia…

    Se dice mucho de los mexicanos, se dice que somos todo lo descrito al principio de este texto (astutos, abusivos, taimados, irresponsables, envidiosos, mentirosos, vividores, valemadristas y desconfiados) y es por todo eso que somos propensos a que nos roben, a que no hagan fraudes (no sólo electorales), en fin, a que abusen de nosotros; es doloroso decirlo pero somos un pueblo desorganizado y miedoso, necesitamos que alguien este enfrente de nosotros para poder sentirnos medio seguros; necesitamos que un peje o  un Cuauhtémoc  se suban a un pódium para que, en medio de multitudes  enormes podamos gritar lo que opinamos de los ya 11 años de PAN o los 70 años del PRI en el gobierno. Esto puede ser peligroso si esa figura heroica algún día se desvanece, ya sea por esperar demasiado de él o por esperar algo de él, como sucedió con Fox en el 2000; ¿qué pasó con la gente que confiaba en aquella promesa de cambio?, al parecer la mayoría sólo se perdió entre otras multitudes, o en los peores casos sólo siguieron en la misma.

    Un país como México es ideal para que los Salinas de Gortari del mundo vengan apostando a nuestra pasividad, pero más aún a nuestra poca preparación para hablar no como multitudes, sino como individuos.

    De esta forma hoy por hoy nuestro reto como nación, antes que preocuparse por todo el alboroto politiquero, es superar los traumas que nos ha dejado la Historia; tal vez tengamos una excusa para ser como somos, pero eso no significa en ningún momento que debamos seguir así… Si bien dijo Jorge Santayana que «Quienes no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo», es igual de cierto que sólo los que puedan superar el pasado tendrán un futuro:

    Somos el resultado de la violación de mujeres indígenas por parte de dizque soldados españoles, de la misma manera que en nuestra Historia hay una etapa llamada colonia en la que hubo esclavitud y discriminación  hacia los que se consideraban inferiores según su color de piel, nuestra independencia fue ideada  por algunos y firmada por otros muy diferentes (a los que poco les importaba el bienestar de los habitantes de la nueva nación)  y los que nos muestran como héroes fueron asesinados y fusilados, irónicamente  por delitos contra la patria,  nuestro territorio fue violado por una nación en ese entonces más pequeña pero mucho mejor organizada, se defendió heroicamente el país contra la invasión francesa  aunque décadas después un general traidor que se convirtió en dictador pusiera a la venta nuestros recursos y territorio, nuestra revolución se convirtió en un charco de sangre y una serie de traiciones y, al igual que nuestra independencia, fue iniciado por algunos y firmada por otros muy diferentes (a los que poco les importaba el bienestar del país y de sus habitantes), el resultado de aquella revuelta fue un constitución, con los pocos ideales que sobrevivieron,  y que hoy en día es letra muerta, además de un montón de generales corruptos que después crearían el PRN y que hoy en día es el PRI, que es culpable de asesinatos y matanzas; hoy en día hay crisis en seguridad, en economía y en la política, gracias a un pelele con título de presidente…ese es nuestro pasado y un poco de nuestro presente y no tenemos por qué bajar la cabeza al contarlo, somos lo que somos gracias a todo lo que pasó y no podemos hacer nada, aunque lo que seremos…está en nuestras manos.

    La pregunta crucial aquí es; ¿somos capaces de superar nuestros traumas históricos (y personales) para darle un giro a nuestro país o simplemente hay que esperar a que el próximo mesías llegue?

  • ¿Independencia?

    Pasó el 16 de septiembre, día en que hace 201 años Miguel Hidalgo y Costilla lanzara el grito de Independencia contra el mal gobierno presidido por José Bonaparte, impuesto por su hermano Napoleón, clamando su filiación al depuesto rey de España, Fernando VII, y que culminara con la separación de México del reino español el 27 de septiembre de 1821.

    Desde que Porfirio Díaz institucionalizara el 15 de este mes, día en que cumplía años, se celebra el “Día del Grito”, fecha que simboliza el inicio de la lucha por la democracia, por la autonomía; y que algunos muralistas mexicanos representan rompiendo las cadenas de la esclavitud, en una clara alegoría a la obtención de la libertad.

    Pero realmente ¿cuál libertad es la que festejamos hoy? ¿En verdad podemos presumir que la tenemos, que gozamos de ella? ¿Cómo podríamos afirmar que somos libres cuando no podemos caminar por el centro de la ciudad cualquier tarde de domingo sin el temor de que en algún momento se pueda desatar una balacera y ser víctimas del fuego cruzado; o ser sujetos de extorsión o del cobro de piso, como sucede en varios –muchos– estados mexicanos?

    ¿Cuál Independencia entonces celebramos el jueves y viernes pasados, si estamos en las garras de la delincuencia organizada, en manos de políticos corruptos e incompetentes, que ya sea por la primera condición o la segunda no hacen bien su trabajo? Los acontecimientos previos a las fiestas patrias dieron amplia evidencia de esto. ¿Qué es lo que pasa con nuestra clase política cuando una diputada presenta una iniciativa que ni siquiera ha leído y lo exhibe en la primera entrevista que da?

    Algo definitivamente debe de estar mal cuando asesinan brutalmente a una jovencita de 16 años, y la procuradora del estado aprovecha para hacer declaraciones frescas, diciendo que las muchachitas de ahora se maravillan con hombres que le faltan el respeto a la autoridad y que portan pistola y mucho dinero, dando de alguna forma a entender que se involucraba con delincuentes. Lo anterior sin tener una sola prueba, y con tan mal tino que –como me lo hizo ver una amiga– en la declaración que dio luego del arresto de los violadores y asesinos de Andrea, explicó que ésta se encontraba huyendo de ellos cuando la atraparon, lo que confirma entonces que no le gustaba estar con ese tipo de hombres. Incluso cuando poco tiempo después ultimaron a un agente del Ministerio Público en Manzanillo, nadie hizo preguntas acerca de su vida privada. Nadie encontró relevante el investigar si salía con mujeres ricas o mayores que él, o si había habido una desintegración familiar que hubiese motivado dicho crimen.

    Lo anterior es tan sólo un desafortunado ejemplo reciente de los prejuicios de los que está lleno el funcionariado en Colima, derivado de una mala capacitación, que contribuye a la culpabilización de la víctima y a diseminar un desprecio que perjudica a la población más vulnerable del estado. Las y los funcionarios y representantes populares se encuentran llenos de prejuicios, estigmas y estereotipos que les limita la visión para desempeñar su trabajo de forma objetiva. Lejos del discurso democrático e incluyente, las acciones pueden definirles como altamente maniqueístas, donde funcionan a través de filiaciones partidistas de “si no estás conmigo, estás en mi contra”, viendo enemigos donde tan sólo hay opiniones divergentes, indispensables para que pueda existir la democracia. Bien afirmaba Michel Foucalt que donde quiera que hubiera poder habría resistencia, y que si no la veíamos, era porque no nos estábamos fijando bien.

    Difícilmente podemos considerarnos mexicanas o mexicanos cuando nos vemos obligados a mostrarnos como priistas, panistas, perredistas o de cualquier otro partido, y luchamos por que el otro no triunfe, pues valoramos nuestro éxito en relación al fracaso de los demás. En los tiempos de la Independencia luchábamos contra un enemigo común: la tiranía que se imponía desde un país invasor. Todas y todos éramos principalmente mexicanas y mexicanos.

    Después de la Revolución, pasando el maximato, se hicieron campañas cuya intención era acentuar nuestra mexicanidad y unirnos en la raza mestiza, para poder trabajar como una unidad en pro de un país que dio paso al milagro mexicano, etapa que terminó poco después de la masacre en el 68 que evidenció a México como un país intolerante que mataba a su juventud, a su futuro.

    Actualmente nos dividimos y subdividimos en sectores, clases, partidos, religiones, y orientaciones sexuales; peleándonos mientras vivimos una segunda Revolución generada por la delincuencia organizada, donde se está disputando el poder y amenazando la democracia de México, según lo ha manifestado nuestro propio Presidente, sin que esto nos anime a dejar las viejas rencillas y desconfianzas que de alguna forma facilitaron que llegáramos a esto.

    Es bastante triste que a 201 años de nuestra Independencia y a casi 101 años de nuestra Revolución, no hayamos podido avanzar aún y sigamos bañándonos en sangre sin que se vea una luz al final del túnel. Si la violencia en la que estamos sumergidos no nos anima a prepararnos más, a dejar de lado las diferencias ficticias para reconocernos en nuestra mexicanidad y unirnos para rescatar a nuestro país del terrorismo impuesto por quienes supieron capitalizar nuestros errores, entonces no podemos gritar un “¡Viva México!” sincero, cuando éste en realidad se nos está muriendo.

  • El Grito

    Grito de IndependenciaEn Twitter aparecía como trend topic #gritosmexicanos en alusión al Grito de Independencia que se llevara acabo en el Zócalo. Muchos hablaban de los peculiares gritos mexicanos que tiene que ver con nuestra cultura e idiosincrasia: Por ejemplo, gritos como «el gaaaaas», «Ay Jalisco no te rajes», «Goya Goya», «puuuuuto (al portero del equipo contrario», el novedoso «fuaaaaa», o algunos proponían algunos importados como el de Laura Bozo: «Que pase el desgraciado». Lo cierto es que el verdadero grito lo dará como siempre el Presidente de la República, Felipe Calderón. Nada más que ahora no habrán malogrados festejos del bicentenario ni nada por el estilo. Será un grito como el de cualquier año.

    O quizá no tanto. Estuvo apunto de tener que ser movido de lugar porque el SME no se quería retirar de la plancha del Zócalo, por lo que el gobierno tuvo que negociar. Y no solo eso, un sector de la población por medio de las redes sociales convocó a no asistir al grito para dejar al Presidente solo, como una forma de repudio a su gestión. Aunque claro, con todo y el clima de inseguridad y todo lo que le rodea, seguramente millones de mexicanos asistirán al Zócalo y a sus sucursales estatales a dar el famoso grito. Aunque muchos no sepan lo que signifique, aunque su valor histórico esté en tela de juicio.

    Como todo país, México necesita tener algun mecanismo para apelar ese sentimiento de nacionalismo, y el grito es uno de esos mecanismos (además, claro está, la selección mexicana y el excesivo respeto cuasireligioso por los símbolos patrios).  Pero es curioso nuestro nacionalismo, porque la mayoría de los mexicanos percibimos que México está mal, le encontramos los defectos por todos lados, no sentimos algo por lo que estar orgullosos como sociedad (ese orgullo se limita a los recursos naturales y tradiciones), nuestra historia, siendo sinceros no nos da mucho orgullo, porque nunca fuimos una potencia mundial o algún país que influenciara de alguna forma al mundo, más bien fuimos receptores de otras culturas más fuertes que la nuestra.

    Pero claro que teníamos rasgos culturales de los cuales sentirnos orgullosos, pero los desechamos en pos del progreso, un progreso no basado en nuestras raíces, sino en otras culturas que asimilamos como más avanzadas. En cambio el vecino del norte, Estados Unidos, sin una base cultural sólida, pero con una idea y camino claro a seguir, comenzó a construír un sentimiento de nacionalismo, que los ha hecho fuertes como sociedad. Fué una mezcla de varias culturas (eran originarios de varias partes de Europa), pero decidieron empezar desde cero. Al grado que dentro de ese nacionalismo caben diferentes razas, y nacionalidades.

    A ellos, su nacionalismo les da orgullo, a nosotros no tanto, porque asociamos a México con un centenar de problemas. A pesar de que algunos estudios digan que México es uno de los países más felices, el mexicano siente que por su condición, le tocó sufrir, batallarle, el mexicano se siente víctima: Víctima de su historia, de sus gobernantes, de la injusticia, de la inseguridad, de la violencia. El norteamericano en cambio no lo ve así, ellos ven su país como una tierra de oportunidades, son el «self made man«, a pesar de que caigan en el otro extremo de no reconocer cuando los gobernantes los engañan, o cuando las grandes corporaciones se infiltran en el gobierno para imponer su agenda de acuerdo a sus intereses en detrimento del pueblo.

    Por eso al mexicano no le queda más que arroparse en lo simbólico. Su país no le puede dar lo que quiere, pero los símbolos que lo representan le dan un cobijo para no sentirse desolado. La sociedad mexicana puede ser imperfecta, corrupta, injusta, pero el simbolismo que representa el grito o los símbolos patrios son a prueba de todo aquellos males. Por un decirlo, México es como aquella persona que ha tenido una vida traumática, difícil, pero ostenta de un buen apellido el cual maquilla todos sus males. Pero para que México progrese, se deberá enfrentar consigo mismo, así como esa persona, deberá aceptar y asimilar sus defectos históricos y perdonarse todos sus errores. México es un país traumado, y en este caso, el grito no es de independencia, porque en realidad no somos independientes del todo (somos más dependientes de nuestras propias ataduras que de las situaciones externas) más bien el grito es de frustración y de dolor.

  • Lo que nos dejó el bicentenario.

    Tal vez se sacarán ustedes un poco de onda, mis estimados lectores. Pero es la primera vez que salgo a festejar el aniversario de la independencia. Muchos dirán que soy un antinacionalista o que no me importa mi país. No, nada de eso. Pero es que tal vez dar el grito no es mi forma de expresar mi patriotismo y el amor que tengo por México, yo busco hacerlo por medios más prácticos. Y de hecho esta vez ni siquiera dí el grito, más bien mis amigos querían salir so pretexto del Bicentenario. Y no fué una salida muy mexicana, fuimos a las Wings Army de la plaza Terranova a llenarnos de alas de pollo y ahí aprovechamos para ver las celebraciones del Bicentenario.

    Muchos se quejaron de que nuestras autoridades tiraron la casa por la ventana y que gastaron millones de pesos en realizar este magno evento. Creo que era meritorio hacerlo ante los festejos del Bicentenario (yo de lo que me quejaba era de que mucho lo dejaron en manos de los extranjeros), porque si se hubiera invertido poco, por el contrario, la misma gente diría que se trató de un «festejo chafa» y creo que al menos el evento en el Zócalo como Show estuvo muy bien y estuvo a la altura. Y disculpen mi ignorancia si no entendí que era ese gran mono blanco que levantaron en el mismo Zócalo (no le ví la forma de Hidalgo, Morelos ni Josefa Ortíz de Dominguez).

    El problema del Bicentenario es que quedó en solo eso, en un mero show mediático donde se «medio» recordó a las figuras principales que conformaron esta nación y se expuso parte de esa cultura mexicana que nos hace únicos. Pero se perdió la gran oportunidad de reflexionar la historia de nuestro país, no se hizo y creo que eso es una pérdida muy importante. Creo que de nada sirven los conciertos o que miles en la plancha del Zócalo y en otras entidades del país, la gente grite ¡Viva México!.

    A la población en general la percibí poco consciente de lo que se estaba celebrando. Sinceramente parecía el mismo grito de todos los años (nada más con un poco de mayor intensidad), pero era simplemente un pretexto para festejar algo. Estoy seguro que muchas de las personas que daban el grito ni siquiera saben en realidad lo que festejaban, su conocimiento solo llegaba a saber que imitaban a Hidalgo cuando dió el Grito de la Independencia (y que para colmo cuando Hidalgo dió ese grito, no tenía en mente todavía independizarse de México, sino reclamar los mismos derechos para los criollos).

    Me puse un poco feliz (al menos) cuando un amigo mío empezó a recordar lo que habían hecho los heroes de la independencia y se lo contaba a su novia, al menos ya era algo. Pero en la gran mayoría de los casos nadie realizaba ningun tipo de reflexión sobre la Independencia ni la Revolución. La gente solo se limitaba a lo de siempre, a mostrar un inocuo nacionalismo al poner banderitas en el coche o a dar el grito. Pero he aquí la gran pregunta que me hago. ¿Por qué la gente no demuestra ese supuesto nacionalismo en la vida diaria, los 364 días restantes del año?.

    El Bicentenario a mí me deja decepcionado, creo que como mexicanos no hemos sabido valorar la envergadura de tales festejos. Tal parece que no nos importa mucho nuestro país, más allá de cuando se trata de gritar ¡Viva México! o de cuando la selección le gana a Estados Unidos.

  • Facebook Bicentenario

    Para que aprendan aunque sea un poco de historia en este inerte e insípido Bicentenario que dizque estamos celebrando. Como no tenía nada que escribir hoy y no quería dejar desactualizado el blog aproveché para poner este curioso muro de Facebook (aunque vemos claro que es una intención clara de W Marketing de hacerse publicidad, como todo mundo está aprovechando para hacerse publicidad con el asunto del Bicentenario.

    Espero que les guste y que lo disfruten, sino aviéntenme una piedra o córtenme la cabeza como le hicieron con nuestros quesque heroes patrios.