Como ustedes saben, la Ifetel declaró a Televisa y a Telmex / Telcel como grupos preponderantes, lo cual es un golpe de alguna manera certera para «desmonopolizar» aunque sea un poco, medios tan importantes como el de la televisión y las telecomunicaciones. Como había mencionado anteriormente cuando tocaba el tema de la Reforma a las Telecomunicaciones, no es que estén acabando con los monopolistas, al menos a Azcárraga no le afectará tanto, sino más bien le beneficiará porque gana más entrando a invertir a las telecomunicaciones donde se ha limitado a Carlos Slim, que lo que pierde en lo que tiene que ver con la televisión abierta. Máxime cuando, como expliqué en el artículo anterior, la televisión abierta no es un negocio a futuro.

¿Qué ocasionará esto? Descentralizará de alguna forma el poder, que en estos rubros quedará en varias manos y no sólo en unas pocas. En televisión abierta habrán nuevas cadenas. El columnista de Milenio Álvaro Cueva muestra su escepticismo al afirmar que al haber más cadenas, tendrán menos recursos porque la inversión publicitaria en medios será la misma. Pero en realidad no es una mala noticia porque la magra calidad de los contenidos no tiene que ver con los recursos económicos con que dispone una televisora. Pero lo importante es que al haber más cadenas, existan más líneas de opinión en los medios. Con lo cual por ejemplo, el gobierno tendrá menos control sobre los medios que el que tiene hasta ahora.
En telefonía también habrán más opciones. Desde ya, por ejemplo, Telcel no podrá cobrar roaming nacional y deberá compartir su infraestructura. Pero dentro de todo esto, lo más importante es que esta división del poder propiciará una mayor democratización, lo cual poco a poco irá terminando con ese régimen paternalista y vertical sobre el cual creció el país y del cual todavía muchos se alimentan. Tal vez se podrá citar como excepción a los partidos políticos donde el PAN y el PRD están muy menguados, lo cual le da más poder al PRI, que está muy bien de salud. El problema es que el PRI cada vez empieza a depender más de sus bases, de sus estructuras. Recordemos que sólo el 17% de los mexicanos votaron por el PRI (muchos de ellos vendiendo su voto por una despensa o una tarjeta de supermercado). Si bien el PRI se podrá beneficiar y tener éxito en el corto plazo, parece que su fuerza no le alcanza para detener este avance democratizador.
A pesar de ellos, la ciudadanía activa sigue creciendo. Organizaciones civiles, espacios de opinión (a pesar de los intentos de censura como los que sufrieron Pedro Ferriz, John Ackerman, entre otros). Y no sólo eso, parece que los ciudadanos poco a poco son más conscientes de los agentes nocivos de la idiosincrasia mexicana. Ahora en vez de ver un nacionalismo desmedido tan típico, muchos analistas, y usuarios de a pie incluso, criticaron ese nacionalismo enfermo donde «se nacionalizan» los éxitos de nuestros compatriotas, como Alfonso Cuarón. También se hacen más señalamientos en lo que tiene que ver con corrupción, la ciudadanía empieza a aprender a vigilarse a sí misma.
A esa izquierda nacionalista arraigada en partidos como el PRD o López Obrador, se le empieza poco a poco a contraponer una izquierda más diferente, más global, que empieza a surgir en los ciudadanos. Una izquierda libre de cacicazgos y de mitos revolucionarios. También por otro lado se empieza a criticar y señalar esa «doble-moralidad» del conservadurismo, ese «voy a misa los domingos donde Dios me dice que ame al prójimo, salgo, y le digo naco al individuo de enfrente». Poco a poco empieza a haber una mayor conciencia. Ciertamente, falta mucho y el proceso llevará tiempo, pero este avance es tan importante que el partido en el gobierno parece que tendrá que acostumbrarse a coexistir con él, en lugar de detenerlo.
En su artículo de hoy. Denise Dresser habla de la descentralización del poder. Y explica como es que donde antes habían pocos grupos de poder que concentraban todo, ahora hay muchos más, y en algunos de los cuales, el ciudadano forma parte. Esto es algo positivo porque en México vivimos siempre en una entidad simulada donde unos pocos controlaban todo y el ciudadano se tenía que someter. Esta democratización no absorberá a todo por parejo, empezará por las clases medias y altas, para luego, como señalan las estadísticas y los estudios, empezar a influir sobre los que menos tienen, lo cual es muy importante porque esto les dará una mayor autonomía; les ofrecerá una perspectiva más amplia, lo cual se traducirá en una mayor movilidad social. Falta mucho, y los ciudadanos debemos actuar para que este proceso se acelere, debemos pensar en la educación, en la innovación, en saber que tenemos una responsabilidad en nuestra sociedad y actuar.



Escrito por Alquedrez:
Escrito por Alquedrez.
Pasó el 16 de septiembre, día en que hace 201 años Miguel Hidalgo y Costilla lanzara el grito de Independencia contra el mal gobierno presidido por José Bonaparte, impuesto por su hermano Napoleón, clamando su filiación al depuesto rey de España, Fernando VII, y que culminara con la separación de México del reino español el 27 de septiembre de 1821.
En Twitter aparecía como trend topic #gritosmexicanos en alusión al Grito de Independencia que se llevara acabo en el Zócalo. Muchos hablaban de los peculiares gritos mexicanos que tiene que ver con nuestra cultura e idiosincrasia: Por ejemplo, gritos como «el gaaaaas», «Ay Jalisco no te rajes», «Goya Goya», «puuuuuto (al portero del equipo contrario», el novedoso «fuaaaaa», o algunos proponían algunos importados como el de Laura Bozo: «Que pase el desgraciado». Lo cierto es que el verdadero grito lo dará como siempre el Presidente de la República, Felipe Calderón. Nada más que ahora no habrán malogrados festejos del bicentenario ni nada por el estilo. Será un grito como el de cualquier año.
Tal vez se sacarán ustedes un poco de onda, mis estimados lectores. Pero es la primera vez que salgo a festejar el aniversario de la independencia. Muchos dirán que soy un antinacionalista o que no me importa mi país. No, nada de eso. Pero es que tal vez dar el grito no es mi forma de expresar mi patriotismo y el amor que tengo por México, yo busco hacerlo por medios más prácticos. Y de hecho esta vez ni siquiera dí el grito, más bien mis amigos querían salir so pretexto del Bicentenario. Y no fué una salida muy mexicana, fuimos a las 