Según se dice, ese grito ahora tan famoso donde se les dice «putos» a los porteros del equipo rival, surgió dentro de la Barra 51 del Atlas. Esta barra no se caracteriza por está compuesta de porristas familiares o personas con una alta civilidad. Los aficionados de los otros equipos se dieron cuenta del impacto que tenía ese grito. Tener a todo el estadio en un trance mientras corean la letra «e» alzando las manos a media altura para pronunciar la palabra «puto» en el momento exacto en que el portero despeja el balón (aunque no recuerdo haber visto una pifia de algún portero derivada de esta presión, más ahora que ya están tan acostumbrados).
Este grito ha de tener algo así como una década, y hablando de mundiales, recuerdo haberlo escuchado desde Alemania 2006. Ahora que Brasil está un poco más cerca (y es algo más barato) y que los mexicanos han abarrotado los estadios todavía más que en otras ediciones, este grito ha traspasado fronteras. Tal vez México no tenga indicadores para presumir, es más, ni la selección misma es algo que podamos presumir con mucho orgullo, pero el grito hizo lo que muchas cosas que hemos querido que hagan no lo han hecho, llamar la atención del globo terráqueo.
Mucha gente se molestó por la postura de la FIFA donde quería sancionar a la selección por ese grito (afirman que es un grito homofóbico cuando las siguientes sedes de las Copas del Mundo criminalizan la homosexualidad), y es cierto que esas no son cosas que se puedan controlar. Incluso se puede poner en tela de juicio su carácter homofóbico. Si bien la palabra «puto» se ha utilizado muchas veces para discriminar a los homosexuales, es un término tan ambiguo (que en realidad se refiere a «prostitutos» que incluso homosexuales lo han llegado a usar. Incluso dudo que la mayoría de los aficionados que gritan esa palabra, piensen en que el portero al que le gritan es homosexual o le quieran imprimir esa etiqueta.
Lo que si veo en ese grito, que no es algo que me orgullezca, si no lo contrario, es un dejo de machismo aunado a ese México bronco y poco civilizado. A ese mexicano típico del sistema rígido, vertical y contradictorio, ese mexicano «muy hombre» y reacio a la sensibilidad. Ese «puto» podrá parecer un grito ingenuo, pero en realidad contiene violencia verbal, y al final es una agresión verbal cuyo contenido habla mucho de nosotros y no para bien.
Es cierto que no es como que la FIFA o cualquier organismo competente deba de controlar este tipo de manifestaciones, pero sí debería ser motivo de reflexión porque es una expresión de nuestra cultura.
La imagen donde los niños holandeses les desean buena suerte a México, es, sin querer, una especie de enseñanza e invitación a la civilidad (no es que los aficionados holandeses sean la expresión más civilizada de afición) y el escenario dentro de un salón de clases es confrontativo porque gran parte de este mal, de estos vicios culturales, tienen que ver con la educación.
Por lo tanto en la asociación civil que participo, ya hicimos una especie de respuesta, para precisamente mostrar que los mexicanos no necesariamente tenemos que usar ese tipo de expresiones para apoyar a algún equipo.






México dizque es un país muy católico, a la hora de hacer las entrevistas con los especialistas para el libro que planeo lanzar, un familiólogo y terapeuta mío me dijo que los mexicanos en la cuestión de la religión, parecemos niños de 15 años, nos quedamos en la catequesis. Y es que de esta manera entiendo en parte por qué el país está como está, a pesar de que los religiosos han tratado de inculcar valores. Y yo no me considero religioso, pero quien ejerce una religión, o una creencia filosófica, debe de conocerla muy bien para evitar eso que llamamos «doble moral». Aprovechando la coyuntura del aniversario de la aparición de La Virgen de Guadalupe en el cerro del Tepeyac, analizaré como estamos los mexicanos en relación a los 10 mandamientos que más del 80% de la población se jacta de seguir.
A veces los logros en el deporte no son el fiel reflejo de lo que está pasando en algún país como algunos piensan. Por alguna razón la idiosincrasia en lo deportivo puede ser diferente a lo social o a lo cultural. El que tu país sea campeón no necesariamente significa que esté atravesando por un buen momento, incluso puede ser lo opuesto. Es aquí donde México me recuerda a España. Hagamos un resumen, los ibéricos ganaron la Eurocopa en el 2008, en el 2010 se coronaron campeones del mundo, y solo estamos hablando de futbol porque también se han logrado destacar en otras disciplinas. En ese lapso de tiempo la economía española la ha pasado realmente mal, el paro ha aumentado, la inconformidad también, muchos acamparon en diversas ciudades para manifestarse mientras el Barcelona ganaba su cuarta Copa de Campeones ante el Manchester United. ¿Qué resolvió el triunfo deportivo?, les doy la respuesta: Nada.
Calificación: 4 de 5.
Alemania ha sido un país muy golpeado por la historia. Alemania más que ningun otro país podría justificar varios resentimientos que llegaron a raíz del Tratado de Versalles y de la caída del Tercer Reich en la Segunda Guerra Mundial. Los alemanes perdieron territorio en esas dos guerras mundiales e incluso fueron invadidos por Estados Unidos y la Unión Soviética, lo que hizo que al final se tuviera que construír un vergonzoso Muro de Berín que cayó hasta casi entrada la década de los 90’s. Pero a pesar de su historia y de sus heridas, Alemania es un pueblo que no se rinde, que siempre dá lo máximo de sí, y que no se deja llevar por sus «traumas del pasado».