Etiqueta: historia

  • Lo que aprendí del #Brexit

    Lo que aprendí del #Brexit

    Lo que aprendí del #Brexit

    El Brexit es una mala noticia. No tanto por las consecuencias de la salida del Reino Unido per sé, cuya salida calará hondo en su economía por un tiempo, y (seguramente mostrará una recuperación, y seguirá siendo un país tan relevante como lo es ahora) por los millennials que ya no podrán aspirar a conseguir un trabajo en otro país de la Zona Euro, sino por el mensaje que se manda, el de volver a construir fronteras, el de regresar al atrincheramiento. Lo que temo es una reacción en cadena. Por ejemplo, en países como Francia con Marine Le Pen o en Holanda, ya están pidiendo referendums para salir de la UE. Ese mensaje, como mencioné, también puede beneficiar a Donald Trump, e incluso puede alimentar la retórica del populismo latinoamericano.

    UK seguirá siendo tan democrático como lo es. A diferencia de Estados Unidos, no está en riesgo de caer en manos de un hombre ignorante, xenófobo, y con rasgos fascistas que amenace los valores democráticos, al menos en este momento. Pero el mensaje que se da, si puede contribuir a que esto suceda en otras latitudes del mundo y arrecie las aguas en un mundo donde el nacionalismo está resurgiendo.

    Pero más allá de las conclusiones que hagamos, hay que hablar de lo que hemos aprendido. El Brexit ha roto muchos paradigmas, y también de alguna forma nos mostró que es lo qué funciona más, y qué es lo que no funciona tanto. Voy a partir de mi premisa de que la decisión que tomaron el 52% de los ingleses es errónea, no es la más benéfica para el Reino Unido (UK), y menos aún para el mundo en el afán de romper muros e integrarnos más como sociedad global.

    La democracia directa no funciona

    La democracia directa no funciona

    Esto ocurre, salvo algunas excepciones, donde quienes votan tienen pleno conocimiento sobre aquello que están votando. Por ejemplo, cuando se trata de un referendum sobre los servicios que recibe una colonia o un barrio, o un tema que no requiera una gran cantidad de conocimiento para tomar una decisión acertada.

    Los plebiscitos y los referendums están de moda. Se venden como el logro último de la democracia porque la población tiene incidencia directa sobre alguna cuestión de interés. Pero como Giovanni Sartori afirmó en su libro ¿Qué es la Democracia?», estos instrumentos no son eficaces porque los individuos no tienen el conocimiento necesario para tomar una decisión acertada. No puedes hacer, por ejemplo, un referendum sobre la Reforma Energética, en tanto la mayoría de la gente no tiene el suficiente conocimiento para decidir si una reforma es conveniente, o peor aún, para decidir sobre las características que deba tener. El voto del pueblo no puede reemplazar a la deliberación de los especialistas en la materia.

    Eso fue lo que pasó con el #Brexit. Algunos ingleses no sabían siquiera como es que funciona la Unión Europea. Algunos ingleses se arrepintieron después de haber votado sí al Brexit porque, o no se habían informado bien, o no creían que el Sí iba a ganar.

    No es casualidad que muchos líderes autoritarios que se legitiman electoralmente (véase Venezuela), utilizan mucho este tipo de instrumentos. Conociendo cual va a ser el resultado, lanzan el referendum y «dejan que el pueblo decida». Si el mandatario sabe que su nivel de popularidad es lo suficientemente bueno, lanza un referendum para que el pueblo decida sobre la permanencia del mandatario, sabiendo que va a ganar en las votaciones: ¡fue la voz del pueblo!

    La democracia representativa, por su parte, es aquella donde los ciudadanos dejan que otra persona decida por él. A la hora de ir a votar, el ciudadano delibera entre los candidatos, y decide quien es el más apto para que lo represente y tome las decisiones por él. Pero la participación ciudadadana no queda ahí, o no debería de quedar ahí. El ciudadano puede organizarse, crear organizaciones no gubernamentales (ONG) o colectivos que sí están especializados en una rama, y tener una incidencia dentro de la vida pública. Estas organizaciones también pueden incidir en la opinión pública e informarla. El ciudadano organizado así, es mucho más útil que un ciudadano que va a votar sobre un tema que desconoce.

    Idealizar a los países europeos

    Idealizar a los países europeos

    Los ciudadanos de los países de Europa son… humanos.

    Cuando se trata de cuestiones políticas, siempre nos comparamos con los países desarrollados. – Allá nunca ganaría el PRI, allá esto y aquello, esto no pasa allá, si gana López Obrador me quedo en Europa.

    Sí, pensar decir que un país europeo, en tanto está más educado que el nuestro y su poder adquisitivo es mayor, puede ser más racional a la hora de votar, puede ser medianamente válido. Pero eso no significa que sean «completamente racionales». De hecho, los humanos somos menos racionales de lo que creemos ser. Un país desarrollado, con el discurso y las condiciones idóneas, puede caer en manos de un demagogo o un populista.

    Imaginemos que un inglés va caminando por el barrio de Wembley y es asaltado por un lituano quien gracias a la pertenencia de UK a la UE, tuvo mayores facilidades para entrar al país y habitar ahí. Entonces, llega a la conclusión de que gracias a la entrada de migrantes, la inseguridad se ha incrementado, y entonces es culpa de la Unión Europea y tenemos que cerrar nuestras fronteras, y se organiza con varios amigos para en conjunto apoyar la salida de UK. Votar a favor del Brexit fue un error a mi parecer, pero de alguna forma se puede explicar por qué este individuo votó así. Igual que aquel mexicano que tiene problemas para encontrar trabajo, mientras que una élite concentra gran parte de la riqueza. De pronto asiste a un discurso de López Obrador y la mafia del poder y le decide dar su voto. Para muchos de nosotros es una elección errónea, pero tiene una explicación.

    El Inglés podría tener alternativas: exigir a sus representantes mayor seguridad, que los migrantes sean integrados (muchas veces la exclusión por parte de la sociedad alienta los crímenes), o bien, que sin salir de la UE, se tomen medidas para tener mayor control de la migración. El inglés, frustrado, irá por la opción que le parece más viable: ¡dejemos la UE! El mexicano también tiene alternativas, organizarse, integrarse a una ONG, exigir a sus representantes. Pero el discurso de López Obrador, en tanto es directo y describe el problema tal y como él lo ve, se vuelve muy atractivo.

    En los dos casos, profundizar sobre el asunto haría caer en cuenta al individuo que su elección posiblemente no sea la más correcta, una mayor educación y conocimiento sobre el tema también lo ayudaría.

    Pero los seres humanos muchas veces hacemos elecciones instintivas y viscerales. Incluso el conocimiento y la educación no siempre son garantía para blindar al individuo de tomar una decisión desde el instinto. La inteligencia emocional (necesaria para moderar los impulsos y poder racionalizar más una elección) juega un papel importante.

    Eso es lo que hacen políticos demagogos como López Obrador y Donald Trump, apelar al instinto, al miedo y al enojo. Por más grande sean esos sentimientos, mejor para ellos, así las posibilidades de que un individuo razone su decisión disminuyen.

    Y como dije, ambos europeos y mexicanos somos humanos. Tanto un mexicano, como un inglés o un sueco, puede tomar una decisión equivocada cuando se trata de tomar una decisión que afecte a sus intereses. Estamos hechos de la misma materia gris, y por eso es un error idealizarlos al extremo que muchas veces lo hacemos. Sí, tomarán decisiones más acertadas más veces, pero no siempre.

    A la democracia «no la necesitas derrocar para derrocarla».

    A la democracia "no la necesitas derrocar para derrocarla".

    Afortunadamente para los ciudadanos del Reino Unido, su nación seguirá siendo completamente democrática como lo es hasta ahora (a menos que en el escenario más pesimista y apocalíptico, su decisión genere una reacción en cadena donde surjan otros estados que se vuelquen al autoritarismo y éstos se conviertan en una amenaza para UK), pero el Brexit es prueba de que los mismos procedimientos democráticos pueden ser la puerta para que un estado autoritario se instale.

    Y vale recordarlo, porque hay registros históricos de esto y generalmente los ignoramos. Adolfo Hilter llegó al poder gracias la democracia de la República de Weimar, Hugo Chávez llegó también al poder por medio de elecciones libres en Venezuela.

    Para derrocar una dictadura, necesitas intervención militar, o bien, organizar a los habitantes de forma no violenta con el riesgo de ser encarcelados o de perder sus vida, en medio del acoso del régimen autoritario como ocurrió en Lituania con la Revolución Cantada, un precio que no muchos estarían dispuestos a pagar.

    Para promover un régimen autoritario en un país democrático no es necesaria la intervención militar, y ni siquiera es necesario preocuparte por ser acosado al promover tus ideas. Tu derecho a la libertad de expresión está garantizada.

    Un líder autoritario puede llegar a contender en elecciones porque los derechos que tiene como ciudadano se lo permiten. El trabajo del autoritario no es sortear a la policía ni al poder, sino simplemente encontrar la fórmula perfecta para atraer a la opinión pública a su favor, y llegando al poder, encontrar los métodos para destruir la democracia e instaurar su régimen.

    Conclusión

    La democracia es algo que damos por sentado, pero pende de muchos factores que juntos generan cierto equilibrio. Como recalca Moises Maím, vivimos en un mundo donde el poder se ha fragmentado. Hemos pasado de los regímenes absolutos, a aquellos donde el poder está dividido, a veces en exceso. Lo cual entorpece a los gobiernos a la hora de tomar decisiones urgentes. La parálisis que se vive dentro de los parlamentos y congresos de los países democráticos muchas veces derivan en aquello que frustra mucho a los ciudadanos.

    Muchos aseguran que la historia se repite una y otra vez, creen fielmente en el eterno retorno de Nietszche. A pesar de que los humanos somos lo suficiente torpes para repetirla, no es algo que pase necesariamente. Aunque repitamos algunos patrones, en parte producto de nuestra naturaleza como seres humanos, la historia contemporánea es muy diferente a aquella del medioevo o a la de las tribus. Los humanos, creo yo, tenemos la capacidad de no caer en los mismos errores del pasado. Por eso siempre es necesario rememorarlo y encontrar coincidencias en el presente para evitar tomar el mismo camino.

    El Brexit es una prueba. A pesar de que la decisión ya esté tomada (se puede revocar, aunque con un costo político muy alto), podemos aprender de ella. Que el Brexit no derive en una reacción en cadena depende de ello, que hagamos un buen análisis y nos percatemos de las coincidencias históricas.

     

     

  • ¿Cómo ha cambiado el mundo en 7 años de El Cerebro Habla?

    ¿Cómo ha cambiado el mundo en 7 años de El Cerebro Habla?

    Dicen que la vida pasa más rápido, hay quienes afirman que el hecho de percibir el avance cada vez más rápido de nuestras vidas tiene una explicación psicológica (mientras menos cosas nuevas perciba el individuo en un periodo determinado, el individuo tendrá la percepción de que el tiempo corre más rápido). Los 7 años de este sitio se han pasado volando. El Cerebro Habla no se hizo realmente famoso (aunque realmente nunca fue mi intención que fuera así, porque de lo contrario tendría que de alguna forma dejar de hacer lo que me gusta hacer en aras de crear un modelo de negocio que catapultara a esta página a la fama, tal vez hacer listas como Buzzfeed; sólo quería escribir y ya) aunque sí ha aumentado de forma conservadora el número de seguidores a través del tiempo. Internet ha cambiado exponencialmente, la situación de México y del mundo son bastante diferentes a las que este sitio web encontró.

    ¿Cómo ha cambiado el mundo en 7 años de El Cerebro Habla?

    Acepto que aprendí a redactar on the go, mis primeros artículos tenían una redacción bastante mala (los cuales siguen en este sitio web) y mi conocimiento era más limitado. Mi forma de pensar ha madurado y de alguna forma mutado con el tiempo, así que no vale reclamarme al tratar de encontrar contradicciones comparando un artículo de hace unas semanas y otro de hace cinco años. La forma en que se consume Internet ha cambiado la forma en que se consumen los contenidos, y tratando de hacer algunas adaptaciones, he tratado de mantener el formato tradicional, centrado en el contenido y en la lectura, que es parte de la esencia de este sitio. Ahora están de moda los artículos con títulos como «10 cosas que debes saber para ser como Cerebro ¡La 5 te encantará!», o «Cerebro escribió un artículo hoy, y ¡no creerás lo que pasó!», algunos de esos pueden llegar a tener algo interesante, pero no quiero «sobrevender» lo que escribo.

    Realmente entré al mundo del blog cuando estas plataformas estaban de moda (ahora simplemente maduraron y se estabilizaron) y las redes sociales todavía no competían para dar al usuario una plataforma para escribir. Cuando entré, Facebook estaba en pañales (no tenía newsfeed) y Twitter, bueno, pocos conocían Twitter. Abrí este sitio antes de que Obama pusiera de moda las redes sociales, todavía se usaba Hi5 y ahí no había Fan Pages. Las redes sociales son parte de la estructura medular de este sitio web, antes la onda era compartir links con otros sitios web para que Google te posicionara mejor (el mentado SEO); ahora hay que ganarse el tráfico vía las redes sociales, si no, terminas siendo poco menos que invisible.

    El Cerebro Habla hasta la fecha no ha sido censurado, no me han tratado de callar, ni mucho menos Javier Duarte me ha mandado golpeadores. Pero tristemente cuando inicié, mi país era más democrático que el de ahora. Podía criticar a Felipe Calderón (a pesar de todas mis críticas que sostengo, comparado con el gobierno actual parece una suerte de Roosevelt) y nadie me decía nada; ahora critico a Peña Nieto y, bueno, nadie me dice nada tampoco. Pero veo muchas bocas calladas, veo a un gobierno más intolerante, espacios cerrados, personas que deben de hacer periodismo desde su propia cuenta porque los medios grandotes deben de quedar bien con el «preciso». El mundo ha cambiado bastante, cuando empecé todavía no entrábamos a la crisis mundial, de la cual parece no nos hemos recuperado por completo.

    A pesar de todo, a pesar de las crisis, de los cambios de gobierno, de la continua transformación de Internet, de la creciente importancia de las redes sociales, a pesar de todo eso, este sitio sigue vivo y coleando, y es autosustentable (la publicidad me costea el hosting del sitio y algunos miles de pesos más al año), no me hice famoso; pero las 2000 o 3000 visitas diarias hacen que yo sienta que alguien se molesta en leer lo que escribo aquí. Habrá Cerebro para rato, escribir se volvió parte de mi vida y también una curiosa forma de terapia que mantiene equilibrada a mi retorcida psique.

    Hasta aquí mi reporte Joaquín.

    -¿Ves Cerebro? ¡Pinche vendido de Televisa! Lo sabía, ¡nos estás manipulando, eres parte de toda esta mafia neoliberal que quiere controlar al mundo! 

  • Nadie se acordó de Don Porfirio

    Nadie se acordó de Don Porfirio

    El día en que murió Jacobo Zabludovsky se cumplieron los 100 años de la muerte de Porfirio Díaz. Todos se acordaron de la muerte de Jacobo Zabludovsky y nadie se acordó de la muerte de Porfirio Díaz (más que para decir que era una mala coincidencia), a quien le hicieron una misa póstuma en el Distrito Federal y nada más. Casi nadie habló de él, no se escribieron muchas columnas de él (aunque algunas de las no muchas escritas de una calidad bastante aceptable). Porfirio, a 100 años de su muerte sigue condenado en el ostracismo.

    Nadie se acordó de Don Porfirio

    Mientras Hidalgo, Juárez y Morelos acaparan las calles principales de los centros históricos de casi todas las ciudades, Porfirio Díaz muchas veces se tiene que conformar con una calle aledaña si bien le va, o una pequeña avenida que no tiene tanta importancia. A Porfirio Díaz le tocó una coyuntura histórica de tal forma que no salió avante, se convirtió en el villano, en el enemigo. La familia revolucionaria llamada PRI lo negó durante varias décadas (y los tricolores siguen haciendo a pesar de que ahora ya no conservan el monopolio del poder al grado en que lo tenían antes).

    No es que quiera elevar a Porfirio Díaz al tamaño de un héroe. Don Porfirio logró muchos progresos en el país que tuvieron muchos costos sociales y políticos también. Mientras Porfirio modernizaba al país, construía ferrocarriles y le daba una estabilidad que se le negó en todo el siglo XIX, también permitió un país muy desigual, a los mayas y a los yaquis los esclavizaba y a estos últimos casi los exterminó, como subraya Kenneth Turner en su libro «México Bárbaro»; reprimió a cuanto movimiento opositor se le puso enfrente y se reeligió (en una contradicción propia) erigiéndose como dictador 35 años (no consecutivos).

    Porfirio Díaz fue una figura imperfecta como lo fueron muchos de nuestros «héroes nacionales»; tampoco es como que en esa época existieran derechos humanos de avanzada o un welfare state dentro de los países más desarrollados. En el siglo XIX la desigualdad mundial era mucho más marcada que la que conocemos actualmente y la «democracia» no estaba tan avanzada como el día de hoy. Tal vez hacer la comparación de su gobierno comparada con la actualidad, donde muchos paradigmas se han roto y la cosmovisión que tenemos ha cambiado radicalmente, pueda ser algo injusto o sus defectos se pueden ver como mayores.

    Me atrevo a decir que Díaz «hizo más por México» que lo que hicieron algunos de los revolucionarios mitificados por la educación oficial como Pancho Villa y Emiliano Zapata. En el gobierno de Porfirio Díaz se creó mucha riqueza, luego se distribuyó muy mal y la acapararon algunos pocos. Antes de Porfirio Díaz no existía riqueza, y la Revolución Mexicana más que redistribuir la riqueza que se había generado (que era lo que se debería de haber esperado de nuestra malograda revolución) la destrozó. Los revolucionarios ya institucionalizados (desde Plutarco Elías Calles) crearon corporaciones que en el papel tendrían que haber redistribuido la poca riqueza que había en ese entonces, pero en realidad se transformaron en corporaciones clientelares que permitieron al partido en el poder mantenerse por 70 años. Algunas de esas corporaciones todavía existen, a pesar de que el mundo ha cambiado.

    Creo que a Porfirio Díaz se le debería de dar su lugar en la historia (solo es mitificado de forma sesgada por algunos conservadores). La razón por la cual esto no es así, como comenté, es porque la historia la escriben quienes la ganan y la familia revolucionaria lo mantuvo en el ostracismo; a pesar de que varios de los monumentos más importantes de la Ciudad de México fueron mandados a construir por él: El Ángel de la Independencia, Bellas Artes, lo que hoy es el Monumento a la Revolución (que sería un palacio legislativo, y que gracias a nuestros amigos revolucionarios, nunca se concluyó más que la cúpula). Mucha de la arquitectura histórica que tanto presumimos se la debemos a Porfirio Díaz.

    La historia no se puede dividir en héroes y villanos, menos cuando esa clasificación es arbitraria y conveniente para quienes nos han gobernado. Así como Miguel Hidalgo, Morelos y Pavón y Benito Juárez tienen un lugar en los anales de la historia (con todas sus imperfecciones), Porfirio Díaz también debería de tenerlo (con todas sus imperfecciones también), y no debería ser ninguneado como un villano o un individuo nocivo para el país; a las nuevas generaciones se les debería de contar la dos historias, la del Porfirio que trajo progreso y orden al país, y la del Porfirio que sí, fue un dictador, reprimió indígenas y que permitió que la riqueza se la quedaran unos pocos.

  • Una pastilla para Andrés Manuel López Obrador

    Una pastilla para Andrés Manuel López Obrador

    ¿Regresar la Constitución a como era en 1917? Sí. Esa es la novedosa propuesta de Andrés Manuel López Obrador. Sí. Como película de Volver al Futuro, pero 100 años. Caray, hemos vivido tanto tiempo con esa Constitución y con ella emanaron gobiernos autoritarios como los del PRI (donde él se formó). Tanta corrupción, tantos desfalcos, tantas represiones, tantas crisis económicas bajo el amparo de la Constitución de 1917. ¿De qué sirve tener una Constitución tan bonita si todos se limpian con ella cuando van al baño?

    Una pastilla para Andrés Manuel López Obrador

    Señor López Obrador. Vivimos en el 2015. Ahora cuando yo quiero ver que día es, yo agarro mi smartphone y lo prendo. En 1917 tenías que conformarte con preguntarte al tendero que día era porque ni la radio existía en nuestro país. Señor López, vivimos en épocas muy distintas, los seres humanos tenemos necesidades muy distintas, la estructura social es muy diferente y lo único que queda son los acarreos y la compra de votos tan típicos del partido del que surgió y al cual ama-odia.

    López Obrador vive de los mitos, de esos mitos que tanto daño nos han hecho, de esos mitos oficiales que buscaron generar cohesión social a través de la manipulación para que la gente se sintiera orgullosa de su nación mientras quienes estaban en el poder desfalcaban a nuestro querido país. Que Villa, que Zapata, que Juárez, que la Constitución de 1917.

    Ese señor que toma como mito a un Juárez que alguna vez hizo un fraude electoral, y que por las circunstancias de la vida no logró vender parte de nuestro territorio a Estados Unidos (Tratado McLane – Ocampo).

    Sí, ese López Obrador, ese Peña Nieto de las izquierdas (aduciendo a su capacidad cerebral), ese que dice que uno de los pocos medios libres que quedan en México es el noticiero de Jacobo Zabludovsky. Ese reportero somnífero de Televisa, palero de los peores regímenes priístas, que engañó a la población con la represión de 1968. Ese que se arrodilló ante Díaz Ordaz, Luis Echeverría, López Portillo, Miguel de la Madrid y Carlos Salinas, ese que se convirtió en el reportero oficial del régimen autoritario y que ahora, que ya no está en Televisa, hace como que cambia su discurso.

    Pero cuando hasta la más desagradable sátrapa está con él, hay que aceptarla porque significa que «ya se volvió bueno». Ejemplos, Manuel Bartlett, el mismo Jacobo, y una lista de personajes más.

    Porque López Obrador vive del pasado. Textear desde su iPhone (porque sabemos que gusta de los productos marca Apple) apologías al pasado no lo hace moderno. López Obrador no cree en la democracia, cree en la formas del PRI aunque diga odiarlos. Defiende a Aristegui o a El Reforma, porque independientemente de su calidad, no tienden a criticarlo tanto. Dice que La Jornada es un medio libre, pero si él llegara a la Presidencia, seguramente desempeñaría el mismo papel que desempeña, por ejemplo, Televisa con Peña Nieto.

    Tan rancio, tan obsoleto, tan hipócrita (habla de la Mafia del Poder, pero hay quienes lo han apoyado por debajo del agua en infinitum) tan igual que los políticos «de siempre», porque él es, muy de siempre.

    ¡Para afuera!

     

  • ¿Nos hizo justicia la Revolución Mexicana?

    ¿Nos hizo justicia la Revolución Mexicana?

    Los gobiernos de los países cuentan a sus ciudadanos su historia de tal forma que estos se puedan sentir orgullosos de sus raíces. Sucede en todos lados, pero en México es de notar ese maniqueísmo inherente donde se separa a los personajes en héroes y villanos, algo que inhibe la crítica y la reflexión de nuestra historia.

    ¿Nos hizo justicia la Revolución Mexicana?

    Después de una centuria, la pregunta sigue en el aire ¿Nos hizo justicia la Revolución Mexicana?. Un amigo mío me comentaba que a excepción de Carranza (por desgracia, dice), no veía a ninguno de los «héroes» con el mínimo perfil de estadista y le creo. Madero, el iniciador, fue el más moderado, el liberal, pero con una gran ineptitud. Zapata un hombre con una visión utópica. Los demás eran simplemente caudillos en cuyo torrente sanguíneo no fluía la democracia. La Revolución Mexicana nos sacó de una dictadura para meternos en otra, lo peor del caso es que la primera (la de Porfirio Díaz) era una dictadura que aceptaba su condición y en cierto momento afirmó que si bien, creía en la democracia, México no estaba preparada para ella:  Puedo con toda sinceridad decir que el servicio no ha corrompido mis ideales políticos y que creo que la democracia es el único justo principio del gobierno, aun cuado llevarla al terreno de la práctica sea posible sólo en pueblos altamente desarrollados.

    Cierto que con Porfirio Díaz existía suma represión y una desigualdad brutal. Pero también es cierto que en el sentido económico el país avanzaba por un muy buen camino y su futuro era prometedor como él afirmaba. La revolución no solo no logró traer de una forma eficaz una mayor igualdad y menos la libertad, sino que destruyó el progreso económico que se vivía con Porfirio Díaz. Es por eso que una transición más cautelosa en mi punto de vista, hubiera sido más benéfica para el país, una transición como la descrita por Gene Sharp en su libro «De la Dictadura a la Democracia». Cierto que con la Revolución los ciudadanos adquirieron más derechos, pero también es cierto que esto fue a cambio de una dependencia de la ciudadanía para con el gobierno. La Revolución Mexicana terminó reafirmando el traspaso de la cultura rígida y paternal de la Iglesia Católica, pero ahora dentro del Gobierno y el estado laico. Antes eran los Virreyes, La Virgen de Guadalupe. Luego fueron «los héroes que nos dieron patria».

    Sigo insistiendo en la cuestión de la dictadura. La gestión de Porfirio Díaz era una que aceptaba su condición, pero la gestada después de la Revolución Mexicana, fue una simulación, la Dictadura Perfecta le llamó Mario Vargas Llosa. Y esa no solo tardó en ser removida por más de 7 décadas, sino que el aparato corporativo sobre la que se enquistó sigue vivo, a pesar de que ya existe una división de poderes por medio de los partidos políticos.

    El gobierno de Porfirio Díaz discriminaba a los indígenas y a las clases pobres, corrían del Zócalo a aquellos que no tenían zapatos (que en esa época vaya que eran muchos). Ahora es una simulación, porque se dice que en México no hay racismo y discriminación cuando la hay a montones. Una transición gradual del régimen porfirista a uno nuevo donde fueran reduciéndose los niveles de desigualdad y gestando una apertura democrática sin lesionar el progreso económico nos hubiera situado en otro estadio. La Revolución sólo se encargó de tirar ese régimen para establecer otro. Posiblemente Madero, si hubiera sido menos inepto, hubiera podido aspirar a lograr eso. No los demás porque no tenían la convicción.

    Pensar que a un siglo de distancia no podemos decir bien a bien cuales fueron los beneficios, hace que tengamos que dudar severamente de los resultados que trajo la Revolución Mexicana. Pero para hacer ese ejercicio es necesario bajar a los «héroes» de su pedestal heroico. El Gobierno sigue vendiéndolos como «lo mejor que le ha pasado al país y a quienes debemos admirar», pero si no pueden contemplar en la actualidad a un caudillo llamado López Obrador, quisiera ver la posición que tomarían quienes mandan el país y venden la historia heroica, frente a unos caudillos de armas tomar, capaz de destrozar, sí, ellos sí, la economía y la estabilidad (o lo que existe de estabilidad) de nuestro país. Posiblemente en el siglo XXII, los héroes que nos dieron patria sean el «Chapo» Guzmán, el Lazca, o los Beltrán Leyva.

  • El PAN trajo la democracia a México, otro de nuestros mitos históricos

    La historia oficial de México está llena de mitos y de mentiras. Está sesgada ideológicamente. El PRI revolucionario nos escribió su propia versión de la historia. Cuando el PAN llegó al poder (ya siendo un partido de derecha) quiso cambiar la historia, mandó quitar los cuadros de Benito Juárez y los liberales, aunque en realidad no pudo hacer mucho, porque el SNTE dominado por Elba Esther Gordillo (con la cual tuvieron que pactar Fox y Calderón) ha seguido enseñando la «historia oficial» que siempre se ha venido manejando.

    Pero si nos remitimos a la era moderna, vemos que también se han construído otros mitos. Y uno muy grande que ya es tomado por el inconsciente colectivo mexicano (al menos una parte) es el que el PAN trajo la democracia a México. Los azules se vanaglorian de ello y comparan como era la situación social y política en los tiempos del PRI, y como son ahora con el PAN. Es cierto, ahora algunas cosas han cambiado. El ciudadano puede manifestarse sin que el gobierno lo ataque violentamente (como en 1968), existe más pluralidad en la prensa (aunque los medios de comunicación siguen siendo manejado por el duopolio Televisa-TV Azteca) y en la cámara de diputados existen varios partidos legislando y ya no uno solo (aunque los partidos busquen su mochada antes de tratar de ayudar al país).

    Pero ¿Realmente el PAN trajo la democracia a México?. Si desmenuzamos la historia veremos que no es tan cierto cómo parece serlo. Empiezo, el PAN fundado por Gómez Morín tenía unos preceptos ideológicos muy distintos a los que tiene ahora. Quienes lideraban el partido en ese entonces era Manuel Gómez Morín (su fundador) y Efraín González Luna. En ese entonces el PAN desde la oposición luchaba fervientemente por la democracia en México. Manuel Gómez Morín estaba influenciado por los ideales liberales de Madero y José Vasconcelos, mientras que Efraín González Luna,  tenía una línea más católica. El PAN en ese entonces tenía una convicción democrática, se unió a la causa de los jóvenes rebeldes del 68 y luchó por la instauración de la democracia en México.

    Pero a partir de los fines de los años 70 y principios de los 80 algo empezó a pasar con el PAN. Una muestra fehaciente de ello fue la renuncia de Luis Calderón Vega (padre del Presidente Felipe Calderón Hinojosa) por la infiltración empresarial al partido, el mismo año en el que renuncia Luis Calderón al PAN, su hijo decide entrar. También se rumora que el Partido Republicano de Estados Unidos financió al PAN durante el mandato de Ronald Reagan. Pero no solo la corriente empresarial empezó a infiltrarse en el Partido Acción Nacional, los sinarquistas (conformado por católicos conservadores, algunos provenientes de organizaciones como MURO o El Yunque) también lo hicieron. Con ello lo que era un partido que se ubicaba en el centro del espectro político, pasó a ser un partido de derecha, neoliberal en su postura económica y conservadora en su postura social, a pesar de que intentan mantener esbozos del humanismo proclamado por Gómez Morín.

    Para comprender la participación del PAN en la «cacareada» transición democrática, tenemos que remitirnos a 1988. En esa época habían 3 aspirantes serios a la Presidencia de la República. Carlos Salinas de Gortari por el PRI, Manuel Clouthier por el PAN y Cuauhtemoc Cárdenas representando a las izquierdas (que posteriormente se convertiría en el PRD). Todos ya sabemos la historia, Cuauhtemoc iba ganando en el conteo, cuando el sistema se cayó (y se calló), para después darle el triunfo a Carlos Salinas de Gortari. Tanto el PAN y el PRD argumentaron un fraude electoral. Tanto Cuauhtemoc como el Maquío a pesar de sus diferencias ideológicas se unieron para reclamar el triunfo del primero, pero después de eso el PAN terminó siendo un mal chiste.

    Quién comenzó a hacer todo el cochinero en el PAN fue Diego Fernandez de Ceballos. Visto para unos como un recurso pragmático y como muchos otros como una forma de vender el alma del PAN al diablo. Ceballos, un prominente abogado, llevó a cabo negociaciones con Carlos Salinas de Gortari, a cambio de legitimarlo. El panista le pidió algunas reformas económicas (algunas relacionadas al TLC) y la reanudación de relaciones del gobierno con el Vaticano entre otros. A cambio, Ceballos, públicamente anunció la quema de las boletas electorales, a pesar de que Clouthier y Cuauhtemoc habían insistido en que se abrieran dichos paquetes para comprobar el verdadero resultado. Manuel Clouthier murió poco después en un accidente automovilístico donde se presume su automóvil en el cual también iba el diputado Javier Calvo, fue prensado por trailers.

    En el mandato de Carlos Salinas ocurrieron varias cosas inusitadas, primero, el crecimiento del país inesperado, la matanza de Ruiz Massieu y del candidato Luis Donaldo Colosio. Zedillo fue el elegido entonces por Carlos Salinas, pero el entonces presidente había tomado una mala decisión de acuerdo a sus intereses, porque Ernesto Zedillo terminó rebelándose. A su llegada al poder, se desató una crisis (que se empezó a gestar en el último años de Carlos Salinas) donde ambos se hercharon la culpa, aunque todos sabemos que Carlos Salinas y los que lo rodeaban fueron los verdaderos culpables; también Zedillo mandó encarcelar a su hermano Raúl Salinas por cargos de asesinato y enriquecimiento ilícito, y Carlos Salinas tuvo que huír a Dublín.

    Zedillo se encargó de recomponer la economía, si, con algunos puntos sobre las íes, sobre todo por el tema del Fobaproa y la Matanza de Acteal. Pero a pesar de ello, en su mandato se empezó a respirar un aire de democracia en el país. Antes era casi prohibitivo insultar a mandatarios o exmandatarios. Pero cuando el llegó al poder no paraban de circular máscaras alusivas a Carlos Salinas, chistes, columnistas que publicaban la debacle del sistema sin que fueran perseguidos o enjuiciados. De hecho, Pedro Ferriz de Con aseguraba que en ese tiempo era acosado por Manuel Bartlett, pero Zedillo calmó las aguas y Ferriz de Con pudo seguir haciendo periodismo. Muchos de los intelectuales y periodistas actuales empezaron a destacar en esa época, porque existía una mayor libertad de expresión.

    También en la época de Ernesto Zedillo se solidificó el Instituto Federal Electoral, el cual aseguró por varios años elecciones democráticas en nuestro país. De hecho, en 1997 el PRI perdió la mayoría de la cámara de diputados. Y de hecho pocos de los que formaron del IFE se habían formado en el PAN. Jose Woldenberg, el más importante consejero que ha tenido el IFE tenía una carrera ligada a la izquierda, también así, el ahora difunto Miguel Angel Granados Chapa.

    En realidad, el PAN había hecho poco para lograr la transición democrática. Su participación se limitó a presentar a un candidato carismático y populista encarnado en Vicente Fox, quien tenía la tarea de consumar la democracia en México. Zedillo había hecho el primer paso, a el le tocaba el segundo, desmantelar el régimen corporativo que había dejado el PRI, representado en los monopolios públicos, privados y sindicatos. Fox no hizo su tarea, lo poco que logró fue pasar una ley donde los ciudadanos podían consultar los gastos de la burocracia (IFAI), logrando una mayor transparencia en los gastos del gobierno.

    También a Fox se le acusó por intervenir en las elecciones del 2006, lo cual iba en contra de los preceptos panistas. El Partido Accion Nacional se mostró más alejado de su «humanismo» al lanzar la campaña «Peligro para México» contra López Obrador. Las elecciones fueron muy discutidas y actualmente la mitad de los mexicanos cree que fueron fraudulentas. Ahora el turno para desmantelar el corporativismo priísta fue para Felipe Calderón, pero sus detractores afirmaron que el PRI legitimó a Calderón como respuesta a la legitimación que el PAN le dió a este partido en el 2006. Pero tampoco hizo nada, de hecho Felipe Calderón negoció con la lideresa del sindicato más nocivo que existe en el país: Elba Esther Gordillo, los votos de los maestros. En todo su mandato tampoco ha desmantelado los vicios que México lleva arrastrando desde años atrás, el único éxito que tuvo fue el cierre de Luz  y Fuerza del Centro, una empresa ineficiente que no podía ser liquidada por la fuerza de su sindicato (el SME).

    La colaboración del PAN en la construcción de la democracia ha sido tan incipiente, que ahora si gana Peña Nieto en el 2012 (lo que se antoja más probable) al PRI le van a regresar a México tal y como estaba, con la sutil diferencia de que ahora tiene un incremento en la violencia generada por el narcotráfico.

    Es cierto, el PAN en su momento luchó incansablemente por instaurar la democracia. Pero cuando llegó el momento de hacerlo su papel fue secundario, el PAN se había vendido. Sus preceptos humanistas se fueron mermando, lo que ha ocasionado que muchos militantes terminen por bajerse del barco azul, como sucedió en el 2009. El humanismo fue cambiado por el pragmatismo político, el neoliberalismo y el neoconservadurismo.

  • Vitamina E (Primera parte)

    Es  muy humano tener la creencia de que podemos cambiar las cosas que están mal. Aunque nunca se terminen. “Es una pasión humana absolutamente comprensible y compartible”, decía Eduardo Galeano en una entrevista sobre el movimiento de los indignados en España. “Pero no coincide con la realidad […] la realidad se toma sus tiempos […] Son procesos muy complejos […] la historia es una señora de digestiones lentas. Y de andar suave”.

    “No hay recetas. Y desconfiaría de alguien que me diera una”.

    Entonces, ¿por qué quejarse? ¿Por qué criticar? ¿Por qué marchar si sabes que no servirá de nada? Si sabes que no cambiará nada, ¿para qué vas y cierras la calle y molestas a otra gente que no tiene nada que ver con el tema?

    El mundo quizá no vaya a mejorar mientras yo viva (ojalá lo hiciera). La historia dice que siempre ha existido la miseria, el sufrimiento, la guerra y otras cosas que consideramos negativas. Yo tengo la esperanza de que se puedan cambiar cosas gradualmente. Pero es sólo eso, esperanza. Y al igual que Galeano, “la esperanza es algo que se me cae del bolsillo. Y que tengo que recoger, a ver dónde está hecha pedacitos”.

    Digamos que no hay esperanza. Que tenemos la certeza de que no se puede cambiar nada a pesar de las manifestaciones, la represión y cualquier esfuerzo que trate de hacer algo diferente (como escribir al respecto) ¿Lo harían de todos modos? ¿Por qué?

  • Historia del periodismo en México.

    La era virreinal.

    Si bien el primer periódico como tal aparece hasta el siglo XIX, en México antes de la conquista aunque no como un germen periodístico como tal, existieron los huehuetlatolli, que eran los discursos de los reyes indígenas ante su pueblo. No fue sino hasta la llegada de los españoles y la  conformación gradual de las ciudades novohispanas que comenzaría el desarrollo de la prensa en México.

    La primera imprenta en América fue precisamente instalada en nuestro país, si bien ya se imprimían libros gracias al rápido desarrollo de la imprenta, el germen periodístico nació en México con pequeñas notas informativas que daban cuenta de hechos que acontecían no sólo en México, sino en los demás reinos españoles en América. Pero no fue sino hasta la aparición de las hojas volantes que se comenzaba a manifestar el quehacer periodístico en nuestro país. En estas hojas volantes se informaba más que nada los acontecimientos que se suscitaban en los diferentes reinos novohispanos, así como algunas notas de acontecimientos españoles y las buenas nuevas de los viajeros que llegaban a la nueva España. Pero distaba mucho de lo que sería el periodismo contemporáneo, ya que su uso era más bien utilizado para relatar historias exageradas y que muchas veces rayaban en lo grotesco y mágico,

    Pronto las gazetas dejaron este tipo de estructura y entonces serian de vital importancia, para una nueva España que se había desarrollado y crecido sustancialmente, con nuevas clases y necesidades. Por lo cual, las gazetas serían una herramienta importante para informarse sobre lo acontecido en España y sus designios sobre sus reinos en el nuevo mundo, lo cual trastocaba la vida social, económica y política de la nueva España.

    El periodismo durante la guerra de  independencia.

    En esta época el periodismo fue un factor importante que ayudaría a los criollos en su lucha por la independencia de España. El Pensador Mexicano de José Joaquín Fernández de Lizardi fue uno de los periódicos más comprometidos dentro de este contexto.

    Sin duda los criollos que intentaban sublevarse contra la corona española y buscar la ansiada independencia, tuvieron en los periódicos una herramienta para de alguna manera influir en la opinión de las elites que los leían, y de los que como Lizardi, tratan de hacer llegar a todos en la nueva España, no sólo a las elites. Fue tal la importancia de los periódicos como escenario de ideas y sueños libertarios que es Miguel Hidalgo uno de los que en este fervor independentista, de manera clandestina en Guadalajara funda El Despertador Americano, uno de muchos diarios que ayudarían a transmitir las ideas de un movimiento criollo que tomaba cada vez más importancia para toda la población mexicana. La prensa era perseguida por su carácter político y crítico hacia la figura de la corona española en México.

    Atrás habían quedado aquellas hojas volantes y gacetas que se ocupaban más de alimentar el morbo novohispano, ahora aunque de manera gradual, el periódico era usado como un medio de poder y de oposición a los designios reales y sus vicios.

    Con el triunfo de los independentistas, y ante el reconocido impacto de los diarios en la sociedad mexicana,  Agustín de Iturbide decide dar a conocer los pormenores y devenires de esta nueva etapa por medio de los diarios, sabiendo el alcance que esto traería al llevar la consumación de la independencia y sus por menores a todos.

    Los primeros años del México independiente.

    El periodo posterior a la independencia estuvo marcado por una gran disputa partidista por como llevar el rumbo del país y el consecuente desorden que esto desato a lo largo del país. La disputa entre liberales y conservadores fue una constante, así como las guerras que se suscitaron durante este periodo y que dejaron un país devastado y en bancarrota.

    Los proyectos de nación eran dos, los liberales que apostaban a un modelo como el estadounidense que era claro ejemplo de progreso en aquellos años, y el conservador que veía más próspero seguir el modelo europeo que de alguna manera se reproducía en los años de la corona española, y así de manera gradual, pero segura, alcanzar el desarrollo deseado. Estas ideologías y sus luchas por el poder, hicieron que México tuviera en 30 años 30 presidentes, lo que sin  duda trajo una inestabilidad hasta la llegada de Juárez y la reforma, y posteriormente con la controversial llegada de Porfirio Díaz al poder.

    Es en estos años y ante los acontecimientos que se suscitaban que el periodismo sufrió pues un auge meramente partidista. Existían periódicos conservadores y otros liberales, cada uno manejaba su visión y su línea, con la cual buscaban transmitir las ideas y os valores que les merecieran el apoyo de la mayoría de la población. No fue fácil pues esta transición, no olvidemos que incluso Iturbide antes su efímera estado en el poder, echo mano de los periódicos para mostrar su visión y tratar de seguir legitimando su mandato en el país en su diario La Gaceta Imperial del Gobierno de México, entre otros que simpatizaban a su causa.

    Este clima hizo que la posición con respecto a la prensa fuera cambiante, mientras muchas veces fue perseguida, en otros gobiernos fue tolerada. Más sin embargo estas persecuciones, sobretodo en el mandato de Santa Ana, dieron vida a revistas literarias, en las cuales se pudieron canalizar otros contenidos, más sin embargo no dejaron de tener un tinte político y crítico. Destacaron tres personajes en el periodo de la Reforma y posteriormente, los tres liberales radicales que apoyaron la época de la Reforma y  que serían grandes colaboradores del periódico Siglo XIX: Francisco Zarco, Ignacio Ramírez “El Nigromante” y Guillermo Prieto. El periódico mantuvo un aspecto crítico a los diferentes gobiernos, lo que lo hizo sobresalir ante la sociedad y la opinión pública.

    El siglo XIX.

    Un diario que logro convertirse en un referente nacional, de gran alcance y con gran acogimiento social fue el Siglo XIX. Su postura que buscaba la unidad nacional, aunque no lo logro por completo, hizo eco después de la guerra contra Estados Unidos, la fragmentación nacional sería por un tiempo algo desconocido para los mexicanos.

    Pero sin duda el gran logro, fue que la información de periódico lograba alfabetizar a mucha gente, ser punto de encuentro para debatir los acontecimientos nacionales, y un gran referente de la opinión pública y de los políticos respecto a esta. Ya que logro disminuir las barreras que existían entre los letrados y la sociedad general. Y además ser un contrapeso político.

    Si bien la censura gubernamental y la calumnia por parte de otros diarios fue constante, la posición del diario fue siempre la de informar a como diera lugar, sin importar la cárcel etc. Fue así que salvo un decreto presidencial, ni siquiera el mismo Santa Anna logró acallar las plumas de este diario. Ya con Juárez y su lucha de tres años por la Reforma, se abría otro horizonte periodístico en México, y claro un acontecimiento muy importante, la guerra francesa.

    La reforma.

    En esta época continua la lucha entre liberales y conservadores por adoptar la mejor manera de gobernar al país. En los diarios hay una lucha de posiciones y de tratamiento a la información. Pero es también un  periodo en el cual el periodismo polémico que venía desarrollando la prensa se ve mermado, México un país devastado por las guerras necesitaba una unidad nacional, la cual paulatinamente fue buscada por los intelectuales, es así que ya no era primordial el debate si el progreso estaba al norte o al otro lado del atlántico. Sino que se buscaba darle prioridad a lo que acontecía en México y las expectativas por un mejor país.

    Un hecho interesante fue la reelección de Benito Juárez, muchos diarios criticaban la decisión, mientras que el diario siglo XIX que era para ese entonces Juarista, defendía el hecho. Esto nos muestra el punto de lucha de los diarios, en el aspecto ideológico que estaba en sus adentros.

    Con la muerte de Juárez y el arribo de Díaz al poder, la política en los individuos dio paso a una sociedad más pragmática. Aunado a esto, el periodismo de clase obrera surgía, y aunque la política siempre continúo en los contenidos de los diarios, la divulgación científica e histórica, así como el contenido literario comenzaban a mostrarse en las páginas de los periódicos.

    Eso sí, ante la falta de un medio que legitimara a Díaz, nació El Imparcial, un diario oficialista que siempre defendió las acciones gubernamentales.

    Fin del periodismo polémico.

    Después de la muerte de Juárez, y el ascenso de Díaz al poder, la prensa tuvo un cambio encaminada a la unidad nacional. El progreso era visto pues como un denominador común para el país. Acabar con el sentimiento de lo extranjero como sinónimo de lo mejor y el menosprecio hacia lo propia fue una constante hasta lo que fue la segunda reelección de Díaz.

    La revista literaria tomo fuerza, las novelas costumbristas, políticas e históricas, y la incursión de esta literatura en los diarios fue símbolo de nuevas necesidades y de una elite porfirista intelectual. Aun así, el alfabetismo era poco, y el analfabetismo mucho.

    El positivismo que veía en el progreso la unidad nacional, y el camino hacia una realización nacional fue también una constante que se encaminaba a la industrialización que durante el periodo de Díaz el país vivió.

    La rebelión de Tuxtepec.

    La prensa tuxpeca que nacía con la declaración de guerra contra Juárez por parte del general Porfirio Díaz,  tuvieron choque con los diarios que apoyaban a Juárez, su muerte en 1872, dejo a la deriva esta prensa tuxtepeca. Pero el gobierno interino de Lerdo fue golpeado por la prensa de Díaz también.

    Mientras la prensa oficial hablaba de la paz, la prensa opositora caricaturizaba a la nueva burguesía porfirista, pero estos tildaba de metafísicas sus críticas y de obstruccionistas. México que estaba en la bancarrota había abierto las puertas a las empresas extranjeras.

    Nace entonces otra oposición, la clase obrera impulsa la prensa obrera. En esta se pone de manifiesto las carencias y abusos de las empresas extranjeras hacia los trabajadores. Los gremios formados por estos buscan socializar sus demandas y poner en relieve su problemática. Es interesante como Díaz ante los grupos que lograron unirse, los disocia comprando a muchos de ellos y encarcelando a los que se resistieron. Aun así, los gremios obreros continuaron organizándose y podemos ver en sus exigencias cuestiones interesantes: la no participación en las elecciones, la emancipación de la mujer, la creación de cooperativas y la difusión de las organizaciones ya existentes. Esto sin duda es muy interesante, ya que no era una línea marxista, sino un anarquismo de corte español la que guiaba a estos grupos.

    El porfiriato.

    Durante la época del porfirismo la censura fue una constante, si bien su era comenzó con un intento de conciliación con muchos diarios, su libertad se fue minando. Muchos de los periódicos fueron clausurados y muchos de sus editores fueron desterrados del país. Aunque siguieron publicando de manera clandestina y tratando de que las publicaciones llegaran al país.

    Sin embargo, muchos periódicos extranjeros tuvieron un auge dadas las condiciones que Díaz ofreció, y los capitales que tenían invertidos en el país. Inclusive se les agradecía su injerencia.

    Pero una nueva manera de represión hacia la prensa nación en esta época: la presión económica hasta su eliminación. Pero fue entonces que la prensa se comenzó a concebir como una empresa, ejemplo de ello fue El Imparcial, que con claro apoyo gubernamental salió a la venta por un centavo. Este periódico tenía su influencia en los diarios norteamericanos y fue producto de los primeros linotipos que llegaron al país.

    Muchos de los diarios no lograron sobrevivir. A pesar de que algunos periódicos independientes continuaron publicando, en sus páginas hacían eco de la represión que vivían, los cateos e inclusive los asesinatos. Fue así que muchos se vieron forzados a escribir en el anonimato y en una baja de 300 periódicos (contabilizados en 1883) a 200 en el año de 1891.

    Tras la segunda reelección de Díaz, la burguesía e intelectuales apoyaban su régimen, era tal el desdén con que se veía a la población que no formaba parte de su elite, que incluso Porfirio Díaz, declaro que sólo dejaría el poder cuando el pueblo mexicano estuviera educado para la democracia. Y es que la excusa intelectual es que los hechos tras la independencia (guerras, disputas) mostraban la inmadurez del pueblo mexicano para gobernarse a sí mismo.

    A pesar de que le bienestar económico lograba llegar hasta las clases populares, la oposición a Días iba en aumento. Los estudiantes comenzaron a adherirse a los grupos opositores existentes. Pero no duraría mucho su apoyo, ya que muchos fueron encarcelados y multados, pero fueron perdonados muchos de ellos que se adhirieron al régimen, con lo cual se disipo su actuación en los diarios y el régimen pudo seguir manteniéndose sin mucho ruido.

    El grupo de los científicos, un grupo afín al porfirismo formularia un proyecto de nación. Aunque tenían una posición “critica” hacia el régimen e inclusive aceptaban que se vivía bajo una dictadura, era este grupo era necesaria. Su visión para construir una nación, se basaba en el positivismo de moda, y bajo la máxima “no hay orden sin progreso, no hay progreso sin orden”, la cual reprodujeron en México con la ayuda de revistas propagandísticas. Pero a pesar de esto, la realidad nacional era otra y la represión un hecho cotidiano.

    La oposición seguía satirizando al régimen y el diario El Hijo del Ahuizote daba clara muestra de ello. También muchos de los diarios de oposición terminaron a formar parte del aparato gubernamental. La represión volvió a obligar a la publicación de revistas donde la censura era casi nula. En estas revistas el arte y la cultura, así como los artículos científicos tuvieron un gran auge. Pero así como muchas duraron muy poco, algunas comenzaron a consolidarse.

    Grupos liberales volvían a exigir la democracia y la prensa nacional volvió a despertar y a transformarse. Es así que el diario Regeneración de los Flores Magón y Armando Horcasitas ve la luz en 1900. Pero la represión se incrementó una vez más, tanto que las elecciones de aquel año pasaron totalmente inadvertidas.

    Díaz sufrió una enfermedad, durante ese corto periodo las pugnas por el poder no tardaron en emerger, lo cual dio asueto a los liberales que volvían a buscar consolidar un grupo opositor. Mas sin embargo en 1902 al regreso de Porfirio Díaz, estos grupos fueron disueltos de nuevo, e inclusive clausurados sus diarios y muchos de ellos encarcelados y juzgados ahora por un juez militar (muchos de ellos ya habían sido liberados de las cárceles en donde purgaron sus condenas anteriores). Un delito de prensa fue turnado a la jurisprudencia militar, algo nunca visto.

    La oposición sin embargo, se exilió, tuvo su centro de operaciones en Estados Unidos, y desde ahí se siguió publicando para el pueblo mexicano. Aunque de manera clandestina se publicaba, lograron establecer grupos de apoyo que congeniaban con sus ideas, lo cual fue una constante hasta la gran crisis de 1908. Díaz seguía condenando a muchos periodistas a bartolinas sin compasión, su posición para el exterminio total de la oposición y sus ideas contra era más que nunca una prioridad, la opinión pública sabía más de lo que él deseaba.

    Después de una entrevista hecha en estados unidos donde Porfirio aseguraba que estaba dispuesto a dejar el poder, democráticamente, que el pueblo ya estaba listo, La oposición comienza a organizarse, y la prensa es otra vez una aliada más. Si bien Díaz termina por renunciar, los intentos que hubo por parte de Madero y Carranza, con la ayuda de sus respectivos diarios y el apoyo de un pueblo que exigía y demostraba su inconformidad con el gobierno porfirista, el germen revolucionarios esta por desarrollarse.

    Por último habrá que resaltar como la caricatura mexicana fue un gran ingrediente dentro de esta época, y que en ella el reflejo de los acontecimientos nacionales fue satirizado de manera increíble. El hijo del Ahuizote como su principal exponente, y gente como Posada, como autores magistrales de una crítica punzante y artística, que conectaba con el pueblo y que sobrepaso la función ilustrativa como tal.

    La revolución.

    Durante esta época la prensa nacional gozo de una libertad que nunca se había visto. De la mano de Madero y su Plan de San Luis, esto se llevó a cabo al grado de que fue la misma prensa la que termino por desprestigiarlo. Madero al ascender al poder nunca imagino que la prensa se desbordaría en información que mucha de las veces carecía de fuentes y más bien eran dimes y diretes de barrio. La prensa se vio rebasada por esta libertad, a la par, las políticas que Madero adopto cuando veía fuera de control a la prensa fue reprimirla, como la anterior dictadura, aunque no fue tan mordaz, las tomas de imprenta e incendios volvieron.

    Madero tuvo varios desaciertos muchos políticos y otros de mala estrategia, ya que inclusive el diario El Imparcial fue adquirido por el gobierno, pero la plantilla porfirista no fue removida. A la postre el asesinato de Madero fue el epitafio de su corta y empantanada etapa al frente del país.

    Por otra parte los diarios revolucionarios divididos según la filiación que se tenía, Carrancista, villista, zapatista u oficialista (Huertistas a la muerte de Madero), todos enfrentaban las carestías de papel, tinta etc. Cabe mencionar que en esta etapa, con Carranza en el poder, los diarios independientes como tal no existían, todos estaban bajo la influencia de Carranza y su constitucionalismo. Es así como surge El Universal con Palavicini, ya con el uso de maquinaria estadounidense. El Nacional fue el único que podía decirse independiente, pero fue clausurado en 1917 y reapareció en 1921, ya como un órgano de difusión gubernamental para el PRN después PRI.

    Si bien con Carranza la libertad de prensa también estuvo presente, un nuevo periodismo vería la luz a la caída de Carranza, la época posrevolucionaria había traído nuevos retos y nuevas consecuencias para el país, un nuevo diarismo surgiría entonces en el país como espejo de su sociedad, un periodismo monopolizado y capitalista.

    La prensa posrevolucionaria y contemporánea.

    La prensa pasaba pues a ser un producto comercial en la nueva sociedad mexicana. Su estilo estadounidense en cada uno de los periódicos estaba presente: propaganda. Además de que el modelo a seguir era el estadounidense, de las cuales inclusive gracias a las agencias que ya tenía estados unidos, nutrían los diarios nacionales. En México la prensa seguía siendo algo de elite, no todos tenían el acceso a sus páginas. Y muchos de los intelectuales de aquellas épocas utilizaban la prensa, según dice Monsiváis, como una universidad pública donde se esgrimían debates intelectuales, de los cuales la mayoría no entendió nunca el porqué, ni los contextos, fue excluido, es más nunca fue invitado a participar.

    Nacían más periódicos cuyo objetivo era vender y mantener al público atento a la información, una información que no era precisamente informativa. Las noticias eran una carrera por el hecho más increíble o escandalosos, con desplegados que por su inmediatez no estaban diseñados para ahondar o seguir la noticia, lo efímero era lo vendible, y la propaganda más.

    Hacer periodismo en esta era no era barato, es así que muchos diarios desaparecieron, sobre todo los de provincia, además excepto la ciudad de México, en provincia aun la represión periodística era fuerte, los cacicazgos se mantenían fuertes y no era tarea fácil. Además el gobierno crea una empresa reguladora de papel, con la encomienda de reducir los costos de prensa, mas sin embargo esto le daría el control de la venta y por tanto, una manera de presión hacia los diarios mismos. Además el gobierno tenía controlado y en su poder a distintos diarios a lo largo del país.

    Pero vendría 1968, entonces el periodismo tendría otra catarsis. El Excélsior fue un ejemplo del periodismo que se venía dando y que en 1968 también se ve trastocado, no es ya un periodismo de ataque al contrario, sino un periodismo que si bien informa de manera más clara, y de alguna manera crítica, no deja de ser comercial, su posición demostró que la censura continuaba dándose en el país.

    A la caída de los estudiantes, también cayó años después la de Julio Scherer al frente del Excélsior pero la oleada de diarios que comenzaron a surgir mostraba el fruto de lo sembrado por aquella coyuntura nacional. Surgieron muchos, unos al desaparecer otros, pero se ganaba un poco más de libertad, aunque condicionada. Pero producto de su comercialidad, el amarillismo y la nota roja, serian en muchos de los diarios el aumento de tiraje y ganancias.

    Lo que no podemos dejar de lado, es que a final de cuentas son en todos los casos que revisamos en la era moderna, los dueños de los periódicos son prominentes empresarios, que veían en el auge del periodismo mundial, un negocio redondo, tal y como se vivía en estados unidos. La libertad estaba coartada para el periodista, el editorialista, etc. Los intereses y favores entre empresarios y políticos no era algo nuevo, y esto causaba muchas de las veces conflictos y ceses inmediatos, así como censuras editorialistas, como la que inclusive ejerció el Excélsior en aquel fatídico 1968.

    Sin duda el trabajo y quehacer periodístico no es una práctica sencilla, conlleva una infinidad de relaciones y procesos que, en es en ese recorrido entre buscar la nota y la redacción, que mucha información no encuentra cabida, y es esa libertad condicionada la que impera.

    Bibliografía.

    Argudín, Yolanda (1987). Historia del periodismo en México. Desde el virreinato hasta nuestros días. Ed. Panorama. México.