Etiqueta: Fraude electoral

  • Guía de supervivencia para un fraude electoral

    Guía de supervivencia para un fraude electoral

    Guía de supervivencia para un fraude electoral

    Muchos de ustedes saben que no simpatizo con López Obrador, por lo cual pueden dar por sentado que escribo esta columna «manipulado por el discurso de AMLO, el fraude y las mafias» y todo ello. Pero si me preguntan si existe la posibilidad de que se orqueste un fraude electoral en las elecciones, yo respondería que sí.

    Antier me angustié ante la decisión del Tribunal Electoral de darle la candidatura al Bronco, el mismo que validó elecciones tan fraudulentas y tramposas como las elecciones del Estado de México y de Coahuila el año pasado. Algunas personas ilusas dijeron: «se quejan porque el candidato no les gusta, se quejan porque le va a quitar votos a López Obrador». Nada más falso. ni lo primero y tal vez ni lo segundo. Muchos nos indignamos porque El Bronco había hecho trampa y porque las razones del Tribunal fueron bastante absurdas: que no se respetó su derecho de audiencia cundo el Bronco sí tuvo ese derecho por parte del INE, de hecho hubo doce sesiones.

    Y los priístas fueron los únicos que aplaudieron la decisión.

    Pero el TEPJF no es la única institución que ha sido utilizada con fines políticos y electorales. Lo mismo se puede decir de la PGR utilizada con fines electoreros en contra de Ricardo Anaya. No son dos instituciones cualquiera, de hecho son instituciones que son pilares y fundamentales para el buen funcionamiento institucional.

    Entonces, si el PRI-Gobierno es capaz de utilizar estas instituciones a su antojo, no tendría ningún fuerte impedimento para llevar a cabo un fraude electoral. De hecho, ya lo hizo el año pasado en contra del PAN en Coahuila y de MORENA en el Estado de México. Si bien, en éste último caso no se orquestó dentro del PREP ni el recuento de votos, sí se hizo al permitir (gracias, de nuevo, al TEPJF) graves ilegalidades e irregularidades en la campaña que ameritaban la nulidad de la elección.

    También es importante recalar que si bien la posibilidad existe, no implica que necesariamente ocurrirá. Esto es muy importante porque si uno de los actores políticos clama fraude, es importante verificar que este sí se haya llevado a cabo, que se presenten pruebas, que los ciudadanos también indaguemos dentro de todo lo que ocurrió en el proceso electoral y en las votaciones. Así como es posible que quien cometa un fraude intente hacerlo de una forma que no sea tan fácil demostrarlo, también es posible que quien no reconozca un resultado legítimo, haga caso omiso cuando se le pida presentar pruebas. 

    He escuchado a algunas personas (en las redes sociales) esperar que le hagan fraude a López Obrador para «salvar a México». Esa afirmación no sólo es absurda sino incongruente, porque se está pidiendo lastimar más la ya de por sí maltrecha democracia y deteriorar aún más las débiles instituciones que tenemos para evitar la llegada de un candidato que consideran «nocivo». Es paradójico porque si se piensa que un candidato es «un peligro» la mejor forma de contener su margen de acción en este sentido sería creando instituciones sólidas que no puedan ser usadas al capricho del presidente y contrapesos tanto políticos como ciudadanos. Un claro ejemplo de ello es lo que sucede en Estados Unidos con Donald Trump, donde la existencia de instituciones autónomas le han impedido gobernar a su antojo. 

    Ante todo, los ciudadanos deberíamos luchar en favor de la legalidad, de unas instituciones que funcionen para lo que fueron diseñadas. Unas instituciones fuertes son básicas para crear un país que funcione, un país que combata problemas como la corrupción, la inseguridad y que promueva un desarrollo económico del cual todos nos veamos beneficiados.

    Por eso como ciudadanos, nuestra tarea es hacer lo que está en nuestras manos para tener unas elecciones limpias donde gane el candidato que los mexicanos eligieron independientemente de si se simpatiza o no con tal o cual candidato. Por ejemplo, quienes fueron nombrados como representantes de casilla no deberían renegar de la tarea que se les encomendó, sino por el contrario, tendrán una gran oportunidad para vigilar el voto en su casilla correspondiente. Los ciudadanos debemos denunciar y exhibir todas las ilegalidades que veamos en campaña.

    Pero lo más importante, creo yo, es controlar las emociones y no dejarse llevar por el calor del momento. En dado caso de que exista o se presuma un posible fraude electoral, nuestra tarea es buscar elementos que ayuden a probar que este se ha llevado a cabo. Es importante ser muy críticos a la hora de recopilar pruebas. Por ejemplo, en las elecciones del año pasado se mostraron como «pruebas del fraude» errores en el conteo del PREP que a todas luces eran un error de dedo (los errores humanos son comunes en los conteos rápidos que tienen un fin meramente informativo y se corrigen en el conteo final). Es importante, por ejemplo, informarse del funcionamiento del proceso de recolección y conteo de votos, no atender a rumores falsos (que posiblemente circularán el día o los días posteriores de la elección) porque también es cierto que dentro del proceso de la recolección de votos existen más candados que vuelven un tanto más difícil que antes orquestar un fraude dentro del conteo.          

    La participación ciudadana es elemental para procurar elecciones libres y, por tanto, esta tiene que ser responsable. Se debe determinar si hubo algún fraude o ilegalidad con base en la evidencia y no con base en la simpatía con un candidato. Un fraude electoral es un atentado contra la vida institucional y la democracia en nuestro país, pero no reconocer una derrota que fue legítima no es algo muy distinto porque deslegitima a una institución que sí hizo su trabajo.                                                                                                                                                                                                                

    En caso de unas elecciones cuestionadas, los ciudadanos debemos estar a la altura y no ser presa de los intereses políticos (cualquiera que estos sean).

  • Karma panista, o cómo pesan las elecciones del 2006

    Karma panista, o cómo pesan las elecciones del 2006

    Yo ignoro si en las elecciones del 2006 hubo fraude electoral. Me quedé con la idea de que los elementos con los que podía emitir un juicio no eran suficientes para afirmar si había existido el fraude que denunció López Obrador o no lo hubo. Pero hay algo que sí es cierto. Es que en el 2006 se debieron haber contado los votos. No hubo argumento sólido para negarse a hacerlo. Que López Obrador no supo perder, que nuestras elecciones eran de las más caras del mundo (más por el costo de las identificaciones que van asignadas al IFE a diferencia de casi todos los demás países, y no por el reconteo donde voluntarios hubieran participado), que así eran las reglas del juego. El país quedó polarizado y quedó una herida abierta que hasta la fecha no se ha cerrado.

    Karma panista, o como pesan las elecciones del 2006

    El «karma» como algunos dicen, podría actuar en contra del PAN. Las circunstancias en 2013 son muy diferentes, porque tenemos a un PRI en el gobierno y al PAN en la oposición. A la llegada de Peña Nieto al poder, PRI, PAN y PRD firmaron el Pacto por México. parecía una luna de miel para Peña Nieto, visto tal cual reformador e impulsor de los cambios que «México necesita», hasta que ocurrió lo que ocurrió en Veracruz. El gobierno del PRI quedó evidenciado, todos los focos apuntaron a Rosario Robles, y Peña Nieto dio un remedio que salió peor que el padecimiento al decir «aguanta Rosario, cuando las pruebas eran contundentes, lo que a ojos de muchos fue un acto completamente cínico del Presidente.

    En el discurso panista resalta la frase que antes ignoraban: «fraude electoral». Los panistas amenazaron con retirarse del Pacto por México si no se sancionan a quienes desviaron fondos federales, y también se retirarán si no se ponen candados para evitar cualquier amago de fraude. La postura es loable, y más cuando el PAN se veía demasiado tibio y timorato. El problema es que el fantasma del 2006 le puede jugar mal.

    Si se hubiera tenido certeza de quien ganó en ese año, más personas les darían la autoridad moral al PAN para hablar del tema. Pero un sector (minoritario pero no tanto como para ignorarlo, y con quien podemos concordar o no, pero necesario para generar masa crítica) desconfía del PAN, dicen que entre PAN y PRI se roban porque son igual. Esta postura, no demasiado cercana a la verdad, también ha sido defendida por López Obrador que influye sobre parte (no todo) de ese sector no tan minoritario.

    El problema es que ante cualquier intento del gobierno actual de cometer algún acto ilícito referente a las elecciones, se necesita una oposición fuerte y la suficiente masa crítica. El fantasma del 2006 debilita al PAN como oposición, les recordarán que no quisieron contar los votos mientras que los priístas sí (que se debe más bien al cambio de las leyes electorales). Si a esto aunamos al PRD cuyo líder Jesús Zambrano está más cerca del PRI que el mismo PAN como afirman sus detractores, entonces habrá que pensar si la oposición podrá ser lo suficientemente fuerte para frenar un eventual fraude electoral.

    Si se hubiera contado voto por voto en el 2006. El PAN tendría más prestigio en cuanto a percepción democrática se refiere. Lamentablemente las políticas las malas decisiones pueden no pesar tanto en el corto plazo y sí mucho en el largo plazo. A diferencia del PRI, que desde antes del 2006 tanteó su regreso hegemónico y actuó en consecuencia, el PAN optó por la inmediatez y los resultados están a la mano.

     

  • El duro camino de Peña Nieto a la presidencia

    El duro camino de Peña Nieto a la presidencia

    Televisa, Luis Videgaray, y Carlos Salinas tendrán una difícil tarea: Poder mantener en buen estado al «títere» dentro de la presidencia. Un hilo que se rompe, un presidente que se cae.

    El duro camino de Peña Nieto a la presidencia

    Es casi seguro que las instituciones darán el fallo a favor de Enrique Peña Nieto, no solo porque las pruebas de López Obrador no son lo suficientemente contundentes legalmente hablando (la compra de votos en cantidad es algo muy difícil de comprobar) sino porque, sin querer llegar a la paranoia, veo un sesgo de las «instituciones» a favor de Peña Nieto, como la irrisoria decisión de afirmar que no hay pruebas de que Televisa hizo propaganda encubierta en su favor (pruebas que todos los ciudadanos tenemos en la mano al haber visto durante más de 6 años como promocionaban en demasía al candidato).

    Dentro de todo esto hay algo seguro, la presidencia para Peña Nieto será algo muy difícil, y más si quiere volver a gobernar como antes (tomando en cuenta que en el Estado de México gobernó «como antes»). ¿Por qué digo esto? Peña Nieto llegará con un tufo de ilegitimidad muy alto. Los que dudaban de la legitimidad de Calderón en el 2006 eran poco más del 30%, y eso fue suficiente para que esto fuera una carga, que determinó hasta cierto punto el rumbo de la presidencia. En el caso de Peña Nieto todavía no aparece algún estudio que revele que porcentaje de la población duda de su legitimidad, pero me atrevo a decir que es más alto, más de la mitad de la población. Ante la falta de un estudio profesional, decidí hacer una encuesta en varias redes sociales (que al momento de escribir esto está en curso), que si bien no puede representar cabalmente la opinión de todos los ciudadanos, si nos puede dar una idea, y es que en este estudio, la mayoría de las personas que votaron por López Obrador o Josefina Vázquez Mota, creen que las elecciones fueron fraudulentas (más en lo que tiene que ver la compra de votos, que en el proceso electoral); esto seguramente será un lastre para Peña Nieto, más porque tampoco hay forma de comprobar «que no lo hizo» y porque muchos ciudadanos conocen de viva voz algún caso relacionado con la compra de votos.

    A diferencia de Carlos Salinas en 1988, Peña Nieto llega con una pésima imagen de su persona. En los gobiernos del PRI, siempre se presentaba a un Presidente omnipotente, paternalista, dadivoso, el Presidente era «El Presidente», al cual se le tenía mucho respeto (miedo). Y el problema es que para la mayoría de la población, (discúlpenme por las palabras pero así lo describen) Peña Nieto es un pendejo, y un títere; lo cual daña mucho su imagen en aras de buscar ser «El Presidente». La población ante la frustración de ver un personaje así en la Presidencia, como una forma de catarsis, buscará al menos, esperar que cometa errores (que seguro lo hará) para burlarse de él, algo así como lo que sucedió con George W Bush en los Estados Unidos.

    Ante esta situación, podría estar la posibilidad de llevar a cabo un quinazo. Para quienes no sepan que es esto. Es una tradición donde los presidentes que llegan con dudas sobre su legitimidad o capacidad al poder, llevan a cabo algún acto para recobrar la legitimidad. Carlos Salinas lo hizo al meter a la prisión a «La Quina», Ernesto Zedillo al meter a prisión a Raul Salinas, y Felipe Calderón al declararle la guerra contra el narcotráfico. Pero esto incluso será difícil porque Peña Nieto tiene compromisos con aquellos personajes de dudosa procedencia que podrían ser candidatos. Uno podría pensar en Elba Esther Gordillo como la opción más fuerte, pero ella misma ya está pensando en dejar el sindicato. También ciertamente cada vez más gente ya conoce esta tradición y por lo mismo, si Peña Nieto llegara a meter a la cárcel a alguien, o regresar la seguridad al país (pactando con los cárteles), muchos pensarán que efectivamente, fue un quinazo y le restaría fuerza a dicha acción.

    Peña tendrá una Presidencia muy difícil, porque quiere regresar al pasado y ya lo empezó a hacer con la censura de los periodistas que hemos visto. Pero ante alguna eventual mala decisión que afecte a la ciudadanía, el mundo podría venírsele encima. Siempre he dicho que México es una olla de presión a punto de explotar, y al dar un paso en falso, a Peña Nieto le podría explotar, sí, en la cara. Y podríamos ver, no sé, a Marcelo Ebrard tomando posesión, tal vez no en el 2018, sino antes.

    Por cierto como off-topic. Si algo me da un poco de aire, es el ver a Manlio Fabio Beltrones como coordinador de su bancada en la Cámara de Diputados. No es que me termine de simpatizar este personaje, y de que tiene cola que le pisen, la tiene. Pero es de los muy pocos priístas en haber metido propuestas (sobre todo cuando estuvo en el senado) que coadyuvaran en el crecimiento de una incipiente democracia.

  • El asunto de López Obrador y las impugnaciones

    El asunto de López Obrador y las impugnaciones

    Lo probable es que tengamos que tolerar un gobierno posiblemente autoritario de Peña Nieto, y ante ello deberemos prepararnos. Espero no nos acostumbren a usar eufemismos, al grado que le llamemos «gobierno retro», o «gobierno vintage» a un PRI de Peña que no le molestaría en lo absoluto regresar atrás.

    El asunto de López Obrador y las impugnaciones

    Existe la famosa frase de que «el que acusa tiene que probar», y naturalmente en un sistema que funciona debería ser así, y hay un pacto social donde se supone que así deberían de ser las cosas, pero ¿Qué hacer cuando no existen las suficientes pruebas, porque por x o y razón es imposible tenerlas en la mano?. Por ejemplo, en el caso de las impugnaciones de López Obrador. Desde un punto de vista legal sabemos (exceptuando las indagatorias de las tarjetas de prepago), que las pruebas que presentan no son las suficientes, porque por ejemplo, el asunto de la compra de votos es algo prácticamente imposible de probar y cuantificar, se haya dado a la escala que sea. López Obrador podrá presentarnos en su «Expo Fraude», hasta animales, burros, gallinas (sí, así sucedió) que supuestamente fueron parte de la compra de votos. Por ejemplo en el Expo Fraude se presentan vasos, termos, labiales y hasta discos de Peña Nieto, podrán decir que tratan de mostrar el rebase de topes de campaña, pero al menos para mí, lo presentado en esa expo, no me dice nada; y las pruebas de que hubo algunos actos fraudulentos eran las que ya todos conocíamos. Pero al no ser tan contundentes las pruebas, la gente también podría preguntar si AMLO y compañía las están inflando. Ciertamente yo sí creo que el PRI de Peña compró las elecciones (utilizando muchas artimañas), pero también es cierto que varias de estas o son difíciles de probar o las que no son tan difíciles de probar no son causa de nulidad,  y a pesar de que fuera justo, no es ilegal, así lo dice la ley que también aprobó el PRD en la reforma del 2009.

    Si por ejemplo, se sentencia la elección, se dice que las pruebas no son suficientes para anular la elección, lo correcto sería que AMLO aceptara (bajo protesta si quiere), el fallo. Porque aunque no sea justo, así lo dictaminan las reglas del juego. Pero, ¿Qué pasa, por un ejemplo, si en realidad si hubo una compra de votos tal que revirtió el resultado de la elección?, entonces entramos en un dilema. Porque lo justo no siempre es lo legal.  Lo justo nos pediría la nulidad de la elección, lo legal no. Yo, bajo mi criterio, viendo no solo la compra de votos, sino el rebase de topes de campaña (que todos vimos que la propaganda de Peña Nieto fue mucho mayor a los de los otros partidos), el asunto de Televisa; vería justa la nulidad. Pero el problema es que lo legal no siempre es lo justo. Y entonces si el fallo es favorable a Peña, lo correcto sería aceptar el fallo, y buscar, una nueva reforma donde todas estas prácticas fraudulentas, sean tipificadas como eso, y sean causa de nulidad de la elección.

    A mí donde me dejaría dudas el fallo, es en la presunta incapacidad de las autoridades de resolver el asunto de Monex y Soriana, que naturalmente deja sospechas, porque han argumentado que es una investigación que llevaría meses, y resulta que la periodista Carmen Aristegui les está comiendo el mandado. Pareciera que ya hay una respuesta en este asunto, donde la TEPJF fue requerida por la Fepade para resolver los casos de Monex y Soriana, lo cual podría ayudar a resolver toda esta problemática.

    A mi consideración. López Obrador debería enfocarse en el asunto de las pruebas. Los spots y las «Expo Fraude» están demás porque no muestran nada nuevo ni contundente. Para que fuera contundente, tendría que llevar 3 milllones de tarjetas Soriana al zócalo, o bien llevar a los más de 3 millones de personas compradas para que dieran su testimonio; es decir, es imposible. Espero que después del fallo, no se repita el escenario del 2006, más porque ante el advenimiento de un gobierno autoritario, y un pan debilitado, es muy necesaria la presencia de la izquierda, quien deberá trabajar para, evitar una regresión, y para que nunca más se pueda volver a imponer un presidente desde una televisora. Así, los jóvenes del #YoSoy132 deberán enfocarse en buscar la democratización de los medios por medio de la pluralidad, y la reforma educativa que México tanto necesita. El que tan fuerte sea la regresión con el PRI de Peña, sea ligera, no exista o incluso haya un avance, dependerá también, de todos los opositores que somos la mayoría de los mexicanos.

    Aclaro, la compra de la Presidencia, sea insuficiente o suficiente para dar la vuelta a la elección (lo cual ignoro), no se llevó a cabo dentro de la casillas, ni en el cómputo ni en el PREP. El proceso está lo suficientemente blindado como para poder ser violado frecuentemente, es difícil pensar en un fraude dentro de unas casillas que estuvieron muy bien vigiladas. En el PREP se presento alguna que otra irregularidad, más pareciera ser por errores de dedo; pero algo es cierto, existieron más boletas tachadas a favor de Peña Nieto que de los otros dos actores. El problema es como se tacharon esas boletas. Y no, no se trata de hacer caso omiso ante un «cochinero» que pasó, por el contrario, ya se dejó constancia de que pasó, y aunque gane Peña Nieto por la vía legal, deberá estar en nuestras mentes, el como ganó.

  • PAN habla de fraude, pero es cómplice de él

    PAN habla de fraude, pero es cómplice de él

    PAN habla de fraude, pero es cómplice de élDe verdad que a veces algunos actores políticos me sorprenden, yo no sé si tengan alguna deuda o que pase pero los argumentos que presenta el PAN donde habla de las «irregularidades» en el proceso electoral son prácticamente las mismas que presenta Andrés Manuel López Obrador, aceptan que se cometieron prácticas fraudulentas en las elecciones pero afirman que no van a impugnar porque no tienen las suficientes pruebas. El PAN habla de fraude, pero es cómplice de él.

    Parece que con esto, el PAN quiere sentenciar su debacle, porque en un momento así ¡no te puedes quedar en medio de todo!, tienes que tomar una posición determinante; y parece que han navegado de una posición a otra, de legitimar a Enrique Peña Nieto, a concordar en «casi todo» con López Obrador, movimiento que más que a una posición legítima y de convicciones, parece obedecer más a intereses electoreros y de partido, donde tratan de posicionarse de acuerdo a lo que dice la gente, ahora como muchos mexicanos dicen que hay fraude, entonces, ¡digamos que hay fraude!, pero eso sí, no vamos a hacer absolutamente nada para denunciarlo. Entendería más la posición si al anular la elección, no sé, López Obrador fuera nombrado Presidente al haber terminado en segundo lugar, pero aún así. Y es que si se anula la elección, el congreso tendría que nombrar a un presidente interino que tomaría posesión el primero de diciembre, y se realizarían elecciones extraordinarias a más tardar en dos años, en las cuales pueden contender todos los partidos.

    Viéndolo bien, al PAN le convendría la anulación de la elección, porque naturalmente, al usar este recurso, las autoridades estarían oficializando las prácticas fraudulentas del PRI con lo cual estos perderían muchos votos, y el PAN podría buscar el voto útil a su favor. Además la anulación de los comicios no pondría en riesgo la estabilidad del país, yo incluso veo más riesgos en la llegada de un Presidente con muy fuertes acusaciones de ilegitimidad, el cual ante cualquier «metedura de pata» podría hacer estallar la olla de presión. Con la anulación de la elección las instituciones podrían recuperar credibilidad, porque la gente diría, -como sea, el sistema funciona-, y la forma en que se llevaría esta, no pondría en riesgo la economía del país ni nada por el estilo. En cambio, si las elecciones no se anularan (lo más probable), las instituciones electorales quedarán muy disminuidas, perderán legitimidad, y sobre todo, quedará una herida más en el inconsciente colectivo mexicano, otro círculo sin cerrar.

    El PAN no necesariamente tiene que «unirse a López Obrador», puede hacer la demanda por su lado. Pero incluso una unión no sería tan descabellada, sobre todo porque esta legitimaría mucho a los azules (siempre y cuando también, guarden distancias en aquellas actitudes de AMLO que no pudieran ser prudentes). El ir juntos no significa que concuerden, Clouthier y Cuauhtémoc Cárdenas tenían ideologías opuestas y aún así pelearon juntos. Ciertamente hubo un fuerte conflicto entre ambas partes en el 2006, pero por eso mismo, un acto así legitimaría mucho al PAN, sobre todo ante sus oponentes. Pero como decía, pueden no ir juntos, pero el PAN debería buscar la anulación de los comicios por principios, claro, dentro de la vía institucional.

    No es una traición que el PAN decida trabajar con el PRI en las reformas, máxime cuando el PAN las apoya y concuerda con ellas de acuerdo a su ideología neoliberal. Pero el impugnar las elecciones no cancela de ninguna manera esa posibilidad, más cuando este tipo de reformas se toman en base a las votaciones en las cámaras. Así como el haber impugnado las elecciones, el hacer esto también mostraría un nivel de civilidad en el PAN. Pero creo que aquí aplica el dicho de «el que nada debe, nada teme«, porque el PAN parece tener todas las ganas de denunciar el fraude y nada más no se atreve…

    Por cierto, el domingo vi a Enrique Alfaro pidiendo la nulidad de la elección (por prácticas fraudulentas del PRI de Aristóteles Sandoval), y creo que López Obrador debería aprender mucho de él en estas cuestiones. Por alguna razón, con toda y la demanda de fraude, a Alfaro se le ve como un personaje moderado, a AMLO no, y creo que tiene que ver por como manejan las cosas, a pesar de que la posición de AMLO es legítima. Y todo esto tiene que ver con la autocrítica, donde Alfaro la sabe ejercer y López Obrador no, a pesar de que ayer, le pidiera al diario español «El País» algo que él no puede dar, ser autocrítico.

    Y para ser sinceros, lo que desearía fuera que se anularan las elecciones, pero que en las extraordinarias, contendiera Ebrard por el PRD y no AMLO.

  • El fraude NO electoral

    El fraude NO electoral

    El fraude NO electoralLópez Obrador está pidiendo hacer un reconteo total de las boletas, ciertamente hay muchas irregularidades, pero creo que estas no estuvieron dentro de las casillas (más no sabemos que tanto estuvieron en el PREP, pero eso se soluciona ya con el conteo manual), más bien estuvieron fuera de ellas (solo físicamente) aunque naturalmente si incidieron en el proceso electoral porque estas irregularidades (palabra que ya parece eufemismo) incidieron naturalmente en el voto. Dentro de las casillas la elección hasta eso estuvo blindada, no solo por el IFE, sino porque los ciudadanos se apresuraron a observar el proceso electoral. La organización civil Conciencia Cívica A.C. que fungiera como observadora electoral, detectó compra, acarreo y coacción del voto en 21% de las casillas que vigilaron, claro que esto no anula el buen trabajo de los ciudadanos que participaron en la elección porque dichos atentados se llevaron a cabo fuera de las casillas.

    Si nos vamos a los números que arrojará el IFE podemos pensar que dentro de las casillas Peña Nieto ganó legítimamente, porque los votos (al menos la mayoría) fueron los que los ciudadanos hicieron. Posiblemente con el recuento, la distancia entre Peña Nieto y Obrador se estreche un poco, porque no es falso que dentro del PREP existan irregularidades a favor del PRI. El problema entonces está en la coacción y compra de votos que ha sido la más grande en la historia reciente del país, el problema es que ni un recuento o escrutinio puede medir eso, no se puede determinar si la emisión de tarjetas para acarreados del Soriana es directamente proporcional al número de votos comprados, igual con la coacción, el acarreo y los mapaches.

    Si se quiere pensar en un fraude tenemos que remitirnos a la compra de votos, a la compra de tarjetas Monex y Soriana con recursos públicos, al rebase insultante de topes de campaña, e incluso a la campaña de Televisa financiada con nuestros impuestos para construir la imagen de Peña Nieto. Pero como decía Sergio Aguayo, la izquierda se vio torpe para denunciar muchos de estos hechos y casi hasta ahora están tratando de armar todo, cuando todos sabíamos que estos atropellos se habían realizado desde antes. Y más sabiendo que el presidente del TEJPF ya habla de no aceptar impugnaciones y demandas, creo que sea como sea, la victoria de Peña Nieto será irreversible, porque una elección solo se puede anular o corregir en el conteo de votos y ahí no se encuentran las mayores irregularidades.

    Lo que pasó el domingo es vergonzoso, y es una muestra clara de que México no es un país democrático, el IFE se ha quedado corto y ha mostrado signos de un deterioro cada vez mayor, cierto que la elección tiene muchos candados, pero cierto es que los observadores y quienes se han involucrado lograron que no se pueda pensar en un fraude dentro de las urnas; el IFE fue displicente con las denuncias interpuestas por el PRD y el PAN (quienes ahora dicen que las elecciones fueron limpias, a pesar de mostrar una postura contraria en las últimas semanas) contra el PRI en el asunto de la compra de votos.

    Peor, cuando vemos el grueso de los votantes de Peña Nieto, la gran mayoría no fueron votos razonados, entre los acarreados, entre quienes vendieron su voto (y por ende vendieron su ciudadanía por una despensa), y entre las mujeres enajenadas mediáticamente por Televisa y las telenovelas (Peña bombón, te quiero en mi colchón); entonces llegamos a la conclusión de que es un atropello a la democracia, a pesar de que se «respeten» las instituciones que la procuran o dicen procurarla, porque  fuera de los límites hacen lo que sea, simplemente, con tal de llegar al poder.

    Por cierto, ayer tuve la oportunidad de asistir a la conferencia de académicos #YoSoy132 sobre las elecciones, organizado por este movimiento, y donde unos académicos se unieron a él como una forma de apoyar. Me quedé con una muy grata impresión. Todos hablan de una imposición, pero yo no percibo radicalismo alguno (como algunos aseveran) y tampoco percibo de ninguna manera que este sea un movimiento cooptado por López Obrador, de hecho, dentro de todo el análisis que hicieron, criticaron a la izquierda, y dijeron que la izquierda social «era» a pesar de, la izquierda partidista. Naturalmente hay muchísima indignación, y están descontentos por como se llevó a cabo todo el proceso electoral (en todos sus pasos).

  • Un calzón manchado de fraude electoral

    A veces creo que nuestras autoridades no tienen abuela, y tal vez si AMLO mandó al diablo a las instituciones fue porque estas en realidad eran muy endebles (y al parecer lo siguen siendo). Pero es que la verdad, los criterios que utiliza la TEPJF para anular elecciones a veces son ridículos y hacen sospechar muchas cosas. Sucede que este tribunal decidió anular las elecciones en Morelia por irregularidades encontradas en el proceso electoral (cuando se anula una elección se da por entendido que hubo algún tipo de fraude). Una de esas «irregularidades» fue el uso del logotipo del PRI en el calzoncillo del boxeador Juan Manuel Márquez cuando perdió de una forma bastante dudosa contra el filipino Manny Pacquiao.

    Esta nulidad es bastante extraña, sobre todo porque si comparamos esto con lo que ocurrió en el 2006 los criterios no coinciden para nada. En este 2011 un calzón anuló unas elecciones. En el 2006 ni el grito de miles de personas que querían el recuento total de los votos (no así la nulidad de la elección) logró su cometido y el TEPJF solo contabilizó el 10% de las casillas, que mostraron una tendencia más favorable a López Obrador. Me pregunto ¿Por qué un calzoncillo es más importante que la intromisión de Vicente Fox en la contienda? ¿Por qué es más importante que el hecho de que Hildebrando, la empresa del pariente de Felipe Calderón tuviera toda la base de datos del electorado mexicano? ¿Por qué es más importante un mugre calzón que todas las irregularidades que se mostraron en las casillas?.

    La nulidad de la elección, sea válida o no, tendrá un cargo al erario, porque implica imprimir nuevas boletas y crear de nuevo toda la logística. Pero recuerdo en el 2006 uno de los argumentos que utilizaban los quesqueanalistas de Televisa y otros «veleta», que decía que no era conveniente el recuento de los votos por capricho de López Obrador, porque las elecciones mexicanas son de las más caras del mundo y tendríamos que pagar ese reconteo con nuestros impuestos. En esto último tienen razón, pero hay que preguntarse por qué son caras. En México una elección es cara, porque el IFE tiene que emitir credenciales para votar, que si bien sirven para otras cosas (como identificación oficial), dichas emisiones corren a cargo del IFE; mientras que en otros países se vota con una credencial de identidad única que no es emitida por el organismo elector de dichas naciones. También es cara por la impresión de las boletas electorales. Pero entonces ¿Por qué nos iba a costar el recuento en el 2006?. Para hacer el recuento no se necesitaban fabricar más credenciales, ni imprimir más boletas. De hecho, habría muchos voluntarios dispuestos a colaborar en el reconteo de todos los partidos y colores.

    Los resultados de no haberlo hecho ahí están. Un presidente que es considerado ilegítimo por la mitad de la población, que dada su ilegitimidad, no ha recibido el suficiente apoyo para el combate contra el narcotráfico. Tenemos una sociedad polarizada (aunque creo que poco a poco eso ha ido sanando), y un López Obrador declarado Presidente Legítimo que siempre buscó poner piedras al presidente (oficial, de facto, como le quieran llamar) solo por venganza y no por buscar el mejoramiento del país, y que en algunas ocasiones lo logró (véase reforma energética). Todo ese circo nos lo hubiéramos ahorrado con el recuento.

    Y esto lo saco a colación no porque quiera comprobar el supuesto fraude del 2006 (y menos tiene caso hacerlo cuando a Felipe Calderón le falta menos de un año), sino porque vienen otras elecciones presidenciales, y con estos criterios tan «mafufos», hay que tener cuidado. Por que si alguien sabe de fraudes electorales, es el partido del candidato que ahorita es puntero en las encuestas, y si ni Televisa ni Salinas logran mejorar esa imagen que va en picada, podría existir algo así como el «Plan B»

  • Que la mitad de los mexicanos piensan que hubo fraude en el 2006

    Recuerdo que hace algunos años algunas empresas y medios de comunicación como Reforma o Consulta Mitofsky decían que un tercio de la población no estaba convencida de los resultados electorales del 2006 y creían que había habído fraude, otro 10% no sabía lo que había ocurrido, y la mitad de la población restante afirmaba que las elecciones habían sido limpias. Esas encuestas se levantaron entre el 2006 y el 2008, después ya ninguna casa encuestadora volvió a levantar estudio alguno. Pues después de mantener el tema en la oscuridad, salió una casa encuestadora llamada María de las Heras (Demotecnia) a revelarnos que las cifras habían cambiado drásticamente en 3 años. El medio que lo publicó es SDP Noticias (antes El Sendero del Peje), ellos afirman que es una mayoría (claro que siendo un medio afín a López Obrador el titular de la noticia deberá ser sensacionalista), pero más bien nos deberíamos de referir a la mitad de la población o a una mayoría «relativa».

    El estudio publicado por María de las Heras, el cual supuestamente fué creado para el diario español El País (quien hasta el día de hoy que escribo este artículo no ha hecho ninguna mención) dice que el 49& de la población piensa que hubo fraude, el 43% dice que no y el 8% que no sabe. También menciona algo sobre la participación de Elba Esther Gordillo en dicho fraude electoral. El estudio lo pueden consultar aquí y en este enlace pueden ver la nota de SDP Noticias.

    Me brincan varias cosas a la mente. No se ha mencionado la metodología con la cual llegaron a dicho resultado. A pesar de que Demotecnia publica el estudio con gráficos y una descripción al inicio, no menciona la metodología del levantamiento. Para que esta encuesta tenga mayor credibilidad sería importante tener esos datos para poderlos comparar con los estudios levantados en años anteriores para corroborar que si hubo un incremento en el número de personas que creen que hubo tal fraude. No se que tan fiable sea esa casa encuestadora, siendo sinceros, nunca la había escuchado, pero al parecer (por lo visto en su página) han levantado diversos estudios, y tienen un convenio con el diario El País. Lo que si pude encontrar es que María de las Heras renunció a Milenio (con quien llevaba una relación laboral de 10 años) porque hubo una manipulación de las encuestas en Oaxaca.

    Me brinca también el hecho de que ningún otro diario haya publicado dicha información, ni siquiera haya hecho mención sobre esta encuesta. No sé cual sea la credibilidad que tenga Demotecnia ante estos medios pero la noticia solo fue replicada en diarios y blogs de izquierda. Yo espero que El País, que sea quien recibirá esta información, publique algo al respecto para que este estudio tenga mayor credibilidad.

    Yo a ojo de buen cubero había advertido que el número de personas que pensaban que si había habido fraude se había incrementado, muchos de mis amigos y conocidos estaban de acuerdo con la teoría del fraude a pesar de que muchos de ellos no eran partidarios de López Obrador. A mí no se me haría raro que estas estadísticas fueran reales, pero reitero, hay que corroborar, ver metodologías, para saber a ciencia cierta si en realidad la mitad de la gente piensa que hubo fraude electoral.

    Lo lamentable sería que este número se siguiera incrementando, lo cual minaría la de por sí ya dañada creencia en la democracia del país, y se volviera escribir otra leyenda como la del sonado fraude del 88. Creo que el Gobierno Federal tiene la responsabilidad de explicarnos con «datos duros» el resultado de dichas elecciones para disipar dudas o para exhibir que efectivamente cometieron fraude (lo que nunca harían). Todo esto me genera mucho desconcierto, por ejemplo saber que casi el 50% cree que hubo fraude, y que también más del 50% tiene en mente votar por Peña Nieto (apadrinado por Carlos Salinas de Gortari, quien efectivamente cometiera fraude en 1988). ¿Donde está la memoria histórica?. Que la mitad de los mexicanos piensan que hubo fraude en el 2006, ¿que le vamos a hacer?