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  • Andrés Manuel López Obrador, por Francisco Martín Moreno

    Alguien tenía que hablar con tino sobre este polémico personaje, y el escritor Francisco Martín Moreno lo hizo. Tal vez Martín Moreno no se me haga uno de los mejores historiadores de México (hay mejores), pero creo que ha descrito con elocuencia a López Obrador. Sobre todo porque describe bien los fallos que tiene este personaje en sus propuestas. Independientemente de lo que haya ocurrido en el 2006, creo que con López Obrador al mando tendríamos un país caótico (si de por sí ya lo es con Calderón, no me quiero imaginar lo que sería con este «mesías). Les presento el texto y lo iré analizando parte por parte.

    No existe ningún mexicano, medianamente sensato, que
    no esté de acuerdo con tu tesis consistente en que
    «Primero los Pobres». ¡Claro que primero los pobres!
    ¿Quién puede oponerse a semejante propósito político y
    social? Quienes realmente queremos a este país
    deseamos elevar a la altura mínima exigida por la
    dignidad humana, a todos aquellos compatriotas que
    carecen de lo estrictamente indispensable. ¡Claro que
    queremos educación para todos! ¡Claro que queremos
    bienestar para toda la nación! ¡Claro que queremos un
    ingreso per cápita de cuando menos 30 mil dólares al
    año para cada mexicano! ¡Claro que queremos apagar
    todas las mechas encendidas, que no hacen sino atentar
    en contra de la estabilidad y del desarrollo en
    general del país! ¡Claro que queremos aumentar el
    ingreso, pero a través de la productividad y no a
    través de decretos ya conocidos que disparan la
    inflación con todas sus consecuencias!

    Yo mismo lo decía. López Obrador tiene el diagnóstico correcto, es bueno para ver lo que está fallando en el país. Lamentablemente, sus soluciones están lejos de ser buenas. Apuesta al estado como motor de la economía cuando ya se ha mostrado a traves de los años, décadas y siglos que esa no es la solución. Es cierto que a veces el estado debe intervenir, pero todos sabemos que laes empresas estatales son ineficientes, solo hay que comparar a Pemex con Petrobras de Brasil (esta última es privada y triplica en productividad a la paraestatal nacional). Tiene mucha razón Martín Moreno, no se puede aumentar el ingreso a trvés de decretos (como alguna vez lo hicieran Echeverría y López Portillo), tiene que haber un aumento en la productividad para que los salarios crezcan, es simple y llana lógica.

    ¿Quién no desea ayudar los indios de México? ¿Quién no
    desea alfabetizarlos? ¿Quién no desea contener la
    emigración de cientos de miles de mexicanos a los
    Estados Unidos? ¿Quién no quiere agua potable,
    televisión, estufas, piso de concreto y paredes de
    ladrillo en cada familia mexicana?

    Querido Andrés: todos coincidimos en la necesidad
    inaplazable de rescatar a los marginados, sólo que yo
    no coincido contigo en las estrategias que has
    planteado para rescatarlos de la miseria. Entiende que
    la única célula generadora de riqueza es la empresa y
    los empresarios, a los que tú llamas hambreadores del
    pueblo o parásitos sociales, son los agentes
    operadores del bienestar. La práctica lo ha
    demostrado. Mientes.

    Totalmente de acuerdo de nuevo con Francisco Martín Moreno. La empresa es la única generadora de riqueza, porque la ambición y las ganas de crear riqueza hacen que la gente sea más productiva lo cual coadyuva en el aumento en la productividad de un país, por lo tanto esa riqueza se multiplica. Es cierto que en México hay empresas que no pagan impuestos, o hay personas que obtuvieron sus empresas gracias a intereses con el gobierno (AMLO sabe explicar muy bien eso). La responsabilidad del gobierno debería ser únicamente obligarlas a estar en regla, es decir, hacer que paguen impuestos, combatir los monopolios privados existentes para fomentar la libre competencia. Los excesivos controles y las nacionalizaciones solo minan la economía de un país. Es cierto, empresas como Televisa, o Telmex no son mejor ejemplo de empresa que pueda existir, pero si las desapareciéramos del mapa, probablemente tendríamos un país pobre. Cierto también que las televisoras transmiten contenidos televisivos deplorables, pero también es cierto que los canales cuando están al cobijo del gobierno, también se encarga de manipular las conciencias de las personas a su favor.

    El estado debe de encargarse de distribuír la riqueza mediante los impuestos, para que tengamos una sociedad más equitativa, para dar más oportunidades a los que menos tienen. Pero jamás debe de reemplazar al mercado para crear riqueza. Los políticos de izquierda moderada así lo han entendido y así lo hacen.

    Todos coincidimos con el fin, pero la mayoría no está
    conforme con tu método. Se vio en las urnas. Ni
    partiendo el sueldo de los funcionarios públicos a la
    mitad ni evitando la corrupción que devora lo mejor de
    nuestro país, podremos generar la suficiente riqueza
    para crear los empleos que requiere México, la
    herramienta más eficaz para ayudar a los pobres que
    tanto nos preocuparan. Tu diagnóstico está equivocado.
    Un gobierno encabezado por ti jamás creará los empleos
    que requiere México ni extinguirá las mechas
    encendidas, ni impulsará la recaudación tributaria
    indispensable para que el gobierno aumente
    significativamente el gasto en Desarrollo Social.
    Nadie con dos dedos de frente podría aceptar que tus
    tesis económicas ayudarán a la capitalización de las
    empresas ni estimularán la investigación tecnológica,
    ni ampliarán los mercados, ni estimularán la
    competitividad en el comercio internacional, ni
    abaratarán costos de producción, ni propondrán
    alternativas inteligentes para modificar el TLC, dando
    los pasos adelante necesarios para acercarnos, poco a
    poco, al esquema de una Comunidad Económica de
    Norteamérica.

    De acuerdo otra vez, y esto se corrobora en el último libro que lanzó López Obrador. En ninguna de las 20 propuestas se habla de competitividad ni de los mercados. A mí realmente se me hace una estupidez que los funcionarios se partan la mitad su sueldo, solo obtendríamos un monto mínimo que no podría reemplazar al que se puede producir por medio del ingenio y la competitividad. Por mí que los funcionarios ganen bien y que tengan su seguro privado. Creo que deben de ganar bien para que en la misma medida nosotros les exijamos cuentas y trabajen de acuerdo al sueldo que obtienen.

    No tienes ningún derecho en detener a la inversión
    extranjera ni a la doméstica, que tanto necesitamos
    para prosperar. No tienes justificación para espantar
    a los capitales que vienen a ayudarnos a construir un
    México mejor. Careces de elementos, nunca los tendrás,
    para estimular el odio entre todos los mexicanos, ni
    para polarizar este país, ni para crear trincheras
    entre todos nosotros únicamente para dividirnos, la
    única condición en que los mexicanos hemos sido
    históricamente derrotados.

    Aquí tal vez no estoy tan de acuerdo. El odio y la polarización fué causado por ambas partes. Tanto por Andrés Manuel López Obrador, como por el entonces gobierno, el PAN y una parte del empresariado. El discurso de AMLO contra los «oligarcas y la mafia» fué igual de dañiña como el discurso de «Un peligro para México». Es cierto, los capitales se asustaron, pero el espanto nunca se concretó porque nunca llegó al poder.

    Tú no representantas a la izquierda, sino al más
    catastrófico populismo, del que yo no quiero jamás
    volver a acordarme. Izquierda era la de Mitterand , la
    de Felipe González , es la de la Bachelet , a
    diferencia de la supuesta izquierda de Chávez o la de
    Castro , quien ha impuesto la felicidad con la fuerza
    de las bayonetas…

    Muy cierto, no tiene que ver mucho López Obrador con Mitterand, Felipe Gonzáez, Bachelet o Lula da Silva (aunque este último antes de ser presidente tuvo una retórica parecida a la de López Obrador, luego se moderó). López Obrador no es la izquierda que necesita México, de hecho la está bloqueando al intentar volver a contender por el poder sabiendo que no va a ganar (y sin respetar el acuerdo que tuvo con Ebrard donde el que saliera primero en las encuestas era el que iba a liderear la izquierda). López Obrador podrá ser la consecuencia de los malos manejos que se han hecho en la economía durante años, pero ello no significa que sea la solución.

    No, no Andrés, para ti es irrelevante el incendio de
    todo lo mío, la destrucción de todo lo que he
    construido en los últimos siete siglos. Es claro que
    no te importa que nos volvamos a incendiar como en
    1810, en 1858 o en 1910, siempre y cuando tú puedas
    compensar los vacíos sicológicos que se remontan a tu
    infancia. No, Andrés, ese no es el camino. Si el
    padrón federal lo integran 72 millones de electores y
    de ellos sólo 14 votaron por ti, entonces 58 millones
    no te quieren en la Presidencia , o sea más del 80 por
    ciento te rechaza como jefe del Ejecutivo.

    Independientemente de si hubo fraude o no, es cierto que más de la mitad de la población no lo quiso en el poder (como tampoco a Felipe Calderón que tuvo cifras similares).

    Antepones tu bienestar personal al mío. Deseas
    intimidar a las autoridades judiciales mediante la
    protesta callejera. No quiero un Mussolini mexicano
    que acepte la ley siempre y cuando le beneficie y que
    rechace a la Constitución por ser una herramienta a
    favor de la burguesía. La mayoría somos conscientes de
    nuestras debilidades económicas y sociales, sólo que
    hemos decidido no convocarte a ti para resolver los
    difíciles problemas que nos aquejan.

    Abandona el llamado a la violencia. Abstente de
    erigirte como intérprete de la voluntad popular y
    resígnate a aceptar tu derrota. La mayoría de los
    mexicanos no te quiso en la Presidencia de la
    República, porque lejos de ayudar a los pobres los
    hundirás más en la desesperación hasta que volvamos a
    matarnos con las manos entre nosotros mismos.

    Es cierto que el discurso de López Obrador es polarizador, pero aquí vuelvo a no estar de acuerdo con el autor. El movimiento de AMLO ha sido pacífico desde un principio, a pesar de que llevó a cabo acciones que perjudicaron a terceros como el bloqueo a Reforma. Nunca ha habido signos de violencia en los mitines de AMLO ni nada que se le parezca (pudo haber algún descarreado que no tenía que ver nada con él pero nada más). Si concuerdo, en que el no es el intérprete de la voluntad popular, sino de un solo sector minoritario del país. A pesar de ello, dentro de todos los políticos mediocres que tenemos, el sigue siendo el principal lider político que existe.


  • México ante Dios – Francisco Martín Moreno

    Calificación: 2.5 de 5

    Uno de los libros de moda para aquellos que quieren aprender de historia son los de Francisco Martín Moreno. ¿Por qué razón?. Porque son controversiales, y porque la manera que están redactados (novela) hace que el lector se enrolle en la trama. Cosa que es mas difícil de conseguir cuando se escribe un ensayo.

    No es el primer libro que leo de este autor, ya hace un año me leí el «México Mutilado» que había sido de mi agrado. Y por esa razón, entre otras recomendaciones, sobre todo la de un mocho ultraderechista que me dijo que este libro lo reformó, decidí comprarlo: Parece que va a ser un gran libro este, sobre todo por el tema polémico que aborda.

    El libro es contundente, es ameno, pero creo que es demasiado subjetivo, hasta el punto de no saber si todas las fuentes que aporta el autor son correctas, o si lo son, si no están influenciadas por el subjetivismo de Martín Moreno que se hace latente a lo largo de todo el libro.

    Yo estoy muy lejos de ser una persona conservadora, pero si estoy de acuerdo en que «México ante Dios» no es un libro que busque precisamente describir el papel de la Iglesia de una forma crítica, más bien se busca criticar a la Iglesia Católica por criticarla y por que va en contra de su credo liberal (que se nota desde la primera página de su libro). Y si bien yo estoy totalmente de acuerdo que la Iglesia Católica no ha sido precisamente una institución ajena a intereses, corrupción, influencia política, o al uso de la fé para defender su patrimonio antes que buscar el bien de la sociedad; creo que este libro es tendencioso, al tratar de culpar de todos los males de nuestro país al clero católico, ¿o acaso los liberales, o los masones fueron unos ángeles?.

    Francisco Martín Moreno hace una inteligente aclaración al principio de este libro: El dice que este libro no critica las creencias ni las bases del catolicismo en el libro, que para el son muy respetables. Pero dentro de los capítulos pareciera generalizar, con frases como «La Iglesia Católica es responsable del atraso de todo el país». A veces intenta distinguir entre las bases del catolicismo y la interpretación del clero de entonces, o entre el alto clero o los padres humildes que buscan evangelizar al país y contribuír con la sociedad. Pero en otras veces generaliza lo que es «La Iglesia», y cuando pretende hacer distinciones, pareciera querer ser más objetivo de lo que en realidad es.

    El formato de novela es muy interesante. La forma en que cuenta la historia del siglo XIX es atractiva, sobre todo por la mezcla de la historia real con personajes ficticios dentro de esta, los cuales supuéstamente están encarcelados en San Juán de Ulúa en el régimen de Porfirio Díaz. Además que paralela al relato de la historia de México, existe una historia de amor que no está exenta de el motivo principal del libro. Pero creo que Martín Moreno no logra crear una línea clara entre lo que es la ficción y lo que es real, por ejemplo, las conversaciones entre Juárez y Ocampo, lo que dijo Matías Monteagudo (que según Martín Moreno, fué el verdadero padre de la Independencia, porque el clero, según cuenta,  decidió independizarse de España para evitar que llegaran las corrientes liberales y progresistas que invadían la península ibérica) o el padre Labastida. ¿Esas conversaciones se dieron, o son inventadas por Martín Moreno de una manera ficticia?.

    El libro creo que se le puede sacar algo de provecho si el lector logra detectar el sesgo ideológico. Pero creo que un neófito en la lectura podría quedar confundido al no saber digerir lo que dice Martín Moreno en el libro, y más tomando en cuenta esa difusa línea entre la ficción y la realidad.

    Sin duda, Francisco Martín Moreno se ha beneficiado de la moda de los libros críticos hacia la Iglesia, como el Código Da Vinci de Dan Brown. Pero creo que así como hemos descubierto que la Iglesia Católica al estar formada por humanos, puede generar los mismos vicios que cualquier otra institución, también debemos detenernos un poco y no creer al pie de la letra todo lo que dicen los detractores de esta, como Francisco Martín Moreno.

    Veo al Anticristo de Nietszche mas objetivo que México ante Dios, para que se den una idea. Y si bien Nietszche no era precisamente una persona equilibrada, tenía mas lucidez a la hora de dar su opinión. El «Mexico ante Dios» no es malo, pero no lo es por la forma en abordar las historias y por lo ameno de la lectura, que es lo que lo salva de ser un mal libro. Pero creo que la crítica es sesgada, y muy subjetiva; y lo dice una persona que es más liberal que conservadora como yo.