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  • El Teletón, los niños, y las teorías de la conspiración

    El Teletón, los niños, y las teorías de la conspiración

    Exageraciones, ataques ad hominem, y demás formas de falacias argumentativas son lo que escucho cada vez que algún personaje o medio pide no donar o recrimina a los que sí lo hacen.

    El Teletón, los niños, y las teorías de la conspiración

    Nadie tiene la obligación moral de ir a donar al Teletón. Puedes ayudar de otras formas, puedes acudir a otras instituciones, puedes crear la tuya propia, puedes ayudar a los migrantes (decidí donar dinero a los migrantes y no al Teletón este año), Eres libre de decidir a quien donar.

    El problema viene cuando se invita a la gente a no hacerlo (y en algunos casos se les recrimina). Mi crítica no va dirigida a aquellos que simplemente creen que el Teletón es una «mentira y manipulación», a quienes sólo trataré de convencer de que su concepción es falsa; sino a quienes quieren convencer a la gente de ello.

    Cuando prendes la televisión y observas a las empresas que patrocinan al Teletón, te das cuenta que participan emporios de todo tipo, desde aquellos que se desarrollaron gracias al esfuerzo y a su capacidad de innovar, hasta aquellos que gracias a su relación (histórica o actual) con el gobierno, gozan de un puesto privilegiado en el comercio de productos o servicios.

    ¿Por qué las empresas están ahí donando?

    Por una sencilla razón: Relaciones públicas. Las empresas te quieren convencer de que son un alma de la caridad donando dinero (algunas podrán una intención ingenua, otros una más interesada). Y no les cuesta nada porque lo que donan lo deducen de sus impuestos. Eso es completamente legal y de hecho si tú estás dado de alta puedes deducir tu donativo por medio de la página web. El único «negocio» es ese, las empresas donan dinero que no les cuesta porque lo van a deducir, y se venden a los consumidores como empresas responsables.

    Es decir, en lugar de dárselo al gobierno (sabemos a donde van a parar muchos de nuestros impuestos) se lo dan a esta institución. Al menos puedes saber que ese dinero será mejor usado que estando en manos de políticos.

    En esto pueden haber puntos cuestionables, que la congruencia de algunas empresas, que éste es un papel que debería de hacer el gobierno; son argumentos que pueden ser válidos. Pero a partir de aquí vienen las falacias y la desinformación.

    Por ejemplo. se invita a no donar al Teletón porque «es de Televisa».

    Y sí, creo que Televisa se ha encargado de lavar el cerebro de los televidentes, con su apoyo incondicional al gobierno, y con los programas que insultan la inteligencia de los mexicanos.

    Pero el Teletón no es de Televisa. La gente ha hecho esa asociación porque la televisora se encarga de transmitir los eventos año con año.

    Teletón Televisa

    Teletón es una organización civil constituida de tal forma ante la ley, y por eso es imposible que el dinero que se done en la calle, o en los boteos, «se lo clave Televisa». Para deducir impuestos, tú, como empresa tienes que emitir un donativo para que el beneficiario te entregue un comprobante que funciona como deducible. Es decir, no existe mecanismo para que «Televisa se clave el dinero del Teletón«.

    Voy más allá. Si Teletón fuera de Televisa. ¿Qué hacen las empresas de Carlos Slim, competidor acérrimo de la televisora y enemigo casi declarado, donando dinero? El magnate que en varias ocasiones ha sido el más rico del mundo, quien por cierto, apoyó por debajo del agua a López Obrador en el 2006 para intentar que se anulara la elección que llevó a Felipe Calderón a la silla presidencial, retiró la publicidad por varios años del duopolio televisivo en un acto que fue algo así como una declaración de guerra; sobre todo al verse perjudicado por de la Reforma de Telecomunicaciones donde Televisa, su rival, se vio beneficiada (muy probablemente por su cercanía con el gobierno actual).

    Hay cosas que no me gustan del Teletón, no me gusta que se apele a la lástima (aunque el año pasado lo dejaron de hacer, lo cual se agradece), que las «estrellas» lloren para invitarte a donar. El año pasado, ante la convocatoria menguante, la reacción de quienes condujeron la transmisión fue más que lamentable reprendiendo a quienes no decidieron donar.

    Pero a pesar de esto, se olvida lo más importante. Y es que Teletón le ha cambiado la vida a muchos niños.

    A veces parece que las preferencias ideológicas o las modas importan más que la oportunidad que reciben los niños con discapacidad, quienes habían sido casi olvidados por las instituciones públicas.

    Y vienen más generalizaciones:

    Que hay que satanizar a Teletón porque Fernando Landeros se formó con los Legionarios de Cristo, que no hay que donar porque Peña Nieto apareció en la televisión donando.

    Al final los más afectados por esta división son los niños, no los empresarios ni los políticos corruptos.

    Un video me llamó la atención. Gerardo Fernández Noroña, el ex diputado por el PT, muy cercano a López Obrador, fue a visitar un CRIT, y estas fueron sus conclusiones:

    Sí, éste ferviente opositor al gobierno y a las élites del poder acostumbrado a linchar a quien no esté de acuerdo con él, llegó a la conclusión de que el Teletón sí ayuda a los niños.

    Lo que es un hecho es que gracias a esta iniciativa, muchos niños con alguna discapacidad tienen un nivel de vida que de otra forma nunca hubieran tenido. Los CRIT ahí están construidos en varias partes del país, e incluso hay uno en Estados Unidos. Sí, en el mismo país donde el Estado de derecho es lo suficientemente sólido para evitar esas «trucuñuelas» que se le adjudican al Teletón.

    En lo particular se me hace irresponsable que algunos «líderes de opinión» traten de desprestigiar a esta iniciativa por razones políticas o ideológicas con base en juicios a priori y un sinnúmero de falacias sin presentar pruebas contundentes de sus acusaciones. ¡No se vale!

    Se me hace incluso increíble e inconcebible como los seres humanos podemos negarnos solidaridad por razones políticas o ideológicas disfrazadas de buenas intenciones. – No te solidarices con los franceses, no dones al Teletón.

    Y cada año tengo que estar escribiendo sobre el tema.

    Y no, no me pagó el Teletón, ni Peña Nieto, ni el PRI, ni Televisa. Simplemente uso mi libertad de expresión y mi razón para emitir mi opinión.

  • El asunto con el Teletón

    El asunto con el Teletón

    Hace varios años me invitaron a participar a un «focus group» para el Teletón. Un focus group para quien no sepa, es un estudio realizado en un cuarto donde los entrevistados son monitoreados por especialistas que están detrás de un espejo (donde estos pueden ver a los entrevistados, pero no los últimos a los primeros) recurrentemente utilizado por empresas mercadológicas y de opinión. A mí, como mercadólogo de profesión, no me debieron invitar, debido a que sabemos como funcionan estas dinámicas y porque nosotros las utilizamos. Pero ya dentro ahí, se nos preguntó que qué opinábamos del Teletón.

    El asunto con el Teletón

    La mayoría, jóvenes que cumplían cerca de los 18 años de edad, comentaron que el Teletón les inspiraba amor, ternura y demás términos que dos de nosotros, los más grandes, relacionamos con cierta ingenuidad. Yo fui más crítico (y desde una postura moderada), lo cual casi me vale la expulsión de esa dinámica. Lo cual hubiera sido un error garrafal por parte del moderador, porque hubiera terminado sesgando dicho estudio, y porque hubiera parecido más una dinámica para convencer a la gente, que para conocer el valor de la marca «Teletón». Pero todo lo que ocurrió me dejó un poco en claro las divergentes opiniones sobre el Teletón, y es que hay una evidente fricción entre el deseo de ayudar niños, y que quien lo organiza, en gran parte, es una empresa con una reputación tan cuestionada como Televisa.

    Viéndolo desde un punto de vista pragmático, donde el fin, es ayudar a los niños con una discapacidad, no veo tan mal al Teletón. Es cierto que el Teletón es un negocio para Televisa, ¿Por qué? Porque la televisora deduce de sus impuestos lo que ésta aporta para el Teletón y nada más. Televisa no deduce todo lo recaudado, además están las otras empresas que donaron, y también habrá que mencionar a través de la página web, se puede solicitar un deducible de impuestos. En realidad lo que están haciendo no es ilegal, en realidad no están evadiendo ni eludiendo impuestos, porque toda persona que esté dada de alta ante Hacienda puede utilizar ese recurso (yo lo he hecho), puede recaudar, donar dinero y deducirlo, a diferencia de otros recursos como el Régimen de Consolidación Fiscal que sí permite a quienes tienen más, eludir impuestos.

    También está la otra parte, donde Televisa utiliza al Teletón para mejorar su imagen pública. Lo que mueve a Televisa no es necesariamente una sincera ayuda a estos niños, sino más bien el beneficio obtenido. Algún día a Fernando Landeros se le ocurrió que había una muy buena forma en que podía ayudar a niños discapacitados, pero para hacer algo grande, se necesitaba de un respaldo grande, y por eso acudió a la televisora. Seguramente Fernando Landeros observó esa alianza en función del beneficio que obtendrían los niños, mientras que Azcárraga lo vio en función del beneficio que obtendrían ellos mismos. Recordemos que Televisa el año pasado no dio difusión alguna a los Juegos Paralímpicos de Londres donde varios mexicanos tuvieron éxito, y también recordamos otros casos de discriminación ante gente con capacidades diferentes.

    Algo que no me gusta, y que es un rasgo típico de nuestra cultura, es la conmiseración. Muchas veces, en el Teletón, se nos invita a sentir lástima por aquellas personas que tienen algún problema que no les permite desempeñar su vida normalmente. Se nos muestra a una Lucerito llorando, pidiéndonos que nos apiademos, nos cuentan historias trágicas, con el afán de que por más trágica sea la historia, sintamos más conmiseración, con lo cual sentiríamos una mayor responsabilidad de donar. Algo parecido a cuando un niños de la calle llora o hace una cara de sufrido con el afán de que les demos unas monedas. Tal vez así lo hacen, porque es parte de nuestra cultura, porque somos una sociedad todavía dependiente que reacciona ante estímulos de una entidad más grande, y no somos todavía, ciudadanos con la suficiente iniciativa propia.

    Pero lo cierto es que muchos niños se han rehabilitado en los CRIT. Hay muchos casos de personas que se han rehabilitado en estos lugares y que les ha cambiado la vida. Para que funcione «el negocio del Teletón» le tiene que funcionar a los niños también, sino la credibilidad se perdería inmediatamente. Y al final del día, el Teletón termina por ser algo más bueno que malo, donde sí, se puede cuestionar la forma en que algunos lo utilizan, más desde una perspectiva moral que legal. Porque pensemos, imaginemos que Televisa u otra empresa debe de pagar cien millones de pesos en impuestos al gobierno. ¿Cuánto de esos impuestos van a ser bien utilizados? ¿Cuánto de ellos no será usado para financiar campañas políticas dudosas, o el sueldo de diputados que no trabajan? Para mí, preferible que ese dinero se vaya a un CRIT a que parte de éste se pueda ir a un funcionario corrupto.

    Si uno quiere donar, pero no quiere recibir el bombardeo mediático de Televisa, ni que esta empresa la deduzca de sus impuestos, fácil. Puede no prender la tele, y solicitar en la página web su deducible de impuestos por si tiene dudas de como se podría utilizar su dinero.

    ¿Donar al Teletón? Al final puede ser una alternativa. Naturalmente no es la única forma de ayudar. Hay muchas asociaciones civiles que no tienen tantos recursos para hacer campañas mediáticas, y a las cuales también puedes ayudar. Sólo se trata de buscar, de tener iniciativa propia para ayudar a quien tu quieras.