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  • 3 materias que deberían de impartir las escuelas y no lo hacen

    3 materias que deberían de impartir las escuelas y no lo hacen

    Muchos alguna vez batallamos con las calificaciones en la escuela. Nunca fui un «niño diez»; más bien era un alumno promedio que en algún momento recibió una reprimenda al llegar a la casa con calificaciones no satisfactorias. ¿Pero saben? A más de una década de dejar la universidad (donde sí tuve notas más altas, porque vaya, estudiaba lo que me gustaba), no encuentro relación alguna entre las calificaciones de la secundaria o preparatoria que obtuve y mi situación actual.

    Las materias que deberían de impartir las escuelas y no lo hacen

    ¿Por qué? Porque las calificaciones son menos importantes de lo que parecen; vaya, al final del día son pocos relevantes. Y si el Conacyt te pide un promedio no muy alto (8.0) para que te otorgue una beca en un posgrado, lo hace solamente para asegurarse de que tus estudios no te valieron madre.

    No, no estoy sugiriendo que los padres fomenten a hijos mediocres en la escuela ni que los consientan por irse a examen extraordinario. Las calificaciones de alguna manera ayudan a medir el desempeño de éstos en el colegio, pero en realidad sirve para poco más. Las calificaciones miden de una forma a veces un tanto imperfecta el aprovechamiento escolar de los niños, pero no evalúan la calidad del conocimiento que reciben, ni la calidad de quien imparte la clase. No es lo mismo un 10 en una secundaria pública que un 10 en Harvard.

    “Sean cuales sean sus calificaciones, éstas rápidamente se convierten irrelevantes en sus vidas. Porque en la vida no te van a preguntar cuáles fueron tus notas. Si éstas significan algo, es sólo lo que eras en ese momento pero no te definirán para el resto de tu vida”.

    -Neil deGrasse Tyson-

    Pero si bien las calificaciones logran medir de cierta forma el desempeño del individuo en la escuela, en la vida real se requiere mucho más que la obtención de un número; las calificaciones se vuelven irrelevantes primero, porque es algo extraño que en una entrevista de trabajo te pidan tus notas, porque saliendo de la escuela puedes seguir adquiriendo conocimientos y llenar esos «huecos» por no prestar mucha atención a clase (además de que posiblemente haya una tendencia donde el alumno obtenga notas más bajas en aquellas áreas que no son de su interés) y porque en el mundo real se necesitan otras habilidades que no te enseñan en la escuela, habilidades que pueden ser más importantes que las notas escolares.

    La pedadogía usada en las escuelas es más bien propia de una sociedad industrial ya caduca, llena de reglas fijas, horarios preestablecidos, timbres que suenan, orientadas a inculcar a los alumnos conocimiento de una forma mecánica y poco reflexiva. – Apréndanse estas fechas, ¿Quién dijo esta frase? ¿Cuándo nació Morelos?. El tipo de individuo que requiere la sociedad de la información difiere bastante del modelo que buscan la mayoría de las escuelas.

    En el mundo actual donde el individuo tiene que valerse por sí mismo, donde los empleos de por vida ya casi no existen, donde la seguridad social es menor y se espera de él resultados concretos más que horarios y asistencias perfectas, se necesitan inculcar otro tipo de habilidades que me parecen indispensables y las escuelas las ignoran. Naturalmente hay más cosas por mejorar, y sin ser experto en pedagogía me atrevo a sugerir tópicos o materias que por puro sentido común, deberían de ser enseñados en las instituciones educativas:

    1.- Seguridad personal:

    Seguridad personal

    Las escuelas valoran a los alumnos en cuanto al desempeño escolar (la boleta de calificaciones casi determina el valor de los alumnos). Quien está en la tabla de honor es un ejemplo a seguir, quien no lo está se convierte en lo contrario. Porque siendo honestos, no les enseñan mucho a valorarse como personas. Para que un individuo se desarrolle en sociedad satisfactoriamente, lo más conveniente es que su psique esté sana. Una persona sin confianza en sí mismo tendrá más problemas para sobresalir; si en la actualidad hay demasiada literatura sobre como adquirir seguridad es por alguna razón.

    Las escuelas deberían de apuntar a esto, los alumnos deberían de recibir una atención más personalizada para trabajar sobre su psique, ayudarles a desarrollar las habilidades para las cuales son más aptos y sobre todo, confianza sobre sus habilidades. Hoy en día con una educación tan estandarizada, un probable genio de la ciencia podría sufrir dentro de clase y sufrir reprimendas frente al salón porque las matemáticas no son lo suyo.

    2.- Relaciones sociales:

    Relaciones sociales

    ¿Qué pasa si un cerebrito no sabe vender su idea? Sus talentos posiblemente serán desperdiciados. Los niños diez que no desarrollan habilidades sociales terminan pasando desapercibidos, o escondidos bajo el escritorio de un empleo mediocre.

    El niño tímido que se sentó en primera fila y siempre obtuvo diez posiblemente crezca y se sienta frustrado porque los que estaban hasta atrás y le aventaban avioncitos de papel están teniendo éxito y él no. No es que haya estado mal que obtuviera notas buenas, sino que no se molestó en desarrollar habilidades sociales y al darse cuenta que en la vida real tenía que hacerlo, se dio cuenta que estaba en desventaja.

    Por eso en una institución deberían de enseñar a los alumnos a relacionarse, a hacer networking, a saber vender sus habilidades y sus servicios. No todos tenemos las mismas habilidades, hay quienes tienen un carisma nato, pero una institución educativa debería de ayudar a quienes no la tienen o no son tan capaces, a desarrollar sus habilidades hasta un punto aceptable de tal forma que su «imbecilidad social» no sea una desventaja.

    3.- Finanzas:

    Finanzas

    No estoy sugiriendo en sí una materia de finanzas en el sentido estricto. Más bien estoy sugiriendo que a los alumnos les enseñen a administrar el dinero. Un problema que tenemos arraigado en nuestro país es que no sabemos administrar nuestro dinero, al grado en que alguien talentoso y que «sabe moverse» podría quedar en la ruina.

    Desde como organizar tus ingresos hasta los gastos fijos. Que necesitas un seguro de gastos médicos, necesitas ahorrar para el futuro, instrumentos de inversión (que yo nunca he probado, para ser sinceros), todo eso es muy importante. Ya no estamos en la época en que hacíamos carrera en una empresa, teníamos nuestro seguro y nuestro ingreso fijo. Esa modalidad es cada vez más escasa. Los ahora alumnos posiblemente tendrán varios empleos o trabajarán de independientes para varias empresas, eso hace que sea más necesario aprender a administrar su dinero; y eso es algo que nadie enseña en las escuelas.

    Conclusión:

    El conocimiento es muy importante, de hecho es indispensable para formar individuos preparados, hábiles y críticos. Pero para que ese conocimiento funcione y pueda ser aplicado, se debe de enseñar al alumno a poder interactuar en su entorno. Porque la idea más revolucionaria se puede quedar en el papel si su creador no sabe comunicarla.

  • Enseñen a los niños a socializar ¡Por favor!

    Enseñen a los niños a socializar ¡Por favor!

    No, no soy pedagogo ni tengo años dando clases. Es algo más básico, el sentido común, el que le da sustento a mi argumento. Es que en este mundo moderno, las habilidades sociales son indispensables; y eso es algo que las escuelas y la sociedad pasa por alto. El típico niño diez retraído, que siempre cumple con las tareas y aparece en el cuadro de honor, es el ejemplo y orgullo de muchos maestros y padres de familia, cuando en muchos casos (no en todos) dicho modelo podría no tener tanto éxito en la sociedad.

    SECUNDARIA6

    Qué los papás y la escuela le pidan a los hijos que se esfuercen en la escuela está muy bien,  de ninguna manera estoy negando eso. Pero predecir el éxito de un niño o adolescente en el futuro en base a un número es algo incorrecto. Pensar que el niño diez automáticamente tendrá el pase al éxito es un error. Las calificaciones generalmente miden que tanto un estudiante ha podido retener la información que se le ha enseñado (ojo, retener, no necesariamente comprender), y si bien pueden dar una medida aproximada de su esfuerzo o de su inteligencia, no es garantía alguna de éxito.

    La otra vez pensé en mis compañeros de la preparatoria y la universidad y los comparé con lo que ahora son. En realidad no vi alguna relación contundente entre calificaciones y éxito laboral. Hay sí, quienes fueron unos nerds y ahora lo han seguido siendo y les va bien. Pero hay muchos otros que eran muy aplicados y no han logrado despegar. En cambio muchos de los que ahora les va bien (con algunos de ellos he hecho negocios y se conducen de manera muy profesional) nunca destacaron en las calificaciones. Incluso en algunos casos esa «rebeldía» que mostraron en la escuela coadyuvó en cierto éxito en la vida real, y es que en el mundo actual donde la revolución industrial quedó atrás y vivimos una era de la innovación y emprendimiento, ser una persona cuadrada y apegada a conceptos preestablecidos puede ser contraproducente.

    En cambio me he dado cuenta de como las habilidades sociales son importantes. Yo en la escuela nunca me destaqué por ser sociable, e incluso saliendo de la universidad era una persona retraída. Siempre me he considerado una persona talentosa, pero no fue hasta que me esforcé en desarrollar mis habilidades sociales que mi vida profesional comenzó a destacar. Crear redes de contactos, conocer gente, dar a conocer mis servicios, todo eso me ha ayudado mucho y ¿me enseñaron eso alguna vez en la escuela? Nunca.

    Los conocimientos son esenciales en el desarrollo de una persona (lo que se traduce en el desarrollo de una comunidad y del país), pero no sirven de mucho si esos conocimientos no salen de la mente de quien los posee y se traducen en cosas tangibles, en ideas, en productos o servicios, en políticas públicas, en desarrollo para la comunidad. Para eso el individuo debe de poseer ciertas habilidades sociales. Una persona retraída e insegura tendrá poco éxito para lograrlo.

    Cierto, habemos personas introvertidas y extrovertidas, condiciones que están determinadas en parte por la genética. Pero una persona introvertida, quien es generalmente más rica en conocimientos, aunque no sea su fuerte o su gusto socializar con quien se le ponga al frente, si tiene la capacidad de saber moverse y saber persuadir. Muchos de los empresarios o líderes exitosos son introvertidos. Muchas personas que tienen una gran capacidad para hablar en público son introvertidos y en reuniones informales pueden ser más bien observadores que conversadores. Ojo, que no es lo mismo ser introvertido a ser tímido (el primero no es un defecto y es una condición natural, el segundo sí lo es y es una condición que se puede modificar).

    En las escuelas deberían enseñar a los estudiantes a saber socializar, a ganar seguridad personal, a confiar en ellos mismos. Deberían enseñarles a ser más empáticos con las demás personas, deberían enseñarles a saber vender sus ideas. Un estudiante no es un número, su capacidad va más allá de un diez o un siete. La formación de un estudiante debería ser más integral y se le debería preparar en todos los flancos y no limitarlos a retener información (que insisto, no significa necesariamente comprender conocimiento). Un niño diez retraído y poco seguro de sí mismo difícilmente logrará sobresalir en lo profesional.

  • Malas calificaciones

    Malas calificaciones

    ¿Las calificaciones que obtiene uno en la escuela son proporcionales al éxito que uno tenga en el ámbito laboral o empresarial? Yo creo que no mucho. No quiero abordar el tema desde un punto de vista pedagógico porque no tengo la facultad para hacerlo. Pero sí trataré de abordar el tema desde un punto de vista un poco más mundano, más basado en la experiencia diaria y en la percepción que en algún estudio. Pero quisiera darles el beneficio del a duda a aquellos que sacaron malas calificaciones.

    Malas calificaciones

    Cuando éramos niños, tanto en la familia como en la escuela nos enseñaron de forma explícita o tácita, que al obtener mejores calificaciones, tendríamos un mejor futuro. Al salir de la escuela me di cuenta que no es «tan así» en realidad. Esto lo puedo constatar al ver a mis ex compañeros de clase, y es que debo empezar diciendo que la calificación no siempre refleja lo realmente aprendido por el estudiante. Si se trata de adquirir información y hacer una evaluación para determinar que tanta de esa información que se dio permanece en la cabeza del estudiante, posiblemente las calificaciones si den un dato muy aproximado. Pero intervienen otros factores como el hecho de ¿qué se hace con la información que se adquiere?. Dicha información se debe procesar, se debe reflexionar y se debe entender, algo que generalmente (al menos cuando yo estudiaba, hace 10 a 15 años) no se medía bien en la escuela.

    Pongo un ejemplo. Imaginen que en el examen de economía te lanzan esta pregunta: -¿Quién creó el concepto de la «mano invisible del mercado»? Las respuestas son: a)Karl Marx, b)Adam Smith c)Luis Videgaray. Un estudiante podrá aprenderse que fue Adam Smith quien acuñó ese concepto, lo cual es correcto. En una siguiente pregunta se pregunta que es eso de la mano invisible, y la respuesta correcta es: «la representación de la capacidad autorreguladora del mercado». El estudiante que se aprenda («de machete» como se suele usar en el argot estudiantil) la pura información solo sabrá que un tal Adam Smith acuño la frase de la mano invisible que representa la capacidad autorreguladora del mercado. Pero posiblemente no habrá una reflexión sobre que implica ese concepto. Tal vez  porque el estudiante no está interesado en adquirir conocimientos, sino en obtener una buena nota para ser complacido por sus padres o por aparecer en el cuadro de honor. Este estudiante posiblemente olvide el concepto y años después cuando vea en la TV una discusión sobre economía, no podrá utilizar dicho dato para interpretar lo que dicen quienes discuten. Cosa que sí podrán hacer aquellos que han asimilado la información que se les ha enseñado.

    Cierto es, que el estudiante que esté más dispuesto a adquirir conocimientos, tenderá a obtener mejores calificaciones, pero no necesariamente sucede a la inversa por lo que acabo de explicar. Conozco casos de personas que estuvieron en el cuadro de honor, y de verdad, parece que en la escuela aprendieron poco.

    Yo siempre fui un estudiante regular, y solo obtuve calificaciones buenas hasta llegar a la universidad. ¿Qué pasaba conmigo? Simplemente estudiaba lo que me interesaba, y no es algo que se deba recomendar hacer, por supuesto que no, sobre todo por aquellas asignaturas que si bien pueden no tener parecido con lo que un estudiante quiera ser en un futuro, le pueda desarrollar habilidades. En mi caso, cuando se trataban temas de sociología, filosofía, economía, psicología o historia, casi siempre había una muy buena calificación asegurada, en cambio cuando las asignaturas eran física o química, la aspiración era no irme a examen extraordinario. Aún siendo un alumno regular hasta la preparatoria, ahora soy una persona a la que le gusta adquirir conocimiento constantemente, me gusta leer, informarme y seguirme preparando en mi especialidad. Y a lo que quiero llegar es que muchos estudiantes a veces optan por estudiar (ya en facultad) aquello que les gusta y que tiene como raíz aquellas asignaturas en las que destacaban más antes de entrar a la universidad. Entonces la brecha entre estos estudiantes «promedio» y los matados, se cerraba.

    Aún con todo lo que se ha comentado, hay otros «peros». La calificación evalúa tu nivel de conocimientos, pero generalmente no la habilidad de ponerlos en la práctica. En un trabajo, el diploma y el cardex premiado no son garantía, más porque entra el juego de las relaciones personales y la inteligencia emocional que son fundamentales para destacarse en un empleo o empresa. Un matado «antisocial» al salir a trabajar vivirá las complicaciones que le generará esa «actitud antisocial» a menos de que su trabajo exija muy pocas habilidades sociales.

    También sucede otra cosa extraña que yo he visto en algunos casos. Existe gente que es muy floja para estudiar, pero cuando se trata de trabajar o de hacer negocios, la actitud es totalmente diferente. Aunque bien la falta de conocimientos pueda llegar a afectar a este tipo de gente, esa enjundia y esas ganas por trabajar puede colocar en un nivel más alto a este tipo de personas que a otras personas que fueron brillantes en las notas.

    En general, a los únicos que he visto «condenados» son a los que de verdad tuvieron un pésimo desempeño, fueron expulsados del colegio una o varias veces. Pero he visto como incluso alumnos mediocres de alguna forma, ya en el ámbito profesional, han tenido posibilidades de salir adelante. Con esto no quiero fomentar la mediocridad en lo absoluto, sino decir que el solo obtener buenas notas no es garantía de éxito, se necesita algo más.

    Esto fue un aprendizaje interesante para mí. Nos enseñaron a buscar la mejor nota, más que el adquirir conocimiento y peor aún, las instituciones no vieron tan necesario el incentivo para mejorar la inteligencia emocional y capacidad de relacionarse del estudiantado.

  • Empresas que buscan estudiantes güevones.

    Me llamó la atención un cartel que encontré en Internet, el cual ofrece elaborar trabajos desde secundaria hasta universidad. En el cartel dicen que se hacen ensayos, investigaciones, maquetas, mapas conceptuales, planeaciones de clase y revisiones de tesis. Todo lo necesario para que el estudiante deje de cumplir con sus obligaciones. Afirman que son trabajos auténticos y no copias de Internet. Cuando ví ese letrero dije !no manchen! estos sí que lucran con la «güeva» de los estudiantes.

    Es cierto que todos cuando fuimos estudiantes nos daba algo de tedio y flojera hacer las tareas, de hecho muchos les pedíamos a los cerebritos que nos la pasaran. O de plano no las hacíamos lo que repercutía en el promedio final que obteníamos en las materias. Recuerdo muy bien cuando el «profe» anotaba en el pizarrón como se componían las calificaciones de su materia, ej: «examen 60% tareas 20% proyectos 20%» y en base a eso decidíamos que tan importante era hacer las tareas. Muchas veces era un aliciente para tener un colchón en caso de que no fuéramos muy buenos para estudiar, pero lo cierto es que gran parte de la enseñanza que obtuvimos fue gracias a las tareas.

    Es por esto que este tipo de «empresitas» me causan indignación, porque promueven la flojera y el conformismo en el estudiante. Es casi como pagarle a un maestro para que lo pasen. Si de por sí la eduación en México es mala (sobre todo en el sector público) este tipo de establecimientos vienen a agravar la situación educativa en la que se encuentra el país. Y no solo eso, hay que recordar los establecimientos que te «venden» los títulos sin haber siquiera estudiado o haber pasado un curso fácil.

    Pienso yo que las autoridades deberían hacer algo con este tipo de negocios, los deberían de clausurar. Me da coraje que haya gente que se gane el sustento diario haciendo las tareas y deberes de los demás. Ahora resulta que estos oportunistas no solo van a ganar dinero, sino que van a ganar el conocimiento que debería de obtener el estudiante. Este último solo recibirá la calificación que obtuvo gracias al trabajo de un tercero.

    Es simplemente la cultura del mexicano de hacer todo fácil, buscar resultados con el mínimo esfuerzo. Tanto que estos «changarreros» ya encontraron un nicho de mercado a explotar. ¿Target? Estudiantes güevones los cuales quieren pasar el curso sin ningún esfuerzo y sin ningún contratiempo. Yo creo que Elba Esther Gordillo debería estar feliz, ya no se me haría raro que el SNTE termine certificando a estos changarros, porque aparte hacen planeaciones de clase, para que el profesor no se tenga que martirizar y llegue al salón con los temas ya totalmente diseñados por estas empresas (así les dá más tiempo de marchar y de votar por el PANAL o por el PAN).

    Qué lástima que exista esto, pero bueno, es el reflejo de nuestra cultura conformista.

     

  • Anecdotario sobre el Bullying (acoso escolar)

    Según la Secretaría del Desarrollo Social del DF. 90% de los estudiantes de las escuelas han sido víctimas de humillaciones por compañeros de escuela o por docentes. ¿No se de donde se les ocurrió sacar esas estadísticas a los de dicha Secretaría?. Igual hicieron un muestreo y encuestaron a un sector de la población, o igual le tantearon mentalmente nada más. Yo creo más bien que todos hemos sido víctimas alguna vez de bullying aunque sea en casos aislados, y también por su parte hemos acosado alguna vez en nuestra vida a algún compañero.

    Ahora el Bullying llama mucho la atención y se ha convertido un tema preocupante en la sociedad. Yo me acuerdo que cuando iba en la secundaria casi no se hablaba del tema y los consejos de los padres iban mas del lado de -Mijo, usted tiene que ser hombre y tiene que ser fuerte. Aunque claro, que en realidad eso no servía cuando el acoso era de 5 compañeros contra uno, o cuando todo el salón se pone a gritarte «pendejo» al unísono. Ahora parece haber más conciencia, aunque no se si se esté pasando en realidad al otro extremo. –Que si los niños víctimas se van a traumar, que si los que tienen desórdenes de conducta son los acosadores, y los acosados son pobres víctimas.

    Lo confieso, yo durante algún tiempo en la secundaria fuí un niño «barquito». Como no era muy social, y era una persona susceptible, entonces era la víctima favorita de los compañeros. Habían niños que me aventaban piedritas, me escondían la mochila, y hasta en caso extremo, le metían pedazos de pizza para que los libros quedaran con un hedor eterno a queso y grasa. Claro, los profesores medio que trataban de impartir justicia y medio que se reían del asunto. Aunque no se metían mucho conmigo, pero a veces los profesores se metían a hecharles carrilla a los compañeros y a veces lograban herir una que otra susceptibilidad. El único profesor que se metió duro conmigo la pagó cara porque logré que lo terminaran corriendo de la escuela.

    Ya para la preparatoria me cambié de escuela y para mi fortuna ya existía por decirlo «una mascota» al cual todo el salón le podía pegar. Era un tipo de reacción lenta, no muy agraciado físicamente (bueno, tampoco era tan feo el tipo) tenía pocos reflejos y para acabarla de contar, era muy orgulloso: El coctel perfecto para ponerle el apodo más cruel que he escuchado en mi vida: «El Birote». Todos se metían con él y era casi obligatorio haberle hechado carrilla alguna vez en la vida a este tipo, no solo los de mi salón se metían con este chavo, sino que tanto los de «arriba» como los de «abajo» lo molestaban. Pero el tal «birote» tenía su grado de autoestima, porque a pesar de toda la carrilla nunca se dejó caer y nunca ví que lo hicieran llorar. Además a pesar de la mala fama que se acarreaba en la escuela, llegó a tener una que otra buena chica.

    Hay una anécdota que se me hizo increible y que la seguimos recordando con gracia entre los amigos. El «Birote» le prestó unos Discman (tomen en cuenta que en esa época no había iPods ni iPhones ni Blackberrys) a un amigo, este último tuvo la fortuna de encontrarse en la calle un modelo exáctamente igual pero totalmente destrozado. Mi amigo se los llevó al birote y le dijo –Perdón birote, mira lo que le hice a tu Discman sin querer. El birote quedó en shock, con la boca abierta, mientras otro amigo los agarraba y decía -Mira birote, todavía sirven, guantamaneraa, guantamaneraa. Ya después de eso le devolvieron su verdadero Discman en perfectas condiciones, pero el susto que se había llevado era increíble.

    Esta persona se convirtío en una leyenda, los profesores también le hechaban carrilla. Mi profesor de lógica usaba la premisa de «El birote es tonto» para enseñarnos que era el Modus Ponens y el Modus Tollens. Afortunadamente «el birote» era una persona fuerte mentalmente. Porque muchas víctimas de Bullying sufren demasiados estragos en su vida a causa del acoso escolar que sufren. Algunos no terminan el grado escolar, se deprimen o hay casos extremos en que la víctima se puede llegar a suicidar.

    Creo que se debe de enfrentar el Bullying por dos medios; Uno, buscando en las escuelas condiciones para que el Bullying se dé lo menos posible y enseñar a los niños a respetar a los compañeros. Pero por otro lado también hay que enseñar a las víctimas que no den motivos para que los demás se aprovechen de ellos. La culpa creo aquí es 50% del victimario y 50% de la víctima. Para que haya un victimario debe de haber alguien que se preste para ser la víctima y viceversa. Yo fuí como lo comenté, alguna vez víctima del Bullying y hasta que deje de darles motivos a los demás para que se burlaran de mí, dejaron de hecharme carrilla. Creo que parte de la solución está en aceptarse uno como es, aunque a veces eso es difícil decírselo a un chaval de 14 años.