Etiqueta: encuestas

  • Una orden de arroz cocido para Ricky

    Una orden de arroz cocido para Ricky

    Una orden de arroz cocido para Ricky

    Al igual que yo, Ricky no simpatiza con AMLO; pero yo, a diferencia de Ricky Incredulín, acepto la realidad y no me dejo invadir por mi sesgo cognitivo. Ricky está tratando de cuadrar los números porque no da razón a lo que sucede en las encuestas: AMLO sube y sube como la espuma. Que si los indecisos, que la tasa de rechazo, que el voto oculto, Ricky trata de encontrar algún recoveco para mantener sus esperanzas.

    Ricky Incredulín: – Oye Álvaro, pero Roy Campos dijo que las encuestas no son un oráculo que predicen la victoria.

    Yo: – Es cierto, una encuesta por sí misma no te puede asegurar que alguien puede ganar porque las tendencias pueden cambiar y porque las encuestas muestran una tendencia aproximada de las preferencias al día de hoy, pueden tener errores. Pero si ves el panorama completo te darás cuenta de que la victoria de AMLO está, si no completamente definida, sí muy muy cercana.

    Ricky Incredulín: – ¿Cómo el panorama completo?

    Ricky me pregunta mientras analiza ansiosamente una y otra vez las gráficas. Piensa erróneamente que todas las barras de indecisos o tasa de rechazo se van a ir con Anaya, sin percatarse de que muchos de ellos ni siquiera van a salir a votar y que es probable que la tendencia en ese voto no difiera mucho del que sí lo declara. 

    Yo: – Sí.  No sólo es la encuesta, es también la tendencia donde López Obrador sigue subiendo mientras que Ricardo Anaya y José Antonio Meade están estancados. Esperaría que la elección se cerrara conforme se acercara la elección y eso no está sucediendo. Y no sólo es eso, es que Anaya tiene una pésima campaña, no tiene una narrativa, no conecta. Incluso ya varios panistas como Juan Ignacio Zavala y Roberto Gil Zuarth dicen que este arroz ya se coció, que «ya valió madres». Se trata de analizar la campaña en su conjunto mi estimado. Estamos en una elección donde la gente grita cambio y venganza contra el gobierno actual. 

    Ricky Incredulín: – Pero seguramente tendrán un as bajo la manga.

    Yo: – Recapitulemos Ricky. Qué no se ha dicho ya de AMLO, que si nos va a convertir en Venezuela, que varias de sus propuestas son absurdas (y lo son), que si el aeropuerto, que se peleó con algunos empresarios y míralo, sigue subiendo. Está casi igual que Trump, quien dijo que podía matar a alguien en la Quinta Avenida y aún asi no caer en la encuestas. Si tuvieran un as bajo la manga ya la hubieran sacado. Yo no sé realmente qué se tendría que hacer a estas alturas. Incluso, ni se si sería buena idea que a Meade se le ocurriera declinar a favor de Anaya (lo cual dudo muchísimo que suceda), en una de esas Anaya pierde muchos de esos votos de quienes quieren castigar al PRI pero no quieren votar por AMLO. Tal vez prefieran lo primero a lo segundo.

    Ricky Incredulín: – Pero ve, Anaya es rebueno para los debates. Al Beltrones se lo puso como camote. ¡Esperate al tercer debate!

    Yo: – Sí, lo recuerdo, pero ya van dos debates y Ricardo Anaya no ha capitalizado nada. No conecta y trata de ser muy racional cuando la gente vota más por emociones y en una elección donde los sentimientos están a flor de piel. Anaya no ha construido una narrativa, en cambio AMLO, con todo y sus propuestas mafufas, sí lo ha logrado. Además, los golpes que sufrió del PRI le quitaron mucha credibilidad ante un sector del electorado.

    Ricky Incredulín: – Pero no te dejes engañar. O sea, las encuestas usan muestras de 1200 entrevistados, son bien poquitos y no representan a todos los votentes ¡a mí no me encuestaron!

    Yo: – Me temo, mi estimado Ricky, que no tienes muchos conocimientos sobre muestreo. Te recomiendo este libro de estadística para Dummies donde podrás darte cuenta que así se hacen todos los estudios. Se sacan muestreos representativos del universo y, con base al número de entrevistados, se obtiene un margen de error que en general está cerca del 3%. O sea, que el resultado puede variar 3 puntos arriba o abajo de la realidad. Es natural que en un país de más de cien millones de habitantes donde las casas encuestadoras no suelen entrevistar a más de dos mil personas nunca te hayan entrevistado. 

    Ricky Incredulín: – Pero están cuchareadas. Una vez un cuate me dijo que en la encuesta del Reforma en la Ciudad de México entrevistaron solo en las delegaciones que coincidentemente en la mayoría AMLO tenía fuerza. No fueron a la Benito Juárez donde están los pirrurris. ¿Ves? Están manipuladas. Ya te sabes como son los pejezombies paranoicos.

    Yo: – Pero entonces no te comportes como «pejezombie paranoico» diciendo que todas las encuestas están compradas. No sólo hay que advertir que todas esas encuestas son verificadas por el INE sino que lo que mencionas de las delegaciones no es algo que se haga a propósito para «manipular». Se seleccionan aleatoriamente porque como son 1200 encuestas repartidas en todo el país, no alcanza para encuestar en todas. De la misma forma es muy posible que lo opuesto haya pasado en otros lugares de la República.

    Ricky se pone muy ansioso y nervioso, me dan ganas de darle un abrazo porque hasta ahora se acaba de dar cuenta de la realidad, una que no le gusta ni a él ni a mí, pero que yo ya había anticipado desde hace mucho tiempo.

    Ricky Incredulín: – ¿Entonces ya ganó?

    Yo: – No me atrevería a afirmarlo categóricamente. Falta un mes y puede llegar a pasar algo que cambie las tendencias, pero la verdad se me antoja muy difícil que suceda. Incluso, toma en cuenta que ya va a empezar el Mundial y la gente se va a distraer un poco de las elecciones con lo cual las estrategias de campaña van a tener menos impacto. 

    Ricky Incredulín: – ¡No puede ser!

    Yo: – Ánimo Ricky, nosotros como sociedad civil vamos a ser un contrapeso ante su régimen. Ánimo que el mundo no se acaba, no llores. Vamos por algo de comer, ¿qué quieres?

    Ricky Incredulín: -¡Ya sé! Una torta y un Frutsi,

    Yo: – ¿Queeee?

    Ricky Incredulín: – Estaba bromeando, vamos mejor al McDonalds antes de que AMLO lo cancele. 

  • La etapa de la negación

    La etapa de la negación

    La etapa de la negación

    Es cierto que no se puede asegurar de forma categórica que López Obrador ha ganado la elección. En el mes que falta para el día de la elección pueden llegar a ocurrir eventos que modifiquen las intenciones de las encuestas: una revelación muy oscura y turbia del candidato (o sea, un as bajo la manga), una estrategia electoral muy inteligente (que raye en la genialidad) o algo parecido.

    Pero lo cierto es que las posibilidades de que AMLO gane son muy altas. Oráculus (el agregador de encuestas) dice que si hoy fueran las elecciones, López Obrador tendría el 92% de ganar. Si lo comparamos con futbol (aprovechando que tenemos al Mundial a la vuelta de la esquina) es más probable que ninguna de las potencias (Alemania, Francia, Brasil, Portugal, Inglaterra, Argentina, España y Bélgica) gane el Mundial, o que México llegue a semifinales (de acuerdo con las predicciones de UBS) a que López Obrador pierda las elecciones (con las tendencias del día de hoy, aclaro). 

    Las encuestas no se han movido mucho en los últimos tres meses, solo hemos visto un ligero incremento en favor de AMLO, mientras que Anaya después de un crecimiento se ha estancado y Meade se mantiene en tercer lugar; casi pareciera que están congeladas. También hemos visto que a pesar de que varios indecisos ya han comenzado a definir su voto (tomando a Oráculus de nuevo), éstos son menos que hace dos meses y no se han convertido automáticamente en votos en contra de AMLO. Ni siquiera la declinación de Margarita Zavala ayudó a cerrar la brecha. Es casi imposible que las tendencias cambien si en este mes no se da algún evento que implique un quiebre o ruptura.

    Y también es cierto que la respuesta de «no respondió o no sabe» no sólo está compuesta por indecisos, sino por gente que no va a ir a votar o que no le interesa. 

    Ante esta situación, muchas personas que no simpatizan con López Obrador se encuentran en una etapa de negación. Tratan de interpretar la realidad de tal forma que sea más cómoda emocionalmente (es decir, que mantengan una considerable esperanza de que López Obrador no vaya a ganar).

    Y esto es, hasta cierto punto, normal. Cuando se trata de política los individuos no somos completamente racionales, más bien mantenemos un sesgo donde tratamos de favorecer información que nos haga sentir bien y minimizamos aquella información que nos hace sentir mal. Así como muchos lopezobradoristas relativizan los errores y cuestionamientos de su candidato, también varios antilopezobradoristas ponen a las encuestas en tela de juicio porque no les agrada el resultado. Recordemos cuando López Obrador y sus seguidores decían que las encuestas estaban cuchareadas en 2006 porque se espantaron al ver como la brecha se cerraba.

    Este sesgo de confirmación no distingue siquiera preparación y educación. La gente más docta también es muy proclive en caer en este tipo de sesgos cognitivos. 

    Muchos dicen que las encuestas son falaces porque la muestra es de 1,200 cuestionarios cuando este tipo de muestra es más bien completamente normal y suele ser más la norma que la excepción. Para ello, tenemos que hablar del margen de error.

    El margen de error de las encuestas está determinado por el número de cuestionarios. Si el tamaño es de 1,200, el margen de error es de +/-3%. Esto quiere decir que si AMLO tiene 40 puntos, significa que la realidad se encuentra en un rango de 37 o 43 (tomando el caso de que el instrumento y la muestra estén bien diseñados). La relación entre el margen de error y el número de encuestas no es lineal, es exponencial. Si una casa encuestadora decide hacer 2,200 encuestas para que tenga mayor validez, se encontrará con que el margen de error es de +/-2% (solo disminuyó un punto). Tendría que hacer más de 6,000 encuestas para llegar al 1% aproximadamente, mientras que para llegar al cero absoluto tendría que encuestar a absolutamente todos los electores que van a votar. 

    Por ejemplo, tomando la encuesta de Reforma que salió el día de hoy que muestra que AMLO tiene más de 20 puntos sobre Ricardo Anaya, muchos aludieron a encuestas pasadas para afirmar que Reforma «siempre se equivoca» como en esta imagen:

    Si analizamos estrictamente todas estas gráficas nos daremos cuenta que en realidad la única que valida el argumento de que Reforma se equivocó fue en el 2000, error mucho menor del que algunos esperan. Coahuila no se puede tomar como referencia ya que ahí el PRI orquestó un fraude electoral, pero vayámonos con la encuesta de 2006 y la del Estado de México:

    Cuando una encuesta muestra una diferencia que se encuentra dentro del margen de error (es decir que es menor a este) se dice que hay un empate técnico. Este es el caso de de estas dos encuestas. En Estado de México le daba ventaja a Delfina, pero la victoria de Del Mazo quedó casi en los bordes del margen de error. La discrepancia fue de 4% cuando el margen de error fue del 3%. Reforma se equivocó por ¡1%! E incluso, dado que la diferencia que pronosticó era menor al margen, podemos decir que la encuesta de Reforma contemplaba la posibilidad de triunfo de Alfredo del Mazo.

    En 2006 ni siquiera hay error alguno ya que le dio a AMLO una ventaja de 2% (que es un empate técnico por estar dentro del margen de error) cuando Calderón ganó por menos del 1% cuando el margen de error oscilaba por el 3%.

    En la encuesta de Reforma que se acaba de presentar estamos hablando de más de 20 puntos de ventaja.

    ¿Esto significa que Reforma es infalible? No, aunque en 2012 fue una de las encuestas más certeras. Yo pienso que la diferencia es algo menor de la que muestra Reforma y creo que está más cercana a los 16 puntos de diferencia que muestra Oráculus. También debemos tomar en cuenta qué tan bien está diseñado el instrumento, la muestra, y el efecto de la tasa de rechazo (que podría tener una incidencia). Las encuestas se pueden llegar a equivocar, pero la realidad es que la gran mayoría de las encuestas muestran una misma tendencia, lo cual se refleja en el ejercicio de Oráculus, y que dice que López Obrador tiene una ventaja considerable  Yo prefiero usar los agregadores como referencia más que las encuestas por sí mismas, porque creo que, al final, al promediar, logran atenuar las discrepancias que estas puedan tener. 

    En redes me he encontrado con afirmaciones que dicen que la encuesta está pagada, que hay «algo chueco». Algunos (con mucha curiosidad pero sin el suficiente conocimiento en materia de investigación cuantitativa, porque vaya, no es su profesión) dicen que está manipulada porque en la CDMX se levantaron encuestas en delegaciones donde AMLO puede tener mayor ventaja, aunque en realidad estas se seleccionan de forma aleatoria. 

    Algunos también argumentan que entre sus amigos «casi nadie» va a votar por López Obrador,  que fueron a una conferencia de negocios y ahí muchos simpatizaban por Meade. Peor aún, algunos vieron un sondeo en Twitter y lo tomaron como argumento para decir que «el tabasqueño ya perdió y que todo es una manipulación de las encuestadoras». Pero los círculos cercanos no son siquiera representativos del universo. En 2012 nadie en mis redes quería a Peña Nieto y ganó porque el voto estaba en otros sectores con los cuales casi no tengo contacto. 

    Otro argumento es que las encuestas se equivocaron en el Brexit y en la elección de Estados Unidos:

    En el caso de Brexit, las encuestas se equivocaron más bien por pocos puntos. La mayoría de ellas daban el triunfo al «remain» por dos o cuatro puntos. Ni una lo hizo por más de 10 puntos de ventaja. 

    En el caso de Estados Unidos todas le dieron el triunfo a Clinton, pero la diferencia fue de 4 a 6 puntos al cierre. Y de hecho, Hillary ganó por 2 puntos tomando el voto popular (recordemos que en Estados Unidos las elecciones se definen por los votos de los superdelegados de los estados). El error de las encuestadoras fue de muy pocos puntos y el beneficiario fue el que representó el discurso sistema, al igual que en el Brexit. En el caso de México, el que tiene un discurso antisistémico es López Obrador. 

    Acá estamos hablando de que Oráculus, el agregador de encuestas más conocido de esta elección, le da al momento 16% de ventaja a López Obrador al día de hoy. Hablamos de que las tendencias no se han movido mucho en los últimos meses a pesar de la guerra sucia, del pleito de AMLO con los empresarios y los debates donde el tabasqueño no muestra sus mejores tablas. Hablamos de que la campaña del PRI contra Anaya afectó de forma considerables las posibilidades del panista y que las rencillas siguen, por lo cual se antoja complicado en extremo que todo el voto de ambos se concentre en un solo candidato. 

    Esto no se acaba hasta que se acaba, en una elección todo puede pasar. Lo que reflejan las encuestas actualmente es lo que ocurriría si la elección fuera el día de hoy, y eso significa que no se puede descartar alguna variación en el mes que falta. Pero por lo que comenté anteriormente, la realidad es que por más se acerca la elección las posibilidades de que López Obrador crecen cada vez más ya que, a pesar de todas las estrategias que se han utilizado para tratar de bajar el tabasqueño, este sigue muy cómodo allá arriba y se antoja cada vez más difícil que ocurra algo que represente una ruptura.

    Digamos que estamos el minuto 30 del segundo tiempo y el Atlético MORENA le va ganando 3-0 al Racing del Frente al cual ha superado ampliamente en la cancha. Sí, se han dado casos en que un equipo remonta ese marcador, pero eso ha ocurrido muy pocas veces. En muchas ocasiones, con un marcador así, algunos prefieren ir abandonando el estadio para no tener que lidiar con el tráfico de regreso a casa. 

    Y tal vez esta realidad no les (nos) guste a muchos. Pero habrá un momento en que se tengan que enfrentar a ella, ya que será importante conocerla para poder llevar a cabo de mejor manera su voto. Por ejemplo, en dado caso de que se acerque cada vez más la elección y no veamos variaciones, tal vez será más prudente preguntarse si López Obrador puede obtener mayoría en el congreso o no y votar en consecuencia. 

  • Todo lo que debes de saber sobre las encuestas electorales

    Todo lo que debes de saber sobre las encuestas electorales

    Todo lo que debes de saber sobre las encuestas
    Foto: eldia.com

    ¿Qué es una encuesta electoral?

    Las llamamos encuestas, pero sería más correcto llamarlos estudios cuantitativos o estudios en campo ya que las encuestas sólo refieren a los instrumentos que contienen las preguntas que se hacen a los encuestados. Por ejemplo, se habla de investigaciones de mercado o estudios cuantitativos cuando estas mismas metodologías se utilizan para conocer la opinión de la gente con respecto a algún producto o servicio. Los mercadólogos no decimos «vendemos encuestas», sino «estudios de mercado». Pero bueno, me voy a referir como encuestas a estos estudios porque es la forma como popularmente se les conoce (la encuesta de Reforma o la encuesta de Mitofsky). 

    Las encuestas son una fotografía del momento, no un pronóstico.

    La encuesta electoral tiene una función específica: medir la tendencia de voto en un momento determinado. Es decir, la encuesta responde a la siguiente pregunta «Si el día de hoy fueran las elecciones ¿cómo votaría la gente?» Dicho esto, los resultados de una encuesta no predicen quien va a ganar, pero sí muestran una fotografía del momento, que no necesariamente corresponderá a la de la siguiente semana o al siguiente mes.

    Sin embargo, de una encuesta sí se pueden sacar conclusiones; no sólo de la encuesta misma, sino con respecto de los levantamientos anteriores de la misma casa encuestadora para entender cómo se están moviendo las preferencias. Por ejemplo, si una casa encuestadora muestra que AMLO sigue en un consolidado primer lugar en el transcurso de dos meses nos dice algo y ese algo podemos interpretarlo. Las casas de campaña también toman muchas decisiones mediante encuestas (muchas veces de consumo interno) porque es el instrumento que les puede dar una visión más aproximada de la realidad. 

    ¿Cómo se diseña una encuesta?

    Básicamente se toma una muestra proporcional del universo (que en este caso son todas las personas de este país en edad de votar). Es decir, si la población del país tiene tales características, si hay tantos hombres y mujeres o si las ciudades más pobladas son estas y aquellas otras, la muestra tiene que ir en consonancia con la población total. Por un decir, si el 40% de la población mexicana está en el norte y 60% está en el sur, la muestra deberá tener la misma proporción. Que se hagan pocas encuestas (poco más de mil, por ejemplo) no implica que el estudio no sea válido porque recordemos, las encuestas toman una muestra proporcional del universo. Para esto, las casas encuestadoras especifican un margen de error (que suele oscilar entre +/-3 o +/-4) que es inversamente exponencial al número de encuestas. Es decir, por más encuestas se realicen, el margen de error disminuye, pero no lo hace de forma proporcional sino exponencial. Hay mucho menos encuestas de distancia entre un margen de error de 5 y 6 que entre uno de 2 o 3. Sólo podría conseguirse un margen de error de cero si se encuestara a absolutamente todas las personas que van a votar (es decir, a todo el universo). 

    El número de las encuestas no debería importar mucho en tanto el margen de error no sea muy grande. 

    Pero ¿cómo interpretamos el margen de error? Es fácil: si la encuesta dice que AMLO lleva 40 puntos porcentuales y el margen de error es +/- 3, eso implica que en realidad AMLO podría tener entre 37 y 43 puntos. Por eso, cuando se levantan encuestas y la diferencia de dos candidatos no excede los tres puntos, se dice que está en empate técnico; porque la diferencia bien podría ser producto del margen de error. 

    Las encuestas no empatan necesariamente con tu percepción.

    ¿Cómo es que López Obrador va ganando si casi todos mis amigos van a votar por Anaya? ¿Cómo es que ganó Peña Nieto si en mi Facebook nadie votó por él? ¡Hubo fraude! Estas son preguntas que he escuchado constantemente a muchas personas. La realidad es que sólo están midiendo, sin ningún instrumento científico (es decir, a ojo de buen cubero), las preferencias en el sector del nivel socioeconómico en el que se mueven, el cual muy posiblemente sea distinto a todos los niveles socioeconómicos y culturales con los cuales no tienen contacto y que muy seguramente tienen mucho mayor peso que el suyo. Esto naturalmente implica que los sondeos levantados en Twitter o en Facebook no tienen ninguna validez científica y no pueden tomarse como referencia ya que no se está tomando muestra alguna. Un ejemplo de esto es que las encuestas en Twitter que han levantado algunos reporteros o líderes de opinión tienen serias discrepancias que tienen que ver con el tipo de audiencia que los sigue. 

    Una encuesta levantada en las redes sociales que pretende mostrar preferencias electorales es, por definición, errónea. 

    Por eso, cuando se habla de tendencias, las percepciones personales de acuerdo a «las opiniones de los demás» (percepciones que muchas veces contienen un fuerte sesgo de confirmación a favor del candidato con el que se simpatiza) suelen estar bastante lejos de la realidad, y cuando atinan, es más bien producto del factor suerte. 

    Las encuestas se pueden equivocar. 

    Para que funcione una encuesta la toma de la muestra, el diseño de la propia encuesta y la ejecución, deben estar bien hechos. Un error aquí podría sesgar el resultado. Por eso las casas encuestadoras tienen que ser muy meticulosas a la hora de diseñar la muestra, que la encuesta esté hecha de tal forma que los encuestados contesten de la forma más fidedigna posible y que los encuestadores estén bien capacitados. En este trayecto también es posible sesgar las encuestas deliberadamente, incluso basta con que el encuestado utilice un tono de voz determinado (por ejemplo, muestre más enjundia al mencionar a un candidato y menos al mencionar otro) o haga la pregunta de cierta forma para lograr cierto sesgo. 

    Si bien una encuestadora puede llegar a sesgar deliberadamente una encuesta, no implica que una discrepancia entre la encuesta y el resultado real sea producto de un sesgo deliberado. También puede ser producto de un mal diseño de la muestra (cosa que a veces es más común de lo que se cree) o inclusive de otros factores que no se midieron bien y que ha llegado a afectar a las encuestas de mayor reputación a nivel mundial. Casos como el Brexit o la elección de Estados Unidos fuerpm un gran ejemplo de que los instrumentos pueden no funcionar bien. En el caso del Brexit, mucho se debió a que muchos jóvenes (que seguramente contestaron a los encuestadores que votarían por el «no») no salieron a votar. En el caso de la elección de Estados Unidos, las encuestadoras no lograron medir el voto oculto que salió a votar por Donald Trump.

    La veda electoral es un factor que puede generar una discrepancia entre las encuestas y el resultado final.

    En las elecciones del 2006 las encuestas no se desviaron mucho (algunas le dieron el triunfo a AMLO, pero la victoria de Calderón caía dentro del margen de error). En 2012 gran parte de las casas encuestadoras sobreestimaron la ventaja de Peña Nieto. Algunas le dieron más de 20 puntos cuando en realidad la distancia con el segundo lugar (López Obrador) fue de poco menos de 7 puntos. En elecciones posteriores, algunas afirmaron que al PRI le iba a alcanzar para ganar estados como Veracruz, cosa que no ocurrió. En cambio, las encuestadoras hicieron un buen desempeño en las elecciones del Estado de México.

    Una constante, tomando los casos del Brexit, Estados Unidos, y las elecciones del 2015 (que no implica que necesariamente vaya a ocurrir en estas elecciones), es que las encuestas últimamante parecen haber subestimado el voto del hartazgo ante el sistema. Eso también ocurrió en Guadalajara en 2015 cuando la encuesta de Reforma colocaba a Pedro Kumamoto en tercer lugar y, quien a la postre, ganaría la elección a la diputación local. En Costa Rica pasó lo contrario, las encuestas subestimaron al voto oficialista (a quien le daban la derrota). Sin embargo, a diferencia de los otros casos, no había un sentimiento de hartazgo generalizado.

    En nuestro caso, hay otro factor que puede mostrar una discrepancia entre los resultados de las encuestas y el resultado final, y esa es la veda electoral que antecede el día de las elecciones. Durante la veda, las casas encuestadoras no pueden publicar estudios por lo que terminan siendo incapaces de medir a aquellos votantes que toman su decisión de voto en los últimos días. 

    Preferencias brutas, efectivas e indecisos

    Las casas encuestadoras suelen mostrar los resultados de dos formas:  por medio de preferencias brutas y por medio de preferencias efectivas. Las preferencias brutas incluyen a quienes no responden y las efectivas los excluyen. Esto es importante porque las preferencias efectivas suelen «inflar» las diferencias entre uno y otro candidato. Por ejemplo, en la misma encuesta de Reforma (la que se publicó a principios de mayo) López Obrador tiene una ventaja de 18 puntos sobre Ricardo Anaya de acuerdo a las preferencias efectivas, pero su distancia baja a 14 si tomamos las preferencias brutas: es decir, si incluimos a los que no contestaron.

    Muchos, erróneamente, consideran que este grupo de personas que no contestaron está compuesto únicamente por indecisos y fincan en ellos la esperanza de remontar la elección. Si los que no contestaron representan el 30%, por un decir, no implica que ellos, por sí solos, puedan salvar una ventaja de 25 puntos. En realidad, los indecisos tan solo forman una parte de las personas que no saben o no contestaron, muchos otros están poco interesados y posiblemente no van a salir a votar siquiera y formarán parte de los abstencionistas. 

    Los agregadores

    Por último están los agregadores de encuestas como Oráculus, Bloomberg y El País. Este es un ejercicio muy interesante ya que obtiene un promedio, de acuerdo a criterios muy específicos, de las encuestas consideradas más confiables para mostrar una tendencia general. Un agregador es, por naturaleza, más confiable que una sola encuesta ya que reduce los sesgos de las encuestas que están más mal ejecutadas o que rompen con la tendencia. Eso no significa que puedan fallar. Si la mayoría de las encuestas agregadas fallan, por consecuencia el agregador fallará. Un claro ejemplo fue el agregador de Nate Silver fivethirtyeight.com que pronosticaba el triunfo de Hillary Clinton.  

    Los agregadores son la herramienta perfecta ya que durante las elecciones las casas de campaña de los candidato suelen publicar encuestas falsas para generar la sensación de que su candidata o candidato es más competitivo de lo que realmente es y tratar de afectar la opinión pública para modificar la intención de voto. Un agregador, al final, es el promedio de las tendencias de las casas encuestadoras más fiables. 

    Conclusión

    Las encuestas no son perfectas, ni tampoco pueden servir como un pronóstico categórico. Pero es lo más fiable que el elector tiene a la mano para conocer un aproximado de las tendencias electorales. Las estrategias de campaña también pueden ser útiles para ver si lo que dicen las encuestas es cierto. En muchos casos, el ánimo de saber que se va ganando o perdiendo se nota; y en otros la estrategia los delata: generalmente todos los candidatos atacan al que va en primer lugar y los candidatos se olvidan de atacar a los que están abajo a menos que tengan un propósito muy específico: por ejemplo, Ricardo Anaya (segundo lugar) ataca a José Antonio Meade (tercer lugar) para mostrarse como antisistema. 

    Las encuestas deben tomarse como son, como un aproximado. No deben ignorarse, pero tampoco deben tomarse al pie de la letra. 

  • La muerte de María de las Heras

    La muerte de María de las Heras

    “le mienten al encuestador con la misma facilidad que le mienten a su pareja” María de las Heras, sobre las encuestas electorales del 2012.

    La muerte de María de las Heras

    Muchos se preguntan quien es María de las Heras, simplemente es una de las mujeres pioneras en estudios de opinión en México. No tenía tanta exposición mediática como GEA-ISA o Roy Campos de Consulta Mitofsky por una sola razón, es que a María de las Heras nunca le llegaron al precio. Renunció a Milenio porque manipularon sus cifras, diario que encontró posteriormente encuestadoras más a modo como GEA-ISA. Ahora los columnistas al servicio del régimen entrante que trabajan en Milenio como Carlos Marín y Ciro Gómez Leyva dicen extrañar a la encuestadora pero este último aprovecha para darle pataditas en en lo oscurito.

    María de las Heras levantó una de las encuestas que no estuvieron copeteadas, y fue la que más se acercó al resultado. También acertó con Vicente Fox, y en España fue de las que más acertó también al anunciar que José Luis Rodríguez Zapatero sería el próximo presidente. María de las Heras fue pionera al crear el «Modelo de Análisis Estables Cambiantes e Indiferentes» diseñado especialmente para México, porque se dio cuenta (y lo advirtió con tiempo) que el método de levantamiento de estudios que se usa, por un decir, en Estados Unidos (Gallup y todas estas empresas), no funciona en México, porque aquí los encuestados en nuestro país tienden a mentir. Acusó a todas las casas encuestadoras cuyos resultados se llenaron de gel, de haber usado un método que ya de antemano se sabía que no servía (muy posiblemente esto fue deliberado), esas casas encuestadoras rebasaron más del doble de margen de error a favor de Peña Nieto.

    María de las Heras solía publicar en su página y en el diario español El País, para quien trabajaba, encuestas de opinión sobre diversos temas en México. Después de que hace algunos años los medios dejaron de levantar estudios sobre la legitimidad de la elección del 2006 (donde algo así como el 30% afirmaba que había existido un fraude), María de las Heras el año pasado volvió a levantar la pregunta y dio cuenta de que ahora casi el 50% de la población (mayoría relativa) consideraba que las elecciones habían sido dudosas e ilegítimas. Este estudio fue publicado en El País.

    Tal vez esto le vendrá bien al régimen de Peña Nieto, más porque no creo que le sea conveniente que la gente se entere (aunque mucha ya lo da por sentado) que más de la mitad de la población cree que ganó la presidencia comprando votos y voluntades. Pero no por esto se puede pensar (con nuestra tradición maniquea) que María de las Heras apoya a López Obrador. Este último afirmó que con el segundo debate había ganado más votos dentro de los panelistas de esta encuestadora, y la ahora fallecida desmintió al tabasqueño al decirle que ella nunca preguntó por quienes votarían sus panelistas.

    Ahora está de moda extrañar a María de las Heras, todos la recuerdan, en Milenio, en Televisa, e incluso Enrique Peña Nieto, quien indirectamente desestimó sus encuestas al lanzar un spot donde decía que las de GEA-ISA, Mitofksy, y todas esas eran las ganonas. Pero bien que durante el proceso electoral ninguna de estas instituciones o estos candidatos le hicieron caso. Pareciera que fue una encuesta menor que se perdió entre la goebbeliana encuesta de GEA-ISA (que por cierto, GEA es una empresa e ISA otra).

    Descanse en paz, María de las Heras. Se fue prematuramente de nosotros, y lo peor, que se fue cuando más la necesitábamos.

  • ¿Y las encuestas? insulto a mi profesión

    ¿Y las encuestas? insulto a mi profesión

    ¿Y las encuestas? Insulto a mi profesión

    Ya ha pasado algo de tiempo, y la verdad es que si algo me ha molestado bastante es el uso que le han dado a las encuestas en las elecciones pasadas. Ciertamente los candidatos siempre nos van a decir que van más arriba de lo que van en realidad, AMLO al final nos dijo que «sus números» le decían que ya había rebasado a Peña Nieto, Josefina decía que solo estaba a 4 puntos cuando en realidad estaba a más de diez. Pero en estos casos, las afirmaciones solo salieron de la boca de los candidatos. Pero lo que hicieron las encuestas a favor del PRI y que si estaban copeteadas no tiene… madre. La primera imagen que les traigo es la tabla de los resultados que arrojaron las encuestas, antes de entrada la veda electoral (unos días antes de las elecciones), donde se comparan los resultados que dan con los resultados del PREP.

    Digo, quien niegue que están copeteadas es que vive en el error, y cualquier persona con nociones en estudios cuantitativos sabe que las encuestas de GEA-ISA (Milenio), Grupo Fórmula, El Universal, Excelsior, Parametría y Mitofsky estuvieron cuchareadas y manipuladas a favor de Enrique Peña Nieto. Afirmar que la distancia entre EPN y AMLO fue de 18.4% y que el resultado oficial sea del 7% termina siendo una mentira insultante.

    Ciertamente una encuesta no puede afirmar el resultado real y sirven para ver tendencias, más no para dar por un hecho algo; esto se debe sobre todo al margen de error. Cuando se hace un estudio de este tipo, lo primero que se hace es tomar una muestra de tantas personas que representen al universo (que en este caso es la población de México), es decir si en México hay no sé 50 millones de hombres, 50 millones de mujeres, de tal edad, tantos ricos y tantos pobres, esos mismos porcentajes extrapolarlos a la muestra, que en este caso rondaba las mil personas. Al ser una muestra del universo, esta tiene un margen de error, por más grande sea la muestra el margen de error se reduce y por más pequeña aumenta. En este caso, el margen de error de las encuestadoras fue de aproximadamente el 3%, ¿Qué quiere decir esto?, que el resultado arrojado puede variar en tres puntos porcentuales (positivos o negativos), es decir, si el resultado de las elecciones arrojó un 7% de diferencia entre los candidatos, para afirmar que las encuestadoras hicieron bien su trabajo, debieron sacar una diferencia de entre 4% y 10%. Generalmente cuando dos candidatos (que pasó en dado momento con Obrador y Vázquez Mota) tienen una diferencia menor al 3%, se dice que están en empate técnico.

    Entonces, si 10% es la mayor ventaja que le debían dar a Peña Nieto, ¿Por qué las primeras cinco encuestadoras, las copeteadas, rebasan por más de 5 puntos ese umbral?, simplemente, porque están manipuladas. Aquí hay que hacer una aclaración, existen las preferencias brutas y las efectivas. Las brutas incluyen a los indecisos, y las efectivas no los incluyen, por lo cual estas últimas tienden a hacer más grande la ventaja de lo que en realidad es. En esta gráfica todos los datos son de preferencias brutas, solo en el caso de Milenio son efectivas, pero aún así, con números brutos el resultado sigue estando arriba de 15%. En el 2006 prácticamente todas las encuestas le daban la victoria a AMLO (menos GEA-ISA), pero aún así caían dentro del margen de error y el que Calderón hubiera ganado por menos de 1% estaba dentro del rango, por lo cual sabemos que en ese entonces las encuestas estaban bien hechas. Ahora no ocurre así, incluso rebasan este rango por 5%, que son más de dos millones de habitantes.

    Las encuestas se convirtieron en propaganda electoral a favor de Enrique Peña Nieto. Es más, las encuestas que podríamos considerar cercanas a AMLO (Covarrubias – SDP Noticias y Uno TV – María de las Heras, esta última de Carlos Slim) hicieron un buen trabajo y no sesgaron los números a favor de López Obrador. Incluso la encuesta «atípica de Reforma» como la llamaron eufemísticamente las demás casas encuestadoras, la cual en mayo le dio a Peña solo 4 puntos de ventaja, alcanzaba a caer dentro del rango permitido. Ahora, no solo están los números manipulados, sino como estos fueron presentados. Casi todas las casas encuestadoras (sobre todo las fidedignas) presentaban sus resultados cada mes o cada dos semanas, pero las copeteadas se mostraban más seguido, y que decir de GEA-ISA quien presentaba su encuesta diaria. Milenio, quien contrató a esta casa encuestadora, se dejó guiar por la máxima de Goebbels: «Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad». Casi todo lo que veía la gente respecto a encuestas era GEA-ISA (aún así muchos no se la creyeron) quienes se encargaron de crear la percepción de que Peña Nieto ya ganó.

    Lo peor es que las encuestas llegan a incidir en cierto punto a las votaciones, cuando se presenta a un candidato con una ventaja exagerada, desincentiva a la gente que quiere votar por la oposición. Y podríamos pensar que los afines a Peña se podrían confiar, pero si analizamos el grueso de los votantes de Peña (gente con poca educación, compra de votos, gente que es parte del PRI de alguna u otra forma) pues no le afecta mucho en realidad.

    No solo de esta manera podemos ver la evidente manipulación, sólo hay que ver el ejercicio que hizo adnpolitico.com donde se concentran los resultados de las encuestas. Vamos a hacer dos ejercicios, primero pondremos a las «copeteadas» y luego a las «no copeteadas, verán ustedes que en la primera, después de marzo, Peña mantiene una ventaja constante, pero las otras, dicen que fue cayendo. Vean como en las primeras EPN aplasta a los opositores y en la segunda se ve que los tres están en la pelea. Digo, esta es una de las tantas razones por las cuales estas elecciones se tienen que volver a hacer.

    Encuestas copeteadas

  • Consulta Mitofsky y sus encuestas amañadas a favor de Peña Nieto

    Yo una vez lo dije, los estudios de opinión, por más que tengan una metodología, por más «cuantitativos que sean», pueden ser falseados, inclusive si los resultados arrojados por el levantamiento el campo son verídicos, estos pueden ser acomodados de cierta forma para generar una impresión equivocada en el electorado, sobre todo cuando la mayoría de la gente no conoce la metodología de estas encuestas. Una mala interpretación de resultados que per sé son fiables puede cambiar todo el panorama, esos lo sabemos los mercadólogos; y a veces ni siquiera es necesario apelar al cambio de metodologías entre una encuesta y otra para presentar ciertas tendencias a propósito como lo hizo Consulta Mitofsky en el 2006 en perjuicio de AMLO. La metodología puede estar bien hecha, pero basta con manipular la interpretación y también con manejar de cierta manera los números arrojados para decir un resultado, que tal como se presenta, es una rotunda mentira.

    Eso es lo que pasó con la Encuesta Mitofsky que lanzó el 10 de enero y que preocupó tanto a los opositores de Peña Nieto porque según Roy Campos, en diciembre Peña Nieto había bajado solo 3 puntos. Con esto dan a entender a la gente que Peña Nieto sea como sea, resbale o tropiece, llegará a la Presidencia de la República. Pero si analizamos bien las encuestas, esto en realidad no es así.

    Analizando la encuesta de Mitofsky se pueden ver omisiones que cambian radicalmente el resultado, por ejemplo, ellos aseveran que Peña Nieto tiene como 20 puntos de ventaja sobre los demás contrincantes. Pero abajo de las gráficas aparece una leyenda que tal vez no tenga mayor importancia para la gente común que no está familiarizado con las metodologías de los estudios cuantitativos. Dice esta leyenda en letras chiquitas que no se suma el 22% de la gente que no declara su preferencia. Y sin embargo ese 22% no lo incluyen en la gráfica. ¿Qué pasaría si incluyéramos ese 22% en la gráfica?. Vamos a hacer la prueba. Primero, les presento la gráfica tal y como la presenta Consulta Mitofsky. (la hice en Excel tomando los datos de la encuesta, para después poder hacer comparaciones):

    En esta gráfica, que es la «oficial» vemos que Enrique Peña Nieto tiene una considerable ventaja sobre los otros dos contendientes. Pero en esta gráfica no se está incluyendo a aquellos que todavía no deciden su voto, que es el 22%, si los incluyéramos, la gráfica quedaría de la siguiente manera.

    Vemos que los indecisos están arriba de los candidatos panistas y perredistas. Enrique Peña Nieto sigue con la misma ventaja. Pero hay un detalle, esos indecisos al final tendrán que votar por alguien. Y hay que tomar en cuenta otra cosa, el 51,7% de los encuestados no quisieron contestar o no saben por quien hacerlo. Dejemos el mejor de los escenarios para Peña Nieto y asumiremos que la tendencia de la gente que va a votar de ese 51.7% es similar a la que nos mostraron, y que en ese 51.7% se concentra la mayor parte de los que se abstendrán de votar o anularán su voto (otro error en la encuesta fue no considerar el voto nulo o preguntar si se van abstener de votar).

    Sabemos que Peña Nieto se sostiene por medio del voto duro, es decir, todos los que van a votar por él se ven ya reflejados en la gráfica. Pero ese 22% restante es considerado como voto útil, del cual Peña Nieto obtendrá un ínfimo porcentaje, mientras que beneficiará mayormente a Josefina Vázquez Mota y a Andrés Manuel López Obrador. Sabiendo que la mayoría de los abstencionistas se encuentran en ese 51% entonces vamos a hacer un juego. Vamos a suponer que ese 22% (en el mejor de los escenarios para Peña Nieto que sería que ese 22% se dividiera entre los dos y no recayera en un solo candidato), 11% es para AMLO, 11% es para Josefina Vázquez Mota. Entonces ¿Como quedarían los resultados?, sorpréndanse.

    Verán que ahora con el voto útil, la distancia de Peña Nieto frente a sus opositores se reduce a la mitad. Solo estaría arriba 7 puntos de Josefina Vázquez Mota y a 10 puntos de AMLO. En realidad, Peña Nieto ya se vería más alcanzable de lo que realmente está; y como dije este sería el mejor de los dos escenarios para Enrique Peña Nieto. Ahora imaginemos que el voto útil no se reparte entre los dos, sino que mucha gente sigue pensando que AMLO es un Peligro para México, y por lo tanto el voto útil se reparte 16 puntos para Josefina Vázquez Mota y 5 puntos para AMLO (no hago el ejercicio de la forma opuesta, es decir, AMLO con la mayoría del voto útil, porque el resultado sería muy parecido al que quiero mostrar).

    ¿Qué pasa?, que Enrique Peña Nieto estaría en realidad solo un punto arriba de Josefina Vázquez Mota, Si AMLO se llevara el voto útil en la misma proporción, estaría 3 puntos abajo de Enrique Peña Nieto.

    Esto, naturalmente no lo dice Consulta Mitofsky, porque al ser la empresa de «Televisa», lo que pretende hacer es que la gente crea que Peña Nieto es inalcanzable y por lo tanto, se abstenga de votar sabiendo que ya no se pueden modificar los resultados. Pero en la realidad es todo lo contrario, y si tomamos el escenario más favorable para Enrique Peña Nieto, 7 puntos no es tanto; y si por ejemplo tomamos en cuenta que perdió 3 puntos por lo de diciembre (que en realidad estoy convencido de que fueron más), que pierda esos siete puntitos no sería nada descabellado.

    Lo dije alguna vez, si Roy Campos de Consulta Mitofsky, dice que Peña Nieto es líder en las redes sociales y que su error de diciembre casi no le afectó; pero vemos por otro lado que se están esforzando demasiado por cambiar la pésima percepción que tiene en las redes utilizando bots, y cuentas falsas; quiere decir que esto de que sea «lider en las redes» es una falacia, y peor aún, que saben que las estadísticas reales no son las que nos quieren presentar, porque si fuera así, ni preocupados estarían de incidir en el voto útil y solo se preocuparían para el voto duro.

    Televisa y las casas encuestadoras aliadas ya hecharon a andar toda la maquinaria. Lo peor, es que estas encuestas amañadas de Consulta Mitofsky podrían llegar hasta ser de utilidad para «justificar con números» un fraude electoral.

    Todo el análisis lo hice asumiendo que los resultados arrojados por el estudio en campo por Consulta Mitofsky son verídicos. En caso de no ser así, el panorama para Peña Nieto sería peor, porque entonces ni siquiera sería el puntero en la preferencias de la población actualmente.

  • ¿Le tenemos que hacer caso a las encuestas?

    Hace un año aproximadamente, me encontré a Roy Campos, el mandamás de Consulta Mitofsky en Twitter, lo agregué a mi cuenta para así estar al pendiente de los estudios (porque sea como sea, algunos de los que publican son interesantes) y el tuvo la cortesía de seguirme también. En ese instante me acordé que hace varios años, allá en la campaña del 2006, López Obrador fue con López Dóriga porque según esto, Consulta Mitofsky había amañado una encuesta para hacer creer a la población que había perdido puntos. Entonces entré a la página de Consulta Mitofsky cuando en ese entonces esos estudios estaban colgados en su página para ver si era cierto lo que decía López Obrador. Comparé los dos estudios a los que hizo referencia el tabasqueño, comparé con «ojo de mercadólogo» las metodologías, y efectivamente, Obrador tenía razón. Las metodologías eran distintas entre una y otra encuesta, que se supone una encuesta mediría lo mismo que la otra en un determinado transcurso de tiempo. Me llamó mucho la atención porque una empresa tan reconocida como Consulta Mitofsky estaba haciendo algo que sería motivo suficiente para que en la universidad me hubieran reprobado.

    Decidí preguntarle a Roy Campos y le enseñé el video (para ese entonces, los estudios ya no estaban en la página), y le pregunté que que sabía de eso. Y Roy Campos me dijo que no sabía nada de eso (siendo que el es el dueño de la empresa); después su tweet desapareció (aunque no me bloqueó ni me dejó de seguir). Roy Campos se había ido por la tangente y había evadido el cuestionamiento que yo le hacía. Y viendo que una casa encuestadora de las más reconocidas cometa estas desfachateces surge la pregunta ¿Le tenemos que hacer caso a las encuestas?.

    Resulta que el 10 de enero, Consulta Mitofsky sacó una encuesta donde asegura que Peña Nieto solo perdió 3 miserables puntitos por todas las penosas anécdotas de diciembre. Roy Campos aseguró que las redes sociales en México todavía no pueden determinar una elección por la baja penetración que tienen en la sociedad, pero la penetración que tiene por ejemplo Facebook en la Ciudad de México es bastante alta, más del 50%  de los capitalinos tiene una cuenta en esta red social. Lógicamente, a nivel nacional si la penetración sería un tanto más baja, pero sería todavía considerable. En Twitter la penetración a nivel nacional tiene más o menos un 13% según la AMIPCI.

    Lo curioso es que todos los que usamos estas redes sociales (y también lo he visto en blogs y foros), es que son muy pocas las personas que simpatizan con Peña Nieto. Lo que nos diría que su voto duro pues es la gente pobre, y las peñaliebers (esas mujeres que votarán por el porque es un galán de telenovela). Y yo no se si las redes sociales puedan impactar una campaña, Facebook me dice como que sí, Twitter me dice que tal vez no tanto. Pero sigo preguntando ¿Le tenemos que hacer caso a las encuestas?.

    Es cierto que fueron como 3 encuestas las que mostraron una tendencia parecida (Mitofksy, Parametría, y Excelsior). Pero creo que las encuestas no siempre reflejan la verdad, e incluso en algunos casos la manipulan. Muchos dan por sentado que como se trata de un ejercicio cuantitativo, estadístico, de ciencias exáctas; el resultado es más confiable que la percepción. Pero también es cierto que esos números son fáciles de manipular, desde la forma en que se toma la muestra, la forma en que se plantean las preguntas (que se sesguen para inducir una respuesta en específico, como por ejemplo, preguntar, ¿votaría usted por Enrique Peña Nieto después de su destacable gobernatura?), o simplemente se pueden inventar los números y falsearlos al ver que las cifras reales no concuerdan con lo que se quiere mostrar.

    Es curioso también que López Obrador, diga que estas encuestas están mintiendo. Que el tiene el 27% de las preferencias y está arriba de Vázquez Mota (según las casas encuestadoras Nodos y Covarrubias, las mismas que se encargaron de elegir al candidato del PRD). El afirma que las primeras encuestas buscan posicionar fuerte a Peña Nieto a su favor con estadísticas mentirosas. ¿Será cierto, será parte de su «compló imaginario? ¿Entonces quienes son los que nos mienten?, ¿Consulta Mitofsky, Parametría, Nodos o Covarrubias?. No se como esté el asunto con Parametría, pero con Consulta Mitofsky es clara la relación utilizando la lógica: Si Televisa maneja la campaña de Peña Nieto, y si Consulta Mitofsky es la casa encuestadora que trabaja para Televisa; entonces Consulta Mitosfky trabaja para Peña Nieto.

    Estoy seguro que en esta campaña las encuestas serán un cochinero, vengan de donde vengan. No les hagan caso, no dejen de votar por X o Y candidato solo porque tal encuesta ya dice que no va a ganar. A mi me parece que quieren «poner» a Peña Nieto a como dé lugar, y no, no se me haría raro que en caso de que los resultados fueran adversos para el mexiquense, se cometiera un fraude electoral.