Etiqueta: Elecciones 2018

  • ¿Y si el PRI prefiere a López Obrador?

    ¿Y si el PRI prefiere a López Obrador?

    ¿Y si el PRI prefiere a López Obrador?

    Advertencia: lo que voy a decir es una suposición mía, una sospecha, incluso le puedes llamar «teoría de la conspiración». No aporto datos sólidos como para hacer un veredicto categórico por lo cual el argumento que esgrimiré en este artículo no se debería ver como eso, sino como una sospecha o una posibilidad. 

    Se nos decía que el primer objetivo del PRI era tumbar a Ricardo Anaya para que, una vez desfondado el panista, el PRI acapararía todo el voto anti AMLO, y así, obtener el triunfo tan anhelado.

    Pero las encuestas y los análisis que se han hecho parecen decir otra cosa: primero, que en los careos entre dos candidatos, López Obrador le ganaría de calle a José Antonio Meade; segundo, que, como lo revela Parametría, la campaña de desprestigio en contra de Ricardo Anaya ha detenido su crecimiento, pero José Antonio Meade sigue cayendo, en tanto que López Obrador sigue muy cómodo allá arriba en primer lugar, incluso parece crecer más. 

    Una amiga me comentó la siguiente hipótesis: habría que hacer como que todo el «sistema corrupto» del PRI y del gobierno se lanzara contra Anaya de tal forma que ello terminara victimizándolo. Bastaría con que la PGR no la consigne. Pero esa apuesta se me hace demasiado arriesgada, tanto, que de momento ya se detuvo el crecimiento positivo que el queretano llevaba acumulando.

    Yo tengo otra hipótesis (esa sospecha mía) y es que al PRI le convendría más que gane López Obrador. ¿Cuáles son mis argumentos?

    Que Anaya es un tipo, a mi parecer, muy impredecible. Pregúntenle a los calderonistas, a Gustavo Madero, a todo mundo. Si los priístas algo quieren es que no se les persiga cuando dejen el poder y no se sienten seguros con Anaya. El candidato del frente ha lanzado un discurso muy estridente contra la corrupción del PRI al punto en que aseguró que metería a Peña Nieto a la cárcel si se le comprueban actos de corrupción. En cambio, AMLO ha dicho una y otra vez que no perseguirá a nadie e incluso habla de perdón y de amnistías.  

    Que dado el comportamiento en las encuestas, el golpeteo contra Anaya deja de tener sentido ya que también está afectando a la candidatura de José Antonio Meade al relacionársele con el uso de las instituciones como la PGR, pero aún así la guerra sucia sigue. Parecería como si en el PRI asumieran dicho desgaste, y si así fuera, entonces el objetivo no sería, necesariamente, que su candidato gane, con todo lo que eso implica. 

    Que López Obrador está más dispuesto a pactar y negociar (como queda evidencia son sus «nuevas adquisiciones») con el fin de que ahora sí llegue a Los Pinos. Sabe el tabasqueño que enfrenta su última oportunidad y está haciendo todo lo posible (incluso ir contra sus principios) para llegar al poder. 

    Que el manejo que López Obrador ha recibido en medios es muy complaciente y es el que ha recibido más menciones positivas, lo cual contrasta con el trato que ha recibido Ricardo Anaya:

     

    Y, por último, que muchos priístas se están yendo hacia MORENA como si nada pasara. Un claro ejemplo de ello es Claudia Delgadillo, quien fue nombrada como la coordinadora de campaña de José Antonio Meade en Jalisco, y quien el día mismo del nombramiento renunció y se pasó hacia las filas del partido de López Obrador.  

    En las siguientes semanas, sobre todo cuando la campaña empiece, veremos las verdaderas intenciones de quienes juegan en la arena electoral. Lo cierto es que, con el pasar del tiempo, López Obrador sigue fortaleciéndose. 

  • ¿A quiénes seguir en Twitter para estar informado estas elecciones?

    ¿A quiénes seguir en Twitter para estar informado estas elecciones?

    ¿A quienes seguir en Twitter para estar informado estas elecciones?

    A pesar de que todavía no empieza formalmente la campaña, en realidad ésta ya se encuentra a tambor batiente, abunda la desinformación, las opiniones sesgadas y por eso me quise dar a la tarea de proponer una lista de cuentas en Twitter que podrías seguir para tratar de informarte lo mejor posible.  No sólo pondré las mejores, sino que las clasificaré de acuerdo a su calidad. Sé que esta lista forzosamente tendrá una dosis de subjetividad pero aún así espero que les sirva. Sé que no todos estarán de acuerdo con ella pero no es algo que sea de mucha importancia ya que todos están de su derecho de tomar lo que quieran de aquí.

    Los más chingones

    Las siguientes cuentas son, a mi parecer, las mejores, ya que se trata de personas serias que en general se molestan en hacer análisis profundos y procuran, en la medida de lo posible, no ser muy viscerales.

    Comenzaré, sí, con Jesús Silva-Herzog, quien a mi parecer es alguien que tiene la capacidad de hacer críticas muy agudas pero sin perder la objetividad. Ha sido un duro crítico del gobierno actual pero de la misma forma también ha escrito críticas muy buenas de los panistas e incluso de López Obrador, como aquella que molestó al tabasqueño. Carlos Elizondo Mayer-Serra me parece también un analista muy completo, quien, desde una postura liberal y un poco más técnica, es capaz de realizar muy buenos análisis sobre lo que está aconteciendo. Un poco más a la izquierda se encuentra Carlos Bravo Regidor, quien es un poco más contestatario que los primeros dos pero que también hace unos análisis muy buenos. 

    León Krauze también me parece alguien que vale la pena seguir, últimamente ha escrito columnas muy buenas. Lo mismo puedo decir de Salvador Camarena quien además es uno de los investigadores más importantes de Mexicanos contra la Corrupción A.C y de Héctor de Mauleón. También la de  Raymundo Riva Palacio es otra cuenta que debes de seguir, parece ser un periodista muy bien conectado con fuentes estratégicas ya que en sus columnas suele hablar de lo que ocurre tras bambalinas en el gobierno y el mundo de la política. Otro que tiene un perfil más técnico y que realiza análisis muy destacados es Javier Aparicio

    En Guadalajara, mi ciudad, hay dos columnistas que me parecen muy destacados y que en muchos de los casos suelen abordar temas de interés nacional por lo que te recomiendo mucho que los sigas, uno de ellos es Diego Petersen Farah, para mí uno de los mejores analistas de todo el país, y también está Enrique Toussaint, que desde una postura progresista suele hacer muy buenas críticas. 

    Como mención honorífica, ya que más que ser un analista le pone el toque gracioso a todo, mencionaría a Javier Risco

    En el segundo escalón, pero siguen valiendo la pena

    Estos son los artículistas que tal vez no me lleguen a encantar tanto como los que acabo de mencionar pero que, a mi parecer, valen la pena seguir.

    Aquí podría poner a Leo Zuckermann, un analista liberal que conduce «Es la Hora de Opinar» en Foro TV, la cual me parece una mesa de debate muy interesante. De paso podría agregar a Jorge Castañeda (no agrego a Héctor Aguilar Camín porque su participación en Twitter es limitada), quien también participa en esta mesa. Si nos hacemos un poco a la izquierda aquí también incluiría a Julio Astillero, quien me parece que es una de las voces más destacadas y razonables de la izquierda mexicana, con quien no siempre concuerdo pero sí es alguien que hay que seguir en estas elecciones. De la misma forma puedo incluir a Sergio Aguayo, analista y académico del COLMEX, que también es muy conocido por haber sido parte de la mesa de debate con Carmen Aristegui (a quien no incluyo en la lista porque no participa en Twitter) y a Jorge Zepeda Patterson, otro de los referentes de una izquierda más bien socialdemócrata, quien es cofundador del portal Sin Embargo. 

    También incluyo aquí a Juan E. Pardinas, director del IMCO. La razón por la que lo incluyo aquí y no en la lista de arriba (dada su importancia en el tema del combate a la corrupción) es porque tiene una participación en Twitter más bien limitada, pero sus artículos en Reforma son imperdibles en estas elecciones. Y también decidí agregar a la economista Viridiana Ríos (se me hace un poco triste ver que haya todavía pocas mujeres que sean líderes de opinión política en el país) y a Sergio Sarmiento quien, desde una postura cercana al libertarismo, puede hacer muy buenos análisis, aunque en una que otra ocasión pueda mostrar algún tufo oficialista. 

    Por último, a pesar de que no es una de mis favoritas, decido colocar aquí a Lydia Cacho, ya que como una persona abocada al feminismo, ella seguramente hará análisis de las campañas desde esta perspectiva. 

    Los Meeeeh

    Estos son, a mi parecer, articulistas bastante medianos que no son muy de mi agrado pero de quienes de pronto se puede rescatar una que otra cosa y por eso es bueno, de vez en cuando, consultarlos. Pueden llegar a escribir alguna buena columna o hacer un buen comentario, pero, en la mayoría de los casos, son presa de sus pasiones (a pesar de ser notables académicos), o simplemente puede tratarse de figuras que no destacan por su amplio conocimiento sobre el tema.

    Empezaré este apartado con Denise Dresser, quien, al pasar el tiempo, me ha ido decepcionando. A pesar de presumir diplomas y cobrar muy caro por sus conferencias, sus columnas siempre están llenas de clichés y lugares comunes (no sin dejar a un lado los plagios a los cuales suele recurrir). Aún así, es posible, de pronto, ver una columna muy buena de la politóloga o alguno que otro comentario acertado en los medios en los que aparece. Sigo con Ciro Gómez Leyva, quien suele mostrar una postura bastante oficialista pero que de pronto puede ser capaz de hacer una buena reflexión. 

    Entre los académicos se encuentran Gerardo Esquivel y Pepe Merino, quienes tienen una sólida trayectoria académica, pero quienes en la práctica suelen sesgarse mucho al punto de ejecutarse unas buenas maromas intelectuales a favor de su candidato favorito (ya sabes quién). Aún así, recomiendo darles seguimiento. También me atrevo a colocar aquí a Genaro Villamil, y por supuesto, a Genaro Lozano, quien a veces desarrolla algunas cápsulas muy interesantes en la televisión pero que como columnista, a mi parecer, deja bastante que desear. 

    Por último incluyo aquí a Dolia Estévez y Sanjuana Martínez, quienes son capaces de escribir columnas infumables, pero que pueden llegar a sorprender, de forma muy esporádica, con alguna buena columna. 

    Los Fake News

    Estos son los articulistas más mediocres al grado que son reconocidos por ello. Se caracterizan por tener una consigna muy marcada, pueden escribir artículos de encargo o pueden ser muy agresivos. A pesar de que son una muy mala fuerte de información, recomiendo, muy de vez en cuando, darles seguimiento.

    Empiezo con la izquierda: tenemos a John Ackerman, una persona que suele ser muy agresiva en las redes sociales y que hace todo por defender a su candidato (ya que forma parte de su proyecto) Andrés Manuel López Obrador. Algo muy parecido ocurre con Gerardo Fernández Noroña (tuve que entrar a la cuenta de Twitter de mi organización civil ya que me tiene bloqueado), simpatizante del régimen chavista y quien, cuando discrepa con AMLO, es por no estar lo «suficiente a la izquierda» en algunos temas. Luego están los oficialistas como Pablo Hiriart, de quien se nota que escribe  muchos artículos por encargo del partido del régimen, y el «Alex Jones mexicano» Ricardo Alemán, priísta a morir y acostumbrado a insultar y referirse despectivamente de quienes no piensan como él. Y claro, no podemos olvidar a Federico Arreola, quien deambula entre el priísmo y el pejismo buscando quien le de más «chayote». 

    Y claro, porque todos ustedes lo pidieron, incluiré a Callodehacha. Aunque es más bien Youtuber, trata venderse como líder de opinión, y la verdad es que es pésimo. 

    Seguramente me faltarán varios tuiteros. A algunos los omití porque todavía no los conozco tanto y a otros los dejé del lado porque están en campaña electoral (como Pedro Ferriz que, como ocurre con los periodistas mainstream, es muy mediano, o Javier Lozano, que también podría colocar en el apartado de Fake News, aunque a Ackerman sí lo incluí, porque él escribe columnas y participa en RT Noticias), o bien, porque casi no participan en esta red social. 

    Espero que esta lista les sea de utilidad para seguir las elecciones y para poderse formar, dentro de lo que cabe, una mejor opinión. 

  • El PRI: cuando los corruptos fueron contra la corrupción

    El PRI: cuando los corruptos fueron contra la corrupción

    El PRI: cuando los corruptos fueron contra la corrupción

    ¿Son ciertas las acusaciones que caen sobre Ricardo Anaya? No lo sé, existen posibilidades de que así sea porque todo lo revelado pareciera reflejar, a mi parecer, algo turbio. En caso de que las acusaciones fueran verdaderas, a Anaya tendría que caerle el peso de la ley con todo lo que ello implica. 

    Pero en este artículo no quiero hacer crítica de Ricardo Anaya, ya habrá tiempo de hacerlo, sino del PRI:

    El PRI está desesperado porque su candidato parece no levantar y necesita a como dé lugar quitarle el segundo lugar al candidato del PAN para poder tener aspiraciones en esta contienda electoral. Algunos dirán que, como sea, qué bueno que se exhiban las supuestas tropelías del candidato queretano, pero la forma en que esto se hace incluso puede hablar más mal del PRI que de Ricardo Anaya. 

    ¿Por qué?

    Porque el PRI está utilizando a instituciones como la PGR con propósitos políticos. Al estar en el gobierno, ve fácil usar el aparato del Estado compuesto por instituciones débiles a su servicio. Básicamente, está corrompiendo a las instituciones en beneficio de sus intereses. Así de paradójico e incluso cínico suena:

    El PRI está corrompiendo para denunciar la supuesta corrupción de un opositor suyo.

    Pareciera, a simple vista, que ahora la PGR sí le está echando ganas, cosa que no sucedió ni con Odebrecht, ni con la casa blanca, ni con OHL, ni con la Estafa Maestra, ni con los desvíos en los que está involucrada Rosario Robles. Y es que en México las instituciones nunca tocan a los hombres de poder a menos que se trate de una venganza, un ataque, o la presencia de algún político muy corrupto que termine por afectar los intereses de los otros (como el caso de los ex gobernadores). 

    Nadie habla del uso despiadado que el PRI está haciendo de las instituciones, ni López Obrador, ya que sabe que le será mucho más cómodo tener a José Antonio Meade como rival que a Ricardo Anaya y por tanto le conviene hacer leña del árbol caído. Tampoco lo hace así el calderonismo (Margarita, Felipe Calderón y similares) quienes tienen una fuerte rencilla con el candidato panista. Si bien no es criticable que critiquen a Anaya (más si las acusaciones llegaran a ser ciertas), sí es muy criticable que «hagan mutis» con respecto a la corrupción de las instituciones con propósitos electorales. Aquí no hay discurso de fortalecimiento de las instituciones ni nada parecido ya que importan más los intereses políticos y de poder. 

    Estas semanas serán muy importantes y podrán definir el transcurso de la campaña electoral. Las siguientes preguntas vienen a la mente ¿Caerá Anaya en las encuestas? ¿Terminará fortaleciéndose más bien? Dependerá mucho, a mi parecer, de la estrategia que utilice el panista, ya que puede insistir en que el PRI es un partido tan corrupto que utiliza a las instituciones con fines políticos en vez de que estas se encarguen de combatir la corrupción, que por cierto, ha sido una constante en el gobierno de Peña Nieto.

    La estrategia del PRI es muy evidente: destruyamos a Ricardo Anaya con ayuda de las instituciones que están bajo nuestro control para después hacer lo propio con López Obrador. Aunque la verdad es que el tabasqueño será un hueso todavía más difícil de roer. En los careos que han hecho las encuestadoras, Meade se encuentra en franca desventaja contra AMLO, cosa que no ocurre en el careo de Ricardo Anaya contra AMLO, ya que si este último las lleva de ganar, Anaya se muestra competitivo. 

    Además, Anaya es un político que está buscando construir una narrativa, por lo cual los golpes a su persona pueden afectarle más; López Obrador no, ya que todo el mundo lo conoce y ya se hizo una idea de él. De hecho, ha logrado bajar un poco sus negativos gracias a la ira de la gente con el gobierno actual y también a que en esta campaña se ha mostrado menos beligerante.  

    Si López Obrador ya es el candidato favorito para ganar las elecciones, con un eventual descalabro de Anaya, las posibilidades de AMLO aumentarán todavía más; ya que parece ser que entre la ira de los mexicanos contra el PRI contra el miedo hacia López Obrador, terminará, muy probablemente, por imponerse la primera. 

    Además, si Anaya no utiliza este ataque en su favor mostrando al PRI como el partido corrupto que es, que utiliza a las instituciones para corromper y beneficiar sus intereses, AMLO bien podría hacerlo, ya que este tipo de ataques, donde algunos medios de comunicación están inmiscuidos, refuerzan su tesis de la mafia en el poder. 

    Como decía, estamos en uno de los puntos más álgidos de la campaña, ya que lo que pase en estos días configurará el escenario bajo el cual se desarrollará ahora sí la campaña oficial. Dependerá mucho del manejo que Ricardo Anaya le de a las acusaciones que se vierten en su contra.

    ¿Y las instituciones? Bien gracias. Trabajando para el beneficio de unos pocos, en vez de que trabajen en beneficio de todos los mexicanos.  

  • Los mandamientos de la ley de López Obrador

    Los mandamientos de la ley de López Obrador

    Los mandamientos de la ley de López Obrador

    Sí, sé que algunas personas me van a cuestionar por haber elegido este tema para escribir el día de hoy y no el «registro nacional de necesidades» propuesto por Meade (que se me hace una aberración) o los millones que desvió Rosario Robles en la SEDESOL y la SEDATU (que es un atentado en contra de los que menos tienen y que habla mucho de la «empatía del PRI» con la gente más pobre). Ya me daré a la tarea de abordar estos temas, pero se me hace muy importante abordar este, dada la coyuntura electoral, y dado que es muy probable que López Obrador se convierta en el próximo presidente.

    Ya había escuchado esta idea de la constitución moral en el libro del tabasqueño. Dice López Obrador que pretende reunir a académicos, psicólogos y antropólogos y hasta empresarios para crearla. No es siquiera una propuesta nueva, e incluso tendríamos que remontarnos a las elecciones pasadas

    Debemos convencer de la necesidad de impulsar cambios éticos para transformar a México. Solo así podremos hacer frente a la mancha negra del individualismo, la codicia y el odio, que nos ha llevado a la degradación progresiva como sociedad y como nación. – AMLO

    El tabasqueño hizo este anuncio en el acto que fue electo como candidato a la presidencia por el PES. Al lado de Hugo Éric Flores, presidente del partido ultraconservador, López Obrador, a quien Flores calificó como el nuevo Caleb que camina hacia la conquista del Monte Hebrón, se dio el lujo de citar pasajes bíblicos. ¿Qué pensaría Benito Juárez de esto?

    Se señala que Jesús manifestó con sus palabras y sus obras su preferencia por los pobres y los niños. Y para muchos, Cristo es amor. AMLO

    Lo voy a decir así: que un político proponga una cartilla o una constitución moral se me hace un absurdo y una aberración. El político no puede ni tiene derecho de definir qué es lo bueno y qué es lo malo. Ciertamente que a partir de los valores morales de una población dada se crean varias de las leyes que nos rigen: conceptos morales como «no robar» o «no matar» se encuentran impresos dentro de nuestra constitución, pero la moral no la debe definir el Estado como tal. El trabajo del Estado es hacer valer las leyes (lo legal) y establecer las condiciones para que los individuos puedan llevar a cabo sus proyectos de vida, no definir cómo es que estos deberían ser (lo moral):

    En su muy particular definición de la felicidad (la cual se atrevió a definir) quedan patentes los alcances que tendrá su gobierno en cuanto a la definición de la moral se refiere. Si la siguiente definición fuera esbozada por un pensador, un filósofo o hasta un charlatán de la autoayuda, ello no representaría ningún problema, ya que se trata de una postura personal y particular; pero la cosa cambia radicalmente cuando se trata de una constitución moral que pretende ser promovida , en el mejor de los casos, dentro de toda la población. Precisamente, los régimenes totalitarios se sostuvieron sobre la imposición de un conjunto de ideas de orden moral sobre la población basadas sobre lo que el mundo debería ser para ellos. Hannah Arendt, en su libro «The Origins of Totalitarianism» lo deja patente. Y no estoy diciendo con esto que AMLO vaya a ser un dictador ni nada por el estilo, ni creo que lo vaya a ser; pero sí es preocupante que piense que sea que el Estado pueda atreverse a dar sus definiciones de moral, en vez de procurar la libertad de los ciudadanos que, quienes insertos dentro de un sistema legal, viven conforme a sus valores y creencias:

    La felicidad no se logra acumulando riquezas, títulos o fama, sino mediante la armonía con nuestra conciencia, con nosotros mismos y el prójimo… La felicidad profunda y verdadera no puede basarse únicamente en los placeres momentáneos y fugaces. Estos aportan felicidad sólo en el momento en que existen…

    ¿Por qué un político me tiene que decir a mí lo que es bueno y lo que es malo? ¿Por qué un político tendría derecho de meterse en mi vida privada o de tratar de influir en mis valores propios? Si para mí la felicidad fueran los títulos o la fama estoy en todo mi derecho, aunque no coincida con la definición de felicidad de López Obrador. ¿Quién es un político para definir, por todos, lo que la felicidad es? ¿Qué eso no es una afrenta contra el Estado Laico?

    La moral se mama desde casa.

    Quienes quieran encontrar paralelismos de López Obrador con regímenes como el de Venezuela, aquí sí van a encontrar coincidencias. Aunque yo soy muy escéptico sobre la idea de que AMLO convertirá a México en un «país chavista» y creo que es una exageración, es cierto que estos discursos morales donde el político se atreve a definir lo que es bueno y lo que es malo y donde este adopta una postura de pregonero sí son fenómenos que se presentan de forma constante en este tipo de regímenes: donde el político, con un aura mesiánica, se presenta como una especie de padre del pueblo; quien no sólo funge como un servidor público, sino como una suerte de guía espiritual.

    Si bien, es cierto que sería un tremendo despropósito pensar que dicha constitución moral será aplicada con todo el peso de la ley, ya que más bien pretende ser una suerte de pacto o convenio tácito entre el gobierno y los ciudadanos, que un político piense que sus funciones abarquen el terreno de lo moral es algo que nos debería de preocupar.

    Pero luego también hablemos de la efectividad que puede tener una cartilla moral. López Obrador piensa que de esta forma, promoviendo valores, va a acabar con todos los males que nuestro país tiene. 

    La tarea de López Obrador debería de ser la creación de instituciones fuertes y de contrapesos dentro del poder para combatir los problemas que nuestro país padece. Sin instituciones fuertes, una cartilla moral quedaría en un recetario de buenas intenciones, al igual que ocurre con nuestra Constitución. Pero nunca escuchamos a AMLO hablar de la creación de mecanismos anticorrupción, ignora olímpicamente las recomendaciones de las ONG especializadas como «Mexicanos en Contra de la Corrupción» y tampoco ha hablado nada sobre una fiscalía verdaderamente independiente e incluso pretende tener control total sobre los órganos anticorrupción porque cree que si él es honesto, entonces todos serán honestos. 

    AMLO no cree en los contrapesos. Por el contrario, cree que debe tener el control de todo el aparato de gobierno para combatir la corrupción.

    Y ahora imaginemos que Napoleón Gómez Urrutia, como senador plurinominal, votara a favor de esta constitución moral.

    Porque además López Obrador tendría que tener autoridad moral para pregonar sobre cuestiones morales. Después de ver a los senadores plurinominales propuestos, ya sabemos cual es la respuesta.

    Benito Juárez está revolcándose en su tumba. 

  • AMLO: Traiciones y maromas

    AMLO: Traiciones y maromas

    AMLO: Traiciones y maromas

    Si nuestra sociedad fuera racional, ahorita mismo estaríamos observando un desplome de López Obrador en las encuestas. Pero los electores, independientemente de colores o partidos, no siempre suelen ser racionales a la hora de definirse por un candidato. Si yo fuera su simpatizante me sentiría profundamente traicionado por las decisiones tan lamentables que está tomando. 

    Hasta hace poco, López Obrador podía pretender venderse como alguien diferente al régimen, a lo que él llama la «mafia del poder», como la única esperanza ante la política decadente. Hasta hace poco, López Obrador era el único que podía presumir algo parecido a una «ideología»: votaré por AMLO porque soy un hombre de izquierda, decían muchos. 

    Pero esa esperanza es ya, aunque muchos no lo quieran reconocer, un mero espejismo. Muchos prefieren aferrarse a él, aunque saben muy dentro de su ser que es falso y no existe. Abrir los ojos implicaría aceptar que no hay esperanza, que es iluso esperar un cambio sustantivo en nuestro país al elegir un candidato (vaya, es iluso esperarlo en la gran mayoría de las ocasiones y siempre que el elector se ha ilusionado con un candidato, eventualmente se ha decepcionado).

    Gran parte de los puestos, como los de los senadores plurinominales, no serán otorgados a quienes han formado parte de su movimiento, ni a sus incondicionales ni a quienes merecerían estar ahí por mérito, sino a los oportunistas y, disculpen que lo diga así, a los delincuentes que buscan fuero, porque Napoleón Gómez Urrutia es un delincuente. Raymundo Riva Palacio relata muy bien los fraudes que este «minero» ha cometido

    Cualquier discurso anticorrupción deja de tener validez. ¿Con qué cara un candidato puede presumir ser impoluto si acepta incluir a una persona acusada, con pruebas, de diversos fraudes? ¿Y cuál es la respuesta de López Obrador? Que es un «perseguido del régimen», que «los estigmatizan». 

    Pero no es el único nombre polémico, el otro que resuena es el del panista Germán Martinez. Y no se trata de cualquier panista, sino del representante de Felipe Calderón en el entonces IFE en 2006. Sí, esa vez que López Obrador los acusó de fraude electoral. ¿Qué responderán sus simpatizantes a ello? ¿Y qué responden del pacto que ha tejido con la otrora enemiga Elba Esther Gordillo? ¿Qué opinan de su decisión de dar marcha atrás a la Reforma Educativa en favor de las plazas y los maestros cooptados, cuando eran ellos mismos los que repetían hasta el hastío sobre la necesidad de tener una sociedad educada? ¿Qué dirán sus seguidores que odiaban a las televisoras al ver a varios de los actores de Televisa y a Esteban Moctezuma de TV Azteca en sus filas?

    MORENA se ha convertido en el basurero de la «clase política», de la «mafia del poder», de los oportunistas que buscan un hueso o una mejor posición desde donde preservar sus intereses y su cuota de poder. 

    Pero la gente se aferrará al espejismo, porque es más cómodo engañarse que darse cuenta que los mexicanos tenemos muy pocas razones para poder depositar esperanza alguna en cualquier candidato en las elecciones venideras, por eso es que incluso algunas personas (hasta intelectuales y académicos) han incursionado en la disciplina de la maroma y la contorsión intelectual para tratar de justificar a López Obrador: relativizan los hechos o cuentan una historia alternativa (alternative facts) para que todo cuadre y no pierdan la esperanza en su candidato. 

    López Obrador lo sabe, o al menos así lo cree; y por eso es que ha tomado estas polémicas decisiones que vacían a su movimiento de ideología y hasta de congruencia, pero que le construye una estructura de cara a las elecciones del 2012. Mientras los partidos ven como sus bases se resquebrajan, López Obrador fortalece las suyas: divide y vencerás. 

    Yo no creo que AMLO convierta a México en Venezuela, pero al ver estos movimientos sí puedo vaticinar que su probable gobierno tendrá una factura de corte más bien priísta, con todos los vicios inherentes a estas corrientes, que la justicia social quedará en un mero discurso o, probablemente, en medidas económicas irresponsables. Puede que termine por decepcionar a los suyos, quienes tardarán en darse cuenta de la dura realidad.

    El modelo de López Obrador (no sólo referido a lo económico, sino a toda su plataforma y línea de pensamiento) es insostenible. Sobrevive por la indignación de la sociedad con el gobierno y por el aura hacia su persona que el candidato construyó durante años. Pero será cuestión de tiempo cuando la cruda realidad se sobreponga a la fantasía.

  • Meade y la cámara de eco del PRI

    Meade y la cámara de eco del PRI

    Meade y la cámara de eco del PRI

    Cuando se habla de los «cuartos de guerra» donde se organizan y operan las campañas electorales, hay quienes piensan que quienes lo integran suelen ser las personas más especializadas, técnicas y objetivas quienes están desarrollando estrategias maquiavélicas con el fin de posicionar a su candidato y hacer que gane las elecciones. Como si se tratara de algo muy sofisticado.

    En realidad, eso es tan sólo una verdad a medias (o tal vez menos que eso). En la práctica, las pasiones, las filias y las fobias suelen afectar las decisiones que se toman allá dentro. 

    Esa es una de las razones por las que se suelen contratar asesores extranjeros: al no tener alguna simpatía partidista, pueden desarrollar estrategias o dar asesorías desde una perspectiva más objetiva, aunque a veces ello no es suficiente ya que siempre tienen que lidiar con los coordinadores de campaña o con el propio candidato

    Una de las razones por las cuales la campaña de José Antonio Meade no levanta es esa: yo ya venía advirtiendo que dentro del PRI viven en una burbuja, en una «cámara de eco» donde todos se aplauden, donde todos se dicen a sí mismos lo grandes, lo fuertes y lo reformadores que son: así, es imposible analizar, de forma objetiva, el contexto en el cual se desarrollan las campañas y, por tanto, no se puede esperar que desde ese punto se tomen buenas decisiones.

    Los estrategas suelen mandar a hacer costosos estudios de percepción donde se evalúan, entre muchas otras cosas, las fortalezas y las debilidades del candidato y cómo es que, a partir de estas, se puede construir una narrativa con el fin de posicionarlo de tal forma que obtenga la mayor cantidad de votos. Se suelen hacer estudios cuantitativos (en campo) y cualitativos (cámara Gesell). Que a Meade lo hayan querido vender como ciudadano, que López Obrador se ría de sí mismo o que Ricardo Anaya presuma hablar tres idiomas es producto de ello, de un muy meticuloso análisis de su perfil y del contexto en el que se encuentran. Hay que resaltar las cualidades y tratar de disimular los defectos lo más posible.

    Pero lo que arrojen los estudios no es garantía de nada si quienes son parte de la campaña insisten en vivir en una realidad alterna y son incapaces de empatizar con el electorado. Con toda seguridad, esos estudios arrojaron que la marca PRI está muy devaluada y se ha convertido en un lastre; lo saben, pero son incapaces de empatizar con ello. 

    Por eso es que la construcción de la figura de José Antonio Meade como ciudadano se ve tan artificial y sobreactuada, a pesar de que ciertamente Meade es más decente e íntegro que la mayoría de los políticos priístas. Saben que la mayoría de la gente detesta a su partido, pero no entienden que la mayoría de la gente detesta a su partido. No es lo mismo.

    Por eso creen que presentarlo como ciudadano y decirle que a le diga a los líderes sindicales que lo «hagan suyo» para ganarse a las estructuras no será un problema (parece que no logró ninguna de las dos cosas), por eso es que Ochoa Reza cree, ingenuamente, que su discurso tiene un efecto positivo y que a nadie le parecerá cínico ni mentiroso. 

    Las posibilidades de triunfo de José Antonio Meade son cada vez menores, y lo seguirán siendo en tanto no abran sus mentes obtusas y no dejen del lado esos delirios de grandeza en los cuales creen ser el «partido fuerte». 

  • ¿Anaya o AMLO? He ahí el dilema de Margarita y su esposo

    ¿Anaya o AMLO? He ahí el dilema de Margarita y su esposo

    ¿Anaya o AMLO? He ahí el dilema de Margarita y su esposo

    La encuesta de Reforma confirma las tendencias electorales que habíamos visto estos últimos días: Anaya sube como la espuma, pero se encuentra todavía algo lejano a AMLO quien, si bien ya no sube mucho, sigue mostrando una tendencia a la alza (muestra de que la guerra sucia empleada contra él hasta el momento no le ha hecho ni lo que el viento a Juárez), en tanto que Meade se ha ido desfondando. La diferencia entre Anaya y AMLO es de 8 puntos (aunque sube a 10 si se hace el ejercicio sin los indecisos).

    AMLO va en primer lugar
    Fuente: Periódico Reforma

    Anaya parece estar captando el voto útil que los demás dejan a su paso, por ejemplo, el de José Antonio Meade (dada su caída) y el de Margarita (en gran medida porque no ha tenido la exposición mediática). Ricardo Anaya parece que ya no le podrá rascar mucho de ahí (el remanente de Meade con seguridad estará compuesto por su voto duro) y Margarita tiene ya muy pocos puntos porcentuales. Más bien tendrá que enfocar su mira a los indecisos que son el 22% (lo que no implica que todos ellos vayan a votar).

    López Obrador es el gran favorito pero todavía no tiene la victoria asegurada. 

    De acuerdo a los careos entre dos candidatos, Meade no tendría nada que hacer contra AMLO ya que el voto anti PRI es más grande que el voto anti AMLO: la diferencia es abismal, de 33 puntos, en tanto que entre Anaya y AMLO, la ventaja de este último es de 11 puntos, todavía muy considerable, pero para nada definitivo. La lectura que puedo hacer aquí es que sólo Anaya podría competirle a López Obrador y que Meade tendría que hacer un milagro para subirse a la contienda. 

    Fuente: Periódico Reforma

    Uno de los factores que podrían decidir la contienda se llama Margarita Zavala. Su porcentaje actualmente es pírrico, pero ha caído en gran medida porque casi no tiene presencia en medios (lo mismo ha ocurrido con el Bronco). La presencia de Margarita en la boleta no es una buena noticia para Anaya ya que podría llegar a rascarle algunos puntos y definir todo en favor de López Obrador.

    El problema también reside en el dilema que el calderonismo tiene y que podría ser definitorio. Evidentemente, el plan A de Calderón es Margarita Zavala; si no funciona, el plan B sería José Antonio Meade, quien ocupó varios cargos de alto nivel dentro de su gobierno. Pero es muy probable que Meade ya no vaya a despegar, entonces tendrían que decidir si inclinarse por Anaya o por López Obrador, lo cual suena inverosímil.

    Basta ver la cuenta de Twiter de Felipe Calderón y ver sus referencias hacia estos dos candidatos para entender que una alianza con cualquiera de ellos es algo impensable. ¿Apoyar al traidor, a quien operó para que mi señora esposa no fuera candidata, o apoyar al que me acusó de fraude y me llamó espurio? La presencia de Margarita en la boleta sólo podría llegar a beneficiarle a Anaya en el primer caso, pero será un lastre no sólo en el improbable segundo caso, sino en un escenario donde decidan no tomar postura alguna y mantener una postura neutra, ya que la simple presencia de Margarita en la boleta puede llegar a rebatarle algunos votos al candidato del PAN.

    A pesar de que sea algo improbable, Calderón tiene algunos incentivos para tomar cualquiera de las dos posturas: tiene una mayor afinidad ideológica con Ricardo Anaya en tanto que piensa que una eventual presidencia de AMLO puede ser nociva para el país, pero a la vez, si ganara AMLO, Calderón podría recuperar al PAN. 

    La presencia de Margarita en los debates también puede resultar un lastre para Ricardo Anaya ya que con toda seguridad le reclamará el hecho de haberse ungido como candidato de forma antidemocrática y pasando por encima de mucha gente. El conflicto entre Anaya y Calderón tomó tintes personales y ese encono puede que se manifieste dentro de los debates: Anaya podría verse privado de los votos de los más duros simpatizantes del calderonismo.

    Anaya parece estar logrando lo que necesitaba, desfondar a Meade para enfocar sus pilas en López Obrador. Lo más probable es que la distancia entre Anaya y AMLO se volverá más estrecha (y que no necesariamente obedece, como dicen algunos simpatizantes del tabasqueño, a generar la percepción de que AMLO es alcanzable para luego cometerle un fraude) como suele ocurrir en estos escenarios. Anaya podría llegar a replicar lo que Calderón hizo en el 2006 o lo que el PAN hizo con Peña en 2012, donde las cúpulas del PRI y el PAN pactanron en beneficio del principal contrincante de AMLO, El problema que tiene Anaya son las divisiones que ha causado dentro de su partido así como los enemigos que se ha ganado fuera de este ya que, como nos ha mostrado al experiencia, quien logra generar unidad hacia su figura, suele tener muchas posibilidades de ganar. Esa es la razón de las alianzas que ha tejido López Obrador y que muchos de nosotros podrían parecernos cuestionables ya que no todos los aliados son figuras presentables. 

    Es paradójico, pero es posible que se de el caso donde López Obrador gane con «ayuda» de Felipe Calderón si decide (cosa bastante probable) no apoyar a Ricardo Anaya por las rencillas entre ambos. 

  • Los pirrurris contra los prietos. Crónica de la discriminación

    Los pirrurris contra los prietos. Crónica de la discriminación

    Los pirrurris contra los prietos. Crónica de la discriminación

    Si con algo me quedo de la precampaña es con la incapacidad que muchos tienen de separar el razonamiento de sus simpatías partidistas, el sesgo es enorme. Muchos, incluso algunos de esos que presumen ser expertos, hacen maromas y contorsiones intelectuales para poder justificar a su candidato o partido político. 

    En este contexto se dan las declaraciones de López Obrador al llamar pirrurris y fifí a Jesús Silva-Herzog, y la otra declaración que a mi parecer es más grave, la de Enrique Ochoa Reza, el presidente del PRI, al llamar prietos a los priístas que migraron a MORENA.

    Primero: los dos son actos de discriminación. La declaración de AMLO es, al menos, clasista, ya que se está refiriendo a Silva-Herzog de forma despectiva por su posición social. La declaración de Enrique Ochoa Reza no sólo es clasista, más bien es racista. Aunque trate de justificarse como lo hizo en Twitter, cualquier persona sabe que la palabra prieto tiene una connotación peyorativa hacia las personas de todo de piel oscuro y, por tanto, debió abstenerse de usarlo. 

    Segundo: La declaración de Ochoa Reza es, a mi parecer, más grave que la de López Obrador, pero eso tampoco implica que se debe relativizar (como varios hacen) las declaraciones del tabasqueño ya que no dejan de mostrar desprecio y discriminación.

    Digo que es más grave porque podría hacerse el siguiente ejercicio: podemos ir a alguna calle de Polanco y decirle a alguna persona desconocido de dinero pirruris o fifí y la respuesta tal vez sea una risa e incluso podrá reafirmarlo como persona: ah mira, me dijo pirruris, pues claro, si yo tengo baro y ese pendejo no; o, en el peor de los casos, si le llega a molestar, dirá que el que le dice eso es un resentido o envidioso. 

    Aún así no deja de ser un acto de discriminación y una falta de respeto en contra de otra persona, más cuando se hace un juicio ad hominem de otra persona con base en su posición social como hizo López Obrador. 

    https://www.youtube.com/watch?v=bbwFXo43nPw

    Pero si vamos por la calle y le decimos prieto a una persona de tez morena que no conocemos, la respuesta no va a ser la misma. Posiblemente recibamos un gesto de desaprobación, un insulto o hasta un golpe. 

    La diferencia estriba en que una de las personas aludidas se encuentra en una posición de privilegio y la otra no. El «pirruris» jamás se sentirá mal por su posición social ni su color de piel ya que ha sido históricamente dominante en nuestro país en el cual los españoles y los criollos siempre han estado en la parte superior de la pirámide en tanto las personas morenas suelen estar más bien en la base. Si bien, en la actualidad esto no siempre se cumple, sí existe una marcada tendencia, la suficiente como para que relacionemos al blanco con las clases altas y al moreno con las clases más bien bajas. 

    Otra cosa que me llama la atención de todo esto es el grado al que está internalizado el racismo en nuestro país. El adjetivo molesta cuando el insulto es explícito (que alguien en la calle te diga prieto) pero no siempre ocurre cuando alguien hace una mofa de la gente de tez morena. Hasta hace poco no se hablaba mucho de ello a pesar de que nuestro país es muy racista. Pero no solo está internalizado dentro de «los de arriba» sino también en «los de abajo»:

    Si yo estuviera frente al estrado en un mitin en Estados Unidos donde hay varias personas de color y yo pronunciara tan solo la palabra nigga, recibiría insultos, tal vez intentos de agresión y una gran cantidad de desaprobación. Pero cuando Ochoa Reza hizo su lamentable declaración no se escucharon manifestaciones de indignación (si algo abundan en los mítines del PRI es gente de tez morena), inclusive algunos de ellos rieron.   

    Tienen razón quienes dicen que estas declaraciones (tanto las de AMLO como las de Ochoa Reza) fomentan la división, pero yo más bien diría que exhiben una realidad que siempre hemos querido ocultar «tapando el sol con un dedo». Ese es el México de de veras, el que también explica por qué somos una sociedad tan desigual. Una sociedad donde muchos blancos y privilegiados son muy racistas y clasistas con los pobres y morenos, pero donde también la discriminación ocurre a la inversa (de abajo para arriba). 

    https://www.youtube.com/watch?v=QcYApfwartM