Etiqueta: educación

  • ¿Por qué la universidad no debe de ser para todos?

    ¿Por qué la universidad no debe de ser para todos?

    Últimamente he escuchado por ahí propuestas para eliminar exámenes de admisión en las universidades públicas para que cualquier persona pueda cursar una carrera y pueda aspirar a una mayor movilidad social, es decir, que pueda aspirar a una mejor posición social y un mejor ingreso. De esta forma, se dice, más estudiantes pueden entrar a la universidad y entonces más personas suben de posición social y ¡vualá! Este país se va directo al desarrollo.

    Suena fantástico, pero esta propuesta en realidad es muy engañosa, demagoga y contraproducente.

    ¿Por qué la universidad no debe de ser para todos?
    Thinkstock

    En realidad los filtros son necesarios. Quienes son más inteligentes, preparados, y quienes le echaron más ganas al estudio, deberían tener prioridad sobre los que hicieron de la preparatoria una extensión de los fines de parranda. Las universidades privadas utilizan estos filtros, generalmente aplican exámenes de admisión y también llevan a cabo una entrevista con el director de carrera afín. Las universidades públicas también manejan exámenes de admisión lo que está muy bien, pero dan pase automático a aquellos que estudiaron en sus preparatorias, sin importar el promedio o el desempeño, cerrando las puertas a quienes estudiaron en otra institución y se desempeñaron mejor.

    En todas las universidades de todos los países utilizan estos filtros. En Estados Unidos, un filtro importante es el GRE, el GMAT o el SAT, que es algo así como el Ceneval, pero más difícil. En el Reino Unido no hay examen de admisión como tal, pero debes tener un promedio mínimo de 8 o 9 en México para poder aplicar. En ambos casos, otro filtro es el statement, que es básicamente es la declaración de motivos por los qué quieres estudiar. En algunos casos ponderan tanto el examen, el promedio y el statement. Así garantizan que quienes estén ahí sean lo más preparados y aptos para estudiar esa carrera. En resumen, se evalúa lo siguiente:. 1.- El desempeño en grados anteriores, 2.- El nivel de inteligencia y razonamiento necesarios para estudiar determinada carrera, 3.- Que aquello que quieras estudiar vaya de acuerdo con tu proyecto de vida y estés motivado a hacerlo.

    Ahora, qué pasa si quitamos esos filtros. ¿Mayor justicia social? La respuesta es un rotundo no.

    Estamos hablando que quienes van a estudiar, son personas aptas para hacerlo y en teoría están motivados para estudiar y preparados intelectualmente. Los profesores que imparten las clases y los departamentos de carreras que diseñan su plan de estudios dan eso por sentado. Así el maestro prepara sus clases, y la universidad desarrolla sus planes.

    Examen de admisión
    Universidad de Guadalajara

    Bueno, ¿qué pasaría si al quitar los filtros, permito que varios estudiantes mediocres (en lo intelectual y/o la preparación) entren a las aulas?

    El maestro se dará cuenta que varios estudiantes tendrán problemas con el nivel académico y tendrá que «bajar el nivel». Si un maestro de ingeniería se percata que la mitad del salón no tiene la capacidad para entender las ecuaciones cuadráticas, entonces tendrá que optar por utilizar unas más simples. Eso significará que dentro de un salón donde la educación es grupal, los más preparados y aptos recibirán una educación de calidad inferior. De esta forma, estos grandes ingenieros en potencia, no estarán debidamente preparados cuando salgan al mundo laboral.

    Es decir, los estudiantes no preparados al entrar a la universidad podrán aspirar a una mayor movilidad social, pero ésta será menor a la que hasta ahora aspiran quienes están lo suficientemente preparados para ser admitidos.

    Y efectivamente, esto sucederá a costa de los que están preparados que ahora aspirarán a una menor movilidad social. Es decir, unos suben en detrimento de quienes merecerían subir más. Se privilegia al mediocre sobre el talentoso.

    Pero esta no acaba ahí. Tenemos que hablar de las oportunidades que los egresados tienen.

    Cuando un individuo sale de la universidad lo primero que hace es buscar trabajo. Incluso muchos de quienes aspiran a ser empresarios primero buscan un empleo para foguearse. Pero el tamaño del mercado es el mismo. El mercado no va a cambiar de tamaño por el número de estudiantes que egresaron, ni los institutos de investigación requerirán más científicos simplemente porque «egresaron más». Entonces, en un «mundo ideal» donde cualquiera puede entrar a la universidad, más personas quedarán imposibilitadas de encontrar un empleo que tenga relación con su carrera. Muchos terminarán haciendo trabajos para los cuales no se requería un grado.

    En resumen, esto es lo que pasaría:

    Estudiar en la universidad

    Tomando el modelo actual donde las universidades aplican un examen de admisión: dos personas egresan de una carrera universitaria, el mercado ofrece dos puestos para esas dos personas y les otorga un sueldo de $20,000 pesos.

    Si eliminamos los filtros en aras de una sociedad supuestamente más justa, ocurrirá lo siguiente: 5 personas egresan de una carrera universitaria, pero el mercado sigue ofreciendo solamente dos puestos, y los otros 3 egresados no podrán ejercer su carrera, por lo cual deberán realizar un trabajo que no les requería un título universitario: i.e. taxistas, vendedores, etc. Pero no sólo eso, como la calidad de la educación bajó para que esta fuera apta para todos los estudiantes y no sólo los más aptos, los egresados salieron con una menor preparación de la universidad, lo cual incidirá negativamente en el sueldo que el mercado ofrece, el cual, en este hipotético caso, será de $15,000 pesos.

    De hecho, en una sociedad donde el acceso a la educación está determinado meritocráticamente, quienes no fueron admitidos, recibirán un beneficio indirecto de este modelo porque quienes están en los puestos de mayor valor agregado tendrán la capacidad de aportar más, lo cual incidirá positivamente en la economía de un país. Por el contrario, si quienes están en esos mismos puestos son personas con poca preparación, toda la sociedad en su conjunto saldrá perjudicada.

    Para terminar, entiendo la necesidad educación gratuita, de hecho me parece muy bien que por medio de este modelo quienes no tienen recursos económicos tengan la posibilidad de estudiar para que de esta forma el acceso a la educación esté condicionado por el esfuerzo y el talento, y no tanto por el dinero. Pero pensar en que tenemos que abrir la universidad a todos es un contrasentido, porque va en contra de cualquier lógica y le quita el valor agregado que significa estudiar una carrera universitaria. Además, la sociedad seguirá necesitando de albañiles o de conductores de taxis, que son empleos que no requieren de tanta preparación, pero que son al final empleos dignos y necesarios para que nuestra sociedad funcione.

  • Las becas, y por qué el Gobierno quiere acabar con ellas

    Las becas, y por qué el Gobierno quiere acabar con ellas

    Hasta el economista más liberal entiende la función que tienen las becas. Una beca, para empezar, ayuda a generar mayor movilidad social (que es algo que México carece y luego uno se pregunta por qué las familias de los ricos son las mismas y por qué la distribución de la riqueza es de dar pena). Muchas personas que no tienen ni de lejos la capacidad de costearse una maestría en alguna universidad de su país, pueden ir a cursarla al extranjero. El estudiante de clase media que no puede pagar una maestría en el ITESM, puede irse al MIT, o al London School of Economics, sin haberse endeudado y sin gastar prácticamente un clavo (aunque sí mucho tiempo de esfuerzo, papeleo y competencia).

    Las becas, y por qué el Gobierno quiere acabar con ellas

    Pero eso es lo de menos, las becas son muy necesarias para un país que está rezagado. Son muy útiles para la transferencia de conocimiento; no solo por parte de quienes regresan a su país. Incluso, según menciona Andrés Oppenheimer en su libro Crear o Morir, a pesar de la «fuga de cerebros» el país de origen al final termina obteniendo beneficios de ellos, porque en un mundo globalizado no deberíamos de hablar de «fuga de cerebros», sino más bien de «circulación de cerebros». Muchas de esas personas que terminan trabajando fuera viajan a sus países de origen a impartir seminarios o de alguna forma terminan compartiendo el conocimiento que han adquirido.

    Entonces tenemos dos puntos clave: Movilidad social y transferencia de conocimiento (la cual a su vez genera mayor riqueza y esta a su vez generar más movilidad social) obteniendo el expertise de los países más desarrollados.

    Imagina que tienes un negocio de marketing y tanto tus socios como tú son personas recién graduadas con muchas ganas de romperla pero no tienen experiencia. Tú te vas a trabajar por uno o dos años a una de las empresas más importantes del ramo, y regresas con muchos conocimientos para mitigar la falta de experiencia. Bueno, eso es lo que sucede con las becas, pero a nivel país.

    Pero parece que el Gobierno Federal no lo entiende.

    La SEP, según reporta Proceso, canceló un programa de becas dejando a estudiantes desamparados en el extranjero. De buenas a primeras, eliminaron el Programa de Movilidad Internacional de Posgrados, ni siquiera se preocuparon por afectar a quienes ya estaban cursando sus estudios. Y esto a pesar de que Aurelio Nuño, el titular de la SEP, y posiblemente el delfín de Peña Nieto para 2018, se había comprometido a no hacer recortes presupuestales; asegurando que era “el momento más importante en la transformación del sistema educativo” y que “la prioridad de este gobierno es la educación. Si se claudica el futuro de este país puede ser gris”.

    Y claudicaron…

    Bueno, no claudicaron, más bien les valió madre.

    El argumento es que no hay dinero.

    Y no es la primera vez que lo hacen, o lo intentan.

    A los estudiantes se les cierra una de las puertas que da el Gobierno para estudiar en el extranjero. Sí, el Conacyt, quien otorga un mayor número de becas ahí sigue, pero…

    Pero sí tienen dinero para llevar una comitiva de varias personas a Inglaterra y Francia. La comitiva de 200 personas que llevaron a Inglaterra nos costó 7.1 millones de pesos a los mexicanos. Con ese dinero tirado a la basura podrían haber creado más de 10 becas.

    No es que no haya dinero como asegura el gobierno, es que usan nuestros impuestos pésimamente. Parte de esos recursos no sabemos a donde van a parar. Parte de ese dinero se otorga a amigos o parientes, quienes les agradecen el favor con una casa blanca. Varios gobernantes se quedan con parte del dinero, otros simplemente roban y desvían recursos. Y entonces luego ven que las arcas están vacías y no pueden destinar el dinero suficiente a varios rubros, y para obtener más, hay que gravar a los empresarios, a quienes generan el dinero. Entonces esa reducción del costo de la gasolina que habría al liberar su precio al mercado hay que eliminarla a través de un impuesto. Entonces hay que eliminar becas: Al cabo la mayoría de los estudiantes que quieren estudiar en el extranjero no votan por el PRI.

    Y la educación no es prioritaria para este Gobierno. No lo es.

    La Reforma Educativa es más bien una Reforma Laboral para poder tener el control de los maestros y quitárselas a las cúpulas sindicales. Si bien, puede parecer necesaria para quitarle el control a grupos como la CNTE, dicha reforma sólo propone eso. No propone mejoras sustanciales a la currícula.

    La educación no es prioridad para este gobierno. Menos cuando su cabeza de lo que menos entiende es de educación.

    Y menos entenderá la necesidad de transferencia de conocimiento. En las viejas épocas de su partido, las becas al extranjero se usaba para mandar a los opositores para que estuvieran allá lejos del país. – Mira, tú que eres líder activista, ¿No te gustaría ir a estudiar al MIT, o a Yale? No, no tienes que pagar nada.

    Luego se entiende por qué este Gobierno está acéfalo. Ni siquiera parecen entender para qué sirve cada cosa. Al cabo en este tipo de decisiones las consecuencias se ven a largo plazo (y no el día de las elecciones).

    Y también se entiende que el Conaculta manipule la metodología para hacernos creer que leemos 5 libros al año. Simular, simular…

  • 3 materias que deberían de impartir las escuelas y no lo hacen

    3 materias que deberían de impartir las escuelas y no lo hacen

    Muchos alguna vez batallamos con las calificaciones en la escuela. Nunca fui un «niño diez»; más bien era un alumno promedio que en algún momento recibió una reprimenda al llegar a la casa con calificaciones no satisfactorias. ¿Pero saben? A más de una década de dejar la universidad (donde sí tuve notas más altas, porque vaya, estudiaba lo que me gustaba), no encuentro relación alguna entre las calificaciones de la secundaria o preparatoria que obtuve y mi situación actual.

    Las materias que deberían de impartir las escuelas y no lo hacen

    ¿Por qué? Porque las calificaciones son menos importantes de lo que parecen; vaya, al final del día son pocos relevantes. Y si el Conacyt te pide un promedio no muy alto (8.0) para que te otorgue una beca en un posgrado, lo hace solamente para asegurarse de que tus estudios no te valieron madre.

    No, no estoy sugiriendo que los padres fomenten a hijos mediocres en la escuela ni que los consientan por irse a examen extraordinario. Las calificaciones de alguna manera ayudan a medir el desempeño de éstos en el colegio, pero en realidad sirve para poco más. Las calificaciones miden de una forma a veces un tanto imperfecta el aprovechamiento escolar de los niños, pero no evalúan la calidad del conocimiento que reciben, ni la calidad de quien imparte la clase. No es lo mismo un 10 en una secundaria pública que un 10 en Harvard.

    “Sean cuales sean sus calificaciones, éstas rápidamente se convierten irrelevantes en sus vidas. Porque en la vida no te van a preguntar cuáles fueron tus notas. Si éstas significan algo, es sólo lo que eras en ese momento pero no te definirán para el resto de tu vida”.

    -Neil deGrasse Tyson-

    Pero si bien las calificaciones logran medir de cierta forma el desempeño del individuo en la escuela, en la vida real se requiere mucho más que la obtención de un número; las calificaciones se vuelven irrelevantes primero, porque es algo extraño que en una entrevista de trabajo te pidan tus notas, porque saliendo de la escuela puedes seguir adquiriendo conocimientos y llenar esos «huecos» por no prestar mucha atención a clase (además de que posiblemente haya una tendencia donde el alumno obtenga notas más bajas en aquellas áreas que no son de su interés) y porque en el mundo real se necesitan otras habilidades que no te enseñan en la escuela, habilidades que pueden ser más importantes que las notas escolares.

    La pedadogía usada en las escuelas es más bien propia de una sociedad industrial ya caduca, llena de reglas fijas, horarios preestablecidos, timbres que suenan, orientadas a inculcar a los alumnos conocimiento de una forma mecánica y poco reflexiva. – Apréndanse estas fechas, ¿Quién dijo esta frase? ¿Cuándo nació Morelos?. El tipo de individuo que requiere la sociedad de la información difiere bastante del modelo que buscan la mayoría de las escuelas.

    En el mundo actual donde el individuo tiene que valerse por sí mismo, donde los empleos de por vida ya casi no existen, donde la seguridad social es menor y se espera de él resultados concretos más que horarios y asistencias perfectas, se necesitan inculcar otro tipo de habilidades que me parecen indispensables y las escuelas las ignoran. Naturalmente hay más cosas por mejorar, y sin ser experto en pedagogía me atrevo a sugerir tópicos o materias que por puro sentido común, deberían de ser enseñados en las instituciones educativas:

    1.- Seguridad personal:

    Seguridad personal

    Las escuelas valoran a los alumnos en cuanto al desempeño escolar (la boleta de calificaciones casi determina el valor de los alumnos). Quien está en la tabla de honor es un ejemplo a seguir, quien no lo está se convierte en lo contrario. Porque siendo honestos, no les enseñan mucho a valorarse como personas. Para que un individuo se desarrolle en sociedad satisfactoriamente, lo más conveniente es que su psique esté sana. Una persona sin confianza en sí mismo tendrá más problemas para sobresalir; si en la actualidad hay demasiada literatura sobre como adquirir seguridad es por alguna razón.

    Las escuelas deberían de apuntar a esto, los alumnos deberían de recibir una atención más personalizada para trabajar sobre su psique, ayudarles a desarrollar las habilidades para las cuales son más aptos y sobre todo, confianza sobre sus habilidades. Hoy en día con una educación tan estandarizada, un probable genio de la ciencia podría sufrir dentro de clase y sufrir reprimendas frente al salón porque las matemáticas no son lo suyo.

    2.- Relaciones sociales:

    Relaciones sociales

    ¿Qué pasa si un cerebrito no sabe vender su idea? Sus talentos posiblemente serán desperdiciados. Los niños diez que no desarrollan habilidades sociales terminan pasando desapercibidos, o escondidos bajo el escritorio de un empleo mediocre.

    El niño tímido que se sentó en primera fila y siempre obtuvo diez posiblemente crezca y se sienta frustrado porque los que estaban hasta atrás y le aventaban avioncitos de papel están teniendo éxito y él no. No es que haya estado mal que obtuviera notas buenas, sino que no se molestó en desarrollar habilidades sociales y al darse cuenta que en la vida real tenía que hacerlo, se dio cuenta que estaba en desventaja.

    Por eso en una institución deberían de enseñar a los alumnos a relacionarse, a hacer networking, a saber vender sus habilidades y sus servicios. No todos tenemos las mismas habilidades, hay quienes tienen un carisma nato, pero una institución educativa debería de ayudar a quienes no la tienen o no son tan capaces, a desarrollar sus habilidades hasta un punto aceptable de tal forma que su «imbecilidad social» no sea una desventaja.

    3.- Finanzas:

    Finanzas

    No estoy sugiriendo en sí una materia de finanzas en el sentido estricto. Más bien estoy sugiriendo que a los alumnos les enseñen a administrar el dinero. Un problema que tenemos arraigado en nuestro país es que no sabemos administrar nuestro dinero, al grado en que alguien talentoso y que «sabe moverse» podría quedar en la ruina.

    Desde como organizar tus ingresos hasta los gastos fijos. Que necesitas un seguro de gastos médicos, necesitas ahorrar para el futuro, instrumentos de inversión (que yo nunca he probado, para ser sinceros), todo eso es muy importante. Ya no estamos en la época en que hacíamos carrera en una empresa, teníamos nuestro seguro y nuestro ingreso fijo. Esa modalidad es cada vez más escasa. Los ahora alumnos posiblemente tendrán varios empleos o trabajarán de independientes para varias empresas, eso hace que sea más necesario aprender a administrar su dinero; y eso es algo que nadie enseña en las escuelas.

    Conclusión:

    El conocimiento es muy importante, de hecho es indispensable para formar individuos preparados, hábiles y críticos. Pero para que ese conocimiento funcione y pueda ser aplicado, se debe de enseñar al alumno a poder interactuar en su entorno. Porque la idea más revolucionaria se puede quedar en el papel si su creador no sabe comunicarla.

  • Enseñen a los niños a socializar ¡Por favor!

    Enseñen a los niños a socializar ¡Por favor!

    No, no soy pedagogo ni tengo años dando clases. Es algo más básico, el sentido común, el que le da sustento a mi argumento. Es que en este mundo moderno, las habilidades sociales son indispensables; y eso es algo que las escuelas y la sociedad pasa por alto. El típico niño diez retraído, que siempre cumple con las tareas y aparece en el cuadro de honor, es el ejemplo y orgullo de muchos maestros y padres de familia, cuando en muchos casos (no en todos) dicho modelo podría no tener tanto éxito en la sociedad.

    SECUNDARIA6

    Qué los papás y la escuela le pidan a los hijos que se esfuercen en la escuela está muy bien,  de ninguna manera estoy negando eso. Pero predecir el éxito de un niño o adolescente en el futuro en base a un número es algo incorrecto. Pensar que el niño diez automáticamente tendrá el pase al éxito es un error. Las calificaciones generalmente miden que tanto un estudiante ha podido retener la información que se le ha enseñado (ojo, retener, no necesariamente comprender), y si bien pueden dar una medida aproximada de su esfuerzo o de su inteligencia, no es garantía alguna de éxito.

    La otra vez pensé en mis compañeros de la preparatoria y la universidad y los comparé con lo que ahora son. En realidad no vi alguna relación contundente entre calificaciones y éxito laboral. Hay sí, quienes fueron unos nerds y ahora lo han seguido siendo y les va bien. Pero hay muchos otros que eran muy aplicados y no han logrado despegar. En cambio muchos de los que ahora les va bien (con algunos de ellos he hecho negocios y se conducen de manera muy profesional) nunca destacaron en las calificaciones. Incluso en algunos casos esa «rebeldía» que mostraron en la escuela coadyuvó en cierto éxito en la vida real, y es que en el mundo actual donde la revolución industrial quedó atrás y vivimos una era de la innovación y emprendimiento, ser una persona cuadrada y apegada a conceptos preestablecidos puede ser contraproducente.

    En cambio me he dado cuenta de como las habilidades sociales son importantes. Yo en la escuela nunca me destaqué por ser sociable, e incluso saliendo de la universidad era una persona retraída. Siempre me he considerado una persona talentosa, pero no fue hasta que me esforcé en desarrollar mis habilidades sociales que mi vida profesional comenzó a destacar. Crear redes de contactos, conocer gente, dar a conocer mis servicios, todo eso me ha ayudado mucho y ¿me enseñaron eso alguna vez en la escuela? Nunca.

    Los conocimientos son esenciales en el desarrollo de una persona (lo que se traduce en el desarrollo de una comunidad y del país), pero no sirven de mucho si esos conocimientos no salen de la mente de quien los posee y se traducen en cosas tangibles, en ideas, en productos o servicios, en políticas públicas, en desarrollo para la comunidad. Para eso el individuo debe de poseer ciertas habilidades sociales. Una persona retraída e insegura tendrá poco éxito para lograrlo.

    Cierto, habemos personas introvertidas y extrovertidas, condiciones que están determinadas en parte por la genética. Pero una persona introvertida, quien es generalmente más rica en conocimientos, aunque no sea su fuerte o su gusto socializar con quien se le ponga al frente, si tiene la capacidad de saber moverse y saber persuadir. Muchos de los empresarios o líderes exitosos son introvertidos. Muchas personas que tienen una gran capacidad para hablar en público son introvertidos y en reuniones informales pueden ser más bien observadores que conversadores. Ojo, que no es lo mismo ser introvertido a ser tímido (el primero no es un defecto y es una condición natural, el segundo sí lo es y es una condición que se puede modificar).

    En las escuelas deberían enseñar a los estudiantes a saber socializar, a ganar seguridad personal, a confiar en ellos mismos. Deberían enseñarles a ser más empáticos con las demás personas, deberían enseñarles a saber vender sus ideas. Un estudiante no es un número, su capacidad va más allá de un diez o un siete. La formación de un estudiante debería ser más integral y se le debería preparar en todos los flancos y no limitarlos a retener información (que insisto, no significa necesariamente comprender conocimiento). Un niño diez retraído y poco seguro de sí mismo difícilmente logrará sobresalir en lo profesional.

  • ¿Por qué lanzar piropos en la calle es muy corriente?

    ¿Por qué lanzar piropos en la calle es muy corriente?

    -Ay mamacita chula, esas nalguitas, ese culito. -Qué hermosa estás, estás bien buena. -Te bajaría el cielo y las estrellas. ¿Lo han escuchado? ¿Les suena familiar?

    Es cierto, si la dinámica fuera a la inversa (que las mujeres lanzaran piropos a los hombres) algunos terminarían fascinados (bueno, depende del atractivo de la persona que lanza el piropo), pero posiblemente nunca nos llegaría molestar tanto como molesta a las mujeres, que generalmente se sienten amenazadas y con mucha razón.

    ¿Por qué lanzar piropos en la calle es muy corriente?

    Lanzar piropos a las mujeres es muy corriente por muchas razones:

    La primera es que nunca vas a lograr conquistar a una mujer gritándole piropos en la calle. A menos que seas algún artista famoso o una persona con un cuerpo envidiable, pero aún así la tendrás muy difícil y la mujer se sentirá muy incómoda.

    Entonces me pregunto cuando veo a las personas que lanzan piropos ¿Qué ganan con eso? ¿Buscan saciar su frustración sabiendo de antemano que la mujer a la que le lanzan el piropo nunca les hará caso? ¿Se trata de una severa torpeza de conquista? La respuesta a esta última cuestión posiblemente sea negativa, dado que muchos de los que lo emiten son casados o han tenido relaciones de pareja. Pero más bien tiene que ver con la diferencia entre la posición social u otros atributos como la belleza, y claro, con la falta de educación. Aunque la frustración creo tiene algo que ver. Un conocido en la escuela lanzaba piropos corrientes a una mujer y yo le decía -Hey, para que le dices esas cosas, así nunca te va a pelar, al contrario. -Por eso Cerebro, como ya sé que nunca me va a pelar, entonces pues me vale madre y le digo lo que quiera.

    Se supondría que con un piropo, el hombre buscaría halagar a la mujer. Pero la segunda razón de por qué son muy corrientes es porque en realidad dichos piropos que escuchamos constantemente en la calle sirven para mostrar el deseo sexual (naturalmente imposible) de quien emite el piropo hacia la mujer que lo recibe. Y por ello es muy incómodo para la mujer, y por eso se siente amenazada incluso con miedo a ser violada. Eso hace que muchas mujeres se la piensen dos veces para decidir como irse vestidas a la calle o decidan irse acompañadas de algún hombre.

    Es cierto que los hombres nos fijamos más en el físico de la mujer que lo que lo hacen ellas en nosotros. Es totalmente natural que nos llame la atención el busto de una mujer o sus piernas, pero hay lineamientos de respeto para con las mujeres, y que alguien lance piropos para indicarles explícitamente a las mujeres que es lo que más les excita de su cuerpo es algo por demás corriente y representa una severa falta de respeto que afecta la integridad de las mujeres. A lo mucho el que lance los piropos tratará de guardarse mentalmente la imagen de la mujer a la que piropeó para tener fantasías, sueños húmedos o masturbarse, pero para eso no es necesario que el individuo emita tan corrientes piropos.

    El hombre no gana nada al pronunciar piropos tan corrientes, pero la mujer sí pierde, y es que al sentirse amenazada debe de cambiar sus patrones de conducta con el fin de evitar riesgos.

     

     

  • Orgánico e inorgánico, civilizados e incivilizados

    Orgánico e inorgánico, civilizados e incivilizados

    Desde hace pocos años, al ir a cualquier centro comercial, o vaya, a un Starbucks, uno puede ver que hay dos tipos de botes de basura. Uno dice orgánico y generalmente está decorado con motivos verdes, y otro que dice inorgánico el cual tiene algún otro color, como el azul. Supongo que tú lector conoces la diferencia entre basura orgánica y basura inorgánica. Una cáscara de plátano, sobras de comida, madera, papel o cartón son basura orgánica (porque provienen de seres vivos). Las latas de aluminio, plástico, envolturas de dulces, vidrio y demás son inorgánicas porque son materiales que no provienen de seres vivos.

    Orgánico e inorgánico, civilizados e incivilizados

    Separar la basura de esta forma tiene muchos beneficios. Nuestro medio ambiente se contamina menos, se permite la renovación de la tierra (con la basura orgánica), evita la proliferación de enfermedades y un sin fin de beneficios más. Si se ha tratado de inculcar la cultura de la separación de la basura, es porque de esa forma se tiene un menor impacto al medio ambiente, tema muy repetido, pero cuya insistencia está justificada porque estamos condenando a las generaciones futuras al dejarles un planeta más contaminado.

    En realidad el cambio de conducta es mínimo. Sólo se trata de saber donde se tiene que poner cada basura y poner cada una en su bote, es decir, no implica un gran esfuerzo para quien debe de tirar la basura.

    Lo penoso, vergonzoso y humillante (porque habla muy mal de nuestra cultura) es que no tengamos la capacidad de tirar una mísera basura donde va. Ya sería demasiado pedir que se separara la basura en los hogares, pero me impresiona que no podamos hacer ese simple ejercicio. -Es que Pedro, maldito Peña Nieto, como se cuelga de los triunfos de la selección, es un mentiroso y corrupto que exprime el pueblo; espera, voy a tirar la basura, ahí donde sea, da lo mismo-.

    Vaya a una plaza y a un centro comercial. No importa si se encuentra en un barrio bajo o en Las Lomas. Se dará cuenta que no hay diferencia entre el tipo de basura que hay en uno y otro lado. No necesita análisis filosóficos profundos ni analizar a Octavio Paz desde una perspectiva positivista para conocer la cultura mexicana, vea los dos botes y ahí está reflejado todo. No estamos lo suficientemente civilizados para separar la basura. Algo tan sencillo, y eso es una vergüenza.

    Deje de hablar del progresismo europeo, del emprendimiento estadounidense. Primero ponga la basura donde va.

    Si usted tira la basura «donde sea» o peor aún, en la calle, no se sienta orgulloso de eso. Es más, merecería que los demás lo señalen y lo critiquen. Por querer ahorrarse un segundo de su tiempo o por no querer hacer un simple racionamiento en su cerebro (si es que poseé uno), está colaborando en la destrucción de este planeta.

    De este tamaño se la pongo, si separáramos la basura, produciríamos solamente el 17% de la basura que producimos, ya que al estar separada, ésta se puede reciclar más fácilmente. Es decir, por «hüeva» producimos 5 veces más basura. Y se puede empezar tirando la basura en el bote correcto. Tal vez ya que tengamos un nivel más decente de civilización podríamos hacer un esfuerzo por hacerlo en nuestras casas.

    Y luego entenderá por qué México está como está. Si nos flojera hacer eso, imagínese todo nuestro sistema, las instituciones, como están.

  • Maestro

    Maestro

    -Ándele profe, póngame seis, es más, le hago un trabajo extra, le hago una investigación y se lo entrego mañana-. Ese fue el único extraordinario al que me fui en mi etapa de estudiante, era la materia de física en la preparatoria en la cual obtuve un promedio de 5.9. Como mis papás me lincharían si reprobaba, tuve que tomar de mis ahorros para pagar el examen (en realidad no eran muy caros y aunque me hubiera ido a tres, me los hubiera podido autofinanciar). No era un gran estudiante, pero tampoco era de los más burros. Y eso era porque estudiaba las materias que me interesaban y las que no las hacía a un lado y sólo buscaba pasarlas.

    Maestro

    Me imagino que ser maestro ha de ser una vocación difícil. No sólo porque esta persona debe de estar apta para transmitir sus conocimientos a los alumnos, sino porque además implica preparar las clases y lograr que los alumnos cumplan satisfactoriamente con el temario. Es difícil, sobre todo en esa etapa de secundaria y preparatoria donde los alumnos son incontrolables, retadores, y si el maestro no tiene el suficiente carácter, puede ser sujeto de varias humillaciones.

    Pero el maestro también carga con la responsabilidad de procurar de poner su granito de arena para que los educandos salgan preparados y enfrenten eficientemente la dura vida real. Posiblemente ese semestre de física o matemáticas impartido pueda influir para que el alumno elija su carrera, o bien, pueda entrar en las listas de la universidad donde quiere estudiar.

    Para ser maestro hay que tener vocación. Eso es algo que no hemos aprendido mucho en México, por eso es que esos puestos que son una parte importante de la sociedad y el progreso se pueden vender, heredar o pueden estar sujetos a intereses políticos, partidarios o económicos. Un puesto de maestro en México puede servir para no enseñar nada y ganar más que Enrique Peña Nieto. Un puesto de maestro puede servir para chupar dinero del erario. Es como si en una construcción, en lugar de usar la viga como estructura de una obra, se usara para que los constructores puedan hacer una portería para jugar una cascarita, ¡esa construcción se vendría abajo!

    Organismos como el SNTE y la CNTE le han hecho mucho daño a la educación usándola como botín político, y delineando una teoría conspirativa podría argumentar que buscan mantener a los alumnos en la ignorancia. Los maestros de la CNTE dejan a los niños sin clases para marchar y pedir peticiones que más que resolver sus problemas (porque tienen y muchos) buscan refrendar el status quo. Aún así muchos los defienden por «enfrentarse al poder» cuando sus líderes los acarrean para mantener sus privilegios.

    Uno podría pensar que en las escuelas privadas la realidad es diametralmente opuesta, pero no es así. La educación privada podrá sí, ser algo mejor, pero sigue siendo deficiente. Cualquiera que fue alumno y estuvo en una escuela privada, podrá recordar anécdotas como el profesor al que le regalaron una botella de tequila, o al que se llevaron al table dance con el fin de que lo pasaran de año. También recordarán maestros que sólo iban a desquitar al sueldo.

    Pero a pesar de esto, también tuvimos buenos maestros, y en todos estos 15 de mayo, los recordamos. Aquellos maestros que nos enseñaron lecciones de vida, a esos que buscamos para pedir consejos incluso cuando ya no nos daban clases. Esos que se motivan y piensan en que están colaborando de alguna manera en el futuro de sus alumnos. Esos buenos maestros merecen ser recordados en este su día. Esos maestros que dan algo más, esos maestros que rompen con la mediocridad que tiene nublada a la educación del país.

  • La particular desigualdad de México

    La particular desigualdad de México

    Ayer subí a lo más alto del Fraccionamiento Bugambilias en la ciudad de Guadalajara, aquí hay un centro comercial que tiene algunos restaurantes y bares donde se puede observar toda la ciudad desde lo alto, lo cual aproveché para tomar fotografías. Naturalmente a primera vista, uno ve toda esa «gran mole interminable» que es esta ciudad, pero cuando tomé el objetivo con zoom potente y lo coloqué en la cámara, me empecé a percatar de las particularidades de esta ciudad y la primera que vino la atención son los profundos contrastes que hay, y que se repiten en casi todas las ciudades de México.

    La particular desigualdad de México

    En la imagen que tomé, se puede apreciar como una residencia domina el horizonte tapizado por cinturones de miseria, como si se tratara de un castillo que se impone sobre sus gobernados, dando la impresión de que se quiere mostrar quien tiene el poder, y quien se tiene que someter a él. Ciertamente la composición de esa fotografía causa esa impresión. Pero aún cuando se trata de un efecto óptico, nos dice mucho, y entra la reflexión del por qué las cosas son así. Por qué hay unas pocas residencias ostentosas, y hay muchas casitas que apenas se sostienen con sus débiles estructuras de ladrillo.

    Vivo en un país en que el gobierno, en parte, ha perpetuado cierto orden social. No se trata tanto de la economía del mercado o del satanizado «neoliberalismo», que ciertamente es poco eficiente para lograr una buena distribución de la riqueza, pero que vaya, el gobierno se ha encargado de hacer aún más profundo este fenómeno que no se ve a este grado en los países más «neoliberales». Muchas de las empresas que ahora criticamos por su condición monopólica, lo fueron gracias a su relación con el gobierno. Azcárraga podría estar en aprietos porque la televisión abierta no tiene mucho futuro en México. Podría pensar en diversificar, y en parte lo hace, pero su escenario óptimo no sería a través de una economía de mercado, sino por medio de la intervención estatal, de un estado, de un gobierno, cuyo Presidente fue colocado por dicha televisora en la silla presidencial.

    Se dice que las ideologías políticas oscilan entre la libertad y la igualdad. Se dice que se requiere sacrificar un poco de uno para obtener un tanto más de otro. Pero en el caso de México tenemos un país donde no hay mucha libertad, y tampoco hay igualdad. Con la intención del gobierno de censurar Internet y los canales de la oposición, podrán hacer más «negocios» a sus anchas, enriqueciendo a empresarios que en un escenario de competencia perfecta tendrían que hacer lo que no saben o quieren hacer: Innovar.

    En México hay millones de negocios, pero gran parte de ellos tienen la función de mera supervivencia para sus dueños. Hay muy poca innovación y desarrollo. Las tortillerías, taquerías, puestos, están condenadas a ser lo mismo. El panadero se la raja todos los días para llevar algo de comer a su casa (aunque sea el propio pan que produzca), se levanta a los albores de la mañana y termina ya entrada la noche. Pero no tiene ni la información ni el conocimiento para hacer que su negocio trascienda a otro nivel. Ciertamente para lograr autorrealizarse con un negocio muchas veces hay que romper con los estándares y los paradigmas que nos rodean. Pero la verdad es que tampoco se han creado los canales para acelerar la movilidad social de tal forma que los que están abajo puedan subir arriba más fácilmente. De hecho parece que el sistema está creado para mantener este Status Quo.

    Muy posiblemente el dueño de la casa que domina el horizonte obtuvo sus recursos honradamente a base de esfuerzo y mérito. Mucha gente acomodada se conduce honradamente. No se trata tanto de usar el falaz argumento de que los ricos son malos y los pobres son buenos. Pero entre las clases opulentas sí hay algunos que acaparan mucho, a costa de muchos. Aquellos que sobornan a los gobernantes para que les den «el contrato», aquellos que tratan de incidir en la política para dirigirla a su favor, aquellos que gastan más recursos y dinero en lobbying (cabildeo) que en invertir en Investigación y Desarrollo y no con la especie de asistencialismo para ricos con el que se han manejado.

    Se trata de romper paradigmas, de buscar un estado que cree las condiciones para que los emprendedores puedan desarrollarse. Que la gente pobre tenga acceso a una mejor educación y que tenga más herramientas para salir adelante. Es un esfuerzo que requiere sacrificio y desapego, pero si pagamos el costo que implica asumirlo, en un futuro nos podría ir muy bien.