Etiqueta: derechos humanos

  • El Gorila Harambe, cuando los animales importan más que los humanos

    El Gorila Harambe, cuando los animales importan más que los humanos

    Estoy muy de acuerdo en que debemos aprender a respetar a las demás especies del planeta. Estoy de igual forma, de acuerdo, que lo tenemos que hacer porque hemos llevado nuestro carácter predatorio como seres humanos a un extremo donde ahora tenemos varias especies en peligro de extinción. Creo que esto no debería siquiera estar sujeto a debate.

    El Gorila Harambe, y cuando los animales importan más que los humanos

    De igual forma, y por la misma razón, no tolero la tauromaquia. No puedo ver a un hombre matando a un animal como parte de un ritual, o una costumbre (aunque se le llame cultura, o arte).

    Pero de igual forma, es un error ir al extremo de pensar que un animal tiene más importancia que ser un humano. Eso incluso va en contra de la biología y la naturaleza.

    El caso del gorila Harambe es un claro ejemplo de lo que quiero explicar. Si no supiste de que trata, te cuento. En un zoológico de Cincinnati, allá en Estados Unidos, un niño cayó en el recinto donde se encontraba este gorila. ¿Razones? Un descuido de la madre, y seguramente errores en los protocolos y medidas que el zoológico debería tener. Como se puede apreciar en el video, el gorila jala al niño, en algún momento parece protegerlo, pero queda claro que la vida del infante está en riesgo. El zoológico decide matar al gorila para proteger la integridad del niño.

    https://www.youtube.com/watch?v=Py_1aCt2c0s

    Esto provocó mucha indignación por parte de muchos animalistas (o activistas pro animales), quienes piden justicia para Harambe. No sólo el zoológico recibió críticas, sino la madre, que posiblemente en un descuido suyo, su niño accedió a este recinto. Pero la indignación con la madre, quien fue literalmente linchada en redes sociales por personas que se dicen activistas, no fue por haber puesto en riesgo la vida de su hijo, sino porque al permitir que éste accediera, tuvieron que matar al gorila.

    Primero, me llama la atención que un animal (inocente) importe más que un ser humano (también inocente). Si el niño hubiera muerto, posiblemente la reacción de estos animalistas hubiera sido menor. Y se constata cuando nos percatamos de que el linchamiento a la madre va en función de la muerte del animal y no del riesgo en que estuvo su niño.

    Segundo, posiblemente fue un descuido de la madre. ¿Cuántas madres o padres no descuidan a sus niños sin querer? Un niño que corre y se le va de las manos, o que bastó girar la cabeza a otro lado por un segundo para ver que su niño estaba tratando de brincar una cerca. A todas las madres les ha pasado, ni que fuéramos seres perfectos. Pero por un descuido de esa naturaleza, se responsabiliza a la madre de la muerte de un gorila.

    El zoológico sí podría recibir un mayor número de críticas. Si el niño se coló al recinto, es porque algo falló en los protocolos y medidas que tomaron. Pero el zoológico debe de priorizar la vida de los seres humanos sobre la de los animales. Si bien, el zoológico cometió errores que derivaron en esa escena, una vez cometidos, y con el niño en riesgo, la decisión de prescindir de la vida del animal fue correcta.

    Zoológico Cincinnati

    El zoológico, a diferencia de la madre, sí tiene responsabilidad en la muerte del gorila, y más con una especie en peligro de extinción. Pero no por el hecho de matarlo (que en ese entonces era necesario), sino por no tomar las medidas para que un escenario así ocurriera. Los animalistas sí podrían irse contra el zoológico por no cumplir con los protocolos necesarios para proteger la integridad tanto de los seres humanos como de los animales.

    Por supuesto que la muerte del gorila no nos debe dejar indiferentes, y no sólo porque se trate de una especie en extinción. Pero hay prioridades, entre dos males (la muerte de un animal y la muerte de un infante), había que elegir el menor, y así se hizo.

    Muchos activistas pro-animales han caído en el extremo de darles una mayor importancia que a los seres humanos. Gobiernos han elevado a los animales a personas no humanas, y de esta forma tengan derechos, cuando el primero está muy lejos de garantizar la integridad de sus habitantes, muchos de los cuales viven en condición de pobreza extrema, o cuya vida está en riesgo por la inseguridad o el narcotráfico.

    Por supuesto que debemos de velar por la integridad de los animales, así como es cierto que un humano que maltrata a un animal tiene muchas mayores posibilidades de hacerlo con un ser humano. Pero se trata de criterios, de prioridades. Velar más por los «derechos» de otra especie (que a diferencia de los humanos, no tiene obligaciones) que los de la propia es un sinsentido, y repito, va en contra de la naturaleza.

    Y no estoy hablando de matar animales por placer, hablo de priorizar la vida del ser humano cuando hay que elegir entre ambas vidas.

  • Rey Grupero, y cómo normalizar la humillación en TV

    Rey Grupero, y cómo normalizar la humillación en TV

    Una de las maravillas que tiene la televisión contemporánea es la capacidad de tratar a sus espectadores como seres infantiles. Basta ver alguno de los contenidos en la televisión abierta o de paga como Sabadazo o cualquier programa de revista matutino, que siguen teniendo cierto rating a pesar de que los medios digitales han menguado la capacidad de influencia de la televisión tradicional.

    Rey Grupero, y cómo normalizar la humillación en TV

    Yo no soy un entusiasta de que el gobierno regule este tipo de contenidos, la sociedad por sí misma debe de aprender a ignorarlos. En el arte de tratar al espectador como un infante, éste más que víctima, es cómplice. Porque decide ver ese tipo de contenidos, no le desagrada esa idea de ser tratado como niño.

    Pero hay casos excepcionales donde las autoridades deben intervenir, y es en aquellos donde ese tipo de programas atentan contra la integridad de terceros. Aquí es cuando hablo de las «bromas» del Rey Grupero, conductor del programa Master Troll, que se transmite por Telehit.

    Cuando era niño, recuerdo el programa de Camara Infraganti de Óscar Cadena, con su cámara escondida y su sopa de videos. Un programa así hoy no tendría éxito porque en Youtube y las redes sociales hay contenidos más graciosos que esos; pero era lo que había en ese momento y ese programa tuvo éxito en ese entonces. La sección de «Cámara Escondida» consistía en hacer bromas a los transeúntes y personas que se encontraban en la calle o en espacios públicos, se les colocaba trampas y engaños. Pero siempre se respetaba la integridad de la persona.

    Con Rey Grupero no pasa eso, por el contrario, sus bromas son agresivas y humillantes. En sus videos siempre están corriendo para evitar que sean agredidos físicamente por quienes fueron víctimas de una broma pesada. Ya sea que le hayan bajado los pantalones a un joven cuando se subía al transporte público, que le hayan arrojado spray en la cara, lo hayan mojado, o le hayan puesto excremento en la mano. Es humillante, y la autoridad brilla por su ausencia.

    Y es más humillante no sólo por que han sido agredidos, sino que posteriormente son exhibidos en la televisión. ¿Y las autoridades?

    Si el programa tiene rating, es porque mucha gente lo sintoniza. Basta ver el número de likes que tiene su video de Youtube, más de 22,000. Es decir, este programa funciona porque hay gente que se entretiene viendo como unos individuos desadaptados humillan a ciudadanos.

    https://www.youtube.com/watch?v=1v80j7SGeQY

    ¿Se acuerdan de Andrea Noel, la mujer que fue acosada sexualmente en la Ciudad de México? Ella ya ha denunciado a Andoni Echave, el acompañante de Rey Grupero en este programa, al afirmar que fue él quien le bajó su ropa interior. Él niega haber sido el autor intelectual, e incluso acusa a Andrea de «colgarse de su fama».

    Sí, ese tipo de programas es consumido por mucha gente. Sería una persona de miras estrechas si sólo culpara a Televisa por promover este tipo de contenidos aberrantes. Los televidentes que lo sintonizan también tienen una gran resposabilidad, porque están promoviendo este tipo de actos.

    Esto es lo que promueven las televisoras en México, contenido basura que degrada la integridad del ser humano, lo malinforman, y lo invitan a ser parte de esas regresiones infantiloides instintivas. Y nos lo venden como algo cool, divertido. – No tiene nada de malo humillar gente, estamos en televisión, relájate carnal, al cabo hay problemas más graves que nuestras bromas:

    En esta era del «todo se vale», donde es válido encontrar una justificación a todo, donde es válido ser tranza porque los demás también lo son, donde se vale humillar a los demás porque es la onda, y «a la gente que nos ve en casa les gusta»; no importa si los derechos humanos no son respetados. Este tipo de cultura plástica promovida por Televisa con su doble discurso, donde por un lado exhiben una falsa solidaridad y tratan de «educar» al pueblo con slogans insípidos: «tienes el valor, o te vale»; mientras que por el otro, permiten y promueven este tipo de programas que denigran al ser humano, porque el rating, y el negocio es lo primero. Cueste lo que cueste.

    Sólo hasta que ocurrió el incidente con Andrea Noel, Telehit decidió dar por terminado el programa. Sólo hasta que vieron que el contenido de ese programa podría poner en riesgo a su marca, lo hicieron al lado.

    Mientras tanto, el Rey Grupero, como ocurre con aquellas personas que no han superado su misoginia, busca convencer a la gente que Andrea Noel trató de colgarse de su fama, que la mujer tuvo la culpa. De ese grado es el cinismo de quienes se encargan de realizar este tipo de contenidos basura.

    Si se preguntan por qué hay tantos casos de abusos hacia las mujeres y de falta de respeto hacia los semejantes, hay que voltear a estos contenidos, que lamentablemente «educan» a muchos individuos en nuestro país, y normalizan este tipo de conductas aberrantes y humillantes.

  • Sandino Bucio, el gobierno y la violencia

    Sandino Bucio, el gobierno y la violencia

    El sábado supimos que Sandino Bucio Dovalí había sido secuestrado por supuestos agentes federales para después ser llevado a la SEIDO. Ésto lo supimos porque su captura fue grabada con dispositivos móviles, donde se constata que subieron a un automóvil agentes vestidos de civiles para luego golpearlo, amedrentarlo, y decirle de lo que se iba a morir, cosa que va en contra de todos los protocolos y es un flagrante atentado contra los derechos humanos (aún siendo culpable). Sandino Bucio terminó el día como héroe cuando su mamá en medio de miles de activistas lo esperaba después de que hubiera sido liberado.

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    El domingo, el periódico Reforma publica imágenes donde se ve a Sandino Bucio participar violentamente en manifestaciones. El día de hoy, Carmen Aristegui lo entrevista y lo cuestiona por esas fotografías. El afirma que actuó así en defensa propia, pero al final él mismo afirmó tácitamente que no estaba en contra de las manifestaciones violentas porque la gente ya esta harta del gobierno, y para eso puso como ejempelo los bloqueos y las manifestaciones violentas que hemos visto en entidades como Guerrero. La conclusión a la que podemos llegar es que tanto Sandino Bucio como el mismo Gobierno actuaron de forma ilegal. Algunos justifican la forma ilegal en que operó el gobierno para que «ya de una vez entiendan esos revoltosos» y otros mitifican a Bucio y justifican su violencia tal cual mártir de la patria. Ambas posturas son completamente erróneas si se quiere aspirar a tener un Estado de derecho.

    Siempre he insistido en no caer en errores de relativización. El que nos hayamos dado cuenta que Bucio no era un «pobre angelito» no relativiza la forma en que fue levantado por las autoridades y viceversa, el que las autoridades repriman de esta forma a manifestantes, no les da puerta abierta para que usen la violencia. El problema es que en el tema de las manifestaciones por unos pocos pierden todos. El gobierno es mucho más poderoso que un manifestante, y siempre le convendrá «exhibir» los actos vandálicos para deslegitimar una manifestación pacífica.

    La manifestación del 20 de noviembre se caracterizó por su pacifismo (aunque algunos medios insistieron en demostrar lo contrario), incluso en Estados Unidos (país desarrollado al cual siempre nos ponen de ejemplo) días después, a raíz de la exoneración de Darren Wilson, quien matara a un adolescente negro en Ferguson, salieron a las calles y abundaron los actos violentos, destrozo de carros y demás actos vandálicos. Pero en México, a pesar de la rabia, de la indignación, la gran mayoría de la gente se comportó a la altura, y fueron unos pocos (entre los cuales posiblemente había infiltrados) los que llegaron a causar desmanes. Pese al pacifismo, la policía reprimió la manifestación, incluso agredieron a comensales.

    Pero ahora pondrán los reflectores en Sandino Bucio, estudiante de Filosofía y Letras de la UNAM, de donde salen estudiantes radicalizados que se organizan en el Auditorio Ernesto «Ché» Guevara. Incluso el gobierno tendrá a quien aventarle la bolita. Una de las indicaciones que se deben de seguir para no caer en la represión gubernamental es no ceder ante la violencia. Cuando esto ha pasado quien gana siempre es el Gobierno. La paz es lo que da legitimidad a los manifestantes frente al resto de la población.

    Los gobiernos represores y los ciudadanos que buscan revoluciones violentas son ejemplo claro de países que no se han logrado consolidar. Las manifestaciones que se llevaron en áreas urbanas fueron ejemplo de que los ciudadanos ya quieren estar a la altura, pero en zonas como Guerrero todavía persiste ese México bronco anclado en el pasado, que habla de revoluciones que históricamente han sido un fracaso. Por eso Sandino Bucio se ha equivocado, pero el Gobierno también lo ha hecho. La mala noticia es que a diferencia del Gobierno, quien asumirá el error de Bucio no será el mismo, sino todos los ciudadanos.

  • El Día de las Mariposas

    En el libro de Julia Álvarez, que inspirara después la película del mismo nombre, En el tiempo de las mariposas, protagonizada por Salma Hayek y dirigida por Mariano Barroso, se relata la historia de las hermanas Mirabal, activistas políticas que fueron brutalmente asesinadas por orden del dictador de la República Dominicana, Rafael Trujillo.

    Su historia es la representación de la lucha de las mujeres contra el patriarcado, donde la feminidad se extiende más allá del cuerpo para cubrir a todo el territorio nacional, donde Trujillo fungía como el padre, el esposo, el benefactor y el violador de la tierra y la gente que allí habitaba.

    Recordando este atropello fue que en 1981, durante el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, que tuvo lugar en Bogotá, Colombia, se decidió conmemorar el 25 de noviembre como el Día Internacional por la No Violencia contra las Mujeres, y el 17 de diciembre de 1991, la Asamblea General de las Naciones Unidas lo declaró como el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, destinado a organizar actividades para sensibilizar a la población sobre esta problemática. Sin embargo, a pesar de haber transcurrido 20 años desde su implementación, la violencia contra las mujeres no ha disminuido.

    Quizás para muchas personas la violencia hacia las mujeres no forme parte de su realidad, pero si esto es así no es porque no ocurra, o porque no la atestigüen, sino porque no la saben reconocer como tal. Al día de hoy los actos violentos contra el género femenino están tan naturalizados que se pasan de largo, aun cuando ocurren frente a nuestros propios ojos.

    A pesar de vivir en los albores del nuevo milenio, todavía se observa con cierta “normalidad” que la esposa pida permiso al marido para salir o hacer una compra importante, e incluso se acepta el que éste se lo niegue, o que le prohíba ir a la calle vestida con determinado tipo de ropas.

    Las jovencitas, adolescentes y muchas mujeres adultas no presionan a sus parejas a usar protección durante el sexo, dejándoles esta decisión a ellos, y pidiéndoles permiso para usar pastillas anticonceptivas, como si las consecuencias corporales más comunes, como el embarazo, fuera algo con lo que ellos –y no ellas– tuvieran que lidiar después.

    Se observa como “normal” que después de un largo día de trabajo, los hombres lleguen a su casa a relajarse, cenar, tomar alguna bebida y sentarse frente al televisor, mientras las mujeres llegan a cumplir una doble jornada que implica limpiar la casa, hacer de cenar, lavar y planchar ropa, además de atender a los y las niñas. Algunos hombres podrían asegurar que ellos no las obligan a hacerlo, o que ellas no les piden su colaboración, pero esto se deriva de un entendido tácito que se remonta a la retrógrada mentalidad de que son las mujeres las que deben atender la casa, o ¿por qué no ocurre al contrario?

    También nos hemos acostumbrado a que los hombres nos celen al grado de no permitirnos tener amigos varones, y mucho menos salir con ellos en plan amistoso; si esto llegara a ocurrir, las consecuencias para la mujer conllevan a una violencia emocional, y en ocasiones física. La misma medida no sucede al revés, e incluso se considera aceptable que los hombres casados acudan a burdeles, o cierren tratos de negocios en alguno de los tan abundantes tables dance.

    Aunado a lo anterior, se le da prácticamente ninguna importancia al acoso sexual que las mujeres tenemos que soportar en forma de “piropos” cuando salimos a las calles, incluso hay hombres y mujeres que los consideran como parte del romanticismo mexicano, como un halago, “reconocimiento” a la belleza “típica” del género femenino, alentando esta conducta en los niños sin tomar en cuenta la incomodidad, que transita de la molestia al miedo, cuando una mujer pasa cerca de un grupo de hombres lanzándole frases sexuales.

    Sin importar el lugar en el que vivamos, el grado de educación que tengamos, o la clase social a la que pertenezcamos, segura estoy que lo anterior les es familiar, lo que indica que efectivamente conocen y/o han atestiguado hechos de violencia sexista, los cuales no sólo implican el observar cómo un hombre muele a palos a su esposa o su novia.

    Es por tanto la ignorancia uno de los principales factores por los cuales ésta no ha disminuido, sino que por el contrario, parece irse incrementando. Tan es así que la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) reportó que en este año las desapariciones de mujeres aumentaron de 17 casos en 2010 a 201 en 2011, además de asegurar que las cifras oficiales indican que seis de cada 10 mujeres mayores de 15 años reportan haber sufrido agresiones.

    Según datos de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh) 2006 (ya pronto saldrá un nuevo estudio más actualizado), 43 por ciento de las mujeres en México han sido víctimas de algún tipo de violencia; 44.7 por ciento de mujeres obreras confesaron haber sufrido violencia laboral, seguidas por el 32.2 por ciento de las jornaleras y 28.8 por ciento de las empleadas.

    En espacios comunitarios como la calle, el mercado, transporte, cine, iglesia, etc., 40 por ciento de las mujeres han vivido la violencia, padeciendo 42 por ciento de ellas la de tipo sexual y 92 por ciento intimidación.
    De acuerdo a la Encuesta Nacional sobre Discriminación 2010 (Enadis), 39.8 por ciento de las mujeres consultadas afirmó haber pedido permiso a sus esposos para salir por la noche, y 8.6 por ciento lo hizo para tomar anticonceptivos.

    En Colima, Guadalupe Quijano, integrante de la organización Espacio Feminista, denunció que la situación de las mujeres en la entidad es crítica, ya que la violencia de género se encuentra por encima de los estándares nacionales. Indicó que el Estado tan sólo destina el .038 por ciento de su presupuesto en políticas públicas para las mujeres, a pesar de que tenemos el tercer lugar nacional en homicidios de mujeres, el segundo sitio nacional en violencia sexual, y el tercero en violencia emocional.

    Es precisamente la apatía por incrementar el nivel de conciencia entre la población que fortalezca la equidad de género; el rechazo a crear políticas públicas que cierren la brecha entre hombres y mujeres; la costumbre de utilizar a las segundas como pantalla para cubrir las cuotas en el Congreso, haciéndolas renunciar después para que su cargo lo ocupe algún hombre; la agresión más importante que actualmente recibimos las mujeres, pues constituye una violencia sistémica que perpetúa una condición de vida desigual, que somete a una perenne discriminación a la mitad de la ciudadanía mexicana.

    La única forma de salir de esta condición es aprender a usar nuestra voz, recuperar el valor que por tanto tiempo se nos negó, de una forma u otra, por el hecho de ser mujeres; reconocer que este mundo es tan nuestro como de los hombres, y tenemos el derecho de vivirlo plenamente; darnos cuenta de que es urgente dejar de pelearnos entre los sexos, para aliarnos y exigir políticas que nos sirvan y protejan a ambos. Que tenemos que salvarnos a nosotras mismas, porque si seguimos confiando en que el gobierno lo hará, podríamos morir, o ser asesinadas, esperando.

  • Imitar lo bueno

    Corea del Sur, uno de los cuatro tigres asiáticos que comprende también a Hong Kong, Singapur y Taiwán, es una de las grandes economías que surgieron en el gélido contexto de la guerra fría, durante su trayecto a la democratización. Al día de hoy, este país industrial, que alberga multinacionales del calibre de Samsung, LG Group, Hyundai y Kia Motors, es la décimo quinta economía de las 20 más importantes del mundo, y la décimo tercera en paridad en la capacidad de consumo (PPP). A pesar de que en los años 70 su ingreso per cápita se asemejaba al de algunos de los países africanos y asiáticos más pobres, en 2004 Corea del Sur fue incluida en el club de las economías trillonarias.

    Pero mientras se gestaba el “milagro surcoreano”, existían políticas que iban por encima de los derechos humanos de las y los trabajadores, sobre todo de las mujeres obreras. Cynthia Enloe describe la militarización de las “hijas” de Corea del Sur, en su libro The Curious Feminist, quienes eran “motivadas” por el gobierno a dejar sus casas para unirse a las maquiladoras e industrias electrónicas, trabajando largas horas y soportando humillaciones de parte de sus empleadores, a cambio de un sueldo que correspondía tan sólo al 45 por ciento de lo que ganaba un hombre al desempeñar el mismo puesto, mientras rechazaban unirse a los sindicatos que podrían defender sus derechos laborales, para probar que eran buenas “hijas” de familia, y poder reunir el dinero suficiente para pagar la dote que les garantizaría un buen matrimonio.

    En el comienzo de la globalización de este país asiático, empresas como Nike, Reebok, Adidas o L.A. Gear buscaron la mano de obra barata en países emergentes, donde sus dirigentes les concedieran pasar por alto algunos derechos laborales, a cambio de brindar empleo a sus hombres y mujeres. De esta forma, Pusan en Corea del Sur se convirtió en los años 80 en la capital mundial del zapato tenis. La multinacional Nike recurrió a la subcontratación para evitar tener que lidiar con los recién nacidos sindicatos, que velaban por las condiciones laborales de las mujeres que fabricaban sus productos, lavándose las manos y aludiendo el maltrato de las empleadas a las mismas compañías surcoreanas subcontratadas.

    La historia de los derechos laborales en Surcorea es larga, pues irónicamente mientras este país iba acrecentando su economía, ésta no se veía reflejada en los bolsillos de las y los trabajadores. En 1987, un empleado medianamente capacitado recibía de 1.50 a 2.00 dólares la hora, trabajando de 55 a 56 horas a la semana, mientras aquellos que no contaban con la capacitación, trabajaban 12 horas los 7 días de la semana, ganando escasos 125 dólares al mes (countrystudies.us/south-korea/55.htm).

    En combinación, en los 70 y 80 algunos empresarios incluso comenzaron a capitalizar la idea emergente de la “buena hija surcoreana”, ofreciendo servicios de citas, con lo que garantizaban el continuo reemplazo de las mujeres recién casadas con las solteras, evitando así que adquirieran antigüedad en las empresas, sobre todo en aquellas que no requerían de empleadas altamente especializadas, y preferían contratarlas al “pago de entrenamiento”.

    Estas condiciones no mejoraron por sí solas, sino que requirieron de una lucha social fuerte y sostenida, acompañada de grupos de apoyo como la Asociación Coreana de Mujeres Trabajadoras, que ayudaban a romper las nociones de feminidad y respetabilidad impuestas por el gobierno militar para inducir a las jovencitas a trabajar en las maquiladoras, además de ayudar a mujeres que eran desnudadas públicamente, sufrían de ataques sexuales, caricias no autorizadas e incluso violaciones, como un mecanismo de control para reprimir las manifestaciones femeninas. Tan sólo en 1989, el presidente Roh Tae Woo presenció 300 huelgas en los primeros 3 meses del año, donde le demandaban mejores condiciones de trabajo, y mejores sueldos.

    En amarga ironía, las vejaciones y humillaciones que una vez las firmas foráneas impusieron a las y los trabajadores surcoreanos ahora son replicadas por ellos a sus empleadas y empleados mexicanos, en la regasificadora de Manzanillo, Ingeniería Industrial del Centro, mientras nuestras autoridades se muestran más interesadas en proteger la imagen de terreno laboral dócil para la inversión extranjera, en lugar de investigar y defender la dignidad y derechos de las y los connacionales.

    El jueves por la mañana, Madaí Díaz Rodríguez, entonces ex-empleada de la mencionada empresa, se metió a una jaula colocada frente al Palacio Municipal de Manzanillo, donde se manifestó en huelga de hambre por 7 horas, se cosió los labios y amenazó con cortarse las venas para dejar un mensaje con su sangre en las paredes de la presidencia, en un acto simbólico por exigir la atención de las autoridades ante los abusos que dice se cometieron en su contra, mientras David Díaz Valdez y Héctor de Jesús Lara Chávez relataban los abusos a las y los trabajadores por parte de esta compañía extranjera, valiéndose de un micrófono.

    La manzanillense, que se desempeñaba como cocinera, aseguraba haber sufrido maltrato de parte de sus empleadores, quienes supuestamente la ofendieron, cachetearon y patearon, despidiéndola posteriormente con lujo de violencia. Madaí declaró esto, antes de coserse los labios con aguja e hilo dentro de la jaula donde se encontraba, la cual no abandonó hasta que fue convencida por el delegado del Trabajo, Daniel Rodríguez Herrera, quien gestionó para que se le devolviera el empleo sin alguna represalia, y se le ofreciera una disculpa por parte del representante legal de la empresa surcoreana, Jesús Castillo. Díaz Rodríguez, sin embargo, acudió posteriormente a presentar una denuncia penal en contra de sus agresoras.

    Ésta no es la única queja que existe en contra de los dueños de la regasificadora. A raíz del despliegue de indignación por parte de Madaí, Álvaro Bonilla, otro exempleado de dicha compañía, declaró haber sido “secuestrado” por la misma, donde no se le dejó ir hasta que firmara su renuncia, negándole de esta forma su derecho a la liquidación y parte proporcional de aguinaldo y vacaciones.

    La respuesta por parte de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, encabezada por Daniel Rodríguez Herrera, y de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Colima, por Roberto Chapula de la Mora, fue rápida y adecuada, pues ambos pusieron por encima los intereses de la manzanillense, reconociendo su derecho a manifestarse y buscando que las y los mexicanos empleados por empresas extranjeras gocen de un buen ambiente laboral, seguro y digno, además de un salario justo, de acuerdo a las leyes nacionales. Chapula de la Mora incluso argumentó que “ya son varias las protestas que han hecho los trabajadores por el trato indigno que les dan los coreanos golpeándolos y amenazándolos con perder su trabajo”, añadiendo que, aunque ésta es la primera queja que se presenta ante la CDHEC, “los trabajadores ya se habían manifestado en el pasado por maltratos en su contra y no respetar sus derechos laborales, donde en su momento intervino el secretario de Fomento Económico, Rafael Gutiérrez Villalobos, y el delegado del Trabajo, Daniel Rodríguez Herrera, y se logró resolver el conflicto”.

    Mas en esta ocasión, en el margen de la visita del gobernador Mario Anguiano a China y Corea del Sur, la intervención de Gutiérrez Villalobos no fue tan provechosa, por lo menos no para las y los colimenses. El titular de la Sefome calificó de “exagerada” la protesta de Díaz Rodríguez, y pidió no magnificar el caso, para no dejar mal parada a la entidad en el contexto internacional para futuras inversiones.

    Tal vez olvida Rafael Gutiérrez que la gente con la que tiene que quedar bien es aquella que, con sus impuestos, paga su salario, no la que viene de otros países a establecer empresas que deben atenerse a las leyes mexicanas, y garantizar los derechos laborales a sus empleados y empleadas. El secretario dijo sospechar un trasfondo en el despliegue “escandaloso” de Madaí, pero no atinó a decir a qué se refería con esto, por lo que su comentario se observa parcializado a favor de la regasificadora, y en contra de la joven, aun antes de que se realice la investigación al respecto.

    Existe la posibilidad de que la reacción de Díaz Rodríguez se haya debido a intereses oscuros, pero no debemos de pasar por alto que ésta no es la primera manifestación en contra de esta firma, aunque sí la más dramática hasta el momento, sin embargo, no se le puede quitar el mérito de que debido a este mismo dramatismo se le prestó atención inmediata y su caso ahora es conocido. ¡Vaya!, que irónicamente la mujer hizo oír su voz mediante el gesto de coserse los labios.

    La labor de Gutiérrez Villalobos como secretario de Fomento Económico y representante del gobierno colimense no es la de asumirse como abogado defensor de la multinacional Samsung, ni de Ingeniería Industrial del Centro, sino la de velar por los intereses de las y los colimenses. Si los coreanos con ello se ofenden, o se les incomoda al exigirles un buen trato a nuestros connacionales, ése será su problema, y si la consecuencia directa de este acto es la de disuadir la inversión foránea similar, mejor estamos sin empresas que se ahuyenten por gobiernos que promueven los derechos laborales de sus gobernados. Corea del Sur es un país al que hay mucho que aprenderle, mas la sumisión de sus dirigentes ante intereses extranjeros al costo de la economía, seguridad y dignidad de las y los trabajadores nacionales no es una de ellas.

  • ¿Que Enrique Peña Nieto manda violar con un tubo a un maestro por ser gay?

    Esta nota la publico aquí y no en mi Twitter por la relevancia que tiene. Es cierto que me he manifestado en contra de la adopción gay, pero también estoy en contra y con más razón de que se discriminen a las personas por su preferencia sexual y más todavía que se atente contra sus derechos humanos. Pero parece que en México todavía hay personas que viven en la edad de piedra y una de ellas es Peña Nieto, no solo por encarnar al PRI autoritario salinista, sino por los niveles de represión que ha permitido que ocurran en el Estado de México, ya sea con lo de Atenco o ya sea con lo de este caso, que me sorprende y bastante que Televisa (quien apoyara incondicionablemente a este candidato) sea quien transmita vía Punto de Partida de Denisse Maerker esta noticia. ¿Qué habrá pasado con la relación Televisa – Peña Nieto para que dicha televisora transmitiera esta nota?

    La verdad me parece indignante que en pleno siglo XXI sigan ocurriendo estas cosas. Y disculpen si el título es sensacionalista o amarillista pero creo que estoy cabreado por este hecho. Pero yo hasta aquí le paro a mis comentarios, les dejo el video para que vean lo que ha ocurrido.