Etiqueta: democracia

  • Carta al movimiento #YoSoy132

    Carta al movimiento #YoSoy132

    Carta al movimiento #YoSoy132He seguido su movimiento, el cual se me hace muy interesante, y yo veo a #YoSoy132 como una expresión genuina de la ciudadanía ante un problema que es real. Y este problema se deriva de la intención de varios medios de comunicación que utilizan su influencia para imponer al candidato por el PRI-PVEM Enrique Peña Nieto (entre los que se encuentran Televisa, TV Azteca, Milenio, OEM). Me da gusto que la sociedad no se quede lamentándose en sus casas y salga a las calles a manifestar su inconformidad con esos hechos, en ese sentido su movimiento es muy loable, y apoyo su iniciativa. Su intención de mejorar el país a mi parecer es totalmente genuina, tal vez haya algunas cosas que no se me hacen tan prudentes como «mentarle la madre a un candidato» pero lo entiendo, porque son jóvenes, tienen mucha energía, estan inconformes con la situación, y a fin de cuentas mientras no exista el uso de la violencia están ejerciendo su derecho a expresarse libremente. Se podrá criticar la postura, pero eso no quita su derecho a hacerlo.

    Yo soy joven pero ya no tanto, tengo 30 años y pues de mi etapa de universitario a la fecha, la experiencia ha modificado algunas de mis percepciones y aquí es donde quiero señalar algunos puntos donde no concuerdo en las formas. Mi intención no tiene el fin de ninguna manera de descalificar el movimiento, por el contrario, la intención es que mi opinión (así como las de muchos otros) pueda servir para una mayor retroalimentación y que este movimiento se haga más sólido y tenga un impacto benéfico más fuerte en la sociedad mexicana. Es cierto que algunos opositores, entre los que se encuentra el candidato Gabriel Quadri ha llamado de una forma muy irresponsable a este movimiento (del cual en espíritu me siento parte) como una expresión fascista. Yo simplemente creo que este movimiento puede mejorar y que construya, para lo cual se necesita tiempo y experiencia.

    León Krauze afirmaba correctamente que este movimiento tiene que aceptar la crítica, incluso puede aprender tanto de la crítica constructiva, como de la destructiva. Yo el primer problema que veo tiene que ver con la «democratización de los medios de comunicación», lo que alcanzo a leer entre lineas en su pliego petitorio y en sus demandas es que quieren medios que sean objetivos e imparciales. Lamentablemente tengo que decir que eso no es posible, todos los humanos (y más los informados como ustedes y yo) somos animales políticos, tenemos una ideología política, y opinamos invariablemente en torno a ella. Tanto yo como ustedes gozamos de una información plural, no por las televisoras, sino porque tenemos acceso a Internet, televisión de paga (donde existen programas con una línea diferente a los medios tradicionales), y verán que todos estos medios «alternativos» tienen su ideología, pueden ser conservadores, liberales, socialdemócratas, de izquierda, de lo que le quieran poner.

    No quiero parecer reaccionario pero técnicamente Televisa esta facultado para promover a su candidato. Es algo que nos desagrada porque debido a su alcance, esta televisora tiene mucho poder, y debido a las prácticas duopólicas que practica, influye sobremanera en la población; pero si la idea es alcanzar una utopía donde los medios de comunicación sean imparciales, la marcha se debería extender a periódicos como La Jornada donde también existe un apoyo notable al candidato de las izquierdas Andrés Manuel López Obrador. El problema que estamos viendo no tiene que ver con que si los medios son parciales o no, sino con la concentración de poder que el duopolio tiene, con lo cual se pueden dar el lujo de pasar de ser el cuarto poder a ser el primero. Dicha concentración es una amenaza para la democracia, como si se tratara de un Berlusconi con copete. Entonces creo que su causa debería enfocarse más a «desmonopolizar los medios» para que el grueso de la población tenga acceso a distintos medios con una diferente línea ideológica. Por ejemplo, más que decirles a las cadenas que se democratizen, lograr que se instale una tercera cadena (para empezar) en el país, que exista mayor variedad informativa y un todavía gran sector de población no se quede solo con lo que dijo Televisa y TV Azteca.

    A causa del movimiento que han logrado crecer, se han visto cambios en Televisa, como el hecho de que «tratan» de presentar información de una manera más imparcial, o el hecho de que en Tercer Grado, Peña Nieto no fuera tan «alabado» como en otros tiempos se esperaría. Pero esto se trata de una simulación. Televisa a pesar de que tiene una mayor influencia sobre la gente de escasos recursos, se financía mayormente de la clase media quienes son los que tienen el poder adquisitivo para adquirir los productos y servicios de quienes se anuncian ahí. El movimiento #YoSoy132 ha calado en los intereses de la televisora porque el lograr que las clases medias los vean con malos ojos les puede afectar comercialmente y para evitar esto, simulan ser democráticos. El problema es que cuando la amenaza desaparezca, cuando pase el ruido, volverán al Status Quo, y para eso me remito a la historia. En la época del PRI Televisa censuraba eventos como los de la masacre de Tlatelolco o el asesinato de Colosio, incluso Emilio Azcárraga Milmo se denominaba el «soldado del PRI». En los 90 cuando hubo presión por democratizar más al país gracias a las izquierdas y al PAN (que era algo muy diferente a lo que era ahora) Televisa tuvo que mostrar una cara más democrática, pero siempre fue una conveniencia comercial; ahora esta cara se difumina cuando tratan de apoyar a su candidato.

    No se le puede pedir a un medio que se «democratice» cuando varias veces lo único que ha hecho es simular dicha democratización; para este problema la única salida es que la gente tenga más fuentes de información, para lo cual se hace imperativo la apertura de más cadenas. Y aquí es donde debería apuntar su movimiento y debería ser un apartado indispensable en el pliego petitorio.

    El problema necesita solucionarse de fondo y se me ocurren más ideas para que exista una mayor variedad de información para que el ciudadano pueda sacar sus propias conclusiones de lo que acontece en el quehacer público a partir de la comparación de las fuentes que ofrecen varios medios. Otra clave por la que deberían luchar es por una reforma educativa, un ciudadano educado, es un ciudadano más difícil de engañar y tiene más propensión a buscar información en varias fuentes. El éxito comercial de Televisa se basa en la pobre educación del país, y en el caso particular no creo que solamente sea el hecho de que Televisa quiera mantener ignorante a la gente, sino que la ignorancia que existe en el país orilla a Televisa (sin intención alguna de justificar a la televisora) a crear contenidos televisivos que a nosotros nos parece un insulto. Con un pueblo más educado e informado este tipo de contenido tendría menos rating y no sería tan atractivo comercialmente.

    Otra idea, y que si tocan en su pliego petitorio, es el derecho al Internet. Aquí hay que hacer una acotación en que debido a las prácticas monopólicas de Telmex (si bien hay otras empresas en el ramo, no cuentan con la infraestructura que Slim heredó de la privatización de Telmex) los precios en Internet son más altos de lo que podrían ser. Tal vez a nosotros una línea de teléfono con una conexión a 5Mbps on un costo de $599 pesos no nos parezca muy caro, pero si lo es para gente que no tiene tantos recursos. Aquí al igual que con las televisoras se debería buscar que se combatan los monopolios, para que con una competencia más perfecta, los precios bajen y se incremente la calidad. De esta forma al ampliarse la cobertura, más gente tendrá acceso a la información. También es de tomar en cuenta que con los avances de la tecnología, cada vez es más barato adquirir un dispositivo con acceso a Internet. Un análisis de The Competitive Intelligence Unit asegura que 7 de cada 10 mexicanos tendrá un teléfono inteligente (smartphone) en sus manos.

    También, al aprovechar este furor y ganas por cambiar el país que tienen deben de pensar en promover otras reformas como políticas, económicas entre otras, que sean benéficas para la sociedad. Es cierto que #YoSoy132 tiene menos de un mes de existencia, y construir a veces requiere de tiempo, pero es indispensable ir pensando en ideas propositivas. Entiendo el reclamo y repudio a un candidato que muchos de nosotros representa una regresión en términos democráticos, pero el hacer que Peña Nieto llegue o no a la presidencia no solucionará el problema de fondo, por lo que les pido que este movimiento dure, que pase la barrera del primero de Julio, que persistan sea Peña Nieto, López Obrador o Josefina quien esté en la presidencia. También les pido que tengan cuidado en las formas en que se expresan o algunos buscan expresarse tomando el nombre de su movimiento como ocurrió en Querétaro donde varias personas golpearon una Suburban donde presuntamente iba el candidato Peña Nieto. Algo que debe estar prohibido dentro de su movimiento es cualquier uso o incitación a la violencia, y solo limitarse a defenderse en caso que agresiones de terceros puedan afectar su integridad. Si miembros del equipo de Peña Nieto usan la violencia para reprimir manifestaciones (como ocurrió en Saltillo, Colima y Veracruz) no es justificación para que ustedes la usen y deben limitarse a defender su integridad física o personal, recuerden, la sociedad debe estar unida, y tiene que mostrar a la clase política los valores cívicos y democráticos que aspiran a defender.

    Deseo mucha suerte y cuentan con todo mi apoyo.

  • Intelectualoide Paranoide

    Intelectualoide Paranoide

    Es curioso pero es verdad, en un país donde siempre hemos estado acostumbrados a la mentira y al engaño, la gente cae en la paranoia. Empieza a imaginar cosas que no son o suponer cosas que no lo son tampoco, y a veces lo entiendo porque ya es muy difuso saber lo que es real o no, y esta posición paranoide ante las cosas es una especie de mecanismo de defensa, más cuando tenemos que escarbar y escarbar si queremos saber la verdad (y la llegamos a saber si nos va muy bien). Uno de los ejemplos es esa animadversión frente a todo lo que huela a corporativismo, televisoras, PRI, copetes; por parte de las clases medias y altas. Existe tanta manipulación de parte de estas entidades hacia la sociedad que ya nos es difícil o quizá imposible saber cuando algo es verdadero, ya no solo que tenga que ver con esas entidades, sino con algo que «pareciera oler» a ellas.

    Algo así me ocurrió a mí. al escribir un artículo sobre el desempeño de AMLO en el debate en un sitio donde colaboro. Al ser este sitio un blog ya relativamente conocido entre los internautas en México, aseguraron (y se lo creyeron de verdad) que este artículo estaba comprado por el equipo de Enrique Peña Nieto, e incluso avisaron a la administración del sitio que yo era un infiltrado del PRI y Televisa. Ni siquiera había «alabado» a Peña Nieto en dicho artículo como dijeron. Esta paranoia creo que termina por no construir, y también es parte de una pereza mental, porque la gente no se dedica a investigar, y si ve que algo es malo, lo generaliza. Por un ejemplo, uno ve a Peña, a Moreira, al Gober Precioso y dice, el PRI es un partido corrupto; pero luego (si usas tu propio criterio) te puedes dar cuenta que incluso dentro del PRI existe gente valiosa, tal vez con no tanto renombre, pero existe; pero debido a las generalizaciones, la gente ya la toma como si fueran personas corruptas también.

    A veces las posiciones que se toman ante un tema son un tanto radicales que terminan generando violencia (no necesariamente física aunque si existe el riesgo de), los priístas califican las manifestaciones ciudadanas de fascistas, pero a la vez muchos antipriístas incluso responsabilizan al PRI y al equipo de Peña Nieto de sus errores (un ejemplo, fue la violencia que se vivió en Querétaro, donde muchos dijeron que se trataron de infiltrados priístas y no es que no sea posible eso, conociendo las prácticas del partido, pero por lógica si hubiera sido así, el equipo de campaña de Peña Nieto le hubiera dado una gran difusión y no lo hicieron), como bien afirma León Krauze, hace falta autocrítica. El tema de las posiciones ideológicas no son equipos de futbol, son formas de buscar como sacar al país adelante; y creo que el aferrarse extremamente a una posición termina siendo nocivo.

    Es curioso que yo, teniendo una posición más tirada a la izquierda, haya recibido críticas (destructivas) e incluso agresiones por gente que dice ser de izquierda, porque pareciera que una persona no puede opinar libremente y hacer incluso autocrítica, sino que debe estar a fuerzas adherido y atado radicalmente a una posición ideológica. Eso me habla de una poca democratización de la sociedad, y si tenemos una democracia demasiado incipiente que a veces no le podemos llamar así, pues ahí tienen la respuesta de los por qués.

    Incluso a muchos les sorprendería el que vaya a votar por López Obrador en estas elecciones. Claramente no me parece de lejos lo que necesita México y defectos y errores tiene muchos. Pero naturalmente ante el hecho de que no quiero que llegue Peña al poder, el hecho de que el PAN se ha degradado a niveles inimaginables que no sabe ya que ofrecer y se dedique a criticar y a denigrar ante falta propuestas, y también para darle la oportunidad a una izquierda que no ha estado en el poder y que a pesar de que no concuerdo en muchas cosas con AMLO pienso que trae un muy buen gabinete, es que he tomado esa decisión. No creo que con Obrador México se catapulte al desarrollo, creo que el mejoramiento del país empieza por la sociedad y no por un político, y me preocupa que los manifestantes se echen a dormir si Obrador gana, cuando este despertar ciudadano debería ser «para siempre».

    Aún así, si hay cosas que no me parecen de AMLO igual aquí seguiré haciendo crítica. Si llegara a la presidencia y hace algo mal, igualmente lo mediré con la misma vara que mido a los demás. Porque no me quiero arrinconar y dejarme llevar por emociones que cancelan el uso del raciocinio, que ante un dejo autoritario del PRI la gente generaliza como si ya todo fuera malo, que «todos» los priistas son o ignorantes, acarreados, peñaliebers (las mujeres que votarán por Peña por ser un galán de telenovela), o que buscan hueso. Creo que hace falta más tolerancia, y esa falta de tolerancia es lo que nos hace caer en la paranoia, debido a que la gente se termina confiriendo un halo de superioridad intelectual y moral, viendo desde un falso pedestal a los ciudadanos que están abajo como si estos fueran menos o valieran menos.

    Yo manfestaré mis contrariedades hacia Enrique Peña Nieto y lo que representa, y si me parece un peligro lo diré. Pero no por eso buscaré violentar ni dividir a la sociedad. Si por eso, la gente quiere creer que soy un ectivista encubierto, que crean lo que quieran, yo seguiré mis convicciones, y si no les gusta, yo nada puedo hacer.

  • Manuel Espino apoya a Peña Nieto. El Yunque acompañará al gobierno del PRI

    Manuel Espino apoya a Peña Nieto. El Yunque acompañará al gobierno del PRI

    Manuel Espino apoya a Peña Nieto. El Yunque acompañará al gobierno del PRI A veces me cansa escribir de Peña Nieto, no soy de la idea de usar mi blog para con el fin de descalificar políticos, pero es que han sucedido tantas cosas, que abordar el tema Peña Nieto en estos últimas semanas, es imperativo. Y mi objetivo no es descalificar, es un sentimiento de profunda preocupación y creo que es mi responsabilidad informar.

    No, la verdad no sé que decir. Hay cosas que en la política se me hacen inadmisibles y es que aquellos que se la pasaron cacareando su lucha contra la democracia ahora se unen a los otrora adversarios. La «dizquierdista» Rosario Robles fue la primera que lo hizo y ahora lo hace Manuel Espino ¿Con qué objetivo?. Claro, la principal perjudicada será Josefina Vázquez Mota a quien se le irán algunos votos de la extrema derecha, y esto deja la batalla entre dos, entre Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador. A Josefina la abandonaron, simplemente ciertos panistas (como Fox y Espino) vieron rebasados sus ideales por el ínterés. De Fox lo sabíamos; Peña Nieto recibió asesoría política en el Centro Fox, pero con Espino se consolida. Un sector del PAN se va con Peña Nieto ¿Dónde quedaron las convicciones democráticas del PAN?

    Me pregunto si los conservadores de hueso colorado votarán por Enrique Peña Nieto, es una gran pregunta. Desconozco si Manuel Espino tiene seguidores duros, pero el objetivo de esto es jalar voto útil a favor de Peña Nieto. Creo que esto también desmiente la versión de algunas encuestadoras que dicen que Peña Nieto lleva una ventaja de 20 puntos o más (aun con el iberogate y las marchas del fin de semana), porque se nota la urgencia que tienen de conseguir puntos y además su estrategia de campaña no es de un puntero que tenga una ventaja cómoda. Es natural y así ya lo han mostrado algunas encuestas recientes que la ventaja entre EPN el puntero, y AMLO y Josefina quienes están en empate técnico (Josefina a la baja), es de un solo dígito.

    Me pregunto como es que nuestra democracia se está denigrando desde antes que entre el «nuevo gobierno», tal vez esa es la respuesta a quienes no entienden por qué la gente se manifiesta en contra de un candidato y no de un gobernante en turno. Las convicciones parece que en México se han perdido, se han hecho a un lado, y eso poco que se logró construír (más en términos democráticos que en progreso) lo echarán abajo con tal se salvaguardar sus intereses como lo está haciendo Manuel Espino. Cierto que Felipe Calderón lo «expulsó del PAN» debido a las presiones del Yunque, mal del cual el partido sí o sí tenía que extirpar. Pero eso no significa que Espino debiera tirar sus ideales democráticos (que al menos decía tener) a la basura. Espino no podrá presumir de ser un socialcristiano, menos en un gobierno como en el de Peña Nieto.

    El que Manuel Espino, el presumible líder del Yunque, sea parte del equipo de Peña Nieto es algo bastante preocupante. Este conglomerado ultraderechista, nocivo para la nación no solo por el hecho de ser «extremista» sino por ser «secretista» estaba perdiendo fuerza y estaba siendo rinconado a un extremo; ahora con esta alianza vuelven a recuperar el poder, cosa que a Peña Nieto no le importa dado que el priísta es a todas luces conservador (de dientes pa’fuera porque solo ha leído unos trocitos de la Biblia). Esto pondría en riesgo el estado laico además de lo que ya está en riesgo como lo es la democracia.

    Me pregunto ¿Qué podemos esperar de un gobierno que tiene como aliados a Carlos Salinas, Humberto Moreira, Elba Esther Gordillo, Ulises Ruiz, Hank Rhon, Romero Deschamps, y ahora Manuel Espino y el Yunque (más una larga lista de indeseables que olvido)?. Y tampoco es una buena noticia para los católicos (los que practican honestamente la religión) porque tengan por seguro que aún con esta alianza, el gobierno que podría venir, no promoverá los valores del catolicismo, empezando por esos mandamientos que dicen «no matarás» y «no robarás», más ese mandamiento que le encanta pisotear Peña Nieto que dice «no desearás la mujer de tu prójimo».

    Me dicen que en el 2006 el peligro era AMLO por ser el puntero y por lo mismo ahora es Peña Nieto. Estoy en desacuerdo. Cierto que si Peña estuviera en tercer lugar nadie estaría preocupado. Pero este miedo es real y está sustentado, no ha sido generado por una guerra sucia o una estrategia malévola de sus adversarios. De hecho yo lo advertí desde hace dos años, cuando «no estaba de moda criticar a Peña Nieto» y la gente estaba tan despreocupada del tema que nadie ponía caricaturas del candidato en su timeline, y mucho menos hacía marchas. El tema era más bien si Calderón era buen o mal presidende.

    ¿Qué hemos hecho los ciudadanos para tener esto?, es la pregunta que nos deberíamos hacer. La clase política es una verguenza, es una aberración. Hace 4 años no me imaginaba ni de broma votando por AMLO, pero creo que ahora estaré orillado a hacerlo, no porque crea que sea el político que necesita Mexico, sino porque como veo las cosas, la llegada de Peña Nieto sería una regresión al autoritarismo, y bajo ese clima sería más difícil que la sociedad cambie. Porque algo es claro, si la sociedad no cambia, los políticos no van a cambiar.

  • #MarchaantiEPN reflexiones y lecciones para la sociedad

    #MarchaantiEPN reflexiones y lecciones para la sociedad

    #MarchaantiEPN reflexiones y lecciones para la sociedadLos mexicanos tenemos que aprender de nuestra historia, la cual tiene círculos incompletos y heridas que no se han logrado sanar. El aspecto cultural de la sociedad mexicana está permeada por el autoritarismo que se vivió desde la Nueva España y también con el clero. Dicho autoritarismo no lo inventó el PRI (es más, no es solo el PRI quién ha heredado dichos comportamientos), aunque si se encargó de representarlo durante 70 años. En las primeras décadas funcionó, porque a pesar de la poca convicción democrática, había desarrollo, progreso, y varios de los políticos, estaban mejor preparados y a pesar de todo parecían tener un mayor compromiso con el país. Naturalmente estas buenas intenciones se disolvieron y lo peor y lo más rancio del partido tricolor no solo salió a flote, sino que a doce años de dejar el poder no se ha ido. Y ha seguido siendo rentable por el letargo que ha vivido la sociedad mexicana, pasividad también heredada desde las épocas de la corona. Por eso es que creo que la #MarchaantiEPN es una buena noticia.

    No tuve la oportunidad de asistir, pero por toda la información que ha llegado, creo que las manifestaciones lograron su cometido;  a excepciones del SME que intentó integrarse y algunas otras trivialidades, esta manifestación no se politizó, y naturalmente no podrán relacionar esta marcha con López Obrador, el PAN o cualquier otro agente. El número de asistentes no fue tan impactante (aunque si lo suficiente para ver avenidas abarrotadas), pero no es algo preocupante, más que muchas de las manifestaciones que dieron la vuelta al mundo el año pasado comenzaron igual y ya en movimientos posteriores fue que se empezó a unir más gente. A pesar de eso, creo que esta es la manifestación ciudadana más importante llevada a cabo desde 1968. Podríamos hablar de las manifestaciones surgidas después de las elecciones de 1988 y 2006 respectivamente, pero ninguna había tenído un impacto a nivel nacional y sobre todo, no se había originado desde la ciudadanía. Esto porque estas manifestaciones se llevaron a cabo simultaneamente en varias ciudades de la República Mexicana.

    Afortunadamente no se llevaron a cabo actos de violencia por parte de los manifestantes, lo cual los hubiera podido desacreditar. Aunque lamentablemente en algunos lugares como en Colima (donde el candidato Enrique Peña Nieto daba un mitín) algunos manifestantes fueron reprimidos por simpatizantes y parte del equipo de Peña Nieto por medio de la violencia, aunque también fueron contados los casos, más cuando existía la posibilidad de que los adherentes al candidato del «copete» trataran de reventar las manifestaciones, cosa que también habría sido difícil no solo por el número de participantes, sino porque nadie llevó propaganda política y tanto López Obrador (sobre todo él) como Josefina Vázquez Mota se deslindaron de la marcha.

    La noticia es buena, y me parece bien que los mexicanos empiecen a salir de las calles a manifestar su oposición ante una opción política que representaría una involución. Posiblemente será necesario hacer más marchas, pero también a la vez creo que todo esto no debería tener como único objetivo, mostrar el repudio ante el candidato armado por las televisoras y grupos de facto. Es decir, los manifestantes tienen que ser más propositivos y buscar incidir en el mundo político desde su posición como activistas para lograr cambios positivos en el país. Porque en caso de que por medio de estas manifestaciones se lograra tumbar la posibilidad de la llegada a la presidencia de Peña Nieto saldría la pregunta ¿y qué sigue? ¿a dormir y buenas noches?. Por eso es la insistencia en aprender de la historia. La manifestación del 68 fue memorable, pero terminó absorbida y nos dejó con una profunda herida debido a las medidas tomadas por el gobierno de Díaz Ordaz. También podemos ver lo que se ha hecho en otros países como España. Los ciudadanos aprovechando en este clima podrían aprovechar para lograr incidir en el quehacer público, podrían presentar propuestas, crear un pliego petitorio, y que esto no se trate solo de tumbar a un candidato, sino de buscar mejorar a nuestro país. Porque como comenté antes, la situación política es una respuesta hacia la idiosincrasia de la sociedad, y esta no va a cambiar mientras los ciudadanos no tomen un papel más activo dentro de ella, a lo cual, a mi parecer, no solo tienen el derecho de, sino que están obligados a.

    Si algo creo que logrará esta manifestación, es el hecho de que las autoridades tendrán que pensársela dos veces antes de cometer actos que perjudiquen al país. Pero se necesita ir más hacia allá. La sociedad se tiene que involucrar. Esta marcha a mi parecer es el principio, es como cuando una persona despierta, se talla los ojos, y se da cuenta que es de día. Pero falta ir a asearse, bañarse, desayunar e ir a trabajar. No desperdiciemos esta oportunidad y dejar que esto quede en un intento frustrado, o en el único objetivo de evitar la llegada de Peña Nieto a la presidencia. Estas energías hay que aprovecharlas para terminar de despertar y darnos cuenta que los ciudadanos tenemos más poder que el que pensábamos y que podemos ser agentes de cambio. Si logramos esa transición, se habrá logrado al menos uno de tantos cambios que necesita esa «idiosincrasia mexicana» si no, esto quedará como una simple anécdota. La democracia no implica solamente ir a votar cada tres años por el menos peor, consiste en participar activamente, se necesita de una democracia participativa, y este tipo de democracia no es delineada por alguna reforma o alguna ley, sino por la activa participación de los ciudadanos en el quehacer público.

  • México, entre la acción y el autoritarismo

    México, entre la acción y el autoritarismoHe venido diciendo que desde hace algún tiempo algunos sectores de la sociedad mexicana han ido despertando de su letargo, se ha visto un mayor activismo entre estos sectores que generalmente están compuestos por jóvenes. Esto podría encausar a un cambio de una democracia representativa (ya de por sí nuestra democracia es incipiente) a una democracia participativa. Por esto es que el 2012 es un año crucial, porque México tendrá que elegir entre la acción y el autoritarismo, se verá de que están hechas estas nuevas generaciones que deciden desepertar. Hay otra parte que quiere regresar al autoritarismo, o si no lo quieren, es displicente, o bien, están promoviendo su regreso bajo engaño creyendo las promesas de un «México mejor», o bajo la apariencia de un fenómeno mediático que atrae a masas que generalmente no se involucran en el quehacer político y siguen pensando en que el gobierno debe de resolverle sus problemas sin tener ellos también responsabilidad en la mejora de su entorno.

    Aunque quiero aclarar, la sociedad no habrá tomado necesariamente la decisión final al llegar el primero de Julio. Incluso, con la probable llegada de Peña Nieto al poder, se verá si este despertar ciudadano es lo suficientemente fuerte para poder contrarrestar un gobierno que se ve a todas luces autoritario. Lo sucedido en la Ibero, las marchas programadas en contra de Peña Nieto por supuesto que son una muestra de que la gente ya está dispuesta a salir a las calles para protestar contra aquellos políticos que tienen como fin último mejorar al país, y es un primer paso; sobre todo porque muestra una mayor autonomía de estos sectores de la ciudadanía. Los priístas están preocupados por el hecho de que al llegar a la presidencia tendrán una fuerte animadversión por parte de un gran sector de la sociedad, y es que no la hayan tenido en épocas anteriores; sino que antes solo se criticaba a los candidatos en la sobremesa o en las reuniones con los amigos o parientes (con algunas excepciones). La juventud de hoy no está dispuesta a quedarse con los brazos cruzados, y la instauración de un régimen autoritario se antoja un tanto más difícil.

    No solo es el hecho de que las nuevas generaciones son más activas en el quehacer público que sus antepasados, sino que herramientas como Internet, las redes sociales y los dispositivos móviles ayudan a estos jóvenes a organizarse en un medio donde el gobierno no puede hacer casi nada. Incluso creo que la llegada del régimen autoritario o como Vargas Llosa le llamaba «la dictadura perfecta», podrá ser un parteaguas para que ese activismo pueda crecer, más cuando sabemos que nuestro país es una olla de presión a punto de explotar en cualquier momento. Probablemente los jóvenes no acepten de ningún motivo alguna tentación autoritaria y harán todo lo posible para defender lo que se había ganado y lo que no se ha ganado pero se puede obtener.

    Creo que deberíamos estar ciegos si pensamos que el PRI pretende ser un partido democrático en Los Pinos, hace poco, el diputado federal del PRI, Arturo Zamora Jiménez, propuso la iniciativa de enviar a la cárcel a aquellas personas que calumnien a políticos. Yo mismo tuve la oportunidad de hablar con Twitter hace algunos días sobre esta situación con el diputado, a lo cual respondió, les muestro la conversación:

     

     

     

     

    Arturo Zamora habla de sancionar con cárcel no las críticas, sino las calumnias, pero a pesar que dice que el Derecho se encargará de cuidar las definiciones, sabemos que todos los políticos y en especial los de su partido, son especialistas en tergiversar las definiciones y podrían usar esto como un arma en contra de la disidencia. Dice también que el daño que provocan las calumnias es irreparable, aunque no estoy totalmente de acuerdo. A los políticos que la colectividad mexicana desprecia son aquellos que efectivamente han estado dentro de actos de corrupción, intereses y demás actividades que perjudican al país. Esta ley tiene un claro objetivo, y es blindar todavía más a Peña Nieto y a su dirigencia cuando lleguen más al poder, porque con esta ley, no muchos se animarán a criticar; tan fácil como que el gobierno presente contrarréplicas que son falsas (como lo han venido haciendo desde la campaña) y bajo estas argumentar que el hipotético presidente ha sido calumniado para encerrar a periodistas y a críticos.

    Es por todo esto que la sociedad debe jugar un papel muy importante. Por más rápido lo haga, los costos serán menores; si la sociedad tarda podríamos ver fenómenos incluso más violentos como algo parecido a lo que sucedió en Egipto con la primavera árabe. Ahora más que nunca debemos darnos cuenta del papel que debemos jugar nosotros. Ciertamente no existe un candidato idoneo para gobernar en el país, pero si a mi parecer existe una distancia (para mal) entre Enrique Peña Nieto, y los dos contrincantes, Andrés Manuel López Obrador y Josefina Vázquez Mota. Votar por uno de estos dos últimos no resolverá a fondo de ninguna manera los problemas del país, pero al menos existirán las condiciones para que la sociedad pueda irse involucrando más en el quehacer público sin temor a que los participantes puedan ser reprimidos o encarcelados. Es decir, la idea será tener un mandatario que al menos tenga el barco a flote mientras los ciudadanos tomamos acción y logramos poner nuestro grano de arena para que este país pueda salir adelante.

    Una última acotación que quería hacer, que tal vez va un poco fuera de este tema, y es con la visión de López Obrador sobre «La Mafia». El diagnóstico del «Peje» es correcto, eso no se niega, hay grupos de interés (o élites) que quieren imponer a su candidato y mantener sus privilegios a costa de lo que sea, los cuales por supuesto estorban en el propósito de consolidar la democracia en México. Pero se equivoca al hacer la dicotomía entre malos y buenos. Porque el comportamiento de estas élites (las cuales son corruptas y corrompen a la vez) es generada por la idiosincrasia y la cultura mexicana que todos heredamos, es decir, no es un problema solo de ellos, es un problema nuestro. Y la mayoría de la sociedad me atrevo a decir, se comporta como ellos, nada más que el impacto que tienen sus actos son mínimos al tener menos recursos y por ende, menos poder (aunque si los conjuntamos, vemos que si hay un fuerte impacto). Posiblemente si se «acaba» con Televisa, llegará otra cadena que con el tiempo hará el mismo «trabajo sucio». Y el problema pasa no por acusar a las élites de todo, sino por una reingeniería social, donde nos demos cuenta que estamos haciendo algo mal y tenemos que empezar a cambiar. Es un trabajo duro, y a veces lamentablemente se necesitan de golpes duros para que la sociedad se concientize, como pasó con el Chile de Pinochet.

  • El debate entre el debate y un partido de futbol

    El debate entre el debate y un partido de futbolSalinas Pliego es uno de los empresarios más nocivos de México y eso siempre lo he sostenido. Podrán decir que crea empleos, que genera riqueza; pero también es un antidemócrata, un empresario que lleva a cabo prácticas monopólicas, y que dentro de su barra de programación se exhiben programas insultantes al intelecto mexicano, incluso más que los de Televisa. Salinas Pliego destruye a las personas que le incomodan a su paso, como a los Saba que pretendían poner una tercera cadena, o a la empresa holandesa ING la cual tuvo que salir del país a raiz de una campaña de desprestigio orquestada por él. Ahora, el problema es el hecho de que programó la transmisión del partido Morelia vs Tigres a la misma hora del debate presidencial (recordemos que el equipo de Monarcas Morelia es de su propiedad), lo cual provocó una ferrea reacción entre los usuarios de Twitter, y a los cuales el mismo llamó autoritarios.

    Algunos afines a él alegan que la gente tiene libertad de elección, y en parte es cierto, la gente puede decidir ver o no el debate. Pero también es cierto que la señal que transmite TV Azteca es concesionada, lo cual si bien no sirve de mucho porque las leyes vigentes no obligan a TV Azteca a transmitir el debate, si nos dice que Salinas Pliego no está cumpliendo con su resposabilidad moral de fomentar la democracia (de la que tanto el habla en su «señal con valor») al decidir pasar un partido de futbol, el cual se pudo reprogramar sin ningún problema, en vez de pasar el debate. Mientras tanto Televisa decide pasar el debate por el Canal 5, que es el que menos audiencia tiene de sus canales nacionales, ¿a qué quieren llegar con esto?.

    La gente no tiene la obligación de ver el debate, pero el IFE y el gobierno, al presumirse entidades democráticas, tienen la obligación de generar el máximo interés posible en dicho debate, y las televisoras deberían de apegarse a ello dado que su señal es concesionada. Pero las televisoras hacen lo contrario, quieren estar arriba de lo político, quieren mangonearlos para salvaguardar sus intereses y extenderlos. El historiador Enrique Krauze, comenta bien al decir que Salinas Pliego se burla de la fragil democracia mexicana. También Zepeda Patterson y el comentarista deportivo José Ramón Fernandez afirman correctamente que Salinas Pliego quiere tratar a los mexicanos como simples consumidores y no como ciudadanos, y esto es más incongruente cuando en TV Azteca cada rato se presume del supuesto compromiso de la televisora para con el país.

    Sabemos que Televisa y TV Azteca son un duopolio, más que ser competencia, incluso se asocian en otros giros, como en el caso de Iusacell. Sabemos bien a que candidato promueve Televisa, y naturalmente TV Azteca colaborará. Televisa se encargará de transmitir el debate por un canal de menos rating, mientras que TV Azteca buscará que la gente vea en su lugar el partido de futbol, que ni siquiera es una final, es un simple partido de cuartos de final. Sabemos que los debates son prácticamente la única oportunidad que tienen Josefina Vázquez Mota y Andrés Manuel López Obrador  de alcanzar a Enrique Peña Nieto. Sobre todo porque el candidato priísta extaría expuesto ante un auditorio que no está tan acostumbrado a informarse por Internet, y donde tiene más preferencias.

    Estas prácticas disfrazadas de «libertad» reflejan lo contrario, un dejo autoritario donde cierto grupo quiere tomar las riendas e imponer al candidato que satisfaga más sus necesidades. Ciertamente Enrique Peña Nieto va arriba en parte por la poca capacidad de los otros candidatos, pero también es cierto que Televisa ha construido su imagen al margen de las leyes del IFE, y lo ha hecho bastante bien, está demasiado cerca de ser el próximo Presidente de la República.

    Tal vez en un país desarrollado esto no tuviera gran efecto. Imaginemos en España que, el PP pacta con la liga para que pasen el Real Madrid – Barcelona a la hora del debate. Lo más probable es que si, la gente vea el partido, paro también verá el debate después por Internet y por algún otro medio, dado que la penetración de Internet es mucho mayor (porque es un país más desarrollado con todo y sus problemas actuales) y porque la gente se involucra en la política. En México al no tener eso, se debe buscar que la gente se involucre y se informe más, y claro, los ciudadanos tienen parte de responsabilidad al no involucrarse en los asuntos políticos que terminan afectando sus vidas, pero es un insulto una democracia no solo el que las televisoras sean indiferentes por el simple hecho de que ellas se presumen como «propulsoras de la democracia», sino que buscar alejar lo más posible a las masas de los asuntos políticos a su conveniencia. Pero las televisoras en realidad solo buscan sus intereses y buscan imponer su agenda, ese es su compromiso, y sabemos que lo van a cumplir.

  • ¿Qué le pasa a la democracia?

    Dicen que en la democracia, el gobierno trabaja para el pueblo, de hecho este término etimológicamente le da ese significado: Demos=pueblo, krátos=gobierno. En occidente nos dicen que vivimos en una sociedad democrática, y nos perjuran que los gobiernos trabajan para nosotros. Según ellos toda América es totalmente democrática (excepto Cuba y en cierto grado Venezuela), Europa también, y varios países del lejano oriente se jactan de serlo. Pero me pregunto si los gobernantes están honrando el término o bien están pasando por encima de él, a veces me atrevo a asegurar que es lo segundo.

    La democracia se ha estado deteriorando en los últimos años. Ese equilibrio de poderes que se supone, beneficiaría al pueblo, se está concentrando en unos pocos haciendo que los gobiernos, presionado por las corporaciones y poderes de facto, están tomando decisiones en detrimento del pueblo y en el beneficio de unos pocos. Un claro ejemplo está en las leyes «antipiratería» que tratan de imponer como la Ley SOPA y ACTA. Argumentan que debido a la descarga «ilegal» de archivos, algunas de estas corporaciones se están viendo afectadas (hagan de cuenta, sus CEO’s en lugar de poder comprar 5 yates al año ahora pueden comprar 4, pobres) y por eso presionan a las autoridades para que implementen estas leyes que no solo «acabarían con la piratería» sino que de paso se llevarían de calle la libertad de expresión y la neutralidad en la red.

    Si analizamos bien y hacemos cuentas veremos que si se implementan estas leyes, las ganadoras serán unas pocas corporaciones y los grandes perdedores serían los ciudadanos. Se alegará sobre la «ilegalidad» de las descargas, pero así como ahora la gente descarga música y archivos, antes estos mismos grababan canciones que escuchaban en la radio en cassettes, o bien iban al mercado negro a comprar los productos en versión pirata (lo cual es más grave, porque un tercero se beneficia). Curiosamente este esquema en Internet tiene más de 10 años. Fue hace más de 11 años cuando la industria logró cerrar Napster, que para mala suerte de los primeros, surgieron nuevas opciones, y todas estas industrias, desde las discográficas, hasta las de software, han logrado sobrevivir estos 12 años. Pero tienen miedo que debido al nuevo esquema de Internet surjan otros modelos de negocio que les tire el «teatrito«, modelos donde el músico, por un ejemplo, suba a un sitio web sus canciones para comercializarlas donde ganará el 90% de las ventas (totalmente opuesta al esquema de ganancias que tienen con las discográficas actuales) como pretendía hacerlo Megabox (parte del exemporio de Megaupload).

    Me pregunto: ¿Cómo en esta década dichas empresas no han buscado optar por nuevos modelos de negocio?, no se han sabido adaptar a las leyes del mercado y piden intervención gubernamental (algo así como el socialismo que ellos odian). En estos 12 años han tratado de «involucionar» de ir atrás, hacia lo que ya se superó o ya pasó. Lo peligroso es que en ese intento que incluye mecanismos de presión y lobbying para salvaguardar sus intereses, la democracia se deteriora porque los gobiernos dejan de trabajar para el pueblo, y donde más bien las corporaciones deberían tener los «mismos derechos y obligaciones» que los ciudadanos comunes y corrientes, y no tener «poderes especiales» para que su agenda sea prioritaria. Si la misma caocidad del mercado que hace que las corporaciones hagan recortes de personal para salvaguardar sus empresas, es la que hace que debido a las descargas en Internet no tengan tantos ingresos; entonces si aprueban la Ley SOPA o el ACTA, yo tendría como ciudadano todo el derecho de exigir al gobierno que los «despidos masivos» sean severamente castigados y penalizados, en los dos casos es un absurdo.

    Al deteriorarse el estado democrático se corre el riesgo de caer en la violencia o la subversión, los movimentos como OcuppyWallStreet o el 15M de España, así como los que protestan en contra de estas leyes «antipiratería» hasta el momento han sido pacíficos y han respetado las normas de civilidad, pero si los poderes fácticos «aprietan un poco más», la paciencia de los ciudadanos podría terminarse y podríamos ver eventos no tan agradables. No creo que occidente pueda soportar una corporatocracia, el régimen al que nos estamos acercando mientras nos alejamos de los principios demócratas. De hecho en el cyberespacio la guerra ha empezado, con los ciudadanos encarnados en el alter-ego anarquista Anonymous, quien se encarga de tumbar los sitios web de las corporaciones involucradas y provocar el mayor daño posible, también otras nuevas corporaciones relacionadas con el mundo del Internet se han puesto en el bando de los ciudadanos, tal vez porque ellos entienden las nuevas realidades del mercado, mientras que las «otras corporaciones» no lo hacen.

    ¿Qué le pasa a la democracia?, simplemente veo un deterioro, pero afortunadamente veo también que la ciudadanía está dispuesta a no permitir los embates de los poderes de facto y utilizarán todas las herramientas a su alcance para defenderese. Cada vez más personas se percatan de estos detalles, los cuales ya no son interés de unos pequeños grupos anarquistas o de izquierda, más bien son de la mayoría de los ciudadanos quienes se sienten impotentes ante el teje y maneje de los poderes fácticos, a los cuales no pueden controlar ni con un voto.

     

  • Redentores, ideas y poder en América Latina – Enrique Krauze

    Calificación: 4 de 5

    Había quedado algo decepcionado con el libro «De Heroes y Mitos» que lanzó Enrique Krauze el año pasado con motivo del Bicentenario, lo noté algo escueto y divagante, no me llegó a cautivar la lectura y lo terminé leyendo, por terminar de leerlo. Un año después saca el libro Redentores, ideas y poder en América Latina. Un compendio de aproximadamente 500 hojas que trata sobre las biografías de quienes Enrique Krauze considera los principales redentores, los menciono en orden de aparición: José Martí, José Enrique Rodó, José Vasconcelos, José Carlos Mariátegui, Octavio Paz, Eva Perón, Che Guevara, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Samuel Ruiz, Subcomandante Marcos y Hugo Chávez. Lo que llama la atención primero de esta obra es el muy buen diseño gráfico de la carátula, muy a la Andy Warhol, y en general el formato físico del libro es bastante diferente a los libros que ha presentado Enrique Krauze, además no lo hace con la editorial Tusquets como lo venía haciendo, sino con la editorial Debate.

    A lo que trata de llegar Enrique Krauze con este libro, es a una defensa tácita de la democracia liberal sobre el redentorismo y el caudillismo. Este último surge por los niveles de desigualdad que existe en la región, y se torna más atractivo que la democracia liberal. Hasta aquí todo bien y creo que el análisis histórico es bastante bueno y loable. Algunas de las biografías son muy extensas, en especial la de Octavio Paz, quien fue su amigo, esa biografía se lleva casi el tercio del libro; en cambio otras biografías, como la de Evita Perón y en menor medida, la del Subcomandante Marcos, son muy pequeñas y solo abarcan unas cuantas páginas. Me quedé con las ganas de saber más de Evita Perón y sinceramente su biografía tiene el mismo tamaño que su artículo de Wikipedia.

    Es curioso, porque Enrique Krauze siempre se ha considerado «de izquierda», pero parece tener una obsesión mayor con el marxismo que con las doctrinas de derecha como el fascismo. Tal vez por eso se explica que haya olvidado el pequeño gran detalle de incluir la biografía de Augusto Pinochet, que me parecía indispensable en una obra como esta. La gran mayoría de los redentores que presenta son marxistas, guerrilleros, comunistas (en alguno que otro caso, que con el tiempo se recorrieron al centro político como Octavio Paz), teólogos de la liberación; y del los 12 personajes podemos señalar solo a 3 que han mostrado tendencias políticas inclinadas a la derecha, como Eva Perón que simpatizaba con el nazismo (pero a la vez junto con su esposo, despilfarraban dinero en actividades populistas), José Vasconcelos quien fue un liberal y que en sus últimos años se vió atraído por el fascismo y el nazismo; y Mario Vargas Llosa, que más que presentarlo como un redentor, se nota la clara intención de publicar su biografía para contraponerla con la de Gabriel García Márquez.

    Javier Sicilia criticó este libro, el cual dijo que ciertamente tiene un análisis histórico impecable en relación con los redentores, pero que no toca para nada la democracia liberal que impera en el mundo. Entiendo la postura del poeta, pero creo que dada la tesis de este libro, no había ninguna necesidad de hacer esa crítica en esta obra. Lo que Sicilia deja entrever y yo he mencionado que es uno de los defectos de Krauze, es que emite una muy poca (o nula) crítica contra los defectos de la democracia liberal,  ya no para desacreditarla sino para corregirla. Un claro ejemplo es la ortodoxia neoliberal (que bien no viene implícita con la democracia liberal, y mucho menos son sinónimos, pero si se alimenta de ella), de la cual prácticamente no ha hecho ninguna crítica. Tampoco emite críticas contra la derecha latinoamericana o la estadounidense, inclusive tuvieron que pasar 11 años, para que Enrique Krauze dijera públicamente que el PAN se ha desempeñado mal en estos dos sexenios, y lo hizo en el programa de Carmen Aristegui donde presentó este libro.

    No me cabe duda que Enrique Krauze es mucho mejor historiador que analista. Sus libros realmente son buenos y en la mayoría de los casos documenta la historia desde una postura «no dogmática», el libro de «Redentores» no es la excepción; pero como analista creo que deja que desear, sobre todo porque dice que la democracia liberal es la menos peor, pero no hay propuesta alguna para mejorarla, no habla del papel que la ciudadanía debe de tener (que se me hace indispensable) y tampoco critica las ortodoxias neoliberales (o más bien corporativistas) que a veces emanan de esta, que más que ser propias de la democracia, son una tergiversación y una corrupción de las ideas liberales.

    Con todo y esto, el libro es muy recomendable, porque Krauze tuvo el tino de hilar una historia de América Latina con las biografías. El lector aprenderá no solo biografías de personales, sino una historia de nuestro continente; y además este libro se presta para que el lector siga investigando e indagando más por otros medios posteriormente.