Etiqueta: democracia

  • Hasta se extraña a Felipe

    Hasta se extraña a Felipe

    Algunos conocidos usaron sus redes sociales para pedirle disculpas a Felipe Calderón, y decirle, perdón Felipe, perdón. Yo no comparto ese sentimiento del todo, pero sí lo que origina dicho sentimiento. Felipe Calderón tuvo muchos defectos como Presidente (y también virtudes), pero no basta siquiera un año con el nuevo gobierno para que por medio del contraste, se respire un poco de nostalgia por el otrora Presidente de un partido que lucha por su supervivencia. No quiero con este listado justificar los errores de Felipe Calderón, pero sí estoy de acuerdo en esa odiosa comparación donde sale ganando frente a Enrique Peña Nieto.

    Hasta se extraña a Felipe

    1.- Con Felipe Calderón vivimos una crisis en el 2008 que vino de afuera. Se podrán criticar algunas de las estrategias para afrontarla, pero la realidad es que Felipe Calderón dejó una economía sana, estable y con las reservas a la alza hasta alcanzar su máximo histórico. Cierto que esta macroeconomía sana no se ha reflejado en la microeconomía. Pero con Peña Nieto, la historia es diferente. Luego de que extrañamente, medios como The Economist vieran a nuestro país algo así como la nueva potencia de Latinoamérica, el sueño se desmoronó. Las expectativas del crecimiento han ido a la baja, el desempleo aumenta, no hay inversión, negocios empiezan a cerrar. ¿Qué rayos le hicieron al estado económico que les dejaron?

    2.- Debido a la inoperancia del PAN y al PRI en el congreso, se aprobaron muy pocas reformas, y algunas de ellas (como la energética prosperó poco). El PRI de Peña Nieto firmó el Pacto por México. A diferencia del PAN, el PRI de Peña Nieto no tuvo barreras para aprobarlas, y aún y así, aprobó reformas igual de pequeñas. Con todo y que políticamente tuvieron capacidad de realizar reformas más grandes. Ah y claro, recordar que ellos mismos bloquearon las reformas durante 12 años cuando estaba la oposición.

    3.- A Calderón se le ha criticado la guerra contra el narcotráfico. Creo que la estrategia fue la equivocada, además de estar precipitada. El PRI que tanto criticó a Calderón (incluída gente como Humberto Moreira, que pugnaban porque el panista fuera juzgado en La Haya), no solo siguió con la misma estrategia, sino que por medio de los medios oficiales, ha ocultado y manipulado las estadísticas de «los muertos de Peña Nieto». Con el PRI de Peña los capos ya no entran a la cárcel, sino que los delincuentes salen de ella o son exonerados (Caro Quintero, Raúl Salinas).

    4.- Un sector acusó de fraude electoral a Felipe Calderón en el 2006. Sin entrar en polémica de si hubo o no hubo fraude en ese entonces, en esta ocasión el PRI impuso a us candidato por medio de las televisoras, pero sobre todo, se aprovecharon de la pobreza e ignorancia de la gente a la cual la compraron por un voto.

    5.- Oportunidades tuvo muchos defectos en el régimen panista, pero era un programa donde se ayudaba a la gente que estaba dispuesta a salir adelante (se les condiciona las ayudas a cambio de que los hijos saquen buenas calificaciones, que la madres asistan a capacitación). En teoría, sigue existiendo. Pero la punta de lanza del PRI de Peña ha sido la Cruzada contra el Hambre, totalmente asistencialista (de lo cual criticaron tanto al PAN) y orientada a «ayudar» a las personas que viven en algún lugar donde habrán elecciones.

    6.- En el gobierno de Felipe Calderón, los ciudadanos, tales como los del movimiento #YoSoy132, podían manifestarse pacíficamente sin que las autoridades coartaran sus libertades. Desde la llegada de Peña Nieto, se han utilizado pseudo anarquistas para reventar las manifestaciones, donde varios inocentes han sido apresados. En cambio, son muy displicentes con los maestros de la CNTE, que bloquean el aeropuerto de la Ciudad de México, bloquean la Cámara de Senadores y dejan a los niños sin clases, sin que sean sancionados.

    7.- Calderón devolvió el respeto a la figura presidencial después de lo que fue Fox. Peña Nieto es visto como un bufón, un títere, un ignorante, una persona sin el más mínimo sentido de la ética.

    Solamente en cuestión de educación, donde Calderón negoció en las elecciones del 2006 con Elba Esther Gordillo, lo cual se tradujo en la degradación de la calidad educativa, podría ir ganando el PRI (quienes apresaron a la ex líder sindical), pero tampoco vemos voluntad para mejorar la educación.

    No trato de convencer a la gente lo bueno que fue Calderón. Sino hacer notar que ese sentimiento de nostalgia, incluso por críticos suyos, tiene fundamentos.

  • El proceso de la construcción de ciudadanía

    El proceso de la construcción de ciudadanía

    Las sociedades están regidas por cierto equilibrio de poder, por varias relaciones de poder . Un ejemplo es la relación de poder entre gobernante y gobernado, en una familia donde el padre tiene cierto poder sobre los hijos, en el trabajo donde el jefe ostenta un poder sobre el empleado, y este último se organiza (desde una asociación de facto entre empleados o hasta un sindicato) como contrapeso, igualmente los partidos políticos. El intelectual ejerce cierto poder sobre sus lectores, el maestro también, el líder de opinión. El poder es la capacidad de influir en el comportamiento de las demás personas deliberadamente. Esta capacidad puede ser benéfica o perjudicial, y para que una ciudadanía funcione es necesario que existan contrapesos entre los diversos sectores de la sociedad, cosa que en México nos hace falta mucho camino por recorrer.

    El proceso de la construcción de ciudadanía

    Las sociedades más igualitarias y más justas son aquellas donde existen los suficientes contrapesos, y sobre todo donde dichos contrapesos sepan como ejercer dicho poder. Cuando hablamos de la construcción de ciudadanía, hablamos de ciudadanos gobernados, que también puedan ejercer cierto poder sobre quienes los gobiernan. Y me queda claro que para ejercer dicho poder, no es suficiente un «papel oficial» que hable de los derechos «que debería tener» el individuo. Sino que el ciudadano debe de tener la capacidad de ejercer el poder con el fin de preservar sus derechos y mejorar el entorno donde vive y convive.

    Para lograr un cambio se necesitan cuatro pasos (a mi consideración): La detección del problema, la manifestación y mediatización de dicho problema, la creación de una propuesta que busque resolver el problema, y la aplicación de dicha propuesta:

    «Quejarse de la situación» no es algo malo per sé,  en realidad es necesario, y es parte de este proceso. Si nadie se «quejara», si nadie alzara la voz, no se podría construir una propuesta, debido a que se desconocería dicho problema. El decir: -La situación de México está difícil. Estoy harto de la corrupción del gobierno- debería ser un primer paso. El problema es que no se logra trascender más allá, y no pasamos muchas veces del primer paso, de la detección del problema. Debido a que este primer paso es el que menos esfuerzo requiere, y menos voluntad.

    Se logra dar un segundo paso cuando llegamos a la manifestación y detección de dicho problema, se trata de poner el tema en el discurso. Y aquí ya implica cierto esfuerzo. Movimientos sociales como #YoSoy132, o el #OccupyWallStreet, son un ejemplo de ello (y que quedaron atorados en esta segunda etapa). Es la primera etapa en que la ciudadanía adquiere algo de poder debido a la generación de masa crítica. Mediante la manifestación (que no necesariamente tiene que ser callejera, puede ser también mediante redes sociales o aprovechando los medios de comunicación), se logra poner cierto tema en la mesa de debate, se logra generar conciencia en la sociedad sobre la problemática. El Sociólogo Manuel Castells afirma que en algún momento, los movimientos sociales son coptados o se diluyen con el tiempo, pero que lo que quedan son las ideas. Y en base a lo que nos comenta, diría que los temas deben de quedar lo suficientemente expuestos para que se de el tercer paso, que es el de la creación de una propuesta.

    Las manifestaciones suelen ser espontáneas, emocionales. Pero las propuestas tienden a ser más racionales y requieren trabajo (parte de ello explica por qué nos cuesta trabajo hacer esa transición), como lo sugiere la organización civil, Un Millón de Jóvenes por México en su sitio, con el slogan «De la protesta a la propuesta». Ya no sólo la impotencia o el coraje es el móvil, se necesita buscar gente experta en el tema (o estudiar mucho sobre ello), encerrarse, investigar, tal cual tarea de escuela, proponer, convencer. Al igual que en el segundo paso, las propuestas se deben socializar y se debe convencer a la sociedad, por qué es necesaria dicha propuesta. Cuando esta haya tomado forma, entonces se pasará a la cuarta y última etapa que es la búsqueda de la implementación de la propuesta.

    Se trata de incidir en las autoridades o en la sociedad para generar un cambio real. Las formas tendrán que ver con las circunstancias. En algunas ocasiones se podrá negociar con las autoridades, aprovechar épocas electorales para obligar a comprometer a los políticos, buscar aceptación en la sociedad, incluso habrán casos en que la presión volverá a ser útil. Por ejemplo, un grupo que tiene una propuesta para mejorar el transporte público, pero debido al caso omiso de las autoridades, deciden realizar una manifestación pacífica, sea en calle, en redes, presionando a los diputados, con la finalidad de lograr esa mejora.

    Este proceso de construcción social implica un esfuerzo grande. Los resultados no siempre están a la vuelta de la esquina, y es por eso que se han creado organizaciones civiles que buscan concluir el proceso en un mediano o largo plazo, o bien repetirlo. Pero se necesita de voluntad y un sentido de responsabilidad e independencia, por lo cual tenemos que tenemos que luchar con los fantasmas del paternalismo y la verticalidad. En un sistema autocrático y vertical como el ejército, una escuela primaria tradicional, una prisión (donde como menciona Foucault, una entidad ejerce poder total sobre los demás por medio de la vigilancia) o un gobierno totalitario será válida la creencia de que cumpliendo las normas se ha cumplido como ciudadano. Pero en un país aspirante a democrático, se debe colaborar, dar un esfuerzo extra para buscar incidir y usar ese poder implícito para buscar cambios reales.

  • Vicente Fox, más grande que Benito Juárez, de estatura

    Vicente Fox, más grande que Benito Juárez, de estatura

    Dentro de todo siento cierta admiración por Vicente Fox, y es que creo que es algo así como un ejemplo para aquellas personas que les afecta el «qué dirán». Me explico, después de que Fox nos decepcionó a muchos como Presidente (no porque gobernara tan mal, que creo que tiene una calificación a medias, sino por las expectativas que generó), empezó a decir tonterías que salen dentro de lo que uno espera de un mandatario. A diferencia de los deslices de Peña Nieto que tienen que ver más con cierta ignorancia y bajo nivel intelectual, Vicente Fox lo hace porque cree que puede decir lo que quiera, incluso aunque los años y el desgaste le cobre factura en su mente. La credibilidad de Fox está hasta los suelos, se ha convertido en un bufón, y parece no importarle, parece no afectarle, el sigue diciendo lo que quiera sin importar que todos se burlen de él.

    Vicente Fox, más grande que Benito Juárez, de estatura.

    Posiblemente Vicente Fox le gane a Enrique Peña Nieto el título del Presidente más tonto de la era moderna en la percepción de los mexicanos. Debido a que Peña Nieto si algo bueno tiene es la disciplina y además de ser prudente, y que poco a poco empieza a aprender a ocultar sus limitaciones cognitivas e intelectuales. Fox, debido a su arrogancia, a sus conflictos personales con ciertos personajes, como López Obrador y Felipe Calderón, que demuestran serios trastornos de la personalidad, además de su megalomanía, dice lo que quiere, tal cual niño caprichoso, «víctima de bullying mediático», pero como si fuera un niño que ríe y se burla cuando todos los demás le propinan una golpiza.

    Parece un tema superficial. Pero creo que es relevante porque de alguna manera, la situación de este personaje refleja un poco lo que ha pasado con la democracia mexicana. Llegó creando muchas expectativas, representó la transición del autoritarismo a la democracia (aunque en realidad no fue su artífice) y ahora apoya cínicamente a aquellos que dijo combatir. Esas alimañas, tepocatas.

    Podemos debatir que tan buen presidente fue Benito Juárez, peor su declaración donde afirma que fue un gran mandatario, mejor que Benito Juárez, suena retador, pareciera estar retando a los ciudadanos, que cada vez son más, que lo critican.  Son palabras que ni él mismo se cree. Igual puede citar a la Biblia (tomando en cuenta que perteneció a un partido conservador) para justificar la legalización de las drogas:

    La prohibición comenzó en el Jardín del Edén, como creemos los católicos, y no funcionó. Dios nos creó libres, incluso para ir en contra de él. Si somos libres, podemos tomar decisiones libres”.-

    Fox representa una transición fallida, que quedó a la mitad, y donde algunos coquetean con las prácticas del pasado. Fox representa la decepción que causa la política a los mexicanos, donde al parecer la palabra de un político vale poco, porque es un político. Fox es representativo del crecimiento del abstencionismo del país, promotor del regreso del PRI de forma pasiva (al mostrar que él no cambió tanto las cosas como prometió) y de forma activa (apoyando a Enrique Peña Nieto). Fox representa a aquel político pragmático carente de ideales donde el fin (su fin y no el de los ciudadanos) justifica los medios. Fox puede en un spot en la campaña del 2000 criticar al neoliberalismo, y luego criticar a cualquier personaje que tenga un gramo de socialista. Puede decir que AMLO es López Chávez (haciendo referencia al venezolano) y pocos días después decir que es un pionero y un ejemplo en programas sociales.

    Fox es un priísta, pero con menos colmillo y más ingenuo. Alejandro Paez Varela cree que Fox no está loco, al contrario de lo que muchos piensan. Yo creo más bien que Vicente Fox siempre ha sido así, nada más que el interés le decía que tenía que camuflarse para engañar a los electores. Cuando dejo de tener esa necesidad, salió el Vicente Fox que todos conocemos. Su presidencia había lo suficientemente menos mala para al menos no retirarse como un bufón, pero su insistencia en atraer la atención y saciar sus conflictos psicológicos, lo han dejado como una versión light de Antonio López de Santa Anna en el inconsciente colectivo mexicano.

    Y curiosamente, las críticas le hacen a Vicente Fox, lo que el viento a Juárez. 

  • Las elecciones y el mito de la democracia

    Las elecciones y el mito de la democracia

    Al ver lo sucedido ayer en las elecciones que representan el mito de la democracia, lo primero que pensé fue en romper mi credencial de elector del coraje al ver que no podemos ni siquiera organizar unas elecciones decentes. Pero ocurren dos cosas. Primero: Esta credencial es la identificación más usada en el país, y segundo, al partido en el poder, el PRI, lo empodera el hartazgo, el abstencionismo. La razón por la que la mayoría de los panistas o perredistas votan, es por la convicción que tienen por quienes van a votar, si estos partidos los decepcionan, dejan de votar por ellos. Algunos buscan otra opción (como algunos ex simpatizantes del PAN votando por AMLO el año pasado), o simplemente deciden ya no votar.

    Las elecciones y el mito de la democracia

    La fuerza del PRI está menos en su voto útil y más en su voto duro. Un acarreado nunca se hartará de ser acarreado mientras reciba su despensa. Y miren lo que son las cosas, en ese sentido, el PRI cumple más que los otros partidos (naturalmente es más fácil otorgar despensas que crear un mejoramiento real de la economía). Si el PRI pierde credibilidad (que bueno, no es como que tenga mucha debido a sus antecedentes históricos) no le afecta tanto, como le puede afectar a los otros partidos. Por eso, de alguna forma, están agradecidos con iniciativas ciudadanas como las del Candigato Morris. Porque los ciudadanos que participan en este tipo de iniciativas no son voto duro de algún partido. Panistas y perredistas dejan de ganar mucho, y los priístas al dejar de ganar menos, terminan ganando.

    De los pocos triunfos de la oposición el día de ayer, podemos hablar al parecer de Kiko Vega a la gobernatura de Baja California. Y es que las malas lenguas dicen que el PRI permitió el triunfo de la oposición en ese estado a cambio de la adhesión al Pacto por México (Castro Trenti era el gallo de Manlio Fabio Beltrones y no de peña Nieto).

    La constante en todos los estados es el discurso de una elección de estado. Mataron a un jóven que filmaba un acto de compra de votos en Veracruz. En mi estado no hubo elecciones (Jalisco) pero cercanos míos que participaron en la campaña (en el caso de Quintana Roo), me comentaron que no se le puede llamar siquiera «proceso electoral» a lo que vivieron. A Gustavo Madero, Presidente del PAN, no lo dejaron votar. Su casilla nunca abrió y la «cambiaron de lugar» a una dirección inexistente.

    El PRI es una constante. Así son porque así siempre han sido. Por eso no se equivoca Alejandro Páez Varela al preguntarles en su columna a Zambrano y a Madero que qué esperaban, que por qué se sorprenden. Lo que podría ser una variable es la oposición y la verdad que ni siquiera se han podido desempeñar dignamente como opositores. Se los han chamaqueado. Los reclamos del PAN y el PRD al PRI son fuertes: En la verborrea de los presidentes de ambos partidos se escuchan mucho las palabras «regresión», «impugnar», frases como «El PRI se alió con el narco», «El PRI no me dejó votar». Pero, ¿Qué han hecho ellos a parte de quejarse y quejarse? Sus palabras se las lleva el viento, y si el PRI quería dividir a la oposición por fuera y por dentro para minar su poder, -Divide et impera-. No solo lo logró por su colmillo y su maquiavelismo, sino porque los partidos de oposición se pusieron de pechito.

    ¿Qué partido representa ahora a muchos de los ciudadanos en México? Ninguno. ¿Quién tiene la capacidad de procurar unas elecciones limpias y democráticas en México? Nadie. El IFE que en algún momento, logró procurar elecciones limpias y justas, ahora se ha corrompido, ha actuado de manera parcial a favor del partido en el poder. Estamos en serios aprietos señores. Y es difícil cuando una inmensa frustración puede acabar con la enorme paciencia que significa volver a construir. Cuando el pragmatismo político del PRI deja en pañales a las iniciativas ciudadanas, de buena fe, sí, pero sin una estrategia clara y bañadas en un mar de ingenuidad si las comparamos con los procedimientos del PRI. Un claro ejemplo es esa pregunta del ¿Y dónde están los #YoSoy132?

    El que muchas personas estén más preocupadas por el accionar de la Selección Mexicana frente a Panamá que del proceso electoral, deja entrever la forma en que mediáticamente se ha manejado este asunto para que los reclamos sobre la «cochinez»electoral del domingo no sean los suficientes para poner en aprietos al régimen actual.

    A veces la realidad es muy dura. Y así es en el caso de la nuestra.

  • Responsabilidades del ciudadano

    Responsabilidades del ciudadano

    Somos una sociedad, somos un sistema que funciona debido a la organización de quienes lo conforman. Han pasado miles de años para buscar la mejor manera en que este sistema pueda funcionar, y vemos que en realidad nos falta mucho por aprender.

    Responsabilidades del ciudadano

    Se nos ha enseñado, sobre todo en nuestro país, que quien debe de procurar una buena organización de este sistema es el gobierno. El papel del ciudadano históricamente en México ha sido algo no muy lejano a la de un súbdito. Donde este puede buscar la mejor manera de sobrevivir ante un sistema ya establecido, y en el cual, este no tiene mucha posibilidad de incidir. El ciudadano histórico puede procurar buscar un empleo o poner un negocio para ganarse la vida, ingresar a algún club, tener distintas aficiones, relacionarse con diversas personas. Pero todas estas actividades las podía hacer dentro de un marco ya diseñado, dentro de unas leyes diseñadas por una entidad superior y que no podían ser cuestionadas. Tenía un margen de libertad dentro del sistema, pero no podía cuestionarlo.

    Une democracia real no funciona así. Se nos ha vendido una forma curiosa de la democracia, donde la diferencia con el estado anterior, es que uno cada seis años, irá a votar a quienes liderarán la procuración de dicho sistema, dentro de un pequeño catálogo de opciones, en cierta medida creado por dicho sistema. Por eso la estrecha relación que se hace en los medios entre la democracia y el voto, mostrándolo como la mejor oportunidad que tienen los ciudadanos en incidir. Y pareciera que la gente se la cree, que cuando un político comete un error (sea premeditado o no) un ciudadano le reclama a otro ciudadano: ¡Aaah, y tú que votaste por él!.

    Ese es el ciudadano modelo que nos enseñaron. El ciudadano dócil que trabaja 8 horas diarias, paga sus impuestos y respeta las reglas.

    En realidad para que un sistema funcione, el ciudadano debe de involucrarse de manera activa en el quehacer público. Cierto, se necesita un gobierno, cierto, se necesita un congreso. Se necesita un orden, quienes estén al frente, pero el ciudadano debe poder tener cierta incidencia en este. De lo contrario, la acumulación de poder procura una más rápida corrupción de este sistema.

    La ciudadanía se puede organizar de diversas formas. Desde participar en juntas vecinales, formar asociaciones civiles que sirvan como contrapeso, o bien, pueda actuar donde el gobierno no sabe como, no puede o no quiere actuar. El ciudadano responsable debe incidir para que su entorno sea favorable para él, para los suyos y para la sociedad. Es irresponsable pensar que solamente el trabajar lo hace un ciudadano responsable, cuando esa actividad, si bien beneficia a otras personas directamente, tiene como fin, procurar su bienestar y satisfacer sus necesidades personales.

    Las sociedades desarrolladas funcionan porque la sociedad incide en las políticas que se desarrollan. De esta forma el gobierno diseña políticas públicas que entienden mejor las necesidades del ciudadano, debido a que la sociedad se convierte en un agente de presión. Sin una ciudadanía activa y responsable, el gobierno puede crear las políticas que quiera, que más les convenga, y en muchos casos sin el grado de especialización que se requiere (debido a que el gobierno no puede estar en todo, y los ciudadanos por su contraparte, pueden especializarse en diversos temas).

    Los gobiernos autoritarios y con una jerarquía vertical, funcionan más en sociedades cuya ciudadanía está subdesarrollada. El problema es que a veces se forma un círculo vicioso, debido a que dichos gobiernos procuran que el estado de las cosas siga así, porque el desarrollo de la ciudadanía les significa una pérdida de poder. Algunas naciones han formado un capital ciudadano considerable después de vivir una dictadura, pero no fue la dictadura la que fomentó este capital, por el contrario. Pero estas sociedades liberadas son las que terminan valorando más sus libertades, y por ende, la responsabilidad que han adquirido como ciudadanía libre.

    La libertad implica una responsabilidad. El no entenderlo genera el riesgo inminente de una regresión, porque para que la libertad funcione, se necesitan ciudadanos responsables.

  • ¿Y nos podría ir bien con el PRI?

    ¿Y nos podría ir bien con el PRI?

    Aquí en este espacio he sido muy crítico con el PRI de Peña Nieto, y creo que hay razones de peso para serlo las cuales ustedes ya conocen. También creo que es estúpido desearle «mala suerte» (lo pongo entrecomillado porque yo no creo en la suerte) al nuevo gobierno porque no simpatizamos con este, o porque no nos dan muchos motivos para creer en este. Eso no significa de ninguna manera que hay que alinearse, por el contrario, prefiero mantener una postura escéptica. Eso sí, pensando antes en mi país que en mis simpatías con X o Y político.

    ¿Y nos podría ir bien con el PRI?

    Últimamente he tenido la corazonada de que nos puede ir bien. ¿El PRI ya cambió?. No creo que vaya tanto por ahí, sino que para ellos las reglas del juego son muy diferentes. Existen más contrapesos, una ciudadanía mucho más despierta y exigente. Un López Obrador al que acuso de terco y obstinado, que si bien fractura a la izquierda, ha puesto temas de relevancia que terminan imprimiéndose en la retórica de los gobernantes en turno (nada más ver que algunas de sus propuestas están contenidas en el Pacto por México).

    Es un hecho que el PRI ya no puede gobernar a «la antigüita». Veo a un gobierno de Peña más dispuesto a negociar que sus antecesores, sabiendo que lo tiene que hacer para procurar su supervivencia. Sus propuestas son comentadas, discutidas, criticadas. Ya no puede existir, al menos como antes, ese secretismo. A pesar de sus intentos de censura, existen medios de comunicación más plurales los cuales tienen el suficiente peso como para pensársela dos veces si se quiere censurar a una figura importante (no me quiero imaginar la respuesta de la sociedad si censuran a Carmen Aristegui), saben que tienen que actuar de otra forma, y en esa coyuntura creo que incluso podríamos ver avances.

    La Reforma Educativa es una muestra. Independientemente del propósito con el que fue efectuada, dicha reforma significa un avance importante. No solo porque limita el poder de Elba Esther Gordillo, sino porque se acaba con el clientelismo que existe en la asignación de plazas a los maestros, y los obliga a ser más competitivos. Cierto, la reforma es mejorable, pero ya se dio un paso. Y tal vez el móvil podría ser la legitimación por parte del mandatario, pero digo, prefiero una reforma educativa a una guerra mal planteada contra el narcotráfico. Desde luego los contrapesos influyen, la demanda de la sociedad por esta situación seguramente fue determinante, reclamos de ciudadanos de a pie, del #YoSoy132, de perredistas.

    Los contrapesos parecen ser más eficientes incluso para evitar tentaciones populistas. El PRI históricamente usa el gasto como forma de legitimación, pero ahora saben que van a escarbar en su propuesta económica y política para encontrar el más mínimo error. Así como AMLO tuvo que hablar de economías resposnsables, en la práctica el PRI parece pensársela más antes de hacer gastos innecesarios para mantener contenta a la población artificialmente, ahora van a gastar pero no «tanto, tanto».

    Claro que hay muchas preocupaciones sobre el nuevo gobierno, y las debe de haber. Y precisamente esa postura crítica de un sector ante este, es la que presionará más al gobierno a hacer las cosas mejor. Esto es un juego por el poder, y el PRI sabe que para tenerlo, debe de saber satisfacer a una necesidad cada vez más exigente y sabedora de lo que realmente necesita. Mientras sea más grande este tipo de sociedad y más pequeña la sociedad tradicional clientelar, entonces estarán más orillados a gobernar bien si quieren mantener dicho poder.

  • ¿Quién está detrás de la violencia de la toma de protesta?

    ¿Quién está detrás de la violencia de la toma de protesta?

    Triste fue ver un nivel de violencia tan descarado en la toma de protesta, donde se destruyó propiedad privada y se dañaron inmuebles históricos. También es cierto que este tipo de actos a los que no estamos muy acostumbrados, suelen ocurrir en otros países. En Europa últimamente se han vivido manifestaciones incluso más violentas, causadas por la crisis económica. Pero ¿Quién está detrás de la violencia de la toma de protesta?

    ¿Quién está detrás de la violencia de la toma de protesta?

    Todavía es difícil saberlo, hay muchas especulaciones. La mayoría de los columnistas afines al oficialismo hablan de que fue López Obrador, lo repiten, lo recalcan, culpan también a Marcelo Ebrard de no sé cuantas cosas (no han mostrado prueba alguna). ¿Podría estar López Obrador detrás de todo lo ocurrido? No puedo descartar esta opción, pero en realidad lo veo difícil. La estrategia para competir en las elecciones pasadas tuvo como fin naturalmente, reducir sus negativos para ser más competitivo. Sería un suicidio político si López Obrador quiere aspirar a buscar la presidencia en 2018, más cuando siempre se ha querido vender como el pacifista e incluso así lo hizo desde la crisis electoral del 2006. Lo que me pudiera imaginar es lo siguiente: Que López Obrador haya mandado a causar los disturbios para después presentarse como víctima de la «represión policíaca» y que todos están contra él para ganar fuerza. Pero eso también lo vería demasiado riesgoso sabiendo que los medios de comunicación tienen una mayor capacidad de influencia que él, e incluso lo vemos cuando varios ya están culpando al tabasqueño. Esta opción, que no la puedo descartar totalmente, me parece particularmente difícil. Más porque los movimientos de López Obrador (desde Tabasco) se mueven por medio de las calles y las protestas y estos actos deslegitiman las manifestaciones ante la sociedad.

    Tenemos la versión de los anarquistas. Algo que es muy notorio es que el grueso de la manifestación no fue con ninguna intención de violentar nada (los grandes destrozos provocados por los vándalos suelen genera la percepción de que fue lo contrario). Un día antes de la toma de protesta surgió un movimiento radical anarquista que tomó irresponsablemente el nombre de Flores Magón incitando a la violencia. Esta es la teoría que sostuvo Marcelo Ebrard, y habló de organizaciones como Bloque Negro que tiene presencia internacional. Es notorio que fueron grupos focalizados, pero muchos se cuestionan la veracidad de este «anarquismo» dado que algunos de estos miembros pintaron consignas de Marx (comunista, no anarquista). Aunque ciertamente en las evidencias fotográficas y filmadas, se puede percibir la vestimenta anarquista de la mayoría de los revoltosos inadaptados que causaron estos actos violentos.

    La versión del #YoSoy132 empezó ser por la más fuerte (en un principio creí que ya se habían alebrestado y se habían salido de control, pero al ver los niveles de violencia, algo no me empezó a cuadrar). Sobre el asunto del Distrito Federal tengo la misma información que la que ustedes pueden consultar (muy confusa, aún), pero en Guadalajara, al tener conocidos que presenciaron la marcha e incluso alguno que estuvo en ella, se puede notar que fueron infiltrados quienes causaron los destrozos en Televisa y en la sede del PRI. Según relatan, cuando estos «porros» causaron ademanes en la televisora, los policías no hicieron absolutamente nada para detenerlos cuando era notorio quien estaba haciendo esos actos. Un conocido que había participado me comentó en Facebook que cometieron el error de no tomar una postura muy firme ante estos desadaptados, y que en un principio pensaron que era gente «muy enojada» que no pertenecían al movimiento. Al llegar a la FIL, los policías se abalanzaron sobre los jóvenes, la mayoría de los detenidos fueron inocentes y no los porros que habían causado los destrozos. En Facebook se hizo una colecta para pagar la liberación de quienes habían estado presos, mostraron su indignación exigiendo que quienes habían lanzado las piedras dieran la cara. Al menos en Guadalajara puedo asegurar con severidad que este movimiento no tuvo que ver en los actos vandálicos que lamentablemente se presentaron. No sé el caso de la Ciudad de México.

    La otra versión fue la que el PRI (es decir, el Gobierno Federal) infiltró la manifestación para reventarla. Algunos comentaristas no afines al oficialismo como Javier Solórzano, Carmen Aristegui o Denise Dresser, afirman que esta posibilidad puede existir, aunque a diferencia de los que optan por la opción de AMLO, no lo aseguran, dado que no existen pruebas contundentes de que hayan sido ellos. Esta versión sale a flote, dado los antecendentes históricos del PRI desde el 68 hasta Carlos Salinas. También porque naturalmente el PRI saldría muy beneficiado (el que más) al deslegitimar a parte de la oposición, tanto política como ciudadana. Hasta ahora no hay indicios directos de que estos grupos hayan sido mandados por el PRI, pero si existen algunos hechos que dejan algunas dudas y no descartan esta posibilidad. como la evidencia fotográfica y filmada de que algunos porros (con vestimenta similar a quienes causaron los destrozos) caminaban detrás del contingente del granaderos sin que les hicieran nada e incluso platicaban con los policías. Esta versión terminaría no concordando con la postura de Peña Nieto donde por medio de actos como el Pacto por México, busca la negociación y la conciliación como un acto para legitimarse. También el PRI de Peña con estos actos correría el riesgo de  que le saliera el tiro por la culata y terminara con una mayor deslegitimación.

    Lo único que se ve claro, es que esto fue un plan orquestado, no fue una manifestación ciudadana que se salió de control. Si fue AMLO se sabrá, si fueron los anarquistas también, pero si fue el PRI de Peña veo difícil que se sepa y se ocultarán las evidencias. Lo que sí se es que cualquiera de los escenarios es preocupante para nuestro país, desde una insurrección violenta, hasta una guerra sucia por parte del gobierno. Es irresponsable (sobre todo por los medios oficialistas) asegurar quien fue cuando ni siquiera se han hecho investigaciones a fondo. Quien haya sido responsable debe de ser severamente sancionado.

  • Enrique Peña Nieto, Presidente de la República Mexicana

    Enrique Peña Nieto, Presidente de la República Mexicana

    Posiblemente, estés leyendo esto cuando Enrique Peña Nieto ya haya tomado posesión de la silla presidencial. Posiblemente le llames alternancia, o posiblemente le llames restauración, el tiempo (y no se necesitará mucho) dirá que fue en realidad. Llegó cuestionado por la forma en que se dieron las elecciones, pero a fin de cuentas el y su gente cercana tendrán el poder durante seis años si nada extraño pasa.

    Comprendo el miedo que genera en muchas personas el regreso del PRI al poder. El columnista en El Informador (diario de Guadalajara), Diego Petersen, afirma que si bien el PRI no es exactamente el mismo de antes y han habido gobiernos eficaces en los estados comandados por este partido, el gen ahí sigue, y afirma que el PRI se siente más cómodo dialogando con clientelas que con ciudadanos, a diferencia del PAN y PRD que se han mostrado abiertos. Yo no veo a un PRI muy diferente al que se fue, más bien se me hace muy parecido. Empero, la diferencia radicará en que el PRI gobernará a una sociedad que no es la misma de hace 18 años, cuando ganaron por última vez.

    El gabinete parece explicar lo que podría ser su gobierno, el cual puede tener anhelos de reformación, pero que añora a su vez, el pasado autoritario y antidemocrático. En el gabinete ciertamente existe gente capaz y preparada como José Antonio Meade, un destacado economista que suplió a Ernesto Cordero cuando este buscó fallidamente ser candidato del PAN. El problema es que Meade no será encargado de la Secretaría de Economía o Hacienda, sino de Relaciones Exteriores. Pedro Joaquín Coldwell es un político con una amplia trayectoria y experiencia, pero estudió lo que la mayoría de los políticos: Derecho. Además de ser un personaje intolerante (sobre todo por los comentarios dirigidos a los estudiantes de la Ibero a los que calificó de infiltrados) es un político muy capaz. Pero no tiene los conocimientos para desempeñar un cargo como Secretario de Energía y aún así, ahí estará. Manuel Mondragón fue Secretario de Seguridad Pública en el Gobierno de Marcelo Ebrard donde se lograron reducir los índices de inseguridad, y estará en el gabinete como subsecretario de planeación.

    Además de hombres capaces, que los hay, vemos también la fuerte influencia de Salinas, y también, claro está, la presencia del Grupo Atlacomulco, emanado del más rancio PRI y del cual formó parte Enrique Peña Nieto. Al menos algunos del Grupo Atlacomulco parecen sí, tener alguna capacidad, y no es un secreto escuchar que Chuayfett no tiene buena relación con Elba Esther Gordillo, lo cual podría ser uno de los puntos positivos del «peñanietismo». Hay otros personajes que en lo particular me preocupan, como Murillo Karam (PGR) y Osorio Chong (SEGOB) que no se me hacen personas precisamente con vocación democrática y de los cuales no me sorprendería ver salir a ese PRI que todos conocimos (desde Ordaz hasta Salinas).

    El gabinete de Calderón fue uno rodeado de sus más cercanos pero no de los más capaces. Con Peña Nieto es una mezcla, de los más cercanos, de los intereses satisfechos, y también de algunas personas con capacidad para desempeñarse bien, aunque algunos no estén en los puestos donde podrían desempeñarse mejor. Algo así como un equipo de futbol donde Messi fuera portero y Cech medio de contención. Hay otros nombres que sinceramente no los conozco, por lo cual me abstengo de opinar.

    Sea como sea, Peña Nieto es el Presidente de la República. Ante la inconformidad de muchos, los ciudadanos debemos tomar un papel más activo en la sociedad, que forma un contrapeso que más que oponerse y negar, busque construir a partir de los cuestionamientos que se hagan y se deben de hacer al gobierno en turno. Creo que parte del «regreso autoritario» o no, tendrá que ver con la posición que juegue la sociedad, y he aquí donde tenemos una responsabilidad. Donde el fin más que atacar al oponente, debe de ser el mejoramiento de nuestro país, aunque esto tenga que ser «a pesar de ese oponente».

    Confío, a pesar de todas mis preocupaciones (el gabinete más que gustarme, me preocupa), que este sexenio será de mucho aprendizaje. El PRI llega ante una sociedad distinta y una realidad distinta, con más acceso a la información y una mayor pluralidad para un gran sector de ella (sobre todo la conectada a Internet). Eso hará a la sociedad más responsable también de su destino. No puedo de alguna manera cerrar filas con un gobierno en el que no creo, pero si deseo que como sea, este sea un buen sexenio. Prefiero que me callen la boca, a decirle a los demás desde las ruinas ¿Vieron? ¡se los dije!.