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  • El debate entre el debate y un partido de futbol

    El debate entre el debate y un partido de futbolSalinas Pliego es uno de los empresarios más nocivos de México y eso siempre lo he sostenido. Podrán decir que crea empleos, que genera riqueza; pero también es un antidemócrata, un empresario que lleva a cabo prácticas monopólicas, y que dentro de su barra de programación se exhiben programas insultantes al intelecto mexicano, incluso más que los de Televisa. Salinas Pliego destruye a las personas que le incomodan a su paso, como a los Saba que pretendían poner una tercera cadena, o a la empresa holandesa ING la cual tuvo que salir del país a raiz de una campaña de desprestigio orquestada por él. Ahora, el problema es el hecho de que programó la transmisión del partido Morelia vs Tigres a la misma hora del debate presidencial (recordemos que el equipo de Monarcas Morelia es de su propiedad), lo cual provocó una ferrea reacción entre los usuarios de Twitter, y a los cuales el mismo llamó autoritarios.

    Algunos afines a él alegan que la gente tiene libertad de elección, y en parte es cierto, la gente puede decidir ver o no el debate. Pero también es cierto que la señal que transmite TV Azteca es concesionada, lo cual si bien no sirve de mucho porque las leyes vigentes no obligan a TV Azteca a transmitir el debate, si nos dice que Salinas Pliego no está cumpliendo con su resposabilidad moral de fomentar la democracia (de la que tanto el habla en su «señal con valor») al decidir pasar un partido de futbol, el cual se pudo reprogramar sin ningún problema, en vez de pasar el debate. Mientras tanto Televisa decide pasar el debate por el Canal 5, que es el que menos audiencia tiene de sus canales nacionales, ¿a qué quieren llegar con esto?.

    La gente no tiene la obligación de ver el debate, pero el IFE y el gobierno, al presumirse entidades democráticas, tienen la obligación de generar el máximo interés posible en dicho debate, y las televisoras deberían de apegarse a ello dado que su señal es concesionada. Pero las televisoras hacen lo contrario, quieren estar arriba de lo político, quieren mangonearlos para salvaguardar sus intereses y extenderlos. El historiador Enrique Krauze, comenta bien al decir que Salinas Pliego se burla de la fragil democracia mexicana. También Zepeda Patterson y el comentarista deportivo José Ramón Fernandez afirman correctamente que Salinas Pliego quiere tratar a los mexicanos como simples consumidores y no como ciudadanos, y esto es más incongruente cuando en TV Azteca cada rato se presume del supuesto compromiso de la televisora para con el país.

    Sabemos que Televisa y TV Azteca son un duopolio, más que ser competencia, incluso se asocian en otros giros, como en el caso de Iusacell. Sabemos bien a que candidato promueve Televisa, y naturalmente TV Azteca colaborará. Televisa se encargará de transmitir el debate por un canal de menos rating, mientras que TV Azteca buscará que la gente vea en su lugar el partido de futbol, que ni siquiera es una final, es un simple partido de cuartos de final. Sabemos que los debates son prácticamente la única oportunidad que tienen Josefina Vázquez Mota y Andrés Manuel López Obrador  de alcanzar a Enrique Peña Nieto. Sobre todo porque el candidato priísta extaría expuesto ante un auditorio que no está tan acostumbrado a informarse por Internet, y donde tiene más preferencias.

    Estas prácticas disfrazadas de «libertad» reflejan lo contrario, un dejo autoritario donde cierto grupo quiere tomar las riendas e imponer al candidato que satisfaga más sus necesidades. Ciertamente Enrique Peña Nieto va arriba en parte por la poca capacidad de los otros candidatos, pero también es cierto que Televisa ha construido su imagen al margen de las leyes del IFE, y lo ha hecho bastante bien, está demasiado cerca de ser el próximo Presidente de la República.

    Tal vez en un país desarrollado esto no tuviera gran efecto. Imaginemos en España que, el PP pacta con la liga para que pasen el Real Madrid – Barcelona a la hora del debate. Lo más probable es que si, la gente vea el partido, paro también verá el debate después por Internet y por algún otro medio, dado que la penetración de Internet es mucho mayor (porque es un país más desarrollado con todo y sus problemas actuales) y porque la gente se involucra en la política. En México al no tener eso, se debe buscar que la gente se involucre y se informe más, y claro, los ciudadanos tienen parte de responsabilidad al no involucrarse en los asuntos políticos que terminan afectando sus vidas, pero es un insulto una democracia no solo el que las televisoras sean indiferentes por el simple hecho de que ellas se presumen como «propulsoras de la democracia», sino que buscar alejar lo más posible a las masas de los asuntos políticos a su conveniencia. Pero las televisoras en realidad solo buscan sus intereses y buscan imponer su agenda, ese es su compromiso, y sabemos que lo van a cumplir.

  • Elecciones al día – Peña Nieto libra el mes de abril

    Eleccioens al día - Peña Nieto libra el mes de abrilAlgunos especialistas decían que las elecciones se iban a definir de acuerdo a lo que pasara con el mes de abril, por lo cual sus opositores (Josefina y AMLO) buscaron bajarlo de esa nube para que también «le entrara a los trancazos» en diferentes formas, la apuesta de AMLO fue subir, convenciendo a los electores que ya no era un «peligro para México» y más bien ahora es un candidato coinciliador y «besucón», ¿há subido?, si, pero la verdad es que muy poco. En promedio ha subido 5 puntos  en el último mes, lo cual no es de ninguna manera suficiente para poder aspirar a alcanzar a Peña Nieto, quien les lleva todavía tanto a él como a Josefina una ventaja de 18 puntos. En cambio la apuesta de Josefina es hacerlo bajar por medio de la guerra sucia orquestada por el ya conocido Antonio Solá con el lema de «Peña no cumple». El impacto que ha tenido esta campaña sobre Peña Nieto ha sido mínima, tan solo ha disminuído en 5 puntos la brecha, es decir, antes la distancia con el segundo lugar era de 23 puntos y ahora es de 18. El problema es que Josefina no crece, y tiene que aspirar a crecer para poder ganar la presidencia, porque incluso en el escenario más utópico que es donde Enrique Peña Nieto pierde toda su ventaja, no estaría peleando solo con él, sino con López Obrador.

    Lo que ha pasado con esto es que ahora Josefina y AMLO se mantienen en un empate técnico. López Obrador alcanzó a Josefina, pero todavía están demasiado abajo. Y en realidad la que tiene el peor escenario es Josefina a menos que su equipo de campaña la deje ser más y evite dar esos somnolientos discursos de oratoria acartonados. Esto lo digo porque vienen los debates, para mí la última oportunidad para poder meter a Peña Nieto en la pelea, más porque conocemos las deficiencias del candidato. Obrador al menos en los debates tendrá que dejar un lado el discurso amoroso y confrontar a Enrique Peña Nieto directamente, por su parte Josefina tendrá que hacer lo mismo, y por lo mismo tendrá que ser ella, hablar como ella, y no leyendo guiones o clamando oratorias acartonadas como en los debates de las campañas internas. Tendrán que ser inteligentes, porque Peña Nieto se está tratando de blindar con el argumento de que los políticos «que critican» quieren dividir México en el 2006. Por lo cual lo más prudente más que hacer críticas directas «Peña Nieto es esto o lo otro», sería mas útil atacar directamente, pero por medio de preguntas, donde se obligará a Peña Nieto a improvisar.

    Para mí el primer debate definirá si estas elecciones ya están cantadas o todavía dan para alguna sorpresa. Porque por medio de este debate veremos que tan capaces son Josefina y López Obrador de restarle puntos a Peña Nieto. Si no lo logran hacer en este debate, ya podemos dar por sentado que en el segundo la historia será parecida. El formato tal vez no es el más cómodo para la confrontación directa pero es lo que hay, y existen las suficientes réplicas para que los candidatos lancen sus preguntas incómodas y el otro tenga que responderlas.

    Hablando de la renuencia de Peña Nieto a participar en los debates «no oficiales» como los convocados por Carmen Aristegui, se entiende la postura (más no se me hace lo mejor, sobre todo en un país que aspira a ser democrático). Siempre el primer lugar buscará conservar su ventaja y se sabe que los debates siempre son uno de los mecanismos más efectivos para hacer restar puntos (más no determinantes). No solo tenemos el caso de Peña Nieto quien prefirió ir a su casa «Televisa» a una entrevista con Maxime Woodside. Obrador cuando era puntero en el 2006 se negó a ir a uno de los debates oficiales «por estrategia» y ahora que va en tercer lugar quiere un debate semanal. En el PAN esto no ha ocurrido porque a pesar de ganar dos presidencias consecutivas, sus candidatos no llegaron a la cima hasta el final de la campaña, pero presumo que la posición que tomarían es la misma. Ahora, Peña Nieto además tiene el handicap de que no sabe improvisar y tiene «mucha cola» que le pisen. Por lo que un debate podría impactar todavía más sobre sus preferencias.

    La campaña de Enrique Peña Nieto ha sido bastante buena, aunque esta está controlada precisamente por los defectos que tiene. Incluso las propuestas parecieran no salir de él, sino de su equipo de trabajo o de algunos asesores. En el debate no podrá contar mucho con ello. Tal vez le dirán a Peña que decir ante cierto tipo de ataques, pero aún así, corre el riesgo de resbalar. Esta es la última oportunidad de Josefina y López Obrador, si no salen avantes del primer debate, le harán entregado la presidencia a Enrique Peña Nieto.

    Y siempre se me olvida Gabriel Quadri. Bueno, el puede estrellar su combi contra el escenario y matar a los 3 candidatos para que quede como candidato único a la presidencia. Al cabo la maestra podría usar sus influencias para decir que se trató de un accidente.