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  • Arts Pedregal, la corrupción inmobiliaria que pudo terminar en tragedia

    Arts Pedregal, la corrupción inmobiliaria que pudo terminar en tragedia

    Arts Pedregal, la corrupción inmobiliaria que pudo terminar en tragedia
    Foto: Proceso

    Imagina que un día decides ir con tu novio o novia, esposa, familia o tus amigos al nuevo centro comercial que tiene varias tiendas de lujo que venden ropa por miles de pesos, que presume una arquitectura moderna diseñada por un arquitecto reconocido, que tiene fuentes de agua, donde la gente acude para comprar la ropa que van a presumir en algún evento social.

    Puedes pensar muchas cosas, pero lo último que se te vendría a la mente es que ese complejo se vaya a caer.

    Y se cayó. Parte de uno de los edificios que componen la Plaza Arts Pedregal, que iba a ser una suerte de Antara al sur de la Ciudad de México desarrollada por el arquitecto Javier Sordo Madaleno y cuyos cálculos estructurales estuvieron a cargo de Grupo Rioboo (el que había recibido licitaciones directas durante la jefatura de gobierno de AMLO), se vino abajo pocos meses de haberse construido. No era la primera vez que eso ocurría, la construcción ya tenía varias demandas e incluso sufrió un derrumbe durante su construcción por una fuga de agua

    Afortunadamente nadie pereció en el incidente, pero cosa distinta habría sido si en ese momento el centro comercial hubiera estado abarrotado de gente, hablaríamos de una tragedia. Y la indignación se hace más grande si tomamos como antecedente el sismo del año pasado, que se caracterizó por el desplome de algunos edificios relativamente nuevos cuya estructura no había sido bien diseñada. 

    A espera de que se de una explicación concreta de las causas del derrumbe, es importante hablar sobre la corrupción y la voracidad inmobiliaria que se ha convertido en una constante en este país, donde obtener la mayor cantidad de dinero, independientemente del impacto negativo en el entorno o los riesgos que una obra pueda representar, parece ser la única prioridad. 

    Muchos de los desarrollos que se levantan en nuestro país se presumen como de primer mundo, presumen tecnologías en la construcción, incluso algunos emulan o intentan emular ciertas edificaciones de países desarrollados. En muchos casos tienen nombres en inglés para vender status, tienen espacios amplios, wi-fi gratis o vistas privilegiadas. Pero estos desarrollos terminan siendo una suerte de burbuja donde el «primer mundo» termina donde comienza la banqueta (si es que esta existe). Gracias a la corrupción y a la displicencia de las autoridades, o a unos planes parciales que no tienen mucho sentido, muchos de estos desarrollos no se integran adecuadamente al entorno donde se encuentran. 

    Así, vemos edificios de lujo donde no hay banquetas, lujosos centros comerciales a los cuales es casi imposible llegar en transporte público, edificios amontonados que no permiten el paso de la luz porque lo importante era que el desarrollo cupiera sí o sí en el terreno, desarrollos ecológicos que lo que menos tienen es sentido alguno de la ecología.

    El caso de Plaza Arts Pedregal fue más allá, porque en los casos anteriores la corrupción y la falta de sensibilidad terminaba en la puerta de la entrada del edificio. Acá se metió y derrumbó parte del propio complejo. Alguien hizo algo mal, ya sea que hayan sido quienes hicieron el diseño del proyecto, quien lo ejecutó o quienes hicieron los cálculos: posiblemente los peritajes lo lleguen a resolver. Pero el mensaje para muchos es claro: en ningún lugar nos podemos sentir completamente a salvo. Este no fue el primer caso, ocurrió también con Galerías Coapa, el Centro Comercial donde dos personas perecieron a causa de los derrumbes ocasionados por el sismo y el cual «están parchando» para rehabilitarlo a pesar de las muy probables fallas estructurales. Ocurrió también en Guadalajara donde, a raíz de los permisos dados de forma cuestionable y la poca vigilancia, Plaza Patria sufrió una fuerte inundación producto de la ampliación del centro comercial y que ocasionó la pérdida de numerosos autos y donde, afortunadamente, nadie perdió la vida. 

    La voracidad y la falta de sensibilidad con el entorno es un gran problema a todos los niveles que van desde las casas de interés social que son casi inhabitables y poco dignas hasta los desarrollos de lujo que suelen ser muy excluyentes (sobre todo si los comparamos con sus símiles de los países de primer mundo), donde lo único que importa es generar dinero a como dé lugar y donde no importa generar ciudades más vivibles e integradas; donde no importa afectar la vida «allá afuera» con tal de mejorar la vida «allá adentro» (y en el mejor de los casos). 

    El derrumbe de Plaza Arts Pedregal es tan sólo la punta del iceberg inmobiliario de nuestro país, donde cualquier cosa se vale, donde se puede amontonar lo que sea con tal de vender, donde no importan los riesgos o los demás. Fue un aviso, uno muy claro. 

  • Acabar con la corrupción

    Acabar con la corrupción

    Acabar con la corrupción

    Hace unos años iba manejando con un amigo a un antro, él me hablaba de Peña Nieto, sobre la corrupción del PRI, los políticos que roban. Cuando llegamos no encontrábamos estacionamiento. Muchos de los automóviles se estacionaban en un camellón prohibido y todos los que estaban parqueados ahí ya tenían la multa en el parabrisas. En eso mi amigo me dijo: -Oye Álvaro, ¿por qué no estacionas el coche en el camellón, le quitas el papel de la multa a un coche y se lo pones al tuyo para que los agentes de tránsito piensen que ya te multaron y no te hagan nada?. Naturalmente yo le dije: -A ver ¿qué no estábamos hablando sobre la corrupción?

    Prometer no empobrece, prometer es fácil. López Obrador ha prometido acabar con la corrupción de forma tan insistente que hasta su frase «vamos a acabar con la corrupción» se ha convertido en una especie de muletilla. Su teoría consiste en que si él es honesto y no es corrupto, entonces nadie lo va a ser.

    Se agradece que él procure no ser corrupto, pero es iluso pensar que la voluntad de una persona se vaya a trasladar a toda la población en su conjunto. ¿por qué? Porque la corrupción es, en gran medida, una respuesta a un sistema que no funciona, a un Estado de derecho muy débil incapaz de hacer valer las leyes. Más que un problema cultural (como bien decía Peña Nieto) es un problema más bien estructural, que ciertamente termina permeando en la cultura y de la cual la sociedad también es corresponsable. 

    Fortalecer el Estado de derecho es una tarea bastante complicada que puede tomar más de una generación y cuya responsabilidad no solo es del gobierno sino de la sociedad misma. Requiere extirpar las prácticas que están impresas en el ethos mexicano y que han sido consideradas por muchos la manera natural de convivir. Es una tarea muy difícil.

    Para acabar con la corrupción también es indispensable una sociedad que critique estas prácticas, y que esa crítica vaya más allá de las simpatías partidistas. Muchos de quienes van a votar por López Obrador lo harán porque están, dicen, hartos de la corrupción, pero al mismo tiempo buscan recovecos y tuercen sus argumentos para justificar las acusaciones de corrupción en contra de Layda Sansores. Si López Obrador adjudicó un proyecto sin licitación a un tercero no es malo, pero si lo hacen sus opositores entonces son de lo peor. Difícil es aspirar a acabar con la corrupción cuando el líder que promete llevar a cabo de esa empresa es permisivo en cuanto a los actos de sus subalternos y más difícil es cuando gran parte de sus seguidores hacen como que ignoran lo que pasa y juzgan los casos con un doble estándar.

    La voluntad de un mandatario frente a la corrupción es muy deseable, pero no es, de ninguna forma, condición suficiente. 

    Y quienes esperan que la simple llegada de una nueva persona a Los Pinos vaya a acabar con la corrupción y vaya a convertir a México a algo parecido a un paraíso nórdico deben de saber que están muy, pero muy equivocados. 

  • Hola. Soy del PRI y me avergüenzo de mi partido

    Hola. Soy del PRI y me avergüenzo de mi partido

    Hola. Soy del PRI y me avergüenzo de mi partido

    Algo me llama mucho la atención del sitio web de José Antonio Meade: en el portal principal no aparece el logotipo del PRI. De hecho, no se le menciona ni una sola vez de no ser por el video introductorio donde sí aparece pero en un muy segundo plano. También llama la atención que los colores de la campaña buscan evocar lo más mínimo posible al partido. Se usan muchos colores y los tonos verde y rojo han sido modificados lo suficiente como para que recuerde lo menos posible al PRI. 

    Todo esto contrasta con la imagen de los otros candidatos. El logotipo de campaña de Ricardo Anaya contiene los colores de los partidos que conforman el Frente, López Obrador usa el rojo de MORENA en tanto que Margarita, sin siquiera ser parte de ese partido, utiliza los colores del PAN para atraer al voto panista.

    No es casualidad que la campaña de Meade rehuya a los colores de su partido, ni es casualidad que eso se haya vuelto una constante dentro de muchas de las campañas políticas de varios candidatos del PRI desde 2015. Incluso, en 2012, los estrategas de Peña Nieto (que varios son los mismos que los de la campaña de Meade, como la estratega digital Alejandra Lagunes) se abstuvieron de usar los colores del PRI en su sitio web y optaron por otras tonalidades. Pero aún así eso era sólo en la página web (por medio del cual tendrían contacto con los millennials que veían con mucho escepticismo al partido) porque los mítines estaban plagados de la imagen del PRI y muchas de las campañas de gobernadores o alcaldes estaban homologados. Muchos recordamos las camisas de campaña que parecían sacadas de Fórmula Uno presumiendo a su partido y a todos sus candidatos. 

    Ahora, incluso dentro de la campaña, buscan «ocultar al PRI» lo más posible. Las vestimentas y la utilería «orgullosamente priísta» ya no existe. Meade no porta el logotipo de su partido sino una camisa que solo contiene el logotipo de su campaña (que parece sacado de un promocional de Doritos). 

    Los estrategas lo saben, la imagen del PRI es un lastre. 

    Por eso es que dentro de las campañas buscan vender a «candidatos ciudadanos», por eso su candidato es el menos priísta de todos, incluso los propios priístas como Aurelio Nuño y Enrique Ochoa Reza resaltan que Meade ha trabajado en distintos gobiernos y nunca que es «uno de los suyos». 

    Pero ¿entonces por qué siguen siendo priístas? ¿Por qué, si perteneces a un partido del cual te sientes orgulloso lo ocultas e intentas que la gente te relacione lo menos posible con tu partido?

    La respuesta corta sería el poder: porque intuyen que ocultando su piel y sus orígenes pueden acceder o mantener el poder y sus intereses (aunque, por lo visto, puede que no alcance) ya que su partido es despreciado por la mayoría de los mexicanos y porque la gente asocia a la marca PRI con la corrupción.

    Entonces ¿por qué son priístas? Si no concuerdan con la imagen que la gente tiene de su partido y creen que es errónea ¿por qué no hacen algo por defenderla y, en vez de eso, se avergüenzan públicamente de ella? 

    Pienso yo, que esta es una estrategia suicida a largo plazo ¿por qué?

    Porque la identidad de una organización es lo que la mantiene sólida y cohesionada. Básicamente eso es lo que ha hecho fuerte al PRI a través del tiempo. A pesar de lo que dijeran allá afuera de su partido, ellos seguían mostrándose «orgullosamente priístas», como si fueran parte de una organización selecta, como un privilegio formar parte de.

    Al ocultar su identidad la están destruyendo poco a poco, porque incluso le están diciendo a la militancia que hay razones de peso para avergonzarse de su propio partido y al mismo tiempo le están dando la razón a todos sus críticos: «ustedes repitieron el mantra de que el PRI era un cáncer y ahora nosotros les damos la razón». El concepto del orgullo priísta comienza a consumirse hasta desaparecer.

    Y cuando la identidad desaparece, ya no hay nada que mantenga cohesionada a la institución. Sus miembros entonces actuarán por interés propio y en el momento en que convenga más saltar a otro barco (cosa que está comenzando a suceder) lo harán.  

    Los priístas se mantienen aferrados a las (escasas) posibilidades de un candidato al cual se le ha desvinculado lo más posible de su partido, como tratando de perder lo menos posible. Para ello han cedido en el discurso, le han dado la iniciativa a sus críticos y han dejado que ellos definan al partido (cuyo propósito es más bien su extinción). 

    Tiene razón Enrique Krauze cuando dice que el PRI pidió otra oportunidad y terminó traicionando al pueblo. Después de esta es muy difícil que el pueblo vuelva a confiar en ellos. El PRI parece tener fecha de caducidad y, al parecer, en el mismo PRI lo saben.

  • Padre e hijo, antes del socavón

    Padre e hijo, antes del socavón

    Padre e hijo, antes del socavón

    Un padre y su hijo, originarios de Morelos, se desplazan en su automóvil por la flamante nueva Vía Exprés. El hijo le preguntaba a su padre por qué había tantos letreros que decían «Gracias Señor Presidente por la construcción de la nueva Vía Exprés»:

    Hijo: Papá, ¿por qué hay tantos letreros agradeciendo al Presidente por la nueva Vía Exprés? Si todos mis compañeros se burlan del Presidente en la escuela. Incluso, una vez, a Juan, el más tonto del salón, todos mis compañeros le empezaron a gritar «Peña Nieto, Peña Nieto». 

    Papá:  Mijo, en mis tiempos así era, había que agradecer al Presidente por todas las obras que hacía, porque nos decían que el Presidente provee y nosotros tenemos que aplaudir. Antes no se criticaba al Presidente, y si lo hacías podías terminar en la cárcel.

    Hijo: Pero ahora dicen por todos lados que el gobierno actual son unos rateros papá.

    Papá: Sí, pero nuestros gobernantes siguen viviendo en el pasado y gobernando como antes. Pero ahora toda la mugre se ve.

    Hijo: Pero ¿a quién le importa si construyeron una carretera? Ni está tan chida. Mira, esa parte de adelante parece que no la construyeron muy bien, hay un tubo de fuera y el piso se ve resbaloso. Es su obligación construir bien las carreteras, no sé por qué la presumen si está hecha con las patas.

    Papá: ¿Y sabes por qué no lo construyen muy bien?

    Hijo: No papá, por qué. 

    Papá: Para hacer negocios.

    Hijo: ¿Y cómo lo hacen?

    Papá: Pues digamos que se roban parte del dinero usado para construir la carretera. Aparte de que hay moches y que el gobierno contrata a sus empresas favoritas en lugar de la que pueda hacer mejor el trabajo, usan materiales más baratos y hacen mal las obras para ahorrar dinero y quedárselo.

    Hijo: ¿Y no los pueden meter a la cárcel? ¿No pueden quitar a Peña Nieto? ¿Por qué si el presidente tiene casas muy grandes y hace este tipo de tranzas, nadie le hace nada?

    Papá: Porque hay un pacto de impunidad. En otros países como Brasil sí pueden quitar a un presidente e incluso encarcelarlo como sucedió con Lula da Silva. En Estados Unidos posiblemente juzguen a Donald Trump por los rusos que los ayudaron a ganar la elección. Los castigan por menos de lo que ha hecho el Presidente Peña. 

    Hijo: ¡Qué coraje!

    Papá: Sí mijo, da mucho coraje. Pero en México parece que no pasa nada. Incluso la gente sigue votando por ellos. 

    Hijo: Ya me dio miedo esta carretera. Qué tal si se cae Papá. Como son tan corruptos como me dices, si se cae son capaces de quitar primero los letreros de «Gracias Señor Presidente», antes que rescatar a las víctimas.

    Papá: No te preocupes hijo, Gerardo Ruiz Esparza presumió lo bien que estaba construida la carretera, aunque esté mal hecha no creo que sea para tanto, no creo que sean tan tontos para presumirla y ocurra algo unos días después, apenas tiene tres meses de…

    En eso se abre un socavón en la flamante vía exprés, justo unos metros antes de un puente peatonal donde está colocado uno de los tantos letreros que agradecen al Presidente por la flamante obra. El carro cae y tanto el papá como el hijo mueren. Tardan varias horas en rescatarlos y Gerardo Ruiz Esparza, sabiendo que estará protegido por el sistema, busca un chivo expiatorio para responsabilizarlo de la tragedia y culpa a la basura ¡la basura y  tres días de lluvia son las culpables! 

    Pero no se puede llevar a juicio a la basura, mucho menos meterla a la cárcel.

    Y no pasa nada…

  • ¡Yo no soy corrupto!

    ¡Yo no soy corrupto!

    ¡Yo no soy corrupto!
    forbes.com

    Yo no soy corrupto. he decidido no serlo.

    Yo no le doy mordida a los agentes de tránsito cuando me detienen, alguna vez hace varios años lo llegué a hacer, pero rectifiqué mi conducta y les niego el billete, sin importar la cara de frustración que ponga el agente.

    Yo pago mis impuestos y no busco alguna artimaña o laguna legal para no pagarlos, ni tengo beneficios por tener amigos o conocidos «bien parados» -que los tengo, los amigos, no los beneficios-. Posiblemente, si hubiera cedido a la corrupción estaría ganando más dinero y hubiera podido comprar eso que siempre habría querido comprar, posiblemente hubiera podido salir de viaje más seguido.

    Incluso soy parte y miembro cofundador de una organización civil donde buscamos formar buenos ciudadanos y desincentivar la corrupción.

    Algunos me dirán que soy un pendejo.

    Y de verdad lo creen, porque saben que si «le hubiera entrado a la corrupción» me estaría yendo mejor económicamente. Me dirán que es un contrasentido no seguir la linea recta de la corrupción y preferir la línea zigzagueante -vaya paradoja- de la rectitud. Asumen que «las cosas son así» y así siempre han sido. Llegarán aquellos «corruptos con causa social» a decirme que por qué pago impuestos si los gobernantes se los clavan, que el sistema es injusto, pero que no tiene sentido tratar de repararlo, y que mejor «hay que entrarle». Más vale ser de los que joden y no ser de los jodidos.

    Están luego los corruptos deterministas, quienes afirman que la corrupción es cultural, que la corrupción es parte de «nuestros genes» y nuestra historia. Que aprendimos a mentir porque en tiempos de la colonia, las leyes impuestas y los impuestos eran excesivamente duros y había que aprender a mentir para evitarlos, dicen. Así nos tocó ser y ya nos chingamos.

    Pero no, no soy un pendejo, de hecho estoy muy lejos de serlo. Posiblemente sí, sea un idealista, pero no uno ingenuo.

    Intentar no ser corrupto es difícil. De hecho, hay ocasiones donde uno puede ser parte de un acto de corrupción sin darse cuenta, posiblemente porque desconoce las normas, o porque son de esas «cosas buenas que parecen malas». Pero también los seres humanos tenemos un cerebro que nos sirve para hacer ejercicios de introspección y analizar los actos que hemos realizado previamente y sus consecuencias. Y es difícil también, porque quien trata ser recto, encontrará que el único beneficio a corto plazo, será el de quedar bien con su consciencia.

    Los corruptos utilizan mecanismos de defensa para justificarse. El más usado es ese donde el león cree que todos son de su condición. Es decir, como «todos lo hacen» entonces no está mal. Al cabo todos dan mordida, todos dan favores porque de otra forma no les van a dar el permiso. Ahí tenemos a nuestro Presidente de la República diciendo que en temas de corrupción nadie puede aventar la primera piedra.

    Otro mecanismo es pensar que como los actos son pequeños, casi no tienen impacto y no pueden compararse con los grandes actos de corrupción de las élites políticas. Es decir, el individuo se dice a sí mismo: -Si sólo le di 25 pesos de mordida al oficial para pasarme el alto ¿qué impacto va a tener? Mejor concéntrate en las casas blancas de Peña Nieto o en los desfalcos de Moreira, ¡eso sí es corrupción!- Pero lo que no entiende es que estos actos son igual de reprobables y lo único que cambia es el contexto bajo el cual se realizan. Un individuo que da mordidas es un individuo que muy posiblemente se involucre en escándalos de corrupción si tuviera un puesto de poder. Los pequeños actos de corrupción se convierten en una bola de nieve, porque incentivan a los demás a cometerlos, y porque aquella persona que comete pequeños actos, luego se acostumbrará a involucrarse en actos de corrupción un poco más grandes y así sucesivamente.

    Pero entonces si soy, de acuerdo a ellos, un pendejo idealista, entonces todos deberíamos hacerla de «pendejos idealistas» porque la corrupción es una de las principales razones por las cuales el país se encuentra en el rezago. Esos beneficios a corto plazo, como ese puesto en el gobierno o esa licitación, son los que terminan jodiendo al país al corto plazo, joden más a quienes no tienen recursos, quienes no tienen ni siquiera «conectes» para corromperse; pero en algún punto llega también a joder a algunos de los victimarios, ahora víctimas de terceros que por medio de la corrupción, los jodieron a ellos.

    Es cierto que en México hay mucha corrupción, y es cierto que la corrupción tiene a nuestro país en un estado deteriorado, pero es falso que todos los mexicanos sean corruptos. De hecho son muchos quienes no lo son, más de los que pudieras imaginar, pero no son todavía lo suficientes para que la legalidad se imponga sobre la corrupción y no al revés.

    Es rotundamente falso que México no pueda dejar de ser corrupto. La corrupción es producto de muchos factores, pero los más importantes tienen un carácter institucional. Es decir, los mexicanos no somos capaces de diseñar un sistema institucional que trabaje, cuyos resultados se vean y beneficien a todos. Entonces entenderás que se trata de un círculo vicioso, uno muy arraigado:

    Cómo funciona la corrupción

    Es decir, si un país como el nuestro tiene instituciones débiles, éstas no serán capaces de proveer los servicios necesarios a las comunidades. El ciudadano verá que el dinero de sus impuestos no son bien utilizados, que los favores, los contactos y demás actos más propios de una sociedad patrimonial son la regla y no la excepción, y decidirá ser parte de esta «cultura de la corrupción». Entonces el círculo vicioso se repetirá tanto hasta convencernos que se trata de algo cultural y hasta genético.

    Muchos países fueron muy corruptos hasta que decidieron romper ese círculo vicioso y construyeron instituciones sólidas. Estados Unidos es un ejemplo, los norteamericanos fueron los padres del asistencialismo, sus políticos compraban votos a cambio de puestos públicos y hasta pavos para el día de acción de gracias, pero a finales del siglo XIX y a inicios del XX, las nuevas generaciones decidieron que no querían seguir con la «vieja política». El legado de sus padres fundadores y la constitución sirvieron como base para que por medio de un sentir nacionalista, pusieran los intereses del país antes que los propios. Estados Unidos después se convirtió en la Segunda Guerra Mundial. Ciertamente Estados Unidos no es un país donde la corrupción esté ausente, pero no es lo suficientemente grande para que afecte a las instituciones de la forma en que ocurre en México.

    Los norteamericanos utilizaron el nacionalismo como piedra angular para romper el círculo vicioso, pero a pesar de ser un problema institucional no fue una «política del gobierno de entonces» lo que acabó con la corrupción, sino la presión de las clases medias emergentes en ese entonces y que luego ocuparon los puestos de poder. De la misma forma, nosotros no podemos esperar que el gobierno por su cuenta acabe con el problema, ese «cambio», esa «ruptura» debe de venir de la sociedad y no de quienes nos gobiernan actualmente. La sociedad es la que debe de cambiar para que en consecuencia el gobierno cambie.

    Por eso es que yo no soy un pendejo por no ser corrupto, porque a pesar de no ganar beneficios a corto plazo sé que si quiero un México mejor y más justo que funcione para todos y no para quienes sepan como brincarse el sistema. Porque todos nos quejamos de la corrupción y de lo mal que está el país pero le entramos al juego, porque decimos que no nos queda de otra.

    Mientras tanto, la OCDE nos volvió a colocar de nuevo como el país más corrupto de los países miembros de la organización.

  • tuteto.mx El copy-paste de la corrupción

    tuteto.mx El copy-paste de la corrupción

    Hace unos días leía un artículo sobre el caso de un ex rector de un centro universitario de la U de G, quien fuera evidenciado por el diario español El País por plagiar 84 párrafos en su tesis.

    Como dice Diego Petersen, el plagio no sólo es un robo, es un engaño. La universidad hasta ahora no ha tomado un postura determinante, pero la vergüenza ahí queda.

    Copy Paste

    Yo no sólo consideraría que se trata de un robo y un engaño. La tesis tiene como propósito mostrar y reforzar los conocimientos que uno ha adquirido por medio de los estudios. Un acto así es propio de una persona que no ha obtenido el suficiente conocimiento o talento como para redactar su tesis por cuenta propia.

    Pero vámonos a algo más cotidiano e igualmente reprobable. Todos los que estudiamos en la preparatoria y universidad, nos encontramos con que mandar a hacer trabajos por encargo no era algo raro. Muchas personas «no tenían tiempo» o no querían hacer sus tareas, entonces bastaba con decirle al amigo si se la hacía a cambio de una módica cantidad de dinero. Éste último generalmente cambiaba un poco la redacción del trabajo original, la fuente, el color de la letra, y ¡voila! No eran pocos los casos en que los maestros se daban cuenta, especialmente cuando los maestros se esforzaban por revisar bien los trabajos de los alumnos.

    Este tipo de intercambios son algo común, pero no porque sea común significa que sea bueno.

    Ahora con todos los avances tecnológicos de los cuales somos espectadores, este tipo de «intercambios» ya no se hacen solamente en el patio de las escuelas. Ya están institucionalizados y se encuentran en la nube.

    Lo peor del caso es que nadie se molesta por la existencia de un portal como tuteto.mx, que hace negocio con la decidia de los estudiantes. El portal funciona así.

    tuteto.mx El copy-paste de la corrupción

    Tienes que entregar una tarea y no tienes tiempo de hacerla (es decir, hay eventos mucho más prioritarios como ver un maratón de series en Netflix, o tienes que jugar FIFA en el Xbox). Entonces necesitas que alguien más la haga por ti. Para eso entras al portal donde te puedes contactar con alguien más que pueda hacer tu tarea a cambio de un intercambio económico. Es decir, ese portal sirve como facilitador para ponerte en contacto con otra gente que quiera ganar dinero haciendo tareas.

    Muchas veces los actos de corrupción se aprenden en la escuela, sobre todo cuando los alumnos hacen trampa para obtener buenas calificaciones, y el costo para hacerlo (que el profesor en cuestión se de cuenta y recibas un castigo) es baja. Es cierto, todos alguna vez fuimos partícipes de ese tipo de actos, todos alguna vez copiamos en un examen. Y se puede entender que los alumnos de la preparatoria son menos conscientes de las consecuencias de sus actos, por eso es que deberíamos estar reprobando ya portales como tuteto.mx. Por eso es que la comunidad educativa debería ya de manifestarse en contra de este tipo de iniciativas.

    Una buena forma de combatir la corrupción es enseñando a los alumnos que no deben de hacer trampa para obtener buenas calificaciones. Los maestros tienen una gran responsabilidad en la formación de sus estudiantes

    Podemos armar un debate intenso sobre pedagogía para discutir la utilidad de las tareas, que si un estudio dice esto, o que si este otro dice esto otro, que si el modelo educativo es arcaico. Pero la razón por la que en las escuelas se dejan tareas y trabajos, es para reforzar el conocimiento que los estudiantes adquieren en el salón de clases.

    Portales como tuteto.mx ayudan a que los estudiantes se priven de ese conocimiento. De hecho, el intercambio entre ambas partes es completamente inequitativo. El estudiante que no quiere hacer su tarea, entrega dinero a la vez que se priva del conocimiento que recibiría por medio de la tarea; en cambio quien hace la tarea recibe un monto económico y en algunos casos, el conocimiento que reciba al hacerla, le podrá ser de utilidad (sobre todo si su área de estudio o profesional está relacionada) para su carrera.

    No sólo eso, portales como tuteto.mx fomentan la corrupción y la «institucionalizan», porque le enseñan al joven que está bien mandar a hacer sus tareas, tesis, y trabajos que se le asignaron sin reparar la función que éstas tienen en su aprendizaje.

    Mientras, los dueños del portal de tuteto.mx (así como quienes se inscriben para hacer tarea) ganan dinero a costa de la decidia de los demás. Ganan dinero que en un futuro no tan lejano se dejará de producir gracias a la poca competitividad de los futuros profesionistas quienes prefirieron mandar hacer sus tareas para jugar Xbox que recibir los conocimientos para costearse uno por ellos mismos.

    En este país donde la corrupción está tan normalizada, no es tan extraño que un portal como éste reciba críticas más bien blandas, y que sus dueños ni siquiera se den cuenta (o hagan como que no) del daño que están haciendo.

    Imagen: etsy.com

  • Crear un héroe nacional por sobornar en estado de ebriedad a un policía

    Crear un héroe nacional por sobornar en estado de ebriedad a un policía

    Hay cosas increíbles que pasan en nuestro país, cosas que uno no se explica. Pero esas mismas cosas son las que nos explican por qué México está sumido en la corrupción.

    Y no es que uno no se las pueda explicar, más bien no se deberían de concebir, pero suceden. Son esas cosas que demuestran que la corrupción no sólo está en el gobierno. Más bien, el gobierno es una extensión de la sociedad, y por consecuencia, es así de corrupto.

    Pero esto sucede en un país donde todo mundo se queja de Peña Nieto, del gobierno, de Ayotzinapa, de los Panamá Papers, los hackers, el Partido Verde, el Piojo Herrera, y un infinito etcétera.

    Crear un héroe nacional por sobornar a un policía en estado de ebriedad

    Increíble es el trato que le ha dado la sociedad al video donde una joven de 18 años, quien después de conducir en estado de ebriedad, trató de sobornar a unos policías con 100 pesos. Los policías, en un acto que hasta parece patriótico (porque en México eso parece ser cuando lo común es que acepten la mordida), rechazaron el soborno y la retuvieron.

    En un país civilizado, lo relevante del tema debió de ser lo siguiente: Una niña tratando de sobornar, y un policía que no acepta dicho soborno.

    Pero en México, lo relevante fue que la niña estaba guapa. Lo relevante fue lo «cómico» del asunto, que la niña no podía articular muy bien sus argumentos.

    – Ay, pero está bien buena, mamacita. Te ves como quieres. A ti te lo perdono todo.  

    Si no estuviera «hermosa», la sociedad no hubiera abordado el incidente de igual forma. Es decir, las mujeres hermosas tienen preferencia para corromper, las que «tienen buena pierna» y son de buen ver. Y muchos de ellos al mismo tiempo se quejan de la discriminación y el racismo. Peor aún, hablan de los derechos de la mujer, cuando aquí «la mujer como objeto de deseo sexual» (porque así la abordan y contemplan), tiene preferencia sobre quienes no son atractivas.

    Todavía más grave es que la hayan convertido en heroína. No está demás decir que la niña no ha expresado remordimiento alguno, y que agradece el apoyo y las oportunidades que le van a brindar ciertos medios de comunicación, lo cual ya es patético.

    Pero lo más vergonzoso del asunto, es que muchos le aplauden. Ya han creado Fan Pages para alabar a nuestra nueva heroína nacional.

    Y le dan palabras de aliento. Claro, también se debe señalar a quien grabó el video. Pero la joven no es víctima, en tanto puso en riesgo la vida de los demás al conducir así.

    Algunas personas consideradas «feministas» la defienden por el simple hecho de ser mujer, otros dicen que no es para tanto, que no hay que hacer tanto escándalo, que los 100 pesos no se comparan con las casas blancas de Peña Nieto, que hay que ver lo que pasa allá arriba y que no hay que escandalizarse por lo que pasa acá abajo.

    ¡Pero es lo mismo! Sólo que ambos actos están colocados en una distinta dimensión. Las mordidas del hoy son las casas blancas del mañana.

    Otros me dicen, «estás promocionando a esa chava, gracias a ti, yo ya le di like«, que esta niña quiere ganar fama y caí. Y por esa misma estrechez de miras, sólo logran ver el efecto y no la causa. Si su Fan Page tiene 100,000 likes, me vale un reverendo cacahuate. El problema es la causa, es por qué la gente aplaude ese tipo de actos. Aunque el efecto (que la joven se haga famosa) no ocurriera, la causa (la relativización de la corrupción) seguiría latente. Esta joven nos recordó el embrollo en el que estamos metidos como sociedad.

    Es decir, si contrato a un hacker para tumbar sus páginas, que la gente ya no la siga y no se vuelva famosa (efecto), no habré logrado nada para combatir la relatividad y consentimiento de la corrupción (causa).

    Esta joven en estado de ebriedad, sin querer hizo que lo invisible (o que no queríamos ver) quedara evidenciado, «la caca salió a flote».

    Nadie se percata de ello. Prueba de que la corrupción en nuestro país está normalizada, muy normalizada.

    Incluso por aquellos que suben memes de Peña Nieto, usan hasthags de #MeDuelesMéxico y gritan ¡Cuántos más Peña!

    No es un tema sin importancia, el incidente del cual fue partícipe la joven por sí mismo puede ser o parecer irrelevante (porque al final conducir en estado de ebriedad y sobornar es algo reprobable), la forma en que la sociedad ha abordado el incidente es relevante, es importante y preocupante por lo que expresa.

    Si gracias a este post, 20 personas más conocieron a Lorena Daniela Aguirre, me importa un comino. Lo que pretendo es que la gente se de cuenta de cómo hemos normalizado la corrupción. Cómo es que sobornar, dar mordidas y conducir en estado de ebriedad, es algo normal.

    Ojalá la gente pueda entender esto. Porque lo que he visto en estos últimos días me ha dado a entender bien por qué México está como está. Me dio a entender bien por qué hay tanta corrupción.

    Y habrá quien me diga que le baje, y no lo voy a hacer.

    Porque a un tema tan preocupante «no se le puede bajar», a un tema que comparte la misma raíz de las casas blancas, de Ayotzinapa o de los porky’s.

    Y si la gente no lo puede ver, entonces no sé que hacer.

    Eres libre de compartir este artículo con quien quieras.

  • Hasta que Aristegui los separe

    Hasta que Aristegui los separe

    ¿Por qué Carmen Aristegui es una de las periodistas más importantes del país? No lo es por sus pretensiones intelectuales (magnificadas por sus simpatizantes, en su mayoría de izquierda), lo es por este tipo de reportajes que nadie se atreve a hacer. No sólo hablamos de los ovarios que se necesitan para elaborarlos y lanzarlos al aire, sino también de la calidad de dichos reportajes, muy bien elaborados y fundamentados, como ocurrió con la Casa Blanca.

    Hasta que Aristegui los separe

    Y Carmen Aristegui se vengó.

    Tal vez el propósito de dicho reportaje, donde muestra la corrupción en la que se involucró el sector público y la Iglesia mexicana con el fin de que Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera se pudieran casar, tenga que ver con una intención de venganza (recordando como salió carmen de MVS), o simplemente el propósito era hacer un reportaje, desde la perspectiva opositora de Carmen, y Proceso, con quien realizó esta investigación, aprovechando la coyuntura de la visita papal.

    Es muy bien sabido que el Papa Francisco no simpatiza en lo absoluto con el Gobierno de Enrique Peña Nieto; no se puede tapar el sol con un dedo, ni siquiera con el «disco oficial» iniciativa de Angélica Rivera, quien congregó a varios artistas del medio para cantarle al Papa. Y si el Gobierno Federal deseaba crear con ese disco algún efecto en la población a su beneficio, se pueden ir olvidando de eso. El reportaje de Aristegui da en el clavo, llega en el momento indicado, asociando la visita del Papa con los actos de corrupción en que se vieron envueltos con parte de la Jerarquía Católica de nuestro país (de quienes se dice, se sienten incómodos con este Papa) con el fin de anular el matrimonio de Angélica con el «Guero» Castro, para que ésta se pudiera casar con Enrique Peña Nieto.

    El propósito de este artículo no es hacer un juicio de la Iglesia, institución conformada por seres humanos imperfectos como los que constituyen cualquier otro tipo de organización. Lo que me preocupa es como un Gobierno (entonces estatal) y una ahora Primera Dama (en ese entonces estatal) pueden ser capaces de corromper hasta a las autoridades eclesiásticas auto-consideradas impolutas e infalibles, incluso si para esto se tiene que perjudicar a un tercero (el Padre Salinas).

    Me preocupa cómo es que la corrupción puede penetrar en los tejidos de cualquier tipo de institución.

    Y más preocupante es que «esos corruptores» sean quienes están al frente de esta nave llamada México. Corruptores con ideales completamente opuestos a los que pregona la misma Iglesia, tolerados por parte de la misma Iglesia Mexicana que parece haberse rezagado con respecto a los aires que parecen soplar en el Vaticano, y repudiados, como ya dije, por el Papa Francisco.

    Peña, Angélica y los involucrados como Norberto Rivera tendrían que responder a la sociedad. No se trata de si se está de acuerdo con la institución del matrimonio (a la cual de alguna forma se pasaron por el arco del triunfo), como de manera tramposa Federico Arreola cuestiona a Aristegui, sino de preocuparnos por la capacidad de corromper todo lo que se encuentra a su paso para satisfacer sus necesidades. El Gobierno de Peña se burló dos veces de los católicos: primero, al utilizar a la Iglesia como instrumento para su beneficio, y segundo, al presentarse como aquellos dadivosos que se presentan como legítimos intermediarios de un Papa que no los quiere, componiendo discos oficiales (amén del Estado Laico que tanto pregona su partido, el PRI) con artistas de bajo nivel para tratar de recobrar un poco de toda legitimidad que han perdido a pulso.

    México vive ante un Gobierno que lacera tanto a las instituciones que representa y que forman parte de éste, como a las instituciones ajenas pero que tienen peso en la vida pública de nuestro país. No sólo es el Estado de derecho, son las instituciones que utiliza para su beneficio, ya sea a parte de la Jerarquía Católica de nuestro país, o ya sea a los medios de comunicación, para que los presentadores de algún programa hagan promoción encubierta.

    Y ante un Gobierno que cada vez representa menos a sus ciudadanos y se sirve más a sí mismo, los ciudadanos tenemos que buscar mecanismos para contener su hambre de poder.