Etiqueta: ciudadania

  • Activistas sociales, que no perdamos el tiempo dicen

    Activistas SocialesMéxico como una sociedad pasiva, paternalista, conservadora, patriarcal y de estructura vertical; como que no está muy acostumbrada a que la sociedad luche por sus derechos o por cambiar las cosas. Todos los poderes de facto nos han tratado de educar de una forma en que el prototipo es aquel individuo que obedece, que se somete, que no reclama, que trabaja duro, pero siguiendo las directrices de la sociedad «masa»; encajaría muy bien en eso que José Ingenieros llama «el hombre mediocre«. Bajo ese talante, el activista social es visto como una minoría, como algo casi detestable en la sociedad, alguien que busca romper con lo establecido. ¿Y que es lo establecido? es un régimen social autoritario patriarca construído por ese partido que duró 70 años en el poder y al cual ese partido de la derecha en la cacareada «transición democrática», se adhirió, y que incluso parte del sector de la izquierda lidereado por un mesiánico promete continuarlo bajo el disfraz del cambio. Además es fortalecido por los medios de comunicación tradicionales y por algunas instituciones religiosas que fungen más como cotos de poder que como una forma de propiciar un orden moral en las personas.

    Para un mexicano típico, que sigue las directrices sociales impuestas, el activista es algo así como un anarquista o comunista (si es que sabe que significan esos términos), un rebelde sin causa, desobediente, desobligado. Aunque curiosamente los activistas sociales, ya sea en reuniones (porque para desgracia de esos quesqueconservadores, muchos de ellos conforman organizaciones civiles que manejan estructuras parecidas a las de las empresas privadas para trabajar) o en manifestaciones, casi no se ve ya ese martillo con una hoz amarilla sobre una bandera roja, o sea «A» sobre un círculo. Tratan de etiquetar al activista, aun cuando es muy difícil hacerlo por la heterogeneidad que existe entre ellos, dicen que si no son comunistas, entonces son hipsters (que después la supuesta «gente bien» adopta como moda) chairos, y quien sabe que otros términos.

    El principal mito que han creado sobre los activistas es paradójico, porque los tachan de güevones. Al verlos acampar afuera de un centro comercial para manifestarse en contra de la insultante concentración de la riqueza, como una emulación del #occupywallstreet, les dicen que se pongan a trabajar. Curiosamente lo que buscan muchos de estos activistas son precisamente oportunidades de trabajo, desarrollo y bienestar. Yo en lo particular nunca he visto una pancarta que diga «Gobierno, manténgame y deme un puesto de aviador en una paraestatal». También curiosamente esa gente de intelecto mediocre cree que los activistas no trabajan. En realidad, a veces ellos se desgastan más que las personas que se limitan a trabajar 8 horas diarias cinco días a la semana para llegar a su casa a ver televisión. La mayoría de los activistas que he conocido trabajan, algunos en empresas, otros que para poder compaginar su activismo con el sustento económico trabajan como freelancers y aspiran a hacer crecer su negocio.

    Tan no son flojos, que muchos de ellos buscan seguir estudiando, leen, se capacitan, buscan maestrías si la economía y las oportunidades se los permiten. Muchos de ellos ni siquiera viven con sus padres, varios rentan departamentos lo que implica que tienen que pagar para costearse la luz, el agua, el techo y para eso tienen que trabajar. Y no, el gobierno no los subvenciona ni los mantiene, menos cuando para el gobierno, los activistas son unos «parásitos indeseables» porque muchas veces se oponen a sus políticas.

    Pero pues según aquellos mexicanos que confunden la sumisión con la disciplina, la rigidez mental con el orden, el sometimiento con el obedecimiento, ellos creen que los activistas pierden el tiempo. Pero cuando estos últimos logran un cambio positivo, los primeros lo disfrutan y ni se molestan en agradecer.

  • La prole contra Peña Nieto ¿En verdad leemos?

    Van tres días y las bromas contra el desliz (que para mí representa más que un simple desliz) continúan. Naturalmente sabemos que Enrique Peña Nieto es una persona ignorante. Peña Nieto en alguna ocasión le dijo a Manuel Espino que no le gustaba leer, cuando este le regaló un libro escrito por el expanista llamado «Señal de Alerta», y una persona que no lee y no se informa pasa determinantemente a ser una persona ignorante, y disculpen la ofensa para quienes no lo hacen (que no me preocupa porque no creo que lleguen a leer este artículo). Pero también creo que después de todo festival de insultos donde yo creo que la gente en realidad estaba inconscientemente preocupada porque el PRI regrese al poder, más que por el hecho de que Peña no leyera, debemos reflexionar. Porque ciertamente no se puede esperar mucho de un presidente inculto, pero tampoco la cultura es garantía de que un presidente logre una buena gestión, Echeverría y López Portillo eran personas muy letradas y dejaron a la nación en ruinas.

    Entiendo la reacción de la gente en las redes sociales, a mi me preocupó mucho el hecho, más que por demostrar ignorancia, demostró que sin el guion o sus asesores enfrente no es nadie y eso es muy peligroso para el país. Pero también esto debe de llevarnos a una profunda reflexión, y es ¿En realidad leemos mucho los mexicanos?. A mi me parece que esta muestra de ignorancia de Peña Nieto, así como la tuvo Fox, así como la mostró Ernesto Cordero cuando se le «volteó la tortilla» al criticar a Peña y equivocarse el también, es representativo de todos los mexicanos. Dicen que el pueblo tiene el gobierno que se merece, y es que el gobierno es parte del pueblo. Los políticos a fin de cuenta emergieron de la misma sociedad que somos parte. La pregunta incómoda es ¿Todos los que critican a Peña Nieto en verdad leen?.

    Yo me puedo jactar de que si lo hago, leo entre 8 y 10 libros por año, leo varios diarios por Internet además (y no me considero un erudito cultural, existe mucha gente que me da la vuelta). Pero a veces pienso que muchos de los que han criticado buscaron títulos de libros en Internet y no los leyeron, que criticaron sin verse primero al espejo. No quiero justificar a Peña Nieto, para nada, pero no puedes criticar a alguien si padeces del mismo mal. Y lo digo y lo reitero, los políticos son parte de la ciudadanía, son mexicanos, no son marcianos de tres cabezas ni seres especiales. Son un reflejo de nosotros mismos, solo que en un estado de mucho poder, poder que les hemos dado, dada nuestra pasividad y conformismo.

    Estoy de acuerdo en la preocupación de la llegada de Peña Nieto, pero hay que ponerle el ejemplo, así que todos agarren un libro y a leer. Y no solo eso, tenemos que construír ciudadanía. Si el ciudadano se une, el poder de los políticos se merma. ¿Vas a darles todo el poder, o te vas a quedar sentado retuiteando los graciosos chistes de Peña?. No es solo la «prole» contra los de arriba. Somos los mexicanos contra nosotros mismos, contra nuestros complejos.

  • La izquierda mexicana se cae en pedazos, pero gracias a los ciudadanos

    Para nuestra desgracia en este universo no existen seres como goku o superman que se encarguen de resolver nuestros problemas sin que nosotros tengamos que levantar un dedo; lamentablemente en este mundo somos nosotros, los humanos, los que debemos de  pelear nuestras batallas; humanos con errores y aciertos, con virtudes y defectos… A menudo las personas cometemos la idiotez de confiarle todo a alguien o de esperar a que un ser perfecto e incorruptible llegue y nos libre de tanta miseria que hay en el mundo, ambos son errores que no hemos podido superar en cientos de años:

    México se ha caracterizado por ser un país persignado, en el que sus habitantes tienen por costumbre hincarse a suplicar ayuda ante la adversidad, esperando a que un ser omnipotente se apiade de nuestras almas y venga en nuestro auxilio, ejemplo de esto fue la invasión estadounidense en 1857 en la cual nos fueron arrebatados varios territorios; la gente, lejos de salir a defender a su patria, se preocupó más por hacer la procesión anual de la virgen de Ocotlán… Los mexicanos, dice Octavio Paz,  tenemos que ir en bola para darnos seguridad y siempre detrás de nuestro líder en turno (siempre contemplando una huida en caso de que este caiga, ya sea para que negar que en algún momento lo seguimos o para unirnos cínicamente al bando contrario)…Mexicanos cobardes, mexicanos traicioneros, mexicanos hipócritas, mexicanos mentirosos, mexicanos valemadristas… son más adjetivos que insultos para lo que estamos demostrando hoy en día:

    La izquierda mexicana se cae en pedazos rumbo a las elecciones del 2012 ante las miradas burlonas de los políticos derechistas y algunos empresarios vividores de un país en desgraciaCuando se supo que Andrés Manuel López Obrador sería el representante de la izquierda en dicha elección me sorprendió encontrarme con comentarios correspondientes a gente izquierdista que se resigna al regreso del PRI o, peor aún, personas que, a manera de berrinche, renuncian desde hoy a su voto, pues dicen que preferirían votar por su perro que por el ex jefe de gobierno…tuve que esperar hasta hoy para poder tranquilizarme y escribir algo sin lanzar mentadas de madre a todo el que me pase por la mente, y ya con la mete fría digo: ¡NO MAMEN¡, esto no se trata del  peje, se trata de una nación que se está dirigiendo directito al carajo, no hay tiempo para berrinches de niños de kínder; entre crisis de seguridad, crisis económica, crisis política, crisis social… no podemos darnos el lujo de ponernos a pelear sobre cual izquierda es la verdadera; tal vez AMLO sea populista,  tal vez AMLO sea de la izquierda antigua, tal vez AMLO esté trabado en las ideas políticas del pasado, pero es una verdadera traición salirnos del baile porque no nos gustó la pareja…¿no estamos de acuerdo con la izquierda que propone AMLO?, pues entonces hay que manifestarnos; formemos una corriente que enriquezca a una izquierda que decimos es pobre; gritemos juntos un proyecto alternativo que logre hacer cambiar un poco o un mucho el rumbo actual de MORENA; demostremos que nos importa nuestro país más allá de la pantalla intelectual que representa hablar de política. Las personas que viven en la miseria, el campo mexicano, la industria mexicana, los desempleados, los ninis, todos aquellos que viven en la desesperanza no pueden esperar otros seis años a que surja “el candidato perfecto” para que la izquierda mexicana se anime  a votar y a unificarse en una sola voz…y si realmente nos importa reconstruir un tejido social destrozado por décadas de políticas neoliberales debemos bajarle con los caprichos, nos guste o no nos guste AMLO representará a la izquierda nacional en 2012, mas eso no significa que tengamos que “jodernos” con sus ideas…El candidato perfecto no existe, pero una sociedad pesante es posible: ¡Basta de esperar mesías, si el país es nuestro salvémoslo nosotros¡

    La idea de que todos los políticos son malos favorece  a los políticos malos.

    Mentar madres es fácil…aguantarte no tanto.

    Acerca de los  votos que AMLO  ha perdido a los largo de este tiempo

    Si bien es cierto que los episodios “Bloqueo en Reforma” y “Juanito” han menguado la popularidad de López Obrador, el que la ciudadanía asuma el papel de espectador y no de actor lo hace mucho más; si bien no tenemos recursos para organizar giras nacionales, tenemos nuestra boca y nuestro, supuesto, espíritu de lucha, el cual, según sé, es contagioso.

    Normalmente las personas ignoran los sermones políticos; en compresible que el ciudadano común trate de alejarse de los problemas comunes y se concentre en los propios, muestras puras de que el esfuerzo de Televisa y de los gobiernos derechistas en deseducar no han sido en vano; sin embargo el lado  humano es imprescindible en cualquier individuo y si logramos tocarlo…nuestro trabajo está hecho; ayudemos a la reconstrucción de México humanizando.

    México necesita reactivar el comercio interno, darle prioridad al producto nacional, reactivar el campo y con ello el autoconsumo, despreciar el TLC, invertir en obra social (salud, educación…), nacionalizar empresas o hacer que paguen realmente impuestos la iniciativa privada y darle un enfoque completo al problema de la delincuencia; todo lo anterior será imposible si llega Peña Nieto

    Por último, esa actitud de “ya ganó Peña Nieto, ¿pa’ qué chingaos voto?”, es justamente la que le va a dar la victoria al PRI; en los próximos comicios un voto nulo es un voto para el Revolucionario Institucional…No podemos darnos vencidos a pesar de un presente aparentemente jodido, tenemos un año para unificarnos no sólo como izquierda, sino como sociedad.

    LA IDEOLOGÍA NO ES UNA MODA, ES UNA BANDERA QUE  SE DEBE DEFENDER TODA LA VIDA.

  • #Carfree, hacia ciudades libres de autos

    “No hay que eliminar el auto, hay que moderar su uso”: Eric Britton

    La primera vez que tomé conciencia en mi vida sobre la necesidad de reducir el flujo de autos en la ciudad fue en Nueva York. Es cierto que Estados Unidos es un país capitalista, donde los intereses de las empresas petroleras rebasan los márgenes de maniobra del gobierno, donde se ha inculcado que tener un automóvil es una forma de vida. Pero Nueva York es una ciudad que rompe con los esquemas de la cultura estadounidense, a pesar de que en esa ciudad se encuentran las bolsas de valores como Wall Street y Nasdaq, la población neoyorquina tiende a ser más socialista que el promedio de su país, en casi todas las elecciones el estado vota por los demócratas (de hecho me tocó estar en plena campaña electoral y la «obamamanía» estaba a todo lo que daba). Tal vez por esto podemos ver que los medios de transporte en Nueva York están más «socializados» que en cualquier otro punto del país.

    Dentro de toda la isla de Manhattan no me tocó ver embotellamientos ni congestionamientos viales, de hecho en Middle Town (donde se encuentra Central Park) me tocó ver calles vacías y mucho espacio en las banquetas para poder estacionar los automóviles. Me pregunté, en una ciudad donde proliferan rascacielos entre los 40 y 80 pisos promedio, ¿por qué no se genera tanto tráfico?. Las avenidas de Manhattan no son muy anchas, al menos si las comparamos con avenidas como Lázaro Cárdenas en Guadalajara o bien, el Periférico en el D.F. ¿Cual es la razón de esto?. Que en Nueva York siempre se ha apostado por el transporte público como prioridad para la movilidad urbana.

    El metro de Nueva York tal vez no sea muy bonito estéticamente (de hecho los vagones tienen décadas de antiguedad), pero es muy funcional. Te permite moverte de un punto a otro en Manhattan en menos de 20 minutos. La frecuencia de los vagones es suficiente para abastecer a toda la población de la ciudad, el flujo de personas es impresionante, y contrario a lo que se podría pensar, en Nueva York, el transporte público no es para «los pobres», es común ver a ejecutivos de importantes compañías trasladándose en el metro. Arriba, en las calles, abundan los taxis y los autobuses, porque en Nueva York, solo el 30% de los habitantes tienen automóvil, no lo necesitan.

    Dentro de Manhattan no hay pasos a desnivel, ni distribuidores viales, solo existen puentes atirantados que comunican a Manhattan con New Jersey y las demás secciones de la ciudad. Estos puentes atirantados están justificados dado que sirven para que los automóviles puedan cruzar los ríos que separan a Manhattan del resto de Nueva York. No se podría decir lo mismo de un puente atirantado como el de Guadalajara donde no cruza ningún obstáculo para justificar su construcción, y donde se hubieran podido optar por otras opciones más económicas para solucionar el congestionamiento vehicular en esa zona.

    En Guadalajara, a pesar de ser una ciudad mas subdesarrollada que en Nueva York, el índice de autos per cápita es más elevado que en la Gran Manzana, y de hecho va en aumento. Esto porque el gobierno ha privilegiado el uso de los automóviles y ha construído infraestructura para los automovilistas, pero como los expertos aseguran, esta nueva infraestructura terminará por saturarse; y es cierto. En arterias como López Mateos hace unos pocos años se construyeron varios pasos a desnivel, y ahora en horas pico son intransitables.

    El rector del ITESO, donde se llevó a cabo la primera conferencia de Carfree presidida por Eric Britton, admiró la valentía del Secretario de Vialidad Diego Monraz (uno de los políticos panistas que ha privilegiado el uso del automóvil en los puestos que ha tenido), por su presencia. Le digo que tal vez iba a escuchar cosas que no le iban a gustar. Y así fue. Eric Britton dijo que el evento de Carfree tiene dos objetivos: que los grupos de activistas que promueven el uso de la bicicleta en la ciudad y en el país “logren una mejor comunicación”. Aprovechó para lanzar su candidatura a la alcaldía de Guadalajara y de paso dijo que el siguiente presidente de México debería ser una mujer. También aprovechó para lanzar una crítica contra el sistema neoliberal actual y usó como referencia el Coeficiente Gini para demostrar cómo en los últimos años la brecha entre ricos y pobres se ha disparado.

    Guadalajara tiene mucho por hacer en el asunto de la movilidad. El servicio de autobuses es pésimo. Solo existen 2 líneas de Tren Ligero y una de Macrobús (BRT). La ciudad, sobre todo desde la llegada al poder del PAN ha sido pensada para los automovilistas, pero ni siquiera tiene la infraestructura para satisfacer las necesidades de quienes se mueven en este tipo de transporte. Muchas de las calles son angostas, y no existen muchas vías rápidas. Es por esto que un sector de la población (todavía minoritario como afirma Eric Britton) se ha movido para buscar una solución. Se ha buscado promover el uso de la bicicleta, pero apenas se han construído ciclovías, y algunas de estas han sido hechas por los ciudadanos (las cuales los automovilistas no respetan). no hay ninguna intención por parte del gobierno por reactivar el proyecto original de líneas de Tren Ligero, y no se ha hecho nada por mejorar el transporte público, como los autobuses.

    En muchas ciudades ya están tomando conciencia de esto y están apostando al transporte público y a alternativas como la bicicleta. Hay muchos intereses en juego, las grandes compañías petroleras perderían ingresos, las armadoras de autos también. Pero el futuro de la sociedad debe de ser prioritario sobre lo que diga el mercado o las grandes empresas. En un mundo actual donde la gente percibe el futuro como sombrío y desolador, no queda de otra más que luchar y revertir el daño que han viniendo haciendo los gobiernos junto con las empresas privadas a las ciudades, se necesita un cambio, mejor planeación. Si bien, es cierto, no todos van a querer bajarse de sus automóviles, porque mucha gente lo siente como su espacio vital, como dice Britton, hay que moderar su uso.

  • ¿Existe la libertad de expresión en México?.

    Tradicionalmente, y a través de la historia, México no se ha caracterizado por ser un país democrático. El autoritarismo desde la época de la corona española, hasta el régimen priísta, ha sido la constante en México. Y por supuesto, esto ha provocado que las voces disidentes fueran borradas del mapa. Claro está, el ejemplo de Tlatelolco 68, asesinatos de periodistas, cierre de periódicos, sanciones contra aquellos que no se alineaban al gobierno, el cual tenía todo el aparato mediático a su favor para influir en las personas.

    Los medios de opinión estaban monopolizados, y la gente recibía solo lo que el régimen quería que escuchara. Pero algún día tendría que haber un cambio. Debido a los malos gobiernos, el régimen priísta se comenzó a resquebrajar, las voces disidentes crecieron en tamaño y forma, al grado de empezar a participar en la política (esto fue notorio en el fraude electoral de 1988) y también debido al hartazgo de la sociedad y la presión internacional se dio un cambio.

    El cambio democrático no se ha gestado como todos hubiéramos querido, parte de las prácticas corporativistas y anacrónicas heredadas del PRI autoritario se mantienen (incluso el PAN y el PRD han hechado mano de ellas). También es cierto que el Partido Acción Nacional no ha desempeñado el mejor de los papeles en el gobierno, y que el país no avanza como hubiéramos querido. Pero creo que si hay algo que si hemos ganado es la libertad a expresarnos.

    En el siglo XXI en México, los ciudadanos tienen derecho a marchar sin que se les moleste, También pueden crear asociaciones civiles sin importar la ideología que profesen. Y es cierto, que unos pocos dominan el espectro informativo en el país (Televisa y TV Azteca), pero también es cierto que existen alternativas, un claro ejemplo son los diarios de izquierda que critican al presidente y se mofan de él sin que reciban represalia alguna. Un claro ejemplo de la importancia que tiene la libertad de expresión en México se dio cuando Carmen Aristegui le preguntó al mandatario si tenía un problema de alcohol. Presuntamente el gobierno presionó a MVS (donde ella transmite) para que se retractara públicamente o la despidieran; pero al ver el costo político que significaba para el gobierno ejercer la censura, se tuvo que echar para atrás y se limitó a dar un comunicado donde decía que el Presidente no tenía ningún problema con la bebida.

    Todavía falta progresar en este sentido, gobernadores como Mario Marín y Ulises Ruiz han cometido atropellos contra la libertad de expresión, también tenemos el caso de Hank Rhon quien mandara a asesinar a un periodista o el caso de los altermundistas en la Cumbre de Guadalajara en el 2004. Otro factor importante es el narcotráfico, los periodistas se arriesgan a perder sus vidas con tal de obtener información sobre el tema. Pero no podemos negar que en general el mexicano se puede expresar libremente; y ahora con el avance de la tecnología tiene más recursos para hacerlo. El Internet es un claro ejemplo, las redes sociales y los blogs han dotado al mexicano común de una poderosa herramienta para poder esparcir sus ideas. Muchas de las manifestaciones se organizan por estos medios, las organizaciones civiles también utilizan las redes sociales para cumplir sus cometidos más eficientemente.

    La libertad de expresión es algo muy valioso, y los ciudadanos estamos obligados a mantenerla y luchar por ella..

  • Participación ciudadana. Creatividad e irreverencia que contagian

    Nuestra ciudad esta viviendo un fenómeno muy positivo, la participación ciudadana también se esta democratizando, pues ésta, ha encontrado nuevas formas de hacerse visible.

    Todavía hace un par de años, la participación de la ciudadanía, se centraba en los modelos tradicionalistas; asociaciones vecinales, por medio de grupos religiosos, asociaciones asistencialistas, de clubes deportivos, etc… Existían un par de organizaciones, constituidas en su gran mayoría por adultos, con fines muy específicos pero cuyo impacto no trascendía más allá de realizar manifestaciones en contra del gobierno.

    Algo paso en nuestro Estado, algo detonó el fenómeno que hoy estamos viviendo y que se ve va en aumento, algo. Muy posiblemente tiene que ver con ese cambio generacional que estamos viviendo, el uso del Internet, una educación cada vez más globalizada y lo múltiples problemas sociales que día a día vivimos, sin dejar de lado hechos históricos que nuestros gobernantes han realizado, logrando encender y unir a los ciudadanos movimientos para hacer frente a los abusos del poder. Algunos ejemplos: la violación de derechos humanos de los grupos altermundistas, que se manifestaron en la cumbre internacional del 2004, la macro limosna, el placazo, la “mentada” que el Gobernador Emilio González hizo a los jaliscienses, la construcción de la villa Panamericana en el parque Morelos y un largo etcétera, sin lugar a duda han dado cabida a que cada día sean más las personas que se suman a ser parte de una causa ciudadana.

    Aunado a todo esto, la falta de credibilidad de los partidos políticos y el desencanto generalizado hacia la clase política, han sido factor preponderante para que los habitantes de la ciudad, busquemos mecanismos de participación para construir entre todos la ciudad que deseamos y merecemos.

    Las universidades, que promueven entre los estudiantes, una serie de valores, que van encaminados a la formación de ciudadanos ejemplares, más que de profesionistas exitosos, son parte fundamental de la detonación de esta dinámica social.

    Pero realmente, lo que ha gestado esta nueva -clase ciudadana-, es la intención firme de algunas personas (en su gran mayoría jóvenes), de que las cosas mejoren y el afán de vivir en una sociedad más justa, respetuosa, fraterna y honesta.

    Los colectivos en donde nos hemos agrupado las personas que sí creemos que un mejor entorno es posible, son multidisciplinarios y muy ad hoc a los tiempos actuales. Nuestros movimientos encuentran mayor eco a través de redes sociales, es más fácil organizarte y participar sin -paradójicamente-, estar organizado o bien, participar presencialmente.

    Signo característico de estos nuevos colectivos, es precisamente, la creatividad y la irreverencia que abonan a que lo público sea más llamativo, y deje de ser exclusivo de los partidos políticos y de los gobernantes.

    Muchos han catalogado como moda a estos movimientos, otros dicen que es cuestión de edad, se una cosa u otra, lo importante es que los ciudadanos de Jalisco, estamos más atentos y viviendo un proceso de maduración para  organizarnos, exigir y elegir. Dejar de lado ese apodo de “Apatios”que ya no va con lo que nos estamos convirtiendo, en Tapatios que amamos nuestro Estado.

    Hay mucho todavía por avanzar pero también hay mucho que reconocer. Cada día huele más a emprendedores sociales, cada día somos más los que soñamos y trabajamos por reconstruir este México, que pareciera que se esta desmoronando y cada día es más grande la intención de cada uno de nosotros, por vivir en una ciudad, un estado, un país y un mundo mejor.

  • Porque los ciudadanos mexicanos si podemos. Fuerza Japón

    Hace algunas semanas, Japón sufrió un devastador terremoto (aunado a un tsunami) que prácticamente acabó con barrios enteros, puso en riesgo sus plantas nucleares y acabó con el patrimonio de varios japoneses que lo habían dado todo en la vida para hacerse de un hogar, de un auto, de darle todo a la familia y a sus hijos. Es cierto que las condiciones socioeconómicas que vive México son inferiores a las japonesas: Tenemos índices de pobreza mayores, marginación, corrupción. Motivo tal vez para que muchos no se preocuparan por lo que estaba ocurriendo en aquel país, «al cabo tienen los recursos para recuperarse en un santiamen».

    Me dio gusto ver que en México no todos los ciudadanos se quedaron con los brazos cruzados y decidieron hacer algo para ayudar a los desafortunados japoneses que lo perdieron todo, ya sea con una ayuda simbólica o con lo que fuera, fueron varias personas las que colaboraron en la campaña Fuerza Japón que tuvo como propósito, recaudar fondos para ayudar a los japoneses. Yo personalmente no tuve la oportunidad de participar porque estaba en San Luis Potosí dicho día, pero mis amigos de Movimiento Propuesta Ciudadana, organización a la que pertenezco, me contaron el éxito del evento. Fueron más de 800 personas las que participaron en la colecta, la organización fué inmejorable, hubo eventos relacionados con la cultura japonesa, asistieron japoneses al evento, hubo bailes, comida japonesa y muchas cosas más lo cual hizo que este evento fuera magnífico. (aquí puedes ver las fotos, si no puedes verlas, haste miembro del grupo de Propuesta Ciudadana aquí)

    Quiero felicitar personalmente a todos los miembros del movimiento Propuesta Ciudadana, al Instituto Arnulfo Villaseñor Saavedra por facilitarnos las instalaciones, pero sobre todo, a las 800 personas que asistieron al evento y colaboraron con la colecta para ayudar a los japoneses. Personas que demostraron que ante las tragedias y los problemas nacionales no hay que quedarse cruzados de manos. Esta es una muestra de que los mexicanos podemos acabar con las ataduras de la idiosincrasia que nos condiciona para ayudarnos tanto a nosotros mismos como a la demás gente, de que no debemos depender siempre del gobierno ni las grandes empresas privadas para hacer a los ciudadanos partícipes de una causa.

    Esta es una muestra de que ya no es suficiente estarnos simplemente quejando por nuestra realidad. Sino que tenemos que hacer algo, participar, ser proactivos, para buscar el mejoramiento de nuestra sociedad y nuestros semejantes. Basta de buscar las soluciones en políticos que nos prometen demagogia pura, basta de esperar que un tercero nos diga que hacer. Si los ciudadanos no nos movemos ¿quien lo hará por nosotros?.

    Los dejo con un video de Denise Dresser que dice mucho, es un video corto que dura apenas unos segundos pero que lo dice todo sobre el papel que debemos de tener los ciudadanos dentro de nuestra sociedad, espero que les guste.

  • ¿Cual es el objetivo de las manifestaciones?, ¿cumplen su cometido?.

    Inicia febrero y mi pluma está más activa que nunca (4 artículos en dos días). Es que esta semana han ocurrido varias cosas de las cuales puedo sacar temas para exponer. Hablaba en el artículo pasado sobre los narcobloqueos en la ciudad de Guadalajara, y el tema de este artículo deriva de ese otro, dado que el día de hoy, alumnos del ITESO decidieron organizar una marcha por la paz como una forma de mostrar su inconformidad contra los atentados que habían ocurrido el día pasado. La marcha inició en la Avenida Chapultepec de la Ciudad de Guadalajara con unos 100 integrantes y terminó con mil en la Plaza de Armas.

    Los motivos de las marchas son muchas, hay de diferentes intensidades, desde las marchas contra la inseguridad hasta las marchas contra la globalización, o bien, marchas contra las autoridades como las que han venido ocurriendo en Egipto. Clasificaría las manifestaciones en tres tipos: Las que emergen desde arriba, es decir, hay una entidad superior que convoca a los ciudadanos a manifestarse, puede ser alguna corriente política, un sindicato o los medios de comunicación, ejemplos de este tipo de manifestaciones son la marcha en contra del fraude del 2006 o la marcha en contra de la inseguridad en el Distrito Federal convocada por los medios de comunicación. Después se encuentran las marchas ciudadanas, que son relativamente nuevas en México (aunque para recordar la primera, nos tendríamos que remontar a los sucesos de Tlatelolco en 1968), estas son organizadas desde abajo por los ciudadanos u organizaciones civiles, un claro ejemplo es la marcha contra la inseguridad que convocaron los alumnos del ITESO. Por último están las marchas híbridas, donde participan desde sindicatos, partidos políticos, pero a estas también se agregan ciudadanos sin ninguna afiliación, un ejemplo son las marchas antiglobalización donde muchos ciudadanos participan voluntariamente, pero otros son invitados por sindicatos y partidos de izquierda.

    Marchas contra el neoliberalismo han sido muchas, sin embargo sigue siendo el sistema económico predominante en el globo terraqueo; marchas contra la inseguridad y la violencia han sido infinitas, pero México sigue siendo un país inseguro y violento. Los seguidores de López Obrador se manifestaron para que se contara voto por voto y no lograron el conteo de todas las casillas computadas.  Así podemos enumerar un sin fín de manifestaciones que se han llevado a cabo. De hecho las pocas manifestaciones que han cumplido su objetivo principal per sé, han sido violentas, como en el derrocamiento de líderes autoritarios.  Entonces, ¿que está ocurriendo con las manifestaciones que no logran concretar el cambio que se proponen?.

    Las manifestaciones si tienen una utilidad y es palpable. Primero, es una vía donde los ciudadanos se sienten apoderados y logran expresar su inconformidad o pensamiento frente a una situación, es una valvula de escape para sacar esa tensión que la injusticia provoca. Segundo, otra utilidad de las marchas es que logran exponer el problema, es decir, la manifestación logra dar ese primer paso que es concientizar a la población o a las autoridades sobre el problema por el cual se está protestando. Un claro ejemplo son las manifestaciones altermundistas. A partir de la manifestación llevada a cabo en Seattle, se puso en mesa de debate a la globalización, se imprimieron libros (cabe destacar el No Logo de Naomi Klein), se abrieron sitios web y se creó toda una red de ciudadanos encargados de vigilar el curso de la globalización. Es decir se logró concientizar a la sociedad y a las autoridades sobre el problema. Pero ¿Por qué no lo ha resuelto?.

    Creo que el error está en que se cree que las marchas por sí solucionarán tal problema. Es cierto, las marchas son un medio democrático que empodera al ciudadano, pero parece no ser suficientes para cambiar su realidad. Esto es porque después de las marchas debería seguir un siguiente paso, el cual muchas veces no se toma y se deja al aire. Ya se logró concientizar a la sociedad, ¿ahora que sigue?. Hay que tomar cartas en el asunto. Lo malo es las manifestaciones ya no sirven para eso.

    Me viene a la mente dos manifestaciones históricas en nuestro país, uno fué la de Tlatelolco, y la otra fué la manifestación contra el fraude perpetrado por Carlos Salinas contra Cuauhtemoc Cárdenas. La primera marcha (la del 68) fué multitudinaria, histórica porque en ella participaron millones de personas y porque terminó en un cruel asesinato perpetrado por el gobierno de Díaz Ordaz. En realidad, ¿que logró la manifestación?. Nada, no logró ningún cambio de los que se habían propuesto y muchos de los manifestantes terminaron siendo engañados y absorbidos por el gobierno de Echeverría. ¿Por qué?. Porque los manifestantes creyeron que con la pura manifestación iban a lograr el cambio, este nunca llegó y ni siquiera logró marcar un parteaguas en la democracia mexicana. Lo único que logro fué exponer el autoritarismo del PRI de entonces.

    La manifestación contra el fraude de 1988 fué diferente. No fué tan multitudinaria pero si logró un parteaguas para crear el estado democrático (aunque sea incipiente) que tenemos en la actualidad. Ni el PAN ni el Cuauhtemoc Cárdenas se fueron con la idea de que con la pura manifestación se iba a lograr justicia, decidieron tomar acción por caminos diferentes. El PAN negoció reformas con Salinas de Gortari a cambio de legitimidad, el gobierno históricamente laico abrió relaciones con el vaticano y se lograron reformas económicas que no se hubieran hecho sin la intervención del PAN. Cuauhtemoc Cárdenas fundó su propio partido, el PRD, el cual ahora es la tercera fuerza electoral en México. Si no hubieran tomado cartas en el asunto y hubieran dejado todas las energías en la manifestación, posiblemente nuestro país seguiría sumido en el priato autoritario.

    El idealismo y las energías impresas en la marcha a veces desbordan emociones, pero a veces las desborda de tal forma que no permite racionalizarlas y encausarlas para construír algo diferente y lograr el cambio que se propone. No basta con marchar contra la violencia o la inseguridad, es necesario que los ciudadanos tomen cartas en el asunto y lleven a cabo acciones para erradicarla. De otra forma, las marchas quedarán en sonido que se pierde en el aire.