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  • Cómo el PRI y el Partido Verde tumbaron la #Ley3de3

    Cómo el PRI y el Partido Verde tumbaron la #Ley3de3

    Este es un hecho que debería de quedar grabado en la historia, y los culpables deberían recibir un duro escarmiento por parte de la sociedad.

    Pero eso no va a suceder por varias razones.

    De entre quienes apoyaron la iniciativa #Ley3de3, (esto incluye a quienes fueron a firmar o quienes desde la comodidad del sofá, firmaron peticiones en change.org), muy, pero muy pocos, votaron por el PRI y simpatizan con ese partido.

    Cómo el PRI y el Partido Verde tumbaron la #Ley3de3

    El voto duro del PRI ni siquiera se enteró de la ley. Varios de ellos no tienen acceso a Internet, y quienes sí lo tienen (que son más de lo que puedes imaginar) no están al pendiente de estos temas, ni sus círculos sociales dentro de las redes están al pendiente de estos temas, por lo cual, la difusión que se hizo de esta campaña en redes, o pasó desapercibida, o de plano no se mostró en sus redes de Facebook.

    Por eso el PRI es poderoso, porque su voto duro está ubicado en aquellos sectores (muchos de ellos vulnerables) que están desconectados de asuntos sociales.

    Y quienes no están «desconectados», forman parte de ese partido en su mayoría, y la capacidad que tiene el PRI para que sus miembros cierren filas (lo que los hace fuertes frente a los otros partidos) inhibe a estos últimos para que sean críticos con este tipo de decisiones.

    Sí, tú y yo estamos muy indignados. Pero nosotros de todos modos no íbamos a votar por ellos.

    Su postura ante la #Ley3de3 con el absurdo argumento de que «causaría una cacería de brujas» tiene sentido. Al PRI no le conviene que esa ley pase. Al PAN y al PRD sí, no porque no sean corruptos, sino porque estos partidos van en declive tal, que es preferible que se acoten ciertas prácticas de corrupción, a cambio de poder decirle a sus electores que ellos promovieron esta ley «anticorrupción» y se legitimen ante ellos.

    Y básicamente la tumbaron al dar la opción al servidor público si hace pública o no su declaración patrimonial. Es como preguntarle a un delincuente si quiere estar en la cárcel o quiere seguir siendo libre. Y esto lo hacen a pesar de la presión de todos los sectores de la sociedad, empresariales, religiosos, activistas de izquierda, etc. (aquí una lista de los senadores que rechazaron la ley)

    Porque los votantes que comúnmente votan por el PAN (clase alta y media) y PRD (clase media) sí están mucho más enterados de lo que lo está el voto duro del PRI. Igual están enterados los votantes independientes (voto útil) que son cada vez más. Que estos partidos hubieran aprobado esta ley, podría ser una razón para darles el beneficio de la duda, básicamente porque se podrían diferenciar más del PRI.

    PRI tumba #Ley3de3

    La conclusión es muy fácil. El PRI tumbó la #Ley3de3 porque afecta a los intereses de sus miembros, muchos de los cuales hicieron su patrimonio ilegalmente y tienen cola que les pisen. No dudo que haya entre sus miembros quienes ganaron su patrimonio solamente con el esfuerzo de su trabajo, pero hay muchos que no, y muchos de ellos ocupan posiciones clave en el gobierno mexicano.

    El PRI y el PVEM ignoraron de forma contundente a la sociedad, y es que como mencioné, bajo la lógica política, electoralmente no están en la necesidad de hacerlo. Por eso es que no recibirán castigo alguno. Apostarán al olvido, moverán sus estructuras, y tratarán (desde todos los flancos) de fragmentar el voto opositor para tratar de ganar las elecciones en el 2018.

    Este tipo de decisiones son un insulto a México, país que actualmente sufre de grandes problemas gracias a la corrupción.

    Esto me parece más grave, que por ejemplo, el «hackeo» que presuntamente le hicieron a Movimiento Ciudadano, quienes subieron a Amazon (a la nube, no para ponerlo en venta) un documento con el padrón electoral. Si bien no fue un acto con dolo (al menos, eso parece), en lugar de aceptar su responsabilidad y admitir que se puso en riesgo nuestra información debido a un monumental descuido, prefirieron inventar teorías absurdas que fueron desmentidas por el propio Amazon.

    Y es que muchos del PRI y el Partido Verde piden incluso que se le quite el registro al partido de MC por el acto (que sí merece una severa multa económica), cuando el PVEM sigue siendo un partido a pesar de todo. Quienes se beneficiaron de la corrupción necesaria para hacer que el PVEM no perdieran su registro, no tendrían razón alguna para hacer públicos sus patrimonios, derivados del dinero que obtienen los partidos políticos para su manutención, y que nosotros pagamos con nuestros impuestos.

    Dejamos pasar una gran oportunidad, una posibilidad de que los ciudadanos podamos rendir cuenta a nuestros políticos. Los responsables ahí están, son los mismos que están en el poder ejecutivo, son los mismos que han mandado a sus intelectuales orgánicos para desacreditar (sin éxito) al GIEI, relacionándolos de forma directa con gente como López Obrador (que seguramente la de ser más poderoso que la propia KGB como para hacer que el gobierno de Estados Unidos sugiera al nuestro seguir las recomendaciones de este grupo interdisciplinario).

    El PRI le sigue siendo mucho daño a México, y para muestra, apreté un botón.

    Por cierto, en change.org ya puedes firmar para pedir que se lleve a cabo una sesión extraordinaria y la ley no se caiga.

  • 10 preguntas para saber que tan buen ciudadano eres

    10 preguntas para saber que tan buen ciudadano eres

    ¿Te has preguntado si eres un ciudadano ejemplar? ¿Te has cuestionado si de verdad eres un activista que pone el ejemplo? Posiblemente no abonas en nada y no te has dado cuenta. Para eso he creado una lista de preguntas que te ayudarán a saber que tan buen ciudadano eres y que tanto te gusta realmente participar y luchar por tu país. Contéstalas sinceramente, nadie sabrá la respuesta mas que tú y tu consciencia. Empezamos:

    10 preguntas para saber que tan buen ciudadano eres

    1. Cuando encuentras en Internet información sobre algún acto de corrupción gubernamental o cualquier otro tipo de evento en perjuicio de la ciudadanía y lo compartes en las redes, tú piensas qué:

    a) Estás haciendo algo por tu país.

    b) No lo compartes, es una pérdida de tiempo estarse quejando.

    c) Estás compartiendo información.


    2. Afuera de tu casa están golpeando a una persona, tú:

    a) Seguramente piensas que se lo buscó o hizo algo para llevarse la golpiza y no haces nada.

    b) Te indignas, tomas una foto y la subes a las redes con el hashtag #TodosSomosEsaPersonaQueEstánGolpeando para quejarte de la pérdida de valores de la sociedad.

    c) Llamas a la policía o bien, bajas para tratar de calmar los ánimos.


    3. En tu colonia la tasa de criminalidad ha aumentado:

    a) Con los colonos te organizas para presionar a las autoridades y a la vez formar un grupo de vigilancia.

    b) No haces nada, confías en que las autoridades harán su trabajo.

    c) Le mientas la madre al Gobernador en las redes sociales y lo señalas como el responsable del aumento del crimen


    4. Vas manejando y una manifestación te bloquea el paso:

    a) Tratas de hablar con los manifestantes, tratas de comprenderlos y les pides amablemente que te cedan el paso.

    b) Les avientas el carro a esa bola de haraganes sin nada que hacer.

    c) Te sumas a su causa, con tu celular tomas fotos a los automóvilistas molestos, y los «denuncias» en las redes sociales por fascistas.


    5.- En las redes, ves una fotografía de humanos sacrificados en lejano oriente y posteriormente ves a dos gatitos cruelmente maltratados en una tienda de animales.

    a) Piensas que así es la condición humana y sigues con lo que estabas haciendo.

    b) Te indigna más lo de los gatitos y lo retuiteas tratando de explicar como es que nos estamos degradando como sociedad.

    c) Tratas de informarte más sobre lo sucedido en lejano oriente, y entender por qué es que están sucediendo esos atropellos.


    6.- Se ventila un desfalco por parte del Gobernador, a lo cual la autoridad se hace de la vista gorda.

    a) Entras a las redes del Gobernador y le mientas la madre, que todos sepan que es un «ladrón pendejo».

    b) Le dices a los indignados que se callen, que el cambio empieza por uno mismo.

    c) Propones con tus conocidos alguna estrategia para tratar de incidir y presionar para que la autoridad actúe.


    7.- Te encuentras información que hace una acusación delicada en Facebook. Esa información no advierte de donde proviene la fuente.

    a) Seguramente son manipuladores anti-sistema que quieren hacer caer al Gobierno, cuestionas la inteligencia del amigo-conocido que compartió la información y te molestas con él.

    b) Buscas en Internet dicha información para corroborar la fuente.

    c) Te enojas, y compartes dicha información en todas las redes para que la gente «abra los ojos».


    8.- Caminas por la calle y te das cuenta que un automovilista le está dando una mordida al agente de tránsito.

    a) Te acercas y les señalas que el acto que están cometiendo es erróneo.

    b) Es su problema.

    c) Le tomas una foto al automovilista y lo buscas en las redes sociales para hacer una campaña en su contra. ¡Que todos se enteren que es un corrupto!


    9.- Un reportero de tu ciudad asesinado, se presume que es #FueElEstado. Tu sientes que cumpliste tu papel como ciudadano cuando…

    a) Te dejas de quejar, son mentiras y mitos.

    b) Pones tu firma en change.org y le das «like» a la Fan Page

    c) Te informas y con un grupo de personas, presionas a las autoridades para que el hecho se esclarezca.


    10.- Te enteras que un asaltante mató a una persona en una colonia cerca de tu casa. ¿Quién es el principal responsable?

    a) El Gobierno, desde que llegaron, la delincuencia se incrementó. ¡Hay que rayárselas en Twitter!

    b) Es un problema multidimensional, el Gobierno es en parte responsable, pero también el asaltante posee libre albedrío y deberíamos preguntarnos también como sociedad cual ha sido nuestro papel.

    c) Es total culpa de delincuente, si hubiera pena de muerte, esto no ocurriría.

    Resultados

    Ahora vamos sumar las preguntas. Podría hacerlo en automático, pero la verdad prefiero que entrenen un poco sus cerebros y algo de aritmética básica no les vendría mal. Sumen el valor de sus respuestas de acuerdo a cada pregunta:

    1-  a = 1, b = -1, c = 0

    2-  a = -1. b = 1, c = 0

    3-  a = 0, b = -1, c = 1

    4-  a = 0, b = -1, c = 1

    5-  a = -1, b = 1, c = 0

    6-  a = 1, b = -1, c = 0

    7-  a = -1, b = 0, c = 1

    8-  a = 0, b = -1, c = 1

    9-  a = -1, b = 1, c = 0

    10-  a = 1, b = 0, c = -1

     

    Pasivista (Resultado negativo mayor a -2)

    Pasivista

    Eres una persona que no cree en la ciudadanía como motor de cambio, estás chapado a la antigua y sigues creyendo en el régimen vertical donde la sociedad se debe de someter al Gobierno. Crees demasiado en el orden y las estructuras rígidas como la forma idónea para que la sociedad se pueda desarrollar de mejor forma.

     

    Activista de sofá (Resultado positivo mayor a +2)

    Activismo de sofá

    Piensas que estás luchando, pero en realidad tu activismo se limita a desahogarte en las redes sociales y criticar al Gobierno como el culpable de todos tus males. Piensas que las redes sociales son el campo de batalla y que sólo basta con tweets, likes, y mentadas de madre en las cuentas oficiales de las gobernantes para cambiar la realidad de las cosas.

     

    Ciudadano responsable (Resultado entre -2 y +2)

    Ciudadano responsable

    Muchas felicidades, eres un ciudadano responsable que toma una postura activa en lo que acontece a su alrededor. Sí, te indignas con lo que pasa en el país, te molestas con los gobernantes, pero también propones, eres consciente y buscas un cambio sincero en tu país. Muy posiblemente pertenezcas a una organización civil o auxilies a las demás personas cuando te percatas de una injusticia o atropello.

  • 10 razones por las cuales deberías de salir a votar este 2015

    10 razones por las cuales deberías de salir a votar este 2015

    ¿No quieres votar? ¿Te da flojera? ¿Crees que todos son iguales? ¿No te gusta la política? Este listado es para ti:

    (más…)

  • ¿Defender la libertad de expresión? Sólo cuando se me hincha

    ¿Defender la libertad de expresión? Sólo cuando se me hincha

    En México tenemos un problema, y ese problema es que muchas personas defienden la libertad de expresión sólo cuando les conviene, o sólo cuando callan a los que dicen lo que quieren oír, pero no dan un centavo cuando callan a quienes tienen diferentes opiniones. Basta pasearse por Twitter, basta escuchar muchas conversaciones donde eso se corrobora.

    ¿Defender la libertad de expresión? Sólo cuando se me hincha

    En el 2012, muchos «chairos» se congratularon con la despedida de Pedro Ferriz de con, ahora, otros aplauden la salida de Carmen Aristegui, priístas (que por cierto muchos de ellos en las redes defendían a morir a Carmen en 2011 cuando lo de Calderón) y algunos que se hacen llamar libertarios. A veces las razones terminan siendo ideológicas: -Es que Pedro Ferriz era un vendido, es panista -Es que Carmen es una pésima periodista porque defiende a AMLO, ya la tenían que correr. Parece que el «me cae bien» y el «me cae mal» determinan quienes tienen derecho a expresarse. Tan malo es que Peña censure a Aristegui a que AMLO en el poder censure a Ciro Gómez Leyva (por más recalcitrante que sea este periodista). El autoritarismo puede ocultarse bajo diferentes ideologías.

    Lo que le hace falta a México son más voces, que todas las posturas ideológicas estén representadas. Es iluso pensar que debamos buscar a un periodista completamente objetivo (algo que se antoja imposible) y por eso es importante tener más opinólogos, de izquierda, de derecha. El ciudadano debería saber que para llegar a la objetividad (o al menos acercarse) debería de consultar diversas opiniones para llegar a sus propias conclusiones.

    Construir democracia es difícil porque se requiere de tolerancia, se requiere de respeto hacia aquellos que profesan otras opinones, por más absurdas que estas parezcan. En una democracia, los ciudadanos pueden llegar a levantar la voz para discutir sus ideas, incluso pueden ser sarcásticos y pueden interpretar el punto de vista de sus adversarios como algo estúpido, pero saben que sus adversarios tienen el derecho a emitir su opinión y no les coartan dicho derecho. Aquí en México no es así (al menos en muchos de los casos).

    Si queremos que México sea un país democrático y no uno marcado por el autoritarismo, debemos de empezar a ejercer la democracia nosotros mismos. En México ante la falta de argumentos se tiende a denigrar e insultar a las demás personas, incluso a hacer campaña en contra de ellas. A mí Ciro Gómez Leyva me puede parecer un pésimo periodista (y lo pienso), pero al final lo que atacaré de él es su punto de vista o sus acciones, no su persona como tal. Puedo decir que es un vendido, que es poco objetivo e incluso que su periodismo es mentiroso; pero muchos creen tener el derecho a denigrar y a hacer ataque personales, cuando él, tiene el derecho de expresarse, y yo defenderé su derecho, aunque no me gusten sus opinones.

    Nos hace falta mucho. Y creo yo que es algo lógico. Si los ciudadanos no respetan la libertad de expresión de los demás, de ellos surgirán gobiernos autoritarios, que llevarán su credo a instancias de más poder.

     

     

  • El gobierno que nos merecemos

    El gobierno que nos merecemos

    Ayer Iñárritu dijo que «ojalá que logremos construir el gobierno que nos merecemos». Entonces, si él tiene ese anhelo, por lógica asumimos que Iñarritu piensa que el gobierno que tenemos actualmente no lo merecemos. ¿Y saben? Tiene razón.

    El gobierno que nos merecemos

    Hay una frase que dice que «una sociedad tiene el gobierno que merece». Los gobernantes vienen de la sociedad, de hecho son parte de ella, son oficialmente ciudadanos como un barrendero, o un gerente de banco con credencial de elector. Pero las personas somos diferentes, la sociedad no es una masa uniforme cuyos integrantes poseen las mismas virtudes y los mismos defectos. El gobierno puede tener algo de «esa cultura que rodea a la sociedad», puede tener prácticas en común, vicios o virtudes, pero no necesariamente tiene que ser igual.

    Cuando Hitler llegó al poder en Alemania no necesitó que todos sus compatriotas fueran racistas (muchos lo llegaron a ser gracias a la propaganda política, otros se hicieron afines al nazismo por mera supervivencia). Naturalmente Hitler tenía algunos rasgos en común con los alemanes y no necesariamente todos ellos eran negativos. Hitler creció gracias a los problemas que Alemania vivía que se derivaron de la crisis de 1929 y de la humillación sufrida con el Tratado de Versalles después de haber perdido la Primera Guerra Mundial, entre algunas otras razones. Sí, en Alemania hay neonazis (una absurda minoría) y hay gente racista (minoría también); pero la mayoría no lo son, y si yo soy mexicano, puedo ir a Berlín o a Munich sin miedo a que me acribillen por no ser ario.

    De la misma forma se puede explicar el gobierno actual. Los mexicanos tenemos muchos defectos y mañas, tenemos vicios, pero eso no implica que todos seamos iguales a nuestros gobernantes. Es decir, el tipo de sociedad que tenemos sí influye en el tipo de gobernantes que tenemos en la cúpula, pero tampoco el gobierno es exactamente igual que la sociedad.

    En la política, los gobernantes viven bajo ciertas reglas no escritas exclusivas de su ámbito. Muchas de esas reglas surgieron cuando la sociedad mexicana era otra y siguen vigentes, mientras que en ese transcurso la sociedad ha mostrado cambios que crean un desfase entre la sociedad y el gobierno. La fuerte inconformidad que tiene la sociedad con el gobierno habla de ese desfase. No es que no seamos corruptos, tenemos muchos problemas, pero el grado de corrupción entre los políticos es más alto, e incluso dicha corrupción puede fomentar la corrupción dentro de la sociedad.

    Yo en el gobierno actual veo un grado de cinismo inconcebible, una total ausencia del sentido de la ética y muy poco compromiso con la sociedad. Yo no creo que todos los ciudadanos seamos así, incluso creo que son minoría. Pero sí es cierto que podemos ver algunos rasgos negativos repetidos. Como sociedad no nos hemos despojado de las prácticas corruptas. Muchos siguen dando mordida, o se siguen pasando asumiendo que es algo «chiquito y no se nota». Es decir, con nuestro ejemplo sí podemos abonar un poco para que las cosas cambien, y tendríamos la obligación moral de hacerlo. Pero hace falta más que eso.

    La fuerza de los gobiernos no necesariamente se sostienen por las similitudes que tienen con la sociedad, sino que también se pueden aprovechar de la condición vulnerable de una parte de esta (pobreza, ignorancia), al tiempo que inculcan un orden de valores (o antivalores) para que esta base o estas estructuras le den fuerza ¿suena, no?

    Al mismo tiempo, muchos políticos jóvenes que entran a la política no lo hacen para aportar ideas frescas, sino que siempre han sido parte y han estado cercanos al clan político. Son más parte de esa vieja clase política, que de esta nueva sociedad mexicana más participativa y más consciente de su entorno.

    Yo veo una sociedad mexicana que ha tenido mejorías con el transcurso de los años y una clase política que por su parte se ha empobrecido alarmantemente. La clase media (que por su condición es la que puede influir más) es la que ha mostrado un cambio mayor. Ésta es la que menos se identifica con el gobierno, y si bien todavía tiene muchos defectos, no está gobernada por políticos que están a su altura. Por eso es que sí creo que merecemos un gobierno mejor.

    Que lo merezcamos no implica que debamos de esperar con los brazos cruzados a que llegue. Más bien tenemos que esforzarnos, y mucho. Tenemos una misión muy complicada y tenemos que ser conscientes de eso.

  • Y si el amor por México fuera en los 365 días del año

    Y si el amor por México fuera en los 365 días del año

    Y retiemble el eeeeeh puto en las gradas.

    El país vive momentos de júbilo, no, no te confundas, la economía no ha repuntado, ni la corrupción ha desaparecido, ni la inseguridad ha sido erradicado. Se trata de un grupo de 11 futbolistas junto con los suplentes y su peculiar entrenador, que representando a nuestro país, han vencido a su similar de Croacia, ese equipo que viste a cuadros tal cual mantel de día de campo, como el que se dio la selección en el segundo tiempo.

    Y si el amor por México fuera en los 365 días del año

    Hace mucho no veía a los mexicanos tan unidos por una sola causa. No es que en temas políticos todos deban de opinar o pensar lo mismo, pero sí pueden tener el mismo fin de ver bien a su país. Eso que ni los partidos políticos ni la sociedad por iniciativa propia, la hizo un equipo de futbol que representa a México en un mundial, y a sus dueños, y los intereses que hay detrás. En la apariencia pareció que los aficionados quieren demasiado a su país y gastan todos sus ahorros para estar ahí con su selección que hasta hace pocos días, estaba muy por debajo de las expectativas, y que ahora al menos ya merecieron ser apoyados.

    No está mal apoyar a la selección, celebrar los goles de Oribe Peralta, el Chicharito, los desplantes del peculiar «Piojo» Herrera. El problema viene cuando ese amor se muestra solamente al equipo de futbol y no al equipo en su conjunto. De esta forma se termina convirtiendo en un falso nacionalismo, simbólico, que se apoya en tres pilares cuyos otros dos son el grito y la defensa del petróleo.

    ¿Qué pasaría si la energía para gritarle «puto» a los porteros del equipo rival se utilizara además para hacer de este país una sociedad mejor? ¿Qué pasaría si esa crítica permanente al estilo de juego de la selección se convirtiera en una sana autocrítica?

    Cuando llegué al aeropuerto de la Ciudad de México (sólo a mí se me ocurre empalmar mi vuelo con el horario del partido del cual sólo pude disfrutar el primer tiempo) una de cada cuatro personas vestía una camisa verde alusiva a la selección. Algunos incluso tenían la cara pintada. Se veía una cohesión, una unión que generalmente no se ve durante cuatro años. Personas de distintas clases sociales, que en días comunes suelen rechazarse, compartían una misma pasión. El tricolor, y la esperanza (cumplida) de ver a su selección en los octavos de final.

    Al sentarme en el restaurant donde comí antes de abordar el avión, otra persona compartió mesa conmigo para poder ver el partido. Platicamos de ello e incluso me terminó invitando a un evento en el cual participaría él en mi ciudad, Guadalajara. Ese patrón se repetía a mi alrededor. Un deporte podía unir a los mexicanos. ¿Por qué no podemos hacer eso por nosotros mismos?

    Al final el fútbol es un espectáculo, te proporciona grandes júbilos, pero son efímeros y tienen poca duración. Al menos se podría esperar que este efímero sentimiento de gloria sirviera como aliciente para cambiar las cosas, y no para evadirlas como sucede en muchos casos.

    Al final del día, los indicadores del país siguen siendo magros, los problemas existen. Y como alguna vez dijo algún comentarista de Televisa (sí, de Televisa), el mérito es de ellos y los ganadores son ellos. Este fenómeno de la gran afición que apoya orgullosamente en un mundial, es una muestra de que los mexicanos podrían unirse por un bien común. Pero pareciera que no tenemos los incentivos para mantener ese júbilo los 365 días del año, y así como el aficionado hace profundas críticas sobre el funcionamiento del cuadro titular, deberíamos hacerla también sobre el funcionamiento de nosotros como sociedad.

  • Deseos de navidad

    Deseos de navidad

    Soy un creyente de que los mejores regalos recibidos, son aquellos que no se piden, y que más bien, son producto del esfuerzo continuo del individuo por obtenerlos. Pero hoy me aferraré a la tradición de pedir a un ser supremo. Sea El Niño Dios, Santa Claus, o demás personajes a los cuales los niños piden sus regalos (y de quienes sospecho, una confabulación donde participan los papás de los niños).

    Deseos de navidad

    Entiendo que para Santa, hacer al gobierno priísta actual, un círculo de bondad y honestidad, o peor aún, lograr que nuestro querido Presidente se convierta en un estadista con altos niveles del intelecto, es algo más que imposible. Por eso me gustaría pedirle más bien, eliminar las causas para que este tipo de gobiernos existan, y para que su efecto nocivo se pueda contener o neutralizar.

    Primero. Quisiera tener una sociedad que se involucre más en política. Que se informe más, que piense más, que busque desde su posición ciudadana incidir. Al ver que una incipiente minoría despierta y lo hace, y ver que a pesar de todo, puede tener cierto poder; al tener más ciudadanos activos, lograremos hacer más democracia. No estuvo errado Gustavo Madero, el Presidente del PAN, cuando afirmó que «a los jóvenes les vale la política», y es que desatenderse de la política es casi como si alguien dijera que no le importa el estado de su salud porque no le entiende a eso y porque siempre es igual. Estar al tanto de lo que pase, debería ser una obligación moral de todos los ciudadanos, no importa que no guste, o que sea deprimente. Por más se cierren los ojos, más deprimente se mantendrá el estado de la política actual.

    Segundo. Quisiera que cambiáramos un poco el enfoque. Tenemos manifestaciones en contra de la privatización de Pemex, en muchos casos se cree que el modelo económico es la causa de todos los problemas. Pero muchas veces hay mucha apatía hacia la raíz de todos los males que es la corrupción. Muchos políticos incluso son cínicos y gustan presumir de todas las fechorías que cometen, pero en muchos casos, la gente pareciera ser displicente y enojarse solo en la comida o en las redes sociales. Hay mucho descontento, y es totalmente entendible porque responde a algo real, pero muchas veces está mal enfocado, y se expresa más con cartones evidenciando el bajo nivel intelectual de Peña Nieto o señalando características que no suelen ser el mal en sí, sino la corrupción que lo rodea, que con iniciativas ciudadanas con el fin de terminar con la corrupción, que condiciona todo aquello que es relevante, incluso la apertura de Pemex.

    Tercero. Quiero más ciudadanos que pongan el ejemplo. Conozco muchos casos de quejosos e «indignados» que a la primera oportunidad, dan mordida, tiran basura y no respetan su entorno, pero te rebaten cuando los recriminas porque aseguran que «una mordidita de $100 pesos no se compara con lo que nos roban los políticos». Necesitamos más ciudadanos ejemplares, que no necesiten ser reprendidos por las autoridades (que en muchas ocasiones pueden comprar) para que actúen bien, que dejen de pensar solamente en sí mismos y tengan un mayor sentido de la comunidad.

    Cuarto. Quiero que los mexicanos dejen de ser mediocres. Dejar de pensar que ser ciudadano se limita a trabajar 8 horas diarias, pagar impuestos de mala gana, y votar cada 6 años. Que los mexicanos dejen de creer en la cultura del menor esfuerzo, tanto en su trabajo como en el quehacer social. Necesitamos gente que se involucre, que participe.

    Todo aquello que deseo que cambie, la educación, la situación política actual, la economía, tendrá más posibilidades de ser cambiado, si estos cuatro puntos se cumplen. Si se quiere cambiar, se debe de tener voluntad para hacerlo. De lo contrario seguiremos estancados, y la discusión sobre como mejorar a México seguirá reducida a limitados círculos de académicos e intelectuales.

    Que tengan una feliz navidad.

     

  • El proceso de la construcción de ciudadanía

    El proceso de la construcción de ciudadanía

    Las sociedades están regidas por cierto equilibrio de poder, por varias relaciones de poder . Un ejemplo es la relación de poder entre gobernante y gobernado, en una familia donde el padre tiene cierto poder sobre los hijos, en el trabajo donde el jefe ostenta un poder sobre el empleado, y este último se organiza (desde una asociación de facto entre empleados o hasta un sindicato) como contrapeso, igualmente los partidos políticos. El intelectual ejerce cierto poder sobre sus lectores, el maestro también, el líder de opinión. El poder es la capacidad de influir en el comportamiento de las demás personas deliberadamente. Esta capacidad puede ser benéfica o perjudicial, y para que una ciudadanía funcione es necesario que existan contrapesos entre los diversos sectores de la sociedad, cosa que en México nos hace falta mucho camino por recorrer.

    El proceso de la construcción de ciudadanía

    Las sociedades más igualitarias y más justas son aquellas donde existen los suficientes contrapesos, y sobre todo donde dichos contrapesos sepan como ejercer dicho poder. Cuando hablamos de la construcción de ciudadanía, hablamos de ciudadanos gobernados, que también puedan ejercer cierto poder sobre quienes los gobiernan. Y me queda claro que para ejercer dicho poder, no es suficiente un «papel oficial» que hable de los derechos «que debería tener» el individuo. Sino que el ciudadano debe de tener la capacidad de ejercer el poder con el fin de preservar sus derechos y mejorar el entorno donde vive y convive.

    Para lograr un cambio se necesitan cuatro pasos (a mi consideración): La detección del problema, la manifestación y mediatización de dicho problema, la creación de una propuesta que busque resolver el problema, y la aplicación de dicha propuesta:

    «Quejarse de la situación» no es algo malo per sé,  en realidad es necesario, y es parte de este proceso. Si nadie se «quejara», si nadie alzara la voz, no se podría construir una propuesta, debido a que se desconocería dicho problema. El decir: -La situación de México está difícil. Estoy harto de la corrupción del gobierno- debería ser un primer paso. El problema es que no se logra trascender más allá, y no pasamos muchas veces del primer paso, de la detección del problema. Debido a que este primer paso es el que menos esfuerzo requiere, y menos voluntad.

    Se logra dar un segundo paso cuando llegamos a la manifestación y detección de dicho problema, se trata de poner el tema en el discurso. Y aquí ya implica cierto esfuerzo. Movimientos sociales como #YoSoy132, o el #OccupyWallStreet, son un ejemplo de ello (y que quedaron atorados en esta segunda etapa). Es la primera etapa en que la ciudadanía adquiere algo de poder debido a la generación de masa crítica. Mediante la manifestación (que no necesariamente tiene que ser callejera, puede ser también mediante redes sociales o aprovechando los medios de comunicación), se logra poner cierto tema en la mesa de debate, se logra generar conciencia en la sociedad sobre la problemática. El Sociólogo Manuel Castells afirma que en algún momento, los movimientos sociales son coptados o se diluyen con el tiempo, pero que lo que quedan son las ideas. Y en base a lo que nos comenta, diría que los temas deben de quedar lo suficientemente expuestos para que se de el tercer paso, que es el de la creación de una propuesta.

    Las manifestaciones suelen ser espontáneas, emocionales. Pero las propuestas tienden a ser más racionales y requieren trabajo (parte de ello explica por qué nos cuesta trabajo hacer esa transición), como lo sugiere la organización civil, Un Millón de Jóvenes por México en su sitio, con el slogan «De la protesta a la propuesta». Ya no sólo la impotencia o el coraje es el móvil, se necesita buscar gente experta en el tema (o estudiar mucho sobre ello), encerrarse, investigar, tal cual tarea de escuela, proponer, convencer. Al igual que en el segundo paso, las propuestas se deben socializar y se debe convencer a la sociedad, por qué es necesaria dicha propuesta. Cuando esta haya tomado forma, entonces se pasará a la cuarta y última etapa que es la búsqueda de la implementación de la propuesta.

    Se trata de incidir en las autoridades o en la sociedad para generar un cambio real. Las formas tendrán que ver con las circunstancias. En algunas ocasiones se podrá negociar con las autoridades, aprovechar épocas electorales para obligar a comprometer a los políticos, buscar aceptación en la sociedad, incluso habrán casos en que la presión volverá a ser útil. Por ejemplo, un grupo que tiene una propuesta para mejorar el transporte público, pero debido al caso omiso de las autoridades, deciden realizar una manifestación pacífica, sea en calle, en redes, presionando a los diputados, con la finalidad de lograr esa mejora.

    Este proceso de construcción social implica un esfuerzo grande. Los resultados no siempre están a la vuelta de la esquina, y es por eso que se han creado organizaciones civiles que buscan concluir el proceso en un mediano o largo plazo, o bien repetirlo. Pero se necesita de voluntad y un sentido de responsabilidad e independencia, por lo cual tenemos que tenemos que luchar con los fantasmas del paternalismo y la verticalidad. En un sistema autocrático y vertical como el ejército, una escuela primaria tradicional, una prisión (donde como menciona Foucault, una entidad ejerce poder total sobre los demás por medio de la vigilancia) o un gobierno totalitario será válida la creencia de que cumpliendo las normas se ha cumplido como ciudadano. Pero en un país aspirante a democrático, se debe colaborar, dar un esfuerzo extra para buscar incidir y usar ese poder implícito para buscar cambios reales.