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  • Salvador Allende, el otro 9/11

    Salvador Allende, el otro 9/11

    Por fin, esta fecha dejan de tener ya tanto peso los atentados en Nueva York. Poco a poco pasó a ser de un aniversario luctuoso a propaganda nacionalista. Y creo que mejor sería recordar el derrocamiento de Salvador Allende en el mismo día del mismo mes hace 39 años.

    Salvador Allende, el otro 9/11

    Caray, me impresiona como este personaje se ha convertido en un mito contemporaneo. No niego sus buenas intenciones, pero es que Chile fue literalmente un «desmadre» cuando él gobernó. Bajo su mandato se vivió una de las peores crisis de la historia, y también en su gobierno la inflación llegó al 606% (la más alta de la historia). Simplemente el país se le fue de las manos.

    Su suicidio lo convirtió en un mito. Se convirtió en un mito por la forma en la cual se llevaron a cabo las cosas. Se dio un tiro con el fusil AK-47 que le regaló Fidel Castro. Detrás de este atentado estuvo Estados Unidos que por medio de la CIA trató de acabar con el gobierno de Allende. Después del derrocamiento, Chile sufrió un régimen militar de 17 años comandado por Augusto Pinochet y patrocinado por, Estados Unidos, el país apóstol de la democracia.

    La historia fue muy condescendiente con Salvador Allende y le perdonó la mala gestión al frente del país. Sobre todo con el contraste de un genocida como Augusto Pinochet que no fue perdonado por la historia, pero si fue perdonado por las instancias internacionales. Nunca pisó la cárcel, Margaret Tatcher lo recibió en el Reino Unido con gran admiración y con los brazos abiertos.

    A la larga, los chilenos asimilaron el peso de la dictadura pinochetista, y debido a esto lograron salir adelante para posicionarse como una de las economías más importantes de Latinoamérica. Posiblemente el sufrir la dictadura, el tener que estar bajo un régimen autoritario y militarista, los forjó para que aprendieran a ser libres. En el pasado los chilenos no sabían ser libres. Y no se trata de sumarle méritos a Pinochet, el cual debió ser sentenciado por los tribunales internacionales por cargos de crímenes de lesa humanidad.

    Las «instituciones» internacionales fueron más agraciadas con Pinochet, pero la historia lo fue con Allende. Sin Pinochet no existiría el mito llamado Salvador Allende. Y sin Allende, Pinochet no hubiera escrito su historia. Los chicago boys que usaron a Chile como conejillos de indias para experimentar con una teoría neoliberal que sería puesta en práctica en otros países, quedaron agradecidos con Pinochet. Milton Friedman seguramente lo estuvo también, aunque él lo negó.

     

  • La juventud y el dominio global

    Ayer tuvimos una conversación en el programa «El Balcón de Sor Juana» el cual se transmite los martes en el sitio web www.arvisaradio.com, esta ocasión invitamos a la maestra de la U de G María Palencia Padilla, con la cual conversamos sobre temas muy interesantes. Nos centramos en lo que está sucediendo en Chile (donde hay un descontento porque gran parte de la población no puede acceder a la universidad), España y recientemente Inglaterra. La maestra es una investigadora por excelencia, la cual estaba muy preparada para abordar este tema, y logramos armar una mesa sino de debate, de reflexión, porque todos los que estuvimos en el programa estuvimos de acuerdo en general con los puntos que tocamos.

    Mucho de lo que está sucediendo en el mundo se debe a que desde la caída del comunismo y el triunfo de la doctrina neoliberal (pregonada por Milton Friedman y aplicada por políticos como Pinochet, Tatcher y Reagan) las corporaciones han crecido tanto que han rebasado la capacidad de maniobra de los gobiernos. Los políticos e intelectuales neoliberales prometieron progreso, pero ahora el mundo está sumido en una crisis económica y social. Los gobiernos no pueden hacer mucho, un ejemplo ocurrió con Zapatero que tuvo que dar marcha atrás políticas socialistas porque la presión de los efectos del mercado era tanta que podría ser contraproducente. Esas medidas podían provocar que la inversión de dichas empresas se escapara. Una de estas políticas era que las empresas estarían obligadas a darles «planta» a los empleados después de haber trabajado 6 meses con ellos, comentaba la especialista.

    Lo que se vive en España también es producto del agotamiento del sistema económico, el paro es muy alto y la gente está descontenta por la forma en que las grandes corporaciones se han manejado (en especial la banca). Ivan, externaba su preocupación porque como el descontento de la población era contra el gobierno español que preside Zapatero, muchos hispanos están pensando en votar por el partido conservador (Partido Popular) en detrimento del PSOE, como una forma de castigar y responsabilizar a los socialistas de lo que está ocurriendo. Pero aquí lo curioso es que las propuestas de los indignados españoles son socialistas. Pero el PSOE comandado por Zapatero no ha logrado satisfacer las demandas de los inconformes porque como ya dije, la presión del mercado es tanta, que el margen de maniobra de los gobiernos es escasa, ya no hay mucho margen de maniobra para crear empleos, para otorgar jubilaciones, y para mantener el estado de bienestar que por tantos años Europa había presumido tener.

    En la transmisión comparamos el fenómeno los movimientos de 1968 con lo que ocurre ahora en el 2011. María Palencia nos dijo que entre estos dos movimientos existen algunas diferencias. En 1968 los jóvenes eran muy idealistas, soñaban con modelos utópicos, el idealismo era lo que los movía, creían que podría existir un mundo mejor y no les preocupaban tanto temas que ahora son tomados muy en cuenta (el ecologismo y la sobrepoblación entre otros). Ahora en el 2011 los jóvenes son más pragmáticos, y si bien pueden profesar alguna ideología política, ya lo más importante es buscar la justicia social y el bienestar de la población, sobre los ideales teóricos que se manejaban. Los jóvenes de hoy a diferencia de los del 68 ven un futuro sombrío y desolador.

    Yo en mi experiencia con asociaciones civiles, con lo que he visto en estos movimientos, la gente (en su mayoría) que busca un cambio en la sociedad tiende a mostrar un ideal democrático. Tienden a la izquierda, pero han desechado ya las teorías de Marx y Engels. No están en contra del mercado, más bien critican su comportamiento y la forma abrupta en que han obtenido poder, lo que termina afectándolos como sociedad. Los fines que los jóvenes buscan son más bien pragmáticos. Ante la caída de los sistemas antiguos del siglo XX, y ante el claro deterioro del sistema neoliberal, los jóvenes buscan simplemente tener una vida digna, tener empleo, y tener un estado de bienestar como un sistema de salud universal, entre otras cosas.

    En México este sistema de capitalismo voraz también está haciendo mella. El panorama es desolador. No solo porque el país no crece, sino porque no se ha logrado reducir la desigualdad. Nos preguntábamos, ¿Pero por qué en México no ocurren este tipo de manifestaciones?. La respuesta que nos dió la maestra fue por el miedo en que vive la gente a causa del narcotráfico. Para el mexicano lo importante es acabar de una vez por todas con la inseguridad. Unos lo hacen apoyando al gobierno, otros manifestando su repudio. Pero las condiciones socioeconómicas que ha provocado el sistema actual ha alimentado el problema. Cada vez se invierte menos en universidades públicas (la UNAM tuvo que rechazar al 99% de sus aspirantes), surgen universidades de muy dudosa calidad, y cuando mucha de esta gente egresa, ve si bien le va, oportunidades de empleo precarias, o si no, no tienen oportunidades de colocarse. Esto hace que la opción de engrosar las filas del narco se haga rentable para los jóvenes. Y no solo ocurre eso, sino que se ha tratado de «neoliberalizar» la educación en México (fenómeno que también ocurre en muchos otros países), se eliminan materias sociales del contenido académico y se da prioridad a las materias técnicas. Es decir, con esto crean gente que puede tener aptitudes técnicas para desempeñarse en su puesto de trabajo, pero pierden la capacidad de criterio y de análisis, como si se trarara de construír robots que se dedican a trabajar y consumir. Lo peor del caso es que las materias sociales muchas veces alimentan a las técnicas, les dan un sentido. Si se va a estudiar biología, la ética es muy importante; si se va a estudiar mercadotecnia, la filosofía a veces ayuda mucho para crear estudios de mercado.

    El sistema capitalista voraz se desentiende de las necesidades sociales de la gente, y los deja susceptibles a los mecanismos del mercado. Los gobiernos de Reagan y de Tatcher incrementaron la pobreza en sus respectivos países (Estados Unidos e Inglaterra), ahora los efectos salen a flote. Los principales académicos en el mundo son críticos del neoliberalismo, inclusive dentro de las academias estadounidenses, de donde han surgido nombres como el de Stiglitz, Krugman (ambos ganadores del Premio Nobel) Noam Chomsky, o cineastas como Michael Moore. De hecho dentro de Hollywood, muchos de los actores se han manifestado en contra de las políticas económicas y la intervención de Estados Unidos en el extranjero. ¿Y qué decimos en el ámbito de la música?, muchos de las bandas de rock más populares también han criticado al sistema global que impera. Bandas como Pearl Jam se dedicaron a criticar el modelo económico y social de George W. Bush hasta el cansancio, también los integrantes de Radiohead han sido muy críticos de la globalización y el orden mundial, y no digamos de grupos como Rage Against the Machine el cual muestra contenidos que rayan en el comunismo. Grupos como Coldplay piden más comercio justo. Bandas más nuevas como Muse han criticado el sistema, en especial en la canción de su último disco «Uprising» donde hablan de la situación de la banca que terminó por afectar la economía de la sociedad y del dominio global en general.

    La juventud tendrá que, como dice Enrique Krauze, hacer que esto dure. Ella es responsable de su futuro y tiene que tomar cartas en el asunto. Los jóvenes de ahora probablemente son los que ocupen los cargos políticos del futuro. Pero es desde ahora que tiene que gestarse un cambio, se necesita una revolución, pero ya no una revolución ideológica, más bien pragmática, donde impere la búsqueda del bienestar y un mundo mejor.

  • ¿Ya se nos fué el barco?

    México siempre ha tenido una relativa importancia en el contexto mundial, dada la riqueza de sus tradiciones, y que en algunos momentos, ejercía cierta influencia cultural sobre otros países. Parecía que México podría aspirar en un futuro a algo mas, y pensar en ser uno de los primeros países emergentes en aspirar el desarrollo.

    En esos momentos donde países como España y Corea tenían un nivel de desarrollo similar, donde a pesar de la dictadura disfrazada priísta que vivíamos, teníamos un nivel de crecimiento mas que aceptable (en parte por el milagro mexicano), y la distribución de la riqueza no era tan dispar. Era tal vez solo cuestión de cambiar un poco la idiosincracia para tener la proa del barco mexicano apuntando hacia el primer mundo.

    ¿Que pasó luego?, básicamente España y Corea lograron hacer lo que México no pudo, ser un país de primer mundo y tener mas influencia en la esfera mundial. Países como el de la península ibérica, de donde antes venían los refugiados que huían de la dictadura franquista, ahora reciben a aquellos mexicanos que no tuvieron oportunidades en su propio país (véase fuga de cerebros). Todavía después llegó la ilusión y última esperanza con Carlos Salinas de Gortari, un espejismo, que al menos nos permitió ingresar a la OCDE; parecía que era realidad porque muchos ya nos veían en el desarrollo; pero en realidad vino una crisis tremenda, gracias a la cual hemos terminado con mas desventaja.

    Junto con Argentina, México es de esos países que han desperdiciado esas oportunidades clave para transformarse en algo mejorado. Mientras vemos a países como Brasil y Chile tomar un papel cada vez mas activo en el mundo y cambiar la realidad por si mismos, México espera a que las circunstancias cambien para ver si se puede modificar la realidad, como lo es su papel pasivo en la globalización donde desesperados buscan inversión extranjera, pero no parece que busquen generar fuentes de crecimiento internas (nada mas hay que ver la inversión pública en I+D). Son pocos los que se pueden jactar de querer tomar una posición activa, lo cual vemos en unas pocas empresas (Cemex, Modelo, o Bimbo por ej) que salen a comerse al mundo.  

    Mi pregunto es, ¿Cual es la estrategia de México hacia el futuro?. La verdad yo la desconozco, pero curiosamente si conozco la de Brasil (el Etanol principalmente) y las de otros países que están todavía en condiciones parecidas a las de nosotros. Y así como es básico en cualquier empresa tener una declaración escrita donde se mencione una misión y una visión, en México parece que no existe, ¿cual es la ventaja competitiva de México?, ¿acaso ya la hemos definido?.

    Y la idiosincracia cuenta y mucho, el mexicano parece que es por naturaleza (yo digo que es por cultura) una persona envidiosa a la cual le cuesta ver que los demás progresen, eso no solo lo vemos a nivel macro, lo vemos en el trabajo, en las familias y en muchos otros lados. Por una persona en México que dice «Yo me apunto» aparecen varias que dicen «No voy a dejar que te apuntes». No hablo de la crítica que se suele hacer algunos empresarios por sus malos hábitos, hablo de el gran esfuerzo para detener cualquier intento de sobresalir honestamente por parte de una persona.

    Y mientras Brasil y Chile piensan fortalecerse como naciones, nosotros vemos a supuesto Amero y a la Integración con el norte como única solución. Porque lamentablemente el pez gordo se come al chico.