Etiqueta: Arte

  • Una orquesta cuesta menos que un jugador de futbol

    Una orquesta cuesta menos que un jugador de futbol

    La música en el Siglo XXI, a menos que se aspire a ser una figura mediatizada, o que logre ser un hit internacional (sea buena o no), es una carrera ingrata que conlleva mucha disciplina y muy pocos ingresos. La ley de la oferta y la demanda no se compadece de los músicos, y no necesariamente porque sea mala per sé, sino porque la sociedad tiende a demandar poco un espectáculo presidido por un virtuoso de la música.

    Una orquesta cuesta menos que un jugador de futbol

    Vivimos en un mundo donde hay una tendencia a embrutecer a la gente, donde las artes y la música son las primeras que aparecen en la lista de recortes, porque posiblemente no las consideran directamenente productivas en base a ecuaciones micro y macroeconómicas. Pero posiblemente en una sociedad con acceso a grandes canales de información, se puede pensar prudente embrutecer a la gente para que no tenga la capacidad de asimilar la información que le llega. No es lo mismo un internauta que busca artículos de divulgación científica en Internet, o se informa de la actualidad política, que uno que sube memés chuscos en Facebook y navega en páginas porno.

    Si viviéramos en un mundo donde la gente tuviera cierta cultura, donde estuviera preparada, una economía de mercado, por el contrario, retribuiría a los talentosos, en este supuesto donde la gente tiene la capacidad para elegir lo que considere de más calidad o talento. Pero no es así. En una sociedad embrutecida, las fórmulas sencillas donde la creatividad no está puesta en el producto, sino en la imagen, en el branding y en el empaque, son lo que funciona. Esto es así, porque para poder valorar ciertos talentos, es necesario estar preparado para ello, y conlleva un esfuerzo el generarse la capacidad de apreciar el arte. La gente embrutecida es incapaz de poder apreciar la belleza de muchas expresiones artísticas, y si lo hace, es de forma generalizada, sin poder apreciar los detalles que marcan la diferencia entre una obra majestuosa y otra común y corriente.

    Las personas que saben apreciar el arte, son personas que tienden a ser mucho más críticas, y tienden a cuestionarse más el entorno que los rodea. No sólo eso, suelen ser más creativas e incluso más productivas. Una persona talentosa y cultivada tiene más capacidad de generar cambios benéficos en la sociedad, ya sea un pensador, un empresario, un científico. La gente embrutecida sólo podrá estar limitada a ser parte del sistema tal cual engranaje.

    Un jugador de futbol cuesta bastante más y gana bastante más que un músico o toda una orquesta junta porque es más demandado y despierta más pasiones. Ciertamente al igual que el músico, el futbolista debe de esforzarse para llegar lejos, no es de ninguna forma culpable de este contraste. Pero el músico sólo tendrá en la tribuna a una minoría, cada vez más minoría, que aprecia su talento. La gente embrutecida se aburrirá, no entenderá lo que hace y sólo podrá apreciar el sonido de las cuerdas o del clarinete, sin entender bien a bien, que es lo que se quiere expresar, ni mucho menos podrá entender los detalles que le dan ese toque a la obra.

    Pero en una sociedad global cada vez más embrutecida, se entiende entonces, como los precios de las transacciones de los jugadores de futbol rompen record, mientras que los músicos talentosos deben de buscar una segunda opción para sobrevivir.

  • No a las corridas de toros

    Decir que las corridas de toros son un arte es como justificar y promover la mutilación de miembros de seres humanos en los países islámicos porque es parte de su «cultura». Esta bochornosa práctica seguida en su gran mayoría por gente con ideas conservadoras, es algo que debería ser completamente inadmisible. La verdad yo no encuentro nada de «artístico» en el hecho de que un torero salga al ruedo con sus banderillas para ultimar a un toro que tiene pocas posibilidades de sobrevivir; no solo es repugnante la matanza de animales por motivos recreativos, sino que también el torero arriesga su vida en una práctica que no tiene sentido alguno.

    Por alguna razón existe gente a la que le llama la atención este salvajismo, posiblemente lo disfrutan como una forma de saciar algunos impulsos psíquicos, sentimientos violentos reprimidos o sabe que cosas. Pero no entiendo simplemente donde está «el sabor» de ver como un torero asesina a un toro. Lo único artístico tal vez sea la vestimenta tradicional del toreo, pero yo no le encuentro la «expresión artística» que algunos protaurinos defienden. ¿Qué está expresando un torero al matar a un toro?, simplemente lo está matando y punto, así como un artista, músico o pintor expresa en sus obras felicidad, tristeza, decepción y quien sabe que otras cosas, el torero no expresa nada más que el deseo del matar al toro para ser subido en los brazos de alguien más mientras la afición aplaude.

    Ole ole, parece un ritual zombie o un mantra sectario que se repite cada vez que el toro no logra interceptar al torero con sus cuernos. A diferencia de los deportes normales y decentes, el toreo no es tanto una competencia, simplemente es el placer de ver como matan a un toro; mientras el torero tenga grandes habilidades y el toro sea un animal difícil de lidiar la gente quedará totalmente satisfecha. En cambio si el toro no es de buena sangre, por más que sea bueno el torero, el público se irá decepcionado por la facilidad con la que se ha matado al toro.

    La mayoría de la gente que asiste a las corridas de toros se ven como elitistas, como personas «de bien», como si fueran personas de «buen gusto». El aficionado lleva su sombrero para sentirse parte de la fiesta, y en ocasiones lleva su puro. También ahí vemos a algunos políticos (muchos de ellos corruptos), empresarios y gente con mucho poder. La gente que asiste a ellas no se caracteriza por ser muy humanista, de hecho creo que es cierta la frase que dicen donde se afirma que así como la gente trata a los animales, trata a las demás personas.

    Yo estoy a favor de que erradiquen esta práctica. Entiendo que se mate a animales para que el ser humano tenga que comer, pero de ninguna manera justifico su muerte por simple actividad recreativa. De verdad la existencia de estas prácticas en la actualidad nos deja ver que al ser humano hispano le falta evolucionar.

  • Cuando el arte se convierte en una puta de los dineros

    Carlos Cuauhtemoc SanchezCarlos Cuauhtemoc Sánchez, el artista, filósofo y pensador mas importante del siglo XXI
    Para que un productos sea lanzado al mercado (vamos a poner de ejemplo el famoso iPod) se realizan varias actividades para determinar como se va a realizar un producto. En el mundo moderno ya no se improvisa y se sacan productos para «ver si funcionan». Ahora toda elaboración de un producto requiere un proceso.

    Para determinar como se va a diseñar un iPod y que valores agregados va a tener, se realizan estudios de mercado para determinar las preferencias del consumidor, se hace un análisis psicológico, cultural, social etc.. de este. Si bien el producto final no es totalmente determinado por estos estudios (la creatividad tiene una porción), al hacer una propuesta si se vuelven a hacer estudios para analizar la posible aceptación. No solo eso, el producto y las versiones de este están determinados en base a un serio análisis psicológico de los procesos de toma de decisión de venta del consumidor, sus necesidades etc…

    Para un producto este tipo de procesos viene bien, porque se le da al consumidor el producto que quiere, y cree necesitar; no necesariamente lo que de verdad necesita, porque en estos análisis es mas importante lo subjetivo que lo objetivo, la percepción sobre la realidad.

    Lo que el «american way of life» no entiende, es que el buen arte no se puede dar bajo este proceso. Y de verdad que en gran parte, la cultura americana, deja del lado la expresión humana por las oportunidades de negocio. El arte (si se le puede seguir llamando así) se convierte en una prostituta, con un buen cuerpo y semblante, pero un gran vacío en el interior.

    Este «arte» instantaneo, tanto como el arte valioso, generan cierto tipo de sensaciones y sentimientos en el ser humano. Pero a diferencia del arte valioso (donde esas emociones se generan porque el autor tiene el propósito de expresar algo y compartirlo), el arte instantaneo provoca este tipo de sentimientos con el objetivo de presentar un producto atractivo para que el cliente lo compre. Se hacen estudios para analizar el perfil del consumidor, como en el primer caso, y se «fabrican» las bandas de pop o rock en base a los resultados de estos estudios. Se busca un nombre sencillo de pronunciar, para que sea posicionable (RBD por ejemplo), y se busca generar una identidad con el target. Por ejemplo, para los adolescentes incomprendidos, que se quieren rebelar contra el sistema, se crea un grupo con integrantes tatuados, peinados «emo», temas de 3 acordes, pero eso sí, con una distorsión salida de un «mesa boggie» (para quien no sepa, esta empresa fabrica los amplificadores con la distorsión mas pesada que hay en el mercado) y con la sexta cuerda afinada en Re, para que la música sea mas pesada y agresiva.

    Se utilizan tendencias e ideologías que fueron genuinas en un inicio, pero que fueron absorbidas por el capitalismo estadounidense, que paradójicamente estas criticaron. Ahí salen los grupitos punk y nu-metal, hechos a la medida del cliente. Y no solo eso, incluso ven un grán negocio, en vender camisas del «che» guevara (paradójico).

    En los libros la cuestión es parecida en el caso de la pseudoliteratura americana. Se buscan crear textos emocionantes, pero que no tienen ningún trasfondo; tienen el objetivo de jugar con las emociones y ofrecer sensaciones agradables, pero el texto no tiene ninguna raíz valiosa. Un ejemplo claro son los libros de auto-tortura de Carlos Cuauhtemoc Sánchez; uno los leé y cree que ya ha aprendido todo lo necesario para mejorar como persona, pero el lector cierra el libro, y se da cuenta que no tiene nada, o cree tenerlo.

    Bien es cierto que a los autores del buen arte a traves de la historia no se les ha reconocido sus méritos en su momento (caso de Van Gogh o el filósosofo Arthur Schopenhauer), es a veces incomprensible que pseudoartistas sin ningún talento, y con un grán aparato mediático, tengan mas reconocimiento y admiración, que los que de verdad aportan algo a la sociedad.

    Pero eso es el arte visto desde la ideología americana. Nada mas una forma de hacer negocios. No es lo mismo «hacer el amor», que «coger con una puta», y los modelos americanos nos dicen que es la segunda frase.