Etiqueta: Alejandro Martí

  • Daños Colaterales

    En mis noches de dolor siempre pensé:
    quién habrá matado a mi hijo, habrá sido
    ese engendro maligno hijo de la impunidad
    o todos nosotros que con el paso de los años,
    con nuestra irresponsabilidad y ceguera, hemos
    creado lo que hoy estamos viendo. Quién es más
    culpable: el que deja hacer o el que hace. Alejandro Martí, 2008

    Qué bonito es ser alguien. Qué bien se siente tener un nombre que posea el peso suficiente como para llamar la atención de las autoridades. Qué satisfacción que los atropellos cometidos contra una persona conocida sean inmediatamente del dominio público, y levanten mil disculpas de parte de los responsables con tal de contener la oleada de indignación que sucede a los hechos irregulares.

    Para aquellas personas que son “alguien” y que han perdido familiares, o que han sido víctimas de violaciones a sus garantías constitucionales, ya sea por delincuentes o como daño colateral por parte de las autoridades, sus nombres les han podido brindar la satisfacción de la representación pública; el peso de sus apellidos les ha valido las disculpas de los altos dirigentes nacionales, ha hecho temblar las rodillas a más de un poderoso, y nos ha conmocionado a todos gracias a la difusión que de ellos han realizado los medios nacionales.

    Así sucedió con el empresario Alejandro Martí cuando exclamó su sentido “sin no pueden, renuncien” a los gobernantes y asistentes del Consejo Nacional de Seguridad en 2008, después de que su hijo, Fernando Martí, fuera asesinado tras ser secuestrado. O con Nelson Vargas, cuando afirmó que las autoridades de seguridad y los legisladores mexicanos “no hacen su trabajo” en el combate al plagio, durante el foro “Alto al secuestro” ese mismo año, después de que su hija Silvia fuera encontada muerta tras haber sido plagiada.

    Recientemente fue Javier Sicilia quien levantó la voz para apadrinar un movimiento luego de que su hijo Juan Francisco fuera asesinado a manos del crimen organizado, y ahora, en circunstancias menos trágicas, aunque también indignante, es lo acontecido al escritor y poeta Efraín Bartolomé, quien sufrió una irrupción ilegal en su vivienda por parte de agentes de la policía mexiquense, quienes lo amedrentaron a él y a su esposa, además de robarles sus pertenencias, durante un operativo que tenía la intención de capturar a Óscar Osvaldo García, presunto líder del grupo delictivo “La mano con ojos”.

    Si bien es plausible que el supuesto jefe de la banda y sanguinario asesino haya sido aprehendido, es reprochable que haya sido a costa de la seguridad y violación de los derechos fundamentales de civiles inocentes, considerados como víctimas colaterales de la impartición de la justicia. Si el poder que ciudadanas y ciudadanos les otorgamos a las autoridades significa preservar el bien común y mantener un Estado de Derecho que garantice nuestra seguridad, ¿de qué nos sirve un Estado que viola nuestros derechos de igual forma que los delincuentes, sólo que impunemente?

    Lo acontecido a Efraín Bartolomé, que él mismo relata y puede ser leído en el siguiente link: http://diariodecolima.com/o/colaboradores.php?c=10978, no ha sido el único atropello que las autoridades han cometido en los últimos años, pero sí uno de los que ha trascendido gracias a que se trataba de un personaje público, lo que me lleva a cuestionar: ¿Cuántas víctimas anónimas existen en México?, ¿cuántos “presuntos implicados” habrán ingresado a las de por sí saturadas prisiones?, ¿cuántas Jacintas Francisco estarán esperando su día en el juzgado?, ¿cuántos atropellos, cuántas violaciones se estarán cometiendo en este momento en el nombre de la ley?

    Es evidente que a los cuerpos de policías de todo el país les falta capacitación, no sólo en derechos humanos, sino en las mismas leyes mexicanas, para conocer dónde están los límites que acotan el poder que les brinda su investidura. Asimismo, el Poder Judicial carece de mejores técnicas de inteligencia en la búsqueda de evidencia que excluyan a la gente inocente de tener que sufrir atropellos de esta naturaleza. En esta ocasión, debido a que dicha violación se cometió en contra de una persona que contaba con la posibilidad de hacer escuchar su voz es que nos enteramos de lo ocurrido, pero ¿cómo cuidamos la integridad de aquellos que no cuentan con los mismos privilegios?

    Vivimos actualmente momentos muy difíciles en la lucha por defendernos del dominio del crimen organizado, por lo que nuestras organizaciones de seguridad pública y nuestras autoridades reciben toda la presión para lograr esa meta, pero la misma no debe de ser buscada a costa de nuestras libertades civiles. Es cínico querer alcanzar la justicia por medio de la ilegalidad, pretender despojar del poder ilegítimo a los criminales abusando del que les brinda su placa para atropellar a ciudadanas y a ciudadanos honestos. ¿De qué nos serviría ganar la guerra si los vencedores son igual de corruptos que los perdedores? Ahora, además de cuidarnos de los criminales, debemos de protegernos también de quienes se supone nos “cuidan” de tales.

  • La propuesta de Alejandro Martí

    Señor X

    Pero Cerebro,  Alejandro Martí es riquillo, . Y como Alejandro Martí es riquillo, tiene dinero e influencias para poder hacer una organización ciudadana, si. Los aficionados al América van a sus tiendas (cuando no al tianguis) a comprar sus camisetas. Y como son muchos los que compran, entonces le entra mucha lana a este empresario. Si, los riquillos, esos que explotan a los trabajadores.

    Cerebro

    Señor X,  ¿y si es rico qué?, ¿y si tiene recursos para hacer algo en favor de el país qué tiene de malo?. Entonces como Alejandro Martí es rico, ¿no tiene derecho a utilizar sus recursos para hacer algo por el país?, por Dios Señor X. Y es cierto o injusto que a veces parezca que a los ricos los tomen mas en cuenta, y que los miren mas cuando ellos sufren un secuestro. Pero tampoco es como que Alejandro Martí sea parte de un complot que busque acallar a los pobres.

    Las propuestas de Alejandro Martí de hacer comprometer a los políticos es interesante. Y creo que es algo que deberíamos empezar a hacer todos los ciudadanos. La democracia no se puede entender sin la ciudadanía que participa en el quehacer político del país. Lamentablemente nos quedamos dormidos, nos quedamos interesados en cosas mas banales como el chisme de Paty Chapoy, y creímos que con ir a votar, la democracia ya se iba a cumplir. Pero el ciudadano no hace nada, y entonces los políticos se aprovechan, saben que nada se interpondrá en la búsqueda del hueso y del poder, y que con el pan y circo es suficiente.

    La propuesta de Martí, no es una propuesta interesada, como lo es el Teletón, ni es un negocio. Es una propuesta sincera, motivada por la muerte de su hijo. El ha logrado convertir ese coraje e impotencia en un movimiento que busca motivar a la gente a participar, no a acarrearla.

    Esta propuesta compromete a los políticos, a la vez que invita a los ciudadanos a participar y vigilarlos. Alejandro Martí dice que su campaña no acaba a la hora de que los políticos firmen el compromiso de combatir la inseguridad. El sabe que sería una idiotez porque los políticos se desentenderían, por eso propone redes ciudadanas que estén participando constantemente en la vigilancia de el esfuerzo gubernamental para acabar con la delincuencia.

    Como saben, yo estoy participando en un movimiento llamado «Rescatemos Guadalajara A.C.». Nosotros no hemos invertido mucho dinero, incluso algunos hemos ofrecido nuestro trabajo gratis. Y logramos que los candidatos municipales escucharan nuestras propuestas, e inclusive que algunos los propusieran como propuestas de campaña (otra cosa es que las vayan a cumplir). Y para eso no necesitamos dinero, ni contactos. Lo que muestra que las personas de cualquier clase social cuando se organizan sinceramente, pueden hacer algo por hacer un cambio.

    Por otra parte, es cierto que, así como en la propuesta de «Anulo mi voto» se pueden ver algunas inconsistencias en la propuesta de Alejandro Martí, pero creo que mucho de esto se debe a que somos los novatos de la participación ciudadana. Y creo que estos movimientos van a dejar una muy buena experiencia, y vamos a aprender mucho del movimiento SOS de Alejandro Martí, y del movimiento Anulo mi Voto.

    ¿Habrá alguna coincidencia entre el año 2010 y este despertar de la ciudadanía?