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  • Activistas sociales, que no perdamos el tiempo dicen

    Activistas SocialesMéxico como una sociedad pasiva, paternalista, conservadora, patriarcal y de estructura vertical; como que no está muy acostumbrada a que la sociedad luche por sus derechos o por cambiar las cosas. Todos los poderes de facto nos han tratado de educar de una forma en que el prototipo es aquel individuo que obedece, que se somete, que no reclama, que trabaja duro, pero siguiendo las directrices de la sociedad «masa»; encajaría muy bien en eso que José Ingenieros llama «el hombre mediocre«. Bajo ese talante, el activista social es visto como una minoría, como algo casi detestable en la sociedad, alguien que busca romper con lo establecido. ¿Y que es lo establecido? es un régimen social autoritario patriarca construído por ese partido que duró 70 años en el poder y al cual ese partido de la derecha en la cacareada «transición democrática», se adhirió, y que incluso parte del sector de la izquierda lidereado por un mesiánico promete continuarlo bajo el disfraz del cambio. Además es fortalecido por los medios de comunicación tradicionales y por algunas instituciones religiosas que fungen más como cotos de poder que como una forma de propiciar un orden moral en las personas.

    Para un mexicano típico, que sigue las directrices sociales impuestas, el activista es algo así como un anarquista o comunista (si es que sabe que significan esos términos), un rebelde sin causa, desobediente, desobligado. Aunque curiosamente los activistas sociales, ya sea en reuniones (porque para desgracia de esos quesqueconservadores, muchos de ellos conforman organizaciones civiles que manejan estructuras parecidas a las de las empresas privadas para trabajar) o en manifestaciones, casi no se ve ya ese martillo con una hoz amarilla sobre una bandera roja, o sea «A» sobre un círculo. Tratan de etiquetar al activista, aun cuando es muy difícil hacerlo por la heterogeneidad que existe entre ellos, dicen que si no son comunistas, entonces son hipsters (que después la supuesta «gente bien» adopta como moda) chairos, y quien sabe que otros términos.

    El principal mito que han creado sobre los activistas es paradójico, porque los tachan de güevones. Al verlos acampar afuera de un centro comercial para manifestarse en contra de la insultante concentración de la riqueza, como una emulación del #occupywallstreet, les dicen que se pongan a trabajar. Curiosamente lo que buscan muchos de estos activistas son precisamente oportunidades de trabajo, desarrollo y bienestar. Yo en lo particular nunca he visto una pancarta que diga «Gobierno, manténgame y deme un puesto de aviador en una paraestatal». También curiosamente esa gente de intelecto mediocre cree que los activistas no trabajan. En realidad, a veces ellos se desgastan más que las personas que se limitan a trabajar 8 horas diarias cinco días a la semana para llegar a su casa a ver televisión. La mayoría de los activistas que he conocido trabajan, algunos en empresas, otros que para poder compaginar su activismo con el sustento económico trabajan como freelancers y aspiran a hacer crecer su negocio.

    Tan no son flojos, que muchos de ellos buscan seguir estudiando, leen, se capacitan, buscan maestrías si la economía y las oportunidades se los permiten. Muchos de ellos ni siquiera viven con sus padres, varios rentan departamentos lo que implica que tienen que pagar para costearse la luz, el agua, el techo y para eso tienen que trabajar. Y no, el gobierno no los subvenciona ni los mantiene, menos cuando para el gobierno, los activistas son unos «parásitos indeseables» porque muchas veces se oponen a sus políticas.

    Pero pues según aquellos mexicanos que confunden la sumisión con la disciplina, la rigidez mental con el orden, el sometimiento con el obedecimiento, ellos creen que los activistas pierden el tiempo. Pero cuando estos últimos logran un cambio positivo, los primeros lo disfrutan y ni se molestan en agradecer.

  • Ni estado ni mercado, empresas sociales una buena alternativa

    Empresas SocialesLo hemos visto, la economía neoliberal no ha cumplido con sus promesas, hablaron de libre competencia y crecimiento económico, y ahora vemos una concentración de poder en unas cuantas empresas que por medio de lobbying (o cabildeo) tienen la posibilidad de coaccionar a los gobiernos para implementar agendas que obedecen a sus intereses y no a los de toda la sociedad; en cuanto al crecimiento económico desde la aplicación de las medidas neoliberales este ha bajado, incluso nos decían que sin la intervención estatal en la economía las crisis económicas simplemente no existirían, en los últimos años hemos llegado a la conclusión de que esto es una falacia.

    Por otro lado podríamos pensar en el estado como una respuesta, quienes se encargarían de redistribuir la riqueza y encargarse de la «justicia social», pero el estado al ser un organismo altamente centralizado, con una alta concentración de poder, muchas veces se presta para fomentar la corrupción dentro de sus dependencias, y la asistencia social o mecanismos distributivos que buscan implementar, en ocasiones están condicionadas a generar una dependencia entre el individuo y el estado. Claro que esto es más notable en algunos países que en otros donde existe una cultura política más avanzada (como el estado de bienestar de los países nórdicos que logran cumplir con su función).

    Entonces ante un mercado que responde a las necesidades de las corporaciones,  donde los ciudadanos obtienen una ínfima ganancia por medio de lo que los mismos neoliberales llaman «el goteo» y ante un estado altamente burocratizado donde en muchas ocasiones se inhibe la productividad y los mecanismos distributivos más que paliar la pobreza generan una dependencia donde los ciudadanos en situaciones más vulnerables (y haciendo énfasis en los que están en una edad productiva) donde estos dependen del gobierno para sobrevivir, por lo cual se convierten en capital político para los partidos, quienes son utilizados como acarreados, se debe de pensar en una alternativa, ¿cuál es?

    Si existe, y estas son las empresass sociales, entidades relativamente nuevas que cumplen tanto con las funciones del mercado que son generar riqueza, empleos; y también cumplen con lo que el estado debería hacer, que es distribuir la riqueza. Estas empresas forman parte del mercado, es cierto, porque para su subsistencia deben de entrar en la dinámica del mercado; pero su finalidad no es solo «generar ganancias para sus accionistas» como dijera el monetario Milton Friedman, sino que una de las razones de su existencia es el apoyo a diversos sectores de la sociedad.

    Muchos dirán que ya existen las «empresas socialmente responsables», pero independientemente de que su filantropía ayude realmente o no a la sociedad no es lo que los mueve a ser empresas; más bien es una forma de legitimarse ante una sociedad que percibe con más frecuencia a las corporacione como máquinas de hacer dinero e incitar al consumo; es más bien una estrategia mercadológica para dar un rostro «más humano» a las empresas; pero su móvil no es la filantropía, es la obtención de máximas ganancias para los accionistas. En cambio las empresas sociales tienen como uno de sus fundamentos el tener una causa social, sin ella no tendrían razón de ser, porque si bien los accionistas obtendrán ganancias, también parte de estas irán destinadas a causas sociales. A diferencia de las empresas comerciales, esta modalidad sí representa un sacrificio real en lo económico porque mientras toda la filantropía de las primeras es deducible de impuestos, las empresas sociales destinan ganancias reales a causas sociales.

    Ahora haciendo la comparación con el papel del estado. La ventaja de las empresas sociales es que son organismos descentralizados, y que no se alimentan de los impuestos de los ciudadanos que en muchas ocasiones se malversan y van a parar a otros rubros que no tienen que ver con la mejora de la sociedad (pagos onerosos a funcionarios públicos, campañas electorales). Los recursos se obtendrán por medio de la innovación y el esfuerzo de los que integran este tipo de empresas, y estas se encargarán de buscar sectores a los cuales se puedan apoyar. Es decir, estas empresas reunen lo mejor tanto del sector privado como del público. Porque no fomentan la concentración del poder de capitales como ocurre en el sistema neoliberal, y además están obligados a obtener los recursos por medio del esfuerzo y el emprendurismo, y no de los impuestos del los ciudadanos.

    En Zapopan, por medio del gobierno se está fomentando este tipo de proyectos por medio de la campaña Incuba, donde a las personas que están dispuestas a emprender una empresa social son capacitadas para que puedan hacerlo. Cabe mencionar que estas empresas no adquieren de ninguna manera algún compromiso con el gobierno, y al arrancar se convierten en empresas totalmente independientes.

    Esta puede ser una muy buena solución para los activistas que además de buscar un cambio por la sociedad, también pueden tener generar ingresos propios o incluso financiar las actividades de las organizaciones civiles en caso de que este tipo de empresas sea creada por una OSC.

  • Yo, el activista.

    Este Viernes 3 de Diciembre iré a ayudar a unos niños con cancer, y saben??, me da gusto hacerlo, pero a veces me dá un poco de miedo (más bien bastante) porque yo se que me va a confrontar muy seriamente conmigo mismo. Estoy rodeado de muchos problemas (que si no tengo dinero, que si tengo crisis existenciales, que si tengo problemas aquí, allá, acuyá, valga, los problemas que todo mundo tenemos) pero afortunadamente tengo algo que estos niños no tienen, eso que se llama salud. Estoy seguro que cuando vaya allá, mis problemas se van a hacer chiquitos chiquitos.

    Hasta hace algunos años era un insensible social, no me importaba lo que ocurría en las calles, creo que fué hasta el momento en que leí un libro de Erich Fromm llamado «El miedo a la libertad» donde me empecé a sensibilizar por los temas sociales, pero todo quedaba en pensamientos. Abrí este blog para desahogarme y quejarme de todo lo que ocurre en la sociedad: Que si los partidos políticos, que si el gobierno, que si nosotros como sociedad, pero había que hacer algo más.

    Decidí por lo tanto colaborar más activamente ingresando a una asociación civil llamada «Fundación Rescatemos Guadalajara A.C.» porque yo siempre era de la idea de que mi ciudad necesitaba un Metro. Lo hice donando una encuesta cuyos resultados fueron entregados a los candidatos a alcaldes en la Zona Metropolitana de Guadalajara. Sentía que estaba ayudando, pero mi hambre por ayudar e involucrarme en los temas sociales se hizo más grande. Por ello decidí entrar a Movimiento Propuesta Ciudadana, que abarca diversos temas y con los que ahora iré a ayudar a estos niños, donde muchos de ellos probablemente mueran en los próximos años.

    Dicen que para ayudar uno tiene que estar muy bien con uno mismo, que uno debe de entregar lo que uno tiene y no lo que no tiene. Tal vez no esté pasando por uno de los mejores momentos de mi vida, pero tengo un fuerte deseo de colaborar, de poder autorrealizarme y dejar mi huella en la sociedad. A veces parece egocéntrico de mi parte, pero a veces quisiera que la gente me recordara por las cosas buenas que he aportado a la sociedad. Mucha gente dice que soy buena persona, que soy honesto, que tengo buenos sentimientos, pero eso para mí no basta. Ser bueno en la vida es lo más fácil que uno puede ser, y si uno no es fuerte, por más bueno que sea, no verá los frutos realizados. Ya lo decía Oscar Wilde: «En el mundo los buenos no son premiados ni los malos son castigados, los que triunfan son los fuertes y los que fracasan son los débiles, eso es todo«.

    Y por eso yo creo que para poder aportar algo a la sociedad no solo se necesita de bondad (algo que ya es indispensable), se necesita de fortaleza y habilidades. Eso me lo han demostrado gente que trabaja en estas organizaciones donde estoy parado y que afortunadamente han logrado dejar huella en una comunidad. La bondad es el automovil, pero sin gasolina no se llega a ningún lado.

    Espero, queridos lectores, que ustedes también algún día decidan hacer algo por la sociedad (sino es que ya lo están haciendo). Creo que es una grata forma de buscar sobresalir pero a la vez compartiendo los frutos de la realización personal con los demás. Si nosotros no hacemos nada por la sociedad ¿quien lo hará?.