Etiqueta: aborto

  • El aborto, el ITESO y la libertad de expresión

    El aborto, el ITESO y la libertad de expresión

    El aborto, el ITESO y la libertad de expresión

    Hay temas de los que yo no suelo opinar porque considero que no tengo todavía la sabiduría para emitir una postura categórica. El aborto es una de ellas. Si bien estoy completamente convencido de que el aborto moralmente es algo malo, es algo que yo nunca haría ni promovería (máxime cuando es producto de una responsabilidad no asumida), me parece un tema muy complejo argumentar si es algo que deba estar penalizado o no, sobre todo al partir del hecho de que no todo lo moralmente malo necesariamente debe ser prohibido por el Estado. Entonces aquí habría que traer muchas cuestiones hacia la mesa, y en ese ejercicio yo no he definido mi postura, y tal vez no termine haciéndolo desde algún tiempo. No puedo defender o atacar algo donde no tengo una postura definida, sería algo irresponsable para con mis lectores. 

    Pero sé que para definir mi postura entonces debería escuchar los argumentos de ambas partes. La mejor forma de llegar a una conclusión es escucharlas, y de acuerdo a mis convicciones y a mi criterio considerar o desestimar los argumentos que ambas posturas me puedan dar ¿no?

    Dicho esto, ejercer presión para censurar una conferencia opuesta a la postura propia es un acto de censura. La izquierda lo ha hecho. Por ejemplo, reventando conferencias como las del argentino Agustín Laje porque muchas personas no están de acuerdo con él (una cosa es que no simpatice con él y otra cosa es restringirle la libertad de expresión a la que él tiene derecho) y en ocasiones insultando a quienes tienen opiniones distintas. Pero en esta ocasión quien intentó censurar una conferencia fue la derecha. Varios conservadores ejercieron presión en redes para que esa conferencia se lleve a cabo.

    Hay que decirlo de forma categórica, eso es un acto de censura. No podemos relativizar el acto.

    Y como para mí es importante poder escuchar ambas posturas, entonces se debe garantizar que ambas partes puedan organizar libremente conferencias. La censura también es un acto de infantilización del individuo donde consideramos que éste no tiene la capacidad de deliberar por sí mismo y, por ende, debemos restringirle la información a la que puede acceder. 

    Otro argumento que he escuchado de estos mismos conservadores es que el hecho de que la conferencia tenga solamente una postura en pro del aborto es un acto intolerante. Eso es falso, porque en ese caso, lo mismo aplicaría para las conferencias que ellos llevan a cabo en pro de la vida. No en todos los foros deben estar ambas posturas, la pluralidad consiste también en que el individuo tenga acceso a las distintas opiniones.  

    Tampoco es un argumento válido argüir un sesgo ideológico de la institución, ya que en la práctica es difícil que una institución tenga una inclinación política completamente neutral ¿o acaso la UP o la UAG la tiene? Lo que sí debería garantizar una universidad por definición es la libertad de expresión de todas las voces, y también es importante que en una sociedad dada existan alternativas para las distintas formas de pensamiento de tal forma que los padres inscriban a sus hijos en la universidad que se adecue más a sus valores.

    Sí sería un problema que el ITESO no permitiera que unos estudiantes contra el aborto hicieran su conferencia. También lo sería que los estudiantes intentaran reventar dicha conferencia porque no quieren que opiniones distintas a la suya se escuchen. Y sí, yo sé que en varias instituciones universitarias en distintos lados del mundo eso ha ocurrido. Pero así como he criticado a la izquierda anteriormente, en estos artículos hago lo propio con los conservadores por replicar los mismos actos de censura que en otras ocasiones ha llevado a cabo la izquierda.

    Creo que ambas posturas merecen ser escuchadas. Creo también que un acto de censura en una sociedad tan interconectada como la nuestra es algo muy contraproducente, sobre todo porque solo termina amplificando el mensaje de aquello que se quiere censurar. 

  • El peso del aborto para las mujeres

    El peso del aborto para las mujeres

    Si alguna postura no voy a cambiar yo, es la de mi oposición al aborto, que sea como sea, que si el feto tiene tantos meses, para mí es un ser vivo y nadie tiene derecho a ser despojado de su vida.

    La penalización del aborto acarrea un problema sexista. Ambos sexos pueden matar, violar, robar, pero sólo la mujer puede ser criminalizada por abortar, y los únicos hombres que pueden llegar a ser castigados son quienes se encargan de extraer el feto de la panza de las mujeres.

    El peso del aborto para las mujeres

    Tengo mis serias dudas respecto a la criminalización del aborto (es diferente oponerse al aborto, que apoyar el castigo penal de aquellos quienes abortan). Quien carga con todo el peso del aborto es la mujer. No solo por la situación jurídica de casi todos los estados del país, sino porque abortar no es una decisión sencilla (a lo contrario que sugieren algunos, que las mujeres no van a tener empacho para abortar a granel) y viene en juego la estabilidad psicológica de la mujer. Pero quien toma la decisión de abortar no es solamente ella, sino su pareja, e incluso a veces los padres o gente cercana a ella. -¿Cómo vas a mantener a un niño, si apenas me alcanzan pa los boletos del juego del América? ¡Qué desconsiderada! ¡Abórtalo, yo no lo voy a mantener!

    Si se pretende criminalizar a la mujer que abortó, se debería entonces criminalizar a aquellos que la incitaron. En otros tipos de privación de la vida (asesinatos) se habla de un autor intelectual. En cuestiones del aborto no, todo el peso recae sobre la mujer. No sólo eso, es a ella a la que se señala socialmente y no tanto a su pareja que lo incitó.

    Primero. Si se desea criminalizar el aborto, con lo que no estoy de acuerdo. Deberían existir mecanismos para lo cual se sancionen a quienes hayan podido «invitar» a la mujer a que lo haga ¿Pero como comprobarlo? ¿Cómo se podía probar que eso sucedió realmente? También ¿Qué hacer en el caso de que una mujer sea abandonada por su esposo o pareja y termine en tales serios problemas económicos que decida abortar a su hijo debido a que no sabe cómo mantenerlo? Son muchas las cuestiones.

    Y mientras yo creo que al aborto hay que combatirlo por diferentes flancos. Primero, debe de haber una mejor educación sexual, no soy experto en ello, pero creo que se debe prevenir ese riesgo por todos los medios, desde los anticonceptivos, hasta la abstinencia y el sexo responsable. Debe haber un mayor apoyo de los padres a sus hijos, que ellos sean los que los eduquen y no los amigos del barrio o La Rosa de Guadalupe. Se debe de alguna manera promover el dar en adopción a niños cuyas madres no los pueden mantener.

    Yo en lo particular no estoy de acuerdo con esa frase que dice «es mi cuerpo». Un feto es otro ser independiente cuyo inicio de su desarrollo se gesta en el cuerpo de la mujer, pero ya no es de ella. El aborto es algo que se debe de evitar, porque no sólo implica la pérdida de una vida, sino que puede implicar afectaciones psicológicas a la persona que aborta. Pero tampoco creo que sea la criminalización de las mujeres la solución. Una mejor educación y concientización creo que podrá ayudar a reducir el número abortos (eufemísticamente llamados, interrupción del embarazo).

  • ¿Toda vida es sagrada?

    “Toda vida es sagrada”  es la frase repetida por médicos, padres, profesores de ética y líderes religiosos y espirituales, pero… ¿qué es la vida?

    El término vida, desde el punto de vista de la biología, hace alusión a aquello que distingue a los reinos animal, vegetal, fungí, mónera y protista del resto de realidades naturales. Implica las capacidades de nacer, crecer, reproducirse y morir, y, a lo largo de sucesivas generaciones, evolucionar.

    es.wikipedia.org/wiki/Vida

    Las células, claramente, entran en la definición anterior (nacen, crecen, se reproducen y  mueren), lo que quiere decir que las células están vivas, entonces… ¿la vida de las células es sagrada?, de ser así cosas como quemarse la mano o rasparse contra la pared son actos homicidas que merecen ser castigados…

    Las células forman tejidos, los tejidos forman órganos, los órganos forman aparatos y sistemas, los aparatos y sistemas forman individuos, los individuos forman poblaciones… Lo anterior se conoce como niveles de organización, que son los distintos grados de agrupación que hay en la materia viva desde la célula hasta las interacciones entre los organismos desarrollados (humanos, perros, caballos, etc,.) La vida se considera sagrada cuando se alcanza el nivel de individuo, entonces, ya entrando al punto crucial de este texto… ¿por qué se considera la vida de un feto es sagrada?

    Argumentos:

    • La vida de un feto, como tal, no existe ya que un feto es una maraña de células en formación.
    • Si dicha maraña celular llegará o no a conformar a un ser vivo es irrelevante a la hora de practicar un aborto ya que dicho ser vivo no existe aun.
    • Se puede alegar que el producto siente dolor durante el aborto hasta el tercer mes de gestación, antes de eso el sistema nervioso (el que nos da el sentido del tacto) no está bien formado.
    • Los argumentos contarios a los abortistas son, en su mayoría, ideas románticas sobre la vida.
    • Antes de preocuparse por los fetos y los embriones hay que ver por los organismos ya formados que son miserables en el mundo.

    ¿Qué nos hace mejores que los demás seres vivos con lo que compartimos este mundo?, ¿la capacidad de razonar? ¿o simplemente nuestra natural ególatra, misma que nos hace pensar en un Dios creador que nos heredó la Tierra, nos hace sentir superiores a las otras especies?;  aun perteneciendo al mismo nivel de organización que los animales, plantas y hongos tenemos que proclamarnos como dioses de este paraíso terrenal al que llegamos y convertimos en infierno…

    El corazón del caballo late, igual que el nuestro, sus pulmones y estómagos funcionan de manera similar a los humanos y de aun así los montamos como muestra simbólica de la superioridad del “hombre sobre la bestia”…

    Así como un feto humano abortado pudo llegar a ser un hombre o una mujer saludable un huevo  pudo llegar a ser un gallo, la diferencia radica en que por uno se llora y se le pide a Dios un perdón y que el otro yace inerte en la cocina esperando que el hambriento humano rompa su membrana… Vivimos en una mentira, pues no toda vida es sagrada, al contrario, para cualquier miembro de nuestra raza ninguna vida ajena lo es… no nos interesan los bosques que talamos ni las especies que aniquilamos, ni siquiera los similares que marginamos y condenamos a la pobreza, entonces, ¿cómo podemos decir que nos importan un montón de células dentro del vientre de una mujer…  Tenemos necesidades, y  comer es una de ellas, pero desde tiempo atrás confundimos el comer con asesinar.

    Discutía con un conocido sobre el tema y él me dijo que lo criticable del aborto está en que es un proceso invasivo para la mujer, cosa que es verdadera, pero lo es igualmente la extracción de un apéndice:

    -Puede ser- le dije- que el problema con el aborto esté en que involucra a la vagina y en que se cree se mata a un ser humano, cuando lo que se está “matando” no es un ser humano aun.

    El aborto y la masturbación son temas polémicos meramente por su carácter sexual; pero el pene y la vagina son sólo los órganos con los que perpetuamos la especie… ¿qué tienen de vergonzoso?, sería interesante analizarlo en otra ocasión.

  • Defender la vida

    Relata la antropóloga Françoise Héritier, en su libro Masculino/Femenino II, disolviendo la jerarquía, cómo se dio en la antigüedad la apropiación de la sexualidad femenina. En los orígenes, los hombres se maravillaron de la capacidad de las mujeres, no sólo de reproducirse a ellas mismas, a lo igual, sino también a lo diferente, a los hombres, por lo que consideraron necesario apropiarse de aquel extraño bien para poder asegurar su trascendencia. Más tarde, comenzaron a observar que una mujer no podía reproducirse sin antes haber tenido contacto sexual con un hombre, y que el producto de su embarazo tendría rasgos físicos que recordaban a aquél, por lo que infirieron que, aun cuando en ella se hubiera gestado aquel nuevo individuo, éste no le pertenecía, pues había sido puesto ahí por su divinidad o sus ancestros, siendo ella sólo el recipiente del mismo. Nace así la mujer-receptáculo, cuyo contenido cobra una importancia capaz de nulificar su voluntad.

    El tema del aborto es particularmente complicado, porque involucra creencias e ideologías religiosas que difícilmente tendrán una conciliación con los grupos que están a favor de su despenalización. Aunque la ley, la razón y los organismos internacionales de derechos humanos estén a su favor, la idea planteada por la Iglesia Católica Romana sobre la implantación de la vida en el cigoto desde el momento mismo de la concepción tiende a colarse hasta en los más renombrados integrantes de la política, el mundo intelectual, e incluso el jurídico, con resultados como el que pudimos contemplar la semana pasada, cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación quedó a un voto de declarar la inconstitucionalidad de las reformas de las Constituciones locales que protegen la vida desde el momento de la concepción.

    Hay que tener claridad, sin embargo, de lo que en realidad está en juego. A pesar de que el discurso público en favor de mantener estas reformas apela a la defensa del no nacido, en realidad lo que se está negando es la autonomía de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo. Las leyes que dicen proteger la vida desde el momento de la fecundación derivan en una criminalización de las mujeres que, por la razón que sea, no desean convertirse en madres; en Baja California, por ejemplo, según datos de www.elnformador.com.mx, al menos 20 mujeres esperan un proceso judicial por haber abortado.

    Las leyes que penalizan la interrupción del embarazo son exclusivas para las mujeres, por la sencilla razón de que los hombres no pueden embarazarse, lo que constituye una discriminación doble, tanto al marcar esta diferencia en los Códigos Penales, como al no enfocarse en la otra parte indispensable para que una gestación pueda suceder. El pretender obligar a una persona a hacer cualquier cosa sobre su cuerpo es negar la autonomía que ésta puede tener por el mismo, es desposeerla de su libertad de decidir sobre lo más personal que puede llegar a tener, donde, además, las consecuencias serán para sí misma.

    El discurso apasionado por la protección de la vida se termina en el momento en que ésta comienza, es decir, en el momento en que el niño o la niña nacen y pasan a formar parte del patrimonio exclusivo (y en ocasiones inexistente) de la madre, sin que sus posibilidades por continuarla sean ya motivo de grandes discusiones entre liberales y conservadores. El tema entonces no es por la «defensa de la vida», sino por la libertad de una mujer al definir su sexualidad y todo lo que esto implica, incluyendo la maternidad.

    Los argumentos utilizados por los sectores conservadores tienden a culpar a las mujeres por el uso irresponsable de sus gónadas, aduciendo que en estos tiempos cualquier persona sabe que el intercambio sexual entre un hombre y una mujer puede ocasionar un embarazo. Estas personas olvidan que la educación sexual que existe en nuestro país es deficiente, y en muchos casos nula; que efectivamente hay jóvenes y adolescentes que no saben cómo se produce un embarazo, y que incluso hay bastantes casos en los cuales éste es fruto de una relación sexual no consentida. Pero fundamentalmente dejan de lado el machismo implícito en su moralina retórica, donde las consecuencias, físicas, morales, legales, económicas, sociales, etc., son todas para la mujer preñada, quedando el ausente padre suficientemente libre de culpa y responsabilidad, a veces porque no quiere hacerse cargo, en ocasiones porque desaparece. ¿Por qué se tolera esta diferencia? ¿Por qué se toma a la mujer como la única culpable al optar por un aborto, sin considerar que hubo otra persona involucrada para que éste tuviera lugar? ¿Por qué se le criminaliza sólo a ella? ¿No sería más justo, ante la imposibilidad de incluir a los hombres, evitar penalizar a las mujeres?

    A pesar de «los tiempos en los que vivimos», seguimos uniendo el sustantivo mujer con el de madre, confundiéndolos con uno mismo, creyendo que sólo porque tenemos la capacidad física de procrear, la responsabilidad de convertirnos en madre es solamente nuestra. La prueba podría ser el número de mamás solteras que hay en México por abandono del cónyuge, contra el de padres solteros. Hasta donde yo sé, la inmaculada concepción no se da desde los tiempos de María, y a menos que se haga uso de costosos desarrollos tecnológicos, para lograr un embarazo se requiere un mínimo de dos. ¿Por qué entonces se observa sólo a la mujer cuando se discute el aborto?

    Porque se supone que el sueño de toda mujer es el de convertirse en madre, así lo sugirió en una ocasión el presidente del Colegio de Médicos en Colima, por lo que cualquier mujer que decida no hacerlo es una aberración ante los que comparten esta mentalidad; es una disidente, una mala mujer que intenta recuperar la posesión de su sexualidad, aquella que es tan celosamente guardada por los hombres que las gobiernan.

    Estar a favor de la vida, en mi opinión, no implica salvaguardar la integridad de un cigoto, sino brindar completa autonomía a un ser humano del uso de su cuerpo, así como abrir canales para brindar información suficiente y acceso a métodos anticonceptivos, para no tener que llegar a una decisión tan difícil y controvertida como ésta. Defender la vida no es sólo cuidar que el fruto de la concepción se logre y nazca, sino tomar responsabilidad de lo que ocurra después; es dejar de obviar a los cientos de mujeres que cada año mueren por recurrir, desesperadas, a métodos abortivos alternativos, o a clínicas insalubres y no autorizadas. Defender la vida es dejar de ocultarnos en discursos moralinos destinados a hacernos sentir bien, olvidando la historia de mujeres vivas, que sufren consecuencias reales por la discriminación obcecada de México.

  • El aborto, ¿Cómo prevenirlo?.

    abortoVimos que hace unos días en Baja California y en San Luis Potosí se criminalizó la práctica del aborto desde la concepción. Es decir desde la unión de de el espermatozoide con el óvulo. Yo estoy de acuerdo en que el abortar a una criatura es algo malo (a excepción de que la vida de la madre esté en peligro), no porque la Iglesia lo diga, sino porque se está privando a un ser vivo de poder tener vida. Alejándonos un poco de los argumentos de la Iglesia para poder adaptar mis argumentos a aquellos que no son religiosos, considero que la vida es algo que va más allá de procesos químicos y materiales de nuestro cuerpo, el hecho de tener conciencia nos dice que nuestra vida va más allá, aunque dependa de ellos para su buen funcionamiento. Se habla de que la mujer tiene derecho a decidir sobre su propio cuerpo, pero al tener una criatura ya estamos hablando de otro cuerpo el cual ya no es parte de ella, y funciona de manera independiente.

    Pero también hay otra cosa que es cierta, es que a pesar de que esté prohibido, las mujeres de todos modos abortan en clínicas clandestinas o insalubres, poniendo en serio riesgo su vida, lo cual termina siendo peor, porque entonces estamos hablando de la posible pérdida de dos vidas, no de una. Es por eso que yo me la pensaría dos veces el penalizar el aborto si lo vemos desde un punto de vista pragmático. Lo importante aquí es reducir el número de abortos, el hecho de penalizarlo tal vez no lo haga con la eficiencia que se cree y tal vez sea contraproducente. Creo que las autoridades deberían buscar otras alternativas para reducir el número de abortos en su mínima expresión.

    Uno de los medios más eficaces es el uso de los anticonceptivos. La Iglesia los prohibe, pero el tener sexo es una necesidad natural del ser humano. En otros tiempos, las familias tenían muchos hijos, por lo cual la gente tenía sexo frecuentemente y su necesidad estaba satisfecha, de hecho los condones no existían para ese entonces. Pero en estos tiempos la gente no se puede dar el lujo de tener varios hijos, y de hecho las parejas contraen matrimonio más tardíamente que antes porque ante la difícil situación económica (y la promoción constante de que las familias tengan menos hijos, dado que el tamaño de la población no puede seguir aumentando como lo hace por la escasez de recursos naturales) existe más miedo al compromiso. Eso explica en parte el aumento de las relaciones prematrimoniales o las uniones libres. No creo tanto que la sociedad se esté depravando (gente depravada y promiscua ha existido a lo largo de todos los siglos, basta con ver algunas biografías de personajes históricos), sino que las condiciones económicas y socioculturales hacen que la gente no se quiera comprometer y por lo tanto opta por tener relaciones prematrimoniales.

    La Iglesia por más que promueve la abstinencia cómo único método de prevención, y condena las relaciones prematrimoniales o el uso del condón, se ha visto rebasada totalmente por la dinámica social. De hecho, a la gran mayoría de la población, incluída la que se considera católica, le tiene sin cuidado el llamado de atención de la jerarquía eclesiastica. Solo un pequeño sector conservador de la población sigue a rajatabla las normas de la Iglesia, y no todos logran cumplirla, por lo cual muchas veces a los conservadores se les tacha de «doble moral». Es cierto que mucha gente no se cuida a la hora de tener relaciones sexuales, y varias mujeres al embarazarse y tener la carga de mantener un bebé deciden abortar, lo cual no solo provoca la muerte del bebé, sino que dichas mujeres muchas veces terminan afectadas psicológicamente por su decisión.

    Es por eso que yo apoyo la promoción de los anticonceptivos para evitar los embarazos no deseados, y consecuentemente que las mujeres se orillen a abortar. Pero no debe de ser la única medida para evitar los abortos (porque es cierto que su efectividad no es del 100%), además de crear una cultura de la prevención en la sociedad, se deberían implementar leyes para desincentivar la decisión del aborto entre las mujeres. Por ejemplo, se debería de crear un programa para que las mujeres puedan dar sus hijos en adopción, dado que hay muchas parejas que por problemas de fertilidad no pueden tener hijos (de esta forma se desincentivaría el aborto, sobre todo en casos por violación). Otro de los factores que orillan a las mujeres a abortar es que el hombre no quiere hacerse responsable del hijo procreado y le deja toda la carga a la mujer. En este caso el gobierno debería obligar al hombre a aportar una cantidad mensual para mantener al hijo que procreó, esto mediante una prueba ADN que confirme su paternidad. De esta forma la mujer no tendría tanta presión económica para mantener al hijo y reduciría el índice de abortos.

    El aborto hay que evitarlo y reducirlo a su mínima expresión, pero su penalización no es garantía de ello. Hay que buscar medidas efectivas para desincentivar el acto. Yo entiendo que la Iglesia ha dejado muchas enseñanzas positivas a la sociedad, pero también es cierto que sus dogmas y la evasión al análisis de estos no logran evitar lo que prohiben. El mundo es caótico, es dinámico y es cambiante, y a veces una postura fija ante algún hecho que pudo haber sido eficiente en algún momento ya no lo es, y es el problema que yo veo en los jerarcas eclesiásticos. Aplaudo su intención de apoyar la vida y buscar salvaguardarla, pero no estoy de acuerdo con las formas. No siempre el dogmatismo, el castigo o la represión son las soluciones idoneas para solucionar un problema o promocionar un valor, más cuando esta postura de la Iglesia ha hecho que pierda credibilidad ante la sociedad. Millones de personas siguen siendo católicas y lo seguirán siendo, pero muchos de esos millones también discrepan con la posición de la Iglesia en algunos temas.

    Yo creo que el aborto hay que erradicarlo, pero hay que buscar soluciones pragmáticas, adecuadas a las circunstancias socioculturales y económicas actuales.

  • Voto Católico

    La verdad, a mí nunca me ha entrado la religión en mi cabeza, respeto a aquellos que han encontrado en Dios, una forma de desahogo y alivio de sus tensiones, la verdad, sinceramente yo no lo he encontrado (a pesar de haber acudido a retiros espirituales y demás). Al estar lejos de la religión, por supuesto que no creo ni comulgo con muchas de las cosas que profesan. Por eso me llama la atención la campaña que están haciendo «quien sabe quienes» en diversas entidades del país colocando espectaculares mostrando a la Virgen de Guadalupe con la pregunta ¿y ella por quien votaría?.

    Esta «organización» lanzó un sitio web que se llama votocatolico.com, recomendando a la sociedad por quien votar, sobre todo están haciendo hincapié en las elecciones venideras del 3 de Julio en estados como el Estado de México, Coahuila, Hidalgo y Nayarit. Recomiendan por quien votar en base a los valores morales católicos que ya todos conocemos: No al aborto, uniones de homosexuales, eutanasia, legalización de drogas. Y tomando en cuenta esto, te dicen por quien debes de votar. Por ejemplo, en el Estado de México, te dicen que votes por el panista Bravo Mena porque se declara a favor de defender la vida desde la concepción, defiende el matrimonio tradicional entre hombre y mujer y se opone a legalizar las drogas. Al priísta Eruviel Ávila lo ponen como una interrogación porque no saben su posición porque se desconoce su postura, y a quien si atacan con todo es al perredista Alejandro Encinas porque defiende el aborto, las uniones homosexuales, la eutanasia y la legalización de la marihuana y otras drogas que no han sufrido un procesamiento químico.

    En el sitio web dice también como votar, me salta la atención eso de optar por un candidato que promueva una sana coexistencia y cooperación entre la Iglesia y el Estado y que respete las raíces católicas de la cultura mexicana. ¿Qué esto no iría en contra del estado laico?. A pesar de las contrariedades que puedo sentir con algunos de los puntos que toca esta asociación creo que están usando su libre expresión para transmitir su ideología en una sociedad democrática, creo que todas las asociaciones religiosas están en su derecho de expresar su sentir. Pero yo también en mi derecho a ejercer mi libertad de expresión, tengo derecho a expresar mis discrepancias con dicha asociación.

    Me pregunto, ¿no será tambien un antivalor la corrupción, la compra de votos (véase Eruviel Ávila), el acarreo de personas, la demagogia, entre otros?. Respeto la posición de esta asociación pero se me hace limitada su visión de las cosas. Vamos a poner un ejemplo, ¿qué sería mejor para un país?. ¿Un político que esté a favor de las uniones homosexuales pero que sea eficiente, honesto, incorrompible y que logre el progreso de una nación, o una persona que defienda los valores morales de la Iglesia pero que sea corrupto, esté metido dentro de redes de intereses, sea deshonesto e insulte a la gente (aquí en Jalisco hay varios de esos)?

    Creo que los valores de los políticos deben de ir más alla de cualquier religión u organización, y deben de procurar el bien común. Me desespera cuando las asociaciones religiosas enfatizan mucho ciertos «antivalores» (si así les podemos llamar) y dejan del lado otros más importantes y que son más perjudiciales para la sociedad.

    No creo que este movimiento vaya a tener mucho efecto en las elecciones venideras, sobre todo en la del Estado de México donde Eruviel será prácticamente el ganador. Bravo Mena al menos tendrá a quien agradecer, a pesar de su inminente y humillante derrota en las elecciones mexiquenses. La izquierda ya interpuso sus quejas, pero si se trata de una asociación civil, que los dejen expresarse, no están cometiendo ni una falta o delito. A fin de cuentas, el Voto Católico no va a hacer la diferencia en el Estado de México, y si lo harán las despensas, y el acarreo de gente ¿verdad Eruviel?

  • En contra del aborto

    Ahora estoy con ánimos de hacer polémica y la voy a hacer. Últimamente he escuchado del aborto y no había publicado nada, pero ahora sí voy a postular mi postura. Y así como en el tema de la adopción de parejas gay, los fundamentos por los cuales me postulo en contra del aborto no son religiosos, sino que son simplemente éticos. La adopción por parte de parejas homosexuales no se me hace algo «grave» y como comentaba, dije que habían cosas más importantes en la vida que preocuparse si las parejas gay adoptan, pero en el caso del aborto, creo que si es un problema grave, porque se trata de la vida de una tercera persona.

    Al momento de que una pareja tiene relaciones sexuales y el hombre inserta placenteramente su pene sobre la vagina de la mujer friccionándolo hasta llegar al orgasmo, este segrega un líquido blanco grisaceo viscoso (y que huele a cloro) llamado semen a la vagina de la mujer, que no es más que una sustancia que contiene miles de espermatozoides que tienen información de ADN dentro de ellos, el primer espermatozoide en llegar se adhiere al óvulo, y en ese momento se producen cambios químicos que generan a un ser vivo. Muchas mujeres pro-aborto alegan que nadie tiene derecho a decidir sobre su cuerpo. Pero hay un pequeño problema ahí, resulta que ese ser vivo ya no es parte del cuerpo de la mujer, ya es un ser aparte, que sí, crece en el cuerpo de la mujer y se alimenta de los recursos que ella le envía, pero estamos hablando de un nuevo ser vivo independiente de la mujer.

    Por eso se me hace absurdo que las mujeres abortistas aleguen que es su cuerpo cuando no es así. Otro argumento que utilizan es que el feto es pura materia y no es un organismo vivo. Por el amor de Dios, el que sea un producto que es capaz de desarrollarse por sí solo significa que es un ser vivo. Además hay otra cosa, nosotros a diferencia de todos los demás animales tenemos algo que se llama espíritu. Como decía, no soy muy religioso ni he basado mi vida en creencias religiosas, pero me queda claro que el ser humano se forma de dos partes, de materia y de espíritu. Hay algo más allá de la pura sustancia material. No creo que nuestra existencia y nuestro ser se reduzca nada más a un conjunto de cambios químicos. Más bien creo que el espíritu se ayuda de la materia para existir, no es la materia sola por sí la que nos da nuestra existencia.

    Al abortar se le está privando a un nuevo «espíritu» la oportunidad de vivir, es cierto que un feto todavía no tiene la capacidad de pensar ni de razonar, porque la materia todavía no se ha formado completamente para poder hacerlo, pero el espíritu está ahí. Si para algunos, el espíritu o el ser humano existe hasta que el hombre tiene la capacidad de pensar o razonar, ¿hasta cuando se podría justificar el aborto?, entonces hasta podríamos pensar en legalizar el asesinato de bebés recien nacidos porque todavía su comportamiento es instintivo y no razonan como un adulto.

    También se argumenta que si se legalizara el aborto, se evitarían muchas muertes de madres provocados por abortos clandestinos. Esto podría ser verdad si lo vemos desde un punto utilitarista y pragmático, y aún no lo sé a ciencia cierta porque no tengo en mis manos algún documento o fuente que diga que esto sea así. Pero es claro que si lo vemos desde un punto de vista humanista, es un acto de cobardía, y a fin de cuentas no deja de ser lo que es, un asesinato. Imagínense si se comprobara que si se despenalizaran los homicidios estos no aumentarían. De todos modos ¿creen que es justo que los asesinos no vayan a la carcel por el daño que han cometido?. Igual es con el aborto, lo justo es que las mujeres que aborten (y también de una vez los hombres que las presionen) vayan a la carcel.

    El aborto es un supuesto acto «correctivo» donde se pretende enmendar un error que se ha cometido por una irresponsabilidad. La pareja involucrada no se protegió correctamente o decidió abstenerse de haber tenido relaciones sexuales. Y no por esa irresponsabilidad otro ser humano tiene que pagar los platos rotos. Existen muchas formas de evitar la concepción de un ser humano. Para eso existen los condones, existen las píldoras, la vasectomía, otros métodos naturales como la regla, y existe finalmente la abstinencia. No estoy en contra de que una pareja decida contraer relaciones sexuales, pero las dos partes deben de entender el riesgo al que se enfrentan al tener relaciones sexuales, y en caso de cometer un error, asumir las consecuencias.

    También se dice que estar en contra del aborto es una posición machista, porque la mujer es la que debe cargar con la responsabilidad. Pero a veces sucede lo contrario, son comúnmente los hombres los que presionan a las mujeres para que aborten. Más bien lo que se debería de hacer aquí es modificar las leyes (en realidad no se en que estado se encuentren actualmente) para que el hombre se haga responsable de sus actos y como mínimo, si decide evadir la responsabilidad de la manutención del hijo no deseado, sea sentenciado a aportar una parte de su ingreso económico a la manutención del recien nacido.

    Yo solo estaría a favor del aborto en caso de que la vida de la madre esté en riesgo, pero creo que de ahí en más debería estar penalizado. No se trata la cuestión de cual sea la postura de la Iglesia, sino de simple sentido común. El aborto es privar de la vida a un nuevo ser vivo, es un asesinato, y por lo tanto, debería ser castigado.