Categoría: temas polémicos

  • Licencia para Votar

    Licencia para Votar

    La democracia, la democracia. La democracia es bonita, yo creo en ella, y creo que es el mejor sistema de gobierno (o el menos peor, al menos) pero no es perfecta, y no sólo eso, no se puede aplicar en todos los ámbitos. Que los países más desarrollados sean los más democráticos no implica que un padre de familia tenga que hacer una votación entre sus hijos para tomar decisiones con respecto a ellos. Ni significa que todos los procesos dentro de un gobierno se deban de someter a votación (democracia directa). En México se necesita una licencia para votar.

    Licencia para Votar

    Para que funcione una democracia, es importante que quienes la conforman, tengan capacidad de participar en ella. De la misma forma que un hijo grande tiene más capacidad para incidir en las decisiones que se toman en la familia que un hijo pequeño. En México el problema es que muchos no están preparados para participar en una democracia. No es lo mismo el jóven emprendedor o el estudiante universitario, que aquel que no sabe leer ni escribir. Quienes tienen la capacidad de decidir deberían de tener una mínima preparación para ello, sin importar su ideología o credo (o bien, es que muchos en nuestro país no tienen ideología alguna porque su información es escasa al punto que no les permite tenerla).

    En México el derecho a votar debería ganarse. Sí. Quienes elijan a sus gobernantes deberían tener una mínima preparación para hacerlo. Porque paradójicamente en México el darles derecho a que todos voten, termina perjudicando a… todos. Como mucha gente no está preparada, entonces es manipulada por quienes desean llegar al poder, sabiendo que por sus características, el voto ignorante se convertirá en la fuerza. Algunos arguirán, que Peña Nieto sí tuvo las decenas de millones de votos que tuvo, pero ¿Cuántos de esos votos fueron razonados? ¿Cuantos no votaron por él a cambio de una despensa, o porque «el partido» les regala comida o víveres cada cierto tiempo? ¿Se dieron ellos a la tarea de analizar las propuestas del candidato, su historial?

    Entonces este tipo de votos termina lacerando la democracia misma. Porque no gana el que es el mejor a consideración de los ciudadanos. Ganan quienes dan más dádivas a sus gobernados, sea Peña que fue el caso más extendido en las elecciones pasadas, López Obrador, algunos panistas. De esta forma se dan cuenta que si quieren ganar, tienen que comprar a estas personas que no votan por convicción, sino por un gobierno o mesías que lo mantenga o por una historia de telenovela.

    Así se forma un círculo vicioso, porque estas prácticas asistencialistas perjudican a la población, con lo cual uno concluye que hay que perjudicar a la población creando un lazo paternal, para poder llegar a gobernarlos. Entonces tenemos gente mal educada, sin capacidad de participar en la democracia.

    Por eso, creo que debería haber un mecanismo donde se permitiera votar a aquellos que tienen capacidad para hacerlo. Sería algo así como usar un automóvil. Todo el mundo tiene derecho a manejar, pero para poder hacerlo se debe tramitar una licencia que corrobore que el individuo tiene las capacidades requeridas para hacerlo.

    Igual que en ese caso, se podría aplicar un examen con preguntas relacionadas con temas políticos, económicos y sociales. Tal vez ese examen sea algo fácil para cualquier universitario, pero no lo será para aquel cuyos conocimientos son muy escasos. Se podría sí, crear un curso, donde quienes no están preparados puedan capacitarse. En este curso se podría enseñar a los ciudadanos conocimientos básicos sobre economía, política y organización social, pero no sólo eso, podría enseñarse a la gente a no ser engañados por políticos que prometen un poco a cambio de poder. El ahora INE podría hacer la tarea (aunque no sé que tan confiable termine siendo este órgano) pero por ejemplo, el examen y el contenido de los cursos podrían ser desarrollados por ciudadanos capacitados sin compromiso con algún partido, maestros, pedagogos, politólogos. Que se desarrollen debates, discusiones para determinar como quedarían diseñados estos instrumentos.

    Algunos me dirán que soy excluyente, elitista. Nada más falso, porque la intención es que los gobernantes sean mejor elegidos y que las fuerzas políticas tengan que enfrentarse a ciudadanos más preparados, para que las políticas públicas sean mejores, y en consecuencia, tengamos en un futuro ciudadanos más educados, y entonces, no necesitemos este tipo de mecanismos.

     

  • Cuando Peña se pone la verde

    Cuando Peña se pone la verde

    Es entendible que el Presidente invite a los niños trikis a Los Pinos para reconocerlos, es entendible todavía que el Presidente se comunique con aquel que ha ganado una medalla de oro en las Olimpiadas, o bien, a una selección que ha hecho un logro importante en un Mundial de Futbol. Hasta cierto punto estos actos se pueden entender como una forma de cohesión social con el fin de enaltecer el patriotismo poniendo como ejemplo a personas que tienen éxito y logran trascender. Claro que luego habrá que preguntarnos que tanto los que están en el gobierno, siguen el ejemplo que quieren inculcar.

    Cuando Peña se pone la verde

    Pero de ahí a la solemnidad con la que se quiso abanderar a la Selección Mexicana que participará en el Mundial, hay un trecho. No es tanto el qué (me imagino que no somos el único país donde se hace eso) sino el como. Giovanni Dos Santos al lado de Osorio Chong, Oribe Peralta al lado de Peña Nieto. Gran parte del gabinete presente en una muy solemne y pomposa despedida a una Selección Mexicana cuya constante ha sido la mediocridad, que va muy de acorde con los mediocres (en el mejor de los casos) resultados del gobierno.

    La escena irrita, porque la molestia de los ciudadanos para con su gobierno es mucha, debido a que no dan resultados, y debido a que con actos mediáticos tratan de tapar la realidad. Irrita porque en vez de ver respuestas concretas a las preguntas de Alfonso Cuarón, contrataron a Kevin Spacey para que Peña y su gabinete se tomaran una selfie. Irrita porque deberían estar muy preocupados buscando soluciones ante un estado de las cosas que ni con las reformas prometidas han logrado apaciguar. Irrita porque éste gobierno ha ignorado olímpicamente a los ciudadanos, pero pretenden acercarse artificialmente a ella con algo que algunos se sienten identificados, el futbol.

    Peña Nieto con una impecable dicción, sabiendo jugar con los tonos de voz, pero sin lograr ocultar el hecho de que las palabras no salen de él, con una mirada perdida y falsa, exaltó a una selección sin los merecimientos para estar en una Copa del Mundo por lo mostrado en las eliminatorias. No sólo eso, utilizó la misma corbata que los seleccionados portaran como para dar el mensaje de que es parte del equipo (no me imagino a Peña jugando de medio, pero tal vez hasta Oribe Peralta podría desempeñarse mejor que algunos de los miembros de su gabinete que han quedado a deber) . Al final se tomó una selfie, que de acorde a las formas de este Gobierno, se hizo con una cámara profesional y no con un celular.

    Tal vez la escena no hubiera sido tan molesta si se hubiera tratado de un Presidente con mayor legitimidad y credibilidad, o tal vez no hubiera sido tan molesta si se estuviera abanderando a una selección ganadora, con fuertes posibilidades de hacer historia y avanzar a las finales. Y posiblemente no lo hubiera sido si el acto no hubiera sido tan solemne, como si se tratara de un tema de importancia nacional para el Gobierno (puede que posiblemnente sí lo sea si tomamos en cuenta que la aprobación de las leyes secundarias de las Reformas irán empalmadas con las fechas en que la Selección Mexicana juega).

    Pareciera que los gobernantes no han entendido que la sociedad ya no es la de hace veinte años, y por eso siguen haciendo espectáculos mediáticos como siempre los han hecho. Los mexicanos, sobre todo la clase media, somos más analíticos y exigentes (aunque falta muchísimo) y nos importan más los resultados que el show, que el circo, que el pan y circo.

    Y lo resalto, el futbol al final es un espectáculo, donde sí, equipos representan a sus naciones, y donde los aficionados festejan a los suyos. Pero recordémoslo, es un espectáculo.

    Y México no va a ganar la Copa del Mundo como asegura Peña Nieto que sucederá, y si la selección pierde no pasará nada, ni se modificarán los niveles de aprobación del Presidente.

  • #QuieroCreer. México y el Mundial de Futbol

    #QuieroCreer. México y el Mundial de Futbol

    Falta un mes para el Mundial de Futbol. Y la verdad es que más allá de cuestiones políticas (no sólo las nuestras, sino las que se viven en Brasil) la gente ve a este evento como una gran fiesta. O más bien se nos invita a que lo veamos de tal forma. Son muchas las empresas que esperan obtener ganancias a través de este evento, y por ello hay que recordarle a la gente que se trata de eso, de una fiesta.

    #QuieroCreer. México y el Mundial de Futbol

    El hecho de que se lleve a cabo cada cuatro años (al igual que los Juegos Olímpicos) le da esa especie de magia. Pero también es cierto que alrededor de este evento existen muchos intereses (que estorban en cuanto corrompen el espíritu del juego) y problemas políticos que se buscan esconder.

    Los brasileños recibieron la sede en un momento de apogeo económico. Ahora que su economía está más deprimida, se han dado cuenta de que organizar este evento es algo complicado, estadios atrasados, y sobre todo una multitudinaria manifestación e inconformidad a la que inclusive forman parte futbolistas míticos de esta nación como Romario.

    En México las cosas no son tan diferentes. Incluso a nivel deportivo son peores. La Selección Mexicana hizo el ridículo en la eliminatoria ante equipos mucho más débiles por lo cual no merecía calificar al Mundial. Este problema no sólo tuvo que ver directamente con el pobre desempeño de los futbolistas y el cuerpo técnico. Tuvo que ver también con los intereses que hay detrás, que no son muy distintos a los que manejan el país. Incluso la forma de organizarse es parecida a la forma en que se hace política.

    El problema es que en México el aficionado se conforma con muy poco. Al borde de la eliminación con un partido ante Honduras en el Azteca que iban ganando con trabajos, la gente cantaba el cielito lindo. ¡Una cosa es apoyar a la selección y otra ser masoquista! Hubo mucha molestia, sí, pero el mexicano olvida rápido, y aún con todo, sueña con que México trascienda en el mundial, la fe puede más que la razón. Que si los futbolistas no son tan buenos o no andan en su mejor momento: -Pero vamos a ir al estadio y vamos a gritar sí se puede y los futbolistas se van a partir el alma, ya verás!-.

    Las televisoras y todos los involucrados saben que el pesimismo y la resignación se curan con fe y con spots. Por eso no es de extrañar que se realice un spot donde los seleccionados pidan perdón por haber «hecho sufrir» a los aficionados, como si el nivel de competencia de un país en un deporte se pudiera cambiar inusitadamente por medio de la fe. Y como el aficionado se conforma con tan poco, entonces no hay necesidad de mejorar el deporte que paradójicamente es por mucho, el más popular en el país y que a lo largo la historia no ha logrado trascender (excepto en divisiones menores y en las últimas olimpiadas). No importa que la selección nunca aspire a más de octavos, es suficiente para que la gente consuma y se exponga ante la publicidad en el mundial. A diferencia de países como Francia que castigan a su selección con la inasistencia cuando las cosas andan muy mal, los mexicanos siempre van a estar ahí, «apoyando en las buenas y en las malas», sin reconocer esa delgada línea que divide el fiel apoyo de una afición con la mediocridad de otra que se conforma, que no exige,  pero que sueña.

    Curiosamente esto es algo que se repite en temas más importantes como la sociedad y la política de nuestro país. El mexicano sueña, pero al mismo tiempo exige poco. Siente como si algo de afuera vendrá a cambiar súbitamente su realidad. Cuando la historia, tanto a nivel social como deportivo, nos ha mostrado que las naciones e instituciones cambian progresivamente en cuanto todos se empiezan a involucrar y a exigir.

    Hay lugares donde se puede usar la fe, la religión, o se puede tener fe en un ser querido. Pero cuando un deporte no funciona bien a causa de la mala organización y la corrupción, la fe da para mucho. Entonces ese #QuieroCreer saldrá sobrando. E incluso en el poco probable caso (más no imposible) de que esta selección llegara a trascender, esto no sera mérito de las instituciones que están detrás del futbol, sino a pesar de ellas.

  • Cerebro vs Carlos Mota VI. ¿Qué no hable Cuarón?

    Cerebro vs Carlos Mota VI. ¿Qué no hable Cuarón?

    Me sorprende que muchos opinólogos y gente que tiene un espacio en algún medio para opinar, se quejen del hecho de que alguien utilizó su libertad de expresión como si esta estuviera limitada solamente a quienes son expertos en el tema. Esta es la sexta entrega donde expongo a uno de los peores columnistas que tiene el país, Carlos Mota. Y este artículo termina hablándome más mal de este personaje, porque yo creía que era todo un pro empresario, pero parece que ahora es también un poco (o un muchito) pro régimen actual. Me dirán, hablas de linchamientos y tu estás linchando. Pero a ver, Alfonso Cuarón no linchó a nadie, más bien ataco a aquellos que les gusta linchar por linchar. Empezamos con el artículo que escribió como ha sido toda una tradición en este blog (el texto de Carlos Mota está en cursivas):

    Cerebro vs Carlos Mota VI. ¿Qué no hable Cuarón?

     

    No sé qué es peor, si la soberbia de ciertos artistas o la ingenuidad de los medios de comunicación para dar vuelo a las declaraciones de aquellos. Eso sí, la tentación de la gente del mundo de la cultura de opinar de políticas públicas es una de las enfermedades crónico degenerativas que se está afianzando en el país. Antes era Carlos Fuentes hablando de la supuesta ignorancia del entonces candidato Enrique Peña Nieto. Antes era el pintor Toledo hablando de los Zetas; o Gael García criticando al sistema político y al PRI.

    Este párrafo debería terminar con el slogan «moviendo a México». Caray señor Carlos Mota. Naturalmente todos esos intelectuales, cineastas o artistas tienen más reputación que usted ¿Casualidad o envidia? ¿Enfermedad crónico degenerativa? ¡Explíqueme muy bien a que se refiere!. Los intelectuales o artistas opinan porque son los pocos que tienen voz (debido a su presencia mediática) en un país donde no se les da voz a los ciudadanos. En Estados Unidos Obama organiza foros para tratar a convencer a la población de sus reformas, Peña Nieto no hace nada de eso y se limita a sacar spots donde afirma que con la Reforma Energética el gas y la luz va a bajar inmediatamente.

    Causan mucho daño quienes desde el mundo de la cultura opinan de políticas públicas. Deberían serenarse. Que opinen, claro, tienen derecho a hacerlo. Pero quienes gozan de una reputación y popularidad significativas, y opinan, saben bien que habrá un efecto potenciador de sus ideas, con las que confunden y manipulan.

    Señor Carlos Mota. Explíqueme con datos duros el supuesto daño que estas personas hacen al opinar sobre políticas públicas. Luego (sabiendo la avalancha de críticas que sabe que va a recibir) trata de componerla diciendo que tienen derecho a hacerlo, pero antes había sugerido que no. Y hablando de manipulación ¿Acaso el Gobierno no manipula al decir que el precio de la luz y la gasolina van a bajar cuando instituciones especializadas que usted mismo cita dicen que en el caso de la luz será dentro de 5 años y con lo de la gasolina ni siquiera contemos? ¿Por qué no critica a Peña Nieto y a Cuarón si? Por cierto, le aclaro que Peña Nieto no es experto en el tema, al igual que Alfonso Cuarón.

    Yo preferiría que los espacios de resonancia en los medios, respecto por ejemplo de una reforma como la energética, los tengan think tanks especializados, como el IMCO, de Juan Pardinas, o el CIDAC, de Verónica Baz. Pero que alguien que le indica a Sandra Bullock ‘muévete pa’ ca’, o que le dice que no le salieron suficientes lágrimas en cierta toma, cuestione con particular sesgo los beneficios de una reforma que ha sido aplaudida internacionalmente, es un ejercicio que deberíamos ir viendo menos en el país; y desafortunadamente lo estamos viendo cada día más.

    Esas fuentes que cita usted son una muy buena fuente de información que la gente debería tomar en cuenta. Pero eso no le quita ningún derecho a Cuarón de expresar sus ideas. Sí, Cuarón no es un experto, pero la mayoría de sus preguntas son cuestionamientos sensatos que se hace la población. Dice usted que es un ejercicio que deberíamos ir viendo en el país, sin palabras. Me imagino que está de acuerdo con la censura y con callar a las voces que usted considera (o que quien le pague considera) que están mal informadas.

    Es decir, usted asume una postura no muy diferente a la que asumía Hugo Chávez en Venezuela donde linchaba a los que no opinaban como él, ese que criticaba tanto y cuya muerte festejó.

    Por cierto, lo dice alguien como yo que está abierto a la apertura e ingreso de iniciativa privada como Pemex. Yo no veo que Cuarón sea un nacionalista cardenista trasnochado, de hecho en su réplica dijo que las reformas son necesarias, pero todos cuestionamos los comos y es algo totalmente válido.

    Si hubieran premios Razzie a las peores columnas, usted hubiera ganado unánimemente.

    Aquí la columna completa del señor Carlos Mota: http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/oh-no-cuaron-empezo-a-opinar.html

     

  • Ricos contra pobres

    Ricos contra pobres

    México es un país que ha vivido a lo largo de su historia una fuerte dominación de las élites sobre las mayorías. En realidad no sólo ha sido en México, es algo que se ha vivido en todo el mundo, nada más que existen países que superaron la dominación absoluta antes que otros, estos países son los que tienen una sociedad más democratizada.

    Ricos contra pobres

    Debido a que en México nos hemos tardado (incluso no lo hemos superado por completo), tenemos implantada la falaz creencia de pensar que todos los pobres son buenos y todos los ricos son malos. La Iglesia ha considerado a la pobreza una virtud, “Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de los Cielos” (Lc 6, 20), los medios de comunicación de alguna forma lo han hecho patente como en las telenovelas donde la protagonista es la humilde y la malvada es la ricachona, incluso políticos como López Obrador utilizan a conveniencia esta falacia para creerse su redentor «por el bien de todos primero los pobres».

    Pero no, la pobreza no es una virtud, es una condición donde por razones exógenas y/o endógenas, al individuo le tocó estar hasta la base del escalafón social lo que significa un menor número de recursos y una magra calidad de vida en comparación con sus semejantes. También sería una falacia afirmar que el pobre es pobre porque quiere, pero de alguna manera le tocó estar dentro de los más débiles y menos capaces, porque él no tiene la capacidad, o bien, el ambiente donde creció no es proclive para que se pueda desarrollar. Desde este punto de vista yo no veo de donde pueda ser una virtud la pobreza.

    Es absurdo afirmar que los pobres son buenos. La bondad a veces tiene más bien poco con la posición social. Esa falacia se creyó porque en tiempos pasados una muy pequeña élite cuyos integrantes se contaban con los dedos de la mano reprimían a las mayorías. Esa aseveración hoy en día es muy relativa, no es que no existan personas hasta arriba que les interese mantener a los pobres donde están, pero ni todos los ricos son así, ni todos los pobres son buenos.

    Televisa y Slim pueden evadir impuestos y buscar beneficiarse a costa de los demás, igual que un pobre (eufemísticamente mal llamado humilde) puede llegar a violar o matar en un barrio bajo, o una persona como tú puede llegar a sobornar, a dar mordidas o a discriminar. Sí, en la actualidad hay quienes no quieren que las cosas cambien, gente que vive ostentosamente de los impuestos de la gente, empresarios corruptos al amparo del gobierno. Pero también hay mucha gente rica que se hizo así gracias a su esfuerzo y que aprovechó las oportunidades que tuvo para hacerlo.

    Vamos a ser realistas. Es utópico pensar que algún día todos llegaremos a estar en condiciones iguales. Las pocas veces que alguna sociedad estuvo cerca de lograr eso, lo tuvo que hacer por medio de regímenes sanguinarios y opresivos donde al final, quienes comandaban dichas naciones se enriquecían, mientras que todos los demás vivían igual… de mal. ¿Por qué? Porque va en contra de la naturaleza del ser humano. El ser humano se mueve por medio de incentivos, no de dogmas.

    ¿Se puede reducir la desigualdad? ¡Claro que sí! Esto es, brindando oportunidades a los individuos para que se desarrollen y pueda haber movilidad social, donde un pobre por medio de esfuerzo, tenga la capacidad de salir de su condición. Se puede lograr con una sociedad preparada, educada y leída. Pero pensar en reprimir el esfuerzo y la innovación quitándoles el derecho a quienes se han hecho ricos de esta forma pensando que de esta forma se va a acabar con la desigualdad es estar en el error. El emprendedurismo no sólo implica ingresos para el emprendedor, significa también generación de empleos, además de que esto hace más grande la cadena productiva creando un ambiente donde más personas pueden emprender.

    La desigualdad en México tiene que ver más con los agentes monopólicos, porque los que detentan el poder desean mantener el orden de las cosas, los gobernantes, los que se alían con el gobierno para enriquecerse y no tener que competir para innovar. Aquellos que por ellos creen formar parte de la nobleza y educan a sus hijos bajo los mismos parámetros. Cierto que el impacto causado por el mal actuar de un rico será mucho mayor al de un pobre, porque el primero tiene más influencia, pero desde un punto de vista moral, es igual de reprobable.

    Ser rico o pobre no es bueno o malo, la rectitud es lo que hace la diferencia entre un ser humano valioso y otro detestable. Tratar de catalogar la integridad del ser humano de acuerdo a sus posesiones es una falacia aprovechada por muchos demagogos, que dicen defender a los pobres, pero que al final del día, y como lo ha mostrado la historia, sólo los utilizan para volverse ricos.

  • El Mercado Corona, símbolo de la ineficiencia mexicana

    El Mercado Corona, símbolo de la ineficiencia mexicana

    Hoy es un triste día para los tapatíos. Un incendio está consumiendo el Mercado Corona, colapsó el segundo piso, y se asume que esto será una pérdida total. Para quienes no son de Guadalajara, déjenme explicarles que el Mercado Corona es (o era) un lugar de mucha tradición en nuestra ciudad. Ubicado en el Centro Histórico, a dos cuadras de la Catedral, ese lugar había cumplido ya más de 100 años de historia.

    El Mercado Corona, símbolo de la ineficiencia mexicana

    De pronto hay un incendio que lo derrumba, así como derrumbados están los locatarios, algunos en llanto y desesperación, no sabrán como llevar dinero a casa. Pero un incidente como este no debe de verse como algo aislado, sino más bien como algo representativo, como el efecto de una causa. Y es que si bien, ninguna obra construida por el hombre es perfecta y a lo largo de la historia nos hemos dado cuenta de ello, la forma en que se construyen o mantienen dichas obras las acercarán o las alejarán de la perfección.

    El Mercado Corona es uno de tantos mercados mexicanos, y éste, comparte peculiaridades con muchos otros que se pueden encontrar en el país. Una de ellas es la improvisación. Dentro del Mercado Corona uno podía ver un montón de cables, diablitos para colgarse de la electricidad y demás expresiones de una profunda desorganización a lo largo de los locales. Eso es tan común que ya se percibe como folklórico. Los locales abarrotados de productos, letreros en muchos casos mal escritos con plumón, instalaciones en mal estado, una oda al desorden que se vuelve tan típico que llega a verse como atractivo turístico, que se confunde con el color y la amabilidad de los locatarios.

    El problema es que estas características reflejan la forma en que los mexicanos nos organizamos. ¿Protección civil?, -No los necesitamos, aquí nos cuidamos todos, tenemos nuestros métodos-. Los mexicanos tendemos a improvisar mucho, a poner parches donde se requieren estructuras nuevas, a esconder los defectos en lo oscurito, a hacer como que no pasa nada y a ser pasivos ante problemas que requieren soluciones. El Mercado Corona tiene (o tenía) mucho de lo mexicano, mucho colorido, pero también una tremenda desorganización.

    El Mercado Corona colapsó, probablemente por algún desperfecto o incidente aislado que se magnificó hasta tomar toda la instalación para destruirla, una pequeña coyuntura. Pero esa pequeña coyuntura muy posiblemente provocada por toda esa improvisación, un cable suelto, algo que se dejó abierto que ni siquiera debió haber estado ahí, una falla eléctrica.

    Esperaría que este lamentable incidente (que afortunadamente no se llevó ninguna vida) sirviera para reflexionar y buscar nuevas formas de hacer las cosas. Pero al parecer esto es difícil porque ya estamos cómodos haciendo las cosas como las hacemos, y si pasaron 100 años para que el Mercado Corona cayera, entonces no hay tanto de que preocuparse. Y con esto me viene a la mente el Mercado San Juan de Dios, que quedó afectado hace varios años por un temblor. Los locatarios presionaron para que este no se demoliera, y ahora es una bomba de tiempo… que podría terminar en una tragedia.

  • Ya no cabemos en el planeta, y tú sigues….

    Ya no cabemos en el planeta, y tú sigues….

    Rosario Robles dijo que los que tengan más de 3 hijos no podrían ser beneficiaros del Programa Oportunidades, su razonamiento es tonto, y es que según ella, la gente tenía más hijos para obtener más beneficios, como si se tratara de parir con el único fin de obtener un beneficio económico. Pero entre lo absurda de su premisa, me viene una cosa a la mente ¡Carajo, ya no cabemos en el planeta!

    Ya no cabemos en el planeta, y tú sigues...

    El Premio Nobel Mexicano Mario Molina, a quien tuve oportunidad de ver, es un férreo defensor del cambio climático y asegura que los estadounidenses miembros del Partido Republicano ignoran todas las evidencias científicas para descalificar la teoría del calentamiento global. En realidad no sé hasta que punto es provocado por el hombre y hasta que punto es parte de un ciclo natural del planeta tierra. Lo cierto es que nuestro entorno está resintiendo ya nuestro consumo como humanos, y lo primero que deberíamos pensar es en reducir el número de personas que vienen a la tierra.

    No es casualidad que entre nuestros abuelos se hablen de familias de ocho a diez hijos, entre los padres de tres a cuatro en promedio y ahora de hable de uno o dos. La realidad es que es cada vez más difícil mantener a varios hijos, y esto posiblemente tiene que ver con los recursos naturales disponibles. No quiero pensar el desastre que hubiéramos ocasionado en nuestra civilización si siguiéramos pareando al ritmo de los abuelos. Por eso alguna vez dije que las personas «solteronas» podrían ser deseables desde un punto de vista evolutivo.

    Otro inconveniente del exceso de la población, es que en la mayoría de los casos está relacionada con una mala distribución de la riqueza. En el ser humano siempre habrá cierta tendencia a que las élites o unos pocos acumulen la mayoría de la fortuna. Son pocos los países súperpoblados que tienen una clase media sólida. De los 20 países más poblados, sólo Estados Unidos, Japón y Alemania pueden presumir de una clase media extendida. En muchos casos se tratan de economías extractivas y poco igualitarias donde unos pocos disfrutan lo que muchos hacen.

    ¿Sería bueno abordar el problema mediante políticas maltusianas? ¿Debería haber control natal? Hace algún tiempo, las relaciones sexuales fuera del matrimonio o dentro del matrimonio sin el fin de procrear (mediante el uso de anticonceptivos) estaba socialmente prohibido. Pero también es cierto que en ese entonces, las parejas tenían muchos hijos, lo cual nos dice que su actividad sexual no era limitada como sería con los mismos paradigmas dentro del contexto actual. A pesar del problema, el apetito sexual en el hombre es el mismo. ¿Qué quiere decir? Que tal vez habría pensar en buscar formas en que la gente pueda estar satisfecha sin que esto implique traer nuevos hijos.

    Prácticamente todos los países con una mayor tasa de crecimiento demográfico son pobres. La nación desarrollada con una mayor tasa de crecimiento demográfico es Israel y se encuentra en la posición 83 y le sigue Australia en la posición 89. Una gran población puede ser un arma para líderes autocráticos como China (que debido a sus políticas internas, una familia no puede tener más de un hijo), pero de ninguna manera lo es para países democráticos y con un alto nivel de vida. ¿Cuál es la diferencia? Que debido a la ignorancia y la falta de recursos, los habitantes de los países subdesarrollados traen hijos al mundo a la hora de satisfacer sus necesidades sexuales y los de los países desarrollados sólo lo hacen cuando realmente desean tener hijos. Los miembros de los países desarrollados son más conscientes de la labor que implica criar a un hijo.

    Cierto es que los habitantes de los países desarrollados consumen bastante más, por eso es deseable que los matrimonios tengan pocos hijos. Pero a fin de cuentas los individuos con escasos recursos económicos deben de consumir agua y comida para subsistir. Además dichas naciones pobres no tienen la capacidad para otorgarles un nivel de vida digno a los nuevos habitantes, sobre todo cuando son más.

    Se puede pensar en muchas alternativas, pero no se puede negar la realidad donde somos demasiados ya en este planeta y debemos aplicar políticas y medidas antes de que sea tarde.

  • Normcore o el afán de etiquetar todo, absolutamente todo

    Normcore o el afán de etiquetar todo, absolutamente todo

    Las modas y las tendencias son inherentes al ser humano. El biólogo Richard Dawkins hablaba de ellas como un ejemplo de lo que él bautizó como «meme» (de ahí el término que se utiliza tanto en Internet), que es una idea que se comporta tal como si fuera un gen, la cual por más fuerte es, más rápido se propaga y dura más tiempo. Pero me queda claro que hay de modas a modas, y de tendencias a tendencias. Y esta nueva «modita» que en los próximos días, meses, años, escucharás hasta el hastío, esta nueva tendencia del «Normcore» es una muestra de como a los seres humanos nos gusta etiquetarlo todo.

    Normcore o el afán de etiquetar todo, absolutamente todo

    ¿Qué es «Normcore? Pues ser común y corriente. Imagínate que te levantas de la cama, te bañas, es sábado, te pones la primer vestimenta que encuentres, fodonga, sin «gusto alguno» y sales al Oxxo por un café Andatti (¡Guac!). Ya eres un «Normcore». Así de absurdo. Las revistas de moda ponen a Jerry Seinfield como el claro ejemplo a seguir para ser un «Normcore». ¿Dónde está el ingenio?

    Al menos dentro de la moda «hipster» se podía alegar que esta tribu tenía algunos rasgos positivos como la lectura, cierto interés en la cultura y algunos temas que de alguna manera eran parte de una contracultura que hacía frente a los defectos de los influjos de la inercia mundial. Pero al convertirse en moda, lo «hipster» de alguna manera se contradijo, el principal argumento es aquel que se usó para hacer mofa de ellos. El hipster odia el mainstream, pero se había convertido en mainstream. Trataban de ser «diferentes a…» pero terminaban siendo «iguales a…».

    Con los normcore ni siquiera se trata de una moda, se trata de un modo de consumo que siempre ha existido. Más bien podría tratarse de meter a esta tendencia al mundo de consumo, hacer «cool» a los que no tienen el más mínimo interés en ser «cool». De esta forma, las empresas especializadas en ropa podrán aprovechar esta tendencia y vender.

    «¿Tiene exceso de ropa en su tienda? ¿Tiene mucha ropa que ya no usa? Le doy una noticia. Usted está a punto de volverse totalmente rico. Sí, venda esos pants guangos a $1,000 dólares, esa camisa sin chiste a $700 dólares.

    Posiblemente marcas de prestigio empezarán a invertir en esta moda. Tal vez no bajo el nombre de su marca principal, pero crearán tal vez marcas alternativas con un aspecto desenfadado, pero eso sí, muy caro. ¡Que se vea que esta camisa con hoyos es Aeropostale! ¿Es tu camisa de siempre que usas desde que ibamos en la prepa? -¡No, lo compré en el Fashion Mall de San Francisco en U$600! Viene con todo, hoyos y aroma a humedad.

    Una amiga alguna vez me expresó su molestia porque cuando emergió la cultura hipster, se sintió expuesta. Ella tenía una forma de comportarse parecida debido a que así era su personalidad y eso la hacía sentirse única, sentimiento que perdió a la hora de que lo «hipster» se volviera de moda. ¿Ahora la gente no podrá pasar desapercibida con su vestimenta completamente desenfadada? De pronto el mundo de la moda tiende a ser absurdo, y cuando falla la creatividad, sólo se trata de tomar algo que ya existe (o existió) y ponerlo dentro del mundo de la moda.

    Estos son los normcore, gente desenfadada, que quiere pasar desapercibida. Pero que paradójicamente estará a la moda.