Categoría: temas polémicos

  • ¿Viva México?

    ¿Viva México?

    Pues me dicen que hoy es ese día donde vamos a dar el grito: ¡Viva México!


    ¿Viva México?

    Me dicen también que hoy vamos a recordar a nuestros supuestos Héroes de la Independencia, Hidalgo, Morelos, o los Niños Héroes que siempre no existieron y que luego sí y que no. Pero cuidadito con mencionar y hablar bien aquellos que siempre deberán ser villanos de la patria (aunque no hayan sido tan malos), -Nada más no se te ocurra hablar de Iturbide, Lucas Alamán, Porfirio Díaz o Arjen Robben-, todos esos son enemigos de la Patria y deben arder en el infierno por la eternidad.

    ¿Viva México? ¿Para qué? -Cerebro, no seas aguafiestas, deberías sentirte orgulloso de tu país, envolverte en sus colores, amar a México, luchar por él. Yo le contesto: -A ver, señor X, ¿De verdad luchas por tu país los 365 días del año? ¿Qué has hecho por México? ¿Conoces bien su historia? ¿Has leído sobre tu país?, es más ¿Qué es lo último que has hecho por tu país?. -¡Claro que yo amo a mi país!, es más, lo último que hice fue, este, ejem… ¡Viva México!-.

    Me pregunto si tenemos algo que festejar, me pregunto si hemos sido buenos ciudadanos, me pregunto si nos podemos sentir orgullosos de nuestras acciones, si nos podemos sentir orgullosos de nuestra hipermegarica historia comandada por súper héroes de la patria que por alguna extraña y circunstancia desconocida terminó en el país que tenemos y que tanto amamos / odiamos, ese México de hoy tal cual, al desnudo.

    -¡Yo sí defendí a México Cerebro, yo defendí nuestro petróleo en Facebook dando like a todas las publicaciones que ponían, a los cartones y a los memes y es más, me encabroné porque el personaje que interpreta a Cantinflas en su nueva película ¡No es mexicano!.

    Y los héroes de la Patria no lo fueron, pero las circunstancias los tienen ahí, la necesidad de tener una historia que contar los ha elevado al grado de semidioses. Para generar una identidad nacional se tienen que aderezar la historia y esto no es algo exclusivo de México. Umberto Eco afirmaba que las naciones necesitan tener enemigos para refrendar su identidad nacional y tal vez por eso nos enseñaron a odiar a los españoles o a los estadounidenses. Pero si todo esto es una mera ilusión ¿De qué forma podemos crear nuestra identidad por nuestra cuenta? ¿Cómo podemos aceptar que la historia de México no es algo que nos pueda orgullecer y al mismo tiempo sentirnos orgullosos de nuestro país. Porque siendo realista, con «nuestras tradiciones, nuestras playas y nuestras mujeres» no alcanza.

    ¿No sería mejor pensar en hacer de México un país ganador? ¿No sería mejor quitarnos nuestros estigmas y nuestras malas mañas? ¿No sería mejor llevar la titánica y semiutópica tarea de convertir a nuestro país en una potencia mundial para ahora sí sentirnos orgullosos de nosotros mismos?

    Y el grito más bien se vuelve una tradición sosa, repetitiva, donde los líderes políticos de cada pueblo, municipio, estado o país (sin importar su honorabilidad) dan el grito para después tocar la campana en la plaza principal en frente de miles de personas que más que hacer reflexión sobre el país o su historia, lo ven como un festejo pasajero, como un, demos el grito, compremos una banderita y vayámonos a casa. ¿No sería bueno llevar a cabo jornadas de reflexión, debates o conversaciones de nuestra historia, aprovechar el momento para que los niños conozcan más sobre México y demás actividades que hagan que este grito algo que nos fortaleza de verdad como nación?

    Y Lisa Simpson quiso evidenciar a Jeremías Springfield, el héroe histórico frente al público. Pero decidió no hacerlo, porque sabía que una dolorosa historia podría matar ese orgullo que mantiene a su ciudad unida.

    Porque yo quiero a México.

  • El dilema de la señora del aseo y su chile en nogada

    El dilema de la señora del aseo y su chile en nogada

    Una dama, ahora llamada #LadyChiles increpa a la señora del aseo por quererse llevar un chile en nogada en un tupper a su casa. La ama de casa es vilipendiada, es criticada duramente en las redes y la Conapred le levanta un oficio.

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    ¿Saben qué? La señora tiene la razón. El error de la señora no reside en el «qué» sino en el «como». El error de la señora fue haberla exhibido en video y creo que fue muy dura para el tamaño del incidente, sobre todo porque en sí no es grave. Llevarse un chile en nogada en un tupper no es un crimen, más sí es una falta por parte de la señora del aseo, sobre todo en lo que tiene que ver con la confianza.

    Es decir, si ese incidente no se hubiera grabado, no hubiera tenido nada de malo. La humillación y las críticas (merecidas) hacia la señora tienen que ver con la publicación del video.

    Pero la señora sí tiene derecho a molestarse. En México muchas personas recurren a las señoras del aseo para que les ayude en la limpieza de la casa, esto porque no tienen tiempo, por dificultades físicas, o bien, por comodidad. En la casa de mis padres, desde que tengo uso de razón, siempre hemos tenido señoras del aseo. ¿Saben cuantas han robado o han tratado de robar pertenencias? Prácticamente la mitad.

    Por esta razón es que la confianza es muy importante, y tal vez llevarse un chile en nogada sea un incidente menor, pero lo suficiente como para que los dueños de la casa dejen de confiar. No es cualquier cosa encargarle la casa a una persona ajena mientras nadie se encuentra en ella, se necesita ser de mucha confianza, y es por eso que cuando alguien busca una señora del aseo busca que sea recomendada y que no tenga antecedentes.

    Las señoras del aseo tienen un trabajo muy demandante. Limpiar toda una casa, lavar ropa, hacer de comer, sumado a lo cansado que puede ser su traslado es toda una odisea. A veces es muy fácil subestimar su trabajo, a veces incluso se les exige perfección en un empleo que no tiene proyección a futuro, ni es motivador, y que sólo realizan por necesidad. Muchas veces se les exige un profesionalismo que por naturales condiciones no están motivadas a dar. Ellas no tienen motivación para dejar las recámaras impecables, ni para hacer la comida más rica del mundo. Si lo hacen de forma pulcra, ello no incidirá en su ingreso ni «subirán de puesto».

    Aún así, es cierto que muchas veces sufren de discriminación, aunque no siempre, muchas familias generalmente le guardan cierto cariño a las señoras del aseo, sus integrantes platican con ellas como si fueran de alguna forma parte del hogar. En otros casos sí son víctimas de actos racistas y clasistas, de gritos, de reclamos innecesarios, de ofensas.

    Pero una cosa es la indignación cuando su integridad es lacerada, y otra cosa es tolerar robos, hurtos y faltas a la confianza bajo el pretexto de la victimización y la conmiseración. Incluso muchas de las señoras del aseo que roban, logran su cometido, no reciben denuncia alguna y los dueños de la casa no pueden hacer nada por recuperar sus pertenencias.

    Por eso es que el incidente de la #LadyChiles nos muestra los dos lados de la cara. Por un lado el poco respeto que puede tener el señor o la señora a quien se encarga de la limpieza, como es este caso; y por el otro lado, la dificultad que tienen las primeras para encontrar a una señora del aseo a la cual le puedan tener confianza.

     

  • Sin tetas no hay Reforma Energética

    Sin tetas no hay Reforma Energética

    El PAN, el partido humanista, subsidiario, solidario, y quien sabe cuantos más adjetivos. El PAN, el partido que nos iba a traer la democracia. El PAN, que era la oposición del PRI, del partidazo. El PAN, ese partido moralista, que se opone a todo lo que no vaya de acuerdo con los preceptos de la Iglesia Católica. Pero en el PAN, en el de hoy, sin tetas no hay Reforma Energética, y hay que celebrar a cargo del erario -Güey, nos vamos a Barra de Navidad, contratamos a unas putas y nos las cogemos, les hacemos fracking ¿Cómo ve compa?-.

    Sin tetas no hay Reforma Energética

    El PAN representa esa doble moral, esa fricción entre el rancio conservadurismo y la modernidad. El liberalismo, o más bien el libertinaje adaptado al conservadurismo. Me opongo al aborto, me opongo al matrimonio entre homosexuales porque va contra esa institución sagrada que se llama familia. Pero sí que me puedo ir a acostar con unas teiboleras para festejar la reforma, -¿Y si se entera mi esposa?, baaah, no pasa nada ¡Que entienda que tengo necesidades sexuales! ¡Que la Carmencita entienda que quedé muy agitado por toda la presión de la Reforma Energética! -Me sentí muy amenazado porque los de Haliburton me decían: -¿Cómo vamos mi diputado? ¿Si va a pasar la Reforma tal como habíamos acordado verdad?-. -Entonces que mi señora esposa me entienda, de pronto me tengo que soltar.

    El problema es que el PAN siempre se dice defensor de los «valores morales». El problema es que los defiende sólo cuando les importa, o en muchos casos, no importa tanto cuando se trata del «hombre hombre». Porque en nuestro país es tradición: -No puedes ser gay, la señora se debe de quedar al cuidado del hogar, debes tener moral limpia, debes ir todos los domingos a la Iglesia. Pero el macho, el que manda en la casa, no, no tiene tanto problema en agarrar busto ajeno, se le permite.

    Pero cada caricia, cada nalguita agarrada, cada copulación, cada piropo, cada arrimón, todo eso, lo pagamos tú y yo con nuestros impuestos. Esa fiesta nos costó a los contribuyentes, un millón y medio de pesos. 

    Y el PAN se va a quemar más, y esto es una joya para los priistas, y es que como el PRI no tiene ideología, no pasa nada si ellos contratan a sus prostitutas, pero el padre de familia conservador no verá con buenos ojos que sus representantes hagan esto, y que lo hagan con el dinero de sus impuestos. Y estos son los que nos representan, aquellos que tienen esposas e hijos esperándolos en su casa: -Mi amor ¿Cómo te fue con la Reforma Energética?, estaba tan preocupada viendo el Canal del Congreso que hasta tu hijo Enriquito no quería ir a la escuela para ver que se aprobara-.

    No es que esto sea muy raro ni nuevo, más bien es que ahora se hizo público. El problema es que esto es sintomático del resquebrajamiento del PAN, de la pérdida de los principios con los que fue fundado. Esta es un ladrillo más para su ataúd.

    Y posiblemente en algunos años, muchos de estos diputados (que seguramente ya no lo serán, a menos de que brinquen como chapulines como su colega Javier Lozano) ya no podrán chupar del erario para hacer sus fiestas. Tal vez igual fue buena idea antes de que se cierre la llave del presupuesto público.

  • Made in Chismo

    Made in Chismo

    Recuerdo cuando era niño, se lanzó una campaña para alentar la compra de productos nacionales. Hace poco me acordé de ella, y es que eso ocurrió hace 20 años. Traté de buscar en Internet y sólo encontré un extracto de un libro que hace alusión a esta campaña. Y era una campaña curiosa, porque apelaba al ya tradicional nacionalismo que todavía tenemos en nuestras venas gracias al adoctrinamiento oficial. Y es que no es difícil de deducir que el «Chismo» hace referencia posiblemente a «Made in China» pero también a «malinchismo» y es que ese término nos lo inculcaron para odiar lo extranjero, para verlo como una traición.

    Made in Chismo

    Lo curioso es que esta campaña fue lanzada hacia el final de sexenio de Carlos Salinas de Gortari, poco antes del levantamiento del EZLN. Sí, por ese Carlos Salinas, arquetipo del neoliberalismo mal orquestado, de las privatizaciones, y del fin del proteccionismo. Pero me pregunto, ¿Es saludable escoger productos nada más porque son mexicanos? ¿O deberíamos de comprar los productos que nos satisfagan nuestras necesidades?

    Naturalmente consumimos muchos productos mexicanos, ya que forman parte de nuestra cultura (como nuestra deliciosa, picante y en ocasiones, engordante comida), o bien, porque nos enfrentamos a una condición monopólica (como algunos servicios) y en el más positivo de los casos, porque esos productos tienen muy buena calidad, o son los óptimos en la cuestión calidad-precio.

    Pero, si veo un producto gringo de mejor calidad que el mexicano que aparece al lado, o que satisface mejor mis necesidades. ¿Atento contra México si lo compro? ¿Soy un antipatriota? ¿Un mal agradecido con la nación?

    Algunos me dirán que sí, algunos izquierdistas, algunos priístas que viven del pasado, e incluso hasta algún panista perdido. Pero yo creo que no, es más, por el contrario, a la larga se le hace un gran favor a la industria mexicana.

    ¿Qué pasaría si compráramos si discrimináramos a los productos extranjeros con el fin de beneficiar a «nuestros compatriotas? Fácil, desincentivaríamos el desarrollo de las empresas mexicanas. Haríamos que fueran menos competitivas porque no tendrían motivos para innovar y ponerse al tú por tú con las empresas extranjeras, y se limitarían a competir sólo con las empresas nacionales.

    Lo peor para los nacionalistas, es que es prácticamente imposible que una sociedad sacrifique calidad o precio por comprar un producto mexicano. Incluso cuando la esquizofrenia nacionalista temporal nos invade, cuando se decide hacer un boicot por un día para «darle en la madre a los gringos», -Pos hoy no hay que comprar Coca ni ir al McDonalds- termina compensando en los días anteriores o siguientes. En lugar de comprar una Coca, compro dos, para así no comprar el día del boicot -¡Qué inteligentes somos!-.

    Creo que mejor cariño por la nación se puede mostrar alentando a los empresarios a innovar más, a sentirse orgulloso de aquellos que tienen la capacidad de competir fuera, aquellos que se quitan los paradigmas de que el mexicano es de segunda, aquellos que no necesitan que «papá gobierno» defienda sus intereses y los ayude a ser millonarios porque al menos «son mexicanos» (ejem, Televisa, ejem Slim).

    Defender al mexicano para que continúe siendo débil y mediocre es una absoluta contradicción. Entiendo ese chip, ese nacionalismo derrotista que nos metieron con los libros de historia. Porque nuestra historia es tan fea, que se levantan estatuas para erigir a «héroes míticos» que ganaron una batalla, pero que perdieron la guerra. Y es que nuestra historia puede ser mejor, sólo si empezamos a construir una nueva, y no si malcontamos la historia del pasado.

  • Somos como ratones de laboratorio

    Somos como ratones de laboratorio

    Los seres humanos estamos inmersos en un mundo donde recibimos a diario miles de estímulos para que compremos, quien llame más la atención y de forma más efectiva, logrará su cometido de una forma más fácil. Es parte del sistema capitalista, pero ojo, que el ser humano en donde sea siempre ha querido estimular a las demás personas para que se comporten de una forma o realicen actos que nos beneficien. En un país socialista-comunista, los estímulos existen por medio de la propaganda gubernamental, y así en cualquier tipo de sociedad.

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    Algo tan simple como ir un Starbucks nos rodea de miles de estímulos los cuales ignoramos, aquí te muestro algunos.

    1.- El Starbucks huele a café no sólo porque venden café, sino para que te atraigan con su aroma y les compres.
    2.- El decorado de los interiores del Starbucks y el mobiliario está hecho con el fin de que te quedes un rato en el establecimiento, lo que significa que consumirás más cafés y Starbucks ganará dinero. ¿A poco no es agusto trabajar en un Starbucks o tener una conversación larga?
    3.- Starbucks pone tu nombre en el vaso no sólo por buena onda o por parecer cool, sino para que sientas cierto reconocimiento por parte de la marca, lo cual significa un mayor posicionamiento que se traduce en un mayor consumo de productos Starbucks (un efecto parecido a las latas Coca Cola).
    4.- La música de Starbucks siempre será calmada o relativamente lenta lo cual relaja al individuo con lo cual volvemos al punto dos, la intención es que te quedes más y consumas más.
    5.- En Starbucks venden café supuestamente comprado a los productores con el fin de que creas que es una empresa socialmente responsable y veas con buenos ojos a la marca, lo cual se traduce en más ventas.
    6.- La mayoría de los empleados de Starbucks están felices en su trabajo, esto porque empleados felices significa una mejor atención al cliente, lo cual se traduce en… más ventas.
    7.- En Starbucks venden revistas y periódicos, esperando a que te quedes leyéndolos en su establecimiento, y voila, «más ventas».
    8.- Y al hacer esta lista, mencioné tanto el nombre de Starbucks que posiblemente contribuí a un mayor posicionamiento de marca, entonces espero que los malditos me den regalías.

    Y si ya te sentías usado, entonces mejor no te hablo de lo que pasa cuando vas al súper.

    En un supermercado eres prácticamente una rata de laboratorio. Los productos necesarios están colocados hasta el final para que recorras cientos de estantes de productos innecesarios y compres. No es un secreto que las frutas, verduras, carnes y leche, estén colocados al fondo. Igualmente en el súper siempre encontrarás música calmada para que así compres lenta y tranquilamente (es decir, que comprarás más). Los productos que se desean vender más se colocan a una altura que los puedas ver a simple vista. Los productos que gustan a los niños se colocan a una altura menor de tal forma que a ellos les quede de frente y persuadan a a sus padres para que les compren cualquier producto. En la caja hay cientos de productos inútiles (revistas, productos chatarra) para que te animes a comprar aún más cuando estás en la fila esperando a que te cobren.

    ¿Te has preguntado por qué los cines siempre se encuentran en el piso de arriba del centro comercial, o en caso de que tenga un sólo piso, lo más lejos de las entradas? Es fácil, porque quieren que recorras la mayor parte de dicho centro comercial con el fin de que las posibilidades de que compres algo aumenten.

    Vivimos en un mundo donde se requiere que el individuo compre y consuma. Gran parte de los empleos y de las actividades comerciales que proveen de recursos a los individuos para vivir y mantenerse dependen de esa espiral de consumo. No importa si eres un vendedor de puerta en puerta, si eres gerente de un banco, o directivo de una empresa.

    Los mercadólogos y estrategias publicitarios (y hablo de los buenos, no de cualquier pasante que termina vendiendo chucherías) han estudiado bien al ser humano. Detrás de las campañas publicitarias hay fundamentos antropológicos, psicológicos y hasta filosóficos donde se estudia al individuo con el fin de planear una estrategia que lo haga consumir más cierto producto o cierto servicio. Y es que cuando hay mucha competencia y sobre todo, una gran necesidad de ingresar recursos a las arcas de una empresa, se hace indispensable crear una estrategia agresiva, lo cual orilla a los competidores a hacerlo también.

    Pero en realidad este tipo de estímulos no son nuevos y no son exclusivos de una sociedad de mercado. A lo largo de la historia instituciones gubernamentales, clericales, o ideológicas han hecho lo mismo. Al final del día, al acto de incitar a que los humanos se comporten de una u otra manera se le llama poder, e históricamente el humano siempre ha gustado de tener poder sobre sus semejantes. Y eso no quiere decir que todas las personas que están detrás de una campaña tengan algún espíritu maquiavélico, sean sádicas, o estén enfermas de poder. Posiblemente la mayoría de quienes hemos estado detrás de alguna campaña lo hemos visto como algo inocente donde podemos a relucir toda nuestra creatividad. Porque tú a la hora de diseñar un simple logotipo, ya estás de alguna forma persuadiendo a los demás para que te compren.

    Y a fin de cuentas las mentes débiles, siempre serán más susceptibles ante estos impulsos. Pero dichos impulsos que recibimos llegan a ser tan fuertes y constantes que terminan por persuadir a aquellos que los crean. Un publicista puede sucumbir ante una campaña comercial de otro producto. Y si crees que es una estrategia de dominación absoluta conspiranoica-judeomasónica-iluminati, te podrás dar cuenta que hasta los dictadores sucumben a las campañas comerciales. Hasta el Presidente de Corea del N0rte Kim Jung Un.

     

     

  • Pobrecito «ciudadano», pobre diablo

    Pobrecito «ciudadano», pobre diablo

    Hace unos días el mexicano se enorgullecía porque era su afición era considerada como una de las mejores del Mundial, a pesar de que la selección no pasó de octavos de final víctima de sus propios errores (que si no era penal ¡Ya supérenlo!). Y no, no es que me moleste que los aficionados apoyen a su selección, lo que me molesta es que su comportamiento como ciudadanos es diametralmente opuesto a su comportamiento como aficionados. Tenemos a una de las mejores aficiones, multicolor, leal, fiel, que se la raya a los porteros del bando contrario, pero como ciudadanos ni a clasificar alcanzamos, por el amor de Dios.

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    La clase media, media alta, baja, alta, muy alta debería estar en las calles, o debería estar organizando algo, o debería estar haciendo algo, digo, aunque sea que abran una «petición» en change.org, de esas que nunca sirven (yo nunca he visto que sirva firmar en una página de Internet). Así le hacen en los países desarrollados cuando el gobierno se quiere pasar de lanza, salen y se indignan. No, aquí la gente está más bien concentrada en el final de la novela del domingo. Pero los pasivos de Pemex convertidos en deuda pública no les importa. Esa deuda que equivale a 6,000 pesos por mexicano. Es que el petróleo es de «todos los mexicanos» y entonces «todos los mexicanos» nos debemos hacer responsables de la deuda, dicen unos.

    Todo lo que despilfarró Romero Deschamps, su hija con sus yates, con sus perros (y la cara de perro de su propia hija y del propio Romero Deschamps) los Ferraris. Los que cobraban sin trabajar, los aviadores, el dinero que se fue a las campañas políticas y que financiaron a políticos dudosos que después vinieron a mal gobernar a la ciudad-estado-país. Los ciudadanos vamos a pagar esos lujos, esas corruptelas. Y muchos de quienes malgastaron ese dinero no sólo siguen libres, sino que siguen llenos de dinero y ellos no tienen que dar un peso.

    El Fobaproa, el rescate carretero, los pasivos de Pemex. Y los pasivos de Pemex son todavía menos justificables que el Fobaproa, porque esto último consistió en rescatar a empresas de la quiebra después de la crisis del 94 y se argumentaba que de esta forma se evitaría que la crisis fuera más profunda. Éste caso es peor, porque se trata de pagar el despilfarro dentro de una paraestatal que siempre estuvo en quiebra y nunca ha servido para nada más que para reforzar el mito de que Pemex es de «todos los mexicanos» para mantener gente y comprar votos.

    Y me pregunto, ¿Qué estamos haciendo los mexicanos para evitar que los políticos se aprovechen de esta forma? Luego el discurso histórico será los gobernantes malos contra los pobres ciudadanos. ¿Pero en realidad hicimos algo para que fuera diferente? Al final parece que la ciudadanía sólo sabe hacer dos cosas, o integrarse a la maraña corruptil (unos pocos afortunados) o no hacer nada y dejar que abusen de él como una puta de bajo presupuesto a la que todos los cochinotes pervertidos manosean (que será una analogía, pero en algunos casos se puede volver realidad como es el caso de Cuauhtemoc de la Torre, el pervertido del PRI DF al cual no le han hecho nada y nunca le harán nada).

    ¿No te indigna mexicano?

    ¿No te indigna saber que eres copartícipe del abuso porque dejas que abusen de ti sin que tú hagas nada? ¿No te indigna que parte de tus impuestos, ese dinero que te quitan de tu trabajo como empleado o emprendedor, se va para tapar ese boquete abierto con puros desfalcos, despilfarros y desfachateces?

    ¿No te sientes avergonzado no sólo de tu gobierno, sino de ti mismo como ciudadano?

    México tiene un historial de victimización alimentado y mitificado por la historia oficial. El problema, lo que nunca cuentan es lo que dejaron de hacer «los buenos» para que «los malos abusaran» de ellos. O más bien es que «los buenos» eran tan irresponsables, tan corrompidos, que «los malos» ni siquiera tenían que ser tan malos.

    #NoEraPenal, #NoEraDeschamps

    Qué pena.

  • Las latas de Coca Cola con tu nombre

    Las latas de Coca Cola con tu nombre

    Coca Cola tiene la capacidad de lanzar campañas muy creativas, si algo les he admirado como mercadólogo que soy (de profesión) es eso. Saben crear sentimientos de pertenencia que coadyuven en el aumento de ventas y un mejor branding (vean sus latas si no), saben crear campañas que respondan a las fuertes críticas que reciben. El problema, y es ahí donde termina mi admiración, es cuando sabes que esas campañas tienen el fin de vender un producto que no es muy benéfico para la salud.

    Las latas de Coca Cola con tu nombre

    En Coca Cola entienden a la sociedad posmoderna vacía y necesitada de afecto. Por eso es que este tipo de campañas funcionan tan bien. Una sociedad cuya soledad hace que sus integrantes anhelen más likes en Facebook como supuesta muestra de la estima que los demás le tienen, es apta para venderle más coca colas. Tú abres el refrigerador de una tienda de conveniencia y de pronto ves una lata con tu nombre, y aunque sea algo inconsciente, te sientes reconocido y la compras, ves ese «Alberto», «María». -¡Qué padre, que bonito!. En realidad, Coca Cola lo que ha hecho es revisar bases de datos para ver cuales son los nombres más repetidos dentro de una población, e imprimirlos en latas, para que la gente los compre y obtenga más ventas.

    Seguramente dentro de las juntas de mercadotecnia, los directivos les dijeron que necesitaban más ventas, o necesitaban mantener su posicionamiento de marca. Los creativos, con el fin de conservar su trabajo, o ganar dinero, crearon la estrategia. No, Coca Cola no piensa en ti, ni se preocupa por ti. Sólo sabe que posiblemente necesitas afecto en base a algún estudio cuantitativo que hicieron previamente, y en base a ese conocimiento, crearon una fórmula para que compraras más refrescos para que obtuvieran las ventas que los directivos necesitaban.

    Yo hace más de dos años consumía mucha Coca Cola Light. Esto porque en mi casa acostumbraban a comprar mucha y porque «no engordaba», aunque paradójicamente en ese entonces estaba bastante más gordito que ahora. En algún momento dejé de consumir, comencé a tomar más agua natural, agua fresca, jugos, y bastaron pocos meses para que se notara un cambio en la salud. Me sentía más limpio, más sano, y así tuve mayor facilidad para bajar el peso en exceso que tenía. Era increíble la cantidad de químicos que estaba introduciendo a mi cuerpo.

    Cuando consumes Coca Cola, le das a tu cuerpo una gran cantidad de químicos procesados. La Coca Cola normal tiene mucha azúcar y quienes lo consumen son más propensos a la diabetes, esto sin olvidar la numerosa cantidad de químicos que aumentan el riesgo de contraer cáncer y otro tipo de enfermedades (y que aumentan con el refresco de dieta). Tomar Coca Cola como si fuera agua habla de un profundo desconocimiento o de una muy baja autoestima por darle productos químicos al cuerpo que solicita productos naturales.

    Coca Cola no es una empresa que se caracterice mucho por su honestidad. Pueden hablar de la paz en el mundo inclusive, pero sólo le están dando a este mundo un producto chatarra, que cuando mucho, debería ser consumido sólo en ocasiones especiales (fiestas) y no como si fuera un líquido vital. Patrocinan eventos deportivos como el Mundial de Futbol y a varios equipos, aunque dudo mucho que se les recomiende tomar Coca Cola a los deportistas para que tengan un mejor desempeño en la cancha y estén más sanos.

    Que encuentres una lata con tu nombre no significa nada, y no significa nada para Coca Cola (solamente ventas) así que para ti no debería significar nada. Si dejaras de consumir Coca Cola podría estar más sano y ver tu nombre en lugar de una lata común y corriente (alguna medalla, un diploma o un reconocimiento).

    Siempre Coca-Cola

  • Tercera Guerra Mundial

    Tercera Guerra Mundial

    A individuo de a pie no le importa mucho lo que sucede en el ámbito internacional, lo ve como algo muy lejano, lo archiva en su anecdotario. -Sí, que feo lo que sucede en la Franja de Gaza, pobres palestinos; -sí, que mal el avioncito ese que se cayó ¡Maldito Robben! ¿Por qué no ibas ahí tú?. Parecen ser noticias y hechos aislados. ¿Qué tiene que ver Ucrania con Israel o Rusia con Palestina?

    Tercera Guerra Mundial

    Umberto Eco afirma que una dependencia mutua entre Oriente y Occidente hace que sea imposible que se desate una Tercera Guerra Mundial en los próximos años. Si bien es difícil que ocurra, eso en lo particular a mí no me suena tan imposible. Si analizamos la situación geopolítica actual del globo terráqueo y tomamos en cuenta que los humanos somos siempre racionales, una guerra sería poco menos que imposible. Pero si tomamos en cuenta entonces, que el ser humano no es siempre racional y puede ser afectado por las emociones, entonces vemos que un escenario bélico se convierte en al menos «no tan imposible».

    Antes de la Primera Guerra Mundial existían muchas tensiones entre varios países europeos principalmente. Tuvo que ocurrir un caso aislado como el del archiduque Franz Ferninand que fue asesinado por un extremista serbio, lo cual hizo que Austria le declarara la guerra a Serbia, y de esta manera todas esas tensiones aparentemente controladas, salieran a flote y se desarrollara la Gran Guerra que dejó millones de personas muertas.

    Un Franz Ferninand puede ser un avión derribado, puede ser cualquier cosa, puede ser cualquier chispa que desate todo. Cierto, los mandatarios actualmente no ven viable una guerra, pero un pequeño incidente que termine por escalar puede hacerlos cambiar de opinión.

    Con esto no digo que vaya a ocurrir. De hecho lo más probable es que no ocurra nada, pero tampoco creo que sea imposible que llegara a pasar. Más porque el ser humano a través de su historia siempre ha sido bélico. Y el sistema político, el cual se asegura que previene las guerras, porque las guerras dicen, son provocadas por países autoritarios, no está en su mejor momento. Algunos desdeñan la democracia y miran a China, admiran a Vladimir Putin, votan por la ultraderecha.

    Después de la Segunda Guerra Mundial nunca tuvimos un conflicto bélico de escalas mayores gracias a la paradójica Guerra Fría, donde entre otras muchas cosas, las mutuas amenazas nucleares, disuadieron a las dos grandes potencias de ese entonces (Estados Unidos y la Unión Soviética). Se pensó que después de esto, un pensamiento único iba a reinar el mundo por siempre (la democracia liberal y capitalista), pero al no haber un contrapeso, las cosas no se pusieron bien, la avaricia aumentó, el mundo sufrió una fuerte crisis económica de la cual todavía no se recupera. Esta sacudida (junto con el surgimiento de nuevas potencias como Rusia y China y la exacerbación de conflictos internacionales) ha empezado a tambalear ese equilibrio que ha permitido a la mayoría de las naciones vivir pacíficamente.

    ¿Y México? Dentro de un conflicto tan grande, los países menos poderosos suelen intervenir menos, pero en un escenario hipotético, México seguramente no podrá seguir siendo tan «neutral» como lo ha sido en eventos anteriores. Los conflictos actuales no son algo que se deban menospreciar. Esperemos que dentro de la humanidad prevalezca la cordura, de lo contrario podríamos vernos en serios aprietos.