Categoría: temas polémicos

  • ¿Por qué no se debe censurar a Agustín Laje y Nicolás Márquez?

    ¿Por qué no se debe censurar a Agustín Laje y Nicolás Márquez?

    ¿Por qué no se debe censurar a Agustín Laje y Nicolás Márquez?

    La libertad de expresión es un instrumento valioso porque, si bien, hay quienes pueden aprovecharla para difundir ideas falsas o abominables, muchos podemos usar la misma libertad de expresión para exhibir la falsedad de dichas ideas.

    En este sentido, siempre será preferible que todas las voces puedan expresarse al ejercicio de la censura. Por más aberrantes sean los discursos, en un espacio de libertad de expresión estos pueden ser confrontados y exhibidos.

    Esto lo digo porque he visto que algunas personas están solicitando cancelar las conferencias de Agustín Laje y Nicolás Márquez, ya que su discurso llega a ser una afrenta contra la dignidad de individuo con atracción sexual a personas del mismo sexo. En eso estoy de acuerdo y lo dejé claro en mi crítica a su libro.

    Y lo han logrado en la Universidad La Salle, lo cual toman o interpretan como un triunfo, yo más bien lo dudo. Porque mientras pasa eso, estos conferencistas y el conservador Juan Daudoub ya publicaron un video acusando al «lobby gay». El video en un día ya tiene casi 20,000 reproducciones:

    Yo no creo que la censura y la prohibición de ciertos discursos sean la vía para contrarrestar esas opiniones, y no creo que, por más abominable nos parezca su discurso, se les deba callar. En un mundo tan interconectado hemos visto una y otra vez cómo esto puede ser muy contraproducente. A estos discursos se les debe confrontar por medio del debate y los argumentos, no por la censura que tan solo refleja una profunda indisposición a rebatir los argumentos del contrario.

    La mayor parte de la gente que va a asistir a esas conferencias son personas que ya, de inicio, concuerdan con lo que estas personas dicen. Este tipo de conferencias, más que nada, no van mucho más allá de una cámara de eco. En realidad es la censura, más que la conferencia per sé, la que le da más fuerza y reflectores a los argumentos de Laje y Márquez.

    Ellos lo saben, y lo han sabido capitalizar muy bien a su favor. La censura hacia sus conferencias es prácticamente parte de su modelo de negocio. No es algo que precisamente les moleste; por el contrario, con ello buscan reforzar sus argumentos conspiranoides: «¿Ven? los gays son intolerantes, están manipulados por una conjura marxista», «El Lobby gay nos calla» bla bla bla. Ellos saben jugar y lucrar muy bien con ello, por eso son famosos en Argentina. Saben qué botones apretar, saben cómo hacer enojar a sus adversarios, basta ver sus videos, no son tontos.

    Ni Laje ni Márquez suelen debatir con personas de altura. En sus videos siempre debaten con feministas o personas de bajo nivel que no tienen una gran preparación académica y que no se van a saber defender. Es obvio, porque si lo hicieran con una persona preparada se verían en serios aprietos. Ellos no se caracterizan por ser intelectuales sino por crear polémica y jugar con ella. ¿Por qué no aprovechar sus carencias intelectuales y, en vez de pedir que se censuren las conferencias, no asisten y, en la sección de preguntas y respuestas confrontan sus argumentos? Incluso así pueden exhibir lo falaces que son varios de sus argumentos y pueden jugar con el mismo juego, pueden subir a Youtube esos videos donde Laje o Márquez no supieron qué responder o no quisieron responder.

    Pero en tanto la apuesta sea la censura, ellos van a tener el control mediático: ellos van a victimizarse, van a hablar de cuántas veces los han tratado de callar, van a seguir ganando más seguidores en Youtube y van a vender más libros. Porque mientras hablan una y otra vez de casos de censura, nadie de su contraparte se molestó siquiera en pararse y rebatir sus argumentos que, por cierto, son muy endebles.

  • Desprestigiar a la oposición

    Desprestigiar a la oposición

    Desprestigiar a la oposición

    Hace unos días, en un nuevo programa llamado La Maroma Estelar del Canal 11 (es decir, con los recursos de la gente) afín al gobierno de López Obrador, se hizo una parodia de la politóloga Denise Dresser, a quien llamaron Madame Didí. A Dresser, además de ridiculizarla, la interpretaron con una fuerte dosis de clasismo.

    Pero no quedó ahí. Dieron de alta una cuenta de Twitter de este personaje (que ya tiene 14,000 seguidores) para seguir parodiando y burlándose de Denise Dresser exhibiéndola como clasista y afín al poder (pero no el de la 4T, sino el otro, el de la clase política que se fue, el de los empresarios, el de la mafia del poder).

    Llama la atención que, en vez de ver a medios de oposición parodiando a políticos, veamos a medios oficialistas parodiando a voces opositores que ni siquiera son parte de la política mexicana, como si ahora los patos le tiraran a las escopetas. Ahora resulta que la voz crítica es nada más ni nada menos que el oficialismo.

    Pocos días después, David Ricardo, un joven que pertenecía a Wikipolítica y que luego migró a las filas de MORENA, publicó el siguiente tuit con la intención de desprestigiar a Futuro, el movimiento creado por la propia Wikipolítica con miras a convertirse en un partido político:

    Incluso, ante la respuesta de Futuro en las redes, siguió buscando desacreditar a este movimiento:

    Si a estos casos les agregamos la publicación de una lista de periodistas que supuestamente recibieron dinero del gobierno de Peña Nieto, si le sumamos los ataques de López Obrador a Reforma, y el uso de hashtags como #NarcoReforma por parte de bots y fieles seguidores, podemos llegar a la conclusión de que hay una campaña sistemática para debilitar a la oposición, cualquiera que ésta sea.

    Como escribí hace unas semanas, el gobierno de López Obrador no parece pretender ejercer censura directa, e incluso ha decidido gastar mucho menos recursos en publicidad oficial (mecanismo que muchos gobiernos han utilizado para chantajear o silenciar opiniones incómodas). Lo que sí es palpable es una campaña en contra de las voces opositoras para quitarles prestigio y autoridad moral.

    Por eso los personajes de Madame Didí y las acusaciones a Futuro. En los dos casos buscan vincularlos con la una clase política desprestigiada y con una oligarquía que este gobierno dijo que combatiría (pero con la que López Obrador tiene juntas periódicas con empresarios (muchos de ellos cronies) para así dividir en la sociedad entre los que están con su gobierno (los buenos) y los que se oponen a él (los malos), evitando cualquier tipo de matiz.

  • Mi conversación con un xenófobo

    Mi conversación con un xenófobo

    Esto ocurrió en un grupo de Whatsapp de un movimiento de activismo político, y al cual me agregaron.

    Vi que muchas personas estaban compartiendo información que Gilberto Lozano estaba propagando en redes. Esa que decía que, producto del Pacto Mundial de Migración y de una supuesta agenda del Foro de Sao Paulo (para convertirnos en comunistas), este gobierno estaba dejando a entrar a migrantes de forma indiscriminada.

    Yo coloqué como respuesta un artículo de El Economista que exhibía con datos y gráficas que, contrario a lo que AMLO había prometido en campaña, el número de deportaciones en este sexenio no había bajado, sino subido. Incluso varios migrantes quemaron piñatas de Trump, AMLO y Olga Sánchez Cordero en protesta.

    Las respuestas que recibí por parte de algunos integrantes de ese chat fueron muy agresivas. Una persona empezó a colocarme muchas notas donde hablaban sobre cómo México estaba firmando acuerdos con países de Centroamérica, notas que no leyeron porque ahí mismo decía que dichos países buscarían mitigar el problema de la migración.

    Pero otra persona, que llamaremos Javier, me increpó diciéndome zombie y que no llegara a desinformar. Dijo que lo que dice Gilberto Lozano no es mentira, que todo forma parte de una agenda globalista. Me di cuenta que se trataba de un señor cuyo discurso tenía un fuerte contenido de xenofobia y racismo.

    Javier me comenzó a mandar mensajes de audio explicándome en qué consistía esa agenda. Se le notaba molesto, alterado, era evidente el tono de desprecio de su voz cuando se refería a los centroamericanos, chinos y árabes, a quienes se refirió como «gentuza» y gente «ignorante hambreada» para después intentar revirar y decir que no tiene problemas con los migrantes sino con quienes promueven esta «agenda globalista». Aún así después volvió a utilizar esos términos despectivos.

    Lo que me llamó más la atención de Javier, que me trajo sentimientos mixtos (algo de gracia y a la vez preocupación), fue cuando empezó a explicarme de qué iba esa agenda globalista que buscaba deliberadamente destruir a Europa y a Estados Unidos. Javier me explicó que en esa agenda macabra buscaban acabar las fronteras en el 2030. Me dijo que me fuera a investigar la agenda de la ONU, (seguramente se refiería a la agenda para el desarrollo sostenible de esta organización). Fui a consultarla, no porque me dejara con la duda, sino para demostrar que él no estaba en lo correcto, y en dicha agenda no viene ninguna propuesta para acabar con las fronteras. Lo único que dice al respecto es lo siguiente:

    Facilitar la migración y la movilidad ordenadas, seguras, regulares y responsables de las personas, incluso mediante la aplicación de políticas migratorias planificadas y bien gestionadas.

    http://www.sela.org/media/2262361/agenda-2030-y-los-objetivos-de-desarrollo-sostenible.pdf

    Naturalmente eso no implica ni mucho menos la derogación de las fronteras y va en consonancia del Pacto Mundial de Migración donde dice que los países tienen derecho a establecer sus controles sobre migración.

    Javier me contó cómo en Europa hay muchos migrantes y cada vez se ven menos personas de origen francés en Francia, lo cual es cierto, pero eso no es producto de una conspiración oscura y secreta. Lo más cómico fue cuando me mencionó quiénes estaban detrás de esa agenda globalista: La Unión Europea, la ONU, los judíos, George Soros, los masones y el Vaticano.

    Sí. Según Javier, los masones y el Vaticano (la Iglesia), enemigos acérrimos e históricos, ¡estaban confabulados en la misma conspiración! O sea, dos organizaciones meramente occidentales y que han moldeado, por un decir, lo que Occidente es hoy, ¡estaban confabulados para destruir Occidente! No pude hacer nada más que soltar una carcajada.

    Pero esa carcajada se reprimió a sí misma cuando me puse a pensar que hay gente que de verdad cree eso, y que hay personas como Gilberto Lozano que están propagando esas ideas xenófobas de odio en contra de los migrantes. Javier coincide con Gilberto Lozano en que a México no solo van a llegar millones de chinos (que pocas razones tendrían para migrar a México con una economía que en tamaño está a punto de rebasar a la de EEUU) sino también árabes de ISIS.

    Por más que lo quisiera negar para no parecer «políticamente incorrecto», en su voz y en sus mismas palabras se notaba un fuerte desprecio a los migrantes. Javier estaba seguro de lo que me decía, estaba completamente convencido. Al final me dijo que me largara de ahí con mis «tonterías» y que dejara de desinformar. Hasta creyó que era un simpatizante de AMLO.

    Lo triste no es tanto que haya gente que piense así, sino que haya quienes, como Gilberto Lozano, estén propagando ese discurso de odio. Es cierto que quienes tenemos una postura más cercana al multiculturalismo debemos de ser críticos: podríamos preguntarnos si la migración a Europa fue excesiva o muy precipitada y qué tanto ello ha provocado el surgimiento de liderazgos de ultraderecha. También habría que preguntarnos si la oleada masiva de migrantes que hubo en México al final del gobierno de Peña Nieto y que resultó en un Estado rebasado y migrantes varados en las ciudades fronterizas ayudó a fortalecer este discurso.

    ¿Hasta qué punto un país podría recibir migrantes? ¿Debe haber controles? ¿Y cuáles? ¿Deberían ellos adaptarse al nuevo país o podrían atraer consigo mismos su propia cultura? Son preguntas razonables que nos podríamos contestar, pero ninguna respuesta puede llevar consigo un discurso de odio.

    Pero con todo ello, es cierto también que hay líderes como Lozano que están promoviendo un discurso de odio ante los migrantes que, hay que recordarlo, son seres humanos. Es de reconocer el papel de la Iglesia y de diversas agrupaciones religiosas en nuestro país en favor de los migrantes y que sirven de contención ante el crecimiento de los discursos xenófobos que muchos creyeron no existían en nuestro país (tal vez eso explique por qué algunas de estas teorías de la conspiración meten al Vaticano junto con los masones y la ONU dentro del mismo complot).

    La realidad, y como lo hemos visto a través de la historia de nuestro país, es que nuestra especie apunta hacia un mundo globalizado. Manifestaciones que van en contra de esa corriente como el nazismo, por más crueles en inhumanos hayan sido, no terminaron alterando ese rumbo globalizador cuyo proceso, como todo, no es estrictamente lineal pero cuya tendencia se percibe a lo lejos. ¿Habrá fronteras en el futuro? ¿Habrá naciones y aduanas? No lo sabemos. Lo que sí es cierto es que, al ser un mundo cada vez más interconectado y donde los ajenos se perciben cada vez un tanto menos ajenos, el proceso globalizador podría parecer una natural consecuencia.

    Tal vez ese México aislado y de fronteras bien selladas que quisiera ver Javier terminará siendo meramente una ilusión suya.

  • ¿Qué es la heterofobia? ¿Existe eso?

    ¿Qué es la heterofobia? ¿Existe eso?

    ¿Qué es la heterofobia?

    Varios círculos conservadores han insistido una y otra vez en que la homofobia no existe, que solo es que «no están de acuerdo con la homosexualidad», algo que es absurdo entendiendo que la homosexualidad es algo que ha acompañado a nuestra especie y no es algún invento o una mera construcción. Si bien, los círculos homosexuales se sirven de ciertos postulados ideológicos para promover sus causas, la homosexualidad per sé no es una ideología sino algo inherente a nuestra especie. Básicamente, es un sinsentido «no estar de acuerdo con la homosexualidad».

    Dicen que ese «no estar de acuerdo» no es homofóbico, porque no tienen miedo a la homosexualidad ni les da pánico, solo es que no concuerdan con ella: en algunos casos respetan que los homosexuales existan en tanto tengan una vida privada discreta y no busquen adquirir derechos en modelos de organización tradicionalmente heterosexuales (como el matrimonio), y algunos otros sí llegan a tener una postura más beligerante y acusan a la «corrección política» de ya no poder utilizar términos como maricón o puñal para referirse a ellos.

    Pero de pronto, en un abrir y cerrar de ojos, se inventan la palabra «heterofobia» como lo ha hecho la organización «Confamilia» presidida por Juan Dabdoub. La verdad es que yo no entiendo bien qué es lo que quieren dar a entender con este término, además de que resulta muy incongruente la creación de esta definición después de batallar incesantemente para intentar probar que el término «homofobia» no tiene sentido alguno.

    Independientemente de cuestiones semánticas y de precisiones en la definición, todos sabemos lo que la homofobia es o al menos conocemos la definición que se le ha tratado de dar. La homofobia, decimos, tiene que ver con un rechazo o prejuicio a los homosexuales y lesbianas.

    Si la definición de heterofobia fuera la contraparte de la homofobia, entonces no tendría sentido alguno, porque en nuestra sociedad no hay prejuicios hacia los heterosexuales. Los homosexuales buscan integrarse como complementario a la heterosexualidad, no como una sustitución:

    Yo soy heterosexual, a mí nunca me han discriminado jamás por serlo, no me han negado trabajos, no me han dicho «maricón» en la calle. ni la gente se me ha quedado viendo raro, ni me han corrido de mi familia ni me han dicho que tengo que entrar a terapias para corregir mi heterosexualidad. Tampoco recuerdo que a ninguno de mis conocidos y amigos heterosexuales los hayan discriminado alguna vez. ¿Entonces cómo puedo decir que existe algo así como una heterofobia?

    Si no existe rechazo alguno ante la heterosexualidad ¿entonces qué demonios es la «heterofobia»?

    Podría pensar que tiene que ver con que los gays (al menos los que participan activamente en los colectivos LGBT) se muestran orgullosos de serlo y lo presumen a los cuatro vientos, mientras que los heterosexuales no lo hacen o podría ser raro o hasta mal visto. Es algo que a veces grupos similares a Confamilia han llegado a mencionar.

    El problema es que cuando presumen su heterosexualidad lo hacen contrastándola con la homosexualidad (cosa que no pasa con los homosexuales). Es decir, estoy orgulloso de ser heterosexual porque es lo que (consideramos) la verdad dicta, porque la heterosexualidad está bien y la homosexualidad está mal porque es antinatura, lo cual tratan de mostrar con ejemplos aparentemente didácticos (tornillo-tuerca).

    El orgullo de los homosexuales, según recuerdo, no va en ese sentido. No se contrastan como los heterosexuales, sino que resaltan su condición de homosexuales para así buscar una mayor relevancia dentro de la sociedad e incidir sobre ella. Como los heterosexuales no tenemos que buscarla porque son la regla y no la excepción, entonces no la presumimos ni la celebramos, no hay necesidad de ello. Tan solo vivimos nuestra heterosexualidad.

    Entonces, si la definición de heterofobia es realmente ésta (que los gays tengan derecho de sentirse orgullosos de su condición, mientras que nosotros no podemos sentirnos orgullosos de ser heterosexuales para mostrar una superioridad de nuestra condición -moral y hasta biológica- sobre la otra), estarían validando en la práctica ese término de homofobia que tanto han querido combatir.

    Vaya lío en el que se ha metido Confamilia con estas definiciones.

  • La peligrosa lista de AMLO y los periodistas supuestamente vendidos.

    La peligrosa lista de AMLO y los periodistas supuestamente vendidos.

    Tengo muchas sospechas de las listas de periodistas que supuestamente se beneficiaron de Peña Nieto que filtró presidencia y que apareció en Reforma.

    No es algo para celebrar que un gobierno busque exhibir a la prensa cuando el trabajo de ésta es ser contrapeso del gobierno.

    Es cierto que algunos de los que aparecen en la lista tenían consigna muy clara en favor de Peña (Ricado Alemán, Pablo Hiriart) y muy probablemente recibían alguna recompensa por su chamba de oficialistas pero…

    …yo recuerdo que Raymundo Riva Palacio se la pasaba criticando y exhibiendo a Peña Nieto durante todo su sexenio y aparece ahí. Animal Político y Daniel Moreno (de ese medio) aparecen en esa lista, y fueron muy críticos con el gobierno de Peña. ¿Por qué les pagaría Peña a quienes se la pasaban criticándolo?

    Enrique Krauze también aparece ahí y seguramente muchos se están congratulando de ello, pero que yo recuerde él también fue crítico del gobierno de Peña, ni que decir de su hijo León Krauze.

    No aparece ningún periodista de TV Azteca (empresa que tiene intereses muy cercanos a AMLO) y aparecen muy pocos de Televisa (Joaquín López Dóriga y tal vez alguno que se me olvide). No aparece ni Loret de Mola ni alguna otra figura que hasta hace poco era tachado de paria del régimen. El duopolio, antes visto como el acérrimo enemigo de AMLO y parte de la «mafia del poder» salió prácticamente limpio de la embestida.

    El informe no dice si los periodistas recibieron directamente el dinero o los medios que trabajan por cuestión de publicidad, cosas muy diferentes porque lo segundo no necesariamente compromete la libertad periodística de los periodistas. Pero no hace la distinción y da la apariencia de que todos esos periodistas recibieron dinero de Peña Nieto.

    Esta lista genera la percepción de que «todos están al mismo nivel», que Animal Político es igual de chayotero que Ricardo Alemán.

    Imaginen que en un futuro Animal Político publique un documental que comprometa a AMLO (así como lo hizo con Peña). El «ejército» de la 4T en las redes sociales dirá que están vendidos, buscarán desprestigiar al medio: «es el diario al que le pagó Peña». Usarán hashtags como #HampaDelPeriodismo o hasta #NarcoAnimalPolítico (como lo hicieron con Reforma para así desprestigiar a los medios disidentes).

    Más escalofriante es que esta operación se haga a través de Reforma, diario al que se le estuvo yendo a la yugular en todo este tiempo. ¿Qué pasó? ¿Hubo algún chantaje? ¿Alguna amenaza?

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  • En defensa de Celia Lora

    En defensa de Celia Lora

    En defensa de Celia Lora

    Algunos simpatizantes de AMLO se indignaron porque Celia Lora le contó a Adela cuando le dijo en broma a su novio piloto «Haz Kamikaze, mátalo por favor» al saber que iba en el avión en el que la iba transportando. Naturalmente hicieron campaña en contra de la hija de Alex Lora.

    Pero hace dos sexenios le llamaban Fecal a Felipe Calderón. Le decían pelele y usurpador (repitiendo las frases el entonces frustrado candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador)

    Después algunos de ellos participaron en la quema de un muñeco de Peña Nieto en el Zócalo, de él se burlaban, no le perdonaban ningún desliz (lo sé, tuvo muchos), insultaron e hicieron memes una u otra vez.

    Y que lo hayan hecho no tiene nada de malo.

    Y no me parece malo que quemen muñecos o que le recuerden su madre a Peña, están en su derecho. La gente tiene derecho a expresarse de su gobierno como le convenga. Podremos decir que es una crítica madura o hasta infantil pero tienen la libertad de expresión para hacerlo. Criticar y burlarse del poder es algo hasta sano.

    Pero así como ellos tenían el derecho de criticar a Calderón o a Peña Nieto. Celia Lora está en su derecho a decir lo que quiera de AMLO y también los ahora manifestantes están en su derecho de insultar a AMLO para sacar sus frustraciones como los simpatizantes de AMLO alguna vez lo hicieron.

    Pero resulta que no, que no es lo mismo, que de López Obrador no se puede hablar mal, que hasta que hay que tener mucho cuidado porque el ejército de las redes sociales se te va a venir con todo.

    Si Celia Lora hubiese dicho ese «mátalo por favor» en el tono que lo dijo Ricardo Alemán donde incitaba a la violencia y que le costó merecidamente el despido en algunos de los espacios donde colaboraba, hablaríamos de otra cosa. Es obvio en el video que el comentario que hizo no tenía esa intención. Le dijo a su novio que el fuera el kamikaze: naturalmente no es como que quiera que su novio estrelle el avión y muera.

    Además ¿Cuántos de los ahora indignados no hacían ese tipo de bromas cuando Peña o Calderón gobernaban? Yo escuché a muchos. Ahora resulta que no se puede.

    Caray, Celia Lora dijo lo que muchísima gente dice en su vida diaria. Ahora resulta que es una villana.

    Caray, López Obrador es un servidor público, no es la Virgen ni Dios ni Alá.

  • Desmitifiquemos a Julian Assange de forma breve

    Desmitifiquemos a Julian Assange de forma breve

    Desmitifiquemos a Julian Assange de forma breve

    El australiano Julian Assange se volvió famoso allá por inicio de la década por develar mucho secretos de la política occidental. Por medio de Wikileaks, nos enteramos de los trapitos al sol de muchos gobiernos y aprendimos que, ni en los países más desarrollados, eran de lo más confiables.

    Hoy algunos siguen reconociendo su «acto heroico» (bueno, así insisten en llamarlo). Aunque muchos caímos en la trampa, después nos dimos cuenta que el activismo de Assange tenía su «jiribilla». Y es que si eran los gobiernos occidentales los que estaban siendo exhibidos, alguien tendría que beneficiarse, y naturalmente tendrían que ser los gobiernos que prácticamente no se vieron afectados por ello. Por ejemplo: Rusia, China.

    Y por eso no es casualidad que los rusos hayan reaccionado de forma adversa ante la detención de Julian Assange afirmando que su detención atenta contra la dignidad humana.

    No solo eso, el «activismo» de Julian Assange benefició claramente la campaña de Donald Trump. Además de hacer pronunciamientos en contra de Hillary Clinton, publicó mediante su plataforma de Wikileaks un archivo de correos privados suyos para perjudicarla. El activismo de Julian Assange evidentemente tenía beneficiarios.

    Algunos argumentarán que la detención de Assange fue arbitraria, que hay intereses políticos, que Ecuador recibió, ese mismo día de la detención, un préstamo del Fondo Monetario Internacional. Puede que algunos de dichos argumentos sean válidos, pero esos merecen un trato aparte y su existencia no le regresan a Assange una «heroicidad» que nunca tuvo o que nunca mereció.

    Julian Assange nunca fue un héroe. Alguna vez lo llegamos a pensar ingenuamente. Y si bien no hay razones para defender a los políticos que fueron exhibidos por medio de esta plataforma, lo cierto es que a estas alturas, además de poder concluir que regímenes como el de Rusia obtuvo un beneficio de ello, también se puede concluir que algo le deberán los movimientos populistas que han surgido en Europa producto de la crisis de representatividad a la que ayudó a generar Julian Assange, aunque sea un poco, al exponer información confidencial de los gobiernos occidentales.

    La «opinocracia» de Internet, sobre todo en una época donde se hablaba de transparencia y datos abiertos, cayó rendida ante Assange. Vieron su activismo como un acto heroico donde, se creía, se empoderaba a los ciudadanos. Ya vimos que no, tan solo fuimos demasiado idealistas.

    Y tal vez no se necesite más para desmitificar a esta figura, aunque estoy seguros que muchos se resistirán al desengaño.

  • Y si tú fueras político

    Y si tú fueras político

    Sé que te lo has dicho dentro de tu mente: que tú eres una persona más íntegra que los políticos que están en el poder.

    Seguramente te dirás: yo casi no he cometido actos de corrupción, tal vez una mordida al tránsito por aquí, tal vez una factura comprada por acá, nada para escandalizarse.

    Pero ¿estás seguro de que eres una persona más íntegra? Yo me lo pensaría dos veces.

    ¿Cómo sabes si eres una persona más íntegra si no has tenido frente a ti todas esas tentaciones que se les ofrece a los políticos para corromperlos, así como aquellas inherentes al ejercicio de la política?

    ¿En la vida te han ofrecido un moche por una obra? ¿Un moche que tal vez sea suficiente para pagarle la universidad a tu hija?

    ¿Has tenido la oportunidad frente a ti de «asegurar económicamente el resto de tu vida» utilizando de forma discrecional el dinero del erario público? Lo dudo muchísimo.

    Básicamente, decir que eres más íntegro que un político porque nunca has robado lo que ellos han robado es como decir que eres una persona que nunca ha sido infiel porque nunca ha tenido novia.

    La mayoría de las personas no se pueden sentir completamente seguras de que ellas serían muy diferentes si estuvieran en el poder básicamente porque no han estado ahí.

    Bien tienen razón los que dicen que el poder no pervierte a las personas sino que las «amplifica» ya que el poder les da permiso de ser realmente como son ya que, a diferencia de nosotros los de a pie», ellos tienen menos restricciones para hacer lo que quieran. Y dicho esto, puedo esperar que aquel ciudadano común que da una «mordida necesaria» para agilizar el trámite o para que el tránsito no lo multe y le «ayude a ayudarle» sea aquel político que se pasa la ley por encima, roba o se enriquece.

    Tal vez tengas razón al decir que muchos políticos son corruptos (mi intención no es de ninguna manera relativizar sus acciones), pero posiblemente no la tengas cuando sugieras que ellos son, en esencia, mucho más corruptos de espíritu que los ciudadanos de a pie.

    Y tal vez así entenderás que un simple cambio de partido o de figura no va necesariamente a cambiar las cosas de fondo. Tal vez así entenderás que una cambio profundo requiere no solo de la rotación del poder políticos, sino también del papel del ciudadano en el quehacer público, político y social.

    Al menos es una buena noticia, porque si lo piensas bien, tu capacidad de incidir es un poco mayor a la que te habías imaginado.