Siempre he tenido en mi cabeza la imagen de que el mexicano es agachado, se queja de los problemas pero no hace nada por resolverlos. Si bien creo en el respeto a la autoridad, creo que se ha inculcado en las personas un respeto exagerado a ella, y eso no solo viene del seno familiar, viene de la sociedad y del gobierno mismo. De hecho antes era muy bien visto que las personas estuvieran de acuerdo con las decisiones que tomara el gobierno, el ciudadano no debía oponerse ante lo que dijeran las autoridades o si no podía ser visto como un rebelde –Las decisiones del gobernador son las decisiones del gobernador y hay que respetarlas.
Desde el origen del gobierno post-revolucionario hasta 1968 esa era la consigna. Los que se oponían eran porque pertenecían a sindicatos (como los ferrocarrileros en la época de López Mateos) o a alguna organización similar. La sociedad tuvo que esperar hasta los sucesos trágicos de Tlatelolco para decirle al gobierno que el ciudadano tenía voz. Pero después de dichos sucesos la sociedad se volvió a callar, si surgieron críticas, pero se quedaron reprimidas en la cocina o en las fiestas con los amigos. Se convirtió un deporte olímpico criticar al gobierno entre los conocidos, pero nadie se atrevió a salir a la calle.
Afortunadamente parece haber un cambio en esa mentalidad «agachista» del mexicano. La empresa mexicana de investigación de mercados Big Foot realizó un estudio llamado Renovación México. Este estudio lo realizaron aprovechando el bicentenario para conocer cual era la postura de los mexicanos ante la situación actual que se vive en el país. El estudio revela que los mexicanos estan cansados por vivir bajo la opresión de un país en crisis por más de 30 años y han perdido credibilidad en las instituciones, el gobierno y las opciones políticas a futuro, por lo que ahora están confiando en generar su felicidad por sí mismos y buscar las soluciones a sus problemas en su interior.
Pero no solo eso, cada vez son más mexicanos que están saliendo a la calle. En Guadalajara me ha tocado vivir un cambio radical con respecto a estos nuevos movimientos. Cada vez son más asociaciones civiles que salen a la calle a luchar por lo que creen, son asociaciones o personas que abarcan todo el espectro ideológico de la izquierda hacia la derecha, pero que tienen algo en común, y es la búsqueda del mejoramiento de nuestra sociedad. Las consignas son muy distintas: «No a la violencia», «luchemos por un metro en Guadalajara», «anulemos o promovamos el voto», «si o no al aborto», «mejoremos la movilidad urbana de nuestra ciudad», «por una ciudad más ecológica», «usemos la bicicleta en nuestra ciudad».
La mayoría de las personas que enarbolan estos movimientos si bien suelen ser de muchas edades, en su mayoría son jóvenes que se preocupan por el futuro, y por lo tanto, se preocupan por el futuro de la ciudad. Y si bien varios de estos jóvenes deciden hacer su lucha fuera de las instituciones políticas, otros deciden integrarse a ellos, pero con una visión más fresca que sus antecesores, y no solo eso sino que también buscan renovar a sus partidos, reconocen y critican fuertemente, los errores que se cometieron en sus partidos en el pasado (esto sucede especialmente en el PRI).
A veces pareciera que el país no tiene rumbo o no tiene futuro. Pero al parecer la sociedad ya está comenzando a despertar y creo que es algo que hay que resaltar, ya no es como antes cuando los presidentes como Plutarco Elías Calles viajaban al otro lado del continente a traer nuevas ideas para aplicarlas en el país. Ahora lo hacen los propios ciudadanos y ellos se esfuerzan día a día por hacer un cambio en la ciudad, lo cual a mi parecer me parece positivo.
Tal vez el país no vaya bien, tal vez no tengamos el bienestar que todos queremos, pero por algo se empieza, y afortunadamente estamo comenzando por donde deberíamos haber comenzado desde hace mucho tiempo, por la ciudadanía.
Tal vez se sacarán ustedes un poco de onda, mis estimados lectores. Pero es la primera vez que salgo a festejar el aniversario de la independencia. Muchos dirán que soy un antinacionalista o que no me importa mi país. No, nada de eso. Pero es que tal vez dar el grito no es mi forma de expresar mi patriotismo y el amor que tengo por México, yo busco hacerlo por medios más prácticos. Y de hecho esta vez ni siquiera dí el grito, más bien mis amigos querían salir so pretexto del Bicentenario. Y no fué una salida muy mexicana, fuimos a las
¿Que le está pasando a México?. Es la pregunta que me hago cuando me entero que han matado a 72 inmigrantes en Tamaulipas, lo cual es una masacre sin precedentes; es la pregunta que me hago cuando matan a 8 en un table dance en Cancún; es la pregunta que me hago cuando veo que todos los políticos de todos los partidos pelean por sus propios intereses y no por el bien común. En México huele a podrido, se observa una descomposición social en nuestro país, en todas las áreas. No es gratuito que la Foreign Policy haya considerado colocar a México en la categoría de estados fallidos.
El primer artículo que escribí en la historia de mi vida, se llama «La importancia de leer». (
Me cuesta trabajo creer que este 2010 se vaya a celebrar el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución. Me cuesta trabajo creer que nos ha tocado vivir en una fecha histórica para la nación. ¿Por qué?. Porque la verdad si de festejar fechas memorables se trata, estamos haciendo el ridículo. No solo por el poco contagio sobre la importancia de estas fiestas a la población, sino por lo inocuo, banal, y superficial que está resultando todo esto. Creo que en los festejos del Bicentenario, está quedando más que patente que al gobierno le conviene mantener al pueblo ignorante.
Alex Syntek no se me hace un mal músico ni mucho menos, aunque para ser francos, su música nunca ha sido de mi agrado. Pues bueno, resulta que a este músico mexicano le encomiendan junto a Jaime López (quien escribió la letra), crear la música del Bicentenario de la Independencia de México. Para esto ellos crean un tema pop (con arreglos mexicanos claro, pa que se sienta la pasión tricolor) llamado «El futuro es milenario». Y si, ese es el tema oficial del Bicentenario y Centenario que estamos
El otro día platicaba con un terapeuta, el cual es muy culto e informado, sobre muchos temas que incumben a la sociedad mexicana. Empezamos con la adopción gay, luego seguimos con el centralismo que se vive en México (es decir, que todo está en el D.F.), con las pocas opciones que hay en el escenario político mexicano y terminamos con el tema del liderazgo. En México no hay líderes.