Categoría: sociedad

  • ¿Y la multa apá?

    Han pasado ya 4 meses desde los inicios de la denominada “FOTO INFRACCIÓN”, los números presentados por la Secretaría de Vialidad son impresionantes; 33,900 infracciones (solo en el mes de Junio) de las cuales destacan 18, 634 en los radares fijos de periférico, del cual el radar ubicado en Periférico y Acueducto es el que más  foto infracciones registra.

    Esto solo indica que en la zona metropolitana de nuestro querido estado falta y urge algo denominado “CULTURA VIAL”, esto no sorprendería si solo fueran una o dos veces, pero el record es de 18 infracciones de un solo vehículo, y el record de velocidad es de 207 km/h según los registros.

    Que necesita la gente para entender que la velocidad en las avenidas no produce otra cosa que accidentes; los 580 pesos de la multa parecen no ser suficientes para aminorar las altas velocidades de los vehículos, si bien la zona metropolitana vive una crisis de movilidad en infraestructura, obras y demás promesas políticas, los ciudadanos debemos de ser conscientes que es lo que hay, y por ende tomar con responsabilidad las calles, manejar con precaución y respetar las máximas y las mínimas así como los señalamientos viales, esto hará que poco a poco las avenidas, calles y demás espacios sean más seguros y más efectivos.

    Por una movilidad más segura y más eficiente hagamos lo que nos obliga para después poder exigir nuestros derechos, hagamos de Jalisco un estado de bienestar podemos empezar por como manejamos…

    YENOH21

  • Todas somos putas

    PUTAS, santas, brujas y lesbianas son los epítetos que más comúnmente son arrojados a las mujeres para etiquetarlas, e indirectamente negar a la persona que hay en ellas. Santas son las mujeres decentes, las que se cubren su anatomía y cruzan propiamente las piernas al sentarse, colocando los brazos cerca del cuerpo, intentando ocupar el menor espacio posible; es la madre abnegada, la esposa sumisa, la mujer intachable a la cual jamás se le relacionaría con algún acto carnal.

    Las brujas son las intelectuales, las que desprecian su labor como objetos decorativos y reclaman su ciudadanía total, son las que demandan equidad y rechazan a los machos, quienes les devuelven el favor con dicho adjetivo; son las que ofenden al ego masculino con su desdén, apelando a un tipo diferente de masculinidad, son las sor Juana, las Rosario Castellanos, las que ofenden al patriarcado con su emancipación.

    De las lesbianas hay dos tipos: aquellas que escogen serlo porque es ésta su orientación sexual, y a las que les ponen el calificativo en forma peyorativa, sin tener otro sustento que el simple hecho de que dicha mujer sea particularmente brava, que rechace la intimidad con algún hombre, quien la catalogará de esta forma hasta comprobar que prefiere estar con otros varones, con lo que pasará a referirse a ella como bruja o puta; son las que realizan tareas “típicamente” masculinas, aquellas que se dedican a la esfera pública como la política o la seguridad, ámbito que durante mucho tiempo estuvo reservado para los hombres y que aún existen quienes consideran que las féminas que escogen este tipo de profesión es porque comparten sus gustos sexuales.

    Puta es aquella que reconoce su sexualidad y la ejerce, ya sea por gusto propio o por obtener una recompensa, que al final en la mente del macho esto no hace ninguna distinción. Es tanto la trabajadora sexual, como la edecán que con su belleza “decora” los eventos, pues vende su cuerpo en alguna medida, y sus movimientos, gestos o palabras pueden ser fácilmente interpretados como insinuaciones sexuales. Es la mujer-objeto que es juzgada sumariamente desde una única perspectiva, la del observador, que la encasilla en un eterno sujeto pasivo.

    Por eso putas somos todas, no existe un término más democrático en todo el mundo que aquel que se le otorga a una mujer tan sólo por haber nacido con genitales femeninos, pues santa, bruja o lesbiana, una fémina siempre tendrá la potencialidad de convertir su cuerpo en moneda de cambio; aun cuando no reciba ninguna remuneración, el mismo sexo forzado podría ser el pago de una mujer que “pedía” ser violada de acuerdo a las ropas que portaba, o la actitud que ostentaba.

    Esta idea, aunada a la creencia de que los hombres son más sexuales por naturaleza y, por lo tanto, su masculinidad es susceptible de ser duramente criticada o puesta en tela de duda si se niegan a satisfacer sexualmente a una mujer que se les insinúe, es la que alimenta la retórica usada por algunos (y algunas) de que hay mujeres que provocan a los hombres al grado de exponerse a ser vulneradas, la cual ha sido una excusa utilizada por muchos hombres, e incluso por varios de nuestros notables políticos.

    Michael Sanguinetti, un policía canadiense, comentó en un seminario sobre agresión sexual en la Universidad de York, en Toronto, que “las mujeres deben evitar vestirse como putas para no ser víctimas de la violencia sexual”, lo que provocó que miles de féminas de esa ciudad salieran a la calle ataviadas según el estereotipo, para manifestar que la vestimenta no justifica este tipo de agresiones, marcha que ha sido replicada en otras entidades del orbe con el mismo fin, pues la discriminación sexual se ha ejercido como política en todo el mundo, del cual México no es la excepción.

    Para solidarizarse en contra de este discurso, el pasado 12 de junio se realizó una manifestación denominada “La Marcha de las Putas”, que partió de La Palma de Reforma hacia el Hemiciclo a Juárez, donde mujeres mexicanas se vistieron con faldas cortas, tacones y demás prendas típicamente relacionadas con las de las trabajadoras sexuales, para dejar en claro que sin importar el atuendo o la actitud que una mujer emplee, es su deseo de tener o no relaciones sexuales lo que debe respetarse.

    Enarbolando el eslogan de “NO, significa NO”, Minerva Valenzuela, una de las organizadoras, declaraba: “Aunque use medias de red y tacones de aguja: si digo no, significa no. Aunque la apertura de mi falda suba hasta mi muslo: si digo no, significa no. Aunque en cualquier momento decida no consumar el acto sexual: si digo no, significa no. Aunque me ponga una borrachera marca diablo: si digo no, significa no. Aunque baile de forma sensual: si digo no, significa no. Aunque el escote de mi vestido sea tentador: si digo no, significa no”.

    El nombre provocativo de este movimiento tiene la finalidad de apropiarse de un adjetivo que ha sido utilizado como arma para discriminar a las mujeres y deshumanizarlas, ya que una puta es nada comparada con una “mujer decente”, que con su pudor se ha ganado el respeto y la protección de los hombres, pero incluso hasta esta última es susceptible de perder tal grado si su interlocutor percibe en ella un atisbo de deseo, para pasar a formar parte de esa “nada” y volverse vulnerable, además de ser considerada como la culpable de su propia vulnerabilidad.

    Esta doble moral, expuesta como una negociación entre los sexos, donde el fuerte protege al débil, permite que el primero ejerza un control sobre la segunda en el tipo de comportamiento que ésta debiera o no tener para evitar ser transgredida, muy parecido al que los padres despliegan sobre sus hijos o hijas, en el entendido de que no tienen un conocimiento cabal de qué es lo que mejor les conviene, lo que supone una sumisión de las mujeres hacia los hombres, para ser protegidas de ellos mismos.

    Obviamente, no todos los hombres violan, pero si fuéramos a emplear la misma política con ellos, tendríamos que suponer que así como toda mujer es una puta en potencia, todo hombre es también un potencial violador, lo que expone lo ridículo de la teoría, que sin embargo ha sido y sigue siendo usada por funcionarios en todo el país. Ahí está el jefe de Recursos Humanos de Huatulco, Oaxaca, prohibiendo minifaldas y escotes en el ayuntamiento para evitar el acoso sexual. Ahí está el antiguo secretario de Salud de Colima declarando que había “putas tapadas” en el gobierno, quienes además eran las responsables de transmitir las enfermedades venéreas, en un claro ejemplo de la despersonalización que se hace de las mujeres, al ni siquiera considerarlas como parte afectada de la epidemia, sino tan sólo la causa de que los hombres se enfermen.
    En un intento por recuperar el poder que se nos arrebata con estos epítetos, es por lo que estas féminas lo hicieron suyo, buscando demostrar que somos sujetos de derechos, y nuestra voz debe de ser escuchada y respetada, incluso cuando ésta sea usada para pronunciar un simple NO contra un potencial perpetrador, dicho desde unos labios pintados de rojo fuerte.

     

    PUTAS, santas, brujas y lesbianas son los epítetos que más comúnmente son arrojados a las mujeres para etiquetarlas, e indirectamente negar a la persona que hay en ellas. Santas son las mujeres decentes, las que se cubren su anatomía y cruzan propiamente las piernas al sentarse, colocando los brazos cerca del cuerpo, intentando ocupar el menor espacio posible; es la madre abnegada, la esposa sumisa, la mujer intachable a la cual jamás se le relacionaría con algún acto carnal.


    Las brujas son las intelectuales, las que desprecian su labor como objetos decorativos y reclaman su ciudadanía total, son las que demandan equidad y rechazan a los machos, quienes les devuelven el favor con dicho adjetivo; son las que ofenden al ego masculino con su desdén, apelando a un tipo diferente de masculinidad, son las sor Juana, las Rosario Castellanos, las que ofenden al patriarcado con su emancipación.


    De las lesbianas hay dos tipos: aquellas que escogen serlo porque es ésta su orientación sexual, y a las que les ponen el calificativo en forma peyorativa, sin tener otro sustento que el simple hecho de que dicha mujer sea particularmente brava, que rechace la intimidad con algún hombre, quien la catalogará de esta forma hasta comprobar que prefiere estar con otros varones, con lo que pasará a referirse a ella como bruja o puta; son las que realizan tareas “típicamente” masculinas, aquellas que se dedican a la esfera pública como la política o la seguridad, ámbito que durante mucho tiempo estuvo reservado para los hombres y que aún existen quienes consideran que las féminas que escogen este tipo de profesión es porque comparten sus gustos sexuales.


    Puta es aquella que reconoce su sexualidad y la ejerce, ya sea por gusto propio o por obtener una recompensa, que al final en la mente del macho esto no hace ninguna distinción. Es tanto la trabajadora sexual, como la edecán que con su belleza “decora” los eventos, pues vende su cuerpo en alguna medida, y sus movimientos, gestos o palabras pueden ser fácilmente interpretados como insinuaciones sexuales. Es la mujer-objeto que es juzgada sumariamente desde una única perspectiva, la del observador, que la encasilla en un eterno sujeto pasivo.


    Por eso putas somos todas, no existe un término más democrático en todo el mundo que aquel que se le otorga a una mujer tan sólo por haber nacido con genitales femeninos, pues santa, bruja o lesbiana, una fémina siempre tendrá la potencialidad de convertir su cuerpo en moneda de cambio; aun cuando no reciba ninguna remuneración, el mismo sexo forzado podría ser el pago de una mujer que “pedía” ser violada de acuerdo a las ropas que portaba, o la actitud que ostentaba.


    Esta idea, aunada a la creencia de que los hombres son más sexuales por naturaleza y, por lo tanto, su masculinidad es susceptible de ser duramente criticada o puesta en tela de duda si se niegan a satisfacer sexualmente a una mujer que se les insinúe, es la que alimenta la retórica usada por algunos (y algunas) de que hay mujeres que provocan a los hombres al grado de exponerse a ser vulneradas, la cual ha sido una excusa utilizada por muchos hombres, e incluso por varios de nuestros notables políticos.


    Michael Sanguinetti, un policía canadiense, comentó en un seminario sobre agresión sexual en la Universidad de York, en Toronto, que “las mujeres deben evitar vestirse como putas para no ser víctimas de la violencia sexual”, lo que provocó que miles de féminas de esa ciudad salieran a la calle ataviadas según el estereotipo, para manifestar que la vestimenta no justifica este tipo de agresiones, marcha que ha sido replicada en otras entidades del orbe con el mismo fin, pues la discriminación sexual se ha ejercido como política en todo el mundo, del cual México no es la excepción.


    Para solidarizarse en contra de este discurso, el pasado 12 de junio se realizó una manifestación denominada “La Marcha de las Putas”, que partió de La Palma de Reforma hacia el Hemiciclo a Juárez, donde mujeres mexicanas se vistieron con faldas cortas, tacones y demás prendas típicamente relacionadas con las de las trabajadoras sexuales, para dejar en claro que sin importar el atuendo o la actitud que una mujer emplee, es su deseo de tener o no relaciones sexuales lo que debe respetarse.


    Enarbolando el eslogan de “NO, significa NO”, Minerva Valenzuela, una de las organizadoras, declaraba: “Aunque use medias de red y tacones de aguja: si digo no, significa no. Aunque la apertura de mi falda suba hasta mi muslo: si digo no, significa no. Aunque en cualquier momento decida no consumar el acto sexual: si digo no, significa no. Aunque me ponga una borrachera marca diablo: si digo no, significa no. Aunque baile de forma sensual: si digo no, significa no. Aunque el escote de mi vestido sea tentador: si digo no, significa no”.


    El nombre provocativo de este movimiento tiene la finalidad de apropiarse de un adjetivo que ha sido utilizado como arma para discriminar a las mujeres y deshumanizarlas, ya que una puta es nada comparada con una “mujer decente”, que con su pudor se ha ganado el respeto y la protección de los hombres, pero incluso hasta esta última es susceptible de perder tal grado si su interlocutor percibe en ella un atisbo de deseo, para pasar a formar parte de esa “nada” y volverse vulnerable, además de ser considerada como la culpable de su propia vulnerabilidad.


    Esta doble moral, expuesta como una negociación entre los sexos, donde el fuerte protege al débil, permite que el primero ejerza un control sobre la segunda en el tipo de comportamiento que ésta debiera o no tener para evitar ser transgredida, muy parecido al que los padres despliegan sobre sus hijos o hijas, en el entendido de que no tienen un conocimiento cabal de qué es lo que mejor les conviene, lo que supone una sumisión de las mujeres hacia los hombres, para ser protegidas de ellos mismos.


    Obviamente, no todos los hombres violan, pero si fuéramos a emplear la misma política con ellos, tendríamos que suponer que así como toda mujer es una puta en potencia, todo hombre es también un potencial violador, lo que expone lo ridículo de la teoría, que sin embargo ha sido y sigue siendo usada por funcionarios en todo el país. Ahí está el jefe de Recursos Humanos de Huatulco, Oaxaca, prohibiendo minifaldas y escotes en el ayuntamiento para evitar el acoso sexual. Ahí está el antiguo secretario de Salud de Colima declarando que había “putas tapadas” en el gobierno, quienes además eran las responsables de transmitir las enfermedades venéreas, en un claro ejemplo de la despersonalización que se hace de las mujeres, al ni siquiera considerarlas como parte afectada de la epidemia, sino tan sólo la causa de que los hombres se enfermen.
    En un intento por recuperar el poder que se nos arrebata con estos epítetos, es por lo que estas féminas lo hicieron suyo, buscando demostrar que somos sujetos de derechos, y nuestra voz debe de ser escuchada y respetada, incluso cuando ésta sea usada para pronunciar un simple NO contra un potencial perpetrador, dicho desde unos labios pintados de rojo fuerte.

  • Legislación de los medios y libertad de prensa.

    Después de leer la Ley Federal de Radio y Televisión, es indudable la deuda de los medios de comunicación y el Estado a la sociedad mexicana. Por parte de los medios al hacer caso omiso de muchos de los puntos que los obligan a tener un peso más social que comercial, lo cual ellos han logrado evadir para darle prioridad a los negocios que significan los medios; y el Estado que permite la violación flagrante de muchos de los puntos y que incluso canjea, cuando le es necesario, la aplicación de leyes a cambio de que no haya un golpeteo mediático a sus gobiernos.

    Es en el artículo cuarto y quinto de la Ley Federal de Radio y Televisión, donde se deja en claro que tanto la radio como la televisión son de interés público lo que las obliga a tener una función social importante, cosa que los medios no han llevado a cabo, mientras que han privilegiado la comercialización de todo lo que les es posible, inclusive la información.

    Hay artículos en los que se definen las acciones a seguir por parte de los medios para conformar contenidos que desde la infancia fomenten el crecimiento integral de los mexicanos, los cuales si bien hay programación para ellos, no cumplen todos con el cometido recalcado en la ley, y muchos de los programas carecen de estructuras educativas. Actualmente hay un poco más de oferta, pero siguen habiendo contenidos que no fomentan nada en los niños y adolescentes.

    Otro ejemplo es el artículo 59, en el cual el Estado deja manifiesto que los medios televisivos tienen la obligación de otorgar espacios a la programación cultural, artística, científica, etc. Y esto es validado en el artículo 61, así mismo el artículo 63 prohíbe muchos de los contenidos que hoy en día son algo cotidiano en los medios, sobre todo en la televisión. Otro claro ejemplo de que la ley es burlada por los medios, es el que respecta a la prohibición de infomerciales que ofrezcan productos que se alejan de toda verdad y que solo engañan al público y que está contenido en el artículo 67. Otros de gran importancia el articulo 68 y 69 en cuanto a la regulación de la transmisión de productos que fomentan el consumo de productos nocivos así como de productos de belleza etc., que no estén respaldados por la secretaria de salud, y en cuanto a las sanciones el artículo 101, que deja en claro lo que el estado debe de hacer cuando muchos de estos artículos no se cumplen, por omisión o simplemente por un desinterés de los concesionarios de los medios.

    En apartados siguientes se especifican algunos de los puntos que ya he tocado, y que reafirman esa responsabilidad social y del estado que ninguno de los dos ha querido tomar. La radio y la televisión no son un vehículo de integración nacional como lo estipula la ley, sino que se han volcado a la ganancia como un signo inequívoco de su nulo compromiso con sus audiencias.

    En este sentido, la llamada Ley Televisa aprobada en 2006 y revocada por la Suprema Corte de la Nación en 2007, buscaba deslindarse de una manera legal de muchos de los impedimentos que esta Ley Federal les ponía y que en la modernidad tecnológica que se desarrolla en el país desde principios de siglo, tener una mejor posición, en donde el estado dejará de regularlos de una manera, en que ellos pudieran tener el control de todo el espectro radioeléctrico y de contenido.

    En este sentido, muchos fueron los que alzaron la voz ante semejante retroceso que significaba la aplicación de la Ley Televisa. Para Jorge M. Viedas, es tal el impacto y la penetración de los medios, así como el lugar que ocupan en el país, que no hay casi nadie que no esté influenciado por sus contenidos. Jorge exigía entonces acceso libre a la información, pero no sólo en los medios sino también en los ámbitos políticos e institucionales. Por lo que instaba al estado a ofrecerlo a la ciudadanía, así como también criticaba a los medios por vender en base a mediatizar las opiniones públicas acerca de “Leyes mordaza” que perjudicaban la supuesta libertad que se tenía en el país, y en la cual sólo buscaban ser vistos como víctimas para no ver afectados sus intereses. Pronto vería Jorge que se crearía la Ley de Transparencia y Acceso a la Información, y que sería muy gris el devenir de esta institución.

    Ernesto Villanueva veía, pues con la entrada de un gobierno alterno, la oportunidad para replantearse la relación medios-gobierno que se venía dando en los últimos 71 años, como un matrimonio tangible. La necesidad de una reforma legal que pudiera dejar en claro la veracidad de la información  y que los medios no pudieran seguir moldeándola según sus intereses, sesgando la opinión pública y usando sus contenidos para presionar decisiones que los afectaran. En este sentido para Villanueva, es el estado el que debe de garantizar la información de cualesquier tipo, y que no sean los medios los que impongan sus agendas y sus prioridades respecto a los contenidos que deben ser tratados. Romper pues la norma de “si no está en los medios, no existe”. Y en este sentido Ernesto recurre a una teoría de opinión publica a cargo de Michelle Neumann llamada La espiral del silencio, que nos habla precisamente de las actitudes de muchos de los mexicanos que divergen con las opiniones impuestas pero que callan para no quedar aislados, y que acuden precisamente a los medios como mecanismo para reafirmar o desechar sus opiniones, lo que los sumerge en un espiral estrecho de silencio muchas de las veces.

    El poder delegado a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes está más que claro, cuando esta puede cancelar concesiones al no haber un cumplimiento de lo que la ley establece, pero los medios utilizan esto para hacer ver de una manera tergiversada bajo otro argumento, alegando que esto afecta la libertad que tanto se ha ido construyendo.

    Pero entonces surge la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la información en la era foxista. Se hablan maravillas de esta iniciativa que permite poder acceder como ciudadano a muchos de los documentos políticos, institucionales etc., que hasta antes de esa ley eran intocables y que muchos de los documentos importantes de acontecimientos del país eran propensos a desaparecer o a ser quemados. Si bien hubo restricciones hacia algunos documentos llamados de seguridad nacional, considero que el hecho de que, de una manera burda muchos de los documentos pudieran ser clasificados como de seguridad nacional, esto facilite incluso actualmente que no se tenga ese libre acceso, y que sólo dentro de 12 años, se acceda a estos documentos que en muchos casos ocultan las maniobras políticas e institucionales de muchos actores políticos, gobiernos estatales, etc. Por eso considero que nació muerta, que ha cambiado y ha ayudado en algunos momentos sí, pero que se ha quedado corta a la manera en cómo fue anunciada y que pudo ser un parteaguas en muchos niveles en la realidad mexicana.

    Hoy en día los casos en que la información ha sido negada a los ciudadanos valiéndose de artimañas burocráticas son muchas. La realidad es que no ha podido ser un instrumento con un contrapeso fuerte para el ciudadano, y ha sido más bien un arma política muchas de las veces para el golpeteo en circunstancias de guerra partidista, tiempos electorales e inclusive para algunos artículos periodísticos. Pero para el ciudadano no ha funcionado de la manera en que se esperaba, así como tampoco fue socializada de una manera en la que muchos de los ciudadanos pudieran tener claro el camino para acceder a esta información, falto socializarla más y dejarla libre, lo que no ocurrió.

    Otto Granados nos habla de la urgencia también de una reforma en los medios que se necesita, ante la coyuntura que se presentaba con el alegato anterior a la Ley televisa, creía que desde los 70´s no se daba una oportunidad tan importante para debatir el tema. Y para él la importancia de los medios y su penetración en la sociedad deberían de ser una razón suficiente para mejorar su papel social. Es decir, el hecho de que haya más apertura a la información por parte de los medios que años atrás, no los hace ni más independientes, ni más profesionales o rigurosos. Además el papel social que juegan por mandato de la ley, con lo cual estos deberían de ser parte integral de la socialización de la cultura, etc., no han hecho más que educar a una sociedad de consumo y de contenidos superfluos a esta misma. Lo que nos deja entrever las pobres estructuras de los medios y que las mejoras no están a la vista.

    Granados considera que hay 5 puntos importantes para tratar de resarcir esto, primero, aplicar fuertes sanciones ante los medios que basan sus contenidos en afectación a terceros y calumnias, los cuales son utilizados como métodos de venta e inclusive de obstrucción de la información; segundo, saber quién es quién en los medios, tener el acceso a la información esencial de estos; tercero, que parte de la sociedad accionista sea pública, para que la sociedad sepa quiénes están en los medios y como van cambiando; cuarto, esto permitiría saber también los montos de ingresos en los medios y su divulgación, lo que nos permitiría saber si alguno de los medios actúa en base a lo que recibe por ciertos grupos o empresas y que se vería reflejado en su manejo de la información; y quinto, desvincular el interés comercial de la labor y ética periodística. Granados acepta que si bien los medios fueron parte de la transición democrática en el país, ellos deben pues comenzar la suya.

    Pero, ¿Qué es la Ley Televisa?

    Se aprueba en fast track la llamada Ley Televisa, se argumenta que ante la convergencia tecnológica, México no debe de quedar atrás y debe reformarse para no verse rebasado por este fenómeno. Pero sin duda esta ley les daba a los medios la libertad total para regularse ellos mismos, y para perpetuarse en el negocio de los medios masivos de comunicación. Esta ley respondió a el ataque de los medios al presidente Vicente Fox en aquel terrible acontecimiento con el presidente de Cuba Fidel Castro, en lo que se conoció como el “comes y te vas”, grabaciones que fueron filtradas por los medios en un claro ataque el presidente, lo que lo hizo dar rapidez a la minuta de esta ley.

    Las implicaciones de esta ley eran muy fuertes, muchos fueron los que visualizaban estas anomalías y el grave riesgo que significaba su aplicación. Aun así fue aprobada, los dueños de radio y televisión veían consumadas sus aspiraciones de lograr un control total sobre el espectro radioeléctrico del país. La resistencia social, política comenzó y encontró fruto en la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

    En este mismo sentido, por ejemplo Denise Dresser, habla de esta falacia con la que se vendía la Ley Televisa, con la idea de hacer frente a la modernidad y buscar una competencia más abierta, lo que sin duda no se veía por ningún lado en la ley aprobada. Existía pues en la ley, muchos vacíos malintencionados como los refrendos automáticos de las concesiones lo que permitía tenerlas a perpetuidad, la posibilidad de hacer negocio con la ascendente conexión a internet, la telefonía móvil y de video, sin aportan un quinto o pagar por ello al estado. La ley pues les daba esa facultad de autorregularse, sin la intervención estatal, como decía, y que era un claro ejemplo de su idea de mercado que ocupaban los medios para sus dueños, lo que viola sin embargo el artículo 28 constitucional, al favorecer aún más la conformación de monopolios, y que ayudaba a compensar la reforma electoral que aprobada dejaba sin su principal entrada de dinero a los grandes medios de comunicación: los partidos políticos y su malgasto en los spots.

    La televisión tiene una deuda histórica con el país y ojala entienda que debe pagarla” dicen muchos de los que se oponen a las estructuras y acciones de los medios, y con lo cual Denise comulga. Los medios piensan que es un derecho hacer negocios multimillonarios con una concesión pública concentrada en pocas manos en detrimento de los consumidores. Nada más real que esta afirmación, que pone en relieve la línea que los medios han seguido desde su surgimiento, la “americanización” en sus estructuras y contenidos. Lo que en prensa, radio y televisión en México es más que claro y que no se ha podido hacer nada para frenarlo, aun a pesar de la resolución de la Suprema Corte. Denise maneja su crítica con la metáfora del niño que ve al rey pasar con una vestimenta elegantísima, pero que el niño logra ver que va desnudo, así define Denise la actitud de algunos pocos diputados, asociaciones civiles, intelectuales y gente de los medios, los cuales veían el peligro de esta ley que a casi un año después la corte echo abajó.

    Por eso, también para Javier Corral, no se podía permitir que una ley como la Ley Televisa se pusiera por encima de las leyes constitucionales del país, sobretodo en seis artículos. Pero lo más desolador para Javier es que en el mundo no haya otro país “democrático” como México, en donde sigan estando 95% del espectro radioeléctrico en manos de dos familias, y que el espacio de la radiodifusión sonora el 80% está en manos de 15 grupos. Por eso el propone un nuevo rumbo comunicacional, y le deja la última palabra a Calderón como presidente entrante en aquel 2007 para que comience con la aplicación de las resoluciones de la corte y reforme de una manera integral a los medios. Sin duda, una decisión que Felipe Calderón no tomo del todo, prefirió desde mi punto de vista, tener a los medios como aliados, aunque creo que la relación amor/odio que se profesan desde hace ya décadas sigue en gran medida intacta. Actualmente el conflicto Telmex-Televisa/Tv Azteca nos da un buen ejemplo de ello.

    Arredondo por su parte se pregunta ante la Ley Televisa y todo lo que se generó, ¿Qué hay detrás de esa nueva ley que era aprobada? Entonces para él, los medios han estado inmersos en los juegos de poder, lo que ha hecho que mediatice mucha de la información y sus contenidos, dependiendo de quién o quienes juegan con ellos.  En este sentido Castells, nos habla de que “… todo lo político tiene que pasar por los medios para influenciar la toma de decisiones.”, es así que los liderazgos políticos se ven forzados muchas de las veces a gobernar en función de las simpatías que ven reflejadas en los sondeos de opinión de los medios y por la imagen proyectada en pantalla.

    Como decía y concuerdo aquí con Arredondo, la “americanización” de la cultura impera en los medios desde hace mucho tiempo, desde sus inicios en los que los medios buscaban conformarse la idea de mercado estaba siempre inmersa en sus concepciones y eran los medios americanos una pauta a seguir, así como algunos de los intereses que estados unidos apoyo económicamente para que sus productos ingresaran al mercado mediante publicidad y apadrinamiento de muchos de los medios, mediante convenios que formaron: las llamadas cadenas. Y en otros casos las estructuras que siguieron los medios mexicanos sobretodo la radio y la televisión fueron totalmente estructuras de canales y estaciones ya establecidos en Norteamérica, lo que les dio una fortaleza insuperable por los medios más pequeños.

    Pero Pablo Arredondo, también percibe en la poca educación cultural, artística, cívica etc., de muchos en México dadas las condiciones de un país que no se ha interesado mucho en el bienestar social y que ha dejado en sus omisiones el progreso para otro tiempo, ha hecho que la televisión haya tenido más influencia en los hogares mexicanos, si bien no podemos decir que la teoría de la bala se da en todo el país si hay muchos ciudadanos que ven en los medios una manera de educarse.  Y es esta abrumadora presencia de los medios la que les ha permitido cooptar mucha de la opinión publica en el país.

    Sin duda es alarmante cada que un conteo del INEGI sale a la luz pública, la gran cantidad de televisores que existen en los hogares mexicanos, que inclusive superan a estos mismos que no tienen un refrigerador pero una televisión si, e inclusive que no tienen agua, pero si televisión. Lo que nos da un panorama de cuál es el impacto social de un medio como la televisión en el país.

    La esfera pública y la democracia necesariamente deben caminar de la mano, lo uno de sin lo otro carece de un peso que se contraponga ante las adversidades. Pero en México el aporte de los medios, señala Arredondo, ha sido: la degradación de la esfera pública. Y esto es algo tan vergonzoso que seguimos viendo como los medios utilizan la información según sus intereses y como pueden lograr muchas de las veces, aunque ahora haya otros medios de información más libres como internet, blogs, periódicos en línea alternativos etc., persuadir a la opinión publica en esas espirales del silencio de las que Neumann señala.

    El reto social que sigue es grande, se necesita pues exigir una reforma que deje de favorecer a unos y deje confinados a otros a la desaparición. Habremos pues de colaborar a ese cambio, con ideas que realmente aporten a una democracia plural e incluyente, no vertical sino horizontal.

    Bibliografía.

    *Dresser, Denise (pp 11-19),  *Corral (pp.41-49) y *Arredondo (pp.105-114). En: Corral Jurado, Javier y Arredondo Ramírez, Pablo (coords.). (2007). La Ley Televisa: balance y prospectiva. Universidad de Guadalajara /  Instituto de Investigaciones para la Innovación y la Gobernanza / Asociación Mexicana de Derecho a la Información.

    *Granados Roldán, Otto (2003). “La Reforma de los medios”. En: Revista Etcétera. Octubre

    *Ley Federal de Radio y Televisión. Texto vigente (2000). Comisión de Radio, Televisión y Cinematografía. México.

    *Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental

    *Medina Viedas, Jorge (2001). “Legislar ¡ya! Y para todos. Descartar coartadas y simulaciones”. En: Revista Etcétera Núm. 9. Julio.

    *Revista Etcétera (Abril 2006) Momentos importantes hasta la aprobación del Senado.

    *Revista Etcétera (Diciembre 2005). Decreto que deroga diversas disposiciones de la Ley Federal de Telecomunicaciones y de la Ley Federal de Radio y Televisión.

    *Villanueva, Ernesto (2002). “Medios: la reforma legal pendiente ante el nuevo régimen en México”. En: Revista UdeG. Núm. 22. P. 66-74

  • La revolución de los cuerpos

    La semana pasada hablaba, en esta misma columna, sobre la enérgica manifestación que hizo Madaí Díaz frente al Palacio Municipal de Manzanillo, para reclamar los malos tratos y despido injustificado de los que fue víctima por parte de la empresa coreana administradora de la regasificadora.

    El jueves 2 del presente mes, Díaz Rodríguez se encerró en una jaula frente al edificio público, declarándose en huelga de hambre hasta que le resolvieran sus peticiones –lo que sucedió en 7 horas– y al mediodía se cosió los labios y amenazó con cortarse las venas.

    Hubo quienes criticaron la forma en la que Madaí Díaz actuó para exigir lo que ella creía era justo, incluso el secretario de Fomento Económico, Rafael Gutiérrez, la tildó de exagerada, desestimando sus demandas, e invitando a aquellos que no estuvieran conformes con su trabajo sencillamente a renunciar sin hacer tanto escándalo, obviamente más preocupado por el posible alejamiento de las multinacionales que por el trato que éstas les brinden a las y los trabajadores colimenses.

    Pero lo que no puede negar nadie es que el actuar de Díaz Rodríguez funcionó, ya que no sólo fue reinstalada en su trabajo, sino que se convirtió en una especie de heroína para el resto de los obreros, por haber puesto encima los ojos de la opinión pública, la cual se indigna particularmente cuando los extranjeros abusan de los nacionales en su propia patria, quizás como una reminiscencia de la conquista.

    ¿Fue entonces la representación de Madaí Díaz exagerada? ¿Le habrían prestado la misma atención si lo hubiera hecho de otra forma? Me atrevería a decir que no. Tal vez el ensimismamiento por el sometimiento que tenemos a la rutina nos hace ignorar aquello que nos parece común, como se han vuelto las expresiones en pro de derechos humanos en sus distintas vertientes, como huelgas de hambre, marchas y bloqueos. La gente ya no reacciona positivamente a ellas, sino que las ignora, se molesta e incluso las insulta, ya sea interna o externamente, cuando éstas se convierten en un motivo del incumplimiento de su agenda personal.
    Se necesita, pues, hacer algo fuera de lo común, atrevido, irreverente, escandaloso, para atraer la atención de la gente y hacerla reflexionar, forzarla a tomar partido, obligarla a mirar. Inventar frases creativas y escribirlas en una pancarta ya no es suficiente para despertar a la población, se requiere algo más dramático, como romper las normas naturales de la autopreservación y coserse los labios, intervenir obras de arte público para mandar un mensaje, e incluso, ¿por qué no?, aprovechar el calor del verano para organizar un bicipaseo al desnudo.

    El sábado pasado tuvo lugar la sexta Marcha Mundial Ciclista al Desnudo, donde miles de hombres y mujeres se aligeraron las vestiduras para dar un bicipaseo atípico en ciudades alrededor de todo el mundo, como Madrid, Barcelona, Los Ángeles, Halifax, Ottawa, Londres y muchas más; en México participaron en Guadalajara, Morelia y el Distrito Federal.
    Los ciclistas y ambientalistas decidieron unirse y pasearse sin (o casi) ropa para reclamar su espacio por las calles, visibilizándose para exigir respeto al ciclista y al peatón, quienes son continuamente acosados y en ocasiones atropellados por los automóviles, los cuales se han convertido en un fuerte problema, tanto de movilidad como de contaminación atmosférica y auditiva, en prácticamente todas las ciudades del orbe (quizás con la excepción de Ámsterdam, en Holanda, donde hay más posibilidades de ser arrollado por una bicicleta que por un auto).

    Hombres y mujeres se despojaron de sus vestiduras y en su lugar decoraron sus bicicletas o sus cuerpos recurriendo al body painting, o escribiendo mensajes en sus espaldas u otras partes de su anatomía como: “¿Ahora sí me ves?”, “Andar en bici fortalece las pompis”, o “conductor, no me mates”.

    Los grupos organizadores de este movimiento en México, como Guadalajara en Bici, expresaron claramente sus objetivos en su página de internet, entre los que estaban el cuestionar la excesiva dependencia que tenemos a los combustibles fósiles; promover el uso de transportes de locomoción humana, relacionando el ejercicio a la salud; enaltecer la fuerza individual y corporal y promover el respeto al ciclista y al peatón al desnudarlos ante el tráfico.

    A pesar del gran conservadurismo que existe en nuestro país, el cual se acentúa en las provincias, las manifestaciones se realizaron en paz y con respeto, lo que animó a muchos de los participantes a irse despojando de su ropa, hasta quedar completamente desnudos, donde el cuerpo se volvió un medio de comunicación, dejando de ser un objeto de morbo, y donde lo chocante que pudiera parecer la desnudez para muchas personas, sirvió para que volcaran su atención en ellos, y aunque sea por un día hacerlos pensar en el ciclismo como una forma alternativa de locomoción, y a las autoridades a enfocarse en la bicicleta como una opción efectiva y motivarlos a crear más vías y espacios para ellos.

    Mas lo interesante de este experimento social son las acciones utilizadas para atraer la atención de los más adormilados, las cuales no sólo parecen cada vez más irreverentes, sino que además reclaman la autonomía y la propiedad de sus propios cuerpos, ya sea cosiéndose los labios o desnudándose en público, haciendo de ellos no sólo el vehículo primario de movilidad, sino también el más llamativo lienzo u objeto de intervención, que irónicamente exige derechos al mismo tiempo que los ejerce y que parece decir: “Este cuerpo es mío, y mostrarlo, mi prerrogativa”, en un significado más amplio de libertad. ¡Bienvenida la nueva revolución social!

  • Retos del pacto por la paz

    Las víctimas han quedado visibilizadas. El llanto que se derrama de cara a las ausencias, nos ha sido revelado. La realidad nos muestra que en este México, hay más dolor del que nadie hubiera podido imaginar y más lágrimas de las que las noticias revelan. La justicia en este país, se queda en sueños; la dignidad en ilusiones. Nadie como la Caravana del Consuelo para arropar los dolores nacionales y hacer visible también, el factor desigual y discriminatorio de las propias víctimas ante el Estado mexicano. El andar de la caravana nos mostró, que las voces del dolor son tantas, que en realidad son una misma, una sola voz. El reto hoy, es darle forma a esta voz nacional que se vuelve única; simbolizarla, dibujarla y caracterizarla, aún con su multiplicidad de gritos.

    La Caravana del Consuelo que culminó en la firma del Pacto Nacional Ciudadano por la Paz con Justicia y Dignidad, debe ser leída a la luz de lo político no sólo como un respiro ciudadano ante las múltiples injusticias históricas que el Estado Mexicano y sus instituciones cometen en contra de sus ciudadanos; sino sobre todo, como una postura clara contra toda la clase política mexicana, contra nuestro sistema electoral, contra el modelo democrático actual en el que no caben más derechos que los de los privilegios del poder y la minimización de la ciudadanía. Hoy por hoy, ninguno de los aspirantes presidenciales al 2012, estaría en la posición de ser portador del consuelo nacional; ninguno de ellos, estaría dispuesto a reconfigurar nuestra democracia para ir por encima de los intereses de nuestra partidocracia y cobijar los intereses de los ciudadanos. Ninguno de los aspirantes tiene el talante necesario para escuchar y dolerse del dolor nacional.

    Los resolutivos del Pacto Nacional Ciudadano por la Paz con Justicia y Dignidad, inauguran de lleno la etapa del satyagraha (“la fuerza de la verdad” o “la fuerza del alma” así llamado por Gandhi), la resistencia civil pacífica positiva, el paso del diálogo y la negociación que culmina en dolores colectivos impuestos de manera involuntaria, y que pretenden no solo ejercer coerción en el adversario sino lograr entendimientos con respecto a la verdad en un plano de justicia y dignidad.

    Fueron nueve las mesas de trabajo que delimitaron estrategias y acciones de resistencia específicas. Si bien, como lo comentó el 10 de junio el mismo Javier Sicilia en Ciudad Juárez, este documento no está acabado y en algunos párrafos y momentos de su escritura no está bien compuesto y llega a sonar un tanto cuanto desordenado; es importante señalar que es un gran bosquejo que tiene el tino de someterse a la consulta y las aportaciones nacionales, quizá porque se dieron cuenta de que la realidad es más que la mirada centralista del dolor y que escuchar lo que los estados tienen que decir, es también importante. La aspiración del movimiento es inmensa: dos consultas, dos foros, tres encuentros y dos jornadas; todas con carácter de nacional y con diversos temas que requieren de una metodología específica y de mucho trabajo capaz de rebasar la tentación de la foto y de la mediatización misma para cristalizar propuestas y acciones concretas. El reto es construir el rostro nacional, plural y diverso del movimiento; un sentido de inclusión nacional sólido en donde todos, muy a pesar de nuestras diferencias e indiferencia, nos veamos representados y solidarios. Mientras tanto, tenemos que celebrar este pacto, firmarlo y adherirnos tan solo porque todos, somos víctimas de la multiplicidad de injusticias que ocurren en este país y que ya no estamos dispuestos a tolerar.

  • En bici al desnudo

    No cabe duda que nuestra sociedad es cada vez más liberal, mis padres me contaban que en sus épocas era imprudente besarse en la boca en la vía pública y ya no digo mis abuelos, que aventaban piedritas a las ventanas de las casas cuando iban a visitar a la novia. La juventud de hoy se ha vuelto muy irreverente, y lo que es mejor, parece que se está revelando contra toda esa maquinaria heredada desde la revolución que ha estancado tanto al país. Tal vez las formas no les gusten a muchos y se puede comprender, un sector conservador tal vez emitió un fuerte grito, pero ya poco se puede hacer ante una sociedad inquieta que exige un cambio.

    Los jóvenes de hoy parece que no son tan sumisos ante la autoridad, más bien son rebeldes y buscan un cambio en las estructuras. Mucho de este nuevo movimiento social creo yo está importado de regiones como Europa, de donde muchos importan sus ideas (además que está el Internet que se encarga de globalizar todas las manifestaciones). La juventud ha decidido crear sus propias organizaciones, y desde ese punto, buscar un cambio.

    Ver a unos jóvenes pedaleando sus bicicletas semidesnudos (y en algunos casos completamente desnudos) llama la atención y la curiosidad de la gente. Eso es precisamente lo que buscan, lo que quieren es decirle a la sociedad que se debe hacer un alto al excesivo uso del automóvil y parar todo lo que esto genera (contaminación, ruido, estrés). Llevar a cabo esta manifestación fue difícil porque las autoridades tienen un concepto del pudor, como diría el gober «más a la antiguita». Pero lo lograron hacer, no todos se desnudaron, pero si realizaron bodypainting, decoraron sus bicicletas, o bien le pusieron un toque creativo a sus partes íntimas. Esta manifestación no solo se llevó a cabo en Guadalajara sino en varias ciudades del mundo (incluído también México D.F. y Morelia). En el caso de Guadalajara, una de las asociaciones organizadoras del llamado World Naked Bike Ride fué GDL en Bici.

    Sinceramente yo no me hubiera atrevido a desnudarme en la vía pública, pero no veo mal que se hagan este tipo de manifestaciones, no creo que algunos peatones vayan a «jugar con manuela» en público al ver a unos ciclistas semidesnudos pasearse por las calles, o que los cicliestas vayan a tener algun encuentro sexual mientras pedalean su bicicleta. Lo que debería preocupar más es que la gente tenga que llegar a hacer estas cosas para tratar de generar un cambio. Símbolo de que el gobierno, empresas e intereses particulares están reacios a cambiar para crear una sociedad mejor.

    Según las autoridades (que siempre buscan minimizar las cosas) dicen que fueron unos 400 los que anduvieron en bici al desnudo, pero los organizadores hablan de mil quinientos. Lo bueno es que esta manifestación se llevó a cabo pacíficamente y no hubo ningún incidente entre los ciclistas o las autoridades que salvaguardaron la manifestación como debería de ser.

    ¿Que estarán pensando las madres con valores chapadas a la antigua, el obispo, el cardenal, Emilio González Márquez? Nooo, por el amor de Dios, nuestra juventud se nos está llendo, se nos está revelando, la sociedad se está desintegrando. Mejor, ¡caiganle al festejo!.

     

  • Imitar lo bueno

    Corea del Sur, uno de los cuatro tigres asiáticos que comprende también a Hong Kong, Singapur y Taiwán, es una de las grandes economías que surgieron en el gélido contexto de la guerra fría, durante su trayecto a la democratización. Al día de hoy, este país industrial, que alberga multinacionales del calibre de Samsung, LG Group, Hyundai y Kia Motors, es la décimo quinta economía de las 20 más importantes del mundo, y la décimo tercera en paridad en la capacidad de consumo (PPP). A pesar de que en los años 70 su ingreso per cápita se asemejaba al de algunos de los países africanos y asiáticos más pobres, en 2004 Corea del Sur fue incluida en el club de las economías trillonarias.

    Pero mientras se gestaba el “milagro surcoreano”, existían políticas que iban por encima de los derechos humanos de las y los trabajadores, sobre todo de las mujeres obreras. Cynthia Enloe describe la militarización de las “hijas” de Corea del Sur, en su libro The Curious Feminist, quienes eran “motivadas” por el gobierno a dejar sus casas para unirse a las maquiladoras e industrias electrónicas, trabajando largas horas y soportando humillaciones de parte de sus empleadores, a cambio de un sueldo que correspondía tan sólo al 45 por ciento de lo que ganaba un hombre al desempeñar el mismo puesto, mientras rechazaban unirse a los sindicatos que podrían defender sus derechos laborales, para probar que eran buenas “hijas” de familia, y poder reunir el dinero suficiente para pagar la dote que les garantizaría un buen matrimonio.

    En el comienzo de la globalización de este país asiático, empresas como Nike, Reebok, Adidas o L.A. Gear buscaron la mano de obra barata en países emergentes, donde sus dirigentes les concedieran pasar por alto algunos derechos laborales, a cambio de brindar empleo a sus hombres y mujeres. De esta forma, Pusan en Corea del Sur se convirtió en los años 80 en la capital mundial del zapato tenis. La multinacional Nike recurrió a la subcontratación para evitar tener que lidiar con los recién nacidos sindicatos, que velaban por las condiciones laborales de las mujeres que fabricaban sus productos, lavándose las manos y aludiendo el maltrato de las empleadas a las mismas compañías surcoreanas subcontratadas.

    La historia de los derechos laborales en Surcorea es larga, pues irónicamente mientras este país iba acrecentando su economía, ésta no se veía reflejada en los bolsillos de las y los trabajadores. En 1987, un empleado medianamente capacitado recibía de 1.50 a 2.00 dólares la hora, trabajando de 55 a 56 horas a la semana, mientras aquellos que no contaban con la capacitación, trabajaban 12 horas los 7 días de la semana, ganando escasos 125 dólares al mes (countrystudies.us/south-korea/55.htm).

    En combinación, en los 70 y 80 algunos empresarios incluso comenzaron a capitalizar la idea emergente de la “buena hija surcoreana”, ofreciendo servicios de citas, con lo que garantizaban el continuo reemplazo de las mujeres recién casadas con las solteras, evitando así que adquirieran antigüedad en las empresas, sobre todo en aquellas que no requerían de empleadas altamente especializadas, y preferían contratarlas al “pago de entrenamiento”.

    Estas condiciones no mejoraron por sí solas, sino que requirieron de una lucha social fuerte y sostenida, acompañada de grupos de apoyo como la Asociación Coreana de Mujeres Trabajadoras, que ayudaban a romper las nociones de feminidad y respetabilidad impuestas por el gobierno militar para inducir a las jovencitas a trabajar en las maquiladoras, además de ayudar a mujeres que eran desnudadas públicamente, sufrían de ataques sexuales, caricias no autorizadas e incluso violaciones, como un mecanismo de control para reprimir las manifestaciones femeninas. Tan sólo en 1989, el presidente Roh Tae Woo presenció 300 huelgas en los primeros 3 meses del año, donde le demandaban mejores condiciones de trabajo, y mejores sueldos.

    En amarga ironía, las vejaciones y humillaciones que una vez las firmas foráneas impusieron a las y los trabajadores surcoreanos ahora son replicadas por ellos a sus empleadas y empleados mexicanos, en la regasificadora de Manzanillo, Ingeniería Industrial del Centro, mientras nuestras autoridades se muestran más interesadas en proteger la imagen de terreno laboral dócil para la inversión extranjera, en lugar de investigar y defender la dignidad y derechos de las y los connacionales.

    El jueves por la mañana, Madaí Díaz Rodríguez, entonces ex-empleada de la mencionada empresa, se metió a una jaula colocada frente al Palacio Municipal de Manzanillo, donde se manifestó en huelga de hambre por 7 horas, se cosió los labios y amenazó con cortarse las venas para dejar un mensaje con su sangre en las paredes de la presidencia, en un acto simbólico por exigir la atención de las autoridades ante los abusos que dice se cometieron en su contra, mientras David Díaz Valdez y Héctor de Jesús Lara Chávez relataban los abusos a las y los trabajadores por parte de esta compañía extranjera, valiéndose de un micrófono.

    La manzanillense, que se desempeñaba como cocinera, aseguraba haber sufrido maltrato de parte de sus empleadores, quienes supuestamente la ofendieron, cachetearon y patearon, despidiéndola posteriormente con lujo de violencia. Madaí declaró esto, antes de coserse los labios con aguja e hilo dentro de la jaula donde se encontraba, la cual no abandonó hasta que fue convencida por el delegado del Trabajo, Daniel Rodríguez Herrera, quien gestionó para que se le devolviera el empleo sin alguna represalia, y se le ofreciera una disculpa por parte del representante legal de la empresa surcoreana, Jesús Castillo. Díaz Rodríguez, sin embargo, acudió posteriormente a presentar una denuncia penal en contra de sus agresoras.

    Ésta no es la única queja que existe en contra de los dueños de la regasificadora. A raíz del despliegue de indignación por parte de Madaí, Álvaro Bonilla, otro exempleado de dicha compañía, declaró haber sido “secuestrado” por la misma, donde no se le dejó ir hasta que firmara su renuncia, negándole de esta forma su derecho a la liquidación y parte proporcional de aguinaldo y vacaciones.

    La respuesta por parte de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, encabezada por Daniel Rodríguez Herrera, y de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Colima, por Roberto Chapula de la Mora, fue rápida y adecuada, pues ambos pusieron por encima los intereses de la manzanillense, reconociendo su derecho a manifestarse y buscando que las y los mexicanos empleados por empresas extranjeras gocen de un buen ambiente laboral, seguro y digno, además de un salario justo, de acuerdo a las leyes nacionales. Chapula de la Mora incluso argumentó que “ya son varias las protestas que han hecho los trabajadores por el trato indigno que les dan los coreanos golpeándolos y amenazándolos con perder su trabajo”, añadiendo que, aunque ésta es la primera queja que se presenta ante la CDHEC, “los trabajadores ya se habían manifestado en el pasado por maltratos en su contra y no respetar sus derechos laborales, donde en su momento intervino el secretario de Fomento Económico, Rafael Gutiérrez Villalobos, y el delegado del Trabajo, Daniel Rodríguez Herrera, y se logró resolver el conflicto”.

    Mas en esta ocasión, en el margen de la visita del gobernador Mario Anguiano a China y Corea del Sur, la intervención de Gutiérrez Villalobos no fue tan provechosa, por lo menos no para las y los colimenses. El titular de la Sefome calificó de “exagerada” la protesta de Díaz Rodríguez, y pidió no magnificar el caso, para no dejar mal parada a la entidad en el contexto internacional para futuras inversiones.

    Tal vez olvida Rafael Gutiérrez que la gente con la que tiene que quedar bien es aquella que, con sus impuestos, paga su salario, no la que viene de otros países a establecer empresas que deben atenerse a las leyes mexicanas, y garantizar los derechos laborales a sus empleados y empleadas. El secretario dijo sospechar un trasfondo en el despliegue “escandaloso” de Madaí, pero no atinó a decir a qué se refería con esto, por lo que su comentario se observa parcializado a favor de la regasificadora, y en contra de la joven, aun antes de que se realice la investigación al respecto.

    Existe la posibilidad de que la reacción de Díaz Rodríguez se haya debido a intereses oscuros, pero no debemos de pasar por alto que ésta no es la primera manifestación en contra de esta firma, aunque sí la más dramática hasta el momento, sin embargo, no se le puede quitar el mérito de que debido a este mismo dramatismo se le prestó atención inmediata y su caso ahora es conocido. ¡Vaya!, que irónicamente la mujer hizo oír su voz mediante el gesto de coserse los labios.

    La labor de Gutiérrez Villalobos como secretario de Fomento Económico y representante del gobierno colimense no es la de asumirse como abogado defensor de la multinacional Samsung, ni de Ingeniería Industrial del Centro, sino la de velar por los intereses de las y los colimenses. Si los coreanos con ello se ofenden, o se les incomoda al exigirles un buen trato a nuestros connacionales, ése será su problema, y si la consecuencia directa de este acto es la de disuadir la inversión foránea similar, mejor estamos sin empresas que se ahuyenten por gobiernos que promueven los derechos laborales de sus gobernados. Corea del Sur es un país al que hay mucho que aprenderle, mas la sumisión de sus dirigentes ante intereses extranjeros al costo de la economía, seguridad y dignidad de las y los trabajadores nacionales no es una de ellas.

  • Gimme the Power. A 14 años ¿y que ha pasado?.

    gimme the power¡Cómo pasa el tiempo!. Recuerdo que iba en la preparatoria cuando salió el sencillo de Molotov Gimme the Power. El grupo revolucionó la música mexicana no solo por el estilo de la música, sino porque gracias a la globalización, a las nuevas alternativas a «Siempre en Domingo», se abrió escenario para bandas nuevas. Pero Molotov revolucionó sobre todo por el contenido de sus canciones, altisonantes, agresivas. Pero me llama la atención esa canción llamada Gimme the power, que era básicamente una canción cantada con coros en «spanglish» y motivos mexicanos con influencia de bandas norteamericanas.

    Esa canción fué de las primeras que se atrevió a retar al gobierno y al sistema establecido. En esa época gobernaba Ernesto Zedillo y un gran sector de la gente ya estaba cansado del gobierno del PRI, del corporativismo, de la corrupción y los malos manejos. La canción invitaba al pueblo a emerger, a tomar el poder y a «cambiar al país». Los oligarcas de entonces, sobre todo las televisoras (que son los mismos de ahora) ignoraron el peculiar hecho. Pero en ese entonces ya muchos de los hogares tenían cable, y por supuesto, tenían MTV, quienes se encargaban de reproducir sin censura las canciones de Molotov.

    La canción Gimme the Power generó algo en los jóvenes de esa época entre los que me encontraba yo. Nos dimos cuenta de que algo estaba «jodido» y que algo teníamos que hacer. Pero me pregunto ¿y que pasó entonces?. Creo que ese desencanto se ahogó con la alternancia en el poder, muchos creímos que esos «burócratas», esos que «mantenemos con el sudor de nuestra frente», esos que «nos manejan mal» se habían ido cuando llegó Vicente Fox. Pero en realidad se quedaron ahí y no se han ido.

    El intento de Molotov por concientizar a la sociedad quedó en eso, en un mero intento. El poder se las ingenió para mantenerse ahí. Ahora el activismo y el descontento social no está dirigido solo por una banda de música; sino que un sector de la población ha salido a las calles a manifestarse como antes lo hacía Molotov con sus videos. Independientemente de que en algunas movilizaciones hayan líderes con intereses políticos, en muchas otras son manifestaciones que emergen desde abajo, desde los ciudadanos. A pesar de ello el poder sigue intacto y sigue beneficiándose de los ciudadanos. ¿Cuando será la época en que los ciudadanos tomen el poder?. Lamentablemente creo que falta mucho, apenas estamos viendo un despertar ciudadano el cual a los políticos ni les inmuta. Ellos siguen robando, corrompiendo, haciendo alianzas a lo oscurito. Todavía falta más para «cambiar al gobierno de nuestro país».

    Ya van 14 años de la canción que hicieron famoso a Molotov ¿Y que ha pasado?. Se los pregunto a ustedes y les dejo el video: