Hasta hace una semana estaba preocupado por la organización de los Juegos Panamericanos en mi ciudad Guadalajara. Desde meses antes parecía que las cosas no iban bien. Habían jaloneos entre partidos políticos: El PAN, en concreto el Gobernador Emilio González quería usarlos como catapulta a la Presidencia o para hacer negocios con la Villa. El PRI por su parte detuvo la sede original de la villa (que estaría ubicada en el Parque Morelos) y trató de poner piedras en el camino. Yo lo había mencionado antes y no me arrepiento de haberlo escrito porque era mi sentir en ese momento, y tenía las bases para hacerlo. Hace dos meses y medio no se sentía el «ambiente panamericano» en la ciudad, y había retrasos en varias de las instalaciones, y a dos días de sus inicios habían goteras en algunas sedes.
De hecho varios de los que estaban esperando los juegos eran gente panista o cercana al gobierno del estado (eso fue notorio cuando en la inauguración no abuchearon a Felipe Calderón, cuando presidentes mejor evaluados que él como Lula da Silva recibieron una fuerte rechifla en los Juegos de Rio de Janeiro) muchos más los esperaron con escepticismo (incluído Mario Vázquez Raña) o simplemente no les importó. Se notaban algunos errores en la organización, improvisaciones y mucha gente temió que los Juegos Panamericanos no fueran a salir bien. Sin embargo, con la inauguración todo el panorama cambió, las dudas se disiparon, la gente se olvidó de los pleitos políticos y se concentró en disfrutar los juegos, sin importar si les caía bien o no el gobernador. Se dieron cuenta que lo importante era el hecho de que en Guadalajara se estaban celebrando unos juegos de gran envergadura y no el hecho de que si el PAN o el PRI tenían metidas ahí las manos.
La inauguración contagió el espíritu que no había logrado contagiar la publicidad en los meses anteriores. Marcó un antes y un después, porque la inauguración fue pletórica. Fue de menos a más, cuando vimos a Vicente Fernández cantar el himno (con sus respectivos errores) y las primeras puestas en escena fueron sobrias, lo que tal vez le daba la razón a los detractores. Pero después vimos una inauguración casi digna de unos Juegos Olímpicos (que por cierto fue creada por la misma empresa que realizó la inaguración de Beijing 2008, aunque claro, disponían de menos recursos), toda esa pirotecnia contagió a la ciudad y a todo México. La gente se dió cuenta de que en Guadalajara se estaban celebrando unos Juegos Panamericanos.
Creíamos que el tráfico se iba a saturar y no fue así. A pesar de nuestro deficiente transporte público, no ha habido mayores problemas para los traslados de ciudadanos y turistas a las sedes. Los Juegos, en la primera semana han salido bien, y a pesar de que han existido algunos problemas (como el tablero de la natación que tardaba en mostrar los resultados, algunos problemas de logística en la Villa, y el robo de dos bicicletas a la delegación colombiana) la percepción que se ha tenido de los juegos ha sido buena. Han habido problemas como en cualquier justa, y claro que se deben de señalar y criticar, pero el balance es bueno.
Las sedes tal vez no sean tan grandes ni magnánimas como las de Río de Janeiro, pero creo que en cuestión de decoración han estado mejor, la publicidad (la cual se permite en Juegos Panamericanos, no así en Juegos Olímpicos) no ha sido tan intrusiva. A pesar de que Televisa no les puso mucha atención (lo cual es decepcionante), se lograron contratos con empresas como Terra para que la gente pueda ver el desarrollo de los juegos desde cualquier parte del mundo. Es cierto, en la cuestión de las sedes se pudo tener más ambición para posteriormente aspirar a unos Juegos Olímpicos, sobre todo por el estadio de atletismo el cual es muy chico (10,000 personas), se pudo pensar en hacer un estadio bastante más grande e incluso aprovecharlo para que equipos como el Atlas juegen ahí, ya que el Jalisco ya es un estadio viejo y presenta fallas en su estructura superior.
No está demás jalar las orejas al gobierno por no aprovechar la justa para mejorar el transporte público de la ciudad. De hecho no hubo ninguna mejora en ese rubro. También podemos hablar de otras cosas que se pudieron hacer y no se hicieron. Pero a pesar de los intereses de los políticos de los dos principales partidos, los juegos están saliendo bien y ellos quedan en segundo plano. No son los juegos de Emilio, son los Juegos de Guadalajara. Espero que la semana que falta sigan desarrollándose bien los juegos y terminen bien. Lo importante es que la gente se quede con una buena impresión de Guadalajara y se posicione más para que más turistas vengan a visitarla.
Desde el mes de octubre del año pasado, el Copag planeó una estrategia de socialización de los Juegos Panamericanos en la ciudad cuya finalidad era, básicamente, generar identidad y sentido de pertenencia de la ciudadanía hacia este evento. Las llamadas giras de socialización se enfocaron en las escuelas públicas y privadas, así como en las universidades para sembrar en los niños y jóvenes de la ciudad, el espíritu panamericano y de ahí, captar voluntarios para el desarrollo de la justa panamericana.
Vimos que hace unos días en Baja California y en San Luis Potosí se criminalizó la práctica del aborto desde la concepción. Es decir desde la unión de de el espermatozoide con el óvulo. Yo estoy de acuerdo en que el abortar a una criatura es algo malo (a excepción de que la vida de la madre esté en peligro), no porque la Iglesia lo diga, sino porque se está privando a un ser vivo de poder tener vida. Alejándonos un poco de los argumentos de la Iglesia para poder adaptar mis argumentos a aquellos que no son religiosos, considero que la vida es algo que va más allá de procesos químicos y materiales de nuestro cuerpo, el hecho de tener conciencia nos dice que nuestra vida va más allá, aunque dependa de ellos para su buen funcionamiento. Se habla de que la mujer tiene derecho a decidir sobre su propio cuerpo, pero al tener una criatura ya estamos hablando de otro cuerpo el cual ya no es parte de ella, y funciona de manera independiente.
El 40% del PIB mundial
Pasó el 16 de septiembre, día en que hace 201 años Miguel Hidalgo y Costilla lanzara el grito de Independencia contra el mal gobierno presidido por José Bonaparte, impuesto por su hermano Napoleón, clamando su filiación al depuesto rey de España, Fernando VII, y que culminara con la separación de México del reino español el 27 de septiembre de 1821.
Todos lo hemos visto, una ola de manifestantes inconformes han salido de sus casas y han tomado las calles para manifestarse. Los motivos son diferentes. Las primeras manifestaciones en países como Egipto o Libia era manifestarse contra las dictaduras. Pero el fenómeno se extrapoló a países «supuestamente» democráticos. Todo empezó en España, luego Inglaterra y Chile con el problema de la educación superior al cual muchos habitantes no tienen acceso. Pero nunca nos imaginamos que estas manifestaciones llegaran al punto neurálgico del capitalismo al cual se critica: Wall Street.
En Twitter aparecía como trend topic #gritosmexicanos en alusión al Grito de Independencia que se llevara acabo en el Zócalo. Muchos hablaban de los peculiares gritos mexicanos que tiene que ver con nuestra cultura e idiosincrasia: Por ejemplo, gritos como «el gaaaaas», «Ay Jalisco no te rajes», «Goya Goya», «puuuuuto (al portero del equipo contrario», el novedoso «fuaaaaa», o algunos proponían algunos importados como el de Laura Bozo: «Que pase el desgraciado». Lo cierto es que el verdadero grito lo dará como siempre el Presidente de la República, Felipe Calderón. Nada más que ahora no habrán malogrados festejos del bicentenario ni nada por el estilo. Será un grito como el de cualquier año.
La vida se pasa volando, no cabe duda. Conforme avanzan los años, el tiempo parece acelerar su curso. Yo recuerdo muy bien que estaba haciendo cuando ocurrieron los atentados del 11 de Septiembre. Yo tenía 19 años y estudiaba mercadotecnia. En mi universidad (UNIVA) colocaron en el auditorio unas pantallas para que el alumnado pudiera seguir los acontecimientos. Vi como se derrumbaron las míticas torres gemelas, quedé impactado. Yo sabía que el mundo iba a cambiar desde ese entonces, que era un antes y un después. Como decía un analista, el siglo XXI empezó el 11 de Septiembre del 2001.