Categoría: sociedad

  • No quieres convencer a los demás, quieres tener la razón

    No quieres convencer a los demás, quieres tener la razón

    No quieres convencer a los demás, quieres tener la razón

    Tatiana Clouthier publicó en su cuenta de Twitter una especie de manual de resistencia para que los seguidores de López Obrador «conviertan» a los suyos al lopezobradorismo. Llama la atención que se sugiera no descalificar a los demás y ridiculizarlos sino empatizar con ellos y explicarles con argumentos por qué «AMLO es la mejor opción». 

    Llama la atención porque ciertamente muchos de los lopezobradoristas no se caracterizan por seguir a pie juntillas lo que ese manual dice; a veces su postura suele ser la contraria, la de la descalificación, la denigración y la ridiculización del oponente. Basta con darse una vuelta en Twitter.

    Pero no sólo un considerable sector de los lopezobradoristas suele ser así, ya que también es una práctica recurrente si hablamos de muchos de sus oponentes, quienes también ridiculizan y denigran a los primeros (el término «chairo» es un gran ejemplo de ello). Muchas veces se quejan de la «intolerancia» de los lopezobradoristas mostrando una actitud asombrosamente similar que a veces hasta la excede. Frases como «chairo güevón intolerante, ya cállate» los exhibe. 

    Lo peor del caso es que muchos piensan que así, con una preocupante indisposición al diálogo, van a lograr persuadir a sus oponentes de votar o dejar de votar por un candidato, como si por medio de insultos fueran a «agarrar la onda». Nada más falso. Su actitud, que es un claro ejemplo de lo que el sesgo de confirmación es, tan sólo abona a crear una cámara de eco donde las personas escuchan lo que quieren escuchar y lo reinterpretan a su manera: si alguien piensa diferente es porque está manipulado, ya sea por la «mafia del poder» o por el mesías tabasqueño. No hay lugar para un pensamiento libre, se cree que el que piensa libre es, coincidentemente, el que piensa como yo, en tanto que el otro es necesariamente un esclavo de sus pasiones.

    Muchos incluso suelen cuestionar la capacidad intelectual de sus oponentes. No dan crédito que alguien esté a favor de cometer el «mismo error que Venezuela» o que los otros piensen en votar por «la corrupción», por los que nos «han chingado tanto». Lo piensan así porque en muchos casos ni siquiera se han sentado a dialogar para comprender cómo llegaron a esas conclusiones. Ante la falta de argumentos sólo resta el uso de los prejuicios y las generalizaciones.

    Yo no creo que alguien debería tener la necesidad de obligarse moralmente a «convertir» a alguien más. El voto es una decisión personal que debe ser producto de una deliberación propia y no de la presión social. Sí, es muy sano y deseable que las diferentes personas debatan y contrasten sus puntos de vista ya que eso les ayudará a tener un voto muy informado, pero eso no es lo que ocurre en la mayoría de los casos (sobre todo en las redes). Lo más común es que la gente quiera imponer su punto de vista a los demás, y aunque digan que su propósito es el del convencimiento, en el fondo quieren tener la razón y reafirmar su postura.

    Su aspiración es llegar con un claro sentimiento de superioridad y reafirmación personal y decir: ¿ves? Te lo dije. Yo tenía razón, tú estabas equivoado, ergo, tú «me la pelas». 

    Entonces, si ambas partes quieren reafirmar su postura, no se puede esperar que lleguen a un punto de común acuerdo ni que se retroalimenten; se trata de vencer al oponente, se trata de un juego de suma cero donde para que uno gane el otro tiene que perder. 

    Así, muchos comparten información de dudosa procedencia, de la cual solo se percatan cuando beneficia al candidato opositor, para defender su punto de vista; el sesgo de confirmación está ahí en su máxima expresión. Investigan para reafirmar su postura. Si la realidad los contradice, entonces es la realidad la que hay que tergiversar reinterpretando, relativizando y deconstruyendo significados. 

    En realidad no van a convencer a ninguna persona y sí van a perder unos cuantos amigos. 

  • La amnistía y la guerra contra el narco

    La amnistía y la guerra contra el narco

    La forma en que operan los cárteles de la droga en nuestro país es muy parecida a la forma en que los regímenes totalitarios (como los nazis y los comunistas) se implantaron dentro de las naciones en las que gobernaron. Estos regímenes aprovechan una condición de vulnerabilidad para establecerse: así como los nazis aprovecharon el declive económico de la República de Weimar a raíz de la crisis de 1929, los cárteles del narco aprovechan las condiciones de vulnerabilidad, pobreza y falta de oportunidades preexistentes dentro de alguna comunidad dada. 

    De la misma forma, la propaganda es crucial. La cultura que el narco promueve es una forma de propaganda, una cultura aspiracional y de status, de dinero, mujeres, camionetas que serían impensables ganar de forma legal y formal. El narco penetra dentro de la vida cotidiana por medio de géneros musicales como la banda (narcocorridos) o el rap, así como otros medios de consumo. Por último, al igual que las dictaduras totalitarias, los cárteles del narco atomizan y destruyen el tejido social e implementan uno nuevo por medio de un régimen del terror, donde todos los que son parte se vigilan a ellos mismos o se delatan ante la más mínima traición que les puede llegar a costar la muerte.

    La llamada guerra contra el narco desatada en los últimos doce años parece haber subestimado la reingeniería social que el narco hace en las comunidades y se ha enfocado mucho en el desmembramiento de los cárteles por la vía coercitiva. Es decir, la guerra contra el narcotráfico ha tenido una visión correctiva pero no preventiva. La Alemania ocupada de la posguerra llevó a cabo un proceso de desnazificación para revertir la influencia que el nazismo tenía en el tejido social, no había bastado con que los aliados vencieran al ejército de Hitler, había que limpiar a Alemania que estaba infectada para evitar su resurgimiento. 

    La propuesta de López Obrador en materia de seguridad tiene muchas lagunas y le falta desarrollo, ello explica que haya dado pie para que sus opositores tergiversaran su propuesta de la amnistía afirmando que va a liberar a los capos (lo cual es falso). Pero si algo ha de reconocerse es que López Obrador ha planteado una alternativa que busca atacar el problema de raíz. La amnistía considera más bien hacerlo con aquellas personas que están en la cárcel porque se han visto forzadas (ya sea por necesidad económica y coerción) a involucrarse en actividades relacionadas con el narcotráfico como la siembra y actividades similares, no considera liberar a los capos ni pactar con ellos. Pero lo interesante, a pesar de su falta de desarrollo como propuesta, es el cambio de enfoque que propone el tabasqueño ya que aborda eso que ha faltado en el combate contra el narcotráfico.

    No sé si las hojas de ruta que se tracen en el caso de López Obrador puedan ser las más acertadas, me parece un tanto evidente que sus asesores están trabajando sobre la marcha en ellas y la buenas intenciones no bastan. Pero el diagnóstico y la propuesta de cambio de perspectiva (que ha quedado relegada en un segundo plano en el contexto electoral) es algo que debe analizarse y tomarse en cuenta. Aunque creo que la estrategia correctiva no debe abandonarse del todo, sino que debería formar parte más bien parte de una estrategia integral que busque atacar el problema de raíz.

    Cuestiones como la excesiva desigualdad y un sistema que no ofrece posibilidades de movilidad social (la capacidad que tiene un individuo de desplazarse a un nivel socioeconómico superior) a aquellos que se encuentran abajo se convierten en caldo de cultivo para que el narco penetre en esas comunidades y las explote en su beneficio. Eso es algo que no se ha combatido posiblemente porque implicaría tocar algunos intereses y cotos de poder. La desigualdad y la falta de oportunidades, más que un problema, son un síntoma de una falla estructural más grande y que es la que debe de atenderse. López Obrador es el único que lo ha detectado, pero habría que debatir con él no argumentos absurdos como si «va a liberar a los capos» sino, por ejemplo, si su intención de revertir la Reforma Educativa pudiera jugar en contra de este objetivo ya que la educación es un pilar clave para crear un país donde haya una mayor movilidad social. 

    Pareciera que sus opositores no quieren entrarle al tema y parecen más bien aspirar a hacer eso mismo que durante 12 años no ha funcionado. Si a 12 años de que la guerra contra el narco inició estamos lamentándonos por el triste asesinato de estudiantes en Guadalajara, entonces es porque algo no ha funcionado en la estrategia. Tal vez sea importante comenzar a hablar del combate a la desigualdad y a la falta de oportunidades, un combate que no se lleve por medio de programas asistencialistas pero sí con una regeneración de las estructuras sociales para que «los de abajo» tengan mayores oportunidades de crecer «hacia arriba» sin tener que recurrir al narco para ello. Tal vez sea importante comenzar a debatir sobre cómo podemos regenerar y fortalecer el tejido social de esas comunidades para que los jóvenes no se vean tentados por la delincuencia y se vean seducidos por la narcopropaganda. Esto debería ser uno de los temas centrales dentro de la elección y sólo López Obrador lo ha abordado a medias y con torpeza.

    Mientras tanto, muchas familias siguen rompiéndose, muchos jóvenes siguen siendo asesinados, los balazos siguen cimbrando el territorio mexicano. 

  • Los estudiantes del CAAV y la cultura del narco

    Los estudiantes del CAAV y la cultura del narco

    Los estudiantes del CAAV y la cultura del narco
    Foto: U de G

    En esta semana varios amigos míos han entrado en una terrible frustración que deriva incluso en el llanto. Y no son pocas las razones para que se sientan así, yo mismo he tenido un sentimiento similar al ver la displicencia de las autoridades ante un caso que no sólo es trágico, sino de lo más vil y ruin que puede existir. 

    Los estudiantes Javier Salomón Aceves, Jesús Daniel Díaz y Marco Francisco Ávalos del CAAV fueron asesinados simplemente por estar en el lugar incorrecto en el momento incorrecto. Ellos tan sólo iban a hacer una tarea escolar. Pero no sólo fueron asesinados por narcotraficantes sino que sus cuerpos fueron disueltos en ácido. 

    Los ciudadanos nos sentimos solos, abandonados a nuestra suerte, con la sensación de que el Estado, de quien se dice tiene el monopolio de la violencia, no puede hacer su tarea ni parece tener un especial interés en ello. Las autoridades se vieron presionadas y rebasadas por la indignación de la ciudadanía; sin esta, su reacción hubiera sido incluso más displicente y tal vez ni siquiera habría merecido una rueda de prensa. Pero la versión oficial no les cuadra a muchas personas e incluso dudan que realmente los estudiantes hayan sido asesinados. 

    Algunos tomaron la glorieta de Niños Héroes y la hicieron suya. Ante el desamparo, muchos salieron a las calles (cosa que también ocurrió en la Ciudad de México) para manifestarse y exigir una explicación. ¿Qué hacer cuando las autoridades, que son los únicos que tienen el monopolio de la fuerza y son quienes ejercen la ley, no responden? ¿Qué hacer cuando no dan un argumento convincente? 

    En estas elecciones poco se habla del narcotráfico. Cuando alguien habla de ello, lo hace de una forma muy general, no profundiza lo suficiente o lo hace para atacar a otro contrincante. Lo abordan, pero de tal forma que cuidan sus palabras para no meterse en problemas. Poco se habla de que los cárteles del narcotráfico han logrado penetrar en las estructuras políticas y sociales de nuestro país, al grado que alguien, como los estudiantes del CAAV, puede ser asesinado solamente por estar en el lugar equivocado. El narcotráfico es un poder lo suficientemente grande que no podríamos descartarlo de la ecuación electoral. ¿Qué tanto podrían influir en las elecciones y qué papel juegan? 

    Prueba del poder que el narco ya tiene dentro de la cultura mexicana es que uno de quienes confesaron disolver a los estudiantes en ácido es un rapero llamado QBA quien tiene en Youtube videos con más de cinco millones de visitas:

    https://www.youtube.com/watch?v=7Z7VXkQCU2M&feature=youtu.be

    El narco ha logrado impactar en la cultura de varios sectores de la población con el fin de poder de reclutar a jóvenes que engrosen sus filas. No sólo les promete un ingreso económico al cual podrán aspirar de forma legal, sino que logra vender su cultura como si se tratara de algo cool, de algo aspiracional, como una forma de status (si estás dentro eres un privilegiado, no eres cualquiera, eres alguien) para así crear un círculo vicioso donde más personas se enrolan y más personas se sienten en la necesidad de hacerlo. Todos quieren mostrar lujos, camionetas, armas, es muestra de que tienes poder, de que eres un chingón.

    En un ambiente tan nihilista como este todo se vale, nada está prohibido en tanto no molestes «a los de arriba». Despojados de cualquier sentimiento de humanidad, a aquellos «conversos», aquellos que han caído en las garras del crimen y el narcotráfico, pueden matar gente inocente y masacrar sin que eso les cause remordimiento o sentimiento de culpa. 

    A los ciudadanos esto los rebasa, se encuentran en franca desventaja ante los tentáculos del narcotráfico de los cuales forman parte estos jóvenes reclutados. Estudiantes de cine de clase media nada pueden hacer ante estos individuos que han hecho del crimen y de la lesa humanidad un estilo de vida. Los ciudadanos tan sólo pueden aspirar a que el Estado haga algo, que combata de alguna u otra forma a los cárteles que infectan a la sociedad con esta narcocultura. Pero los ciudadanos sienten que el Estado les falla, que no hace su tarea, que se muestra displicente y a veces hasta sienten que les mienten. 

    La frustración es grande, es muy grande cuando te enfrentas a fuerzas que son muy superiores a ti y te encuentras solo. 

  • La participación ciudadana y el manejo de las emociones

    La participación ciudadana y el manejo de las emociones

    La participación ciudadana y el manejo de las emociones

    *Este texto es un extracto tomado del libro que estoy escribiendo y que publicaré en unos meses. 

    El manejo de las emociones, en particular, las emociones consideradas negativas como el miedo, la ira, el resentimiento o la frustración, es muy importante ya que va a incidir directamente sobre los resultados de las actividades ciudadanas. Las emociones negativas no son necesariamente malas ya que tienen una función específica en nuestro organismo y nuestra psique para garantizar la supervivencia de nuestra especie. En muchas de las ocasiones, alguna de estas emociones es la que incita al individuo a actuar para cambiar el estado de las cosas. Una persona puede sentirse frustrada por la existencia de muchas personas que viven en pobreza extrema, otra puede sentir miedo por la inseguridad que vive en su colonia o puede tener resentimiento algún político o grupo de poder porque su comportamiento atenta contra los intereses de la comunidad. Dichos sentimientos son completamente válidos, la cuestión es ¿qué hacemos con ellos?

    Se dice en el argot popular que los sentimientos negativos pueden usarse como una suerte de palanca o impulso: “me serví de esa rabia para salir adelante”, pero es muy distinto usar dichos sentimientos como impulso a dejarse invadir y carcomer por ellos. En el primer caso, la acción implica la superación del sentimiento negativo como si se tratara de una plataforma desde la cual el sujeto se impulsa para luego saltar y dejarla atrás. En el segundo caso no, la acción está condicionada y alimentada por el propio sentimiento negativo. Quien se deja dominar por el resentimiento, el miedo o la frustración suele tener un concepto de su persona muy pobre, carece de la fortaleza espiritual y, por tanto, está incapacitado para ayudar a los demás. Este sujeto no busca tanto la superación del problema, sino que espera, a veces de forma inconsciente, que las demás personas caigan en su propia desgracia para encontrar consuelo en ello ya que no tiene la suficiente fuerza para superarse. Si el sujeto A, quien tiene una salud mental y emocional relativamente estable, se siente oprimido por C de tal forma que este último no le permite llegar de X a Y, verá a C simplemente como un obstáculo que tiene que sortear para llegar a Y mientras que, para el sujeto B, quien tiene una autoestima baja y no es dueño de sus emociones, llegar a Y no será su principal propósito, sino vengarse de C y verlo sufrir. No es que A no sienta ninguna molestia por el actuar de C, en ocasiones sentirá rabia, indignación o impotencia, pero sabrá mantener esos sentimientos a raya ya que lo importante para él es llegar a Y y no lo es sentarse a gozar cómo C sufre como sí es el caso de B. El sujeto A busca justicia, el sujeto B busca simple venganza.

    El sujeto que tiene un concepto propio muy pobre también puede hundir a aquellas personas que dice tratar de salvar. Para explicar esto, recurriré a un pasaje del libro de Memorias del Subsuelo, el personaje del escritor ruso Fedor Dostoievski, un individuo infeliz quien se autodesprecia y tiene grandes deseos de venganza, y quien pretende salvar a Liza, una pobre prostituta, le dice a esta: —Te enterneciste, y hoy quieres oír más palabras enternecedoras. Pero has de saber que aquel día me burlaba de ti. Y hoy me sigo burlando. ¿Por qué tiemblas? ¡Sí, me burlé de ti! Me habían insultado durante la cena los mismos que llegaron a tu casa antes que yo. Fui allí para vengarme de uno de ellos, de un oficial, pero no me fue posible: ya se habían marchado. Tenía que descargar mi irritación sobre alguien; apareciste tú en aquel momento, y me vengué en ti, me reí de ti. Me humillaron y quise demostrar mi superioridad ante alguien. Esto fue lo que ocurrió. Pero tú creíste que yo había ido allí sólo para salvarte. ¿No es así? ¿Verdad que te lo imaginaste?

    El personaje era incapaz de ayudar a Liza ya que, como él mismo lo señala, es una persona autodestructiva: ­—Soy un hombre enfermo… Un hombre malo. No soy agradable. Creo que padezco del hígado. De todos modos, nada entiendo de mi enfermedad y no sé con certeza lo que me duele. No me cuido y jamás me he cuidado, aunque siento respeto por la medicina y los médicos. —Este relato es ilustrativo en cuanto a que muestra cómo el personaje jamás había tenido la intención de salvar a Liza sino de hundirla progresivamente en su desgracia de tal forma que encontrara consuelo en ello. Si él se despreciaba, esperaba que las personas que estuvieran a su alrededor se volvieran despreciables de forma progresiva, incluso cuando Liza llega con él este se lo advierte. Ella se había vuelto, de alguna forma, codependiente de él, ya que las personas que tienen poco aprecio por ellas mismas suelen desarrollar relaciones de codependencia con otras personas que tienen un perfil similar.

    Es posible que, en varias ocasiones, algunos movimientos sociales tengan este componente: es decir, que estén motivados por el odio y el resentimiento en vez del genuino deseo de crear un mejor entorno. Dichos movimientos se caracterizarán por su intolerancia, por su poca disposición al debate de las ideas y, en muchos de los casos, pueden encontrarse en los extremos del espectro político (como los movimientos de izquierda radical o ultraderecha), algunos pueden derivar en actos violentos o inclusive terroristas. En cuanto la participación ciudadana deja de tener como fin principal un cambio positivo en el entorno o en la comunidad esta deja de serlo inclusive si dicho fin se mantiene en el discurso. En ocasiones, la frontera entre lo que es y lo que no es puede llegar a ser un tanto difusa por lo cual es importante que los ciudadanos que participen activamente trabajen también en su persona y se pregunten si están en condiciones de aportar cosas positivas, ya que de lo contrario su presencia puede llegar a deteriorar una causa o, peor aún, la misma causa puede nacer viciada si quienes la componen son personas que tienen muchas dificultades relacionadas con su propia estima o están completamente absorbidas por sus emociones negativas.

    Con esto no estoy sugiriendo de ninguna forma que ningún individuo que tenga problemas personales no deba involucrarse, ya que ciertamente todos los seres humanos tenemos defectos y varias dificultades a través de nuestra vida; pero sí debería esperarse que dichos problemas no rebasen o incapaciten al individuo para poder aportar cosas positivas. Una persona que se desprecia y que está invadida por el odio y el resentimiento difícilmente tendrá la capacidad de apreciar a los demás y, por tanto, estará inhabilitado para poder ayudar a los demás o a su entorno. Una organización compuesta por personas que tienen la capacidad de aportar cosas buenas podrá desatar un círculo virtuoso en sus vidas ya que el sentimiento de pertenencia, la gratificación personal de ayudar o hacer algo así como el aprendizaje que se adquiere ayuda al individuo a mejorar como persona. Lo contrario ocurre cuando dicha organización está compuesta por personas nocivas que tienden al autodesprecio, quienes sean miembros posiblemente caigan en un círculo vicioso donde se desprecien más y aumente su desprecio y su resentimiento hacia sus semejantes.

  • Priansplaining

    Priansplaining

    Priansplaining

    Hay algunos seguidores de López Obrador que conozco y que son razonables: ellos están muy abiertos al debate y he discutido con ellos de forma civilizada. Pero a veces temo que sean la minoría. 

    La constante, al menos por lo que veo en las redes sociales, es que no. Pareciera que muchos de sus seguidores intentan crear un clima donde es «políticamente incorrecto» criticar a López Obrador (aunque no siempre lo hagan de forma deliberada) y eso es preocupante ya que los seguidores dicen algo de su líder. Esto no ocurre, al menos en esa magnitud, cuando uno hace crítica de otros actores políticos. 

    Si bien no son los únicos que se comportan de forma agresiva (sus contrapartes muchas veces suelen ser agresivos con ellos utilizando términos despectivos como «chairos»), y si bien es cierto que los otros actores pueden introducir ruido en la red para desviar la conversación (como los infames bots del PRI) sí son quienes más acostumbran a hacer juicios morales y a «vigilar» lo que están opinando los demás. Si las críticas hacia AMLO empiezan a circular en las redes, ellos se ponen en acción. Parecen no distinguir entre un ataque propagandístico en contra de AMLO y las opiniones críticas hacia el tabasqueño, o entre un analista pagado (que los hay) y uno que simplemente quiso hacer una crítica, el trato es casi igual. 

    Haz un ejercicio, busca un artículo crítico de AMLO escrito por alguna persona que consideres razonable (es decir, descarta a Ricardo Alemán, Pablo Hiriart y a todos esos columnistas por consigna). Puedes utilizar Twitter para hacer ese ejercicio, es la herramienta indicada. Observa con detenimiento los comentarios: están llenos de personas que cuestionan incluso la integridad de los columnistas (crítico de AMLO = PRIAN = corrupto) y les exigen probidad, en su muy personal definición de lo que la probidad es (simpatizar con AMLO y no cuestionarlo).

    Los juicios morales abundan. Es muy común que, por ejemplo, te cuestionen porqué has escrito más artículos críticos de AMLO que de Meade en la última semana, aunque eso se explique por razones coyunturales. A veces me ha ocurrido con algunos de sus seguidores que ni siquiera se dan la tarea de contar bien y les tengo que hacer la tarea.

    Algunos de ellos están a la expectativa de lo que vas a publicar, aunque digan que eres un «analista muy chafa que no vale la pena», están ahí esperando un tuit crítico de López Obrador para contraatacar. A veces los cuestionamientos tienen un componente falaz; me ha llegado a ocurrir que cuando cuestiono a AMLO me dicen ¡y por qué no dices nada de Peña Nieto, vendido! Cuando mi tuit o artículo que le antecede a ese precisamente era una crítica al gobierno de Peña. 

    Recurren de forma constante a los juicios ad hominem, ya no es la crítica en sí a la que tratan de desarmar, sino al mensajero. Si cuestionas el programa de gobierno de AMLO, no llegarán a decirte, como sucede en muchas ocasiones, por qué tu crítica sobre dicho programa está mal. Simplemente cuestionarán tu persona: eres un vendepatrias, te pagan, estás manipulado por los medios. 

    Hay quienes (sin éxito) intentan despojarte de cualquier autoridad moral como esperando a que ya nadie te lea o te haga caso: que si critico a AMLO es porque tengo un interés oscuro en ello, que tal vez alguien me paga, que si la mafia del poder esto o aquello, que «Televisa me idiotiza» (vaya, yo ni televisión veo). Así esperan que cuando cualquiera te lea, haga un juicio a priori antes de leer tu texto. 

    Yo puedo ver esto con algo de gracia, pero no sé si sea lo mismo para los analistas a quienes este tipo de cuentas persiguen y hostigan, quienes en muchas ocasiones suelen sacar de contexto afirmaciones de quienes consideran sus adversarios. Un caso muy ejemplar es el de León Krauze, quien escribió una nota donde dijo que la campaña de López Obrador debía de tener cuidado con la injerencia rusa. La petición era razonable ya que los rusos han estado interviniendo en varios países a favor de los candidatos que sean o parezcan lo más opuestos a los intereses de Washington (aunque lo sean de forma moderada, como creo, es el caso de AMLO, quien no parece tener un discurso agitador en contra del país del norte). Sus seguidores tergiversaron, tal vez de forma deliberada, lo que León Krauze quiso decir, y afirmaron que había dicho que los rusos estaban detrás de López Obrador con el fin de desprestigiarlo. Pero León nunca afirmó que estuvieran detrás de él, solo dijo que AMLO tuviera cautela con la posibilidad y tomaran medidas al respecto. 

    Lo mismo ha ocurrido con Jesús Silva-Herzog, a quien han acusado de charlatán, e incluso llegó a ocurrir lo mismo con Julio Astillero, a quien increparon cuando el columnista de la jornada cuestionó el conservadurismo social de López Obrador. 

    Nadie se ha salvado de esta «persecución», ya ni siquiera Carmen Aristegui, tal vez con excepción de los columnistas muy afines a López Obrador como John Ackerman o Genaro Villamil, porque básicamente nunca lo cuestionan. 

    Y la realidad es que nadie debería escribir para complacer a nadie. Me atrevo a decir que sería buen negocio darle la razón a sus seguidores. Algunos columnistas y hasta Youtubers tienen muchos seguidores porque básicamente les dicen lo que quieren escuchar. Habemos muchos otros que nunca vamos a amoldar nuestras opiniones para «quedar bien con los demás» porque, para empezar, es algo intelectualmente deshonesto.

    Seguramente este artículo me va a costar algún que otro unfollow, lo cual no me molesta en lo absoluto. Por el contrario, porque lo que menos aspiro con este sitio es crear una cámara de eco.

    ¡Sapere aude!

  • Verificado 2018. La sociedad civil contra las fake news

    Verificado 2018. La sociedad civil contra las fake news

    Verificado 2018. La sociedad civil contra las fake news

    Hace algunas semanas escribí en este espacio sobre las estrategias que los cuartos de guerra de los candidatos utilizarían para manipular a los electores. Entre muchas de esas estrategias está la desinformación, aquella que esparcen por las redes sociales y que muchos incautos terminan creyendo.

    Este tipo de campañas, cuando son bien orquestadas, pueden terminar definiendo una elección. Apelan a los sentimientos más viscerales que el ser humano pueda tener porque una persona asustada o una persona sumergida en el odio tendrá muchas dificultades para hacer un ejercicio racional o para contrastar información o verificar sus fuentes. Frases como «AMLO convertirá a Venezuela y expropiarán tu casa», «Anaya es un criminal lavador de dinero ligado al narco» o «Meade ya pactó con Trump la construcción del muro a cambio de la venta de Pemex» apelan a esos sentimientos más bajos y primitivos, aquellos que siempre terminan activándose en momentos de incertidumbre y amenaza. 

    Ahí están esas notas falsas, escandalizando a los tíos en los grupos de Whatsapp. Algunas ni siquiera están bien redactadas pero aún así tienen un impacto. En la comida, llega el tío o la tía a alertar de que si AMLO gana le podrían expropiar su casa, o llega el otro diciendo que Meade ya empató la contienda, se arma la discusión y no sería raro que algunas fake news terminen en conflictos familiares y en divorcios. El sujeto, desinformado y asustado por los falsos rumores, va y vota de tal forma que pueda reducir esa ansiedad o ese coraje, aunque visto desde una perspectiva cuantitativa, el efecto de su voto individual es casi simbólico (uno entre decenas de millones de votos). El problema es que la suma de votos individuales se convierte en un voto colectivo que define una elección. El individuo poco logrará hacer con su voto individual, los equipos de campaña lograrán más bien mucho desinformando a todo un sector de la población.

    Por eso es que iniciativas como la de Verificado 2018 (que tuvo como inmediato antecedente a la campaña del mismo nombre para corroborar datos con relación al sismo del 19S) son útiles y necesarias, ya que le dan al elector una herramienta para consultar de forma rápida (sin que él tenga que hacer todo el ejercicio de investigación) si aquella nota o aquel rumor es cierto. Lo que se busca es evitar que la desinformación termine condicionando el voto. Tanto en su página web como por medio del hashtag #Verificado2018 mostrarán qué noticias o notas están corroboradas y son confiables.

    Esta iniciativa, convocada por Animal Político, Mexicanos contra la Corrupción entre otros, y donde participan un sinnúmero de organizaciones civiles, empresariales y académicas, tanto liberales, de derecha y de izquierda, busca reducir a su mínima expresión la influencia de las fake news dentro de las elecciones. En un mundo actual caracterizado por la posverdad y donde los hechos parecen tener cada vez menos importancia frente a los rumores y los chismes, donde las estrategias políticas consisten en manipular y no en persuadir o informar, donde las «malas experiencias» como la ocurrida en Estados Unidos con Donald Trump y la intervención rusa, una herramienta así se vuelve imperativa.

    Verificado 2018 busca, por medio de Internet, contener las amenazas desinformativas propias de esta tecnología y que se han vuelto uno de los defectos más grandes de la democracia del siglo XXI al punto que incluso puede amenazar con desestabilizarla. Es casi imposible que resuelva por completo el problema (ellos mismos lo saben y lo dicen) pero sí puede ser una herramienta que ayude a una cantidad considerable de personas a evitar a tomar una decisión con base en información falsa.

    Este tipo de iniciativas también son la muestra patente del crecimiento de la sociedad civil organizada (todavía insuficiente pero palpable), la cual tiene un papel cada vez más importante en el quehacer político. Espero que esta herramienta logre tener un largo alcance para evitar que todas las bombas de desinformación que caerán durante la campaña desinformen y terminen afectando el curso de la elección:

    Puedes consultarlo aquí.

     

  • Hoy, no felicites a las mujeres

    Hoy, no felicites a las mujeres

    Hoy, no felicites a las mujeres

    Felicitar a la mujer en este día es un despropósito. El Día Internacional de la Mujer no es un cumpleaños ni siquiera es un aniversario. Este día, por el contrario, es uno de reflexión.

    Por eso es que, aunque a varias personas les moleste, está de más felicitarlas, mandarles flores y decirles lo hermosas que son, que hacen de comer muy rico, etcétera. Si se piensa que esa es la manera de abordarlas en este su día, entonces es que no se ha entendido nada e incluso se va en sentido contrario de lo que se busca en este día.

    Para nosotros los hombres, este debería ser un día de reflexión y, sobre todo, de empatía hacia ellas. Incluso debería ser un día de confrontación personal. 

    Y hablo de una empatía real, no de ver «cómo me subo al tren del mame para ver cómo quedo bien con ellas», y eso incluye que los hombres revisemos nuestra conducta hacia ellas. Por eso muchos hombres se frustran, porque creen que ellos son los que deciden cómo es que hay que felicitar a la mujer, pero la verdad eso es un absurdo ya que si quieres felicitar o reconocer a alguien, es pertinente hacerlo de tal forma que la persona que es objeto de dicho reconocimiento se sienta bien. 

    De verdad, el día de hoy (y más bien todos los días) deja de pretender que te quieres sumar porque quieres ligar. Deja al lado las pretensiones y sé empático con ellas: platica con ellas sobre qué es lo qué es lo que les molesta, qué es lo que les preocupa, sobre qué es lo que quieren y si sienten que el mundo que tenemos hoy es justo con ellas. Platica, y sobre todo, escucha lo que las mujeres tienen que decir sobre los feminicidios, sobre aquellas veces que temen subirse a un taxi o a un Uber por miedo a que vayan a ser acosadas sexualmente. Escucha lo que tienen que decir sobre la veces que han sido abusadas por un hombre (porque la verdad, los hombres somos muy torpes al tratar de entender el impacto psicológico que ello les causa), las veces que han sido limitadas personal o profesionalmente por su género. 

    Entiendo muy bien que se pueda ser crítico o se tenga discrepancias con ellas y es completamente válido, como se tiene con cualquier persona. Pero uno tiene que asegurarse que dichas críticas no tengan la intención de reducir o subestimar a la mujer por su género, ni de limitarlas. El día de hoy revisa bien esas conductas que tienes ahí muy internalizadas, date cuenta que cuando dices «a las mujeres no hay que entenderlas, hay que amarlas» te ves bien pendejo, ya que estás subestimando su inteligencia. Tampoco digas «la violaron porque iba vestida así», es una ofensa e incluso una injusticia. Y de verdad, por el amor de Dios, deja de decirles piropos como «ay mami, estás bien chula, ay ese cuerpecito». Si otra persona te pone un buen moquetazo por hostigar así a una mujer, nadie tendría por qué defenderte. Si discrepas con ellas, no las insultes ni les digas feminazis; aprende a debatir y a dialogar de forma civilizada, aprende a establecer puentes de diálogo.

    Y repito el ejemplo que he puesto en este blog para que entiendas lo torpes que solemos ser cuando queremos «entenderlas» (así, entre comillas). Muchos hombres dicen que las mujeres exageran y alardean ante el acoso sexual. Ahora imagínate que tú, como hombre, entras a un bar y tres personas afroamericanas fornidas de más de dos metros te empiezan a tirar la onda y a decirte «ay papi chulo, eso que tienes allá abajo yo lo quiero» (para que comprendas el efecto que la fuerza de un hombre tiene sobre el de la mujer). ¿Cómo te sentirías? Amenazado o aterrado es lo menos que podrías decir. Y aún así solo habrás entendido una parte, ya que uno de los temores más grandes de las mujeres es ser violadas, no solo por el mero acto, sino por el juicio de la sociedad que recae ante ellas. 

    Históricamente, las mujeres han sido relegadas a un segundo plano: «el otro» como le llamaba Simone de Beauvoir. Incluso, en lo que la anatomía se refiere, se intentaba justificar que la mujer era algo así como un complemento del hombre, él como un ente activo y ella como un ente pasivo. Durante muchos siglos prevaleció la creencia de que la mujer era un «hombre invertido» para justificar la supremacía del hombre en el quehacer público. Y si bien en los últimos siglos, sobre todo con el advenimiento de la Ilustración y la democracia, la mujer ha ganado muchos espacios y la disparidad de género es mucho menor que antes (algo que se debe reconocer), todavía no podemos hablar de sociedades completamente equitativas, sobre todo en México. Reminiscencias de esos paradigmas siguen dentro de nuestra sociedad: hombres machos que golpean a las mujeres, hombres que las acosan sexualmente, que no las dejan avanzar profesionalmente por su género. 

    No tienes siquiera que estar siempre de acuerdo con todas la corrientes feministas ni tienes que presumir ser un aliado feminista (se es, no se presume), la discrepancia es válida (que no es lo mismo discrepar y ser crítico que imponer tu visión) y algunas de las diferencias que he tenido las he expresado en este sitio. Pero es trabajo tuyo revisar esas conductas que afectan a las mujeres, es tu trabajo reconocer que estos paradigmas herencia de una sociedad histórica patriarcal prevalecen y hay que reconocerlos para así combatirlos: debes reconocer que las mujeres no son objetos sexuales ni mucho menos que están a tu servicio ni que son tus criadas, reconoce que a la mujer no puedes callarla por ser mujer, que si una mujer que te gusta te dice que no, no debes insistir y debes respetar su espacio. Tal vez no sea tu culpa que tengas varias conductas internalizadas que no sabías que les molestan o las subestiman, pero sí es tu responsabilidad ponerte a chambear para reconocerlas y cambiarlas. Por eso, escúchalas, dialoga con ellas, interésate genuinamente en ellas. 

    No se trata, en lo absoluto, de despojarte de tu masculinidad. Se trata, simplemente, de dejar de ser machista. 

    Y eso ya ni se trata siquiera de feminismo sino de simple sentido común y de equidad. Y por el contrario de lo que reza esa ridícula frase, sí, a las mujeres hay que entenderlas. De hecho, los hombres desconocemos más a las mujeres de lo que pensamos. 

    Y de verdad, deja de pretender que te sumas a su causa, que eres un aliado, para ver si así ligas. No las felicites, si ellas no quieren ser felicitadas en este día, entonces ¡no lo hagas! En vez de eso, escúchalas, lee sobre lo que ellas tienen que decir, y sobre todo, actúa en vez de presumir. 

    Y si no puedes hacerlo, al menos no te tomes la molestia de «subirte al tren del mame». Muchos te lo agradeceremos. 

  • Los pirrurris contra los prietos. Crónica de la discriminación

    Los pirrurris contra los prietos. Crónica de la discriminación

    Los pirrurris contra los prietos. Crónica de la discriminación

    Si con algo me quedo de la precampaña es con la incapacidad que muchos tienen de separar el razonamiento de sus simpatías partidistas, el sesgo es enorme. Muchos, incluso algunos de esos que presumen ser expertos, hacen maromas y contorsiones intelectuales para poder justificar a su candidato o partido político. 

    En este contexto se dan las declaraciones de López Obrador al llamar pirrurris y fifí a Jesús Silva-Herzog, y la otra declaración que a mi parecer es más grave, la de Enrique Ochoa Reza, el presidente del PRI, al llamar prietos a los priístas que migraron a MORENA.

    Primero: los dos son actos de discriminación. La declaración de AMLO es, al menos, clasista, ya que se está refiriendo a Silva-Herzog de forma despectiva por su posición social. La declaración de Enrique Ochoa Reza no sólo es clasista, más bien es racista. Aunque trate de justificarse como lo hizo en Twitter, cualquier persona sabe que la palabra prieto tiene una connotación peyorativa hacia las personas de todo de piel oscuro y, por tanto, debió abstenerse de usarlo. 

    Segundo: La declaración de Ochoa Reza es, a mi parecer, más grave que la de López Obrador, pero eso tampoco implica que se debe relativizar (como varios hacen) las declaraciones del tabasqueño ya que no dejan de mostrar desprecio y discriminación.

    Digo que es más grave porque podría hacerse el siguiente ejercicio: podemos ir a alguna calle de Polanco y decirle a alguna persona desconocido de dinero pirruris o fifí y la respuesta tal vez sea una risa e incluso podrá reafirmarlo como persona: ah mira, me dijo pirruris, pues claro, si yo tengo baro y ese pendejo no; o, en el peor de los casos, si le llega a molestar, dirá que el que le dice eso es un resentido o envidioso. 

    Aún así no deja de ser un acto de discriminación y una falta de respeto en contra de otra persona, más cuando se hace un juicio ad hominem de otra persona con base en su posición social como hizo López Obrador. 

    https://www.youtube.com/watch?v=bbwFXo43nPw

    Pero si vamos por la calle y le decimos prieto a una persona de tez morena que no conocemos, la respuesta no va a ser la misma. Posiblemente recibamos un gesto de desaprobación, un insulto o hasta un golpe. 

    La diferencia estriba en que una de las personas aludidas se encuentra en una posición de privilegio y la otra no. El «pirruris» jamás se sentirá mal por su posición social ni su color de piel ya que ha sido históricamente dominante en nuestro país en el cual los españoles y los criollos siempre han estado en la parte superior de la pirámide en tanto las personas morenas suelen estar más bien en la base. Si bien, en la actualidad esto no siempre se cumple, sí existe una marcada tendencia, la suficiente como para que relacionemos al blanco con las clases altas y al moreno con las clases más bien bajas. 

    Otra cosa que me llama la atención de todo esto es el grado al que está internalizado el racismo en nuestro país. El adjetivo molesta cuando el insulto es explícito (que alguien en la calle te diga prieto) pero no siempre ocurre cuando alguien hace una mofa de la gente de tez morena. Hasta hace poco no se hablaba mucho de ello a pesar de que nuestro país es muy racista. Pero no solo está internalizado dentro de «los de arriba» sino también en «los de abajo»:

    Si yo estuviera frente al estrado en un mitin en Estados Unidos donde hay varias personas de color y yo pronunciara tan solo la palabra nigga, recibiría insultos, tal vez intentos de agresión y una gran cantidad de desaprobación. Pero cuando Ochoa Reza hizo su lamentable declaración no se escucharon manifestaciones de indignación (si algo abundan en los mítines del PRI es gente de tez morena), inclusive algunos de ellos rieron.   

    Tienen razón quienes dicen que estas declaraciones (tanto las de AMLO como las de Ochoa Reza) fomentan la división, pero yo más bien diría que exhiben una realidad que siempre hemos querido ocultar «tapando el sol con un dedo». Ese es el México de de veras, el que también explica por qué somos una sociedad tan desigual. Una sociedad donde muchos blancos y privilegiados son muy racistas y clasistas con los pobres y morenos, pero donde también la discriminación ocurre a la inversa (de abajo para arriba). 

    https://www.youtube.com/watch?v=QcYApfwartM