Categoría: reflexión

  • Los hombres no somos iguales

    Los hombres no somos iguales

    En la psique de los chairos (sólo los enviados a sueldo por el partido en el gobierno a rayonear sitios web con crayolas pagadas por el erario creerían que yo soy eso) y en el «espíritu» de la ONU está tatuado e impreso mil veces el discurso de que «los hombres somos iguales». Ah, y se me olvidaba, también en la película Amar te Duele  lo dicen. Pero no, no es cierto que somos iguales, es más, ni siquiera valemos lo mismo. Trágico pero así es.

    Los hombres no somos iguales

    Primero, es demasiado difícil, casi imposible, encontrar en algún lado a alguien que tenga mi fisonomía exacta. Y si lo llegara a encontrar, me daré cuenta que mi psique no es igual a la del otro individuo. Incluso si vemos a un par de gemelas que tienden a tener una personalidad parecida veremos diferencias.No, no somos iguales.

    Pero cuando los rojillos afirman que todos somos iguales, se refieren al valor de las personas y a lo que merecerían tener. Es cierto que una sociedad debe de procurar que sus individuos tengan las mismas oportunidades (imposible de realizar cabalmente, pero con posibilidades de reducir el desequilibrio de la justicia en este ámbito), pero al final del día, los rasgos de las personas las situarán en diferentes posiciones.

    ¿Una persona segura de sí misma es igual a una retraída? Por supuesto que no. Y entonces la primera persona en la gran mayoría de los casos tendrá más posibilidades de tener amigos, le irá mejor con las mujeres y posiblemente se desarrolle más en el ámbito profesional. ¿Es injusto? No, porque la primera persona desarrolló mejor sus habilidades. Ciertamente, son muchos factores los que conllevan a hacer a una persona segura o insegura, pero es cierto que nuestro destino no está escrito, somos libres, podemos mejorar, entonces no es injusto. Los fuertes ganan, y los débiles pierden.

    Vamos al valor. Es cierto que todas las personas debemos o deberíamos tener los mismos derechos por el simple hecho de ser seres humanos. Pero ¿valemos igual? Voy a poner un caso que parecerá tal vez un poco loco. Imaginemos a la persona segura de sí misma y a la insegura. Invitamos a los dos a una fiesta con un círculo social donde ambos conviven para dejarlos en igualdad de circunstancias (ya sea por escuela, o por trabajo). Ese círculo ve a la primera persona como más agradable y jovial. A la segunda su inseguridad no les transmite confianza, algunos de ellos lo critican y lo «ven menitos». Eso no significa que los de dicho círculo social sean «ojetes», simplemente es algo que tiene que ver con la dinámica humana. Para ese grupo social en sí, el primero vale más que el segundo, al primero lo invitan a fiestas, al segundo lo relegan. Al primero le presentan pretendientes, al segundo no. ¿Valen lo mismo? No. Los fuertes ganan, y los débiles pierden.

    Cierto que la apreciación y concepto que tengan las personas de otras es algo subjetivo y está supeditado a muchos factores. Es decir, posiblemente una persona sienta más empatía por el tímido que por el seguro de sí, y en algunos casos el tímido saldrá avante sobre el seguro de sí. Pero nos daremos cuenta que el grueso de las personas tenderá a valorar más al primero, y en la mayoría de las ocasiones el seguro de sí tendrá más posibilidades de éxito. ¿Es injusto? No, porque así funciona el ser humano y esta dinámica responde a sus necesidades. Los fuertes ganan, y los débiles pierden. 

    Por eso se habla de «la equidad de género» y no «la igualdad de género». La primera asume que existe una desventaja (en fuerza física) de la mujer contra el hombre, y asume la diferencia de rasgos entre ambos sexos con el fin de dotar a ambos sexos de los mismos derechos y una misma dignidad. La igualdad de género simplemente no existe.

    Pretender que los humanos aspiremos a tener los mismos derechos está bien, sobre todo porque estos fueron creados con el fin de que la natural diferencia entre las personas no termine lacerando la dignidad de aquellos que se encuentren en desventaja. Pero pretender que los humanos somos iguales y que valemos exactamente lo mismo cuando nosotros por naturaleza discriminamos a uno sobre otro es algo radicalmente contradictorio (y no hablo del tipo de discriminación criticada en el discurso público, sino nuestra natural discriminación donde elegimos una pareja en vez de otra, o donde discriminamos a un candidato a un empleo a favor de otro con más aptitudes).

  • Edgar Tamayo y ese nacionalismo absurdo

    Edgar Tamayo y ese nacionalismo absurdo

    Recuerdo, no se me olvida, cuando los mexicanos queríamos comernos vivos como lobos hambrientos a los franceses por celebrar la liberación de Florence Cassez. Dato importante, no lo saquen de su cabeza.

    Edgar Tamayo y ese nacionalismo absurdo

    La historia va más o menos así, Edgar Tamayo va a una fiesta allá por 1994 en Texas con su amigo  Jesús Mendoza. Los metieron a la patrulla por un supuesto robo, y después de que el policía hiciera una escala, éste recibe tres disparos por parte de Tamayo. El arma no tenía las huellas dactilares de él, ni de su acompañante, pero el mismo Tamayo aceptó haberlo matado porque no lo había dejado hablar con su esposa. Es decir, Tamayo es un asesino.

    El otro lado de la moneda tiene que ver con la pena de muerte. La sentencia letal es un absurdo que no puede sostenerse ni con estadísticas ni con nada. En ese sentido, me parece bien que acudan a instancias como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos entre muchas otras, o que las autoridades mexicanas estén en contra de esa medida, porque la pena de muerte, es tan absurda, que sólo un partido igual de absurdo como la pena como lo es el Partido Verde, la apoyaría.

    Pero una cosa es tratar de evitar que se le aplique la pena máxima y que cumpla su sentencia como la debería cumplir en un país desarrollado, y otra cosa es tratar como hèroe a Tamayo sólo porque es mexicano. Hay que recordarlo, Tamayo es un asesino. Privó de la vida a un policía, que tiene una familia, y seres queridos. ¿Merece ser tratado como héroe? También es cierto que estando en Texas, Tamayo está sujeto a las leyes de ese país, por más absurdas que sean.

    ¿Deberíamos estar «orgullosos» de un mexicano asesino de exportación? No lo creo. La pena de muerte es absurda y retrógrada, pero él privó de la vida a un policía, Tamayo aplicó la pena de muerte a ese policía por «el delito» de no permitirle hablar con su esposa. ¿Por qué hay que defender a un asesino mientras tanto en México, como fuera de él, miles de personas inocentes de nuestra nacionalidad son víctimas de atropellos, de delitos, de asesinatos, las cuales terminan en el anonimato?

    Está perfecto que se luche contra ese tipo de sentencias, me parece perfecto que se ejerza presión para que la pena capital ya no exista. Es un absurdo, y es una muestra de falta de civilización por parte de la cultura estadounidense esa forma de hacer justicia. Pero también hay que dimensionar las cosas. A Cassez a pesar de ser culpable, se le hizo un proceso mal hecho, la vitorearon en Francia, y los mexicanos nos indignamos. Ahora nos toca estar en el otro lado de la moneda para comprobar que ante una situación similar, reaccionamos igual.

    Sí, es lamentable que hayan ejecutado a Edgar Tamayo. Pero también es lamentable, incluso más, el crimen que él cometió. El que sea «orgullosamente mexicano» no lo exime de ninguna culpa derivada de sus actos.

    Tendría que corregir y decir «Tamayo fue un asesino». Porque al tiempo que escribí esto, fue ejecutado con la inyección letal.

  • ¿Cómo ser feliz en México?

    ¿Cómo ser feliz en México?

    Los economistas tratan de entender la felicidad como la capacidad que tiene un individuo para consumir. Si el PIB per cápita es más alto, seguramente los individuos serán más felices. Los religiosos la relacionan con la espiritualidad y la capacidad de tener una relación con un dios. Los sociólogos podrán hablar de la pertenencia de un individuo a la comunidad. Los sexólogos la podrán basar en la satisfacción sexual del individuo. Lo cierto es que ser feliz al final tiene que ver con la satisfacción que una persona tiene consigo misma y con su entorno. Y como las personas tienen diferentes prioridades, entonces lo que a una persona lo hace feliz, a otra persona puede no darle tanta felicidad.

    ¿Cómo ser feliz en México?

    Pero ¿Cómo ser feliz en México? Algunos estudios afirman que México es un país feliz y siempre es colocado en un lugar generoso en las tablas de los países más felices del mundo. Hay cosas que juegan a nuestro favor, el clima y la posición geográfica ayudan. Los países que reciben menos luz del sol como pueden ser Noruega, Canadá, o Rusia, tienden a tener mayor gente deprimida, sobre todo en los inviernos donde en el mejor de los casos, el sol sale unas pocas horas. En México no pasa eso, y es curioso que la gente que vive más cerca del ecuador, tiende a ser vista como más cálida y amable.

    Pero no todo es positivo. Vivir en un país donde las malas noticias son pan de cada día, donde se tienen problemas graves de seguridad, donde ni el estado ni el mercado son capaces de garantizar cierto bienestar a muchos mexicanos, puede ser un tanto frustrante. El exponerse ante un huracán de malas noticias puede causar un efecto adverso en el ánimo del individuo si no está psicológicamente preparado para ello.

    Pero a veces esa carencia o búsqueda por satisfacer necesidades no resueltas, que pareciera negativo, puede atraer felicidad. A veces tener la vida resuelta puede terminar generando hastío en un individuo. Las carencias, son las que muchas veces, incitan al individuo a emprender. Cuando pensamos en adquirir a futuro una casa, o pensamos en buscar cierta estabilidad económica, lo hacemos porque en el presente no lo tenemos, carecemos de ello. Entonces creamos planes con el fin de poder saciar esa necesidad. Debido a que hay una motivación, ello nos produce una satisfacción. Por eso es que la felicidad no es algo que se deba alcanzar, no es una meta, la felicidad es la forma en como disfrutamos el recorrido del camino.

    Los que viven en algunos países desarrollados y han satisfecho sus necesidades pueden caer en el hastío, aunque eso no significa que no puedan entretener sus mentes por medio de otros retos o ambiciones. El problema en nuestro caso, viene con el nivel de estrés que puede causar la frustración al buscar cierto objetivo. Un psiquiatra me comentaba que niveles tolerables de estrés y ansiedad son necesarios para el desarrollo del ser humano, gracias a estos sentimientos que podrían ser negativos en un principio, el ser humano creó inventos, innovó y desarrolló mejoras con el fin de suplir esas carencias y dicha condición impulsó a los seres humanos a moverse. En cambio, cuando dicho estrés y, o ansiedad, rebasan los niveles tolerables, causan el efecto adverso, paralizan al individuo, y lo ponen en una condición donde puede terminar afectando a los demás, lo que se traduce en una laceración del tejido social.

    En México se puede ser feliz de varias formas. nuestra calidez ayuda a ello. Pero tal vez el reto de buscar trascender en un país donde se nos ha enseñado a que eso es poco posible, podría ser una buena idea. Algunos creen que el individuo se debe de alejar de las malas noticias. Posiblemente sea prudente alejarse del sensacionalismo, pero lo prudente es que el individuo está informado, porque los factores externos afectarán al individuo sin importar si éste los conoce. Por el contrario, su desconocimiento lo podría agarrar desprevenido. A pesar de la situación en la que se pueda encontrar el país, la elección de ser feliz, reside, en la mayoría de los casos, en uno mismo.

  • Alfonso Cuarón, la diferencia entre el orgullo y el nacionalismo barato

    Alfonso Cuarón, la diferencia entre el orgullo y el nacionalismo barato

    Yo siempre he hecho hincapié en el nacionalismo barato que profesamos en México, el cual siempre lo he dividido en tres vertientes: 1.- Dar orgullosamente el Grito de Independencia sin conocer la historia de México, 2.- Gritar los goles de la selección pensando que es el más alto símbolo patriótico 3.- Pensar que el petróleo es de los mexicanos y que nadie lo debe de tocar. Pero también parte de este nacionalismo defensivo, que tiene como mecanismo tratar de evadir la realidad donde a México no le va bien en el concierto de las naciones, es sobredimensionar los éxitos de los mexicanos y ponerlos donde no van.

    Alfonso Cuarón, la diferencia entre el orgullo y el nacionalismo barato

    ¿Me da orgullo el éxito de Alfonso Cuarón? Sí. ¿Su trascendencia instaurará una nueva época de oro en el cine mexicano? No ¿Ello es representativo de características positivas del país? No. El éxito de Alfonso Cuarón es un éxito individual. Claro que como mexicano, nos da orgullo ver que un connacional triunfe, pero tratarse de colgar medallas que no corresponden es como pensar que una figura como Roman Polanski signifique que Polonia va a ser la nueva meca del cine, y no es cierto.

    Cuarón más que ser gracias al cine mexicano, lo es a pesar de él. Películas como Gravity, La Princesita o Harry Potter y el Prisionero de Azkaban, tienen una nada de significado nacional, no son películas mexicanas en lo absoluto. Las únicas dos películas mexicanas que ha realizado es Y tu Mamá También así como Sólo con tu Pareja. Y sólo realizó la primera ya teniendo cierto expertising en el cine internacional. Cuarón no es representativo del supuesto auge del cine mexicano, porque ni siquiera recibió subsidios que tienden a recibir las películas mexicanas cuando realizó Y tu Mamá Tambièn. Cuarón es alguien que triunfó porque probó suerte en otras latitudes.

    Alfonso Cuarón es muestra de que un mexicano sí puede trascender a nivel internacional, pero de ninguna manera es muestra ni de que el país va bien, ni de que el cine mexicano se convertirá en la nueva meca del cine, ni menos se puede usar como medalla que algunos (incluidos políticos) se quieren colgar.

    Cuarón es un gran director. Recuerdo hace casi dos décadas que en un viaje a Morelia fui con mi familia al cine y mis hermanas querían ver la película de La Princesita, yo me negaba e incluso quería entrar a otra sala yo solo. Mis papás se negaron, tuve que entrar a ver esa película, y ¡me gustó!. Fue como un gusto culposo, y es que en realidad es una buena película donde podemos ver la huella del director mexicano, así como de Emanuel Lubezki, quien acostumbra acompañarlo en fotografía y quien fuera nominado al Oscar por esa película.

    Gravity es una de las películas del año. Pareciera una película monótona donde todo el tiempo transcurre en el espacio, pero no es así. Es una película que mantiene atento y alerta al espectador todo el tiempo, es una película que toca el tema espacial de una forma muy diferente e innovadora, con una gran fotografía y efectos que le dan un gran realismo. Sólo hay que ver videos de astronautas en el espacio o en las estaciones espaciales y compararlos con la película para ver que casi no hay diferencia alguna.

    Y claro que me da orgullo que un mexicano «la esté armando». Pero pongo las cosas donde van, esto es un éxito de él, no del país, ni de los políticos, ni del cine mexicano. Tratar de hacer verlo así, es paradójicamente, como demeritar su gran trabajo.

     

  • Una orquesta cuesta menos que un jugador de futbol

    Una orquesta cuesta menos que un jugador de futbol

    La música en el Siglo XXI, a menos que se aspire a ser una figura mediatizada, o que logre ser un hit internacional (sea buena o no), es una carrera ingrata que conlleva mucha disciplina y muy pocos ingresos. La ley de la oferta y la demanda no se compadece de los músicos, y no necesariamente porque sea mala per sé, sino porque la sociedad tiende a demandar poco un espectáculo presidido por un virtuoso de la música.

    Una orquesta cuesta menos que un jugador de futbol

    Vivimos en un mundo donde hay una tendencia a embrutecer a la gente, donde las artes y la música son las primeras que aparecen en la lista de recortes, porque posiblemente no las consideran directamenente productivas en base a ecuaciones micro y macroeconómicas. Pero posiblemente en una sociedad con acceso a grandes canales de información, se puede pensar prudente embrutecer a la gente para que no tenga la capacidad de asimilar la información que le llega. No es lo mismo un internauta que busca artículos de divulgación científica en Internet, o se informa de la actualidad política, que uno que sube memés chuscos en Facebook y navega en páginas porno.

    Si viviéramos en un mundo donde la gente tuviera cierta cultura, donde estuviera preparada, una economía de mercado, por el contrario, retribuiría a los talentosos, en este supuesto donde la gente tiene la capacidad para elegir lo que considere de más calidad o talento. Pero no es así. En una sociedad embrutecida, las fórmulas sencillas donde la creatividad no está puesta en el producto, sino en la imagen, en el branding y en el empaque, son lo que funciona. Esto es así, porque para poder valorar ciertos talentos, es necesario estar preparado para ello, y conlleva un esfuerzo el generarse la capacidad de apreciar el arte. La gente embrutecida es incapaz de poder apreciar la belleza de muchas expresiones artísticas, y si lo hace, es de forma generalizada, sin poder apreciar los detalles que marcan la diferencia entre una obra majestuosa y otra común y corriente.

    Las personas que saben apreciar el arte, son personas que tienden a ser mucho más críticas, y tienden a cuestionarse más el entorno que los rodea. No sólo eso, suelen ser más creativas e incluso más productivas. Una persona talentosa y cultivada tiene más capacidad de generar cambios benéficos en la sociedad, ya sea un pensador, un empresario, un científico. La gente embrutecida sólo podrá estar limitada a ser parte del sistema tal cual engranaje.

    Un jugador de futbol cuesta bastante más y gana bastante más que un músico o toda una orquesta junta porque es más demandado y despierta más pasiones. Ciertamente al igual que el músico, el futbolista debe de esforzarse para llegar lejos, no es de ninguna forma culpable de este contraste. Pero el músico sólo tendrá en la tribuna a una minoría, cada vez más minoría, que aprecia su talento. La gente embrutecida se aburrirá, no entenderá lo que hace y sólo podrá apreciar el sonido de las cuerdas o del clarinete, sin entender bien a bien, que es lo que se quiere expresar, ni mucho menos podrá entender los detalles que le dan ese toque a la obra.

    Pero en una sociedad global cada vez más embrutecida, se entiende entonces, como los precios de las transacciones de los jugadores de futbol rompen record, mientras que los músicos talentosos deben de buscar una segunda opción para sobrevivir.

  • Lucerito, las figuras públicas y la administración del tiempo

    Lucerito, las figuras públicas y la administración del tiempo

    No, yo no estoy a favor de la caza de animales, de hecho lo repudio. Pero caray, tantas cosas suceden en México como para dar prioridad a la revelada afición a la caza de una artista. Lucerito se convierte en trending topic, todos hablan de Lucerito, e incluso hacen sus análisis llegando a afirmar que es una estrategia de Televisa para desprestigiarla por medio de TVNotas por tener una relación con el sobrino de Carlos Slim (que yo sepa, esa revistucha no tiene relación alguna con Televisa).

    Lucerito, las figuras públicas y la administración del tiempo

    La caza me repugna, pero Lucerito es una de miles de personas que practican la caza. Ah, pero es figura pública. Y como es figura pública causa mucha «indignación». Figura pública de esa televisora que ellos mismos dicen nunca ver. No es otra cosa más que cotilleo disfrazado de conciencia social digno, sí, de TvNotas y esas revistas para perder el tiempo o para tener algo mejor que hacer que ver pasar el reloj cuando se está en una peluquería o en una estética de belleza.

    ¿Y por qué a la gente le importa lo que hagan los «famosos»? Muchos de ellos ni siquiera se destacan por tener un gran talento, pero basta una pizca de mediatización y promoción por parte de las televisoras para subir a estas figuras a un pedestal. Estas figuras que tienen una vida generalmente desenfrenada (curiosamente Lucerito es una de las más centradas) se casan con varias parejas, engañan a su marido con su amante, y luego a este con su marido para después ser engañado con otro. Un estilo de vida que alimenta el morbo que saben vender bien estas revistas. ¿Qué me ha dado Lucerito, o Niurka o Belinda para estar al pendiente de sus vidas? En realidad nada.

    Que si Lucero anda con…, que si Luis Miguel, que si Niurka enseñó «chichi» sin querer. ¿A quién le debe de importar? A nadie, ¿A quién le importa en la vida real? A muchos. Yo estoy convencido (y lo de Lucerito es algo mucho menor e insignificante para lo que voy a decir, para que no se ofendan usuarios de Facebook) de que la gente que está al pendiente de la vida de los famosos, es gente que no tiene vida propia, que su vida es lo suficientemente miserable, como para comprar la de personas que nos ha vendido Televisa principalmente como autorrealizadas.

    Esta forma de cotilleo o chisme al que el mexicano está tan acostumbrado, fue una de las razones por las cuales tenemos al mandatario que tenemos. Nos hemos educado a través de la idolatría hacia figuras mediocres. Sí, la gente ignorante es más susceptible.

    Esta forma de cotilleo es una forma de perder el tiempo. La telenovela en lugar el libro, el chisme de personas totalmente ajenas en lugar de la reflexión y de las pláticas que pueden abonar en la mesa familiar.

    Algunos dirán que otros también «lo hacen» cuando critican a Nietszche, a Schopenhauer. Pero ¿Qué legado dejó Niurka o la Tesorito a la humanidad? Es muy diferente discutir ideas, a chismear sobre vidas ajenas.

    El problema es doble, porque denota pobreza mental estar al pendiente de personas ajenas, y denota mediocridad, estar al pendiente de personas cuya fama no se basa en un magistral talento (en la mayoría de los casos) sino en la mediatización y mitificación de la figura.

    Y creo que si queremos salir adelante como país, debemos de poner atención a cosas más trascendentales. El cotilleo y el chisme los puedes ir juntando como tiempo perdido del cual te puedes lamentar en un futuro.

  • Eso de la desobediencia civil

    Eso de la desobediencia civil

    La desobediencia civil es un tipo de manifestación donde los ciudadanos, de manera pacífica, desobedecen las leyes impuestas por las autoridades para expresar alguna molestia o agravio relacionado directa o indirectamente con ellas. De esta forma busca ponerse en jaque a las autoridades sin realizar ningún tipo de violencia y sin afectar en la medida de lo posible, a terceras personas. Aunque en muchos casos puede implicar una sanción o coerción por parte de la autoridad, debido precisamente a que el individuo viola alguna ley o reglamentación.

    Eso de la desobediencia civil

    Calificada por Norberto Bobbio como un intermedio entre la resistencia activa y la obediencia pasiva, la desobediencia civil puede estar justificada en muchos casos, mientras que en otros no tanto. La súbita aparición de actos de desobediencia civil en México está directamente relacionada con el descontento ante el Gobierno Federal y también algunos locales, como el de la Ciudad de México. También está relacionado con la progresiva (aunque todavía lenta) desaparición de la sociedad paternal y vertical. En los casos mexicanos, estos actos están relacionados con nuevas leyes, reglamentos, o modificaciones a estos que han causado inconformidad, no sólo por la modificación en sí, sino por la forma en que se ha dado.

    Un ejemplo es el #PosMeSalto del Distrito Federal, donde los usuarios del Metro decidieron saltarse los torniquetes en repudio a la alza del costo del transporte. Pero el problema también tuvo que ver con la forma en que las autoridades trataron de socializar el tema. El Gobierno de Miguel Mancera lanzó una encuesta donde se afirmaba que más del 50% de los usuarios estaban a favor del alza. Naturalmente muy pocos creyeron en la veracidad de la encuesta y esto se tomó como una forma de burlarse de los usuarios.

    En Guadalajara se replicó sin mucho éxito esta manifestación en una estación del Tren Ligero, debido a que el Gobierno del Estado decidió aumentar la tarifa de los autobuses, a pesar del pésimo servicio que brindan. Pero si esta tiene una coincidencia con la del Distrito Federal, es que aún con cierta mediatización de la versión capitalina, no lograron generar la suficiente masa crítica como para poder poner en aprietos a las autoridades debido a que el impacto fue marginal.

    En otros casos la desobediencia civil puede ser contraproducente, sobre todo cuando no se analiza el impacto que pueda tener sobre terceros. Las manifestaciones en contra del aumento del IVA (tanto en la frontera como a algunos productos considerados chatarra) son un ejemplo claro de esto. El individuo acude a una tienda, y decide no pagar el aumento del impuesto al momento de pagar el producto. El problema es que quien resulta perjudicado es el cajero quien verá descontado ese dinero de sus ingresos en el corte de caja, o el establecimiento mismo, que nada tuvo que ver con la decisión del Gobierno, y quien, de permitir que el usuario no pague dicho impuesto, podrá meterse en líos con Hacienda, o para que no suceda esto, tendrían que pagar el IVA que el cliente no pagó de su bolsillo.

    A la hora de realizar este tipo de manifestaciones, es importante asegurarse que terceras personas ajenas al conflicto no se vean perjudicadas. Pero lo más importante es saber interpretar dichas manifestaciones que evidencian un legítimo descontento de la población para con sus gobernantes quienes esperarían que legislaran para mejorar la calidad de vida de sus gobernados. Se pueden hacer críticas sobre estas manifestaciones, de hecho es necesario, pero es mejor este tipo de manifestaciones, a que como comúnmente sucede, el individuo adopte una postura pasiva, o que éste actúe violentamente, lo cual termina deslegitimando su demanda.

  • Y todo se reduce a una «Selfie»

    Y todo se reduce a una «Selfie»

    Internet sigue creciendo, las tecnologías avanzan y permiten tener en una mano lo que antes difícilmente cabría en la cajuela de un automóvil. Los avances de la tecnología influyen en el comportamiento del individuo, en parte porque crean canales nuevos, estos se establecen y se vuelven un imperativo. De pronto, las compañías fabricantes de smartphones, ven como una buena idea colocar una cámara de menor resolución al frente, llegando a la conclusión de que serán útiles para videoconferencias, pero el individuo promedio le ha visto otra utilidad.

    Y todo se reduce a una "Selfie"

    Internet, y en especial, las redes sociales, han servido para que el individuo refuerce su personalidad ante terceras personas (ya sean conocidos o desconocidos), la resalte, o incluso la manipule. Al punto en que puede tratarse a él mismo como si fuera una marca de producto. Mediante fotografías, comentarios, e incluso compartiendo enlaces, trata de enaltecer sus virtudes y mitigar sus defectos con tal de obtener un fin, que puede ser la aprobación. Esto puede ser a nivel consciente o incluso inconsciente. Y es aquí donde la selfie juega un papel primordial.

    La selfie es el acto de tomarse una fotografía a sí mismo con la cámara frontal del smartphone para después compartirlo en las redes sociales. A pesar de que el objeto al que enfoca la cámara y que se impone a lo demás es la cara del individuo, los demás detalles de la fotografía son las que suelen darle sentido. Me explico. Una fotografía de un individuo con la Torre Eiffel desenfocada en segundo plano, muestra a una persona que quiere presumir sus viajes. Una selfie de cuerpo completo podría mostrar una intención de presumir el cuerpo ante los demás. Algunos selfies pueden ser muy cotidianos e inocentes, o incluso pueden llevar un tono más humorístico. Otros pueden denotar una gran necesidad de aceptación.

    La selfie es parte de la necesidad de construir una personalidad ante los demás, y en este caso más orientada hacia la gente conocida. Se busca que la fotografía sea óptima, que quien se encuadra en la fotografía salga muy bien (a menos que tenga una connotación cómica) y que resalte. La ventaja del mundo virtual es que te permite ensayar varias veces para dar la mejor cara, a diferencia del contacto real donde no hay oportunidad de corregir los errores de comunicación. Esto hace que el individuo pueda manipular de algún modo su personalidad y mostrar una endulzada a los demás.

    En el mundo virtual es más fácil mentir. El nerviosismo vocal y las microexpresiones te pueden delatar en una conversación en vivo. Cuando se trata de textear en las redes sociales, sólo es necesario crear un argumento aparentemente convincente. En una selfie se busca el mejor ángulo, o se resaltan los «mejores momentos y experiencias». Incluso los videoblogs en boga, permiten al emisor ensayar y editar cuantas veces sea necesario un video para lograr una mejor comunicación y ocultar todas las deficiencias o expresiones que pudieran dejar en evidencia el mensaje.

    El Internet le ha dado la posibilidad de ser narcisistas a quienes antes tenían problemas para serlo o no se atrevían a serlo. Esto debido a que, como ya expliqué, se pueden difuminar aquellos rasgos que muchas personas consideran indeseables y que les causan inseguridad. En realidad el Internet no es el problema, porque es un simple medio. Más bien, gracias a él, podemos entender de cierta forma el comportamiento del individuo al ponerlo en otros contextos.