Categoría: reflexión

  • Yendo con el psicólogo

    Yendo con el psicólogo

    Ir con el psicólogo, ir con uno, ¿Me tacharán de loco? ¿La sociedad me verá como un débil mental quien necesita de un tercero para que lo rescate de sus fantasiosas tragedias? ¿Sólo me sacarán el dinero a costa de mis traumas y complejos mentales? ¿Es símbolo inequívoco de que no puedo con mi vida ni conmigo mismo?

    Yendo con el psicólogo

    Muchas personas tienen la creencia de que los psicólogos no sirven de mucho y que quienes van son personas débiles que necesitan ser rescatados de una vida con la que deberían poder salir adelante por sí mismos. Aunque no es casualidad que quienes piensen así nunca hayan ido con uno, o bien, tuvieron alguna mala experiencia y dejaron de buscar algún terapeuta que pudiera haber sido el indicado.

    En realidad un psicólogo no te resolverá tus problemas, más bien te ayudará a que tú los resuelvas. De hecho la dinámica en muchos casos es la opuesta a la que los escépticos creen que es. Un buen psicólogo acelera ese momento donde el individuo tiene que salir de su zona de confort para hacer frente a sus problemas y salir adelante.

    Es un proceso difícil porque el psicólogo, sea cual sea su corriente (que sea bueno, claro está), te confronta, y si piensas que el psicólogo trata sobre acostarte sobre un diván para contar tus problemas y sentir que alguien te «escucha y te comprende» entonces tienes un concepto totalmente erróneo sobre ellos.

    Un psicólogo sería algo así como la invención del teléfono móvil. Antes de que se inventara, el individuo se podía comunicar y realizar sus actividades, pero cuando se inventó el teléfono, éste le hizo la vida más fácil a los individuos de tal forma en que ahora pueden comunicarse de una forma mucho más eficiente. En este caso es algo parecido. Antes no existían los psicólogos como tales (aunque habían quienes tomaban roles parecidos, como consejeros o religiosos) y el ser humano podía vivir y tratar de solucionar sus problemas, pero con la llegada del psicólogo, los individuos han podido resolver sus conflictos de una forma más eficiente.

    Podría hablar más de los psicólogos, y tal vez me mientas la madre por estar escribiendo este corto y escueto artículo, o me la mientes por criticar a Slim, a Peña o al rayito de esperanza (o séase AMLO)  pero en este caso tal vez necesites ir con un psicólogo. Te lo recomiendo. Yo iba con uno y ahora mira, entras todos los días a mi blog a ver que cosas pongo.

    ¡Carpe Diem!

    Feliz día del psicólogo

     

     

  • #QuieroCreer. México y el Mundial de Futbol

    #QuieroCreer. México y el Mundial de Futbol

    Falta un mes para el Mundial de Futbol. Y la verdad es que más allá de cuestiones políticas (no sólo las nuestras, sino las que se viven en Brasil) la gente ve a este evento como una gran fiesta. O más bien se nos invita a que lo veamos de tal forma. Son muchas las empresas que esperan obtener ganancias a través de este evento, y por ello hay que recordarle a la gente que se trata de eso, de una fiesta.

    #QuieroCreer. México y el Mundial de Futbol

    El hecho de que se lleve a cabo cada cuatro años (al igual que los Juegos Olímpicos) le da esa especie de magia. Pero también es cierto que alrededor de este evento existen muchos intereses (que estorban en cuanto corrompen el espíritu del juego) y problemas políticos que se buscan esconder.

    Los brasileños recibieron la sede en un momento de apogeo económico. Ahora que su economía está más deprimida, se han dado cuenta de que organizar este evento es algo complicado, estadios atrasados, y sobre todo una multitudinaria manifestación e inconformidad a la que inclusive forman parte futbolistas míticos de esta nación como Romario.

    En México las cosas no son tan diferentes. Incluso a nivel deportivo son peores. La Selección Mexicana hizo el ridículo en la eliminatoria ante equipos mucho más débiles por lo cual no merecía calificar al Mundial. Este problema no sólo tuvo que ver directamente con el pobre desempeño de los futbolistas y el cuerpo técnico. Tuvo que ver también con los intereses que hay detrás, que no son muy distintos a los que manejan el país. Incluso la forma de organizarse es parecida a la forma en que se hace política.

    El problema es que en México el aficionado se conforma con muy poco. Al borde de la eliminación con un partido ante Honduras en el Azteca que iban ganando con trabajos, la gente cantaba el cielito lindo. ¡Una cosa es apoyar a la selección y otra ser masoquista! Hubo mucha molestia, sí, pero el mexicano olvida rápido, y aún con todo, sueña con que México trascienda en el mundial, la fe puede más que la razón. Que si los futbolistas no son tan buenos o no andan en su mejor momento: -Pero vamos a ir al estadio y vamos a gritar sí se puede y los futbolistas se van a partir el alma, ya verás!-.

    Las televisoras y todos los involucrados saben que el pesimismo y la resignación se curan con fe y con spots. Por eso no es de extrañar que se realice un spot donde los seleccionados pidan perdón por haber «hecho sufrir» a los aficionados, como si el nivel de competencia de un país en un deporte se pudiera cambiar inusitadamente por medio de la fe. Y como el aficionado se conforma con tan poco, entonces no hay necesidad de mejorar el deporte que paradójicamente es por mucho, el más popular en el país y que a lo largo la historia no ha logrado trascender (excepto en divisiones menores y en las últimas olimpiadas). No importa que la selección nunca aspire a más de octavos, es suficiente para que la gente consuma y se exponga ante la publicidad en el mundial. A diferencia de países como Francia que castigan a su selección con la inasistencia cuando las cosas andan muy mal, los mexicanos siempre van a estar ahí, «apoyando en las buenas y en las malas», sin reconocer esa delgada línea que divide el fiel apoyo de una afición con la mediocridad de otra que se conforma, que no exige,  pero que sueña.

    Curiosamente esto es algo que se repite en temas más importantes como la sociedad y la política de nuestro país. El mexicano sueña, pero al mismo tiempo exige poco. Siente como si algo de afuera vendrá a cambiar súbitamente su realidad. Cuando la historia, tanto a nivel social como deportivo, nos ha mostrado que las naciones e instituciones cambian progresivamente en cuanto todos se empiezan a involucrar y a exigir.

    Hay lugares donde se puede usar la fe, la religión, o se puede tener fe en un ser querido. Pero cuando un deporte no funciona bien a causa de la mala organización y la corrupción, la fe da para mucho. Entonces ese #QuieroCreer saldrá sobrando. E incluso en el poco probable caso (más no imposible) de que esta selección llegara a trascender, esto no sera mérito de las instituciones que están detrás del futbol, sino a pesar de ellas.

  • Maestro

    Maestro

    -Ándele profe, póngame seis, es más, le hago un trabajo extra, le hago una investigación y se lo entrego mañana-. Ese fue el único extraordinario al que me fui en mi etapa de estudiante, era la materia de física en la preparatoria en la cual obtuve un promedio de 5.9. Como mis papás me lincharían si reprobaba, tuve que tomar de mis ahorros para pagar el examen (en realidad no eran muy caros y aunque me hubiera ido a tres, me los hubiera podido autofinanciar). No era un gran estudiante, pero tampoco era de los más burros. Y eso era porque estudiaba las materias que me interesaban y las que no las hacía a un lado y sólo buscaba pasarlas.

    Maestro

    Me imagino que ser maestro ha de ser una vocación difícil. No sólo porque esta persona debe de estar apta para transmitir sus conocimientos a los alumnos, sino porque además implica preparar las clases y lograr que los alumnos cumplan satisfactoriamente con el temario. Es difícil, sobre todo en esa etapa de secundaria y preparatoria donde los alumnos son incontrolables, retadores, y si el maestro no tiene el suficiente carácter, puede ser sujeto de varias humillaciones.

    Pero el maestro también carga con la responsabilidad de procurar de poner su granito de arena para que los educandos salgan preparados y enfrenten eficientemente la dura vida real. Posiblemente ese semestre de física o matemáticas impartido pueda influir para que el alumno elija su carrera, o bien, pueda entrar en las listas de la universidad donde quiere estudiar.

    Para ser maestro hay que tener vocación. Eso es algo que no hemos aprendido mucho en México, por eso es que esos puestos que son una parte importante de la sociedad y el progreso se pueden vender, heredar o pueden estar sujetos a intereses políticos, partidarios o económicos. Un puesto de maestro en México puede servir para no enseñar nada y ganar más que Enrique Peña Nieto. Un puesto de maestro puede servir para chupar dinero del erario. Es como si en una construcción, en lugar de usar la viga como estructura de una obra, se usara para que los constructores puedan hacer una portería para jugar una cascarita, ¡esa construcción se vendría abajo!

    Organismos como el SNTE y la CNTE le han hecho mucho daño a la educación usándola como botín político, y delineando una teoría conspirativa podría argumentar que buscan mantener a los alumnos en la ignorancia. Los maestros de la CNTE dejan a los niños sin clases para marchar y pedir peticiones que más que resolver sus problemas (porque tienen y muchos) buscan refrendar el status quo. Aún así muchos los defienden por «enfrentarse al poder» cuando sus líderes los acarrean para mantener sus privilegios.

    Uno podría pensar que en las escuelas privadas la realidad es diametralmente opuesta, pero no es así. La educación privada podrá sí, ser algo mejor, pero sigue siendo deficiente. Cualquiera que fue alumno y estuvo en una escuela privada, podrá recordar anécdotas como el profesor al que le regalaron una botella de tequila, o al que se llevaron al table dance con el fin de que lo pasaran de año. También recordarán maestros que sólo iban a desquitar al sueldo.

    Pero a pesar de esto, también tuvimos buenos maestros, y en todos estos 15 de mayo, los recordamos. Aquellos maestros que nos enseñaron lecciones de vida, a esos que buscamos para pedir consejos incluso cuando ya no nos daban clases. Esos que se motivan y piensan en que están colaborando de alguna manera en el futuro de sus alumnos. Esos buenos maestros merecen ser recordados en este su día. Esos maestros que dan algo más, esos maestros que rompen con la mediocridad que tiene nublada a la educación del país.

  • Ricos contra pobres

    Ricos contra pobres

    México es un país que ha vivido a lo largo de su historia una fuerte dominación de las élites sobre las mayorías. En realidad no sólo ha sido en México, es algo que se ha vivido en todo el mundo, nada más que existen países que superaron la dominación absoluta antes que otros, estos países son los que tienen una sociedad más democratizada.

    Ricos contra pobres

    Debido a que en México nos hemos tardado (incluso no lo hemos superado por completo), tenemos implantada la falaz creencia de pensar que todos los pobres son buenos y todos los ricos son malos. La Iglesia ha considerado a la pobreza una virtud, “Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de los Cielos” (Lc 6, 20), los medios de comunicación de alguna forma lo han hecho patente como en las telenovelas donde la protagonista es la humilde y la malvada es la ricachona, incluso políticos como López Obrador utilizan a conveniencia esta falacia para creerse su redentor «por el bien de todos primero los pobres».

    Pero no, la pobreza no es una virtud, es una condición donde por razones exógenas y/o endógenas, al individuo le tocó estar hasta la base del escalafón social lo que significa un menor número de recursos y una magra calidad de vida en comparación con sus semejantes. También sería una falacia afirmar que el pobre es pobre porque quiere, pero de alguna manera le tocó estar dentro de los más débiles y menos capaces, porque él no tiene la capacidad, o bien, el ambiente donde creció no es proclive para que se pueda desarrollar. Desde este punto de vista yo no veo de donde pueda ser una virtud la pobreza.

    Es absurdo afirmar que los pobres son buenos. La bondad a veces tiene más bien poco con la posición social. Esa falacia se creyó porque en tiempos pasados una muy pequeña élite cuyos integrantes se contaban con los dedos de la mano reprimían a las mayorías. Esa aseveración hoy en día es muy relativa, no es que no existan personas hasta arriba que les interese mantener a los pobres donde están, pero ni todos los ricos son así, ni todos los pobres son buenos.

    Televisa y Slim pueden evadir impuestos y buscar beneficiarse a costa de los demás, igual que un pobre (eufemísticamente mal llamado humilde) puede llegar a violar o matar en un barrio bajo, o una persona como tú puede llegar a sobornar, a dar mordidas o a discriminar. Sí, en la actualidad hay quienes no quieren que las cosas cambien, gente que vive ostentosamente de los impuestos de la gente, empresarios corruptos al amparo del gobierno. Pero también hay mucha gente rica que se hizo así gracias a su esfuerzo y que aprovechó las oportunidades que tuvo para hacerlo.

    Vamos a ser realistas. Es utópico pensar que algún día todos llegaremos a estar en condiciones iguales. Las pocas veces que alguna sociedad estuvo cerca de lograr eso, lo tuvo que hacer por medio de regímenes sanguinarios y opresivos donde al final, quienes comandaban dichas naciones se enriquecían, mientras que todos los demás vivían igual… de mal. ¿Por qué? Porque va en contra de la naturaleza del ser humano. El ser humano se mueve por medio de incentivos, no de dogmas.

    ¿Se puede reducir la desigualdad? ¡Claro que sí! Esto es, brindando oportunidades a los individuos para que se desarrollen y pueda haber movilidad social, donde un pobre por medio de esfuerzo, tenga la capacidad de salir de su condición. Se puede lograr con una sociedad preparada, educada y leída. Pero pensar en reprimir el esfuerzo y la innovación quitándoles el derecho a quienes se han hecho ricos de esta forma pensando que de esta forma se va a acabar con la desigualdad es estar en el error. El emprendedurismo no sólo implica ingresos para el emprendedor, significa también generación de empleos, además de que esto hace más grande la cadena productiva creando un ambiente donde más personas pueden emprender.

    La desigualdad en México tiene que ver más con los agentes monopólicos, porque los que detentan el poder desean mantener el orden de las cosas, los gobernantes, los que se alían con el gobierno para enriquecerse y no tener que competir para innovar. Aquellos que por ellos creen formar parte de la nobleza y educan a sus hijos bajo los mismos parámetros. Cierto que el impacto causado por el mal actuar de un rico será mucho mayor al de un pobre, porque el primero tiene más influencia, pero desde un punto de vista moral, es igual de reprobable.

    Ser rico o pobre no es bueno o malo, la rectitud es lo que hace la diferencia entre un ser humano valioso y otro detestable. Tratar de catalogar la integridad del ser humano de acuerdo a sus posesiones es una falacia aprovechada por muchos demagogos, que dicen defender a los pobres, pero que al final del día, y como lo ha mostrado la historia, sólo los utilizan para volverse ricos.

  • Peña Nieto, Alfonso Cuarón, y los espectadores

    Peña Nieto, Alfonso Cuarón, y los espectadores

    De pronto solemos ser un poco (o un bastante) contradictorios. Alfonso Cuarón lanzó 10 preguntas a Enrique Peña Nieto con relación a la Reforma Energética, porque a su parecer, la forma en que se creó esta reforma no fue muy democrática, además de que esta le dejaba muchas dudas. Es un gran ejercicio que podría abonar a esta reforma, pero a veces las ideas preconcebidas de la gente le quitan peso.

    Peña Nieto, Alfonso Cuarón, y los espectadores

    Lo que hizo Alfonso Cuarón fue muy loable. Aprovecho su momento mediático para tratar de incidir en el tema. Algunos dirán ¿Por qué a Cuarón si lo oyen y a mí no? Lo correcto es que el gobierno escuchara a todos los mexicanos, pero la realidad es que para los intereses del gobierno, el que el ganador del Oscar a mejor director, emita esas preguntas, es mucho más importante, porque debido a su posición, tiene una gran capacidad de influir en los demás. De hecho Alfonso Cuarón así lo entendió, de lo contrario, no habría lanzado las preguntas.

    Pero vienen los prejuicios, las ideas preconcebidas. Resulta que Alfonso Cuarón no es un experto, no tiene estudios en temas energéticos, su opinión es la de un ciudadano más que se informa con lo que tiene a su alcance. Entonces hay que demeritar su opinión: -Es que no le sabe, es que no leyó las ciento y tantas páginas de la Reforma-. Entonces por eso su opinión no vale -quesque debería ponerse a criticar películas y cine que es lo que sabe hacer-.

    Todo mundo está esperando a que no responda Peña Nieto. Es más importante reforzar la idea de que es un «pelmazo cobarde» a que se logre hacer el ejercicio.

    Pero resulta que Peña Nieto sí responde (seguramente su equipo cercano armó las respuestas). Ciertamente las respuestas no nos dejaron del todo satisfechos, pero Cuarón logró lo que quería, que Peña respondiera a dichas preguntas. Entonces las críticas no se hicieron esperar. Como Peña no fue en esta ocasión el «pelmazo cobarde» entonces es un demagogo, es un acto populista. Naturalmente su proceder tiene tintes políticos, porque es político y se mueve dentro de un círculo de intereses. Pero esto fue más importante que el hecho de que Cuarón haya logrado su cometido, y sea cual sea el móvil, Peña Nieto hizo bien en contestar dichas preguntas.

    Pero Cuarón fue más allá, hizo una onceava pregunta «¿Por qué no debatir?». Esta petición dejará en entredicho al gobierno, seguramente se reunirán para saber que escenario es el mejor para sus intereses, si acceder a la petición o ignorarla. Al tiempo que escribo este artículo, no se sabe cual ha sido la decisión del gobierno.

    Cuarón ha hecho una lucha loable, y ha hecho más que muchos políticos para llevar la voz del ciudadano a las esferas del poder. Ni el «líder de las masas» López Obrador con sus marchas y mítines lo había logrado. Cuarón, a diferencia de los políticos (de derecha, centro e izquierda) es respetado por la población, pero varios ponen en cuestionamiento su autoridad moral porque «no es experto».

    En todo este camino recorrido, que si tiene éxito, podría incidir en la misma Reforma, vemos como varios espectadores que se esconden en el disfraz del buen ciudadano pero que no salen de las redes sociales, ponen piedras en el camino, inventan «peros», buscan detalles para cuestionar la legitimidad del reclamo. Cuarón, a diferencia de los férreos críticos opositores de la Reforma Energética, hace su planteamiento desde un punto de vista apolítico, alejado de ese nacionalismo dogmático, pero igualmente alejado de ese conformismo y apatía hacia temas importantes y trascendentales donde pequeñas decisiones pueden hacer la diferencia entre una apertura que traiga desarrollo al país, y otra que termine siendo un desfalco.

    Mientras tanto, muchos ya buscan el «pero» adecuado para cuestionar la travesía de Alfonso Cuarón. Posiblemente lo hagan porque cuando recibio su premio no dijo cosas como «Viva México Cabrones», «El Oscar es de todos los mexicanos» o no se aventó desde el techo del escenario desnudo con la bandera mexicana.

  • ¿Mujeres interesadas? No siempre

    ¿Mujeres interesadas? No siempre

    Las mujeres interesadas existen, sobre todo aquellas que en pleno Siglo XXI creen que el hombre siempre debe de traer todo el sustento al hogar, mientras ellas despilfarran los gastos de los hombres en reuniones con sus amigas, viajes y demás actividades que reafirmen su posición social que se ganaron casándose con esa persona. Es cierto, a mí me caen mal ese tipo de mujeres, o más bien me cae mal ese tipo de actitud, porque ciertamente están supeditando la integridad de «su hombre» a su dinero.

    ¿Mujeres interesadas? No siempre

    Pero tampoco hay que confundirnos e irnos al otro extremo. Una mujer que busca a un hombre por su dinero puede ser reprobable, pero una mujer que busque a un hombre porque sus recursos obtenidos los hizo a base de esfuerzo y mucho trabajo, no sólo no es tan reprobable, sino que desde el punto de vista de la naturaleza podría ser deseable. Muchas veces las mujeres parecen buscar personas que tienen una buena posición social o solvencia económica, pero no necesariamente lo hacen por interés, sino porque ello habla de la capacidad que tienen los hombres. Porque vamos a ser sinceros, ¿quién prefiriría estar con un bueno para nada que con alguien que se esfuerce?

    Esa motivación implícita en una mujer no necesariamente implica que el hombre deba de ser rico, no. Se trata de que el hombre sea una persona fuerte y capaz, que como dicen los biólogos, tenga buenos genes. En este caso, un hombre desconfiado, que no tiene buenas perspectivas sobre su futuro, estará en desventaja.

    Ciertamente en las últimas décadas (gestándose incluso desde mucho tiempo atrás) hemos presenciado la emancipación de la mujer, una mujer que también es capaz de traer sus propios recursos, y de generarse su prosperidad sin esperar a que un hombre lo haga. Y eso de alguna forma es bueno, pero eso de ninguna forma es un alivio para el hombre mediocre. Por el contrario. Una mujer autosuficiente desearía estar con un hombre que también lo sea, y no un hombre que esté esperando que ella lo mantenga. Más bien quisiera un hombre que esté a su nivel con el que de alguna manera pueda hacer equipo y puedan intercambiar responsabilidades.

    El hombre no debería tratar de autorrealizarse ni adquirir confianza con el fin de lograr conquistar a una mujer. Más bien, el hombre debería de hacerlo por sí mismo, lo que en consecuencia hará que sea más atractivo frente a las mujeres. Si el hombre se esfuerza, tiene un objetivo claro de vida, se cuida y se estima, posiblemente pueda atraer a algunas mujeres interesadas, pero serán las menos frente a mujeres que puedan valer la pena y con quien puedan hacer equipo.

    Recordemos que en la naturaleza el más fuerte termina sobresaliendo y el débil termina sucumbiendo. Es importante para el hombre (y de igual forma para la mujer) ser fuerte, sobre todo desde dentro de sí, de espíritu, de confianza.

    Y las mujeres interesadas que buscan un marido ricachón que las mantenga. Pues a ellas les diría que tienen una alternativa para poder tener toda esa riqueza para malgastar. Podrían ponerse a trabajar.

     

  • El Mercado Corona, símbolo de la ineficiencia mexicana

    El Mercado Corona, símbolo de la ineficiencia mexicana

    Hoy es un triste día para los tapatíos. Un incendio está consumiendo el Mercado Corona, colapsó el segundo piso, y se asume que esto será una pérdida total. Para quienes no son de Guadalajara, déjenme explicarles que el Mercado Corona es (o era) un lugar de mucha tradición en nuestra ciudad. Ubicado en el Centro Histórico, a dos cuadras de la Catedral, ese lugar había cumplido ya más de 100 años de historia.

    El Mercado Corona, símbolo de la ineficiencia mexicana

    De pronto hay un incendio que lo derrumba, así como derrumbados están los locatarios, algunos en llanto y desesperación, no sabrán como llevar dinero a casa. Pero un incidente como este no debe de verse como algo aislado, sino más bien como algo representativo, como el efecto de una causa. Y es que si bien, ninguna obra construida por el hombre es perfecta y a lo largo de la historia nos hemos dado cuenta de ello, la forma en que se construyen o mantienen dichas obras las acercarán o las alejarán de la perfección.

    El Mercado Corona es uno de tantos mercados mexicanos, y éste, comparte peculiaridades con muchos otros que se pueden encontrar en el país. Una de ellas es la improvisación. Dentro del Mercado Corona uno podía ver un montón de cables, diablitos para colgarse de la electricidad y demás expresiones de una profunda desorganización a lo largo de los locales. Eso es tan común que ya se percibe como folklórico. Los locales abarrotados de productos, letreros en muchos casos mal escritos con plumón, instalaciones en mal estado, una oda al desorden que se vuelve tan típico que llega a verse como atractivo turístico, que se confunde con el color y la amabilidad de los locatarios.

    El problema es que estas características reflejan la forma en que los mexicanos nos organizamos. ¿Protección civil?, -No los necesitamos, aquí nos cuidamos todos, tenemos nuestros métodos-. Los mexicanos tendemos a improvisar mucho, a poner parches donde se requieren estructuras nuevas, a esconder los defectos en lo oscurito, a hacer como que no pasa nada y a ser pasivos ante problemas que requieren soluciones. El Mercado Corona tiene (o tenía) mucho de lo mexicano, mucho colorido, pero también una tremenda desorganización.

    El Mercado Corona colapsó, probablemente por algún desperfecto o incidente aislado que se magnificó hasta tomar toda la instalación para destruirla, una pequeña coyuntura. Pero esa pequeña coyuntura muy posiblemente provocada por toda esa improvisación, un cable suelto, algo que se dejó abierto que ni siquiera debió haber estado ahí, una falla eléctrica.

    Esperaría que este lamentable incidente (que afortunadamente no se llevó ninguna vida) sirviera para reflexionar y buscar nuevas formas de hacer las cosas. Pero al parecer esto es difícil porque ya estamos cómodos haciendo las cosas como las hacemos, y si pasaron 100 años para que el Mercado Corona cayera, entonces no hay tanto de que preocuparse. Y con esto me viene a la mente el Mercado San Juan de Dios, que quedó afectado hace varios años por un temblor. Los locatarios presionaron para que este no se demoliera, y ahora es una bomba de tiempo… que podría terminar en una tragedia.

  • Ya no cabemos en el planeta, y tú sigues….

    Ya no cabemos en el planeta, y tú sigues….

    Rosario Robles dijo que los que tengan más de 3 hijos no podrían ser beneficiaros del Programa Oportunidades, su razonamiento es tonto, y es que según ella, la gente tenía más hijos para obtener más beneficios, como si se tratara de parir con el único fin de obtener un beneficio económico. Pero entre lo absurda de su premisa, me viene una cosa a la mente ¡Carajo, ya no cabemos en el planeta!

    Ya no cabemos en el planeta, y tú sigues...

    El Premio Nobel Mexicano Mario Molina, a quien tuve oportunidad de ver, es un férreo defensor del cambio climático y asegura que los estadounidenses miembros del Partido Republicano ignoran todas las evidencias científicas para descalificar la teoría del calentamiento global. En realidad no sé hasta que punto es provocado por el hombre y hasta que punto es parte de un ciclo natural del planeta tierra. Lo cierto es que nuestro entorno está resintiendo ya nuestro consumo como humanos, y lo primero que deberíamos pensar es en reducir el número de personas que vienen a la tierra.

    No es casualidad que entre nuestros abuelos se hablen de familias de ocho a diez hijos, entre los padres de tres a cuatro en promedio y ahora de hable de uno o dos. La realidad es que es cada vez más difícil mantener a varios hijos, y esto posiblemente tiene que ver con los recursos naturales disponibles. No quiero pensar el desastre que hubiéramos ocasionado en nuestra civilización si siguiéramos pareando al ritmo de los abuelos. Por eso alguna vez dije que las personas «solteronas» podrían ser deseables desde un punto de vista evolutivo.

    Otro inconveniente del exceso de la población, es que en la mayoría de los casos está relacionada con una mala distribución de la riqueza. En el ser humano siempre habrá cierta tendencia a que las élites o unos pocos acumulen la mayoría de la fortuna. Son pocos los países súperpoblados que tienen una clase media sólida. De los 20 países más poblados, sólo Estados Unidos, Japón y Alemania pueden presumir de una clase media extendida. En muchos casos se tratan de economías extractivas y poco igualitarias donde unos pocos disfrutan lo que muchos hacen.

    ¿Sería bueno abordar el problema mediante políticas maltusianas? ¿Debería haber control natal? Hace algún tiempo, las relaciones sexuales fuera del matrimonio o dentro del matrimonio sin el fin de procrear (mediante el uso de anticonceptivos) estaba socialmente prohibido. Pero también es cierto que en ese entonces, las parejas tenían muchos hijos, lo cual nos dice que su actividad sexual no era limitada como sería con los mismos paradigmas dentro del contexto actual. A pesar del problema, el apetito sexual en el hombre es el mismo. ¿Qué quiere decir? Que tal vez habría pensar en buscar formas en que la gente pueda estar satisfecha sin que esto implique traer nuevos hijos.

    Prácticamente todos los países con una mayor tasa de crecimiento demográfico son pobres. La nación desarrollada con una mayor tasa de crecimiento demográfico es Israel y se encuentra en la posición 83 y le sigue Australia en la posición 89. Una gran población puede ser un arma para líderes autocráticos como China (que debido a sus políticas internas, una familia no puede tener más de un hijo), pero de ninguna manera lo es para países democráticos y con un alto nivel de vida. ¿Cuál es la diferencia? Que debido a la ignorancia y la falta de recursos, los habitantes de los países subdesarrollados traen hijos al mundo a la hora de satisfacer sus necesidades sexuales y los de los países desarrollados sólo lo hacen cuando realmente desean tener hijos. Los miembros de los países desarrollados son más conscientes de la labor que implica criar a un hijo.

    Cierto es que los habitantes de los países desarrollados consumen bastante más, por eso es deseable que los matrimonios tengan pocos hijos. Pero a fin de cuentas los individuos con escasos recursos económicos deben de consumir agua y comida para subsistir. Además dichas naciones pobres no tienen la capacidad para otorgarles un nivel de vida digno a los nuevos habitantes, sobre todo cuando son más.

    Se puede pensar en muchas alternativas, pero no se puede negar la realidad donde somos demasiados ya en este planeta y debemos aplicar políticas y medidas antes de que sea tarde.