Categoría: reflexión

  • Por qué no festejar a México es algo muy absurdo

    Por qué no festejar a México es algo muy absurdo

    Quienes se niegan a festejar el aniversario de la Independencia de México posiblemente no entienden bien de que trata esto, creen que sólo hay que «festejar» la coyuntura actual,  o posiblemente den todo por perdido. Es cierto que nuestra historia tiene algunos sesgos, héroes que no lo fueron tanto, datos falseados para crear una narrativa favorable, ¡vamos!, eso sucede en prácticamente todos los países del mundo. Y es así porque los humanos no somos perfectos, tenemos nuestras deficiencias intrínsecas a nuestra esencia como personas. Pero sentirte orgulloso de tus orígenes va mas allá de eso, y sobre todo, va más allá de los problemas coyunturales, porque las crisis no duran para siempre.

    Por qué no festejar a México es algo muy absurdo

    Seguro les ha pasado, una vez que cruzaba por Stamford Connecticut, vi unos «Tacos Guadalajara», la piel se me puso chinita (cosa que no me ocurre  en ciudades como Las Vegas donde se respira aire latino en todos lados) y es que a pesar de todo sabes que amas a tu país, porque es donde eres, donde naciste, donde creciste, y parte de tus valores vienen dados de la cultura de tu país (por más globalizado esté el mundo). Cuando un mexicano trasciende fuera de sus fronteras, sean cineastas, científicos o futbolistas, todos estamos de acuerdo en que ello nos llena de orgullo. Si entonces aceptamos que queremos a nuestra nación ¿Por qué no festejarla?

    No festejar por los problemas que actualmente aquejan al país es un absurdo, es como asumir que uno sólo se puede sentir mexicano cuando las cosas van bien (se vale ser villamelón en el futbol, pero no en tu mexicanidad). Como si todo México fuera el Gobierno, la corrupción, la impunidad o las crisis, como si Javier Duarte o Osorio Chong o El Chapo «fueran todo México». No festejar entonces sería como asumir que esos defectos son parte inherentes a nosotros y por consecuencia nunca los podremos cambiar. No festejar porque las cosas «están mal» es sentirse derrotado, vencido.

    Algo indispensable para que un país supere su condición, es que quienes lo componen se sientan parte y se sientan orgullosos de pertenecer a él. El orgullo es lo que da la fuerza necesaria para que un país en su conjunto pueda superar obstáculos, la historia nos ha demostrado que detrás de una nación pujante hay individuos que se sienten orgullosos de ella.

    Si un individuo que no se quiere tiene muchas dificultades para realizar progresos en su persona, menos se puede esperar que una nación de la cual sus ciudadanos reniegan, pueda superar sus problemas.

    No, no estoy sugiriendo algún nacionalismo dogmático o trasnochado como el que hay en un sector de la izquierda mexicana o de los republicanos estadounidenses. Me refiero al amor por la Patria, por el país que te vio nacer, por su historia, por su gente, por su cultura; ese amor de pertenecer a algo valioso. Porque México es muy valioso, tiene muchas cosas que otros países envidiarían (aunque no lo parezca).

    Sí, se vale, si no quieres ir al Zócalo porque piensas, con razón, que el Gobierno Federal está gobernando muy mal el país, se vale, igual con el Gobernador o Alcalde. Pero no por eso deberías de dejar de festejar. Y con festejar no me refiero necesariamente a que «vayas a dar el grito», sino que rememores este día importante, que recuerdes el país en el que naciste y creciste, que leas sobre su historia (aunque posiblemente te darás cuenta que no era tan «bonito» como te lo contaron en la escuela), que te informes más, que conozcas más a México, que pienses en hacer algo por tu país, por tu sociedad, por los tuyos.

    Porque al final de cuentas, México es tu país. Y México es mucho más grande que sus problemas. ¡Viva México!

     

     

  • El Tinder y su relación con la psique humana

    El Tinder y su relación con la psique humana

    Cuando entré al Tinder por primera vez (hace un día), pensé que me encontraría a muchas mujeres denotando poca suerte en el amor, la apariencia las delataría a pesar de las fotos retocadas y las poses ensayadas repetitivamente hasta encontrar alguna que se acerque aunque sea un poco al concepto de mujer atractiva (sería buena idea sacar una cuenta de «mujer» para poder analizar también a los hombres que se «ofertan» en esa red social). En realidad no fue así, muchas de las mujeres que aparecen en esa red social son atractivas, y algunas amigas que conozco y que considero atractivas o que al menos no catalogo como «ineptas en el amor» aparecen ahí mostrando algunas fotos y una breve descripción de quienes son.

    El Tinder y su relación con la psique humana

    Muchos asumen que quienes usan este tipo de aplicaciones para buscar pareja son personas que pueden estar frustradas sentimentalmente, y ante su ineptitud para socializar o conquistar a mujeres de sus círculos cercanos, buscan hacerlo en el exterior. Pero Tinder (o al menos dentro de esta red social) nos ha enseñado que de alguna manera esa proposición es falsa.

    En realidad hay muchas razones por las que una persona usaría la aplicación. Posiblemente una mujer quiere conocer un hombre fuera de los círculos que frecuenta, posiblemente un hombre atractivo no ha conocido mujeres últimamente por diversas razones (ha tenido mucho trabajo, frecuenta a los amigos de siempre), puede ser que el usuario perciba esta aplicación como una aventura (quiere conocer alguna mujer extravagante), o puede ser que un hombre quiera tener sexo casual con una persona lejana a sus círculos de influencia; o bien, se puede tratar de una persona que es nueva en la ciudad que quiere conocer gente.

    Pero no sólo podemos juzgar por las fotografías. Si bien por selección natural; por más atractiva, inteligente o socialmente apta sea una persona, más posibilidades tendrá de estar sentimentalmente satisfecha, no implica que una persona de tales características deba tener éxito en las relaciones sentimentales en absolutamente todos los casos.

    La dinámica del Tinder me hizo pensar en que a veces tenemos ideas preconcebidas sobre las demás personas. Los seres humanos tendemos a dar más importancia a las disposiciones personales del individuo a la hora de explicar un comportamiento que a los motivos externos, o el entorno en el que el individuo se encuentra. Si conocemos a una persona amable a la cual llamaremos Carlos, diremos que «Carlos es una persona amable». Pero después la hermana de Carlos nos dirá que lo último que tiene su hermano es amabilidad. En realidad no hay contradicción alguna, simplemente Carlos se comporta de tal forma dependiendo del entorno en el que se encuentra; pero los humanos tenemos esta disposición (llamada Error Fundamental de Atribución) y la tenemos por una razón, y es que sería muy desgastante para nuestro cerebro tener que describir a la gente de formas diferentes según el contexto (decir: «Carlos es amable conmigo, pero es agresivo con su familia e indiferente con sus colegas», en vez de decir solamente que Carlos es amable).

    Es natural que en el Tinder, la tendencia sea que los usuarios muestren las fotos más favorables para así crear una percepción favorablemente sesgada donde se resaltan los atributos al tiempo en que se minimizan los defectos. Basta ver el orden de las fotografías, la fotografía de portada (que es la que aparece cuando comienzas a barajear candidatas) casi siempre es la más favorable, incluso ésta puede llegar a contrastar con las demás. Los usuarios (asumiendo inconscientemente el EFA) tratarán de crear una narrativa (mediante fotos y textos) que genere atracción en las demás personas. Si el usuario no tiene éxito es por una de dos cosas (o las dos cosas al mismo tiempo): La primera, que la estrategia no es la adecuada, y la segunda que no eres una persona físicamente atractiva (el Tinder por su naturaleza prioriza las cualidades físicas sobre las intelectuales, así que si tu sabiduría o la labia te hace atractivo ante las mujeres, no te frustres si no obtienes los mismos resultados que la vida real).

    Las redes sociales han cambiado la forma en que interactuamos, no es un avance que sea intrínsecamente bueno o necesariamente malo (como arguyen algunos escépticos), más bien implica cierto cambio en el contexto en el que el ser humano se desenvuelve; pero por la naturaleza de estas tecnologías los usuarios tratan de mostrar (a menos que estén lo suficientemente deprimidos como para explayarse en sus redes sociales) su mejor cara, sus viajes, sus momentos felices (por eso es que a veces redes como Facebook pueden generar cierta depresión en algunas personas porque asumen que la vida de los demás es mejor que la suya, aunque no sea necesariamente cierto), aunque naturalmente en algunos momentos nos acostumbraremos a esa realidad y por consecuencia asumiremos que las personas tenderán a ser un tanto menos felices de lo que aparentan en redes sociales.

  • ¿Qué hacer para que México no se convierta en Venezuela?

    ¿Qué hacer para que México no se convierta en Venezuela?

    Me da tristeza Venezuela, basta ver Caracas para entender lo que pasa ahí. Una ciudad que en algún momento transmitía progreso, rascacielos que se quedaron atrapados en los años 80, una ciudad donde en algún momento el tiempo se detuvo y donde la delincuencia (rebatiendo esa creencia irrebatible de que a menos desigualdad más pobreza) aumentó a niveles inusitados.

    ¿Qué hacer para que México no se convierta en Venezuela?
    Venezuela’s interim President Nicolas Maduro gestures while interacting with supporters during a campaign rally in Valencia. Venezuela, Thursday, April 4, 2013.

    Ayer asistí a un díalogo en el cual hablaron Gerardo Esquivel (quien realizó el ya popular estudio de la desigualdad para Oxfam) y Gonzálo Hdez Licona, Secretario Ejecutivo del Coneval quienes hablaron sobre el problema de la desigualdad en México. A Gonzalo Licona no había tenido oportunidad de escucharlo pero me pareció una persona muy preparada en el tema.

    No lo dijeron por su nombre, es más, creo que no lo sugirieron, pero con la descripción que hacen de México, parecemos ser caldo de cultivo para aspirar a una futura realidad como la que Venezuela vive en su presente.

    México es un país cada vez más desigual, el estado tradicionalmente corrupto y vertical (y no necesariamente el libre mercado por cuenta propia), así como nuestros vicios culturales, han propiciado este problema. Tal vez yo, que estoy sentado frente a una computadora, puedo pensar que no me afecta porque vivo en una clase relativamente acomodada (aunque sin gozar de los privilegios de los ganadores en un país inequitativo), pero sí que me afecta, porque un país donde el poder y la riqueza están concentradas y convenidas, un emprendedor tiene un escenario más difícil y menos competitivo para desempeñarse, porque menos empresas pueden surgir para crear más empleos; esa condición afecta a mi ingreso y a la calidad de mi vida.

    Slim, Larrea, Bailleres y Salinas Pliego, concentran el 9% del PIB – Gerardo Esquivel

    Pero mis reclamos son muy menores a comparación de los que pueden tener los que viven en el «mexicote». La gente pobre no tiene acceso prácticamente a nada, tiene muy pocas posibilidades de movilización social, de moverse de un decil a otro. La educación que reciben parece estar hecha para mantenerse en su condición. Esta realidad es la que convierte a México en un caldo de cultivo para la irrupción de un gobierno autoritario y populista (y para muestra basta el botón del gobierno actual, que con ciertas dosis de ello puede mantenerse en el poder).

    Se me hace cínico e hipócrita cuando algunos políticos y empresarios advierten sobre el «advenimiento del populismo» cuando ellos son quienes han propiciado las condiciones para que eso pudiera suceder. Es como quien come alguna sustancia podrida deliberadamente y luego se pregunta por qué se encuentra muy mal de salud. Muchos de los que hacen esta advertencia tienen un papel importante en la generación de estas condiciones.

    Pero los culpables no sólo son ellos, es un problema de sistema, multidimensional, y nosotros como ciudadanos tenemos cierta responsabilidad. El hecho de que no tengamos la suficiente empatía para que los migrantes puedan aspirar a dormir en un albergue «porque son sucios e incomodan», que discriminemos a los demás por su posición social, porque no es de «buen tipo», porque es «naquito», porque anda en camión (por consecuencia, en nuestro país el transporte público es para jodidos, lo cual ha colapsado las avenidas de coches que apenas se pueden pagar), todo eso alimenta este sistema excluyente donde unos pocos tienen muchos, y muchos tienen poco.

    Este sistema no sólo es propicio, es más bien una bomba de tiempo. Los que se quejan de los regímenes demagogos como el de Venezuela, generalmente no hablan de lo que tuvo que suceder para que eso ocurriera, no hablan de la concentración de poder y la riqueza en manos de unos pocos. Esto hace que los demagogos narren una historia maniquea y tramposa donde crean una dualidad entre los buenos (ellos) y los malos (quienes detentan el poder, incluso culpan a otras naciones (el imperialismo) como las causantes del mal, o bien a un sistema económico, aunque la realidad sea más bien compleja.

    La desigualdad también es generada por un sistema de justicia que premia a los ricos que tienen palancas y dinero, y castiga a los pobres. Un político corrupto puede permanecer en el poder, mientras un estudiante o fotógrafo puede ser asesinado impunemente.

    Lamento mucho que en Venezuela hayan encarcelado a Leopoldo López cuyo pecado fue convocar a una protesta, lamento mucho en lo que se ha convertido ese país y los gobiernos que lo han echado prácticamente a perder. Pero muchos de los que reclaman y se preguntan por qué es que está sucediendo esto, deberían de recordar lo que hicieron o dejaron de hacer cuando ellos estuvieron en el poder para que eso sucediera o para que se crearan las condiciones para que eso pudiera llegar a suceder en el país.

    Ahora Maduro, a través de políticas clientelares, populacheras, demagogia y cierta dosis de autoritarismo, se puede mantener tranquilamente en el poder. Se ha encargado de lavar cerebros lo suficiente como para que me llamen fascista por criticarlo. En México ya están hablando de hacer campañas para que esto no suceda aquí, spots, declaraciones; pero nadie está preocupado por atacar la raíz del asunto, porque eso significa despojarse de intereses, contratos, prebendas y privilegios; y por ello prefieren aplicar un remedio casero a un problema insostenible y que requiere urgente cirugía.

  • Aylan, el niño en el mar

    Aylan, el niño en el mar

    Concuerdo con muchos, la imagen me ha dejado con muchos sentimientos encontrados. Esa imagen es simbólica e impactante, describe muchas cosas y tuvo que ser dura y cruel para llamarnos la atención, para darnos un jalón de orejas, sobre todo a quienes ya nos acostumbramos a vivir insensibles ante la desgracia humana. Nos hemos acostumbrado a ver a los adultos sufrir, muertos, decapitados, y al verlos ya no sentimos nada, incluso algunos periódicos de quinta venden las imágenes como morbo. Tuvo que ser Aylan Kurdi, un niño inocente quien huyó con su familia en una embarcación del sudeste de Turquía a la Isla de Kos, en Grecia.

    Aylan, el niño en el mar

    No comparto la opinión de «perder la fe en la humanidad» porque siempre he creído que el ser humano es lo suficientemente imperfecto como para atentar contra sí mismo. A veces como especie somos tan imbéciles como para enfrascarnos en guerras absurdas que dejan millones de muertos porque no logramos limar nuestras diferencias de una forma civilizada. Por eso es que la imagen no me sorprende, no rebasa la frontera de la estupidez a la que podemos llegar.

    No es sólo la fotografía del cadáver del niño en la playa, también lo son las fotografías del niño vivo envuelto en una gran sonrisa y también ver posteriormente el video del padre devastado; todo producto de nuestra estupidez y nuestra indiferencia. Todo eso es producto de nuestra incapacidad para conciliar diferencias y de nuestro egoísmo. Los Kurdi habían escapado de Kobane, ciudad Siria enclavada en la frontera con Turquía, la cual había sido asediada por el Estado Islámico, quienes arropados en la tergiversación de un dogma religioso se han dedicado a matar a quienes no piensan como ellos. En Facebook nos han preocupado más los gatitos muertos que los cristianos asesinados por el Estado Islámico debido a que no quisieron convertirse al Islam. Tuvo que aparecer una imagen tan cruda y cruel como para que nos preocupáramos por lo que sucede en el mundo (con el riesgo de que olvidemos el asunto en algunos días).

    El conflicto en Siria y el acecho del Estado Islámico en Medio Oriente habían pasado desapercibidos en un mundo occidental más preocupados por vivir dentro de nuestra burbuja. – Al cabo eso está lejos, al cabo es otro tipo de sociedad diferente a la nuestra, pues es que son sociedades más primitivas que la nuestra (con todo y los periodistas y estudiantes asesinados). Y los «occidentales» no somos completamente ajenos al conflicto. Organizaciones como el Estado Islámico surgen en parte también por el mal trato que los occidentales les hemos dado a estos países, no es difícil adivinar que quienes integran el Estado Islámico están llenos de rencor y resentimiento. Ese monstruo no hubiera crecido de tal manera sin la intervención occidental en esos lares del planeta.

    Pero los occidentales que nos presumimos como la región más civilizada de este planeta también nos podemos comportar como unos perfectos imbéciles. Los canadienses, tan progresistas y tan de primer mundo, se negaron a darle asilo a los Kurdi; sólo para poner un ejemplo. Nosotros ni siquiera estamos de acuerdo con dar refugio a los migrantes, porque afean nuestra colonia y le «quitan clase»; porque son un estorbo para nosotros, porque no están en onda con el Facebook, el Twitter y las selfies,  cuando ni siquiera nos damos cuenta lo que tienen que hacer para sobrevivir y no lo hacemos porque no nos importa.

    Y la imagen del Aylan ahogado en la playa es solo un reflejo de los millones de casos de tragedias humanas que suceden y las cuales no nos importan. Porque no sólo es de imbéciles atentar contra la integridad de terceras personas para salvaguardar intereses propios, también lo es mantenerse indiferente ante la situación.

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  • Las gabi»netas» del gabinete de Peña

    Las gabi»netas» del gabinete de Peña

    El «cambio de gabinete de Peña Nieto», es algo así como el gabinete de mi computadora de escritorio (es decir, la carcaza). Si un empleado mío quien la usa para trabajar me dice que la computadora está muy lenta, tiene muchas fallas, se traba y se apaga a cada rato; entonces yo pensaría en cambiar todos los elementos que están dentro del gabinete (la memoria RAM, el procesador, el disco duro); pero bajo la lógica peñanietista, lo que yo debería de hacer es cambiar la carcasa por una que tenga lucecitas y cambiar de posición los mismos elementos que ya están en el disco duro. Se la enseñaré a mi empleado y pensará que es una nueva computadora, pero a la hora que la empiece a usar y vea que los problemas ahí siguen, me va a mentar la madre.


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    Peña Nieto ha tenido oportunidades y coyunturas que hubiera podido aprovechar para enderezar (o para tratar de enderezar) su gobierno y todas las ha desaprovechado. Una de esas oportunidades era la coyuntura de la mitad de su mandato. Dentro de esta pudo haber hecho un cambio profundo en un gabinete suyo que sirve para muy poco, y no lo hizo, solo los cambió de posición, a Rosario Robles la mandó de la SEDESOL a la SEDATU (tal vez el único movimiento que me parece de alguna forma acertado) para dejar en la primera a José Antonio Meade, el cual podría volverse presidenciable. De la Secretaría de Educación quitó a Chuayffet y colocó a Aurelio Nuño, y al Gobernador de Querétaro José Calzada Rovirosa (que dentro de los priístas es el más decente de los gobernadores de ese partido) lo mandó a la Sagarpa. Estos entre muchos otros cambios.

    Luis Videgaray y Osorio Chong, a pesar de los pésimos resultados, siguen ahí. Son los incondicionales del Presidente. Posiblemente son algo así como el poder tras el poder (debido al intelecto de nuestro Presidente) y para Peña quitarlos sería el acabose. Esto porque no sólo desempeñan papeles específicos, en los cuales están reprobados; sino por el control político que ejercen desde sus puestos.

    Con esto, el gobierno de Peña Nieto se termina condenando, ya están pensando en las elecciones de 2018 y creo que de alguna forma ya saben que este proyecto está agotado.

    Están tan «metidos en su onda» que ni siquiera han hecho declaración alguna por las descalificaciones de Donald Trump a los mexicanos. Mientras toda la comentocracia ha defendido al periodista mexicano Jorge Ramos (incluyendo a Felipe Calderón, quien ha sido severamente criticado por el periodista en muchas ocasiones), el gobierno de México no dice ni pío.

    El gobierno de México ha dejado solos a los mexicanos en Estados Unidos frente a Donald Trump. Quedarse callados, con la intención de no subir su perfil, ya no es suficiente. Ese momento ya pasó. El momento de enfrentarlo es ahora, no un día después de la elección. Es un grave error no tomarlo en serio. Sus palabras son muy peligrosas. Otros ya están siguiendo su ejemplo con ataques verbales en contra de inmigrantes de todas las nacionalidades. – Jorge Ramos.

    Y por último, me llama la atención que en Guatemala muchos sectores pidan la renuncia de Otto Pérez por haber sido parte de un esquema de sobornos (incluidas trasnacionales, sectores no gubernamentales y hasta las instituciones no eclesiásticas); mientras que aquí casi nadie se atreve a hacerlo. Aquí nos limitamos a pedir la renuncia de políticos de segundo nivel, pero el Presidente es intocable, por más lo critiques, por más lo odies, por más que lo exhibas como ignorante en cadena abierta o por Internet (eso aparte del hecho de que los ciudadanos nos limitamos a compartir memes y a echarnos a dormir).

    Y así están las cosas en México.

  • Andrés Manuel López Donald Trump

    Andrés Manuel López Donald Trump

    Me llama la atención cómo es que está creciendo Donald Trump. Parece que su explícito y deliberado conflicto con la comunidad latina le está rindiendo frutos, no le importó que varias empresas (no sólo las de origen latino) le dieran la espalda, ni que un sector de los líderes estadounidenses lo reprueben. Lo cierto es que está podría convertirse en la candidato por el Partido Republicano (aunque se dice que dentro del éste partido no ven la idea con muy buenos ojos). Hace apenas un mes, le llevaba 11 puntos de ventaja al segundo lugar, Scott Walker.

    Andrés Manuel López Donald Trump

    Sigo pensando que Donald Trump tiene casi nulas posibilidades de ser Presidente. Si bien está ganando terreno en el electorado republicano, con su discurso demagogo y radicalizado el voto útil jugaría en su contra. Incluso no se me haría descabellado que algunos republicanos que no simpatizan con el magnate con pésimo gusto para usar el peine, prefieran votar por Hillary Clinton (por el contrario, no creo que algún demócrata vote por Donald Trump).

    El problema no es la posibilidad de que llegue a la Casa Blanca (al menos por el momento), el problema es más bien el daño que causa en la sociedad norteamericana (y latinoamericana también) con su presencia, con sus discursos llenos de prejuicios y falacias. Trump mostró que también es un intolerante y antidemocrático al correr de una conferencia al periodista Jorge Ramos, quien lo cuestionó severamente.

    Los discursos de Donald Trump, así como los de López Obrador, tienen algunas similitudes. Si bien, a ojos de muchos parecerían opuestos, en el fondo puedo observar conductas similares (uno desde la derecha aborrece la influencia extranjera dentro de una nación como lo son los inmigrantes, y el otro lo hace desde la izquierda, apelando a los trasnochados ideales de Lázaro Cárdenas). Los dos han sabido crear enemigos (Andrés Manuel sólo engrandece lo que ya existe, Donald Trump los crea casi desde cero) que les ayude a sostener el discurso y los dos practican constantemente el arte del maniqueísmo. Tal vez López Obrador no tenga un discurso de odio en contra de un sector social (la comunidad latina es un conglomerado mucho más grande que esos pocos a los cual incluye en lo que llama «la mafia del poder»), pero al igual que Donald Trump, apela al nacionalismo para crear esa dicotomía entre buenos y malos.

    Cierren los ojos e imaginen que en 2018 AMLO es Presidente de México y Donald Trump preside a los Estados Unidos, ¿Cómo sería la relación entre ambos países?

    No se trata de fanatismo ni de un desprecio en contra de alguna corriente ideológica. Tanto Donald Trump como López Obrador son un ejemplo que el populismo y la demagogia pueden surgir desde la derecha o de la izquierda. Aunque en el espectro tradicional puedan encontrarse en posiciones opuestas, más bien los ya obsoletos términos se pueden representar en una circunferencia donde las puntas de las flechas que representan a cada lado de este espectro tienden a encontrarse.

    Un deteriorado estado de las cosas abona al surgimientos de estos personajes o movimientos (como Siryza en Grecia), pero no siempre es así. En el caso de López Obrador se puede afirmar que la figura de Peña Nieto (uno de los peores presidentes de la historia moderna de México) le ayuda mucho, pero Andrés Manuel tuvo su punto álgido en el 2006, cuando el país no estaba mal (aunque Fox no haya cumplido todas las expectativas que generó). Igual pasa con Donald Trump, por fin parece que la economía estadounidense está bien y por fin se ve en Obama un líder (que antes daba tumbos).

    A pesar de que las épocas difíciles ayudan a los demagogos (por eso surgen con más frecuencia en los países subdesarrollados), no necesariamente tienen que esperar a que ello suceda. Basta buscar el talón de Aquiles dentro del entramado social para buscar el pretexto perfecto.

     

  • La lenta desaparición del hombre y la mujer. Valemos lo mismo pero somos diferentes

    La lenta desaparición del hombre y la mujer. Valemos lo mismo pero somos diferentes

    Yo soy un convencido de que las mujeres deben de tener los mismos derechos y oportunidades que los hombres, y que ellas no deben de ser discriminadas de ninguna forma por su sexo. Yo en mi vida he trabajado con muchas mujeres de las cuales he aprendido mucho, y crecí dando por sentado que las mujeres pueden trabajar y desempeñarse laboralmente igual que los hombres (a veces lo pueden llegar a hacer mejor), de hecho yo prefiero parejas con las que pueda compartir proyectos de vida, y no una que me espere en la casa para hacerme de cenar. Las nuevas generaciones nos hemos quitado muchos paradigmas y ataduras de la cabeza.

    Teoría de género, ideología de género, hombre, mujer, sexo

    Sin embargo, a veces creo que en algunos casos, las formas en que se cree que debe de acabar con este tipo de discriminación me parecen en lo personal, erróneas. Sobre todo con la teoría de género, también llamada despectivamente ideología de género por las instituciones religiosas y grupos conservadores para afirmar que se trata de un pensamiento cerrado (no es que las Iglesias presuman tampoco una mentalidad muy abierta), porque si bien la premisa de la que parten la considero acertada, es decir, que buscan que la mujer no sea discriminada, la forma en que creen combatir el problema, en lo particular a mí, me deja muchas dudas; sobre todo esa intención que tienen de borrar las diferencias reduciendo éstas solo a la anatomía del cuerpo.

    En la teoría de género se asume que las diferencias entre un hombre y una mujer son dadas por una cultura, es decir, son constructos sociales. Cierto que eso explica algunas de las diferencias, más no todas. Por ejemplo, pensar que la mujer se debe de quedar en casa a lavar se puede considerar un constructo social, que la mujer debe de ser una princesa (idea muy nociva, por común que parezca) y no pueda ser una científica también es un constructo social. Pero diferencias psicológicas entre hombres y mujeres sí las hay, nuestros cerebros no son iguales y las diferencias no se reducen a la posesión de un pene o una vagina.

    Para muestra, basta un botón. La cadena estadounidense Target decidió eliminar los letreros de sus tiendas basados en género, es decir, todos los letreros que remiten a hombres y a mujeres, asumiendo que ambos sexos tienen los mismos gustos y preferencias. En Argentina se permite que los niños puedan elegir el género que quieran, es decir, pueden elegir entre ser hombres y ser mujeres. Eso en lo particular considero esto un error porque el hombre es hombre, y la mujer es mujer, es algo determinado biológicamente.

    Si hiciera una analogía con el problema del racismo. La equidad de género sería promover la no discriminación y la igualdad de derechos entre éstas, y la igualdad de género más implicaría pintar la cara de todos los individuos de un color neutro para ocultar y negar las naturales diferencias entre dichas razas. Un hombre negro, no se puede auto considerar blanco, ni viceversa.

    El individuo crece y puede darse cuenta que es gay o una mujer llega a la conclusión de que es lesbiana. Está bien, se ha dado cuenta que tiene una preferencia sexual distinta. Pero el homosexual, a pesar de que, ya sea el entorno en el que se desarrolló, o factores biológicos hayan determinado su preferencia, sigue siendo un hombre, con preferencia sexual diferente, pero un hombre (incluso gran perte de su comportamiento sigue siendo condicionado por su sexo). Muchas lesbianas son feministas, con lo cual tácitamente dan por sentado que son mujeres, no defienden sus derechos como hombres ni como un género neutro sino como mujeres.

    Teoría de género, ideología de género, hombre, mujer, sexo

    Esta es la diferencia entre equidad de género e igualdad de género. Ambos géneros no son iguales, ni podemos forzarlos a que sean iguales. Tienen diferencias, y partiendo de la aceptación de dichas diferencias, entonces se debe buscar que se encuentren en igualdad de condiciones, que los dos tengan el mismo derecho a desarrollarse, a trabajar, o a cuidar a los niños. Pero no podemos forzar a la naturaleza a eliminar el sexo, esa diferencia presente desde los organismos celulares, inclusive los perros machos y hembras tienen diferencias en su comportamiento. No podemos pretender borrar la frontera entre un hombre y una mujer cuando dichas diferencias están dado en todas las especies y dichas diferencias tienen una función específica.

    Antes de pensar en tratar de borrar las fronteras entre un hombre y una mujer reduciendo sus diferencias a un nivel anatómico, deberíamos pensar en como las mujeres pueden tener más oportunidades, que puedan crecer en una empresa, abrir una, o involucrarse en la política sin ningún problema; deberíamos ayudar a quienes se sienten en un estado de indefensión cuando viven en un hogar violento liderado por un hombre golpeador, deberíamos también pensar en combatir los feminicidios que aquejan a países subdesarrollados como México, deberíamos combatir la trata de personas que afecta sobre todo a las mujeres, y más a las niñas. Esas deberían de ser prioridades mayores.

    Estoy totalmente de acuerdo en que el machismo desaparezca y que se llegue a un punto ideal donde el hombre y la mujer estén en igualdad de condiciones. Simplemente creo que estas teorías, si bien parten de una premisa válida, tratan de llegar a un estado de libertad contradictoria, donde prácticamente se niega la identidad natural del individuo. No, no creo que de esa forma se termine la discriminación entre ambos sexos, como si esa diferencia tuviera que implicar una discriminación per sé.

    Para terminar les comparto un muy buen video hecho en Suecia que ejemplifica lo que acabo de comentar:

  • Los niños, los borrachos y el Facebook siempre dicen la verdad

    Los niños, los borrachos y el Facebook siempre dicen la verdad

    Sé que ya alguna vez he tocado el tema, pero creo que es oportuno volverlo a hacer porque en lo personal me preocupa que la gente tome como verdadera cualquier nota o texto que vea en las redes y no se moleste siquiera en revisar su fuente (ah, pero Televisa te idiotiza). Creo que este vicio es algo así como el «Si lo dijo Jacobo, es que es verdad» en versión digital, o hasta peor. Cualquier persona puede emitir una nota para confundir a la gente, y en muchos casos la puede viralizar (a veces afortunadamente hay algún escéptico que sí hace la chamba y hace lo posible por aclarar lo que realmente sucede).

    Los niños, los borrachos y el Facebook siempre dicen la verdad

     

    Me imagino que muchos de ustedes terminaron la universidad y elaboraron una tesis. Que el sinodal te obligara a citar la fuente de cada referencia no era algo absurdo e innecesario, lo básico en cada investigación es asegurarse de que la información que se use como respaldo sea verdadera y la fuente emisora tenga la suficiente reputación como para que dicha información sea creíble (como hipótesis, teoría, ley o como un evento ocurrido). Lo que le quieren dar al estudiante es generarle cierto criterio a la hora de seleccionar la información. Esa es un práctica que no sólo se debería de usar con las tesis y las investigaciones, sino a la hora de recibir información tanto por las redes como por los medios de comunicación.

    En Facebook apareció un «juego» donde el usuario coloca su nombre y una página web le dice cual es su significado, de tal forma que el resultado lo comparte en ésta red social y lo presume a los demás. Cualquier persona con ciertos conocimientos (no avanzados) en programación puede hacer algo así; en realidad la programación es simple y ese simplismo denota la poca veracidad de ese juego (parte la cadena de la variable que tiene tu nombre en dos y le asigna un valor guardado en una base de datos, o en otra cadena). Pero la mayoría de los usuarios no son programadores, cierto, y tal vez no pueden lograr entender el contexto como yo lo puedo hacer; pero hay otras formas mucho más fáciles, no necesitan siquiera buscar fuentes y tiene que ver más con el sentido común y con un poquito de cultura.

    Juego nombres Facebook

    Primero: ¿Cómo puedes estar seguro de que cualquier página donde el formulario que te pide ingresar tu nombre está rodeado de publicidad, te va a arrojar la información correcta sin siquiera mostrar un link o enlace a una fuente de donde obtuvieron la información para desarrollar ese programa? ¿Cómo puedes estar seguro de la veracidad de la información de una página que por sus características hizo cualquier persona y no hay nadie, ni una empresa, ni un académico ni una fuente ni nadie respaldándolo? Este juego se ha viralizado tanto (no entiendo por qué) que seguramente viste a varios de tus amigos hacerlo (y de hecho si lo hiciste, fue porque alguien más lo hizo) ¿No te percataste de que las respuestas son casi iguales para todos? ¿O creerás que todos los nombres propios significan lo mismo?

    Este juego parte a la mitad todos los nombres para darle un supuesto origen etimológico (casi todos son «guerrero valiente», «caballero leal») ¿De verdad no tienes sospecha alguna? O asumes que todos los nombres son siempre una fusión de dos términos, no uno, ni tres; que Roberto proviene de «Rob y Erto», que Francisco proviene de «Fran» y «Cisco», y que el primer término es siempre es un sustantivo y el segundo término es un predicado ¡Por Favor! Por un ejemplo, el apellido «Godínez» se dice que proviene de «Godino», nombre muy utilizado por los Godos. Pero según este juego, su origen es árabe y significa ¡adivinen!: ¡Guerrero valiente! Es más, puedo poner «pendejo» o «lambiscón» y me va a dar su origen etimológico. Pero la gente se lo creyó lo suficiente que se viralizó.

    ¿Mi nombre es griego? Oralee, yo estaba seguro que su origen era germánico: Alberto. Visto en Facebook.

    Si la gente no tiene la mínima capacidad (o más bien no quiere tenerla, porque no creo que estemos hablando de retrasados mentales) para molestarse en verificar la fuente de la información que consume, entonces estamos en un problema. Hace un año, se crearon portales web falsos para desinformar a la población con respecto a notas políticas. Los portales estaban muy mal hechos y casi no tenían nada de información. Algunos tomaban el nombre de un diario conocido (por un decir reformadiario.com) y ni siquiera se molestaban en emular el sitio original, la gente se lo creía, los contenidos se viralizaban. -Ay Cerebro, claro que mañana va a llover chocolate, si lo dijo el Reforma.

    La misma historia ocurre con las cadenas de Whatsapp (algunas amenazan con comenzar a cobrar el servicio de esta aplicación de mensajería), basta con colocar encabezados como «apareció en CNN» o «lo vi en el Reforma» (sin ningún enlace de referencia) para que la gente se lo crea.

    Si creías que gracias al Internet y las redes sociales, estamos liberados de quienes nos quieren desinformar y manipular, posiblemente estabas muy equivocado.