Categoría: reflexión

  • No seas como José

    No seas como José

    Yo no tengo el gusto de conocer a José.

    Y no lo tengo porque José, en este caso es una persona hipotética, que dicen, tiene una vida propia porque no está posteando información de su vida en las redes sociales.

    jose

    Aunque en realidad no creo que postear acontecimientos en las redes sociales sea necesariamente reflejo de la falta de vida propia. Incluso ni siquiera se puede decir eso de quienes quieren llamar la atención.

    En realidad conozco gente que cae en el exhibicionismo en las redes sociales, y no le hacen falta amigos y gente que los quieran. En muchos casos ciertamente puede haber una relación con algún problema de índole psicológico (alguna pérdida, algún problema) como los que la gran mayoría de los mortales tenemos.

    Sí, me preocupa que mucha gente relacione su autoestima con lo que ve en las redes. Sobre todo por el sesgo cognitivo que produce la información posteada ahí, y que orilla a pensar a muchas personas que las vidas de los demás son mejores que las suyas. Las personas tienden a narrar su vida con base en acontecimientos agradables, y publican más bien poco de aquellos desagradables o que les hacen sufrir (que si los despidieron del trabajo, que si se pelearon, que si se sienten solos).

    Pero ese es su problema. ¿Saben?

    Y las redes sociales como Facebook fueron concebidas para eso, para que la gente interactúe y comparta sus momentos.

    La gente no comparte necesariamente por exhibicionismo, muchas personas lo hacen simplemente por compartir sus acontencimientos con los demás y es válido. Si una persona bajó 10 kilos y lo quiere postear ¿cuál es el problema?

    Y si lo hace en exceso, si realmente quiere llamar la atención porque tiene algún problema de autoestima, es muy su problema. Si es tu amigo tal vez podrías hablar con él. Si no lo es ¿cuál es tu problema?. Si te molesta, simplemente déjalo de seguir.

    ¿Y cuál es el problema con que las personas suban las fotografías de su nuevo bebé? ¿Y cuál es el problema con que suban la fotografía de su último maratón?

    En realidad, habrá que preguntarse que hacen en las redes aquellos que no están de acuerdo con que sus amigos suban imágenes de la radiografía del bebé, el nuevo empleo o su crítica sobre algún asunto político. Ese es el propósito de las redes. Si es tu caso, tal vez lo más prudente es que cierres tu cuenta.

    Porque no tiene sentido que estés usando un servicio del cual reniegas su dinámica.

    Cierto, hay personas que publican contenidos hasta el cansancio, hay quienes comparten contenidos desagradables o deprimentes, o quienes son demasiado exhibicionistas. Tan fácil es como dejar de seguir a esas personas, o bien, bloquear sus contenidos sin dejarlos de seguir para no herir susceptibilidades. Tan fácil como eso. Si estás harto de que tal persona suba fotos de su comida o quiera llamar la atención, ahí están las funciones para dejar de ver sus contenidos.

    ¿Por qué?

    Porque ellos tienen el derecho de usar su cuenta de Facebook como se les venga en gana. Aunque sea una persona lo suficientemente deprimida como para postear que tiene ganas de suicidarse.

    Porque las políticas de Facebook no los obliga a dejar de publicar ciertos contenidos porque a ti no te gustan. De hecho Facebook tiene un algoritmo que hace que las publicaciones de los usuarios más relevantes para ti (es decir, las publicaciones con las que más interactúas) aparezcan con más frecuencia en tu muro, con el fin de que la información que aparezca ahí sea la que más te interesa ver.

    Lo que quiere decir que posiblemente te molesta que tus amigos y gente con la que tienes algún tipo de relación (y no desconocidos que por alguna extraña razón los agregaste) publiquen cierto tipo de contenidos. Tal vez te molestan las frases como «No pain no gain» o «Es viernes y el cuerpo lo sabe» que un amigo tuyo posteó.

    elchapo

    Y es que hay que entender a las redes sociales como una extensión (no sustituto) de la vida real. Aún tomando en cuenta el sesgo cognitivo al cual me referí (que la gente tiende a postear información agradable de sus vidas en detrimento de la desagradable), la gente refleja mucho de quien es en sus redes.

    Y se sobreentiende que tú tienes amigos con los cuales tienes muchas cosas en común. Y por ello interactúas con sus publicaciones.

    Pero si estás en Facebook y esos contenidos te generan alguna molestia, posiblemente existan otras razones que no quieres aceptar.

    Posiblemente tú como José, te sientas sólo.

    Posiblemente tú como José, te sientas mal al ver los bebés de tus amigos mientras que tú ni novia tienes. O posiblemente te molesten los viajes de tus amigos cuando tú siquiera has salido del país porque tu sueldo es lo suficientemente miserable (producto de tu mediocridad profesional) como para irte de viaje.

    O posiblemente  a ti, como a José, te moleste ver a tus amigos correr maratones cuando tú ni tienes el hábito de salir a trotar.

    ¿O entonces por qué te causa tanto conflicto?

    José no es tan inteligente como pensabas que era, te han mentido.

    No seas como José.

  • ¿Qué es un chairo? Y lo que no es

    ¿Qué es un chairo? Y lo que no es

    Rogelio Villarreal afirmaba en una columna de Milenio que en los años 60 el término «chairo» se refería al adolescente que se masturbaba mucho y por ende siempre estaba distraído. En general, parece que ese es el origen de la palabra «chairo», de hacerse una chaqueta, «hacerse una chaira». Y en ese sentido uno podría pensar que ese término se usa haciendo referencia a una «chaqueta mental».

    ¿Qué es un chairo? Y lo que no es

    Cuando escuché por primera vez el término, lo hice por medio de un video de Youtube hace unos 4 años donde algunos de ellos mismos se hacían llamar con ese término. Éste no parecía ser tan despectivo como lo es ahora, y académicos de las ciencias sociales trataban de explicar a ese grupo como cualquier otra subcultura, que surge como respuesta a un entorno dado. Los chairos eran definidos como una suerte de neohippies con ideas políticas y económicas anacrónicas: Admiradores del «Ché» Güevara y Pancho Villa, quienes se oponen a la globalización y la economía de mercado porque asumen que ésta es la causante de todas las crisis. Tienden a practicar ritos e ideas ancestrales, utilizan vestimentas autóctonas y muchos de ellos fuman mariguana.

    Yo podría definir a un chairo entonces, como una persona tendiente a ser activista, muy idealistas desde la izquierda política, herederos del victimismo latinoamericano donde los españoles y los estadounidenses son los responsables de todas nuestras desgracias, que se oponen de alguna forma a la economía de mercado y al capital privado, tendientes a creer teorías conspirativas (en distintos grados), y que generalmente creen más en signos e ideales que en hechos y observaciones empíricas: Por eso es que tienden a no fundamentar bien sus argumentos.

    También en algunos de ellos (no en todos) suelo encontrar cierto halo de superioridad moral e intelectual, al encontrarse ellos en una postura adversa al sistema. En muchos casos tienen el tino de advertir sobre los problemas estructurales de determinada sociedad (que un país es corrupto, que hay una élite en el poder), pero no para explicar por qué éstos se producen, y menos para aportar una solución sensata.

    Esa actitud es muy típica dentro del activismo de izquierda, aunque hay que recordar que a diferencia de otros países (como Estados Unidos, y varias naciones de Europa), la derecha en México suele involucrarse poco en el activismo, y las expresiones de fascismo u otro tipo de populismo de derechas son relativamente escasas (no, no tenemos a un Donald Trump y tan solo grupos marginales como El Yunque). En esos casos donde sí existe, se suelen repetir los mismos patrones pero desde la derecha: Idealismo excesivo, teorías de la conspiración, nacionalismo, entre otros…

    También a los chairos se les suele considerar seguidores de López Obrador, aunque no necesariamente todos los seguidores de AMLO son chairos, y tampoco todos los chairos son seguidores de López Obrador (algunos lo ven más bien como parte del problema a combatir, y no como la solución).

    Pero esta etiqueta ha venido cayendo en una generalización con el tiempo.

    Es decir, muchos utilizan el término despectivamente para etiquetar a quienes se oponen fervientemente al gobierno actual; sobre todo por parte de aquellos que son afines a él.

    Por ejemplo, he visto que a periodistas o analistas como Jorge Ramos o Denise Dresser los llaman chairos (hasta a Ferriz de Con lo han llamado así alguna vez en las redes), cuando en realidad sus ideas están a favor de la economía de mercado y de la globalización. Pero así los llaman algunos por su mera animadversión al Gobierno, o bien, porque en algún momento pueden coincidir en algunos temas con los llamados chairos (por ejemplo, la Casa Blanca o Ayotzinapa) al tiempo que difieren en otros. Hacer esa relación es un error, como si etiquetáramos de la misma forma a los otrora rivales pro calderonismo y pro López Obrador porque los dos bandos ahora coinciden en su desprecio hacia el gobierno actual.

    Esta generalización es un tanto peligrosa, ya que se cae en el error de desacreditar a los opositores del Gobierno, dudando de su capacidad intelectual para emitir las críticas, o bien, relacionándolos con ciertos grupos de poder opuestos a quienes gobiernan actualmente.

    Por ejemplo, se cataloga como chairos a aquellos denominados «opositodo», quienes tienden a jugar un papel de confrontación directa contra algún gobierno, ya sea por medio del activismo o las redes sociales, pero que no necesariamente comparten los ideales nacionalistas anti globalización propios de los chairos.

    Y el problema de las etiquetas es que quienes las utilizan terminan siendo incapaces de ver las peculiaridades entre las distintas personas a las que le son adjudicadas. Juan y Paco pueden tener diferencias sustanciales en algunos temas, pero para Pedro son lo mismo porque a los dos los llaman chairos.

    De tal forma, un ferviente opositor al gobierno termina en el riesgo de caer en esa definición, aunque en realidad su perfil esté muy apartado del concepto original de lo que es un chairo.

    Es decir, el término que describía a una subcultura antiglobalización, ancestral y nacionalista, se ha reducido a ser un crítico del gobierno; incluso he escuchado afirmaciones como: – Ahora que tu partido (el PRI) ya no está en el poder, ya te volviste chairo, como si el mero hecho de ser opositor al gobierno fuera algo deleznable, cuando en una democracia es necesario que exista una oposición (política y ciudadana) al gobierno.

    P.D. Aprovecho este espacio para desearles un feliz año nuevo.

  • Ser capitalista y socialista al mismo tiempo

    Ser capitalista y socialista al mismo tiempo

    El capitalismo y el socialismo han sido los eternos rivales dentro de la teoría económica desde hace algunos siglos, y su eterna enemistad se hizo más patente al entrar en el terreno de lo político durante la Guerra Fría con la vertiente más extrema del socialismo. Se consideran opuestas porque uno defiende la libertad económica sobre la igualdad y otro hace lo contrario.

    Ser capitalista y socialista al mismo tiempo

    Los términos se han ido moldeando con el tiempo. Por ejemplo, no es lo mismo un socialista soviético de mediados del siglo pasado a un socialista europeo de nuestros tiempos, pero en realidad la esencia se mantiene intacta. El capitalismo pugna por la libertad económica, y el socialismo busca crear un mundo más igual y más justo.

    Entonces pensé. ¿Por qué capitalismo y socialismo deben de ser enemigos eternos?

    Si partimos de esos valores esenciales, posiblemente podamos encontrar un punto de inflexión donde ambas corrientes puedan coincidir. Muchas de las políticas socialistas han quedado en descrédito, pero no así su esencia. No porque el comunismo soviético y el chavismo hayan mostrado su inviabilidad significa que aspirar a un mundo más justo y humano sea inviable.

    Para tener un mundo más justo, donde la pobreza extrema pueda pasar a la historia, necesitamos no solamente redistribuir mejor la riqueza, tenemos que crear más riqueza. La historia nos ha enseñado que esta sólo se puede crear a través de la innovación y el desarrollo tecnológico, y también nos ha mostrado que la competencia entre empresas privadas ha sido el modelo más eficiente para hacerlo. Eso sí, sin ignorar el papel que puede tener el Estado en la investigación básica y como agente que pueda crear sinergia con las empresas e instituciones académicas.

    De hecho, a pesar de muchas inconformidades y a pesar de los defectos del sistema económico que prevalece, erradicar la pobreza extrema es una posibilidad y muy posiblemente vivas para contarlo. Y uno de los agentes importantes en esa lucha (porque es quien genera la mayor parte del dinero que se dona o se recauda vía impuestos para la campaña de United Nations Millennium Development Goals, que lidera estos esfuerzos) es la propiedad privada.

    Entonces, desde un punto de vista social, la competencia entre empresas privadas no es algo totalmente indeseable.

    Las empresas, en tanto tienen la capacidad de crear riqueza, de alguna forma colaboran para el bienestar de los habitantes de nuestro planeta. Naturalmente no pueden ser los únicos agentes: Los gobiernos y las instituciones no gubernamentales deben de jugar un papel muy activo.

    Por su parte, los gobiernos pueden implementar mecanismos de redistribución que no desincentiven la competitividad en el terreno privado, llegando un punto en que sea posible crear un ambiente propicio para la innovación y al mismo tiempo que los ciudadanos tengan garantizada una base sobre la cual partir, de tal forma que gobierno e iniciativa privada no se estorben entre sí, sino que se complementen.

    Por ejemplo, un gobierno que pueda garantizar la salud y educación a sus gobernados, crea las condiciones para que la iniciativa privada pueda contar con mano de obra calificada, o bien, que dichas condiciones fomenten la innovación y el desarrollo de empresas por parte de nuevos emprendedores (así fomentando la creación de nuevas empresas en vez de que el capital se concentre en un pequeño conglomerado privado). Un gobierno, proveyendo educación y una mejor salud, con la iniciativa privada que crea empleos, pueden dar mayor posibilidad para que los pobres aspiren a una mayor movilidad social. De tal forma que las generaciones subsecuentes tengan un rol importante en la sociedad y no se queden rezagados.

    En este escenario es donde el capitalismo y el socialismo pueden encontrar su punto de inflexión, donde la iniciativa privada cree la riqueza, y el gobierno se encargue de crear mecanismos para que más personas puedan aspirar a ella. En vez de redistribuir ésta directamente, los impuestos se deben utilizar para que una mayor parte de la población tenga más oportunidades.

    Así podríamos aspirar a vivir en un mundo donde puedan coexistir el emprendurismo y la justicia social.

    Y no hay que olvidar como es que las nuevas tecnologías cambian la dinámica la economía y la política. Ahora los ciudadanos podemos tener un poco más injerencia en el terreno de lo público y lo político gracias a Internet y las redes sociales. Del mismo modo tenemos mayor capacidad de «regular» a las empresas sin el brazo interventor del Estado al denunciar sus malas prácticas que pueden orillarlas a dejar sus nocivas prácticas a un lado al poner su prestigio en entredicho.

    Pero para llegar a ello tenemos que acabar con los dogmas. Tenemos que aceptar que las políticas socialistas tradicionales que pugnan por un Estado fuerte han fracasado no sólo una, sino varias veces. Y por otro lado también debemos de aceptar que el mercado no puede hacer la tarea sólo y que el progreso nunca podrá ser producto de la simplista proposición de «desaparecer al Estado».

  • 10 propósitos de año nuevo que ya deberías pensando hacer para el 2016

    10 propósitos de año nuevo que ya deberías pensando hacer para el 2016

    Técnicamente da lo mismo, el tiempo transcurrido entre el 1 de enero del 2015 y el 1 de enero del 2016 es el mismo que el que transcurre entre no sé, el 2 de marzo del 2015 y el 2 de marzo del 2016. Un año es una traslación de la tierra con respecto al sol; pero nosotros utilizamos estas propiedades físicas de nuestro universo para medir el tiempo, de tal forma que pueda ser cuantificable y medible. La forma en que lo hemos fragmentado hace que un fin de año o un inicio de año sea simbólico, y tenga un significado para nosotros porque hemos aprendido a medir nuestra vida en años.

    7 propósitos de año nuevo que ya deberías pensando hacer para el 2016

    Dicho esto, se entiende que desees enlistar una serie de propósitos para el año nuevo.

    ¿Los propósitos de año nuevo valen la pena? Y si lo valen ¿Los cumples? O más bien lo haces porque todo el mundo lo hace (y sí, todo el mundo los olvida a cabo de unas semanas, si no pregúntale al gerente de un gimnasio cuales son los meses que vende más suscripciones).

    Posiblemente no tengas ni idea de que propósitos cumplir, o repites los propósitos que cacarea todo el mundo: Bajar de peso, conseguir un empleo.

    El primero tiene que ver con el exceso de comida en la navidad, y el segundo, bueno, a menos que seas un post-adolescente mantenido por tus papás, siempre tendrás la urgencia de ingresar dinero a tu cartera.

    Yo voy a ir más allá de esos propósitos banales, obvios y cortoplacistas, y por eso te voy a proponer 10 cosas que puedes hacer el año que viene.

     

    1.- Cuidar tu cuerpo:

    Cuidar tu cuerpo

    Cuando te propones bajar de peso, insisto, lo haces porque después de tantos pasteles y pavos, te diste cuenta que hay algunos kilos de más en tu otrora esbelta figura y quieres regresar a tu estado anterior. Esto significa que vas a ir al gimnasio, y cuando veas que la báscula te otorgue cualquier resultado mínimo por mínimo que sea, o bien, hayas perdido esos kilos que subiste en navidad, lo vas a dejar.

    No me refiero a eso, me refiero a cuidar tu cuerpo de verdad, sin importar si tienes sobrepeso o no. ¿Te has dado cuenta de todo lo que comes? ¿Es nutritivo? ¿Te sientes sano?

    Posiblemente sea buena idea ir con un nutriólogo que te ayude a encontrar una dieta balanceada. No necesariamente para bajar de peso, sino para que tu cuerpo se alimente de cosas más sanas y balanceadas.

    De igual forma, deberías de pensar en hacer algún ejercicio físico y hacerlo un hábito; tal vez te guste correr o nadar, tal vez te guste jugar futbol y sea buena idea entrar a jugar a alguna liga amateur con tus amigos. La idea es que mantengas tu cuerpo sano todo el año y lo hagas una costumbre.

    En este apartado me puedo dar el lujo de incluir que necesitas tener un seguro de gastos médicos mayores y que tienes que ir a checarte con el doctor cada determinado tiempo.

     

    2.- Dejar de ver televisión:

    Dejar de ver televisión

    Las estadísticas son escalofriantes, los niños de nuestro país ocupan el vergonzoso primer lugar a nivel mundial, ellos pasan más de 4 horas pegados a la caja idiota viendo caricaturas que insultan su intelecto y programas que bajo el velo de la «educación» los desinforman (como La Rosa de Guadalupe).

    No estoy sugiriendo que dejes de ver televisión completamente. De vez en cuando ver alguna película, o tal vez algún partido de futbol o una serie (aunque para esto ya está Netflix) se entiende. Pero que no sea un aparato al cual recurres varias horas al día, las cuales podrías utilizar en actividades provechosas para ti.

     

    3.- Leer:

    Leer

    Y ya que vas a dejar de ver la tele, te darás cuenta de que dispondrás de mucho tiempo libre. ¡Qué mejor que adquirir el hábito de leer! La lectura es lo que separa a los ignorantes de quienes no lo son, y ésta te da muchas herramientas que te ayudarán a desarrollarte mejor como persona, en lo profesional y lo espiritual. En este sitio ya he hablado del tema, así que te recomiendo leer este artículo donde ahondo sobre la lectura y la cultura para que veas lo urgente que es para tu persona adquirir este hábito.

     

    4.- Aprender (o refinar) el inglés:

     Aprender (o refinar) el inglés:

    Si vivieras en 1960 cuando México era una economía relativamente cerrada al exterior y donde casi no había alternativas para informarse más que la televisión abierta, la radio y los periódicos, se entendía un poco más que no supieras inglés. En el siglo XXI, con Internet, la globalización y la continua transferencia de conocimiento, no saber inglés debería ser motivo de vergüenza y tal vez hasta de señalamiento por parte de la sociedad. Allá afuera hay muchas opciones para aprenderlo, así que no tienes pretexto.

    Posiblemente ya tengas ciertas habilidades con el idioma, y entonces tu propósito podría ser refinarlo. Tal vez ya no necesites ir a una escuela, pero sí puedes practicarlo más leyendo textos en inglés, asistiendo a clubes de conversación, o simplemente conociendo gente que hable ese idioma. Aunque ya tengas cierto dominio, practicarlo te abrirá más puertas.

    O bien, si ya lo dominas decorosamente, puedes pensar en estudiar otro idioma.

    Y posiblemente me digas que eres anti imperialista, que los gringos están atentando con nuestra soberanía. Pero lamento decirte que algunos de los textos de los ideólogos anti imperialistas, como por ejemplo, Noam Chomsky, sólo los encontrarás en el idioma anglosajón.

    El inglés es ya un idioma universal, no sólo por «razones imperialistas y hegemónicas», sino más bien porque es un idioma muy sencillo que aprender, más que el español, el alemán, y no se diga, el chino mandarín.

     

    5.- Estudiar:


    Estudiar

    Vivimos en un mundo cambiante donde aquello que funcionaba hace 5 años no lo hace ahora. Así como tu iPhone 4S cuya edad es de 4 años se encuentra en la obsolescencia, también te puedes volver obsoleto si no te educas continuamente.

    No, no basta con el título, no basta con que te digan «el Lic».

    Hay varias formas de hacerlo, lo más sencillo es comprar libros sobre tu profesión o incluso actualizarte en Internet (hay varias opciones gratuitas y de pago para hacerlo), pero si de verdad quieres que sea un propósito que valga la pena y no tienes compromisos tales como mantener a una familia o un muy buen empleo donde ya estás bien acomodado, posiblemente sería buena idea estudiar un posgrado, y si es fuera del país mejor.

    Sí, hay personas geniales que abandonaron la universidad para seguir sus sueños, pero eso no significa que es suficiente razón para desdeñar los estudios; porque vaya, lo más probable es que no seas genial, y además hay que recalcar que Bill Gates o Steve Jobs son personas que por su cuenta siguieron capacitándose, además de ser lectores voraces.

     

     6.- Viajar:

    Viajar

    Y ya que hablamos de salir del país, un propósito para este 2016 podría ser viajar, ya sea fuera de México o dentro del mismo país. Al igual que la lectura, viajar ayuda a incrementar tu cultura. Y si ya tienes la costumbre de leer, un viaje será todavía más gratificante porque te ayudará a entender más a las distintas culturas que vas a conocer.

    Y la idea es que ese viaje te enriquezca como persona, no que subas las fotos al «Feis» para que le presumas a tus amigos lo fregón que eres porque cruzaste el charco en avión, mientras exhibes emocionado tu foto en el Louvre porque «ahí grabaron el Codigo Da Vinci».

     

    7.- Adquirir un hobby:

    Adquirir un hobbie

    ¿Qué haces en tu tiempo libre? ¿Ver la tele? ¿Dormir? Seguro puedes hacer cosas que ayuden más a tu cuerpo y a tu espíritu. Aquí es donde viene la necesidad de adquirir un hobby. No sé, te puedes comprar una guitarra eléctrica o algún otro instrumento y aprender a tocar, coleccionar cosas, aprender fotografía, escribir, aprender a bailar, aprender a cocinar. Tienes muchas opciones.

    Eso hará que ejercites más a tu cerebro, y en algunos casos a tu cuerpo. Y no sobra decir que en una de esas, terminas profesionalizando alguno de tus hobbies mientras le dices adiós a tu aburrido y monótono empleo.

     

    8.- Socializar:

    Socializar

    El ser humano no se puede entender sin los demás seres humanos. Posiblemente tienes muchos años llevándote con la misma bolita de amigos de siempre con los cuales platican año con año de lo mismo. Sé que los estimas, y de hecho no te estoy sugiriendo que los dejes de frecuentar; más bien que también te abras y busques nuevos horizontes. Piensa en algo que te guste hacer, por ejemplo, jugar futbol, escuchar música o debatir sobre política,  y busca círculos de personas que sean afines a tus intereses.

    No falta decirlo, tu éxito profesional no sólo depende de tu inteligencia o tu creatividad; sino de la capacidad que tengas para relacionarte con los demás. Que un profesional sobresaliente se desarrolle sin contactos, es como tratar de correr un Ferrari sin gasolina.

     

    9.- Hacer a un lado a personas nocivas:

    Hacer a un lado a personas nocivas

    Tal vez te relaciones con personas que no abonan mucho a tu vida, posiblemente porque te sientes solo, o porque has desarrollado cierta codependencia con ellos. La muy manoseada frase de «más vale sólo que mal acompañado» es real, y seguirá siendo vigente.

    Creo que te habrás dado cuenta que ese tipo de gente te absorbe mucha energía, y al final del día te hacen sentir mal. Y ojo, con esto no me refiero a que «abandones a un amigo» porque cayó en depresión o la está pasando mal, eso sería muy egoísta y hasta cruel. Me refiero a aquellas personas negativas, que no te aportan nada: Personas egoístas, que no respetan tu dignidad, personas que te invitan a involucrarte en adicciones o en actos que te puedan dañar a ti y a los demás.

     

    10.- Ayudar a los demás:

    Ayudar a los demás

    Por el solo hecho de poder leer este artículo (que implica estar sentado frente a una computadora o un smartphone) debes de considerar que eres una persona privilegiada. Pero hay quienes no lo son, hay quienes pasan hambre, quienes tienen problemas.

    Un buen propósito podría ser involucrarte en una organización civil o hacerlo indirectamente para ayudar a las demás personas. Puedes preparar unos sandwiches y dárselos a los migrantes, o bien, puedes involucrarte en una organización, por poner un ejemplo, que lucha por mejorar la educación del país, a sabiendas de que la mala educación que reciben muchos mexicanos mantiene a un sector en la pobreza.

    Conclusión:

    Posiblemente no puedas hacer los 8 propósitos que te propongo al mismo tiempo (te llevaría mucho tiempo y esfuerzo implementar todos), pero sí puedes evaluarte como persona para determinar cuales son tus puntos débiles (tal vez eres muy ignorante o tu salud no es muy buena porque tratas mal a tu organismo) y así, elegir los propósitos que te puedan ayudar a ser mejor y a crecer.

    Nos vemos en diciembre de 2016, y ojalá me cuentes como te fue. Espero buenas noticias.

  • El recalentado y tú

    El recalentado y tú

    Posiblemente te agarré crud@ y te percataste de mi publicación mientras haraganeabas en Facebook consultando las publicaciones de tus amigos y seres queridos donde al igual que tú, festejaban el día de ayer con sus familias, seres queridos o amigos.

    El recalentado y tú

    Te levantaste de la cama a deshoras, tal vez haya algo de papel de envolver o algún moño tirado en el suelo de tu cuarto. Tal vez el sabor del tequila mezclado con pastel y pavo sigue en tu boca, la cual tienes que ir a lavar porque las bacterias se encargaron de hacer su trabajo durante la noche mientras dormías. Tal vez bajes a la cocina y te des cuenta de que sobró mucha comida y habrá que recalentarla para que no se desperdicie, con el remordimiento de la alta ingesta calórica que representan esos alimentos altos en grasas combinados con la pérdida de nutrientes posterior a su ingreso al horno de microondas. Disculpa si te he agarrado en estas condiciones donde tu cuerpo reposa física y mentalmente del desgaste físico y emocional el día de ayer.

    Ayer estabas feliz, estabas con tus seres queridos. Tal vez alguno de ellos ya no esté aquí, pero sabes que se encuentra contigo en espíritu; y tu amigo, tío, padre o madre ausente te reconfortan desde allá arriba y no te olvidan a pesar de haberse apartado físicamente. Tal vez fuiste el alma de la fiesta, o bien, guardabas silencio disfrutando y analizando en tu interior las conversaciones de los demás; eso depende de tu personalidad. Pero el hecho es que estabas ahí, con los tuyos, con quienes te han visto crecer, con quienes te han apoyado en los momentos más difíciles. Y sabes que a pesar de los momentos muy duros de la vida, ahí están, y que no todo es negro, y que no todo es triste.

    Mientras extraes ese pavo que recalentaste y que ha perdido un poco de su sabor original, reflexionas y llegas a la conclusión de que no estás sol@ cuando tus primos a quienes no has visto desde hace tiempo te preguntan sobre el acontecer de tu vida y sobre tus planes para después entablar una conversación; lo sabes incluso cuando esa enfadosa tía te pregunta por qué sigues en la soltería o que por qué no llevaste a la novia al festejo. A muchos de ellos posiblemente no los veas más de un par de veces al año, pero sabes que puedes contar con ellos cuando aquellas personas que presumen estar más cerca de ti, se apartan cuando ya no les es conveniente estar contigo.

    Y en esta fecha tan paradójica, porque la navidad trata de festejos, regalos, consumo y sólo un pírrico porcentaje sobre recordar el nacimiento de Jesús (algo así como si en tu cumpleaños todos se juntaran a festejar quien sabe que y nadie te diera tu abrazo); tan paradójica que en los adornos vemos a Vírgenes Marías y reyes magos mezclados con muñecos de Santa Claus y trineos, y todavía más paradójica porque muchas veces no somos conscientes de dichas paradojas… En esta fecha tan paradójica, tienes el privilegio de estar con los tuyos, y asumes que es la norma porque tus parientes, amigos y «contactos del feis» hacen lo mismo, cuando sólo trata de tus círculos cercanos. Pero no es así.

    Eres privilegiado porque muchas personas todavía sufren en estas fechas, tienen que pensar en que comer, están realmente solos, perdieron a sus seres queridos y sólo se tienen a ellos mismos. Están quienes no tienen salud y en vez de celebrar con sus familias, se encuentran conectados a un aparato del cual dependen para mantenerse con vida mientras los doctores deliberan si existirá una posibilidad para que puedan ser salvados. Están aquellos quienes han arruinado sus vidas, quienes tienen algún problema grave con drogas, quienes se han convertido en delincuentes o narcotraficantes que ya desconocen eso que llamamos «calidez humana» y han sido ultimados gracias a las peculiaridades de «su profesión», o los gajes del oficio.

    Mientras te terminas ese pavo que recalentaste, aprovecha para reflexionar y para darte cuenta sobre la privilegiada posición en la que te encuentras. ¡Por Dios! Recalentar un pavo mientras estás acurrucado con el suéter que tu tía te regaló es un privilegio que no muchas personas tienen.

    Porque ciertamente, puedes estar pasando un momento difícil, las cosas profesionalmente no van bien, la novia te dejó, alguna persona te traicionó. O hoy tal vez estés angustiado por los kilos de más (que podrás recuperar en pocas semanas con un poco de fuerza de voluntad) al tiempo que el obeso más grande del mundo (orgullosamente mexicano) ha fallecido en este 25 de diciembre.

    Y mientras bebes el vaso de leche con el cual acompañas el vaso recalentado, ponte a pensar: Tendrás la posibilidad de planear tu siguiente año: Un nuevo empleo, comprar un coche nuevo (o venderlo para irte de viaje y porque prefieres andar en bici o en camión, es más hipster), una maestría, una boda, una casa, un nuevo hobbie, conocer el mundo, una nueva pareja, o ayudar a la gente que no se encuentra en condiciones de planear años como tú. ¡Eres un privilegiado!

    Siempre recuérdalo, y más cuando el mundo se te esté cayendo encima.

    Y no te olvides de acabar de comerte el pavo…

     

     

  • El absurdo de Miss Universo

    El absurdo de Miss Universo

    Miss Colombia seguramente se encontrará muy triste, por algunos minutos había acariciado la gloria. El conductor del programa no leyó bien la tarjeta y pidió disculpas, pero el daño estaba hecho.

    El absurdo de Miss Universo

    Pero la belleza es un accidente.

    Así como lo digo, la belleza en su mayor parte viene dada por la configuración de los genes. Una menor parte, sí, viene dada por el cuidado que haga la persona de su cuerpo. Pero si la genética no ha sido complaciente con ella, no hay nada que se pueda hacer.

    En este sentido, concursos como los de Miss Universo premian a la genética, a una casualidad. Las participantes llevan regímenes de alimentación y ejercicio estrictos, pero estos lo llevan todas y de alguna forma todas cumple dicho régimen a cabalidad. Basta ver sus cuerpos para llegar a la conclusión de que todas se han tenido que alimentar bien.

    Entonces lo que queda es el carisma y sobre todo, la belleza. El carisma no es algo que se pueda poner a concurso, éste está dado por un sinfín de procesos que la mujer ha tenido que vivir durante su vida, y en cierta forma (sobre todo lo que toca a su temperamento) de nuevo, por los genes. Está esa otra parte donde a las mujeres se les enseña a tener porte y a saber caminar en la pista (o a disimular su falta de carisma con una artificial sonrisa), tal vez esto es lo único que se podría considerar digno de concurso, pero es tan sólo una pequeña parte.

    Se premia a la mujer como un objeto digno de ser calificado, se le califica con base en sus atributos físicos. Un concurso de este tipo no se podría equiparar, por ejemplo, con otro donde se premie al mejor pintor; porque en el caso de Miss Universo, la mujer no es el pintor sino el cuadro; y el cuadro no tiene mérito alguno, no se pintó sólo aunque a la mujer se le puede agradecer haber cuidado su figura y haber hecho lo propio con su rutina, como si hubiéramos agradecido al cuadro por conservar en buen estado su lienzo para que el pintor plasmara ahí la obra. Pero la corona no se le entrega a los genes, o a Dios. Se le entrega a la obra.

    Y con todo el respeto, una mujer no es un objeto.

    Al ver la escena donde le retiran la corona a la colombiana que creyó ser la ganadora por unos pocos minutos, pienso en los méritos. ¿Cuál es el mérito de una Miss Universo? La colombiana o la filipina quien terminó siendo, a la postre, la ganadora, llegaron ahí en gran medida por un accidente genético.

    No sólo eso, una Miss Universo no podría considerarse la persona más bella del planeta porque para entrar a este tipo de concursos, ella eligió entrar al medio para competir, dejando del lado a un sin número de mujeres que podrían considerarse más hermosas que no tuvieron interés en participar y ni siquiera se les vino a la mente hacerlo alguna vez.

    Después, las participantes son premiadas como resultado de las calificaciones de un jurado, quien las evalúa con base en un juicio subjetivo. Es decir, el jurado no representa la media de la opinión de los seres humanos que viven en la tierra; si levantáramos una encuesta global, posiblemente arrojaría un resultado diferente a la deliberación del jurado. Luego tendríamos que agregar que el concepto de belleza es diferente en las distintas culturas.

    Entonces, por ejemplo, sentirnos orgullosos al ver a Ximena Navarrete (con el respeto que merece ella) ser coronada es casi un absurdo. No estamos premiando mérito alguno, sino más bien un accidente genético. Sí, Ximena se preparó, hizo los regímenes que había que hacer, participó en eliminatorias, pero en ese sentido, todas las concursantes llegan en las mismas condiciones. Es como decir que Guadalajara (de donde es oriunda ella) puede ostentar superioridad sobre las demás ciudades porque se considera cotidianamente que la ciudad tapatía tiene a las mujeres más bonitas. Pero «Guadalajara» ni como ciudad, ni como sociedad, ni como resultado de sus políticas públicas o procesos de desarrollo o innovación obtuvo ese «reconocimiento», sino más bien fue resultado de varios accidentes, tanto genéticos, geográficos, como históricos.

    Entonces llegamos a la conclusión de que Miss Universo no es un concurso que tenga que ver con el mérito en su mayor parte, sino con un accidente.

    119a7-meganyoung1

    Y entonces considerar a Miss Universo como el concurso más importante para premiar a una mujer, es asumir la postura sumisa histórica de la mujer. Porque ese premio consta de hacer juicios de valor con base a una accidente y no a un mérito. Se premia a la mujer como un agente pasivo (objeto) y no como un agente activo (iniciativa propia).

    Luego entonces, las mujeres ganadoras siguen cumpliendo su papel de objeto. Con su belleza «decoran» eventos importantes donde pululan las élites económicas de las naciones y aparecen dentro de la propaganda mediática. Aunque cierto, no son inexistentes los casos donde deciden dar un paso allá y aprovechan su visibilidad mediática para realizar actividades por iniciativa propia.

    El premio más importante para la mujer debería ser alguno donde se premie su iniciativa propia, donde se reconozcan sus méritos. Cierto, los hombres admiramos la belleza de las mujeres, pero eso no es algo que se debiera someter a un concurso, sobre todo porque al final, los juicios que hagamos de la belleza de una mujer son subjetivos, por más estereotipos que los medios nos pretendan imponer.

    Las mujeres que deberían de ser reconocidas son aquellas que logran destacar y hacerse un espacio. Aquellas que brillan por su valía, por su esfuerzo, y no por su configuración genética. Una mujer no debería de presumirse como objeto de un concurso o de algún tipo de propaganda (visita a México, nuestras playas, nuestras mujeres), y menos se les debería de exigir un estándar casi inalcanzable de belleza, como si ésta fuera más importante que todos sus demás atributos, provocando en la sociedad un sin fin de mujeres anoréxicas y bulímicas.

    Porque al final del día, una mujer es mucho más que una cara bonita y un «cuerpo bien dotado».

  • La estarguarización de la cotidianidad

    La estarguarización de la cotidianidad

    Irrumpe de golpe.

    La estarguarización de la cotidianidad

    Todos empiezan a hablar de ello, los medios modifican temporalmente sus logotipos para subirse al barco (o al tren del mame como se le dice ahora), los memes que estaban de moda quedan opacados (o se adaptan en su peculiar forma al bombardeo propagandístico, como puede ser una camioneta dibujada dirigiéndose a la estrella de la muerte). Los más fánaticos reservan con antelación sus boletos de cine para llegar disfrazados con una suerte de réplica de los sables (que hay que decirlo, no tenemos la tecnología para emular una réplica exacta), o se disfrazan de Chewbacca.

    Sí, la conversación planetaria gira en torno a Star Wars.

    Y como si estuviéramos en campaña electoral, algunos ya han comenzado a perder amigos por discusiones acaloradas en las redes. Y no se trata de alguna discrepancia o diferencia política (nosotros los del lado oscuro de la fuerza, sí sabemos gobernar). Se trata más bien de los spoilers. Star Wars es algo tan esperado por muchas personas, que lo peor que les pudiera pasar, es que se enteraran del final de la película por medio de un comentario de Facebook.

    Y lo entiendo, Star Wars es una saga muy bien hecha cuya aparición implicó un parteaguas en la cinematografía (sobre todo refiriéndonos a las 3 primeras entregas). Basta ver dichas obras publicadas a finales de los años 70 y principios de los 80 cuyos efectos especiales parecen más contemporáneos. Los personajes causaron mucha empatía, y la historia recreada en un futuro distópico alternativo tiene los suficientes paralelismos con la vida real para que la gente se sintiiera identificada con ella. George Lucas supo crear un muy buen balance entre lo fantástico y lo real. El entorno es la fantasía, el ser humano es el mismo; es la imperfección del ser humano en otro mundo.

    No importa que sea absolutamente imposible viajar más rápido que la luz. Nada en el universo puede viajar más rápido que la luz. No importa tampoco que en las entregas no se respete la teoría de la relatividad de Einstein ni su paradoja de los dos gemelos. Nadie envejece más rápido que otro después de viajar a tan exorbitantes velocidades. Aunque si tomamos en cuenta que se trata de un universo alternativo, ante la posibilidad de la existencia de distintos universos donde cada uno está regido por sus propias leyes, podría existir una ínfima y extremadamente remota posibilidad de que en otro universo pudiera plantearse un mundo como el que relata la película.

    A veces creo que el humano puede ser lo suficientemente estúpido como para aficionarse a propuestas banales y huecas. Star Wars no es uno de esos casos, puesto que en mi particular punto de vista, se trata de una obra maestra, de una de las historias de fantasía mejor contadas que pueden ser disfrutadas tanto por un niño como por una persona interesada en el comportamiento del ser humano (psicología) o en el comportamiento de los humanos en su conjunto (sociología, política).

    Star Wars es una de las pocas veces en que justifico el comportamiento del ser humano en masa promovido por un producto para comercializarse. Star Wars es un producto bien hecho que a pesar de toda la propaganda que le acompaña (y a pesar de que las sagas que aparecieron hace una década no tuvieron la calidad de las primeras), logra venderse por sí sólo y por sus propios méritos.

    Claro, exceptuando aquellos a quienes su fanatismo desmedido los hace comportarse irracionalmente.

    Hoy todo el mundo habla de la obra (que por cierto, no había visto la nueva entrega al terminar de escribir este artículo), los aventajados intentan explicarle la trama de la historia a los neófitos (el 99% al 1% como dicen), porque no haber visto los primeros 6 capítulos supone una desventaja. Algunos otros tratan de crear relaciones entre la obra y la vida cotidiana: Que si Peña Nieto es menos popular que Jar Jar Binks; o bien, alguien recrea las carátulas de los discos de rock más importantes con motivos de Star Wars.

    Y sí, mucho mejor que se hable de Star Wars que de Big Brother. Así sé que todavía tengo razones por no perder la fe en nuestra especie.

  • Yo, y mi experiencia en el consejo de Mural (Periódico Reforma)

    Yo, y mi experiencia en el consejo de Mural (Periódico Reforma)

    Para los que no son de Guadalajara y no conocen bien como se integra el Grupo Reforma, nada más hago la aclaración. Esta organización tiene 3 diarios: El Norte en Monterrey, el Reforma en la Ciudad de México (y no Distrito Federal porque nuestra capital ya no se va a llamar así) y Mural en Guadalajara.

    Yo, y mi experiencia en el consejo de Mural (Periódico Reforma)

    Bueno, el Grupo Reforma tiene la peculiaridad de tener consejos editoriales, pero ¿qué es un consejo editorial?

    Lo explico de una forma sencilla. Los consejos editoriales están conformados por gente ajena al organigrama del diario, quienes generalmente son lectores, líderes o especialistas en determinada sección. Esto es, cada uno de los diarios de Grupo Reforma tiene un consejo por cada sección de dicho diario (por ejemplo, comunidad, negocios, cancha, etc). Yo tuve el honor de formar parte del consejo de la página web www.mural.com.

    Cada consejo dura un año, y quienes terminan suelen recomendar a los consejeros que formarán parte el siguiente año. Eso sí, los recomendados deben de pasar por un filtro y el diario decide a cuales de los ellos invitar.

    No recuerdo haber visto este modelo en algún otro diario, y en lo particular creo que éste es un modelo interesante; sobre todo por la retroalimentación constante que recibe el diario de los líderes de opinión de la ciudad a la cual informan. Algunos me podrán decir que básicamente la idea es ahorrarse algunos pesos estudios de mercado cuantitativos y cualitativos para conocer la opinión que tienen sus lectores, afirmación un tanto vaga y estrecha.

    Yo pienso que es algo bastante más amplio, creo que esta dinámica implica para el diario una mayor apertura hacia sus lectores. A diferencia de los market research donde mediante una batería de preguntas se les pregunta a los encuestados sobre la opinión de un tema, los consejeros pueden incidir de forma activa en los contenidos del diario. Un encuestado sólo emite una opinión, un consejero tiene iniciativa.

    Y en este año en el cual tuve la oportunidad de participar, si algo fue una constante y la regla, fue la apertura del diario a nuestras opiniones. Muchas de nuestras sugerencias fueron implementadas, y varias de nuestras críticas (algunas muy duras) fueron tomadas en cuenta. Es algo grato ver tu propuesta implementada en el sitio web (o en alguna sección) el día o la semana siguiente.

    El diario tiene sus virtudes y sus defectos; pero a la fecha, me atrevo a decir que de los diarios tradicionales, es el que actualmente menos «compromisos políticos» tiene y el que crea contenidos con mayor libertad. De cierta forma la figura de los consejos abona a que esto sea así. La esencia de las organizaciones (tanto empresas, comunidades, gobiernos o naciones) se debe en mucho a su estructura, y creo que este formato le ayuda al diario a mantener cierta frescura.

    Para quienes formamos parte del consejo, esta experiencia fue muy gratificante. Asistimos una hora cada dos semanas, y mientras los meseros nos servían un buen desayuno, los consejeros en un ambiente muy cómodo y amigable debatíamos, inquiríamos, sugeríamos, criticábamos y llegábamos a conclusiones. Quien estaba al frente del barco (primero fue Sergio, luego llegó Alan; los dos, cada uno en su tiempo directores del sitio web) tomaba apuntes de nuestras sugerencias, para avisarnos la siguiente semana que se había implementado, que no, y cuales propuestas estaban en stand by.

    Yo me siento agradecido con la sincera apertura del periódico en un país donde estamos acostumbrados a simular y donde la libertad de expresión se está viendo comprometida. Siempre nos hicieron sentir con hechos que nuestra opinión era muy valiosa.

    Y no sobra volver a decir que fue una gran experiencia.

    Y los desayunos muy deliciosos.