Categoría: reflexión

  • Tanque vacío ¡por favor!

    Tanque vacío ¡por favor!

    Tanque vacío ¡por favor!

    Hoy veo a una ciudadanía enojada, arrojada en cólera. Tienen razón para estarlo, un fuerte incremento a la gasolina no es algo que agrade a nadie. Menos cuando las razones a las que esta decisión obedece no tienen justificación alguna más que llenar las arcas de un gobierno que no trabaja para sus ciudadanos, un gobierno que ya está planeando estrategias de corte asistencialista -y que requieren de dinero del erario público- para tratar de ganar las elecciones venideras. 

    A esto hay que agregar el desabasto que es resultado de lo mismo. Personas que tienen que formarse para poder ponerle un poco de gasolina al auto y puedan desplazarse, mientras las autoridades (como ocurrió en San Luis Potosí) estaban asistiendo a los XV años de Rubí. La gente tiene todo el derecho a estar enojada, aunque a veces fallen un poco en la interpretación de aquello que está sucediendo.

    Por ejemplo, a diferencia de lo que muchos piensan y de lo que algunos políticos -dizque progresistas- quieren hacer creer, el alza a la gasolina y el desabasto no son producto de la Reforma Energética, ni a que le «vamos a entregar Pemex a las transnacionales»; no es culpa del neoliberalismo, sino de la Reforma Fiscal que planteó el PRI junto con el PRD. Por el contrario, lo que ocurre es que a nuestro flamante gobierno se le ocurrió gravar la gasolina con ese impuesto especial llamdo IEPS que representa el 26% del total del consumo. Como un amigo mío economista lo explica, así se divide el costo de la gasolina:

    a) 43% como Precio de referencia internacional.
    b) 26% de Impuesto Especial a la Producción y Servicios (IEPS).
    c) 14% de Margen comercial, mermas y costos de transporte.
    d) 17% por Impuesto al Valor Agregado (IVA) más otros conceptos.

    Es decir, si ese impuesto no existiera, al liberar el costo de la gasolina a precios de mercado éste sería todavía más bajo de lo que la gasolina cuesta actualmente. No es culpa de la Reforma Fiscal, ni de las transnacionales, sino del PRI y del PRD que diseñaron ese bodrio llamado Reforma Fiscal, y claro está, del gobierno de Peña Nieto.

    Supongo que el gobierno espera recaudar más dinero no sólo por el impacto de la economía y política mundial, sino por la ineptitud del propio gobierno que ha manejado mal las finanzas de este país.

    Podría «entender» este incremento si tuviéramos a un gobierno cuyo trabajo fuera palpable, donde los ciudadanos puedan percatarse de la inversión cuando salen a la calle, donde hay servicios dignos. Pero no hay eso, en realidad tenemos a varios gobernadores que desfalcaron estados y que el Gobierno Federal hace como que persigue después de estar varios años consintiéndolos.

    Si el gobierno tuviera sus finanzas sanas y fuera responsable, posiblemente la gasolina no necesitaría estar gravada con este impuesto.

    Entiendo completamente -disculpen por la majadería que diré- que los ciudadanos sientan esto como una patada en los huevos.

    Algunos plantean como manifestación que la gente llene su tanque antes del primero de enero y que los siguientes 3 días no carguen gasolina. En realidad, creo que el impacto que tendrá dicha manifestación será mínima sino es que nula. Primero, porque podrían incluso agravar el problema de desabasto, y porque si piensan castigar al gobierno de esa forma, la realidad es que sólo perderán la diferencia del IEPS de un año a otro en una sola carga. De hecho, incluso sin «castigo», muchas personas «yo me incluyo» llenamos el tanque en vez de hacerlo en enero para que «nos saliera un poco más barato».

    En ese caso, me parecería un poco más sensato lo siguiente y  que seguramente no generará tanta convocatoria por la indisposición de algunas personas para usar el transporte público -en algunos casos porque lo suficiente malo e ineficiente como para que sea opción-: dejar de usar el auto durante un tiempo, puede ser una semana por ejemplo; y en vez de eso usar la bicicleta, el transporte público, o si es posible, trabajar desde casa. De esta forma el impacto económico sería mucho mayor. Y sí, de una vez eso ayudaría a desincentivar a que sea un poquito, la cultura del automóvil en el país donde los carros per cápita superan el de algunos países desarrollados.  

    Bueno, en realidad mi propuesta sólo serviría para que aprendas a no depender tanto del coche, aunque tan sólo una semana no creo que ayude de mucho. 

    El gasolinazo no es tanto una «medida impopular pero necesaria» sino más bien reflejo de la ineptitud del gobierno de Peña Nieto, que observa pasivamente como el país se le cae a pedazos, un país de simulación, de improvisación y de parches. 

    Pobre México, tan lejos de Dios, tan cerca de los 13.40 por litro de Magna. 

  • ¡Así que tú fuiste a los XV años de Rubí! Parte 2

    ¡Así que tú fuiste a los XV años de Rubí! Parte 2

    ¡Así que tú fuiste a los XV años de Rubí! Parte 2

    Después de ver lo que aconteció el día de los «famosos XV años de Rubí», me veo obligado a escribir un segundo artículo. En el primero de alguna forma concluí que no consideraba tan reprobable el «mame» en el cual la gente le dio difusión a este evento y lo hizo suyo, y en ese sentido sigo pensando lo mismo. Hay manifestaciones que son mucho más degradantes y que no reciben el mar de críticas que recibió este fenómeno. 

    Pero aquí yo sí quisiera hacer una distinción. Por un lado, el puro fenómeno de las redes sociales, que no se me hace algo diferente a todos los demás fenòmenos que en redes ocurren; y por otro lado, el tratamiento que este fenómeno ha recibido por parte de medios de comunicación, empresas, políticos, y demás personas, que desde el oportunismo, buscaron obtener un provecho. Ya de inicio, arruinaron el festejo de la pobre joven.

    Parecerá algo demasiado frívolo hablar del tema, pero no lo es, porque refleja mucho sobre el papel que los medios de comunicación y la clase política tienen dentro de la sociedad mexicana. 

    Me impresiona, y de mala manera, la cobertura mediática que ha recibido este acontecimiento. Es cierto que es un fenómeno viral, pero sin trascendencia alguna más que la enorme difusión que recibió. Bastaba tal vez algún reportaje sobre como éste fenómeno social tuvo impacto en redes sociales. Pero los medios se empotraron en el evento como si se tratara del evento del año, dejando al lado cualquier manifestación de ética periodística a un lado.

    Vimos coberturas en vivo, entrevistas a Rubí, a quien junto con #LadyWuu, trataron como fenómenos de circo. Hasta algunos de esos medios «más serios» le dieron más importancia de lo que el evento debería de tener. A un fenómeno inocuo lo banalizaron hasta al cansancio, crearon una telenovela a partir de lo que era una simple trivialidad. Fue una vergüenza lo que vi ayer.

    La prensa, por ejemplo, acosó a Rubí hasta arruinarle su festejo. ¿Dónde está la ética periodística? ¿Qué no pueden entender los medios de comunicación que se trata de una joven de 15 años que no tiene experiencia alguna con medios y que deseaba pasarla bien en sus 15 años? ¿Esa es la calidad de prensa que tenemos en México? 

    Pero el papel de los políticos fue lo más lamentable, no sólo por tratar de colgarse de la imagen de la joven para ganar fama, sino porque recurrieron al erario público para poder hacerlo. Desplantes vergonzosos que explican por qué la clase política mexicana se encuentra en una profunda decadencia. Ahí están los gobernadores y alcaldes de pacotilla, ofreciendo transporte a los curiosos, asistiendo al evento mientras que su entidad sufre por el desabasto de gasolina; ahí está el infame Layín, el que «roba poquito», regalando un automóvil a la quinceañera. Oportunistas que pueden caer bajo con el único fin de amasar poder. 

    ¿Esas son las estructuras que sostienen al país? ¿Esa es nuestra prensa? ¿Ese es nuestro gobierno? ¿De verdad?

    Por eso digo que lo menos malo de todo esto es el fenómeno en sí, el de los usuarios que se «subieron al tren del mame», no los aplaudo, pero fenómenos como estos ocurren en muchas latitudes del mundo. Esto, la otra cara de la moneda, y lo que sí parece distinguirnos, es lo más lamentable. Medios sin rating y políticos sin legitimidad que tienen que prostituirse de esta forma tan penosa. Empresas sacando provecho de la joven para hacer campañas de marketing. 

    Dentro de todo este fenómeno viral, lo más trascendental, por decirlo, era que la quinceañera pasara un buen día, y ni siquiera se preocuparon por eso; usaron a la joven y a su familia, en algunos casos se burlaron de ella y la ridiculizaron. Que uno de los que concursaron por la chiva haya muerto resultó ser una trivialidad; que Rubí estuviera espantada por todo lo que ocurrió también lo fue.

    Y hay que hablar de esto, aunque estemos hasta la madre de Rubí, porque ésta es nuestra realidad, éste es nuestro país. A mí me da lástima, quienes tienen poder -sea político o mediático- a la mano sean tan carentes de principios y puedan caer tan bajo.

    A nadie le importó que los padres le dieran a su hija un festejo de 15 años gloriosos, con todas esas costumbres que el hipster-urbano-comelikes puede no terminar de entender, pero que para ellos significan mucho y le dan mucho sentido a su festejo. No, esos carros o esos boletos no tuvieron ese fin, sino el del colgarse de un evento que para Rubí significaba mucho…

    … y ese es México. 

  • ¡Así que tú fuiste a los XV años de Rubí!

    ¡Así que tú fuiste a los XV años de Rubí!

    Muchos quisiéramos que nuestra sociedad, la mexicana, fuera una más crítica, participativa, responsable, que leyera y se informara más. Vaya, que sean mejores ciudadanos. La realidad es que México está muy lejos de ser eso, aunque no se puede ignorar que de pronto hay manifestaciones esporádicas donde el mexicano intenta organizarse y cambiar su entorno.

    ¡Así que tú fuiste a los XV años de Rubí!

    Cuando apareció este extraño fenómeno difícil de explicar llamado «Los XV de Rubí», caí, como muchos, en la tentación de preguntarme por qué la gente participa en estos fenómenos en vez de, no sé, organizarse por hacer algo en beneficio de la sociedad. Luego, después de razonar sobre el tema, llegué a la conclusión de que el fenómeno de «Los XV de Rubí» no tiene mucho que ver con que la sociedad se organice para no sé, defender sus derechos. ¿Por qué?

    Primero, porque el propósito es muy diferente. Una cosa es el activismo y otra cosa es la diversión, y ambas cosas no son excluyentes ni una cosa debe de privar de la otra. Es decir, la gente no va a los XV de Rubí en vez de manifestarse, no sé, para deponer a Peña Nieto; más bien la gente va muy independientemente de si fue o piensa ir a manifestarse para deponer a Peña. El reclamo solo sería válido si ambos eventos coincidieran en fecha, lo cual no es el caso.

    El «tren del mame» de los XV años de Rubí no tiene nada que ver con el hecho de si la gente es crítica o participa de forma activa. Quienes van lo hacen por diversión o tal vez hasta por morbo. Si el argumento fuera válido, entonces podría pedir que se cancele la cartelera de conciertos del siguiente año -sí, incluyendo a Metallica-, porque «no puedo entender por qué la gente se junta para ver una banda de rock en vez de marchar por sus derechos», como si la gente no se pudiera entretener hasta que México haya terminado con todos sus problemas.

    Siendo sinceros, a mí me daría una tremenda flojera ir a ese evento, peor aún, manejar y gastar gasolina, pero son mis gustos, el fenómeno no me llama para nada la atención y no tiene ninguna importancia para mí, no le «encuentro el chiste». Supongo que la gente quiere ir para ser parte de un acontecimiento, que ciertamente y de forma objetiva, su único valor consiste en ser un fenómeno mediático, o más bien, el fenómeno mediático creado desde las redes sociales y creado por los usuarios. Tal vez en ello resida la importancia, que los usuarios de redes sienten que el fenómeno es suyo y que ellos hicieron grande, y no una creación de Televisa o alguna entidad externa. 

    Segundo, porque a diferencia de otros fenómenos o contenidos, los XV años de Rubí no promueve antivalores, se trata de un fenómeno inocuo. Es decir, el evento no tiene algo «de valor» pero tampoco es «basura». La gente no se está organizando para hacer un megabaile de reaggeton donde todos van a cantar al unísono letras misóginas repegando sus cuerpos con mujeres a quienes ven como objeto de placer sexual, tampoco van a ver un maratón de la Rosa de Guadalupe, o a hacer polémica con el penoso caso de la Lady Coralina

    Pienso que Álvaro Cueva, a quien critiqué duramente el artículo pasado por una nota suya que me pareció algo lamentable, tiene razón cuando dice que ese fenómeno puede ayudar a que muchas personas conozcan un poco más a aquellos sectores de la sociedad con los que no suelen convivir y que en muchos casos ni conocen, que es diferente a esa caricaturización que suelen hacer de ellos los medios de comunicación. 

    Entiendo la frustración, muchos quisiéramos ver una sociedad muy involucrada en los problemas que realmente importan, y al ver este tipo de eventos nos preguntamos ¿por qué sí los XV años de Rubí y no la marcha por sus derechos? Pero el problema a mi parecer no es que la gente SÍ vaya a los XV años de Rubí, sino que NO se involucre y no participe en los temas que importan. 

    Lo que sí puede y debe estar sujeto a críticas es el trato que muchos le han dado a este evento. Aquí incluyo gobernadores, medios de comunicación y empresas que se han aprovechado de un fenómeno viral para obtener un beneficio. Se me hace inaceptable que gobernadores como Eruviel Ávila usen recursos del erario público para montarse en el «mame», que partidos políticos ofrezcan llevar a curiosos al evento, o que algunos promotores traten de exprimir el fenómeno y se aprovechen de la propia familia -tengo entendido que Televisa estaba pensando en hacer un capítulo del tema para la Rosa de Guadalupe-. Se me hace detestable como algunos medios tratan a estos fenómenos -y sobre todo al #LadyWuu, cuyo único mérito es decir Wuu- como fenómenos de circo y no les tengan ningún respeto. 

    https://www.youtube.com/watch?v=YlKgBD733tY

    Pero también es preocupante que algunos, bajo el manto pseudointelectual, afirmen que este hecho es una cortina de humo perpetrada desde no sé donde para que la gente ignore lo que realmente importa como el aumento de la gasolina, como si fuera una especie de nuevo chupacabras; y bajo este argumento pretendan sentirse moralmente superiores a los demás: – mira camarada, el gobierno nos está manipulando, no te dejes manipular, no seas tonto-. 

    Los XV años de Rubí no lograrán que el país avance, pero tampoco provocarán lo contrario. Sí, muchos quisiéramos que una causa social adquiriera los alcances de los XV años de Rubí, pero si queremos tener una sociedad participativa e involucrada creo que recriminar a quienes asistieron al evento no es una buena idea, y pienso que tenemos que concientizar a la gente de otras formas, empezando con el ejemplo. Construir una sociedad participativa y responsable es una tarea difícil que requiere mucho esfuerzo y dedicación, no críticas sin ton ni son en redes sociales. 

  • Ser un poser intelectual

    Ser un poser intelectual

    Ser un poser intelectual
    Imagen: oxforddictionaries.com

    La pose intelectual es una constante en nuestra especie, pose que posiblemente se volvió más notoria desde la Ilustración cuando el conocimiento pasó de ser algo que estaba dado a algo que el individuo podía buscar. Es ese sábelotodo, el que presume de sus conocimientos y de su estante poblado de libros que no cualquier persona puede leer. 

    Los snobs o los posers intelectuales tienen algo que no toda la gente tiene y por eso sienten que son merecedores de una superioridad moral. Digamos que de alguna forma se esmeraron en adquirir cierta cultura y cantidad de conocimiento suficiente para poder asumir esa pose.

    Para explicarlo de una forma más sencilla, pensemos en una persona que decide ir al gimnasio porque se siente débil. Después de varios meses de gran esfuerzo, se dará cuenta que tiene los pectorales marcados y ya tiene panza de lavadero. Eso hace que su autoestima suba no sólo porque al estar más fuerte se sentirá más seguro de sí mismo, sino porque con ese nuevo cuerpo se verá más atractivo y podrá tener más éxito con el sexo opuesto. Esta persona usará ropa (como camisas apretadas) para lucir su cuerpo porque le representa una ventaja: más seguridad y más atracción.

    Algo similar pasa con la gente que ejercita su intelecto. Quien suele gustar de películas de arte, quien escucha música clásica o lee filosofía tuvo que ejercitar su intelecto previamente para poder apreciar en su máxima expresión aquello que disfruta. En este sentido no es un error decir que Mozart es superior a Don Omar o que Nietzsche es superior a Paulo Coelho; los primeros requieren de más preparación para ser apreciados. Quienes no han ejercitado su intelecto posiblemente no puedan terminar de apreciar la música de Mozart -puede que les llegue a agradar su música, pero no como se debe disfrutar una pieza clásica-, o tendrán dificultades para digerir cierto tipo de literatura. 

    Pero los recursos que ha adquirido el ahora intelectual -o aspirante a- son más abstractos y más difíciles de percibir que los que adquirió el que se puso a levantar pesas. Cualquier persona puede darse cuenta del cuerpo musculoso de quien fue al gimnasio. Mientras el individuo no esté ciego o tenga un muy severo retraso mental se dará cuenta que el individuo que tiene enfrente es un individuo fuerte; en cambio, una persona que no tiene cultura tendrá problemas para determinar qué tan culta es aquella persona que tiene enfrente. Si bien, podrá darse cuenta que tiene cultura porque usa un lenguaje más complejo, habla de temas que no entiende o su carrera profesional lo da a entender, necesitaría poseer el conocimiento que el otro, a quien juzga, tiene, y un poco más para poder hacer un juicio más acertado de que tan culto es.

    Además, mientras que el fuerte siempre será más fuerte que el débil, el culto no siempre tendrá más conocimiento que el ignorante en todos los casos. Es decir, el culto no siempre será más culto en todo que el ignorante ni viceversa.

    De esta forma, quien posee conocimiento y cultura, y sobre todo, si tiene una autoestima baja que lo orille a usar, como mecanismo de defensa, una pose de superioridad moral, tendrá que insistir mucho en que es culto, con todo y que esa arrogancia no le permita ser más cultivado de lo que ya es -la necedad siempre obra contra el intelecto-. Pero a la vez, quien tiene una mente sana y no necesita mostrar sus recursos para sentirse superior a los demás, tendrá que también insistir un poco por sentido de supervivencia, de la misma forma que un vendedor tiene que mostrar sus habilidades de venta en un trabajo.

    Una persona que tienda a ser culta -porque creo que ya entendimos que no hay ni absolutamente cultos o absolutamente ignorantes- leerá con más probabilidad a Nietzsche en vez de Paulo Coelho, y posiblemente escuchará a Mozart en vez de escuchar reaggeton. La gente asume que la gente que quien escucha reaggeton o lee a Coelho es más ignorante porque para disfrutarlos y elegirlos sobre Mozart o Nietzsche no tuvo que hacer un esfuerzo mental. El poser intelectual entonces dirá: «yo sí me esforcé para tener gustos refinados, el reaggetonero no lo hizo, por lo tanto soy superior a él».

    Pero de la misma forma está cayendo en una generalización -generalizar también puede obrar contra el intelecto-. Posiblemente sí, haya cierta tendencia donde quienes leen libros de autoayuda o escuchan reaggeton tengan menos cultura, e incluso puede que tengan en promedio un IQ un poco más bajo que quienes escuchan a Mozart o leen a Nietzsche, pero no quiere decir que es una regla o que ocurra en todos los casos ni mucho menos se puede pensar que su opinión no tiene ningún valor. 

    “People who boast about their I.Q. are losers.” (Quienes fanfarronan acerca de su IQ son perdedores) – Stephen Hawking

    Es decir, existen muchas personas que, hablado de música y lectura, son ignorantes. Pero posiblemente esas mismas personas son muy buenas emprendiendo negocios, habrán leído mucha literatura al respecto, o bien, adquirieron mucha experiencia -que también es conocimiento-. Esa misma persona puede tener el hábito de salir a bailar salsa en las noches -la danza y el baile también es cultura-. Por ejemplo, a mí me gusta leer mucho, pero nunca he sido un aficionado al cine; posiblemente disfrute más una película cómica de Jim Carrey con mis amigos que una película de cine de arte francés porque no he desarrollado del todo el gusto por ver esas películas; entonces podría considerarme un ignorante del cine de arte. Además, tener gustos «refinados» no priva a nadie de poder disfrutar aquello más «mundano», y muchos se privan de ello para reforzar artificialmente su estatura intelectual. 

    También puede darse lo contrario, mucha gente cuyo conocimiento es escaso -muchas veces más por falta de práctica que de posibilidades o acceso a la educación- puede sentirse intimidada y criticará a quienes tienen más conocimientos que él como posers cuando nunca éstos últimos nunca han pretendido serlo, como si les exigieran de forma tácita que no usen sus recursos con tal de no sentirse intimidados -es decir, esperan que pasen inadvertidos-. 

    Para concluir, sí puedo decir que el hábito de adquirir conocimiento da más recursos a quien lo tiene, le da una ventaja -porque tener más recursos en cualquier cosa es una ventaja-, mayor seguridad y una perspectiva más amplia del mundo, y de cierta forma sí tiene que asumir esa posición. Ser humilde no implica esconder los recursos que ha ganado con su esfuerzo y mérito.

    Pero también creo que quien utiliza dichos recursos como mecanismo de defensa ante un problema de autoestima tendrá más problemas para seguir adquiriendo conocimiento, despreciará a quienes no conocen tanto como él para reforzar su pose intelectual y se privará de obtener más conocimientos, porque hasta de la persona más inculta hay algo que aprender. 

    En resumen: una persona culta y sana pone su conocimiento al servicio de los demás y no de sí mismo. Sabe que con los recursos que ha ganado puede hacer un cambio dentro de su comunidad. 

    Y vaya, porque para ser sinceros, a la gran mayoría de nosotros todavía nos falta adquirir mucho conocimiento para poder algún día autoetiquetarnos como cultos en el amplio sentido de la palabra. 

  • Aleppo, la ciudad que nadie ve y nadie oye

    Aleppo, la ciudad que nadie ve y nadie oye

    Aleppo, la ciudad que nadie ve y nadie oye
    Imagen: Al Jazeera

    Arthur Dent, un inglés que vive en las afueras de Londres, es avisado de que su casa será demolida para construir una autopista. Ese mismo día, de forma irónica, los vogones anuncian a los terrícolas que su planeta será destruido en tan solo unos minutos para dar paso a una autopista intergaláctica. Prácticamente todos los humanos mueren, pero Arthur salva su pellejo gracias a su amigo Ford Prefect quien viviò 15 años en la tierra haciéndose pasar por ser humano. La novela The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy, de Douglas Adams, relata que ya después, estando en el planeta Magrathea donde se construyen planetas a cargo de adinerados clientes, Arthur descubre gracias a Slartibartfast que el planeta Tierra en realidad había sido un experimento creado para conocer «la pregunta a la respuesta definitiva» -el sentido de la vida, el universo etc.- y que había sido destruida tan sólo 5 minutos antes de que los ratones, quienes eran en realidad más inteligentes que los humanos y experimentaban con ellos sin que se dieran cuenta, lograran responder esa pregunta.

    Cuando escucho hablar de Siria y Aleppo recuerdo a la Tierra de la novela de Douglas Adams, como si fuera una suerte de experimento que sirve a otros intereses y que puede ser «apagado» en caso de ya no necesitarse. Al menos lo que se buscaba en el mundo de Arthur Dent era noble, conocer la «última pregunta a la respuesta definitiva». Mientras tanto, Siria y gran parte de la región árabe han sido un experimento que sirve a varios intereses geopolíticos. 

    Con la misma falta de sensibilidad de los vogones al anunciar a los terrícolas que su planeta sería destruido han actuado los gobiernos y la comunidad internacional con respecto a lo que pasa en Aleppo, una ciudad que ya fue tomada por el gobierno de Assad -auspiciado por Rusia-.

    Creo que tienen razón los que dicen que no podemos observar esta tragedia humanitaria desde la perspectiva de los buenos y los malos, porque vaya, todas las facciones involucradas tienen algo de responsabilidad. Más bien, deberíamos observarla desde la perspectiva del sufrimiento de miles de personas que están atrapadas en esta ciudad gracias a la configuración geopolítica que han trazado en el mapa el gobierno de Assad y los rebeldes, y que han creado un especie de cárcel de donde no pueden salir, porque su integridad importó menos que los intereses que algunos tienen ahí puestos. 

    El gobierno de Assad -apoyado por rusos e iraníes-, restringió el acceso a víveres y artículos de primera necesidad a la zona ocupada por los rebeldes porque entonces así, unos rebeldes mal alimentados serían más débiles, y por tanto más fáciles de combatir. Pero los estadounidenses, quienes armaron a los rebeldesno han querido meter mucho las manos para no verse involucrados en un conflicto directo con Rusia, país con el que ya tienen tensas relaciones por haber influido en las elecciones que le dieron el triunfo a Donald Trump. 

    Aleppo, una ciudad otrora pujante, con vida y cultura, ha sido convertida en ruinas, donde los habitantes que quedan ahí atrapados no saben si seguirán vivos el día siguiente, porque quienes se supone deberían proteger su integridad -desde su gobierno, hasta las instancias internacionales- están protegiendo sus propios intereses.

    El Medio Oriente ha sido siempre una región vulnerable, no solo por las creencias de los islámicos radicales, sino porque ha sido históricamente un campo de experimento para Occidente y las potencias mundiales: primero con una Inglaterra que partió al mundo árabe en varios países -lo cual naturalmente ha derivado en varios conflictos entre dichos países-, luego con la Guerra Fría donde Estados Unidos y la Unión Soviética se pelearon la zona armando a individuos que después terminarían creando movimientos radicales, movimientos que ya han sido capaces de matar centenas de civiles inocentes en las ciudades más importantes de Europa.

    Pero ahí vamos de nuevo, la historia se repite. Los intereses geopolíticos importan mucho, los habitantes importan más bien poco. Posiblemente, al final del conflicto, los habitantes de la zona hayan adquirido mayor resentimiento, para que en algunos años o décadas después, nos preguntemos por qué ellos se volvieron muy hostiles con nosotros. 

    Posiblemente el mundo creado por Douglas Adams en su novela no sea tan diferente al nuestro cuando dice que los ratones son más inteligentes que los humanos, también posiblemente a los hombres del poder les haga falta un «Pez de Babel» para entender y ser más empáticos con aquellos con quien han experimentado tanto. 

  • La dictadura Feminazi

    La dictadura Feminazi

    La dictadura Feminazi

    Que yo recuerde, la violencia de las mujeres siempre ha sido algo condenable y no un invento del feminismo radical. Desde hace muchas décadas se decía que a la mujer no se le debería de tocar ni con el pétalo de una rosa. De chico a mí me enseñaron en mi casa a respetar a las mujeres. Incluso, décadas atrás, cuando era mal visto que una mujer pudiera desempeñar los mismos roles que el hombre, no era algo socialmente aceptable que un hombre le pusiera encima una mano a una mujer.

    La razón es simple y fácil de entender -aunque parece que muchos no lo entienden-: físicamente la mujer es  vulnerable ante el hombre, y dentro de un conflicto donde la fuerza física está involucrada, la mujer -a menos que levante pesas y el hombre sea un haragán que no ha levantado un pie en su vida- se encuentra en franca desventaja. En ese contexto, la desventaja que tiene la mujer ante el hombre es más grande que la ventaja que la mujer pueda tener en otros contextos -por ejemplo, en el que la mujer suele tener mayor habilidad verbal que el hombre-.

    Si dos hombres se enfrascan en una pelea donde hay contacto físico, no hay una condena unánime en contra de los involucrados por la pelea per sé -aunque sí puede haberlo por sus causas o el contexto-, porque se encuentran en condiciones relativamente similares y ambos tienen ciertas posibilidades de defenderse. Ese juicio sí existe (o debería existir) cuando el hombre agrede a la mujer aunque el conflicto tenga origen en un evento ocasionado o atribuido a la mujer, porque existen otras formas mediante las cuales pueden dirimir sus diferencias y donde no hay una desventaja abismal del uno con respecto al otro. Es decir, si la mujer dijo algo hiriente al hombre en cuestión, él puede defenderse en el mismo contexto, pero si la agrede físicamente se le reprueba.

    Lo mismo sucede si un adulto agrede físicamente a un anciano o a un niño. La condena es o debería ser unánime en tanto el niño o un anciano no tiene cómo defenderse ante un adulto.

    De la misma forma los boxeadores profesionales tienen prohibido involucrarse en peleas por las ventajas que les da su profesión.

    Lo que preocupa es que ahora muchos intenten justificar la violencia contra la mujer argumentando que no solamente que es un capricho de la mujer, sino que es parte de una agenda o una imposición, como si respetar a la mujer fuera una «modita nueva» y no algo que siempre ha sido parte de nuestra sociedad. Afirmaciones emitidas en Twitter en contra de Ana Gabriela Guevara -quien fuera agredida por varios hombres- como: -Ya es justo que el hombre recupere su lugar-, -Se lo merece, hasta parece hombre-, son un claro ejemplo de que algunos no solo relativizan la violencia contra las mujeres.

    Los más moderados dicen que debemos considerar la violencia contra las mujeres como cualquier acto de violencia. La reprueban, pero de alguna forma la relativizan. Otros van más allá agrediendo en las redes a las mujeres que fueron parte de una agresión. Hay que rematarlas.

    Reducen a todas aquellas personas quienes se preocupan por las mujeres a los grupos feministas radicales cuando muchos de estos últimos no sólo no forman parte sino que son críticos de esas corrientes feministas más extremas. Para tratar de anular su argumento, les llaman feminazis (sin importar si es hombre o mujer el que se indigna ante el problema). Son como Hitler, dicen; pero ellos mismos llegan a celebrar la violencia en contra de las mujeres, cosa que no es común siquiera dentro de regímenes totalitarios. 

    Otra cosa. Qué una mujer sea físicamente vulnerable no la excluye de clamar por la equidad en todas esas áreas donde se encuentra en condiciones iguales al hombre. Por ejemplo, en lo referente a habilidades intelectuales tales como poder trabajar, aspirar al servicio público y demás. 

    Si bien, yo no comparto esa idea muy en boga de que la única diferencia entre los sexos masculino y femenino son anatómicos -todo esto que cuento es prueba de ello-, si creo que alcanzar la equidad de género es necesario y eso de ninguna anula el respeto que el hombre debe tener a la integridad de la mujer.

    Y no, esto no es una amenaza al hombre, yo no me siento amenazado ni creo que nadie quiera «quitarme mis privilegios», simplemente se trata de respeto y velar por la integridad de los demás, es sentido común. 

  • 2016, ese año que tanto odias, pero que nunca olvidarás

    2016, ese año que tanto odias, pero que nunca olvidarás

    2016, ese año que tú tanto odias, pero nunca olvidarás

    El año que marca el inicio de un siglo no es necesariamente el primero. El año 2000 es más propio del siglo XX que del siglo XXI. Posiblemente pueda decir lo mismo de los años que le sucedieron. Es cierto que el 2001 marcó en algunos aspectos un antes y después con los atentados en Nueva York, pero todo seguía siendo muy siglo XX. Ese evento era tan solo un aviso de lo que se venía. 

    De igual forma podríamos decir que el inicio del siglo XX no fue en 1900 sino que comenzó con el inicio de la Primera Guerra Mundial en 1914. A ésta le antecedió -por lo menos en Europa- la Belle Époque, que todavía era muy siglo XIX, y que terminó terminó con el asesinato de Franz Ferninand que desató el conflicto bélico que junto con la Segunda Guerra Mundial trajo millones de muertes y, como efecto colateral, una mejor redistribución de la riqueza y más derechos para la mujer.

    Muy posiblemente 2016 marque el inicio del siglo XX. No porque estemos a días del inicio de una guerra, sino porque la configuración del orden mundial, heredada del siglo XX con Estados Unidos como única potencia hegemónica, se está empezando a resquebrajar para comenzar otro orden que todavía desconocemos. 

    ¡Caray! Si la Rusia de Putin intervino en las elecciones de Estados Unidos. Eso dice pero mucho.

    No sólo es el ascenso del populismo en Estados Unidos y Europa, sino el adiós de aquellas figuras que fueron muy representantes del siglo XX como Fidel Castro. Incluso dentro de la cultura pop y la música tuvimos muchas despedidas, esa tan representativa del siglo XX y que parece, en sus peculiares formas, tendrá la capacidad de adaptarse a los tiempos venideros. Vaya que si se acerca el fin del mundo yo quiero al menos tener acceso a mi Spotify. 

    Este año le dijimos adiós a muchas cosas que habían estado con nosotros durante mucho tiempo y habían sido parte de nuestra vida.

    Naturalmente este quiebre es el producto de varios procesos que tienen años o incluso décadas gestándose, pero que aparentemente encontraron en este año el momento justo para irrumpir en la escena. Todos maldicen el 2016 y se entiende. Nos han sacado un poco de nuestra zona de confort, lo cual no es necesariamente bueno. Quienes creían en la democracia como la culminación de la evolución de nuestra especie se dieron cuenta que tendrán que hacer un esfuerzo extra para no perderla.

    Procesos como el individuo que se ha acostumbrado tanto a los modelos democráticos que los desdeña de más. El Internet que como herramienta ha modificado demasiado dinámicas, formas de comunicación, relaciones interpersonales, que ha rebasado a la estructura de las instituciones que habíamos creado. Se suma la paradoja de la coexistencia de la reducción de la pobreza extrema con el ensanchamiento de las clases medias de los países desarrollados. Procesos que pensamos eran meramente económicos se han convertido en manifestaciones políticas, que a su vez, pueden por sí mismas modificar los procesos económicos que les dieron origen. 

    Podríamos pensar que ante la gran cantidad de conocimiento que hemos generado podemos anticipar de forma más atinada qué es lo que va a pasar en los siguientes años o décadas. Posiblemente la realidad sea inversa, porque nunca en la historia el humano se ha encontrado en el contexto en el que ahora se encuentra, y no tenemos antecedentes claros, tan sólo algunas vagas referencias. ¿Cómo resolverá el ser humano los conflictos que posiblemente están por venir dentro de un mundo tan globalizado, hiperconectado, y tan tecnológicamente avanzado? La respuesta es que no lo sabemos, y es demasiado difícil predecir qué pasará. Todos los especialistas, los PhD y estudiosos de la materia, tendrán que trabajar sobre la marcha. 

    A nadie le gusta tener incertidumbre, pero es lo que hay por el momento.

    Lo del ascenso del populismo era algo que algunos estudiosos ya preveían desde hace unos años o incluso décadas, pero muy poco se ha escrito sobre lo que pasará después, y posiblemente eso poco que se escribió termine estando errado. También es difícil predecir como incidirán los avances tecnológicos en la sociedad. Hace 10 años no nos imaginábamos el papel que Internet llegaría a tener en la forma en que el mundo está organizando o está tratando de organizarse. Posiblemente no tengamos la suficiente sabiduría para saber que pasará con los avances que vienen, la automatización -que está eliminando muchos empleos, pero está creando otros-, el Internet de las cosas, o los alcances que tendrá el big data. ¿Qué cambios generará tanto en la economía como en la política?

    Posiblemente este 2016 sea recordado como el antes y el después, el año que dio la bienvenida al Siglo XXI tal y como es. Tal vez por eso lo odies tanto porque te quitó a tus héroes musicales y te trajo un futuro sombrío el cual desconoces.

    No, no sabemos como será el mundo en unas décadas, pero al camino a ese mundo futuro ya ha comenzado. 

  • ¿Qué pasa si el Lady Wuuu va a los 15 de Rubí?

    ¿Qué pasa si el Lady Wuuu va a los 15 de Rubí?

    La pregunta me intriga, parece ser más relevante que preguntarse por qué la ultraderecha fascista amenaza con tomar Occidente, ¿Qué ocurriría si estos dos fenómenos de Internet que traen a la gente vuelta loca tuvieran alguna especie de encuentro? ¿Cómo recibiría Rubí a Lady Wuuu? Imagínenlo. El encuentro perfecto. Posiblemente sería un gran regalo para Rubí, que supera a los miles de fans que van a acudir a sus XV años. Posiblemente Lady Wuuu la saque a pasear en el carro que le regaló una marca automotriz por decir ¡Wuuuu! Sociólogos y expertos en el estudio del ser humano deberían tomar apuntes.

    ¿Qué pasa si el Lady Wuuu va a los 15 de Rubí?

    ¡Ya basta Cerebro, no seas sarcástico!

    Bueno, dejando a un lado mi actitud sarcástica, mi pregunta sería: ¿cómo es que estos fenómenos de Internet tan simples y absurdos se convirtieron en fenómenos de Internet?

    Algo que se ha comentado mucho en estos días y con mucha enjundia es que Televisa está pasando por una crisis económica que ha derivado en el cese de los programas de muchas figuras importantes como López-Dóriga, Brozo, y Adela Micha. Dicen, -Televisa ya no nos va a manipular, estamos viendo la caída del enemigo, por fin seremos libres-.

    Dejando a un lado el papel nocivo que tiene Televisa en el mundo político promocionando políticos de pacotilla y ofreciendo paquetes de posicionamiento a los políticos que tengan la suficiente cantidad de dinero, la verdad es que el contenido basura de Televisa no puede entenderse sin gente que pida esa basura.

    El fenómeno Lady Wuuu -¿No debía ser gentleman?- es lo equivalente a esa programación basura, pero en Internet. Ese fenómeno que destroza la tesis de quienes celebran la «caída» de Televisa. Pero está ahí, en esos medios quesque democráticos,  en esos medios libres de «manipulación» donde el conocimiento está abierto para todos.

    Y esos contenidos pegan porque son simples, porque no requieren ningún esfuerzo mental. No es como que espere que un debate acalorado entre Michel Foucault y Noam Chomsky, que requiere una alta capacidad intelectual y cultura para ser comprendido, se viralice y sea compartido en Facebook por las masas. Pero, ¿Lady Wuuu?

    Su única «virtud» es hacer Wuuu. Algo tan simple como eso trae pendiente a casi todos los consumidores de redes sociales.

    https://www.youtube.com/watch?v=oLfBdTCIYQI

    En un 2016 tan ajetreado, tan decisivo para el futuro de nuestro mundo, el Lady Wuuu o unos quince años son más relevantes que cualquier cosa o tema de discusión. Lo absurdo se vuelve la regla y lo demás es excepción, a veces el absurdo se manifiesta en forma de candidatos presidenciales tan ignorantes como el tamaño de su fortuna, otras veces en forma de fenómenos que mi cerebro no puede terminar de entender.

    Hay quienes para entretener crean frivolidades, pero al menos se esfuerzan en crear su frivolidad, al menos desarrollaron el talento necesario para interpretar aquello que parece frívolo y banal a ojos de muchos. Pero estos antihéroes, productos de su propia casualidad, no tuvieron que hacer cosa alguna. De hecho, basta insistir en ser muy común, o ser una caricatura de lo que es común y primario.

    Bienvenidos al arte de la deificación de lo banal, de lo que no tiene sustancia o mérito alguno. Mientras los líderes de la actualidad son escasos, abundan los sujetos que despiertan la atención de la gente a costa suya -es decir, en realidad nunca quisieran ser como ellos pero son lo suficientemente curiosos para ser objeto de sus risas-. Esos, que entretienen, sustituyen a aquellos que aportan. El payaso reemplaza al héroe, la casualidad reemplaza al talento, la burla al esfuerzo.

    El Lady Wuuu ya ganó fama -por más esporádica que ésta sea- e incluso fue premiado con un automóvil, todo eso lo ganó simple y sencillamente por ser curioso y faltarse un poco al respeto a sí mismo. El Lady Wuuu ya obtuvo lo que muchas personas, en mejores condiciones y con un mayor talento, posiblemente nunca obtengan.

    ¡Wuuuuuu!