Categoría: reflexión

  • Las ONG’s no están compuestas por gente frustrada, señor Carlos Mota

    Las ONG’s no están compuestas por gente frustrada, señor Carlos Mota

    Las ONG's no están compuestos por gente frustrada, señor Carlos Mota

    Dice Carlos Mota que quienes pertenecen a las organizaciones civiles están frustrados, que su anhelo era gobernar, y que ahora, tras cumplir 50 años de edad, no lo pudieron hacer. Su diagnóstico es que como no lograron llegar al poder, se volvieron críticos con el gobierno. Carlos Mota nos alerta: debemos tener cuidado con ese «espíritu revolucionario». 

    Yo tengo poco menos de 10 años involucrado en organizaciones civiles. Estuve participando en dos de ellas y actualmente soy cofundador de una organización civil. Dentro del mundo de las ONG, he podido conocer a muchas otras organizaciones de la sociedad civil, he logrado conocer bastante bien a este sector así como su diversidad (de esto hablaré más adelante).

    Dicho esto, lo que dice Carlos Mota es algo completamente irresponsable; no sólo porque parece tener un profundo desconocimiento de lo que son las organizaciones civiles, sino porque está demeritando el trabajo de un sector que ha venido creciendo y haciéndose un espacio como el tercer sector, el cual complementa al sector público y el sector privado. 

    Carlos Mota lamenta que algunas ONG se hayan volcado en contra del gobierno. También cree que esas organizaciones desviaron su camino porque lo que deberían hacer es limitarse a hacer diagnósticos sobre las necesidades del país.

    Pareciera que Carlos Mota cree que el trabajo de las ONG se limita a hacer investigaciones, que tomar postura ante un gobierno las desvirtúa en automático. Craso error. 

    Aquí es cuando hablo de la diversidad. ¿Qué es una ONG? Es una organización que no es parte del gobierno, y que busca incidir en la vida pública. Con esta sola afirmación, podemos entender que una organización, al no ser parte del gobierno y al tratar de incidir en la vía pública, puede tomar una postura de oposición frente a dicho gobierno fungiendo como contrapeso. La misma definición le da permiso a determinada ONG de hacerlo. Pero eso no significa que una ONG deba estar opuesta al gobierno ni es condición necesaria, y aquí es cuando hablamos de la diversidad que existe entre las ONG.

    Por ejemplo, en la ONG de la cual soy parte, no tomamos postura alguna frente al gobierno porque nuestra causa es fomentar una ciudadanía más participativa.  Nosotros buscamos generar cambios desde la ciudadanía, y nuestro flanco de lucha nos hace imperativo no tomar una postura en ese sentido (independientemente de la postura personal de cada uno de quienes la integramos). Igualmente existen algunas otras organizaciones que tienden puentes con el gobierno. Sin comprometerse políticamente con éste, tratan de abonar por medio de la investigación para que el propio gobierno pueda tomar mejores decisiones y hacer mejor su papel. 

    Sin embargo hay otras ONG que por su naturaleza, fungen como checks-and-balances del gobierno, y ese es su papel. Unas incluso cabildean para pasar leyes que obliguen a los políticos a sujetarse a mecanismos de transparencia. 

    Basta dar una repasada a las organizaciones más importantes del país, así como a todas las organizaciones que he tenido la oportunidad de conocer y de formar parte para comprender la diversidad de las organizaciones de la sociedad civil: desde las think tanks que fungen como unidades de pensamiento especializándose en diversos temas, hasta colectivos de jóvenes que defienden x o y causa. Las organizaciones civiles no tienen por qué estar exentas de inclinaciones ideológicas; y así como conocemos aquellas conservadoras que buscan defender un modelo de familia, también existen aquellas liberales que defienden los derechos de la mujer tales y como lo entienden, así como los de las minorías sexuales.

    Así, hay organizaciones civiles que fungen como oposición ante el gobierno o la clase política para obligarlos a rendir cuentas, que me imagino que son los que le quitan al sueño a Carlos Mota. Muchas de estas organizaciones civiles están especializados en un tema, o incluso se conglomeran para formar parte de una causa, como ocurre con el IMCO, Transparencia Internacional y otros, quienes lanzaron la Ley 3 de 3 que obligaba a rendir cuentas a los políticos.

    Existen otras como Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad de Claudio X González que hacen investigación e intentan exhibir los casos de corrupción en los que están involucrados los políticos. Hay unos que tienen una inclinación un poco más conservadora y otras más de izquierda y progresista, lo cual no es malo, por el contrario. Así como en una democracia esperamos que todos los sectores y corrientes de pensamiento tengan representación, también lo mismo es deseable dentro de las ONG.

    Eso que molesta tanto a Carlos Mota no es una desviación de las ONG. Por el contrario, asumiendo su diversidad, es parte de la naturaleza de algunas de ellas fungir como oposición. De la misma forma, podemos percatarnos de que en Estados Unidos existen organizaciones civiles que buscan ser un contrapeso frente a la presidencia de Donald Trump

    Ciertamente, sería irresponsable decir que quienes somos parte de este diverso mundo de las organizaciones civiles somos perfectos. Es cierto que se han llegado a dar casos donde alguna organización civil o algún miembro de ella participa en un acto de corrupción o se pone al servicio de una facción política. También es cierto que las organizaciones civiles, sobre todo aquellas que hacen investigación, no deben dejar el lado el rigor académico y de investigación cuando se trata de hacer una denuncia al gobierno y a los políticos. El activismo debe de quedar supeditado al rigor y no al revés.

    Pero es más irresponsable, como hace Carlos Mota, hablar de una degradación del sector de las organizaciones civiles de nuestro país por actos que son en su mayoría inherentes a ellos y que no representan desviación alguna. Peor aún es acusar falsamente que quienes conforman las organizaciones civiles son personas frustradas que quisieron entrar a la política y se conformaron con las ONG; porque a pesar de que tanto la política como las propias ONG inciden en la vida pública, son dos mundos muy diferentes, y en muchos casos los perfiles son muy distintos. Quienes son parte de las ONG suelen ser especialistas en un determinado tema mientras que el político es especialista (o debería serlo) en el arte de gobernar. 

    No sé si se trate de una profunda ignorancia de Carlos Mota con respecto al tema, o si más bien que su comentario tenga algún sesgo por su evidente inclinación política con el régimen de Peña Nieto (porque aunque es natural que cualquier tipo de gobierno vea con recelos a varias de estas organizaciones, esto es más notorio tanto en el PRI como con la facción de López Obrador), pero no se vale descalificar, desde el desconocimiento, a un sector tan diverso, que a base de mucho esfuerzo ha tratado de hacerse de un espacio.

    Es cierto que las ONG también deben de estar sujetos a la crítica y que sus actos pueden ponerse en cuestionamiento. Pero una cosa es esa, y otra cosa es irse contra todo un sector, haciendo generalizaciones (aunque diga que no las hace) con argumentos que están equivocados desde su premisa. 

    Debo concluir diciendo que si queremos que México avance, es imperativa la existencia de una sociedad civil muy fuerte que funja como contrapeso, o que funja como especialista en temas donde el sector público muestra carencias. Si alguien piensa que el papel de las ONG ante el gobierno es chiflar y aplaudir, está muy equivocado. 

  • Un borracho que conduce un automóvil

    Un borracho que conduce un automóvil

    Un borracho que conduce un automóvil

    Siempre me he preguntado: ¿Por qué en la actualidad, cuando hay tantas apps, cuando se han hecho miles de campañas de concientización, la gente sigue manejando en estado de ebriedad?

    Sé que me preguntarán por qué no estoy escribiendo sobre lo que sucede en Siria (hablaré de eso en un artículo posterior), o sobre el nombramiento de Paloma Merodio. O que por qué me tardé en escribir sobre el tema (mucho trabajo y preparación para exámenes, la razón). Pero me pareció imperativo hablar de ello, porque este es un problema serio.

    Tuvieron que morir cuatro personas en Reforma para que se hablara del tema. Tuvo que llegar una persona inconsciente (quien subió a cuatro personas a su automóvil a quienes no conocía, y quien fue el único que se salvó después de que su BMW se partiera a la mitad) para que se volviera a hablar de los peligros que implica conducir en estado de ebriedad. 

    Villuendas Adame salvó el pellejo, pero tendrá que enfrentar a una justicia que tendrá que ser implacable con él. Los demás quedaron tirados y desmembrados en Reforma. Las imágenes tuvieron que ser muy explícitas, la tragedia tuvo que ser de tal magnitud (que los cuerpos hayan quedado mutilados, que haya ocurrido sobre la avenida más importante del país) para que pusiéramos un poco de atención.

    México ocupa el séptimo lugar en el mundo de muertes por accidentes automovilísticos donde el conductor iba en estado de ebriedad. 24 mil personas mueren anualmente por accidentes relacionados con el alcohol. No son cifras de las cuales podamos sentirnos orgullosos, pero tienen una razón de ser.

    Evitar este tipo de problemas es muy fácil, alternativas hay muchas: Si vas a tomar, puedes dejar tu coche en casa y pedir un Uber. Si te llevaste tu coche y tomaste, puedes regresar a tu casa en Uber o taxi y regresar el siguiente día por tu automóvil, o bien, pueden elegir de entre todos los amigos a un conductor designado. Si vas a tomar a casa de uno de tus amigos y traes coche, puedes quedar a dormirte ahí y regresarte el siguiente día en automóvil. Algunos establecimientos inclusive ofrecen facilidades para evitar que la gente se vaya tomada.

    Aún así, con todo esto, muchas personas prefieren regresarse en estado de ebriedad a sus casas. Algunos aseguran que conducirán con cuidado y no jugarán a las carreras (como si eso fuera suficiente), algunos otros ni eso. No son pocos quienes conducen a toda velocidad para así poder reafirmarse a sí mismos, como los «cabrones que le hacen al vergas». 

    En lugar de tomar conciencia y evitar poner en riesgo la vida de los demás, muchas personas buscan evadir la ley. Entran a Fan Pages de Facebook y medios similares que les dicen donde están colocados los retenes de alcoholemia para así evadirlos. Es triste ver que muchos conocidos míos utilizan esos recursos. 

    A veces las excusas son absurdas. Dicen que los retenes de alcoholemia son injustos, que casi no te dejan tomar (como si no pudieran optar por una de las tantas alternativas que ya he mencionado), que incluso son muy caras las multas porque dicen, es dinero que va a ir a las manos de los políticos corruptos. Se quejan de la corrupción, pero ellos también la ejercen al evadir la ley y poner la vida de las demás personas en riesgo.

    Un auto es como un arma, todas las demás personas que se trasladan de cualquier otra forma en la vía pública se encuentran en una situación más vulnerable a la del conductor: ya sea un ciclista, un motociclista o un peatón. Por eso se insiste que los más vulnerables (empezando por los peatones) tienen mayor preferencia, que el automóvil debe dejar pasar al peatón y no al revés. Lamentable, dentro de nuestra cultura y nuestros paradigmas retrógradas, la regla (y no la excepción) es que quien tiene un automóvil se siente superior a los demás, siente que puede meterse por cualquier lado y romper todas las leyes que le sea posible.  Si a eso le sumamos el alcohol y nuestra poca inclinación a respetar la ley (y luego nos quejamos de que los políticos hacen lo mismo), entonces es comprensible que seamos el séptimo país del mundo por más muertos por conducir en estado de ebriedad.

    Y se trata de algo que sólo requiere una pizca de sentido común y de respeto a las demás personas. Evitar conducir tomado es algo muy fácil, aún así, muchas personas siguen poniendo en riesgo la vida de los demás. 

  • El #JuezPorky y la justicia para el que puede comprarla

    El #JuezPorky y la justicia para el que puede comprarla

    El #JuezPorky y la justicia para el que puede comprarla

    «Si un hombre le mete sus dedos a una mujer en la vagina no es un acto sexual, sino un simple roce o frotamiento incidental» ¿Qué persona con el más mínimo sentido humano se atreve a redactar algo así? ¿Quién tiene la desfachatez de justificar un delito que agravió a Daphne y la marcó de por vida? Esa persona (si se le puede llamar persona a esa abominación) tiene nombre y rostro: se llama Anuar González Hemadi, y concedió un amparo al porky, violador, y pederasta Diego Cruz. 

    La justicia en México está «patas pa’rriba» cuando te percatas que liberan a un pederasta mientras encarcelan a un taxista por decirle guapa a una mujer. Naturalmente los dos eventos son juzgados por diferentes órganos de justicia, y mientras el primero seguramente tiene que ver con un caso de corrupción y hasta uso de influencias, el segundo tiene que ver con una ley mal hecha que no tiene sentido alguno (porque si bien los piropos lascivos son repudiables y deben erradicarse por medio de la educación, aplicar penas punitivas puede ser hasta peligroso). Pero esa justificación no resuelve la contradicción.

    Y sí, en vez de encarcelar a los «piropeadores» y querer penalizar las miradas, las organizaciones feministas deberían hacer énfasis y mucho en este caso, porque este sí es un caso de misoginia y de agresión contra la mujer que debe de ser castigado con todo el peso de la ley y sin ninguna consideración. Aquí hay una razón más que justificada para que las mujeres salgan a las calles a exigir que la ley las proteja, y los hombres las deberían secundar y apoyar. 

    Lo que sucedió no tiene nombre, es una aberración, es de lo más inhumano.

    Anuar González tiene familia; tiene una esposa, y dos hijas. Si uno observa las fotografías sin conocer quien es este abominable personaje, podrá llegar a la conclusión de que se trata una familia muy típica de la clase alta o media-alta mexicana. 

    A mí me vienen inmediatamente estas preguntas:

    ¿Pensó Anuar González en sus dos hijas antes de tomar esa decisión y delinear ese argumento tan absurdo y tan estúpido? ¿No se molestó en imaginarse a una de sus hijas siendo violada para ponerse en los zapatos de la víctima? ¿Se sentirían orgullosas las hijas y su esposa el acto del padre, independientemente de que esa absurda sentencia le haya retribuido económicamente? ¿De verdad?

    Hasta yo me siento vulnerable con esta noticia. La justicia no es para todos, sino para quien pueden comprarla. Los violadores, los animales que destruyeron la vida de Daphne, podrán no pagar por su pena. 

    ¿Qué va a pasar si alguien que tiene palancas o mucho dinero me acusa de algo que yo no hice? ¿Qué va a pasar cuando un hombre de «poder» abuse de mi persona o de mis seres queridos y yo no pueda hacer nada porque él puede comprar a la justicia con un chasquido de dedos?

    ¿Y cuál es el mensaje que manda el juez a la sociedad?

    Si estás bien parado, si tienes dinero, poder o palancas, puedes violar a quien tú quieras. Al cabo «meter los dedos a la vagina a una mujer» no es una violación, es un simple «roce casual». 

    En México la justicia no trabaja para todos, trabaja para quien pueda pagarla o comprarla, pero entonces ya no es justicia. Después de estos actos, luego entiendo porqué el concepto de «La Mafia del Poder» de López Obrador, es tan pegador en algunos sectores de la sociedad.

    El problema de México es uno estructural, no sólo es la violación de Daphne, cuyo padre, al tener una posición social cómoda, pudo al menos hacer ruido y hacer del dominio público su caso. Pero ¿cuántas personas no pueden? ¿Cuántos casos de violaciones a mujeres no conocemos porque la víctima no tiene los recursos? ¿Cuántos de esas jóvenes no han hecho lo mismo y la víctima no ha tenido siquiera los recursos para denunciar o para hacer que los medios de comunicación les hagan caso?

    ¡De verdad!

    La estructura, la forma en que se imparte justicia en el país, no es ni de lejos equitativa. Cuando la ley hace justicia a un indígena, a una persona pobre sin recursos, la noticia aparece en las redes sociales y en varios portales porque, en México eso es la excepción y no la regla. Incluso algunos todavía buscan algún pretexto para demeritar a los indígenas, como ocurrió con el vlogger Callodehacha al criticar duramente a las indígenas de origen hñähñú a quienes se les hizo justicia por decir «nos chingamos al Estado». 

    Y claro que sí, estoy muy enojado e indignado.

    Porque en 2017, cuando se ha insistido demasiado en el tema de los derechos humanos, de los derechos a la mujer, un juez puede torcer y malinterpretar la ley deliberadamente para poner en libertad por medio de un amparo a un violador y pederasta.

    Y si esto no te indigna, es porque tienes un problema.

    ¡De verdad!

  • El jersey y las fosas

    El jersey y las fosas

    El jersey y las fosas

    En Internet se creó un debate a partir del trato que los medios le dieron al tema del jersey de Tom Brady robado por Mauricio Ortega, ex director del diario La Prensa, y al de las fosas encontradas en Veracruz y que contenían centenas de muertos (tal vez más). 

    Naturalmente, la nota de las fosas debe de ser la más preocupante (no es lo mismo la vida de más de 200 personas, muchas de ellas posiblemente inocentes, que un futbolista que sufrió un hurto), pero el tema del jersey robado no deja de ser importante lo que refleja. De hecho, a pesar de que se tratan de notas muy diferentes, comparten algunas causas en común: un país con un Estado de derecho demasiado lacerado, falta de valores y una profunda falta de respeto tanto a las leyes o normas como al prójimo (aún cuando la diferencia entre el hurto a Tom Brady y el asesinato de cientos de personas sea abismal).

    La nota de las fosas pasó relativamente inadvertida, no sólo en los medios tradicionales donde la libertad de expresión está cada vez más restringida, sino también en los medios digitales que son más libres y plurales. En el primer caso podríamos apostar que el gobierno pudo haber ejercido presión para difundir lo menos posible la nota; pero el segundo caso, donde si bien tocaron el tema no lo hicieron con tanto ahínco. es más difícil comprender.

    No sólo fueron los medios, también fue la sociedad que pareció tratar de no darle tanta relevancia al tema de las fosas. Pocos hicieron más preguntas y simplemente se limitaron a blasfemar al gobierno de Javier Duarte; porque no hubo manifestación alguna, ni siquiera recuerdo que se organizara una junta de firmas en change.org (el epítome del activismo de sofá).

    Podría pensar que se trata de cierta normalización de la violencia; donde las fosas, los muertos, los desaparecidos (a quienes prácticamente nunca se les hace justicia) se han vuelto parte de lo cotidiano, de las reglas y no de las excepciones. Los mexicanos somos una sociedad tan resiliente, capaz de adaptarse al entorno, que nos hemos adaptado al punto de dar por sentados estos actos inhumanos.

    En cambio, el jersey robado llamó la atención, en parte, porque la noticia llegó en un momento muy sensible, donde el Presidente de Estados Unidos nos acusa de enviar lo peor a su país, a los violadores, los secuestradores; y claro, porque se trata de uno de los jugadores más populares de toda la NFL.  

    Esta noticia ayudó a legitimar el discurso de Trump. Tom Brady, el quarterback de los Patriotas de Nueva Inglaterra, es amigo de Donald Trump, y Sean Spicer, el vocero de la Casa Blanca, no dejó de aprovechar la ocasión para burlarse del incidente. Pudo ser peor: afortunadamente para nosotros, Donald Trump está tan enfocado en el Obamacare (que no pudo tumbar por falta de votos) que no se molestó en aprovechar el incidente para impulsar la construcción del muro. 

    Que el director del diario La Prensa, uno de esos diarios pasquines del PRI, haya aprovechado el privilegio de entrar a los vestidores para robarse el Jersey de Tom Brady (lo cual no hizo en una sola ocasión), es algo que evidentemente, y más en el contexto actual, nos deja la cara roja de la vergüenza. El acto de una sola persona puede hacer mucho daño a la «marca-país». Llama la atención (lo cual responde a la pregunta de por qué sí encuentran un jersey y no a Javier Duarte) que si no fuera por el FBI quien inició la investigación, nada de esto se hubiera sabido y el «periodista» hubiera podido presumir el jersey enmarcado por el resto de sus días.

    Lo correcto es que Mauricio Ortega enfrente a la justicia, lo cual, evidentemente, no va a suceder. Pero lo que es peor, es que al parecer nadie va a enfrentar a la justicia por el tema de las fosas y los más de 250 muertos. Parece que a Tom Brady no le importó tanto el hurto, pero por otro lado, hablar de 250 muertos es hablar también de 250 o más familias mutiladas y laceradas. Posiblemente nunca se sepa que pasó ahí, si se trata del narcotráfico, o el propio gobierno de Javier Duarte haya tenido algo que ver. 

    Y aunque se trate de dos notas muy distintas, podemos fácilmente llegar a la conclusión de que un país con su tejido social en descomposición, con unas instituciones cada vez más corrompidas, puede explicar fácilmente por qué ocurrieron ambas. 

  • Querida Mars Aguirre, tú que has abandonado la prepa

    Querida Mars Aguirre, tú que has abandonado la prepa

    Querida Mars Aguirre, tú que has abandonado la prepa

    Observé detenidamente tu video, traté de comprenderte palabra por palabra; pero para serte sincero, me dejaste estupefacto. Una jovencita de 16 años grabando un video orgullosa porque decidió dejar la preparatoria no es algo que se vea seguido. ¿Qué habrán dicho tus padres al respecto?

    Intento ponerme en tu lugar, entiendo que el sistema educativo que tenemos está lejos de ser el óptimo, pero ¡no mames!

    Yo tengo prácticamente el doble de tu edad, digamos que he vivido el doble de lo que has vivido, y déjame decirte que no sabes a lo que te vas a enfrentar. La vida allá afuera es mucho más dura de lo que vives en un aula de clases.  En el aula vives protegida, los maestros tan sólo te piden una buena conducta y buenas calificaciones, te piden algo para lo que estás intelectualmente preparada para cumplir.

    Y créeme. Tuve compañeros en la prepa que solicitaron que les quitaran las matemáticas porque eran difíciles y porque no iban a estudiar carrera con matemáticas. Todos recuerdan esos episodios con vergüenza, porque se dieron cuenta que aunque no las hayan usado mucho,  su aprendizaje en matemáticas les ayudó mucho al desempeño de la mente (amén de la gran relevancia que tienen en esta sociedad de las tecnologías de la información). Igualmente, a pesar de que, insisto, el sistema educativo es paupérrimo y es muy mejorable, si decides salirte de la prepa vas a perder muchos conocimientos y habilidades que vas a necesitar. No es casualidad que la diferencia de ingresos entre quienes estudiaron hasta la secundaria, la preparatoria o la universidad, sea muy evidente.  

    Sacar para la papa allá afuera es otra cosa. Lidiar con clientes, lidiar con proveedores, lidiar con tu jefe, con tu mercado, es todo un arte, la escuela es un juego de niños comparado con lo que vas a vivir.

    Tus papás no van a estar ahí siempre para mantenerte, en cualquier momento se pueden ir, y si no estás preparada, vas a tener muchos problemas. Es fácil rebelarte cuando tienes casa, comida y hasta los domingos para el antro asegurados. No sólo es fácil, es hipócrita.

    Si tus papás están pagando tu escuela, es porque quieren que tengas un futuro. Las colegiaturas no son baratas, la UVM no es la preparatoria más barata del mundo. Tus papás tienen que trabajar y esforzarse para que tú puedas tener estudios, y lo menos que deberías hacer es cumplir con tus obligaciones.

    Dices que vas a dejar la escuela para seguir tus sueños, que, al parecer, por lo que veo en tu perfil, quieres ser videoblogger. Déjame decirte varias cosas al respecto.

    Primero, que puedes combinar tu sueño con la escuela. No creo que la escuela te absorba todo el día (tan solo asistes en las mañanas y haces tareas en las tardes), además tienes los fines de semana libres ¡Por favor! Conozco a amigos que se dedican a eso y lo pueden combinar fácilmente con su trabajo. Segundo, ¿crees que encontrar la fórmula como videoblogger, en un mercado que ya está muy saturado, es algo muy fácil? ¿Tienes un plan de acción?

    Si te gusta todo este tema. ¿Por qué no sigues estudiando y estudias una carrera de comunicación o alguna similar que te ayude a reforzar y darte conocimientos necesarios para que puedas llevar a cabo tu sueño de mejor forma? Incluso puede no ser una carrera universitaria como tal sino algún curso especializado. 

    Hablas del sistema opresor, del “sistema pendejo retrógrada” que todos te oprimen (vaya, ni el comunista más recalcitrante se expresa así), que nadie te deja seguir tus sueños, que se espera x o y de ti. Primero, los sistemas, todo eso que aquello te molesta, tienen un propósito, porque resulta que no “vives sola”, vives en una sociedad donde tienes que interactuar con los demás para sobrevivir.

    Resulta que el “sistema opresor” es producto de la sabiduría de muchos siglos, incluso hubo mucha sangre derramada para que al final, por más imperfecta que fuera, se buscara una forma de organización donde el individuo pueda desarrollarse y funcionar en una sociedad que necesita de la interacción humana, porque los humanos necesitamos organizarnos e interactuar para satisfacer nuestras necesidades.

    No, no es un sistema perfecto, tiene muchas deficiencias, pero tiene una función. Incluso muchos estudian posgrados para convertirse en expertos en el arte de arreglar seas deficiencias y hacer un sistema cada vez más justo.  Gracias a ese sistema no vives sola en una selva donde tienes que arriesgar tu vida para buscar comida. Tal vez ya no estarías aquí, o habrías caído presa por una tribu o algún régimen despótico que se aprovecha del vacío anarquista dejado por personas que piensan como tú.

    De hecho, nadie te dice, como afirmas, que te tienes que casar antes de luchar por tus sueños. Lo que se espera de ti es simplemente que estudies y concluyas esa etapa para desarrollarte mejor como profesionista, o hasta como comunicadora o videoblogger. Nadie te dice que no comiences tus sueños, puedes empezar a hacerlo mientras estudias, y hasta puedes, como te dije, usar los estudios universitarios para adquirir el conocimiento que te ayude a realizar tus sueños.

    Lo que más me preocupa es esa visión tan egoísta donde sólo tú importas, dices que vives para “satisfacerte a ti, porque naces solo y mueres solo”. No sólo estás equivocada porque no naciste sola, naciste del vientre de tu madre que te dio todos los cuidados mientras estuviste en su panza; y posiblemente no mueras sola (a menos que sigas con esa actitud) porque ahí estarán tus seres queridos en los últimos días.

    El ser humano es un animal social, el ser humano no se satisface sólo a sí mismo, también se organiza, teje relaciones y funciona en sociedad. Un ser humano íntegro aporta a la sociedad, se preocupa por sus semejantes. Es egoísta hablar de “servirte a ti” debido no sólo al hecho de que vives de tus padres, sino debido a las muchas interacciones humanas que no ves y que gracias a ellas tienes el nivel de vida que tienes, porque eres una privilegiada en un país con más de cincuenta millones de pobres.

    Jovencitas como tú hay muchas en este mundo donde parece que nos enseñan a buscar el placer y a evitar el dolor a toda costa (esa sí es una falla del sistema, para que veas), personas que al rehuir del dolor no se forman un carácter y terminan, en el mejor de los casos, en el anonimato y en la irrelevancia, y eso en el mejor de los casos ¿eso quieres?

    Apenas tienes 16 años. No, no eches tu vida a perder de una forma tan tonta. Agarra tu mochila, saca tus cuadernos y ponte a hacer la tarea porque no, no vas a dejar la prepa.

    https://www.youtube.com/watch?v=5j6RGitG0Vk

  • La familia, los amigos y la religión contra las dictaduras

    La familia, los amigos y la religión contra las dictaduras

    El discurso de la familia o la religión ha quedado confinada, sobre todo en los últimos años, a los círculos conservadores. Pero más allá de los argumentos que son criticados desde el liberalismo por atenerse más a una creencia religiosa que a la ciencia o la método empírico, estas instituciones, al dotarle de una identidad y un sentido de pertenencia al individuo, pueden formar un antídoto contra los regímenes totalitarios. ¿Cómo? Vamos a platicar de eso. 

    Empezaremos diciendo que existen dos tipos de dictaduras, las convencionales y las totalitarias.

    Las convencionales son aquellas donde el dictador aspira a tener todo el poder y el control político de una nación pero no intenta invadir la esfera privada de sus gobernados. Esto es el caso de dictaduras como la de Augusto Pinochet, el fascismo de Mussolini que no alcanzó el totalitarismo o la que ya está viviendo Venezuela. Es decir, mientras el individuo no se involucre en cuestiones políticas ni confronte a las autoridades, no correrá riesgo alguno y podrá llevar su vida normal.

    Las dictaduras totalitarias, por su parte, sí que invaden la esfera privada de los individuos. De hecho, esa intromisión en lo privado es lo que les da fuerza. De este modo, los individuos no sólo no deben confrontar al Estado, sino que deben «vivir la dictadura» y hacer que en mayor o menor medida, ésta esté presente en sus actividades diarias. El nazismo, el comunismo soviético o el de Corea del Norte son ejemplos de dictaduras totalitarias.

    Ahora, hablamos de que las dictaduras totalitarias tienen su fuerza en la invasión de lo privado. Pero ¿cómo lo logran? ¿Cómo convencer al pueblo para hacer que su vida gire en torno a una dictadura? El dictador totalitario no sólo tiene que acaparar todo el poder, tiene que lograr que el pueblo se adhiera al régimen.

    Para eso, como lo explica Hannah Arendt. primero tiene que fragmentar y atomizar a la sociedad. Algo que hicieron bien los nazis, y sobre todo, el régimen de Stalin. ¿Qué quiere decir esto? Que el movimiento totalitario que aspira al poder debe romper todos los lazos sociales que el individuo tiene para dejarlo solo, alienado y abandonado. En ese estado, el individuo estará urgido de buscar una entidad para poder saciar su necesidad de sentido de pertenencia; y qué más que el propio régimen totalitario que no sólo se presenta como la única alternativa, sino que por sus características puede satisfacer sus necesidades con creces.

    Así, el individuo, por medio de estrategias de terror y de propaganda llevadas a cabo por el régimen totalitario, no sólo es separado de todas aquellas agrupaciones que le daban un sentido de pertenencia, sino que es persuadido y convencido para unirse a las filas del régimen, que lo hará sentir tan parte de algo, que será capaz de cometer atrocidades con la finalidad de no perder ese sentido de pertenencia. Esa, y no sólo el mero acaparamiento del poder político, es la principal fuerza de los regímenes totalitarios.

    Los nazis supieron hacerlo muy bien, pero los comunistas lo hicieron mucho mejor, no solamente al suprimir las clases sociales so pretexto de la dictadura del proletariado, sino que se esforzaron en inmiscuirse en las familias de tal forma que la lealtad del individuo estuviera con el Estado y no con éstas. Como dice Arendt en su libro The Origins of Totalitarianism: los individuos que juegan Ajedrez y así pertenecen al grupo de «los que juegan ajedrez», entonces deben de ser desterrados de ese grupo porque les da un sentido de pertenencia, y sólo el Estado debe darles ese sentido de pertenencia para que estos individuos sean irracionalmente leales al régimen.

    Otra razón por la cual estos regímenes tomaron su fuerza, fue porque después de la Revolución Francesa, los derechos humanos que hasta ese entonces eran dados por la religión, pasaron a manos del Estado, para así perder su universalidad. Es decir, a pesar de que en las monarquías que antecedieron a la Revolución Francesa la condición era de una desigualdad y división de clases que el individuo no podía superar, la religión, sobre todo gracias a las aportaciones de filósofos como Santo Tomás de Aquino, consideraba a todos los humanos como dignos y valiosos independientemente de su raza, origen o posición social; visión que contrastaba con la de los regímenes totalitarios, donde por medio de una falsa interpretación de la ciencia y la historia, la raza o la adherencia a una nación determinaba la valía del ser humano.

    Con esto no intento negar las aportaciones de la Revolución Francesa a Occidente que rompieron un orden monárquico donde la posición social del individuo no estaba dada por el mérito ni por una condición de igualdad, sino por herencia y las costumbres. Pero esa característica, la secularización de los derechos humanos y la imposibilidad hasta ese entonces, de crear valores universales, ayudaron a que los regímenes totalitarios surgieran. Fue en gran parte debido a esto, que la ONU creó la Declaración Universal de Derechos Humanos tres años después de concluida la Segunda Guerra Mundial, para que la dignidad del individuo estuviera garantizada indistintamente de la nación a la que perteneciera. 

    Sin unos valores universales que le den dignidad al ser humano y con un individuo atomizado, alienado y con un entorno adverso (una crisis económica que antecedió) se entiende muy bien por qué estos regímenes totalitarios fueron tan exitosos. Entonces habrá que pensar qué es lo que se puede hacer para que este tipo de regímenes no vuelvan a surgir.

    Y aquí es donde tenemos que hablar de un sentido de pertenencia en un mundo donde son cada vez más los individuos que se sienten solos, que viven dentro de familias disfuncionales. Los demagogos (aunque no se trate de regímenes totalitarios o ni siquiera sean dictadores) se alimentan de este estado de las cosas. Así Donald Trump tiene gran parte de sus bases en la clase blanca trabajadora que ha visto sus empleos desaparecer, donde la tasa de divorcios es muy alta, al igual que el consumo de drogas.

    Por más sólidos sean los lazos que tienen los individuos, será más difícil atomizarlos y fragmentarlos. Incluso las habilidades interpersonales pueden jugar un papel importante para que el individuo tenga la capacidad de tejer redes humanas y se adhiera a organizaciones con las que tenga actividades o creencias en común. Las religiones tal vez no funcionen mucho para prevenir los regímenes autoritarios, pero sí lo pueden hacer con creces para prevenir los regímenes totalitarios que intentan implementar un sistema de valores nocivos basados en el odio y al desprecio al diferente porque las religiones son capaces de dar un sentido de identidad a sus miembros.

    No sólo es con decisiones geopolíticas como se puede prevenir el surgimiento y la expansión de los regímenes autoritarios, sino por medio decisiones y políticas públicas en el ámbito local inclusive. Pero no sólo es tarea del gobierno, sino de las instancias privadas, de las organizaciones civiles y de las propias familias que logren crear comunidades con tejidos sociales fuertes y con individuos más felices y realizados. Así, el líder autoritario verá imposible hacer de las suyas. 

  • La imitación del primer mundo para unos pocos

    La imitación del primer mundo para unos pocos

    Leía un interesante artículo donde criticaban la intención del gobierno -de izquierda, dicen- de la Ciudad de México para «recuperar el esplendor de la Avenida Masaryk». Para hacerlo, quisieron equiparar la avenida con los Campos Eliseos de Francia, o la Quinta Avenida de Nueva York. 

    En ese artículo, cuya lectura recomiendo ampliamente, básicamente destrozaron esa comparación. Aún así, alguien como yo que conoce tanto la Avenida Masaryk como la Quinta Avenida, no necesita leer ese artículo para ver la desproporción que hay en esa intención. La única coincidencia que tienen ambas avenidas, es que alojan tiendas de lujo, nada más.

    Pero esa comparación e imitación refleja también la diferencia de culturas: la nuestra, una sumamente clasista.

    Básicamente, el problema es que queremos adoptar las tendencias del primer mundo, ofreciéndolas a las clases muy opulentas con un carácter privado donde todos los demás están prácticamente excluidos. 

    Que recuerde, porque la caminé varias veces, la Quinta Avenida está diseñada para el público, para los peatones. Como dice el artículo, para quienes quieren ir a visitar Central Park, para quienes quieren ir a la Torre Rockefeller y patinar en su pista de hielo. En esa avenida exclusiva hay puestos ambulantes, está llena de gente de todas las clases sociales, y está pensada para que llegues ahí en transporte público. Si llegas en tu auto, te vas a ver en un serio problema al tratar de encontrar estacionamiento.

    En cambio, cuando uno pasea por Masaryk, no solo no hay atractivo turístico alguno para visitar, sino que se percibe como una avenida tal vez lujosa o medianamente atractiva visualmente, pero creada solo para las clases opulentas, para los «políticos y empresarios de baro», para que la gente llegue en su coche, y se paseé por las nuevas banquetas peatonales,  convertidos esporádicamente en peatones mientras observan los aparadores y que volverán a ser conductores inmediatamente después de dejar el automóvil. No está de más decir que a diferencia de la Quinta Avenida, Mazaryk está muy poco conectada con el transporte público.

    Esa avenida es un ejemplo de nuestro empecinamiento de adoptar las tendencias del primer mundo tan sólo para las clases más opulentas y blancas del país.

    Tal vez no estaría de más construir un hotel de Donald Trump ahí. 

    Igualmente ocurre con el crecimiento vertical: mientras que las torres de oficinas y lofts de Estados Unidos están completamente integrados a la ciudad, y las cuales tienen comercios en la planta baja, la mayoría de los nuevos «rascacielos» que se reproducen como virus por las zonas metropolitanas de la Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey y Puebla, se conciben como cotos verticales, bardeados, sin ninguna integración a la ciudad, donde los desarrolladores buscan que sus clientes se aíslen por completo de la ciudad. En vez de «hacer comunidad», promueven lo contrario. Algunos asegurarán que se trata de un problema de seguridad, aunque tampoco es como que en la práctica marque una gran diferencia con respecto a los pocos condominios que sí están integrados a las ciudades -cosa que solamente ocurre en algunas zonas de la Ciudad de México y Guadalajara, como en La Condesa o la Colonia Americana respectivamente-.

    Pero nuestro complejo no termina ahí. Incluso cuando hablamos de eventos como algún partido de la NFL hospedado en México, se asume como un evento para ricos. Así, en el Estadio Azteca, desmontaron tribunas para incluir palcos exclusivos, mientras que en Estados Unidos, el futbol americano es el deporte por excelencia para «las masas». 

    Entonces tenemos una cuestión paradójica aquí. Mientras a lo lejos nuestras ciudades parecerían «aspirar al primer mundo», donde algunas de nuestras ciudades ya presumen de skylines de torres parecidos al de algunas ciudades estadounidenses; conforme uno se acerca y ve esos edificios bardeados, con banquetas para peatones muy restringidas o hasta inexistentes y calles que incluso presumen algunos baches, se da cuenta cuenta que eso del «primer mundo» es tan sólo un espejismo pretendido para unos pocos, que quieren replicar de forma muy artificial y torpe, aquello que van cuando viajan a aquellas ciudades de Estados Unidos y Europa.

    No es la primera vez que intentamos imitar al primer mundo, a veces, las pocas veces, lo hemos hecho con relativo éxito, como el Paseo de la Reforma que intentó ser un Campos Eliseos mexicano. Pero si vamos a «imitar al primer mundo», primero «imitemos» su competitividad y su respeto por el Estado de derecho.

    Y para terminar, si bien no es malo adoptar algunas ideas y casos de éxito, tenemos que entender que México es único, que tiene una identidad propia -y muy rica- que merece ser más que un intento wannabe de otros países más desarrollados. 

  • La no verdad

    La no verdad

    En pleno siglo XXI hay quienes creen que la tierra es plana. Que se trata de una conspiración orquestada por una especie de orden mundial, por medio de la NASA, de los gobiernos y hasta de las aerolíneas que «premeditadamente no volarían sus aviones en línea recta para engañarte». 

    Si sometemos los argumentos de estos «escépticos» al método empírico, quedarían completamente destrozados. Hasta la evidencia cotidiana lo hace: como cuando vas al mar y ves que conforme un barco se aleja, parece hundirse. 

    Pero aún así, nuestros amigos de The Flat Earth Society, esbozan argumentos llenos de cifras y de teorías físicas y matemáticas mal interpretadas para engañar al incauto o engañarse a ellos mismos. Es más fácil y hasta divertido imaginar un orden mundial inspirado en los Protocolos de los Sabios de Sion -un panfleto ruso zarista para justificar el linchamiento hacia los judíos- que entender a la ciencia. Sus argumentos suenan muy sofisticados, pero con una explicación simple, éstos pueden ser derribados.

    Aunque la evidencia de la mentira esté ahí, aunque sea irrefutable, aunque las pruebas sean evidentes, muchos siguen creyendo en ella.

    De la misma forma no se puede explicar cómo en este siglo muchos sigan creyendo lo que dice el horóscopo. No es siquiera que se molesten en investigar un poco si la forma en que la posición de los astros relativa al nacimiento de las personas afecta ya no sólo la psique de las personas, sino si determina su temperamento y hasta su destino. Se trata más bien de creer, de sentir, de darle un sentido a sus vidas por medio de aquello que en realidad es mentira.

    Quienes leen el horóscopo no tienen el mínimo interés de saber si aquello en lo que creen es verdad. Pensar que determinado día podrá ocurrir algún evento parece tener mayor motivación que hacer el primer ejercicio. Al cabo, el consumidor de horóscopos se predispondrá a lo que éste dice, y probablemente termine ocurriendo -por su mera predisposición, más que por otra cosa- lo que el horóscopo dice.

    Tauro: el día de hoy terminará una relación importante de tu vida.

    Luego, la orgullosamente «Tauro» irá a cenar con su novio, con el cual inicia una discusión por un tema mundano. En ese momento ella recuerda lo que le dijo el horóscopo, y pensará que es innegable que será la relación con su novio la que termine. Se predispondrá, el conflicto subirá de tono, y vualá, la relación con su novio habrá terminado: ¡el horóscopo dice la verdad!

    A pesar de los avances en materia de ciencia, de tecnología, nuestro progreso en temas sociales y filosóficos, hay quienes deciden negar la verdad. Hay quienes lo hacen por un sentido de pertenencia, o porque alguien ha agitado sus conciencias desde sus entrañas: quienes creen al líder y no a las pruebas empíricas, quienes creen que el calentamiento global es un mito porque Donald Trump lo puso en Twitter.

    Otros creen en líderes que abanderan causas que la historia demostró equivocadas, que causaron tragedias en el pasado. Para evadir la cruel verdad, recurren también a la teoría de la conspiración. Que un orden mundial manipuló, tergiversó. Proponen recetas económicas que un economista de medio pelo puede desmitificar. 

    Se sienten engañados y manipulados por una suerte de orden superior, pero quien lo hace es su líder, al que siguen fielmente.

    Sus argumentos son atractivos por esa mitificación y ese aura que llevan consigo:

    Por un lado, creen que suenan sofisticados, porque pensar en una conspiración es algo que no hace cualquier persona, sino aquellos de «espíritu elevado», aquellos que se sienten especiales porque creen que la familia Rothschild controla al mundo -aunque técnicamente pueda ser la familia más rica del mundo, sus miembros están muy lejos de aparecer incluso en las listas de Forbes porque el dinero está repartido entre cientos de herederos y ni de lejos tienen el poder que ostentaban en el Siglo XIX-, o por la «mano negra del neoliberalismo» -a pesar de que la receta alternativa que su líder promueve ya haya probado reiteradamente su fracaso-.

    Por otro lado, a pesar de la sofisticación, esas teorías son muy fáciles de entender. No se necesita hacer un esfuerzo mental para creer en cualquier de las teorías de la conspiración que por ahí se narran.

    La verdad suele ser más aburrida, y en muchas ocasiones, debe estar acompañada de un ejercicio racional para determinar que eso que se juzga como verdadero, lo sea. Por eso suele ceder en ocasiones ante aquella mentira atractiva y que no requiere un ejercicio intelectual -aunque los crédulos piensen lo contrario, y de esta forma, crean tener una moral más elevada-. 

    Esto puede parecer un problema cotidiano, uno de tantos sesgos cognitivos que tiene el ser humano. La realidad, es que esta aversión a la verdad es capaz de poner en jaque a los equilibrios políticos y sociales bajo los que se sostiene el mundo. Por eso hay que advertirla.

    Porque es más fácil sentir, que corroborar los datos que se presentan.