Categoría: reflexión

  • El Güevón

    -¿Oye Juan?, porque no te vas a ver la TV. -No, es que me da güeva. -Bueno, entonces vete a dormir un rato. -No, es que me da güeva. -Bueno, pues, vete a hechar la güeva. -No, es que me da güeva.

    Si hay algo que me desespera de la gente es que sea floja y güevona. No voy a negar que como todos a uno de pronto me pueda dar una rachita de flojera y de apatía, pero creo que algo que es valorado (o se debería valorar) es que la gente le heche ganas a la vida. Pero da la casualidad que cuando uno empieza a conocer gente, trabaja en alguna empresa, se da cuenta que los güevones abundan. Y a veces lo que me da coraje, es que algún que otro guevón logra trascender de alguna manera en su vida (ya sea por palancas, por ayuda de papi o por alguna otra razón), aunque es tiempo para que estos saquen el cobre y se caigan de su falso pedestal.

    No significa que uno deba de ser matado en la vida y trabajar como negro, también sería un exceso. Pero creo que de cada ser humano se debería esperar que al menos tuviera metas en la vida y estuviera trabajando por ellas. Eso no solo dignifica a la persona, sino que la motiva y le da autoestima, además de que la entretiene y la hace menos propensa a sufrir depresiones o a sentirse mal. Pero hay algunos que parece que no lo entienden. Porque es cierto que trabajar requiere un esfuerzo (hay que levantarse de la cama y ponerse en acción) y sacrificio, pero esto siempre es rencompensado de alguna forma. Por ahí dicen que el sumergirse en la rutina diaria del trabajo (sin excesos) elimina o al menos reduce los malos pensamientos.

    Yo recuerdo, en la empresa que trabajaba, el 50% de los empleados que conformaban la plantilla laboral eran güevones. ¿Cuales eran sus características?, llegaban 15 minutos tarde al trabajo (cuando llegaban temprano), no solo no se esforzaban para llegar a sus metas, sino que ni siquiera las tomaban en cuenta, y lo peor, ni sabían cuales eran. Hacían que trabajaban cuando el jefe estaba presente. Pero cuando este se iba, convertían la oficina en un spa del relax. Prendían su cigarro y se salían al patio a platicar, otro se quedaba jugando y visitando blogs en internet como este, uno más hechaba su buena siesta mientras su amigo lo fotografiaba con su celular y lo ponía en evidencia. Hacían todo lo posible, pero todo por no trabajar, vivían bajo la ley del mínimo esfuerzo.

    ¿Y tenían razones por estar despreocupados?. La verdad que no, uno tenía que mantener un hijo, otro debía estar pagando su carro. Mientras el jefe no se diera cuenta, el cheque quincenal les llegaba al igual que a los que si trabajábamos. ¿Decirle al jefe?, sería un chismoso, ¿concientizarlos a ellos?, probablemente ni caso me harían. Simplemente era tiempo, si, cuestión de tiempo para que los resultados de su esfuerzo cosecharan frutos. ¿Y cual esfuerzo?, cuando su productividad llegaba a ser un cero redondo a pesar de recibir el mismo (o casi el mismo) sueldo que los que si trabajaban.

    Como lo decía, los güevones abundan por doquier. ¿Pero por qué son güevones?. Tal vez les falte un poco de disciplina, orden en sus vidas, pero yo creo que más bien, los guevones tienen el problema de no fijarse metas a largo plazo. Cuando uno no tiene porque luchar, metas que alcanzar, vive al día y bajo la ley del mínimo esfuerzo; busca una vida comodina y disfrutar de los placeres de «hoy» sin importar que pasará mañana. Y es preocupante, porque a pesar de que se dice que el ser humano vive cada vez una vida más acelerada, con sobredosis de estrés y preocupaciones, los güevones siempre encuentran alguna forma de establecer su modus vivendi y salirse con la suya.

    Por eso tengo que decirlo, odio con todas las ganas a ese tipo de gente. Nada más estorba, e incluso llegan a estorbar cuando se cruzan en tu camino. Si conoces a un güevon, dale un sope o un coscorrón, o tal vez una buena patada en el rabo sea la solución. O más bien matarlos a la Swenney Todd (que final tan horrible el de esa película).

  • Relatos de Semana Santa

    Me cae que los mexicanos somos bien católicos, aunque sea de dientes pá fuera. Todos estamos felices porque no solo festejamos el aniversario de la muerte y resurrección de Jesucristo, sino porque se viene el mas grande pretexto para salir de vacaciones. Todos los colegiales, desde el Kindergarden hasta la universidad, están felices porque ahora si después de tanta tortura con tantos libros y tantos exámenes, les ha llegado la hora de liberarse el estrés llendose de vacaciones a una playa, a algun bosque o a cualquier lugar donde se pueda socializar. El abandono de la gente de las ciudades y la rutina diaria se siente hasta en el número de visitas a este blog, el cual ha bajado de unas 300 a 250 visitas diarias.

    Para la buena suerte de los vacacionistas, la semana de la pasión de Cristo se cruza con el arribo de los springbreakers a las playas mexicanas, lo mas vil y decadente de la sociedad norteamericana viene a visitarnos, así que todos los mexicanos que vayan a la playa, deberán tener listos sus condominios para c… onocer alguna norteamericana. ¿Cuantos mandamientos no serán desobedecidos por los chavales y jóvenes en esta travesía de semana santa y pascua?.

    Ya que hablamos de religión, olvidemos un poco el tema de las vacaciones y remontémonos a algunas décadas atrás, cuando mi tío era joven. El, a pesar de ser bien religioso, me estaba relatando algunas de esas historias oscuras y crueles de la Iglesia. Me relataba como el que tenía mucho dinero podía aspirar a que la Iglesia le valiera un divorcio so cualquier pretexto que se encontrara (y cosa que me imagino, que sigue pasando en la actualidad, sino, pregúntenle a Chente Fox). Pero lo que me intrigaba no era solo eso, sino que a él lo estuvieron a punto de excomulgar. Porque en esas épocas no era tan «simbólico» el no comer carne los viernes de vigilia, se tenía que seguir al pie de la letra. Y que a mi tío se le ocurre irse de fiesta donde había, sí, «carne», y resulta que no se había dado cuenta de que era uno de los viernes de cuaresma, hasta que había consumido el maldito alimento.

    Temeroso y cauteloso fué a un confesionario, -Ave María Purísima, decía el padre. -Sin pecado concebido, respondía mi tío. -¿Cuales son sus pecados?. -Pues fíjese que he comido carne en viernes sin darme cuenta. -¿Queeee?, usted queda excomulgado. Mi tío tuvo que ir con otro padre menos (dejémoslo en «conservador» para que no se escuche tan grosero) para que lo exonerara y le dijera que el primer padre estaba en un error. Afortunadamente, mi tío pudo proseguir con su fé católica sin ser expulsado de la iglesia, como lo han hecho con otros.

    En la semana santa también hay quienes parecen emular la muerte de Jesús. Esto gracias al estado de algunas autopistas de la república mexicana (empezando por la autopista del sol que conecta a México D.F. con Acapulco),   y tambien a varios incautos que se les ocurre manejar en estado de ebriedad, o bien, que no descansan bien antes de subirse al auto. Las autoridades siempre realizan operativos de semana santa para evitar que varios accidentes fatales sucedan, pero siguen sucediendo. Parece ser que los «letreros de conciencia» en las carreteras no son muy útiles que digamos, sobre todo porque el conductor ya va «jetón» o va tomado.

    Y que decir de las tradicionales interpretaciones de la muerte de Jesús. Y aunque es cierto que no somos el único país que las realizamos, si podemos presumir que nuestros viacrucis tienen ese folclor, ese toque mexicano que las hace muy tradicionales. Empezando por la escenificación que se hace cada año en Iztapalapa (y espero que no le dén el papel de Jesús a Juanito, sería un sacrilegio), y por todas las escenificaciones que se hacen a lo largo y a lo ancho de nuestro país. Porque a pesar de ser una «interpretación» miles de personas ven en ese actor a Jesus, actor que siente el privilegio de interpretarlo con toda su alma y corazón.

    ¿Y tu que vas a hacer en semana santa?. Yo desafortunadamente tengo que trabajar, ni modo, una semana más con los ojos pegados a la PC. Tu tienes varias opciones, puedes irte de vacaciones con tus amigos, puedes ir a c..onocer gringas, puedes ir a que te excomulguen, puedes morir en un accidente o puedes participar en la Pasión de Cristo, pero esta semana no te puedes quedar sin hacer nada.

  • Mala Noche, No!!. Las vibras. Las vibras

    ¿Por qué este artículo se llama Mala Noche, No?. El Mala Noche No, es un antro (o disco, o como fregados le quieran llamar) que está de moda en la ciudad de Guadalajara, de hecho hay dos. Una en Patria y otra en la Colonia Chapalita. Este tipo de lugar es famoso porque pasan temas oldies para que aquellos que estamos entre los 25 y los 30 años recordemos nuestras épocas de jóvenes; aunque siendo sinceros, no todo ese tipo de música es de mi gusto, no es como que me guste mucho Emmanuel, o los Hombres G, pero a veces el ambiente te termina hacer cantando aquellos temas famosos de Timbiriche. Claro, con el alcohol arriba todo es posible.

    Pero bueno, ya basta de rodeos y vamos a lo que nos truje. Después de estar en el antro (que por cierto fué muy divertido), reflexioné sobre algunas cosas, y es sobre la vibra que te transmiten ciertas personas. Se oye muy esotérico, pero es la forma coloquial de decir lo que transmite cada persona, lo cual está relacionado con su estado de ánimo, con sus creencias, su forma de pensar y otras cosas más. El sentir las «vibras» es como una forma de presentimiento o más bien un mecanismo de defensa para saber como tratar a cierta persona.

    Yo andaba indispuesto, andaba de no muy buen humor. Y de pronto un amigo me dice -Oye Cerebro, vamos ir al Mala Noche No, ¿no quieres ir?. Y yo que no me quería amargar en fin de semana me dije ¿Mala noche? no, ni madres (ya parece comercial esto). Y me dispuse a ir. Y ya estando ahí me dedique a estudiar las vibras que transmiten las personas. Empecé por estudiar a mi amigo. Fíjense que el siempre ha sido muy exitoso con las mujeres, de hecho es un referente cuando hablamos con los demás amigos sobre como debemos de salir a ligar féminas. Mi amigo es parecido, pero tampoco es el galán de la fiesta, es flaquillo, de estatura mediana. Pero algo tiene, y es que tiene una muy buena vibra, tanto que al saludarme se me olvidaron todos los problemas, por la forma amistosa y cálida en que el te trata. Y esa misma vibra hacía que las mujeres se fijaran en él y por lo tanto no tenía ningún problema para ligárselas.

    En la entrada de este antro, mientras estaba a la espera de que el cadenero me dejara pasar, me ponía a observar a las mujeres, y veía que algunas me atraían y otras no, no tanto por su belleza, sino por la vibra que transmiten. -Esa está guapa pero se ve mamona, o esa no está tan hermosa pero algo tiene, se ve que es linda, me decía a mi mismo. Lo que reflejaba cada persona era diferente y veo con cierta certeza como a veces esto puede ser más poderoso que la belleza.

    Recuerdo que hace algunos años me presentaron a una chava, ella no era fea, me había caído bien, pero le veía un pero, había algo que no cuadraba, había algo en su vibra que no estaba bien. La cita terminó siendo un desastre, terminamos todos peleados, y en resumen, me di cuenta que las vibras que ella me transmitía me lo había anticipado. También me sucedió con el jefe de una compañía de reciente creación para la que trabajé. Cuando tuve la entrevista de trabajo antes de que me contratara, veía que el tenía unas impecables dotes de oratoria, tenía poder de convencimiento para vender ideas, pero, otra vez, había algo que no me cuadraba, algo que me transmitía en el inconsciente estaba mal ¿que pasó?. Pues el jefe terminó siendo un fiasco, la empresa quebró, y terminó quemado ante los socios y los accionistas.

    Esto de las vibras es importante. Porque a veces aunque queramos aparentar algo que no somos, las vibras nos pueden delatar ante los demás. Nuestro «yo» real sale a relucir y a mostrar nuestras crudas verdades anulando ese «yo» ideal que queremos aparentar frente a los demás. Por eso mismo, antes de querer parecer Juan Camaney, mejor trata de revisar dentro de tí. Porque todos esos miedos ocultos, esos complejos, esos odios y esos defectos se transmiten de alguna forma aunque no quieras.

  • Jesucristo y el Superhombre

    Yo lo se, tal vez no soy lo suficientemente religioso para ponerme en el lugar de los que siguen los pasos de Jesús, pero necesitaba desahogar todos estos bagajes intelectuales que traía en mi mente, y es que quería ver si había una forma de conciliar a un seguidor de Jesucristo, con el Superhombre de Nietzsche, y creo haber encontrado la respuesta.

    Primero, empiezo diciendo, para los que no conozcan a Nietzsche ni a su concepto de superhombre. Primero, Nietzsche fué un filósofo aleman, nihilista, muy controversial, un poco loco (de hecho se volvió loco y eso se puede palpar en algunas de sus últimas obras) y que ha influído en muchos filósofos, y no solo eso, sino en muchas personas, tal y como Hitler, que lo malinterpretó.

    ¿Que es el concepto superhombre?, es importante que lo recuerden bien, y por eso lo voy a poner en negritas: el superhombre de nietzsche es seguro, independiente e individualista, y no se deja llevar por la multitud; al contrario de las personas débiles, que sólo se dejan llevar por las tradiciones y las reglas establecidas.

    Leyendo el libro de este autor llamado El Anticristo, uno se da cuenta de una cosa. Para Nietzsche, a pesar de haber «matado a Dios», Jesucristo era un modelo de superhombre. Porque Jesucristo se había impuesto y rebelado contra todas las ataduras sociales de la época, se rebeló frente a los romanos, se erigió como un mesías y se sacrificó para salvar al mundo. Esta versión de Jesucristo cuadraba muy bien con la del superhombre, pero Nietzsche se preguntaba una cosa: ¿Por qué ahora la Iglesia hace que sus súbditos se sometan a ella, se humillen ante el señor y tomen la actitud contraria a la del superhombre que fué Jesucristo? Es decir, que en lugar de ser independientes y libres, se comporten como personas débiles que deben de someterse a los designios.

    Nietzsche tenía razón, y el autor Raúl Gutiérrez Saenz (con claras tendencias religiosas), no solo no lo desprecia sino que lo entiende casi por completo. Raúl Gutiérrez Saenz decía esto:

    Respeto a la negación de la existencia de Dios, podemos comentar lo siguiente. Lo que se critica en los textos de Nietzsche es un dios antropormofizado, despótico, lleno de las debilidades humanas, dispuesto a castigar la menor falta, absolutamente carente de la bondad y la excelencia que hemos acentado más arriba. Esta negación del concepto de dios en boga durante el siglo XIX (y también, por supuesto, en algunos medios de la civilización actual) puede ser aceptada sin menoscabo de esa experiencia de intimidad religiosa que hemos descrito.

    Nietzsche vivió todavía una época donde la Iglesia era muy represiva, que seguía atorada en los prejuicios del medievo, donde se presentaba a Dios como el castigador, ante el cual la gente se debía humillar y sentirse nada. Un concepto bastante diferente del que nos tratan de presentar ahora con un Dios misericordioso, lleno de amor, que le da libre albedrío al ser humano y que le perdona al ser humano sus errores. Por eso Nietzsche no se equivocaba, porque mató a un dios distorsionado, utilizado para controlar a las masas y reprimirlas.

    Pero parece que el papel ha vuelto a cambiar. La religión católica, con todo y sus defectos y errores actuales que presenta se ha desprendido de esos prejuicios medievales y e incluso ha pedido perdón por ellos. El Papa Juan Pablo II pidió en nombre de la Iglesia perdón por la santísima inquisición, y a diferencia de muchas iglesias protestantes, han tenido menos problemas para aceptar las verdades contundentes de la ciencia como lo es el evolucionismo.

    Ahora parece ser que el que busca seguir a Jesucristo en su vida diaria se convierte en un superhombre, es decir, ya no se humilla ni se vuelve insignificante, sino que siguiéndolo logra romper las ataduras que le impone la sociedad moderna. El seguir a Jesucristo en la actualidad es vivir una vida equilibrada con un goze espiritual de paz, y no niega al hombre la oportunidad de tener sueños ni ambiciones, no lo limita. La dificultad estriba en lograr ser un hombre recto moralmente que logre amar a su prójimo, y para lograr eso, el hombre debe de luchar contra la corriente, debe de dejarse de llevar por las masas y por la multitud, por eso, el hombre que de verdad (no el que lo hace de dientes para afuera) busca seguir el ejemplo de Jesucristo, podría decir que también está logrando convertirse en parte en un superhombre, independiente, que no se deja de llevar por la inercia de la sociedad, y aquel que logra hacer un bien por su comunidad.

    Hay muchas formas de hacer el bien, no digo que «seguir a Jesucristo» sea la única. Se puede ser un ateo o un agnóstico y ser un hombre recto de bien. Pero aquí lo que traté de hacer fué conciliar esos dos conceptos que para muchos eran irreconciliables, espero haberlo logrado

  • Cuando a uno le toca… le toca.

    Resulta que hace unos días, dos conocidos míos (y dos amigos) iban saliendo de un antro. Habían ido, como cualquier noche, a divertirse y a romper un poco la rutina. A mover un poco las caderas, a platicar, y tal vez a ligar. Pero no sabían lo que les esperaba a dos de ellos. El conductor tenía algo de alcohol encima, parecía no ser mucho, por lo que podía manejar con normalidad. Vamos, como cuando uno toma dos tres copas y se regresa a su casa, como todo mundo.

    En eso, ellos, que iban manejando un Chevy (de esos que no tienen cajuela), se frenan para poder sortear un tope (como tantos que hay en las ciudades de México), pero resulta que un automovil iba manejando a 130 kilómetros por hora, no se frena y choca contra la parte trasera de este pequeño auto.

    ¿Resultado?, la hermana y el mejor amigo del conductor mueren aplastados. El conductor del Chevy había resultado con solo dos grados de alcohol y se había salvado de cualquier responsabilidad. El otro conductor tenía, ya no recuerdo si tres o cuatro, y actualmente está tratando de sortearla y conseguir ayuda para no ser castigado porque ha cometido homicidio imprudencial.

    Yo no los conocía mucho, pero cuando me entero de la noticia, me dá una sensación de impotencia. Me empecé a preguntar, ¿ellos que han hecho?, ¿que culpa tuvieron para morir de esa manera?, ¿por qué el conductor inconsciente que iba manejando a 130Km por hora esta vivo y con la posibilidad de ser exonerado de toda responsabilidad?, ¿que hay de la vida de los fallecidos?, ¿donde quedan sus anhelos, sus metas, sus aspiraciones?, ¿que hay de sus padres, de sus amigos que los querían, de sus hermanos?, ¿que hicieron todos ellos para que ocurriera esto?, simplemente nada.

    La noticia me revolvió un poco la conciencia. El hermano, en su homenaje, sube unas semanas después las últimas fotografías de las víctimas al Facebook, cuando estaban divirtiéndose en el antro justo una noche antes. Se veían muy felices, como cualquier persona. Esta claro que ni ellos ni nadie sabían lo que les esperaba, y es que nunca nos ponemos a reflexionar que nada es para siempre. Que la naturaleza puede ser tan arrogante que decide terminar de tajo con nuestra vida, nuestros planes, y nuestros proyectos.

    Si le preguntas a cualquier persona, quien sea te puede aseverar que morirá alla entre los 70 y los 90 años. A pesar de que sabe que no necesariamente debe de ser así, si cualquiera está confiado en poder tener una vida plena y morir naturalmente. Y es por eso que este tipo de eventos nos dejan una lección de vida. Nada es para siempre, y por eso los humanos debemos aprender a valorar lo que tenemos, a pesar de toda la adversidad, los problemas cotidianos, y cualquier obstáculo que se nos presente; porque todo es solucionable menos la muerte.

    Hay una frase latina muy conocida, llamada Carpe Diem, que significa «aprovecha el día» («seize the day» en inglés). Es una invitación a vivir cada día de tu vida como si fuera el último de tu existencia. Es acuñada al poeta romano Horacio, y creo que es muy aplicable a la hora de recordar este tipo de tragedias. No sabemos cuando va a ser nuestro último día, y por eso hay que aprovechar la vida al máximo.

  • Sobre los gorditos. La obesidad en México

    México no es un país que digamos primermundista, de hecho cada rato platicamos sobre el número de pobres que hay en nuestro país, y la injusticia social que impera en nuestra nación. Pero por alguna extraña razón, México tiene un problema alarmante de obesidad, y eso se ve en todos los sectores sociales de nuestro país. ¿No que no había nada que comer?.

    México es el segundo lugar a nivel mundial en sobrepeso, solo los gringos con sus McDonalds nos ganan. Segun las encuestas hechas por la Secretaría de Salud que preside Córdova Villalobos, 52 millones de mexicanos tienen sobrepeso u obesidad. Lo que quiere decir que la mitad de los mexicanos tienen al menos unos kilitos de más, pero lo más alarmante es que de 1999 al 2006 la obesidad aumentó del 24% al 30%, algo que a mi parecer es muy grave.

    Y es aquí donde viene la pregunta. ¿Que estamos haciendo en México para estar tan gordos?. Lo acepto, yo padecía de cierto grado de obesidad, pero saben, no es cómodo, aunque digan eso de que los gorditos se ven simpáticos. Por eso decidí bajarle, me sometí a un riguroso régimen y logré bajar algo así como 13 kilos. Cuando uno se ve al espejo después de haber bajado, se siente bien consigo mismo. Pero creo que los que se tratan de armar de voluntad y bajar toda esa grasa que tienen dentro no son muchos. Son muchos los que hacen propósito de hacer dieta el año nuevo para bajar esos kilos navideños, y también muchos los que prometen ir al gimnasio, pero los gorditos siguen aumentando.

    No se si tenga algo que ver nuestra comida. La verdad la comida mexicana es grasosa y contiene además muchas calorías. Las quesadillas, los tacos dorados de barbacoa, los tamales, y toda esa cultura gastronómica mexicana pareciera que no nos hace muy bien. Además si contamos que nos gusta mucho el chile, pues nuestro estómago no solo acumula calorías si no que también es propenso a acumular gastritis y otro tipo de padecimientos. Pero claro, no falta la influencia estadounidense en nuestras barrigas. Si no vamos a comer tacos en la esquina, vamos al McDonalds por una BigMac engordadora, o vamos por una pizza con tres capas de queso y grasa.

    Además el sedentarismo colabora mucho para que tengamos esos increíbles niveles de obesidad. Para empezar las autoridades no han hecho mucho para fomentar el ejercicio en la vía pública (aunque por ahí algunos empiezan a despertar). Pero lo peor del caso es que mucha gente sale corriendo (si es que pueden) cuando le dicen la palabra ejercicio. Ver horas de TV o videojuegos (y para colmo con papas y frituras por delante) es el deporte más extendido en nuestro país. Nos preocupamos mucho por el futbol, pero muchos nunca se han puesto a patear un balón. Además está el pretexto de «tengo mucho trabajo» o «soy un hombre ocupado», pero ningún gordito se preocupa por hacerse un espacio en su tiempo para caminar al menos 30 minutos diarios, o hacer bicicleta al menos 3 veces a la semana.

    Y hay que ser sincero, cuando uno es más gordito se le cierran algunas puertas. En el caso de los empleos, generalmente los reclutadores ven a una persona gordita como una persona más desorganizada y menos disciplinada que alguien que no lo es. Y también en el caso de las relaciones, siempre va a ser más atractivo ver a una persona más delgada que a una gordita. Pero creo que el problema principal de la gordura no es eso, sino la salud. El gordo es más propenso a sufrir diabetes, hipertension arterial y muchos tipos de enfermedades que ponen en riesgo la salud de la persona.

    Por eso ahora Cerebro los exhorta a que ya le bajen a tanta tragadera, y hagan una rutina para empezar a bajar esos kilos de más. No les prometo ni más mujeres ni más trabajo, pero si una vida más saludable.

  • Sobre las mujeres (ligues y demás) Parte 4 «El lado oscuro que nadie quería escuchar»

    La parte negra y oscura que nadie había querido escuchar

    Bueno, sí, hay una cuarta parte sobre este controvertido tema de las mujeres. Ya hablamos sobre los ligues, el dinero, y de la seguridad. Es más, ya había publicado un estudio donde las mujeres dieron su opinión sobre estos temas, pero faltaba hablar sobre aquello que nos duele aceptar a los  hombres; porque si, los hombres nos hacemos los fuertecitos, pero la verdad es que si ante algo somos muy vulnerables, es ante el sexo femenino.

    Dicen por ahí que el hombre no llora, pero me atrevo a decir que uno de los motivos por los cuales el hombre suele desahogarse es por las mujeres, de hecho ya en la cultura general y en el cine, es normal presentar al hombre que se desgarra por una mujer. El hombre no puede llorar por haber perdido una oportunidad de negocios, ni por perder una pelea, pero si tiene oportunidad de hacerlo cuando pierde a su amada querida, o cuando es engañado por una de ellas.

    Cuando falla la estrategia

    Todos los hombres tenemos una estrategia de ligue. Si bien unos piensan conquistar a la mujer en cuestión «a lo natural, o bien, a lo ahí se va», la verdad es que la mayoría usamos una estrategia previamente planeada para conquistar el corazón de las féminas. Y es que la verdad es tonto no tener una estrategia. Porque entre los factores para que una mujer te diga «si» o «no» no solo está tu personalidad, tu físico o el grueso de la billetera. También está el «donde», el «como» y el «cuando».

    No hay una receta perfecta para poder conquistar a una mujer, todas las mujeres son un mundo y piensan de una forma distinta, pero uno, de acuerdo a la personalidad de la dama, puede ir planteando su estrategia para conquistar a esa mujer que le gusta tanto. Pero la mayoria de las veces en que se arruina una estrategia de ligue, se arruina, o porque el hombre se precipita mucho, o porque tarda demasiado tiempo en aplicar la estrategia.

    Vayamos al primero de estos dos puntos. Cuando el hombre se precipita a la hora de aplicar la estrategia de ligue, lo hace por nerviosismo, o lo hace porque está tan enamorado, que no logra controlar sus emociones y hace que la mujer se asuste y rechaze al hombre. Generalmente el precipitarse denota falta de experiencia en el ligue hacia las mujeres, dado que hay que aprender a controlar las emociones y hacerlas florecer en el momento correcto, y para eso se requiere forjar una inteligencia emocional que solo se puede pulir con la experiencia.

    El segundo punto, es cuando el hombre se deja ver lento. Mientras el que se precipita creé que debe arriesgarse de más y dejarse llevar, el que se deja ver lento denota inseguridad porque tiene miedo a poner en acción su plan de ligue. Lo que se le olvida al hombre de reacción lenta es que lo más probable es que tenga más competidores y por ende, será más fácil que le ganen a la mujer en cuestión mientras el vá a medio plan. El hombre de reacción lenta también es un inexperto, porque todavía no ha vencido esos miedos internos que surgen en «las primeras veces».

    También hay un tercer punto, y es que es importante tener las emociones bajo control cuando se desea decirle a una mujer lo que uno siente por ella. Yo entiendo que es difícil decirles a las mujeres -Oye Ana, la verdad es que me gustas. Pero es clave y es muy importante que la declaración sea natural y convincente. Y no solo eso, hay que estar conscientes de que la respuesta puede ser negativa, y que también puede haber un espacio para la negociación, especialmente cuando la mujer emite una respuesta como «es que no se». Es importante no presionar a la mujer y respetar su opinión, el no hacerlo nos podría conducir al fracaso total.

    La desilusión

    Otra cosa que nos suele doler a los hombres es la desilusión. ¿Por qué?. Resulta que cuando uno se enamora, idealiza a la mujer. (como al igual, las mujeres idealizan a los hombres) ¿Como está eso de que la idealiza?. El hombre sube a la mujer a un pedestal donde el magnifica sus virtudes y niega (o minimiza) sus defectos; la ve como lo mejor que le podía pasar en su vida, como si fuera la última coca en el desierto.

    Independientemente si el hombre logra conquistar o no a la mujer, las desilusiones suelen ser muy dolorosas. Porque cuando el hombre se enamora, se enamora de «el concepto de mujer» que tenía en su mente, y no necesariamente de la mujer real. Y para eso es importante que el hombre logre conocer a la mujer lo suficiente como para decidir elegirla como su posible pareja, así podrá sortear más fácil el paso del enamoramiento (ilusión) al amor (real) y podrá establecer una relación duradera. De lo contrario la desilusión será inminente.

    Lo peor de todo es que muchas veces el hombre queda «enamorado» de la ilusión y tarda en comprender la realidad de las cosas. De esta forma el hombre puede aferrarse a una mujer que no le conviene o puede extrañar a esa mujer con la que no se le hizo, porque «está enamorado de su ilusión, del concepto idealizado, y no de lo que en realidad representa esa mujer».

    El miedo a quedarse solo, y volver a empezar de nuevo (a buscar pareja), es uno de los principales motivos por los que el hombre no acepta una desilusión, y para evitar esto, ya lo dije, es importante conocer bien a la mujer en cuestión para no llevarse sorpresas. Es importante sondearla y evaluarla. Habrán momentos en que la mujer se pondrá a prueba, si no la pasa, te habrás dado cuenta que no era lo que te convenía antes de estar totalmente clavado con la mujer, y si la pasa, pues bienvenida sea.

    Atención con algo, el que no te convenga, no significa que la mujer en cuestión sea una mala persona. Todos tenemos nuestras virtudes y nuestros defectos. Pero es importante saber si vas a ser capaz de lidiar con los defectos de la mujer, y para eso es importante reconocerlos antes de dejarte sumergir por el enamoramiento.

    Amigos, o algo más…

    Pasa algo muy curioso, y es que me he dado cuenta, que las mujeres logran separar más lo que es una amistad de lo que sería una posible relación. Al menos más de lo que lo hacemos los hombres.

    Son muy repetidas esas frases que dicen «es que yo te quiero mucho, pero como amigo». Y es que los hombres a veces queremos convertir una bonita amistad en algo más. Y no es que sea imposible dar ese salto, pero ojo con esto, si crees que por ser muy buen amigo de una mujer (que si se llevan muy bien, tienen años conociéndose) ya estás a un paso de conquistar a esa mujer, estás totalmente equivocado.

    Es cierto que antes de conquistar una mujer, te la debes de llevar bien, en cierta forma debes de crear un lazo de amistad. Esto para que la mujer baje su retaguardia y sea más fácil de conquistar. Pero al tiempo en que ya has creado ese lazo, es importante comenzar la estrategia para dar el siguiente paso, que es el del ligue. Si haces lo contrario y decides forjar la pura amistad, deberá ser porque realmente lo que te interesa es su amistad y no algo más, pero si lo haces creyendo que al crear una amistad sólida automáticamente la vas a conquistar, vas por el camino erroneo, aunque claro, hay sus excepciones.

    En conclusión, si deseas hacer la prueba, y buscar «ese algo más en una amistad» lo puedes hacer. Pero piensa que tus posibilidades no son tan amplias como puedes pensar, y pudiera haber el riesgo de perder esa amistad o que ya no sea lo mismo. Tu tomas la decisión.

    Ver Parte I

    Ver Parte II

    Ver Parte III

  • Recordando a los amigos

    Bueno, viene el 14 de Febrero, el día de San Valentín, el día del amor y de la amistad. Pero, ¿de donde se origina toda esta festividad que engrosa los bolsillos de aquellos que se dedican a fabricar regalos y a cortar flores?. Bueno, la historia se origina en Roma en el siglo III, época en la cual el cristianismo era perseguido. En ese periodo se prohibía casarse a los soldados porque se creía que los hombres solteros rendían más en el campo que los casados que estaban emocionalmente ligados a sus familias. Ante tal injusticia, San Valentín decide casar a las parejas sin que lo supieran los romanos. Después de que lo descubrieron por la fama que se había creado, los romanos deciden ejecutarlo un 14 de Febrero.

    Más tarde la Iglesia Católica rescata la historia, y para fines de los años 60, la industria y los publicistas se encargan de difundir la historia con el objetivo de crear un pretexto para que la gente comprara regalos con el fín de impulsar las ventas de las corporaciones. Desde entonces, en varios países se celebra el día de San Valentín el 14 de Febrero.

    Pero muy a pesar de los motivos comerciales detrás de este festejo, creo que es un día para reflexionar sobre las amistades que tiene uno, las cuales son un apoyo en esos momentos difíciles que tiene uno, y con los cuales uno disfruta esos grandes momentos de la vida. La vida sin amigos no sería vida, sería estar en estado vegetativo o en un coma interminable. Como la historia de un trabajador de Pemex que alguna vez me contaron, donde esta persona despachaba gasolina sin convivir ni platicar con nadie, y en su departamento, lo mas cercano a la comunicación humana que tenía era la TV y los periódicos. Este trabajador algún día decidió quitarse la vida, algo que no hubiera ocurrido si no hubiera tenido amigos que lo rodearan.

    También es época para que los novios se festejen. Ahí yo no digo nada porque actualmente estoy soltero, pero es buen momento para que el novio despilfarre su quincena y le muestre su afecto; así tanto la novia como las corporaciones quedarán muy contentas por la muestra de afecto del novio. Y no sean mamilas, no lleven nada más unas flores, eso ya está choteado y cursi. Es hora de que compren algo original que impresione a sus novias, eso de las flores se me hace más regalo por compromiso que otra cosa.

    Y bueno, regresando a lo de las amistades, que es donde yo si puedo opinar, quiero agradecer en este blog a todos mis amigos, que no son muchos, pero son muy especiales para mí. Entre ellos se encuentra mi tocayo Alvaro (y sus hermanos que son a toda madre), Jesús, Amy, Caroline, Luis, Yolanda, también a mis hermanas, mis primos, mis tíos, mis amigos que como Nats y Eli que no por ser virtuales, dejan de ser mis amigos. A la vez también quiero agradecer a todas las demás amistades que tal vez no frecuento tanto pero que ahí están en los momentos en que hay fiestas o reuniones.

    Y que decir, que este último año ha habido muchos cambios de amigos, he cosechado nuevos amigos, tal vez con otros nos hemos dado un tiempo por alguna situación pero seguimos siendo amigos, y hay otros que siempre están ahí. Como dicen, nada es para siempre, y lamentablemente a veces las amistades algún día terminan, ya sea porque uno se deja de frecuentar con ellos, o porque a veces se tienen que ir, o porque a veces suceden situaciones trágicas, como la muerte a la cual nunca vamos a poder evitar. Pero mientras estén ahí, es algo para agradecer, porque los amigos son los que más duran, muchas veces más que las parejas, y son aquellos que te acompañan tanto en los momentos de júbilo, como en los momentos de tristeza.

    Por eso no está de más recordar este 14 de Febrero a todos los amigos y a todas las personas que lo rodean a uno, porque son muy importantes en la vida. Y también porque no, mandarles un abrazo a todos los lectores que siguen este blog, los cuales también son bienvenidos.