Categoría: reflexión

  • Cuando los ciudadanos sí pueden

    Cuando los ciudadanos sí pueden

    Cuando los ciudadanos si puedenAyer tuve la oportunidad de asistir con mi organización civil, Movimiento Propuesta Ciudadana, al llamado «Día Mundial sin Autos» que forma parte de un movimiento mundial que busca naturalmente, recuperar los espacios públicos que están invadidos por… si, adivinaron ¡por autos!. Cada ciudad organiza este evento a su manera, y en el caso de Guadalajara, se hizo una intervención en el barrio de Santa Tere, uno de los más tradicionales de la ciudad, donde participamos varias organizaciones civiles.

    Se escogió este lugar no solo por su carácter tradicional, sino porque carece de espacios públicos, áreas verdes, y el automóvil ha sido totalmente privilegiado (aunque aún así los automovilistas tienen que lidiar con el tráfico). En dicha intervención se «invadieron» parte de las calles que normalmente utilizan los automóviles para hacer actividades recreativas, desde mariachis, futbolitos, pastizales, y en el caso de nosotros, un espacio para que los niños jueguen bebeleche y Lotería. En la tarde a su vez se llevó a cabo una rodada en bicicleta por varias de las avenidas principales de la ciudad.

    Este día me mostró como los ciudadanos si podemos incidir en la vida pública de nuestra sociedad. Ciertamente en Guadalajara todavía se le da preferencia a los automóviles, pero ver como el diario El Informador puso la noticia en primera plana, como Milenio publicó varias notas e incluso publicó una galería de fotografías, o La Jornada quien también abordó el asunto, es muy positivo porque el hecho de que los medios le den mucha importancia a estas manifestaciones logra que el tema se vuelva primordial, y tarde o temprano las autoridades tomen cartas en el asunto.

    Esto en lo particular me dio un aire de frescura después de la progresiva desilusión que me terminó causando el movimiento #YoSoy132, que terminó siendo secuestrado por grupos de radicales que están logrando que este conglomerado totalmente auténtico y loable en sus orígenes pierda la oportunidad de ser una oposición real al gobierno de Enrique Peña Nieto y a cualquiera que pueda haber (porque ser una oposición es algo más inteligente que ir a bloquear la boda del hijo de Carlos Salinas, que la cerrazón al diálogo, y alianza con grupos dudosos llenos de intereses como el SME y el CNTE). Me quedo con la primera parte de este movimiento (formado por el ala moderada) como una expresión ciudadana auténtica. Y de igual forma catalogo a esta expresión a nivel nacional (y mundial) de varias organizaciones civiles en el Día Mundial sin Autos como algo totalmente loable y auténtico.

    Me agrada la creatividad con la cual los jóvenes y no tan jóvenes se manifiestan para poner temas necesarios en la mesa. Y no solo eso, sino que estas expresiones fueron agradecidas por los habitantes del barrio de Santa Tere, lo cual ayuda todavía más a generar conciencia. Los niños que jugaron al bebeleche, a la lotería y al futbolito en unos años posiblemente recordarán que hubieron movimientos a favor de la recuperación de espacios públicos y probablemente tendrán ya esa conciencia que nosotros tuvimos que construir de más grandes. El ver a más de 10 niños turnarse para jugar bebeleche fue una grata experiencia para mí por más simple que parezca. No solo por darles a los niños un grato fin de semana, sino porque dejaremos dentro de ellos una semilla.

    Tal vez lo sucedido con #YoSoy132 nos mostró que todavía existe ingenuidad (de la que se valieron grupos radicales más preparados). Pero yo creo que es natural ante un despertar ciudadano que va en crecimiento. Aunque es importarse darse cuenta de ello, y también darse cuenta que si bien un movimiento puede surgir debido a la inconformidad y molestia contra un actor político u otra situación, este tiene que transitar hacia la parte propositiva, lo cual tal vez es el paso más difícil. Lo que se vio ayer en Santa Tere aunado a los logros que ya se han hecho en movilidad nos deja ver que ese difícil paso se ha dado, y que se pueden (y deben) de dar en otros temas.

  • #YoSoyDemocraciaEnPañales

    #YoSoyDemocraciaEnPañales

    No se trata de decirle a la gente que se ponga a trabajar, se trata de decirle que siga luchando e involucrándose, pero que se debe de hacer un replanteamiento y que se debe de aprender de los errores.

    #YoSoyDemocraciaEnPañales

    Hoy en Animal Político apareció un texto, una crítica al movimiento #YoSoy132 escrito por Gisela Pérez (quien fue parte de este). Esta vez no se trató de una crítica destructiva ni de la intención de un partido de acabar con este movimiento (como llegó a suceder con el PRI). Me parece un texto de lo más honesto que nos deja entrever lo que ha sucedido con este movimiento, y que ahora sí me concuerda. Pero lo interesante de esta nota es el trasfondo social y cultural que se mueve detrás de la sociedad mexicana. La intención no es descalificar de ninguna manera las expresiones sociales que se dan en el país, por el contrario, las aplaudo, y en este espacio las aplaudí. Más bien esto nos debe de servir de experiencia para ver donde estamos parados, y tal vez me preocupa un poco porque me pregunto si podemos aspirar a ser una nación democrática cuando pareciera ser que el grueso de la población no comulgan con sus principios.

    Lo que dice la carta en resumen (la pueden ver completa en el enlace anterior) nos habla de que #YoSoy132 fue un movimiento genuino por universitarios inconformes con unos medios de comunicación que desde su posición monopólica tenían la capacidad de impulsar presidentes (y vaya que lo lograron). Este movimiento fue creado por organizaciones privadas como la Ibero (que vaya que el corte socialista que imprimen los jesuita en el alumnado tuvo mucha influencia), la ITAM, el ITESM y otras universidades. Naturalmente al tratar de hacer crecer el movimiento, admitieron a alumnos de universidades públicas como la UNAM de donde se creó el ala radical de este movimiento. Dicho bloque liderado por una izquierda dura, dogmática y reaccionaria, encabezado por los llamados «Los Ultras» literalmente se comieron al ala de los moderados, dado que estos primeros tenían mucho más experiencia en realizar asambleas y reventar movimientos estudiantiles, con lo cual buscaron apropiarse del movimiento. Estos naturalmente vieron a los alumnos de las escuelas privadas como «fresitas burgueses neoliberales».

    Gisela Pérez en su carta profundiza como ocurrió todo esto. Pero a mí me deja algo claro, y es la falta de madurez social que permea todavía nuestro país, donde se cree que el autoritarismo debe de ser combatido con autoritarismo, como lo hacen estos sectores, quienes también en su mayoría son aficionados al futbol y son artífices de muchos altercados en los partidos de los Pumas de la UNAM. Las formas de estos grupos son parecidas a las de los partidos, con un alto tufo burocrático y verticalidad. Ese «modus operandi» no es muy diferente al del PRI que tanto critican. Donde pueden diferir en la política económica, pero donde sin darse cuenta, se parecen más en las cuestiones sociales. Tan efectivas son estas formas que tanto el PAN y el PRD han echado mano de ellas para hacer política, y tanto para que de alguna manera, los sectores más duros del estudiantes de universidades como la UNAM las usen.

    Es de hacer un verdadero análisis ver como un movimiento pudo sortear los embates del partido de Enrique Peña Nieto con gran eficacia, pero que pasado el tiempo, no pudo soportar sus propios embates y su autosaboteo. Esta semana, el movimiento trabajó en una propuesta para la democratización de los medios de comunicación. Algo que necesitaba el movimiento. El problema es que la propuesta más que enfocarse en la pluralidad, pareciera que buscan que el estado intervenga en dicha democratización con subsidios. Parece ser ya una batalla contra el duopolio y no a favor de la democratización. En esta propuesta fue notoria una mayor presencia del ala radical que del ala moderada quien pugnó por la apertura de más medios. Hace tiempo ya había señalado mi desacuerdo en la concepción de lo que debería ser la democratización de los medios.

    Este deterioro del movimiento es preocupante, porque en nuestro país se necesitan bloques opositores que tengan la capacidad de tolerar el disenso. Un movimiento así hubiera podido ser una mejor oposición ante el PRI (y ante cualquier partido que gobierne). Un movimiento que ataque ya no el efecto, sino las causas; que luchen por una mayor pluralidad en los medios, acabar la condición duopólica de lo dos medios principales, una reforma electoral (que hoy en día se ve sumamente necesaria) entre otros temas. Este deterioro y absorción por parte de los grupos radicales condenarían al movimiento al ostracismo, porque nadie querrá dialogar con ellos. Se vale disentir del resultado de las elecciones, del fallo del TEPJF, es totalmente válido. Pero ante una postura donde se desconoce la figura del nuevo presidente no se podrá hacer mucho y ya la historia lo ha mostrado. Si un Presidente electo tiene un grado de ilegitimidad tan alta que llega a la mitad de la población (como lo presumen algunos estudios) tendrá la necesidad de ceder, y es aquí donde los ciudadanos de a pie agrupados tendrían una gran oportunidad. Pero al caer en el dogmatismo, la pierden completamente. Si la llegada de Peña Nieto les significa una regresión su postura terminará siendo una mala noticia para ellos mismos.

    No sería malo en lo absoluto que el ala moderada se desprendiera del movimiento y formaran uno nuevo. Aquellos del «masde131», aquellos que fueron los que organizaron el tercer debate, y que sin la carrera terminada en su mayoría organizaron uno mejor que los realizados por el IFE. De todos modos no se como se sentirían los «Ultras» al usar el hashtag de #YoSoy132 que sería relativo a aquellos que decidieron separarse. Claro que se lamentaría que fueran menos, y también que hubiera una férrea oposición entre los moderados y los radicales. Y curiosamente, este conflicto entre moderados y radicales no sería nuevo. En la misma UNAM, en la famosa huelga, existieron estas dos facciones.

  • La reforma laboral

    La reforma laboral

    Empiezo diciendo y recalcando. Las «reformas que México necesita» no son la panacea como lo quieren vender. Para que el país salga adelante se necesita una buena estrategia, la cual ningún gobierno ha tomado en cuenta. Incluso, ninguno de los candidatos en las pasadas elecciones a mi juicio tenía las propuestas indicadas para sacar a México del bache. Pero aún así creo que la reforma laboral es más buena que mala y voy a explicar por qué.

    Sí a la reforma laboral

    Primero, ni todos los empresarios son malos, ni todos los empleados son santos. Yo duré 6 años como empleado en varias empresas y créanme que hay de todo. Desde empresarios explotadores, hasta empleados flojos. Así como hay buenos empresarios y buenos empleados. A veces también uno debe de ponerse en los zapatos de los empresarios, y muchas veces no es que quieran explotar al empleado, sino es que no pueden ofrecer algo mejor, porque ellos mismos a veces también están estresados porque las cuentas no son suficientes. Una vez un amigo me contrató de medio tiempo en su empresa, no me pagaban mal, pero luego me tuvieron que despedir porque los gastos se les apretaron y no podían ya pagarme. En ese trabajo no hubo contrato de por medio dado que era temporal (yo lo tomé así porque necesitaba financiarme un tiempo mientras crecía mi negocio), y si no tuviera de otra más que contratarme «como se debe», no lo hubiera podido hacer.

    Igualmente me ha tocado ver empleados tremendamente flojos, y créanme que muchos. En mi último empleo, cuando mi jefe se iba, los vendedores dejaban de trabajar y se metían al sitio web de hazmeelchingadofavor.com a perder el tiempo y aún así tenían problemas para despedirlos. Igual también me ha tocado encontrar empresarios abusivos que buscan evitar liquidar a empleados arguyendo a peripecias legales. El ser empresario, empleado o lo que sea no habla de la ética o la moral de dicha persona.

    El sistema laboral que tenemos es tremendamente rígido. Alguna vez funcionó, y no por nada se mantuvo tantos años. Pero la dinámica cambia a través de los años. Con las mismas leyes la misma dinámica ha cambiado, con las mismas leyes ya no podemos pensar en hacer carrera en una empresa y vivir ahí para siempre, con las mismas leyes hay más rotación de empleados. Si tantos empresarios quieren empleados sin contrato no es porque necesariamente sean abusivos, sino porque no pueden de otra forma. Si la dinámica dice que hay que apuntar hacia otro lado, hay que ir para allá. Tan necesario es que una parte de las izquierdas en México la está apoyando. No niego que haya puntos debatibles y discutibles, pero en general creo que es necesario.

    Cierto también es que en México la cultura empresarial adolece de falta de empatía con los empleados, y eso es malo porque afecta su productividad. No es «de a gratis» que muchas veces las empresas extranjeras, que reciben incentivos fiscales para invertir en el país, otorguen prestaciones superiores a las de ley cuando las empresas mexicanas casi no lo hacen. Incluso la reforma laboral paradójicamente podría ayudar en esto. Debido al nuevo esquema, los empleados tendrán que ser productivos para conservar su trabajo, se podría incrementar la productividad, pero entonces las empresas se darán cuenta que para mantener productiva a su plantilla tendrán que tratarla bien. Porque así como tienen mayor facilidad para despedir empleados, también habla mayor facilidad para contratar, y por lo tanto estos tendrán mayor facilidad para buscar trabajo en otro lado. Por eso, esas empresas extranjeras que son originarias de países con sistemas laborales mucho más flexibles, a veces terminan otorgando más prestaciones por su cuenta. Pongo un ejemplo, en Jalisco, los medios de comunicación pagan muy poco a sus reporteros. Ganan mucho menos que en Costa Rica por citar un ejemplo, y sí, también los diarios de izquierda, como La Jornada, son «negreros» con sus empleados.

    A Canadá se le reconoce por su seguridad social, pero en este país las leyes laborales son más flexibles y es más fácil despedir gente. El gobierno mediante los impuestos (que son más altos que México) pueden proveer un sistema social más efectivo que lo que proveen las leyes laborales en nuestro país. El futurólogo Alvin Toffler lo decía, en el futuro habrá una mayor flexibilidad, los ciudadanos cambiarán constantemente de empleo como si fuera algo de lo más normal. Incluso muchos de ellos terminarán trabajando desde su casa o como freelancers. Esta tendencia la estamos viendo.

    Por ejemplo, la reforma habla de empleos bajo modalidad de prueba. Esto me parece muy bien porque quienes tendrán la planta serán aquellos empleados que sean productivos. Si eres una persona que se esfuerza este apartado no debería por qué preocuparte. En esta cuestión habrá una estricta regulación para proteger al trabajador y no permitir que esta figura pueda ser utilizada como un abuso en pro de los empresarios.

    Se habla del pago por hora. Esto lo veo útil para trabajos de medio tiempo donde antes no podía haber contrato de por medio. Aunque hay que recordar que trabajar más horas no significa de ninguna manera, sobre todo en un país como México donde se trabaja más que en otros países, pero se produce menos.

    La reforma laboral fue adecuada para la sociedad industrial, alienada y estandarizada. Donde suena el timbre, los trabajadores hacen fila, entran y salen en un horario fijo. Ahora hay que buscar nuevos métodos. Sí nos podríamos rasgar las vestiduras si se fuera a eliminar todo aquello que forma parte del estado de bienestar (jubilaciones, IMSS), pero no será así. Creo que también más que promover empleados, hay que generar mexicanos emprendedores. Se dice que México producirá muchos líderes, y creo que estos podrían desempeñarse mejor manejando sus propios negocios que estando sentados dentro de un cubículo.

    Y me pregunto. Dentro de todas las reformas que «México necesita». ¿Dónde está la reforma educativa?

  • Salvador Allende, el otro 9/11

    Salvador Allende, el otro 9/11

    Por fin, esta fecha dejan de tener ya tanto peso los atentados en Nueva York. Poco a poco pasó a ser de un aniversario luctuoso a propaganda nacionalista. Y creo que mejor sería recordar el derrocamiento de Salvador Allende en el mismo día del mismo mes hace 39 años.

    Salvador Allende, el otro 9/11

    Caray, me impresiona como este personaje se ha convertido en un mito contemporaneo. No niego sus buenas intenciones, pero es que Chile fue literalmente un «desmadre» cuando él gobernó. Bajo su mandato se vivió una de las peores crisis de la historia, y también en su gobierno la inflación llegó al 606% (la más alta de la historia). Simplemente el país se le fue de las manos.

    Su suicidio lo convirtió en un mito. Se convirtió en un mito por la forma en la cual se llevaron a cabo las cosas. Se dio un tiro con el fusil AK-47 que le regaló Fidel Castro. Detrás de este atentado estuvo Estados Unidos que por medio de la CIA trató de acabar con el gobierno de Allende. Después del derrocamiento, Chile sufrió un régimen militar de 17 años comandado por Augusto Pinochet y patrocinado por, Estados Unidos, el país apóstol de la democracia.

    La historia fue muy condescendiente con Salvador Allende y le perdonó la mala gestión al frente del país. Sobre todo con el contraste de un genocida como Augusto Pinochet que no fue perdonado por la historia, pero si fue perdonado por las instancias internacionales. Nunca pisó la cárcel, Margaret Tatcher lo recibió en el Reino Unido con gran admiración y con los brazos abiertos.

    A la larga, los chilenos asimilaron el peso de la dictadura pinochetista, y debido a esto lograron salir adelante para posicionarse como una de las economías más importantes de Latinoamérica. Posiblemente el sufrir la dictadura, el tener que estar bajo un régimen autoritario y militarista, los forjó para que aprendieran a ser libres. En el pasado los chilenos no sabían ser libres. Y no se trata de sumarle méritos a Pinochet, el cual debió ser sentenciado por los tribunales internacionales por cargos de crímenes de lesa humanidad.

    Las «instituciones» internacionales fueron más agraciadas con Pinochet, pero la historia lo fue con Allende. Sin Pinochet no existiría el mito llamado Salvador Allende. Y sin Allende, Pinochet no hubiera escrito su historia. Los chicago boys que usaron a Chile como conejillos de indias para experimentar con una teoría neoliberal que sería puesta en práctica en otros países, quedaron agradecidos con Pinochet. Milton Friedman seguramente lo estuvo también, aunque él lo negó.

     

  • Viva mi independencia

    Viva mi independencia

    Viene el 16 de Septiembre. Si en el bicentenario (mejor le deberíamos llamar biSNTEnario) no tuve la más mínima gana de participar en un grito que no representa lo que es México ahora. Menos lo haré ahora. Después de la decepción amarga que causa el sistema político mexicano, prefiero gritar mi independencia. No es Hidalgo, no es Morelos, no es Juárez, ni ninguno de los mitos heroicos (porque son mitos, elevadas deliberadamente a heroes) quien me dio mi independencia, yo me la he dado a mí mismo.

    Viva mi independencia

    Si tu país no puede declarar su independencia de los poderes fácticos, del viejo PRI, o de López Obrador. Te recomiendo buscar tu independencia por ti mismo. El día en que te liberes de ataduras mentales y tengas una mentalidad propia, ese día podrás gritar, tendrás el derecho a hacerlo. No se puede pensar en luchar por la libertad de una nación si uno no es libre por sí mismo. Una persona libre, es una personas que toma sus propias decisiones, que no depende del qué dirán. Forjar una independencia propia es difícil, porque implica creer en ideas propias, o bien abrazar alguna ideología política o religiosa con la que estés de acuerdo por convicción. Y el creer en ello, significa que mucha gente no estará de acuerdo contigo y que tendrás que pagar el precio de buscar tu libertad.

    Un ser humano adulto no es ser humano si no es independiente. La libertad se puede definir de muchas formas, Victor Frankl afirma que hasta en las situaciones más opresivas somos libres, algunos se atreverán a afirmar que no somos libres porque dependemos de muchos factores para sobrevivir. Pero es que es lógico porque para sobrevivir uno necesita comer, relacionarse, trabajar, distraerse. Los pesimistas parecen creer que la libertad es vivir como nómadas en la época de las cavernas. Libertad para mí (y que se acerca un poco más a la posición Frankliana) es el poder tomar decisiones propias, independientemente de las circunstancias en el que se encuentre uno.

    ¡Viva!, cuando decida que es lo que quiero hacer de mi vida
    ¡Viva!, cuando decida creer en lo que yo creo, y no en lo que me dijeron que era lo correcto
    ¡Viva!, cuando tome decisiones por mí mismo
    ¡Viva!, cuando aprenda a ser un ser humano libre, y no un ente que pasa desapercibido
    ¡Viva!, cuando no me importe pagar el precio de ser yo mismo, cuando no me importe el juicio de los demás, cuando no me importe que gente envidiosa de mi libertad me quiera tumbar para tener una razón para no autodespreciarse

    Y de ninguna manera me importa que crean que estoy redactando un articulejo digno de libros baratos de autoayuda que se encuentran en los estantes del Sanborns. Mi intención con este artículo con connotación positiva (carajo, ya hacía falta), no es decirle a los demás que tienen que hacer. Todos saben lo que deben de hacer. Bueno, deberían.

    Prefiero gritar mi independencia. ¿Qué ganan con lanzar un grito de una supuesta independencia librada hace más de 200 años que ahora está puesta en tela de juicio? Si este país no aprende a ser independiente, al menos quiero consolarme con serlo yo.

    Y no soy un gurú. Soy un maldito ciudadano normal. Depender de gurús que te digan como ser libre es una contradicción. Porque les estás regalando independencia a cambio de independencia. ¿Qué estupidez, no?.

    ¿Entonces qué? ¿Vamos al grito? Y no, no vendo libros carajo. Y menos tengo la receta mágica para arreglar tu vida. Peor aún, no sé «El Secreto».  Nada más escribo, porque me gusta escribir.

  • Miedo, terror, pánico, al qué dirán

    Miedo, terror, pánico, al qué dirán

    Ser libre e independiente implica que recibirás, sí o sí, juicios hacia tu persona y tus acciones. Los timoratos no son tan juzgados por el simple hecho de que se someten hacia los demás.

    Miedo, terror, pánico, al qué dirán

    Vida solo tenemos una, y a veces me llama la atención como la gente la termina desperdiciando porque sus miedos se imponen. Gente que se somete a lo que otros dicen, que está pendiente del qué dirán, donde lo que vaya a pensar el otro pesa mucho más de lo que quiere uno y lo peor es que incluso las consecuencias que acarrea obrar por uno mismo muchas veces ni siquiera son las que esperaban. Hace no mucho tenía gente muy cercana a mí, de la cual yo intuía que esperaran que tomara una decisión, pero mis principios y creencias me decían que debía ir por otro camino y decidí hacerme caso a mí mismo. No solo hice lo correcto, sino que no existió ningún problema con aquellas personas que esperaban que obrara de otra forma. Si hubiera tomado mi decisión buscando quedar bien, no hubiera hecho lo que yo habría querido.

    En la vida hay que tomar decisiones, y muchas de esas decisiones traen consecuencias y por lo tanto hay que asumirlas. El problema es que solo tenemos una oportunidad de vivir, y si pensamos en vivir para los demás, al morir no habremos dejado ningún legado, y ni siquiera podemos contar con que esas personas estén en nuestro lecho de muerte. Bajo esta dependencia del que dirán existen personas que ya han dejado ser jóvenes y ni siquiera han tenido alguna relación sentimental, gente que tiene una carrera profesional la cual le disgusta. La gente que no se atreve a vivir vive en disgusto consigo misma, y más a disgusto cuando se encuentra aferrada a las demás personas, como en una especie de codependencia. ¿Y que va a decir mi mamá? ¿Qué va a decir mi pareja? ¿Qué va a decir la sociedad?

    Muchas de estas personas apelan a la máxima «como te ven te tratan», y lo cual si aplica, pero les termina funcionando a la inversa. Porque los demás se dan cuenta de su búsqueda afectiva sin importar si se denigran, porque tienen una baja autoestima. Algo importante en la vida y que es parte de las necesidades de los humanos, es la autorrealización. Una persona timorata, que depende de la voluntad de otros, nunca, pero nunca, se va a autorrealizar y nadie se va a acordar de ella. Así de simple y contundente.

    En la vida siempre te van a criticar, te van a juzgar, ¿y?. Si uno obra bien, los juicios de los demás no  tendrían que afectar. Aquellos constructivos claro que pueden servir, los destructivos uno se los puede pasar por el arco del triunfo. Cada quien tiene una cosmovisión, una forma de interpretar la vida y las circunstancias. Y lamentablemente todos tienen cosmovisiones diferentes. Le decía a una amiga que me expresó su molestia por el repudio generalizado hacia el presidente electo, yo le respondí. -En la vida mucha gente va diferir contigo, y no solo en tu posición política, también habrá quien le vaya al América y tu a las Chivas, habrá quien sea agnóstico mientras tu eres católica-. Es que así es, la democracia a la que muchos aspiramos, la deseamos porque propicia un ambiente donde nosotros los humanos podemos tener la libertad de elegir. En un ideal democrático, no hay una doctrina que nos imponga una cosmovisión.

    Un timorato, temeroso de los demás y de las circunstancias se rebaja de su calidad de ser humano, porque no ejerce su «humanidad», no actúa conforme a lo que los seres humanos hemos sido llamados. Una persona que piensa por sí misma y actúa en su consecuencia, en cambio, sí que la ejerce. Quien es libre y toma sus decisiones es mucho más admirado que por aquellos que son timoratos, borregos o acarreados. Y curiosamente estos últimos viven más en búsqueda de la admiración que obtiene la gente que no se preocupa tanto por eso.

  • El Cáncer

    El Cáncer

    El CáncerVeo las fotografías de Ernesto Lujambio, salido del hospital después de haber padecido mieloma múltiple, sin pelo, con unas bolas extrañas en la cabeza y con un parche en el ojo (porque debido a su padecimiento, no puede coordinar bien los ojos y hasta que sane eso se le quitará el parche) y me quedo impresionado de como esta enfermedad afecta fuertemente a los seres humanos. Yo, como muchos de ustedes, tengo seres queridos que han padecido  cáncer o la padecieron, y no solo cambia la vida de quienes parecen la enfermedad, sino de aquellos quienes la rodean.

    Personas angustiadas porque su novio o esposo tiene cáncer, familias enteras. El simple hecho de ver a tu ser querido demacrado, sin cabello ni vello en el rostro. Y lo más lamentable de todo esto, es que gran parte de los enfermos lo son, porque hemos creado un estilo de vida tan artificial, donde los productos químicos, el excesivo estrés, los radicales libres, y otros factores, aumenta la incidencia. Una enfermedad que «le puede tocar a cualquiera», de la cual, los más sanos no están totalmente exentos de padecerla.

    Ojalá pudiéramos tener la seguridad de tener una muerte natural, donde podamos despedirnos tranquilos de este mundo. La gente que muere de cáncer, lo hace bajo un haz de sufrimiento. Padece su enfermedad meses (o años) antes de morir. Se ven a ellos mismos y a sus familiares sufriendo antes de irse.

    Por eso, prefiero meterme lo menos posible en esta vorágine de ritmo de vida que muchas veces tenemos los seres humanos.

     

  • Mirreyes en Irán

    Mirreyes en Irán

    -Mi Papaloy, viajé a París, a Inglaterra, a todo el mundo con el dinero de mi papi. Pero Irán es como una Disneylandia para mí. Lo que se me hizo raro es que todas las lobukis tuvieran velo.

    Mirreyes en Irán

    Hace unos días platicaba con mi amiga Patricia sobre el patriarcado y la dominación del hombre sobre la mujer. Ella es especialista en temas de equidad de género, y me comentó puntos de vista interesantes que yo nunca había contemplado. En las comunidades donde el patriarcado es más fuerte, los hombres suelen ser excesivamente varoniles, es algo prohibido mostrar sus sentimientos porque es visto como un síntoma de debilidad (aunque técnicamente en muchos casos no es así), el orgullo y el poder son algo que los varones deben de buscar, deben adquirir un honor (aunque Schopenhauer decía que el honor no se adquiere, sino es algo que ya se tiene y que se puede perder; por el contrario de la fama, que se adquiere), por eso, lo femenino y por ende, lo considerado débil, se desprecia; y más si hablamos de un joven que muestra sus sentimientos o ya no digamos un homosexual que rompe totalmente con el esquema patriarcal.

    Yo alguna vez conté que estuve en una escuela del Opus Dei, y las prácticas patriarcales se notaban. Por ejemplo, los «abusones» no eran muy castigados por los maestros, a menos de que la agresión fuera muy fuerte (golpes fuertes por un ejemplo), los que sufrían el Bullying terminaban siendo más mal vistos porque reflejaban, debilidad. Es curioso que en una institución ultraconservadora, te aplicaban una sanción más fuerte por contarle a tu amigo de sexto de primaria que los papás tenían relaciones sexuales para tener hijos, que por insultar y denigrar a un compañero. El puro hecho, de que la institución fuera de puros hombres, explica mucho las cosas. Explica una visión anticuada de la humanidad que ya no funciona y no debería funcionar. El hombre aprende a ver a las mujeres como objetos. En esta escuela era más constante la pornografía que en una escuela mixta. En una escuela como esta, un hombre se atrevía a gritarle a una mujer en la parada del camión «dame tu falopio» (tomando en cuenta que nos estaban enseñando los órganos genitales de las mujeres), la mujer salió más «cabrona» y al jovencito de 13 años le rompió la nariz y lo dejó ensangrentado.

    Los llamados mirreyes son un ejemplo de ese patriarcado. Ese modelo de joven machista, vestido a la moda de una forma en que resalte su masculinidad, aquel que trata de basar su orgullo en las conquistas amorosas (sexuales y/o genitales) y las posesiones materiales. En México tienen como ejemplo a seguir a Luis Miguel y a Roberto Palazuelos (eso dicen). Buscan verse bien, cuerpos fuertes, atractivos, lentes oscuros, ropa de moda, camisas desabrochadas a la espera de conquistar y seducir mujeres o «lobukis» como estos les llaman. Y es curioso porque revisando unas fotos de Iran, sociedad patriarca por excelencia, me doy cuenta de que los hombres no llevan túnicas ni vestimentas tradicionales, no, están más occidentalizados de lo que creemos, veo a un joven iraní, que por el influjo de la globalización ha occidentalizado su vestimenta; veo a un joven iraní y veo a un mirrey. Fornidos, camisas ajustadas, lentes negros, pantalones de mezclilla ajustados, peinado muy bien delineado, y si tienen barba, con mayor razón. Mientras aquí esa combinación es una de tantas, allá pareciera que hasta es igual de obligatorio que el velo en las mujeres.

    Las mujeres no parecen tan «agachadas» como uno podría pensar, pero sus vestimentas también nos hablan de una sociedad patriarcal. Patricia me decía que uno de los rasgos de las mujeres en una sociedad de este tipo, es que debe verse «muy bien» (y lo recalco), debe sonreír con mesura y ser «prudente» al hablar. Las iraníes están también occidentalizadas, sus velos incluso son «fashion», pero su vestimenta pareciera que debe de ser impecable, deben de verse atractivas (claro que por la represión que viven, no pueden enseñar ni «chichi» ni «pompi»). Parece que en Irán las mujeres viven para los hombres, se visten para ellos (y no es que aquí no pase esto último, es que allá es más marcado).

    Esta imagen contrasta con la que se vive en algunos países como Estados Unidos y varios países de Europa, donde si bien también existen las modas (de ahí las copian los mirreyes iraníes) y una amalgama de opciones para vestir, la gente viste de una forma más relajada, más casual, menos pretenciosa; y donde comentaba, este tipo de vestimenta tipo «mirrey» es solo una de varias que se encuentran en la calle, o se ven más bien en algunos tipos de lugares como los antros. En países donde el machismo prevalece, esa vestimenta se convierte en la casual, donde el hombre debe presumir su virilidad, su orgullo, su poder, su puesto en la sociedad.

    Y vaya que los iraníes a pesar de haber sido incluídos en el «eje del mal» por George W Bush, están muy occidentalizados, pero las modas están supeditadas al régimen patriarcal en el que viven, se visten como occidentales pero pueden tener muchas mujeres. Caray, creo que mi escuela del Opus Dei se queda chiquita ante eso.