Categoría: política

  • Sobre la toma de protesta y la violencia

    Sobre la toma de protesta y la violencia

    1.- De lo que se puede rescatar en la toma de protesta es la civilidad que hubo a pesar de las fuertes inconformidades. No hubo toma de tribuna y Peña Nieto tomó protesta sin problema alguno. No es necesaria una toma de tribuna para recordarnos las ilegalidades en las elecciones, y creo que eso el tiempo nos lo ha enseñado.

    2.- Lo que se vivió afuera fue diferente. Se mostraron signos de intolerancia por ambos bandos, tanto el gobierno que coartó el libre tránsito al hacer un gran cerco en San Lázaro, más grande de lo necesario. Y por otro lado varios manifestantes que usaron la violencia y destruyeron tanto mobiliario urbano de la ciudad como propiedad privada.

    3.- En lo particular no creo que esas personas violentas e inadaptadas hayan sido estudiantes, posiblemente ni del movimiento #YoSoy132 (al menos el original, tomando en cuenta que cualquiera puede decir que es de ese movimiento sin serlo.). Pudieron haber sido varias cosas:

    • Gente inadaptada y subversiva que se integró a las manifestaciones para hacer destrozos.
    • Gente de algunos grupos de izquierda radical, o de intereses totalmente opuestos al gobierno; quienes quieren apoderarse de una legítima inconformidad social y encausarla a sus intereses. Sean macheteros, del SME, morenos o quienes hubieran podido ser.
    • O bien, fueron gente porril enviada por el gobierno actual para deslegitimar movimientos en su contra.
    • Pueden ser uno, varios o todos los casos mencionados al mismo tiempo.

    4.- La violencia es absurda. Si quisieran lograr «vencer al gobierno» por medio de la violencia necesitarían conformar un ejército más grande que el del propio gobierno y con mejores armas. Las revoluciones armadas suelen ser contraproducente (ej, Revolución Mexicana). Esta gente debería leer más teoría política, y leerse un librito que se llama «De la Dictadura a la Democracia»

    5.- Que Peña Nieto haya ganado por medio de la compra de voluntades y la ayuda de las televisoras aprovechando la ignorancia de la gente es algo totalmente deleznable y que se debe señalar. Pero también es deleznable que gente destruya propiedad privada, monumentos históricos o pinte paredes propiedad de terceros para mostrar su inconformidad, e igualmente se debe señalar.

    6.- El que se enoja pierde. La oposición a Peña perderá legitimidad gracias a unos cunatos vándalos. En cambio, Peña la gana dado que en su mensaje presidencial abordó los temas de nuevas televisoras y reforma educativa que deberían ser bandera de la sociedad (que lo vaya a hacer o si lo hace, lo haga de forma sucia, lo diría el tiempo).

    7.- No justifico de ninguna forma la violencia. Pero todo en la vida es causa y efecto. Y seguramente todo esto (exceptuando la posibilidad de infiltrados priístas solamente) tiene que ver el daño al inconsciente colectivo que causaron los gobiernos tricolores en el pasado. No soy creyente del Karma como algo que rebasa lo racional y lo lógico, pero si fuera así, se podría decir que el karma ha actuado. Un ejemplo, lo sucedido en Atenco alimentó la ira de un sector radical que dice representar esta causa.

    8.-  Sería grave que cualquier movimiento en contra del gobierno que sea pacífico, o inclusive propositivo termine siendo descalificado automáticamente por lo que unos han hecho. Máxime que se necesitan contrapesos ante un gobierno que a ojos de muchos deja dudas en el respeto a los derechos democráticos.

    9.- Hay muchas confusión es cierto, no sabemos si esto tuvo un interés oscuro (probablemente así sea), y tal vez nunca sepamos que fue. Pero esto no debe desalentar a los mexicanos a su lucha por un mejor país.

    10.- Ante estas situaciones debe de prevalecer la cordura. Quienes pudieran estar detrás procurarán que los ciudadanos se dejen llevar por las emociones y no por la razón.

    11.- Nunca he escuchado ni en México ni en otra parte del mundo, que un presidente democrático llegue al poder en medio de protestas y repudio por un gran sector de los ciudadanos del país. Podría ser la excepción, pero creo que más bien es la regla.

  • Enrique Peña Nieto, Presidente de la República Mexicana

    Enrique Peña Nieto, Presidente de la República Mexicana

    Posiblemente, estés leyendo esto cuando Enrique Peña Nieto ya haya tomado posesión de la silla presidencial. Posiblemente le llames alternancia, o posiblemente le llames restauración, el tiempo (y no se necesitará mucho) dirá que fue en realidad. Llegó cuestionado por la forma en que se dieron las elecciones, pero a fin de cuentas el y su gente cercana tendrán el poder durante seis años si nada extraño pasa.

    Comprendo el miedo que genera en muchas personas el regreso del PRI al poder. El columnista en El Informador (diario de Guadalajara), Diego Petersen, afirma que si bien el PRI no es exactamente el mismo de antes y han habido gobiernos eficaces en los estados comandados por este partido, el gen ahí sigue, y afirma que el PRI se siente más cómodo dialogando con clientelas que con ciudadanos, a diferencia del PAN y PRD que se han mostrado abiertos. Yo no veo a un PRI muy diferente al que se fue, más bien se me hace muy parecido. Empero, la diferencia radicará en que el PRI gobernará a una sociedad que no es la misma de hace 18 años, cuando ganaron por última vez.

    El gabinete parece explicar lo que podría ser su gobierno, el cual puede tener anhelos de reformación, pero que añora a su vez, el pasado autoritario y antidemocrático. En el gabinete ciertamente existe gente capaz y preparada como José Antonio Meade, un destacado economista que suplió a Ernesto Cordero cuando este buscó fallidamente ser candidato del PAN. El problema es que Meade no será encargado de la Secretaría de Economía o Hacienda, sino de Relaciones Exteriores. Pedro Joaquín Coldwell es un político con una amplia trayectoria y experiencia, pero estudió lo que la mayoría de los políticos: Derecho. Además de ser un personaje intolerante (sobre todo por los comentarios dirigidos a los estudiantes de la Ibero a los que calificó de infiltrados) es un político muy capaz. Pero no tiene los conocimientos para desempeñar un cargo como Secretario de Energía y aún así, ahí estará. Manuel Mondragón fue Secretario de Seguridad Pública en el Gobierno de Marcelo Ebrard donde se lograron reducir los índices de inseguridad, y estará en el gabinete como subsecretario de planeación.

    Además de hombres capaces, que los hay, vemos también la fuerte influencia de Salinas, y también, claro está, la presencia del Grupo Atlacomulco, emanado del más rancio PRI y del cual formó parte Enrique Peña Nieto. Al menos algunos del Grupo Atlacomulco parecen sí, tener alguna capacidad, y no es un secreto escuchar que Chuayfett no tiene buena relación con Elba Esther Gordillo, lo cual podría ser uno de los puntos positivos del «peñanietismo». Hay otros personajes que en lo particular me preocupan, como Murillo Karam (PGR) y Osorio Chong (SEGOB) que no se me hacen personas precisamente con vocación democrática y de los cuales no me sorprendería ver salir a ese PRI que todos conocimos (desde Ordaz hasta Salinas).

    El gabinete de Calderón fue uno rodeado de sus más cercanos pero no de los más capaces. Con Peña Nieto es una mezcla, de los más cercanos, de los intereses satisfechos, y también de algunas personas con capacidad para desempeñarse bien, aunque algunos no estén en los puestos donde podrían desempeñarse mejor. Algo así como un equipo de futbol donde Messi fuera portero y Cech medio de contención. Hay otros nombres que sinceramente no los conozco, por lo cual me abstengo de opinar.

    Sea como sea, Peña Nieto es el Presidente de la República. Ante la inconformidad de muchos, los ciudadanos debemos tomar un papel más activo en la sociedad, que forma un contrapeso que más que oponerse y negar, busque construir a partir de los cuestionamientos que se hagan y se deben de hacer al gobierno en turno. Creo que parte del «regreso autoritario» o no, tendrá que ver con la posición que juegue la sociedad, y he aquí donde tenemos una responsabilidad. Donde el fin más que atacar al oponente, debe de ser el mejoramiento de nuestro país, aunque esto tenga que ser «a pesar de ese oponente».

    Confío, a pesar de todas mis preocupaciones (el gabinete más que gustarme, me preocupa), que este sexenio será de mucho aprendizaje. El PRI llega ante una sociedad distinta y una realidad distinta, con más acceso a la información y una mayor pluralidad para un gran sector de ella (sobre todo la conectada a Internet). Eso hará a la sociedad más responsable también de su destino. No puedo de alguna manera cerrar filas con un gobierno en el que no creo, pero si deseo que como sea, este sea un buen sexenio. Prefiero que me callen la boca, a decirle a los demás desde las ruinas ¿Vieron? ¡se los dije!.

  • El cerco presidencial

    El cerco presidencial

    En casi cualquier país del mundo, cuando un nuevo presidente llega, se vive un buen ambiente, de esperanza, de pensar que el siguiente pueda hacerlo mejor que el que se va (independientemente de si lo logre). Pero en México no sucedió así, si bien no todos están contentos con la gestión de Calderón, pareciera que preocupa más el que viene.

    El cerco presidencial

    Hoy me dispuse a caminar más de 3 kilómetros de mi casa hacia el hotel Hilton donde José Miguel Insulza, Secretario General de la OEA iba a dar una conferencia que abriría un encuentro llamado «La Calidad de las Democracias en América Latina». Después de más de 30 minutos de camino me dijeron que dicho personaje había cancelado el evento. En lugar de enojarme, aproveché mi camino de regreso para meditar sobre lo que ahora estoy escribiendo. Y es que sinceramente no veo muy buenos ánimos en la transición presidencial que viene.

    El cerco presidencial, que tiene el objetivo evitar cualquier percance debido a las obvias manifestaciones, muestra la cara de una realidad donde hay descontento con la que será la nueva figura presidencial. Porque es el PRI, porque es Peña Nieto, porque muchos cuestionan la forma en que llegó al poder. Se vive entre muchos mexicanos un ambiente tenso sobre lo que podría pasar en su gestión. En cuestiones económicas algunos le dan el beneficio de la duda más no en las que conciernen a la democracia. Muchos temen el regreso del dinosaurio tal y como lo conocimos. Algunas reformas propuestas (como la desaparición de la SSP para concentrar más fuerza en la Secretaría de Gobernación) huelen a PRI rancio.

    Cuando ganó las elecciones. En las principales urbes del país, sobre todo en el Distrito Federal, se sintió un ambiente parecido como cuando eliminan a la selección mexicana de futbol de algún mundial. Ahora ese ambiente se vuelve a repetir, ese muro colocado en San Lázaro, ese cerco presidencial, del cual Murillo Karam se deslindó, y el cual Marcelo Ebrard criticó fuertemente. Todo indica que Peña Nieto solo se ganará el apoyo de la gente hasta que muestre resultados óptimos y estos se reflejen en la sociedad. Se antoja difícil que regrese el PRI tal y como era antes, no porque hayan cambiado (son los mismos), sino porque están ante una sociedad diferente, que critica los cercos, vacía el Zócalo, que busca informarse, que muestra un mayor escepticismo.

    El cerco lo refleja todo, un distanciamiento entre el presidente y los ciudadanos, un acto de desconfianza donde queda patente que quienes no votaron por él no lo quieren. La gente tiene miedo y tal vez tengan razón para tenerlo. Pero quienes llegan saben que tendrán que irse con mucho cuidado si no quieren prender la mecha. Será una tarea titánica lograr la unión nacional. Calderón no lo logró, Peña Nieto lo tendrá muy complicado.

  • Felipe Calderón se despide, adiós Calderón.

    Felipe Calderón se despide, adiós Calderón.

    Llegó la hora de despedir a Felipe Calderón desde este blog. Ya no será más nuestro Presidente de la República. Y ahora tendrá que esperar sentado (en Estados Unidos) a la historia, quien con el tiempo le dará un veredicto. Porque muchas veces no solo se trata de él, sino del contraste que se puede hacer contra el que lo suceda (en este caso Peña Nieto).

    Felipe Calderón se despide, adiós Calderón.

    ¡Ay!. ¡Difícil poder evaluar correctamente a Felipe Calderón!. Yo estoy convencido que no fue un buen presidente (algunos todavía no conocemos un buen presidente en nuestras vidas y posiblemente tendremos que esperar un sexenio más). Pero a la vez, creo que no fue tan malo como muchos otros (sobre todo los tricolores de las últimas décadas). No fue bueno porque si comparo a mi país del 2006 al de ahora no se ven muchas mejoras, posiblemente estábamos mejor en ese entonces (tomando en cuenta también que le tocó una crisis mundial y quien sabe que más). Podríamos evaluarlo por sus intenciones y su voluntad: ¡Fue valiente con el narco! ¡al menos le echó ganas!. Pero lo que cuentan son los resultados y siendo realistas, México no está bien, o al menos como podría estarlo.

    Creo que también la evaluación de Calderón va un poco en función a la postura ideológica de quien lo juzga. Algunos afirman que fue un gran presidente por su «mano dura» y otros que fue un pésimo presidente por su «mano dura». Pero lo cierto es que México tiene que enderezar el rumbo, y si se debe de enderezar es porque va chueco, y si va chueco es porque algo no se está haciendo bien, y si algo no se está haciendo bien es porque los principales agentes de este país, entre los cuales se encuentra el Presidente (que aclaro que no es el único, pero sí importante) están fallando en algo. Calderón, al igual que su antecesor, no tocó el aparato corporativo que aqueja al país. Hasta al final de su sexenio, pudo impulsar una reforma (la laboral). El PRI al llegar con todas sus estructuras y mayor capacidad de maniobra, seguramente aplicará todas esas reformas que el PAN intentó pasar, porque fueron bloqueadas… por el PRI.

    Con la salida de Calderón se va un PAN que no fue. Al cual muchos le tuvieron fe (y que en el 2000 incluso recibieron el voto útil de la izquierda), y ese cambio se quedó a medias. Ese «gran salto para el PAN solo fue un pequeño paso para los mexicanos». Calderón dejó a su partido como la tercera fuerza política, debilitado debido a los jaloneos entre el y sus opositores, y en un «me quedo a medias» respecto a la controversia electoral pasada. Calderón se portó como priísta a veces. Designó por dedazo a los presidentes de su partido.

    Se pueden mencionar logros del mandatario (estabilidad macroeconómica, programas sociales como Oportunidades o el Seguro Popular), pero en lo particular su gestión no me deja un buen sabor de boca, fue un gobierno totalmente gris, lo único que lo podría enclavar en la historia como «alguien» es el asunto del narcotráfico y no necesariamente para bien.

    Calderón quedó a deber, eso no es ningún secreto. Las «buenas intenciones» no bastan. Calderón llegó a la Presidencia en medio de una controversia y la entregó dentro de otra. Y quienes cuestionan al michoacano lo hacen cómplice de las dos. Máxime que a diferencia de muchos otros panistas, se apresuró a reconocer a Peña Nieto como el Presidente Electo que ganó dentro de unas «elecciones limpias» mientras sus colegas partidistas tenían denuncias en contra del mexiquense en sus manos. A estas altura, los que estamos a pie, no podemos saber con certeza si hubo un pacto o en que consistió (lo que más se sabe es la afirmación de algunos panistas que aseveran que así fue). Normalmente el tiempo suele clarificar lo sucedido en los procesos electorales, y si la posición de sus opositores fuera la cierta, seguramente la historia no juzgaría bien al presidente saliente.

    El tiempo situará a Felipe Calderón en su justo lugar. Prefiero no tomar una resolución definitiva, y darle tiempo al tiempo para que los mexicanos junto con la historia podamos tener un veredicto final. Posiblemente con el tiempo y con el saneamiento de la polarización, estemos en una posición más racional para hacer un juicio justo a este personaje que ya se va.

     

  • El Peje se quiere salir con la suya

    El Peje se quiere salir con la suya

    AMLO quiere emular a Lula da Silva, incluso en la campaña trató de hacerlo al traerse a Luis Costa Bonino a asesorarlo (quien hizo la campaña del ex mandatario brasileño, y quien presuntamente creó eso de la «República Amorosa»). Ahora trata de hacerlo no en efectividad política ni en logros. Sino más bien que como Lula da Silva, AMLO quiere que la tercera sea la vencida.

    El Peje se quiere salir con la suya

    En las elecciones pasadas, López Obrador no salió tan mal parado como en el 2006, más porque es más gente la que cree que Peña ganó con trampa esta vez, que la que creyó que Calderón lo hizo de esa forma en el 2006. Dentro de lo que cabe (porque no se pueden esperar grandes dosis de pragmatismo del conde de Macuspana), AMLO ha sido más prudente y se ha ido con más cuidado pensando en que buscará ganar el 2018.  Mientras yo pienso que López Obrador debería darle paso a las nuevas generaciones, el piensa en llegar al poder como sea, no importa si la historia le termina dando más importancia que a algunos presidentes sin que el lo haya sido.

    La idea fue sencilla, capitalizar el descontento social a su favor y trasladarlo al nuevo partido MORENA que quiere llevar a cabo, y lo cual no será un problema ya que con el número de seguidores que tiene ya cumple con todos los requisitos. Para evitar sumar negativos derivados tanto de las críticas como de los errores que pudiera cometer, AMLO ha escapado de los reflectores y se ha concentrado únicamente en formar su partido y dar alguna que otra declaración «muy de vez en cuando». López Obrador no cometió los errores del 2006, no hubo plantones, decidió impugnar por la vía legal, el fallo no le fue favorable, mostró su desacuerdo y consideró que las elecciones fueron fraudulentas. Ahí acabó todo. AMLO parece quedar mejor posicionado que lo que quedó después del conflicto post electoral del 2006.

    AMLO sigue concentrado en eso de que él es el personaje más honesto del mundo, y afirma que su partido no va a ser como los demás (naturalmente va a engrosar la ya deteriorada partidocracia), pero dentro de MORENA ya han existido problemas, tanto de organización como de diferencias. Al saber que no puede aspirar a una tercera candidatura del PRD naturalmente se lleva todo su capital consigo, lo cual seguramente postergará la llegada de la izquierda al poder por la fragmentación que esto va a causar.

    Podrían haber ventajas en el 2018 que ahora no tuvo. Si el PRI de Peña no hace las cosas bien tendría las cosas a su favor, tendría menos negativos dado que el 2006 ya se vería muy lejos. El pero es que no va a ser el único candidato de las izquierdas y todos esos votos que pudieran llevar a esta corriente política al poder se van a dividir. Esto haría que el PRI tenga más posibilidades de reelegirse, porque sinceramente veo muy difícil que el PAN pueda aspirar a regresar al poder en el 2018.

    López Obrador con su ambición no solo logró que el PRI regresara «haiga sido como haiga sido» al poder. Sino que también podría propiciar su regreso hegemónico. Para él no existen medias tintas y al menos en campaña desconoce el término «pragmatismo». Bien su liderazgo lo podría usar para promover la llegada de la izquierda, pero el solo se entiende a sí mismo por izquierda, cree ser el representante absoluto de ella y el se ha encargado de postergar su llegada, al asumir que no existe más izquierda que él.

  • El IFE y las elecciones estadounidenses

    El IFE y las elecciones estadounidenses

    Querer reafirmar algo (la democracia electoral) haciendo una comparativa con un país desarrollado es algo tonto, porque las circunstancias en las dos entidades son totalmente diferentes. Triste es que dentro de las «instituciones mexicanas» no haya sentido de crítica alguna, porque así a lo mejor que podemos aspirar es a lo que ya tenemos.

    El IFE y las elecciones estadounidenses

    Valdés Zurita, el denostado Presidente del IFE, viajó a los Estados Unidos como observador del proceso electoral donde ganó Obama y se reeligió (y con mayor facilidad de la que se pensaba). Valdés afirmó que la nota de las elecciones fue que Romney reconoció su derrota. Y yo me quedo sorprendido con esa afirmación porque a casi ningún estadounidense le importa eso, y le importan más otras cosas. Valdés Zurita afirma que hay un déficit de cultura cívica a pesar del fortalecimiento del sistema electoral. Una afirmación que se puede esperar de cualquier persona menos del Presidente del IFE.

    El proceso electoral dentro de las urnas (PREP y escrutinio) en México funciona (y es lo único que funciona bien) porque gran parte de quienes hacen funcionar esto son los ciudadanos, ¿Qué eso no es cultura cívica?. Donde veo el déficit es en las instituciones porque su postura ante todas las irregularidades que se vieron fue penosa, y no hubo al menos un sentido de crítica sobre todo lo que pasó. El IFE lo negó todo, la compra de votos, la influencia de las televisoras, las encuestas manipuladas (que de Gallup a GEA-ISA hay un abismo) los rebases de tope de campaña.

    Si Valdés Zurita afirma que Estados Unidos es un ejemplo para México, debería de ser más justo, y mostrarnos que el partido demócrata les entrego iPads y tarjetas de prepago de Saks Fifth Avenue a los votantes para que votaran por Barack Obama. Quiero que Valdés Zurita me demuestre que en Estados Unidos hay un monopolio televisivo que por 6 años impulsó a Barack Obama, al cual casaron con Britney Spears. Quiero que Valdés Zurita me demuestre que las encuestas de Gallup estuvieron «Barackeadas«, quiero que nos lo compruebe. Y ya que lo logre hacer, entonces sí, poder poner a los procesos electorales tú por tú.

    Valdés tácitamente culpa a un sector de la ciudadanía de que la duda exista en México con un proceso electoral más robusto. Pero me pregunto si las instituciones han trabajado tan bien como para que tengan la autoridad moral de reclamarle a la ciudadanía. Un López Obrador no cabría en Estados Unidos porque allá la gente tiene más confianza en las instituciones, porque estas han trabajado mejor que aquí. Aquí cabe bien porque a veces hasta parecieran estar empecinadas en darles la razón, y en ese sentido AMLO muy inteligente sabe captar ese capital político para usarlo a su favor.

    Más bien Valdés debería decir, que si en Estados Unidos pasó lo que pasó en el 2000 con la «victoria» de Bush gracias a su hermano Gobernador de Florida, acá puede ocurrir cualquier cosa. Cierto que en varios puntos discrepo con la postura de López Obrador (no con el diagnóstico, si no con sus formas que no abonan en nada y más que ayudar perjudican), pero creo que esta vez, algunos se mandaron al diablo solitos y el peje no los tuvo que mandar. La comparación es simplemente absurda. Quien más que yo y muchos quisiéramos tener instituciones confiables que no nos hicieran dudar, instituciones que sabemos que están cumpliendo con su papel. Pero lamentablemente estamos en un círculo vicioso donde tanto las instituciones no hacen bien su trabajo, y los ciudadanos las desobedecen.

    Y por cierto. No todos aceptaron el resultado en Estados Unidos. El magnate Donald Trump no aceptó la victoria de Barack Obama, quiere organizar una marcha a Washington y dice que en Estados Unidos no existe democracia. Lo único que faltaría es que lleve águilas calvas como pruebas del fraude y funde su movimiento/partido. Le pondría LATINA, aunque ya sabemos como son los republicanos con los latinos.

  • El gobierno eficaz de Peña

    El gobierno eficaz de Peña

    En una sociedad más abierta con acceso a diferentes medios de información, para que el PRI logre ser ese «PRI hegemónico» tendrá que gobernar bien en sus primeros seis años. Un mal gobierno de Peña Nieto podría hacer que su partido se vaya en el 2018 de nuevo y no regrese en mucho tiempo. La compra de voluntades ya no alcanza para lograr triunfos holgados como anteriormente, lo que significa que cada vez habrán más mexicanos que votarán por convicción o en un sentido pragmático, y obliga al tricolor a hacer un buen gobierno.

    El gobierno eficaz de Peña

    El concepto de «Peña Nieto títere» no deberá preocupar tanto, en tanto que es notorio que él no tomará las grandes decisiones (de lo contrario ya deberíamos estar cambiando nuestro dinero a dólares), sino que ahora lo hará todo el aparato que tiene detrás. Algo inédito en un partido como el PRI. Naturalmente la apuesta del tricolor con el chico de telenovela es aspirar a regresar al poder para quedarse, pero la imagen telenovelera si bien sirvió para llegar al poder, no será muy útil ya estando una vez en él. Y por lo que alcanzo a percibir parece que quieren hacer las cosas bien, al menos en el terreno económico, claro, sin resolver los problemas de fondo a mi parecer que son los que hacen que este país no progrese como debería.

    Algo, de lo no mucho, que me agrada de este nuevo gobierno, es que veo una nueva administración que sabe lo que va a hacer, que tiene un plan, que tiene una idea. Esto es de agradecer porque el presidente saliente al parecer no la tuvo y nunca supimos que quiso hacer. Ya se hablan de reestructuraciones, y de cosas que van a cambiar en el nuevo gobierno. El PRI tendrá que demostrar desde un principio que puede hacer las cosas para ganar legitimidad (más a raíz del resultado electoral y de la percepción que tiene un sector amplio la población del PRI y sobre todo de la figura de Peña). Aunque suene paradójico. Si el «quinazo» de Felipe Calderón fue la cruzada contra el narco, sacar al ejército de los cuarteles, el de Peña Nieto sería algo opuesto, posiblemente llegar a una negociación con los cárteles, o bien, una progresiva retirada y la focalización en la violencia y no en el tráfico de drogas para generar un ambiente de seguridad. No necesariamente estoy en desacuerdo con la negociación, dado que el narcotráfico siempre (ese siempre lo recalco) va a existir mientras exista demanda (con los estadounidenses como los mayores consumidores). Lo que me preocupa es que el PRI no pueda pintar la línea entre gobierno y cárteles y este último se pueda infiltrar sobre el primero, o más bien, infiltrarse más de lo que ya está.

    Naturalmente los priístas no van a mover ningún dedo para aniquilar ese aparato corporativista que ellos mismos construyeron. Yo lo he dicho, que el PRI va a procurar el desarrollo de la nación solo al punto en que pueda salvaguardar sus intereses. Naturalmente la existencia de este aparato frena en cierta medida el desarrollo del país, así que tampoco podemos esperar grandes cosas. El PRI parece que seguirá en términos económicos una línea parecida a la del PAN y lo cual he criticado porque su propuesta no significa una renovación desde adentro; aunque claro que hay diferencias con las del PAN, positivas y negativas. Una positiva es que el PRI tiene un enfoque más social que el PAN. El PAN puede tomar medidas impopulares sin medir las consecuencias adversas inmediatas sobre la población. Los priístas muestran más preocupación en sobre como sus decisiones impopulares pueden en el corto plazo afectar a la población y buscan mecanismos para que esos cambios no sean tan bruscos (ojo que una crisis económica como la de 1994 no cuenta como medida impopular sino como desfalco).

    En cuestión de democracia es donde no podemos esperar mucho. Pedirle al PRI que se comporte como demócrata es esperar que una monja de convento promueva el aborto, y las relaciones homosexuales. Si bien creo existirá más censura (ya lo estamos viendo), no creo que exista una regresión marcada dado que la población tiene más recursos para informarse, y ante esta realidad, los priístas deberán comportarse diferente. Cierto, preocupa un presidente con antecedentes autoritarios como los de Atenco, pero también es cierto que un acto represivo, en estas épocas, podría ser peligroso para la estabilidad de su gobierno. Por eso creo que el equipo de Peña Nieto buscará hacer, como dice su slogan, un gobierno eficaz. Pero para conseguirla posiblemente no respete todos los mecanismos democráticos, y lo tratará de hacer preservando sus intereses.

  • Historias Varias: Nuevo Orden

    Historias Varias: Nuevo Orden

    La reforma laboral ya fue aprobada en lo general por ambas cámaras legislativas. Fueron apenas ocho artículos en materia de democracia sindical, introducidos en la minuta por los senadores de la república, los que hicieron retornar a San Lázaro la discusión por la aprobación de la reforma calderonista.

    La realidad es que dos votaciones rápidas bastan para echar a andar la máquina del tiempo, y con eso de que los legisladores  gustan de trabajar durante los partidos de la selección mexicana de fútbol varonil,  los empresarios amigos del régimen sólo esperan la hora en la que puedan destapar el champagne. 

    Abaratar la mano de obra mexicana es, dicen los legisladores priistas, indispensable para el desarrollo social del país. En cambio, hacer que los líderes sindicales sean elegidos democráticamente, sostienen, es una idea casi dictatorial. Bizarro sería que éstas torcidas interpretaciones de la realidad vinieran de funcionarios públicos electos a través del  voto libre y secreto de los ciudadanos, pero ese, claro está, no es el caso de México.

    El paladín antinarcóticos mundial es también el regente de muchos cárteles de la droga. La narcoviolencia en los países iberoamericanos se reduce a una lucha entre agrupaciones delictivas  afines al gobierno estadounidense y bandos delincuenciales “independientes” por el control de rutas comerciales hacia Estados Unidos. El control absoluto del mercado de las sustancias ilegales es el fin último de la potencia americana, el límite de acribillados extranjeros necesarios para lograrlo no existirá mientras su industria armamentista continúe en apogeo.

    Al final, más devastadora ha sido la dictadura del Tío Sam  sobre las naciones latinoamericanas  que el huracán Sandy en las costas este de Estados Unidos.

    “Ejemplar”, describe acertadamente Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública (SSP) federal, al sistema penitenciario mexicano. Cárceles de las que bandidos de poca monta salen como sanguinarios sicarios son muestras de un modelo carcelario fallido.

    —Sigo sin creer que las tradiciones centenarias nuestros antepasados indígenas estén siendo opacadas por festividades anglosajonas burdas adquiridas por la sumisión a los gringos.

    —Al menos déjalos creer por un día que a lo que hay que temerle es a entes fantasmales o a seres amorfos hambrientos de vísceras humanas. Además, para días de muertos tenemos el resto del año.

    Una vez ya aprobadas la reformas laboral y energética y hechos los acuerdos de explotación del subsuelo mexicano con la iniciativa privada, ¿cuánto tardarán los funcionarios electos en renombrar a los Estados Unidos Mexicanos como Confederación Obrera Norteamericana?