Categoría: política

  • A 7 meses, ¿Por que no asimilo que #EPN es nuestro presidente?

    A 7 meses, ¿Por que no asimilo que #EPN es nuestro presidente?

    No importa si se hablan de gobiernos democráticos o autoritarios. Al Presidente se le percibe como la persona que está frente al timón de la nación. En un gobierno democrático, al mandatario se le elige, y se asume que existen los suficientes contrapesos como para que no tenga un poder absoluto, pero no deja de verse como quien va a la vanguardia de eso que llamamos nación.

    A 7 meses, ¿Por que no asimilo que #EPN es nuestro presidente?

    Bajo esta premisa, empiezo a entender por qué me cuesta trabajo asimilar que Enrique Peña Nieto es nuestro presidente. Desde antes que llegara al poder, le comentaba a una amiga que me iba a costar trabajo entender que Peña iba a ser nuestro Presidente. No solo se cumplió mi preocupación, sino que después de 7 meses, no sé como vaya a cambiar dicha percepción.

    En lo particular, no soy de los que encanta hacer mofa todo el rato de los presidentes, por respeto a la figura presidencial. Pero me es imposible tenerle respeto a Enrique Peña Nieto como persona, y es que no me ha dado los argumentos como para respetarlo. Es cierto, que lleva poco en el poder y hasta ahora no se puede hacer una evaluación fidedigna de su gestión. Pero yo no percibo a Peña Nieto como quien está al frente del país.

    Después de esa tenebrosa asamblea del PRI donde llegaban las formas tradicionales, verticales, y la alineación total (alienación no muy lejos tampoco), pensábamos que se le iba a hablar a Peña Nieto de «disculpe Señor Presidente». La cuestión paradójica es que mientras gran parte del poder en México recaía en el mandatario en los gobiernos priístas, pareciera que ahora es a la inversa. En muchos medios se refieren al oriundo de Atlacomulco como «Peña», «Peña Nieto», «EPN inclusive» y no tanto como «El Presidente». Cosa más común incluso con Felipe Calderón dentro de un panismo que se trataba de alejar de la magnanimidad presidencial de antaño.

    Es algo bien sabido la limitación intelectual de Peña Nieto, también debido a ello deducimos que no toma muchas de las decisiones que se espera tome un Presidente. Dejando a un lado los eufemismos, lo percibimos como títere. Entonces el respeto se pierde. Porque no cumple con el perfil que uno espera de un Presidente (independientemente de si sea bueno, malo o inepto).

    Se podrá decir que se perdió el respeto porque llegó al poder con serios cuestionamientos, acusaciones de imposición. Pero con Salinas de Gortari sucedió lo mismo (incluso en proporciones mayores) y a pesar de ser criticado, adquirió respeto. Incluso aunque en la actualidad se le percibe a Salinas como una némesis de México, existe cierto respeto hacia él, debido a lo que Peña no tiene: Inteligencia:

    Peña Nieto se ungió como el galán que conquistaría a las féminas, so pretexto de que experimentaran un orgasmo sin ayuda de sus maridos. Pero en realidad no lo vemos hablar mucho, y no se le ve línea. Con Calderón podíamos ver a un hombre que mostraba sus propias convicciones (estuviéramos o no, de acuerdo con ellas). Pareciera que Peña Nieto es más bien un vocero, alguien que anuncia, alguien que dice. Porque su poca capacidad intelectual, y su nula capacidad de improvisación, no permite que exprese las cosas con el suficiente sustento como para convencernos de que «el lo planeó, es su propuesta». Además de que no se quiere arriesgar el «Proyecto Peña Nieto» sobre todo en un momento donde se discuten reformas como la energética.

    La duda es ¿Qué tendría que pasar para que asimile que él es el Presidente? Incluso cuando acierte corre el riesgo de que se piense que él no fue el artífice de tal éxito, sino más bien, los que están detrás.

    Y sí, hablaré mañana de la reforma energética petarda. Déjenme prepararme.

     

     

  • Raúl Salinas de Gortari, México siempre impune

    Raúl Salinas de Gortari, México siempre impune

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    Algunas personas creen en el karma. Creen que la naturaleza se encargará de poner en su lugar a aquellas personas que les hayan cometido un atropello. En el caso de nuestro querido país el karma simplemente no existe, y más bien tenemos una nación que acumula traumas y rencores colectivos debido a los personajes que hacen lo que se les pegue la gana sin que sean castigados, o bien, con el tiempo sean liberados y después exonerados como el caso de Raúl Salinas de Gortari.

    Quienes nos acordamos del México de principios de los noventa (e incluso quienes no lo vivieron), entendimos lo que significan los apellidos Salinas de Gortari. A diferencia de Peña Nieto, el ex Presidente Carlos Salinas, no necesitó una sociedad conectada en línea para que burlas y chistes sobre él se viralizaran. Creíamos que el castigo de la sociedad era implacable y que iba a coadyuvar en un posterior ejercicio de la justicia. Lo primero no sucedió (Peña Nieto, cercano de alguna forma a Salinas, llegó al poder) y lo segundo tampoco, debido a que Raúl Salinas fue puesto en libertad hace algunos años, y ahora con todo el cinismo que va implícito, es exonerado del delito de enriquecimiento ilícito (La PGR afirmó que no «pudo demostrar» que ese súbito enriquecimiento fuera ilegal).

    Naturalmente hay muy pocos argumentos de peso (o más bien no los hay) para pensar que Raúl Salinas, hermano del que fuera acusado por Luis Tellez por robarse la mitad de la partida secreta (Carlos), no haya cometido delitos. Incluso se percibe como de un cinismo descarado ver que a Raúl le devolverán todos sus bienes incautados (41 bienes inmuebles y 12 cuentas bancarias). Los Salinas se salieron con la suya. Solamente por la decisión de Ernesto Zedillo de aprehender a Raúl y exiliar a Carlos, la familia Salinas llegó a vivir algunos momentos «difíciles», pero en esta historia parecen haber triunfado. No importe que su nombre esté manchado mientras puedan reírse sin piedad de la gente.

    Si alguna persona, en acto de ingenuidad, creyó que la detención de Elba Esther Gordillo o de Andrés Granier significaba algún cambio positivo en el nuevo gobierno del PRI entrante. Con la decisión de la PGR, dicha esperanza se apaga por completo para ver que siguen siendo los mismos. Ignoro la cantidad de poder que pueda tener Carlos Salinas dentro del país, pero a juzgar por conversaciones como las de Luis Tellez o las del ex Presidente Miguel de la Madrid, vemos que sigue teniendo una influencia política considerable, al punto que se le considera el mentor y padrino político de Enrique Peña Nieto.

    Con esta exoneración, las autoridades se han vuelto a burlar de la ciudadanía. Y han dado una razón más para que los ciudadanos les tengan escepticismo. Al final es la clara muestra de que como requisito para actuar impunemente, sólo se debe estar completamente alineado al poder, o ser parte de él (cosa en la que se equivocó Elba Esther Gordillo). La famiglia Salinas, a excepción de Enrique, quien muriera asfixiado en el Estado de México, sigue viviendo como si no hubiera pasado nada. Incluso Carlos Salinas se da el lujo de escribir libros y atender a periodistas. Mientras que muchos ciudadanos de a pie, inocentes, deben de lidiar con la presunta culpabilidad tan típica del sistema mexicano.

     

  • La mediocratización del poder y los servidores públicos

    La mediocratización del poder y los servidores públicos

    Es cierto que muchos intelectuales y genios rehuyen de la política. Pero eso no quiere decir que dentro de esta no haya gente inteligente y preparada, más bien, por más alto sea el puesto, se debería esperar que el personaje esté más preparado.

    La mediocratización del poder y los servidores públicos

    ¿Qué pasa cuando quien toma las riendas no está preparado o es un inepto? Las repercusiones podrían llegar malas, o inclusive desastrosas. El que un mandatario esté preparado y sea muy leído no es garantía de éxito (López Portillo fue el presidente más culto), pero lo contrario podría ser casi una garantía de lo opuesto.

    Una persona inepta no tendría capacidad para llegar lejos. Pero cuando el poder se configura de cierta forma, podemos tener en la presidencia a alguien que no hubiera podido realizarse en algún otro ámbito de la vida. Si los ineptos llegan al poder es por una razón, y no sólo eso, sino que ellos dan la cara al pueblo como quienes los representan, cuando muchas veces actúan como títeres. Ellos no son los que mueven todos los hilos (aunque menos riesgoso es que asuman como títeres que dejándolos tomar decisiones).

    George W Bush en Estados Unidos. Enrique Peña Nieto en México. De esta forma quienes abusan del poder no quedan tan expuestos ante los reclamos y los golpes, porque los recibe quien da la cara. Empresas transnacionales hicieron «su agosto» en Irak. No fueron muy señaladas, pero George W Bush recibió todas las críticas por parte de la población, no sólo estadounidense, sino mundial.

    Por eso veo una contradicción en todos aquellos que criticaban (acertadamente) a Peña Nieto por ser un títere, y que ahora lo hacen culpable de todos los males que sufre el país cuando vemos que no es un hombre intelectualmente capaz de tomar todas las decisiones que un estadista tomaría. Si el régimen de Peña llega a ser un fracaso, todos harán burla de él, lo humillarán (más de lo que ya se ha hecho), pero el ni siquiera habrá tomado la mayoría de las decisiones que llevarían su gestión al fracaso. Quienes las hayan tomado recibirán menos golpes y más suaves.

    El problema con este fenómeno de mediocratización de la figura presidencial, es que pone en riesgo los principios democráticos de un país. Aunque sean elegidos democráticamente (tanto a George W Bush como a Peña Nieto se les cuestiona la legalidad de su triunfo, en diferentes proporciones), los ciudadanos habrán elegido a una figura que no es la que está tomando la mayoría de las decisiones. La gente (quien tenga la capacidad para hacerlo) tendrá que deducir quien es el mayor responsable, ¿Osorio Chong, Videgaray, Murillo Karam, es más, Salinas?, y dando por sentado que la mayoría no lo va a hacer, entonces se designará a Peña Nieto como el artífice de este fracaso, mientras que los otros responsables se podrán lavar las manos.

    La mediocratización del poder es de alguna forma reflejo de la sociedad gobernada (o al menos, una parte de ella). Los países menos cultos y preparados serán más proclives a tener un mandatario ignorante. En gran parte porque no tendrán la capacidad para rechazarlo en las urnas, y porque su natural ignorancia no será tan evidente dentro de un pueblo que no está mucho más preparado que la figura presidencial.

     

  • Peña Nieto, Chicharito y Xolos recibidos, fuera investigadores y académicos

    Peña Nieto, Chicharito y Xolos recibidos, fuera investigadores y académicos

    Un país como el nuestro tiene por héroes a deportistas y artistas del espectáculo, los menos culpables de esto son ellos. Pero es de esperarse en un país donde los gobiernos se han esmerado en mantener a la gente ignorante. Como en el refrán del huevo y la gallina, ¿Qué fue primero? ¿Gente que viste de héroes a deportistas y a «artistas» (nótense las comillas) o el gobierno que promueve este tipo de héroes al recibirlos como tal en Los Pinos?

    Peña Nieto, Chicharito y Xolos recibidos, fuera investigadores y académicos.

    No es que no haya que reconocer la trayectoria de «El Canelo» Álvarez, pero los éxitos de este boxeador se limitan a sobre salir en un deporte/espectáculo. ¿Qué pone en alto el nombre de nuestro país? De alguna forma ayuda a exaltar ese nacionalismo que ayuda a mantener cierta cohesión (no es de gratis esos dibujos de Benito Juárez y los Niños Héroes que coloreamos en nuestra infancia). Más en un país donde los triunfos son pocos, y donde los ganadores sobresalen demasiado por esa misma razón.

    ¿Pero los Xolos de Tijuana? ¿Qué hicieron para que tuvieran el honor de ser recibidos en Los Pinos? Ah sí, ganar un título de una liga mexicana de futbol rodeada de mucha corrupción al grado que los propietarios venden y compran equipos importándoles un comino la afición. Equipo que se ha sostenido en parte a ingresos ilegales. Y de no ser porque no es el primer equipo que pisa Los Pinos, uno podría pensar mal y creer que tiene que ver con el hecho de que el padre del propietario, Carlos Hank Rhon pertenece al mismo Grupo Atlacomulco que hizo que el Presidente, fuera lo que fuera (eso, ser Presidente).

    Un joven le reclamó a Peña Nieto por medio de una carta porque se ha dado cuenta que sólo le va a hacer caso si es un deportista como «El Canelo» o el Chicharito (e insisto que los menos culpables son ellos. Este joven llamado Ricardo Heras Osorno quiere estudiar astro física en la University College of London, donde fue aceptado (el único mexicano que lo ha logrado). Ricardo tiene trabajos de investigación científica publicados en la Universidad de Cambridge, y además compone música clásica. Es un mexicano superdotado que podría destacar y poner el nombre de nuestro país en alto. ¿Por qué a gente así no se le recibe en Los Pinos? ¿Por qué no se les apoya? ¿Por qué los medios oficiales como Televisa no hacen un programa especial para narrar su vida? ¿Por qué no se muestra a la población este tipo de ejemplos a seguir y sí el de los Xolos de Tijuana?

    Dicen que nada es producto de la casualidad, y razones hay para que el gobierno le de prioridad a deportistas exitosos, sobre los académicos, o gente superdotada que puedan hacer la diferencia. Algunos clamarán que el individuo debe de buscar los recursos para estudiar en esa universidad, dejarlo todo a expensas del «libre mercado». Pero está claro que la educación no puede ser regida por la inercia del mercado, y el gobierno en la medida de lo posible, debe procurar que sus ciudadanos estén más preparados y tengamos no solo a uno, sino a varios Ricardos Heras estudiando en la University College of London. Otros me criticarán y dirán. -Pero es que entiende, Chicharito y «El Canelo» les dan mucha alegría a los mexicanos. ¿Y con festejar goles o Knock Outs vamos a progresar como país? ¡Vamos a darle las llaves de la ciudad a Adal Ramones, y es más, El Paseo de la Reforma, ahora será Paseo Jim Carrey debido a las veces que nos hizo reír. No importa que sea extranjero, -son inversiones necesarias-.

    Si crees que nada más con reformas fiscales y energéticas el país va a salir adelante y progresar, están muy equivocados. Ni Roma, ni Grecia, ni Esparta, ni Francia, ni Inglaterra ni Estados Unidos se hicieron con sólo aprobar reformas. Los países desarrollados tienen sociedades y culturas fuertes, y para lograr un cambio se requiere sí o sí de la educación y no de héroes deportivos o de revistas del corazón. Y también nosotros como ciudadanos debemos de aprender a valorar más a aquellos héroes anónimos, aquellos que hacen algo por su país sin reflectores apuntando a sus cuerpos.

     

  • El PRI y el hartazgo electoral

    El PRI y el hartazgo electoral

    ¿Te has preguntado a quienes les creó una sonrisa en la cara la iniciativa del Candigato Morris? (sin entrar en teorías de la conspiración en torno a esta iniciativa ciudadana) ¿A quienes les creo una gran sonrisa el ver ciudadanos hartos de «todos los políticos, y todos los partidos políticos»? La respuesta es muy sencilla. A los del PRI. La respuesta es fácil.

    El PRI y el hartazgo electoral

    Voto duro. Algo que caracteriza a la mayoría de los votantes del PRI es que son personas que siempre votarán por ese partido. Puede ser por las despensas que reciben en cada elección, quienes trabajan en dependencias gubernamentales o sindicatos afines al PRI (varios de los más grandes), por esa dura filiación que tienen algunos ciudadanos con el PRI, la cual raya en el paternalismo, y también toca a las tradiciones -Yo voto por el PRI porque tiene los colores de la bandera-.

    Este sector seguirá votando por el PRI, suceda lo que suceda con las entidades que gobiernen, mientras el partido siga mostrando ese lazo con estos ciudadanos. Vemos entonces que los partidos de oposición no tienen ese voto duro, por lo cual necesitan salir e ir a convencer a la gente de por qué les conviene votar por ellos.

    Por esto, al PRI le conviene el hartazgo electoral. El voto duro irá a votarles, mientras que su voto útil será minoría. Pero la oposición perderá, porque al depender del voto útil, de aquellos que preferirán anular su voto, o ya de plano, abstenerse, perderán demasiados votos mientras que el PRI perderá pocos.

    Si es difícil convencer a los indecisos, a aquellos que piensan su voto y lo pueden cambiar en función de diversas circunstancias (he aquí donde están los más informados), entonces lo que se puede lograr es que se abstengan de votar por la oposición. La estrategia en el Distrito Federal, es crear la percepción de que en el DF, Mancera está gobernando mal. Se mediatiza el caso de los que fueron levantados en un antro de la Zona Rosa, se empiezan a señalar errores del gobierno, para buscar tratar de detener la buena fama que ganó el PRD con los últimos Jefes de Gobierno (aunque para ser sincero, veo esa empresa difícil, al menos en el corto plazo para el PRI).

    El hartazgo, alimentado por la situación política internacional, allana el camino al regreso de la maquinaria del PRI, y cuando el dinosaurio se haya establecido, la oposición estará déficit a comparación de lo que era antes de eso llamado «la transición democrática», y es el hecho de que ya gobernaron y no lo hicieron muy bien, por lo cual no tendrán tanta autoridad moral para hablar de «un cambio», otra vez.

    A su vez el PRI podría estar dentro de una paradoja, dónde el desarrollo económico implicaría una pérdida de voto duro (sobre todo con la reducción de un número de pobres). ¿Preferirán mantenerlos en su situación, o se desprenderían de ellos pensando en que acapararán voto útil? Lo mejor para el país es que ocurriera lo segundo.

    Posiblemente ante esta realidad donde los tricolores se benefician del hartazgo, quienes no quieran al PRI, tendrán que votar por el «menos peor», aunque el nombre del candidato que tachen en la boleta no les satisfaga.

     

     

  • Vicente Fox, más grande que Benito Juárez, de estatura

    Vicente Fox, más grande que Benito Juárez, de estatura

    Dentro de todo siento cierta admiración por Vicente Fox, y es que creo que es algo así como un ejemplo para aquellas personas que les afecta el «qué dirán». Me explico, después de que Fox nos decepcionó a muchos como Presidente (no porque gobernara tan mal, que creo que tiene una calificación a medias, sino por las expectativas que generó), empezó a decir tonterías que salen dentro de lo que uno espera de un mandatario. A diferencia de los deslices de Peña Nieto que tienen que ver más con cierta ignorancia y bajo nivel intelectual, Vicente Fox lo hace porque cree que puede decir lo que quiera, incluso aunque los años y el desgaste le cobre factura en su mente. La credibilidad de Fox está hasta los suelos, se ha convertido en un bufón, y parece no importarle, parece no afectarle, el sigue diciendo lo que quiera sin importar que todos se burlen de él.

    Vicente Fox, más grande que Benito Juárez, de estatura.

    Posiblemente Vicente Fox le gane a Enrique Peña Nieto el título del Presidente más tonto de la era moderna en la percepción de los mexicanos. Debido a que Peña Nieto si algo bueno tiene es la disciplina y además de ser prudente, y que poco a poco empieza a aprender a ocultar sus limitaciones cognitivas e intelectuales. Fox, debido a su arrogancia, a sus conflictos personales con ciertos personajes, como López Obrador y Felipe Calderón, que demuestran serios trastornos de la personalidad, además de su megalomanía, dice lo que quiere, tal cual niño caprichoso, «víctima de bullying mediático», pero como si fuera un niño que ríe y se burla cuando todos los demás le propinan una golpiza.

    Parece un tema superficial. Pero creo que es relevante porque de alguna manera, la situación de este personaje refleja un poco lo que ha pasado con la democracia mexicana. Llegó creando muchas expectativas, representó la transición del autoritarismo a la democracia (aunque en realidad no fue su artífice) y ahora apoya cínicamente a aquellos que dijo combatir. Esas alimañas, tepocatas.

    Podemos debatir que tan buen presidente fue Benito Juárez, peor su declaración donde afirma que fue un gran mandatario, mejor que Benito Juárez, suena retador, pareciera estar retando a los ciudadanos, que cada vez son más, que lo critican.  Son palabras que ni él mismo se cree. Igual puede citar a la Biblia (tomando en cuenta que perteneció a un partido conservador) para justificar la legalización de las drogas:

    La prohibición comenzó en el Jardín del Edén, como creemos los católicos, y no funcionó. Dios nos creó libres, incluso para ir en contra de él. Si somos libres, podemos tomar decisiones libres”.-

    Fox representa una transición fallida, que quedó a la mitad, y donde algunos coquetean con las prácticas del pasado. Fox representa la decepción que causa la política a los mexicanos, donde al parecer la palabra de un político vale poco, porque es un político. Fox es representativo del crecimiento del abstencionismo del país, promotor del regreso del PRI de forma pasiva (al mostrar que él no cambió tanto las cosas como prometió) y de forma activa (apoyando a Enrique Peña Nieto). Fox representa a aquel político pragmático carente de ideales donde el fin (su fin y no el de los ciudadanos) justifica los medios. Fox puede en un spot en la campaña del 2000 criticar al neoliberalismo, y luego criticar a cualquier personaje que tenga un gramo de socialista. Puede decir que AMLO es López Chávez (haciendo referencia al venezolano) y pocos días después decir que es un pionero y un ejemplo en programas sociales.

    Fox es un priísta, pero con menos colmillo y más ingenuo. Alejandro Paez Varela cree que Fox no está loco, al contrario de lo que muchos piensan. Yo creo más bien que Vicente Fox siempre ha sido así, nada más que el interés le decía que tenía que camuflarse para engañar a los electores. Cuando dejo de tener esa necesidad, salió el Vicente Fox que todos conocemos. Su presidencia había lo suficientemente menos mala para al menos no retirarse como un bufón, pero su insistencia en atraer la atención y saciar sus conflictos psicológicos, lo han dejado como una versión light de Antonio López de Santa Anna en el inconsciente colectivo mexicano.

    Y curiosamente, las críticas le hacen a Vicente Fox, lo que el viento a Juárez. 

  • La partidización del bienestar social

    La partidización del bienestar social

    La idea (que pueda tal vez resultar para algunos hasta utópica, pero así está concebida) es que en una democracia, los partidos políticos discutan, debatan y negocien la mejor forma en que puedan beneficiar a la sociedad que gobiernan. No importa que las peleas sean fuertes, pero las diferencias, se dice, deben de ser ideológicas y no de intereses. Un partido de derecha tendría una agenda diferente y una escala de valores diferente, a de uno de izquierda, y las diferencias entre ellos serían esas. Pero en la práctica, y más evidente en países subdesarrollados como el nuestro, los partidos y los políticos, terminan defendiendo sus propios intereses, y buscan imponerse a los otros sin importar si en ese acto, perjudican a la sociedad.

    La partidización del bienestar social

    Un ejemplo claro de esto es Zapopan. El gobierno priísta de Robles Peiro, dentro de sus prioridades tiene el del rescate de espacios públicos, a través de Barrios Amables, una iniciativa creada por ciudadanos. A pesar de las infortunadas declaraciones del alcalde, quien afirmó que a los jóvenes los agarraban a macanazos, lo que ocasionó que algunos se quedaran con la idea de que los problemas los resuelve a golpes. La realidad es que uno de los puntos fuertes que se ven en su administración tiene que ver con la apuesta a la regeneración urbana y la reconstrucción del tejido social. Una iniciativa positiva, venga por donde venga, es loable, y que en parte es apoyada por organizaciones de la sociedad civil que en muchos otros casos, han sido críticos férreos del priísmo, tanto a nivel local como nacional.

    Hasta aquí todo bien. Pero después llega el diputado panista Guillermo Martínez Mora, quien se opone a la mejora integral de la Avenida Santa Margarita, la cual incluye construcción de ciclovías y mejoramiento de banquetas. Por intereses políticos, busca frenar esta iniciativa desinformando a los vecinos. Se repartieron volantes donde afirman que la ciclovía es solo para el «beneficio de unos cuantos», proponen a su vez un paso a desnivel (en una ciudad donde han priorizado el automóvil en detrimento del peatón) y naturalmente hacen muchas referencias al PRI, para que te acuerdes, que es el PRI (sólo le faltó hablar de los halcones). Y claro, los treinta y dos millones de pesos van en letra grande y negritas para que creas que será un desfalco del gobierno. Además de que esto perjudicará a todos los vecinos y comerciantes.

    Lo que no dice Guillermo Martínez Mora, es que es cada vez una tendencia más fuerte, la regeneración de espacios públicos y la apuesta por el peatón, lo cual no sólo genera una mejor convivencia a nivel calle, sino que crea todo lo contrario de lo que él dice, mejores condiciones para los vecinos y para los comerciantes. Eso queda demostrado en las ciudades donde se han implementado este tipo de mejoras. Por ejemplo, una publicación del Departamento de Tránsito de Nueva York, dice que la primera calle en la cual se creó un corredor multimodal, las tiendas aumentaron un 49% sus ventas y los accidentes disminuyeron un 50%.

    En la suposición de que los partidos tendrían que ver por el bienestar social, el panista Guillermo Martínez Mora debería debatir sobre la forma en que sería mejor su implementación, o si bien, cree que este proyecto no es conveniente, traer argumentos sólidos, lo cual no tiene y ha estado lejos de mostrar. Como se dice coloquialmente, trata de llevar agua a su molino, como la gran mayoría de los políticos hace. Pero los ciudadanos no les hemos votado para que defiendan sus propios intereses, sino para que defiendan los nuestros.

    Preocupante es que varios de los políticos (en este caso del PAN) que salieron del poder a principios de año, más que las propuestas y la crítica constructiva. Usan como estrategia atacar cualquier propuesta de sus rivales desde la perspectiva del interés y del poder, y no del beneficio de la ciudadanía. Incluso a veces parecen ser más incisivos en las buenas propuestas, que en el mal actuar de los gobiernos actuales en otros temas.

    Por esta razón es que los partidos políticos son las instituciones más reprobadas por los mexicanos. Porque al usar a los ciudadanos como moneda de cambio en aras del poder, estos se sienten utilizados y engañados. Tal vez la única solución, y la que siempre promuevo, es el empoderamiento de la ciudadanía. Nos hemos dado cuenta que «pedir» no sirve, y sí insistir. Como es el caso de esta propuesta, que detrás de ella existen loables iniciativas ciudadanas y de gente que quiere un entorno mejor en el que vivir.

    Los partidos políticos no recuperarán su credibilidad hasta que se empeñen sinceramente en tratar de representar de verdad a sus gobernados, como servidores públicos, como empleados a la orden de la ciudadanía. Y la vez los ciudadanos deberán ser más exigentes y a la vez más autónomos e independientes, de tal forma que los políticos se vean orillados a trabajar por el bienestar de la gente.

    Imagen por Alfredito Romano.

  • Las elecciones y el mito de la democracia

    Las elecciones y el mito de la democracia

    Al ver lo sucedido ayer en las elecciones que representan el mito de la democracia, lo primero que pensé fue en romper mi credencial de elector del coraje al ver que no podemos ni siquiera organizar unas elecciones decentes. Pero ocurren dos cosas. Primero: Esta credencial es la identificación más usada en el país, y segundo, al partido en el poder, el PRI, lo empodera el hartazgo, el abstencionismo. La razón por la que la mayoría de los panistas o perredistas votan, es por la convicción que tienen por quienes van a votar, si estos partidos los decepcionan, dejan de votar por ellos. Algunos buscan otra opción (como algunos ex simpatizantes del PAN votando por AMLO el año pasado), o simplemente deciden ya no votar.

    Las elecciones y el mito de la democracia

    La fuerza del PRI está menos en su voto útil y más en su voto duro. Un acarreado nunca se hartará de ser acarreado mientras reciba su despensa. Y miren lo que son las cosas, en ese sentido, el PRI cumple más que los otros partidos (naturalmente es más fácil otorgar despensas que crear un mejoramiento real de la economía). Si el PRI pierde credibilidad (que bueno, no es como que tenga mucha debido a sus antecedentes históricos) no le afecta tanto, como le puede afectar a los otros partidos. Por eso, de alguna forma, están agradecidos con iniciativas ciudadanas como las del Candigato Morris. Porque los ciudadanos que participan en este tipo de iniciativas no son voto duro de algún partido. Panistas y perredistas dejan de ganar mucho, y los priístas al dejar de ganar menos, terminan ganando.

    De los pocos triunfos de la oposición el día de ayer, podemos hablar al parecer de Kiko Vega a la gobernatura de Baja California. Y es que las malas lenguas dicen que el PRI permitió el triunfo de la oposición en ese estado a cambio de la adhesión al Pacto por México (Castro Trenti era el gallo de Manlio Fabio Beltrones y no de peña Nieto).

    La constante en todos los estados es el discurso de una elección de estado. Mataron a un jóven que filmaba un acto de compra de votos en Veracruz. En mi estado no hubo elecciones (Jalisco) pero cercanos míos que participaron en la campaña (en el caso de Quintana Roo), me comentaron que no se le puede llamar siquiera «proceso electoral» a lo que vivieron. A Gustavo Madero, Presidente del PAN, no lo dejaron votar. Su casilla nunca abrió y la «cambiaron de lugar» a una dirección inexistente.

    El PRI es una constante. Así son porque así siempre han sido. Por eso no se equivoca Alejandro Páez Varela al preguntarles en su columna a Zambrano y a Madero que qué esperaban, que por qué se sorprenden. Lo que podría ser una variable es la oposición y la verdad que ni siquiera se han podido desempeñar dignamente como opositores. Se los han chamaqueado. Los reclamos del PAN y el PRD al PRI son fuertes: En la verborrea de los presidentes de ambos partidos se escuchan mucho las palabras «regresión», «impugnar», frases como «El PRI se alió con el narco», «El PRI no me dejó votar». Pero, ¿Qué han hecho ellos a parte de quejarse y quejarse? Sus palabras se las lleva el viento, y si el PRI quería dividir a la oposición por fuera y por dentro para minar su poder, -Divide et impera-. No solo lo logró por su colmillo y su maquiavelismo, sino porque los partidos de oposición se pusieron de pechito.

    ¿Qué partido representa ahora a muchos de los ciudadanos en México? Ninguno. ¿Quién tiene la capacidad de procurar unas elecciones limpias y democráticas en México? Nadie. El IFE que en algún momento, logró procurar elecciones limpias y justas, ahora se ha corrompido, ha actuado de manera parcial a favor del partido en el poder. Estamos en serios aprietos señores. Y es difícil cuando una inmensa frustración puede acabar con la enorme paciencia que significa volver a construir. Cuando el pragmatismo político del PRI deja en pañales a las iniciativas ciudadanas, de buena fe, sí, pero sin una estrategia clara y bañadas en un mar de ingenuidad si las comparamos con los procedimientos del PRI. Un claro ejemplo es esa pregunta del ¿Y dónde están los #YoSoy132?

    El que muchas personas estén más preocupadas por el accionar de la Selección Mexicana frente a Panamá que del proceso electoral, deja entrever la forma en que mediáticamente se ha manejado este asunto para que los reclamos sobre la «cochinez»electoral del domingo no sean los suficientes para poner en aprietos al régimen actual.

    A veces la realidad es muy dura. Y así es en el caso de la nuestra.