Categoría: política

  • Peña Nieto, de la CNTE a la muerte de su gobierno

    Peña Nieto, de la CNTE a la muerte de su gobierno

    Peña está muy cerca de convertirse en uno de los peores presidentes de la época moderna de México (del fin de la Revolución Mexicana a la fecha) y si no fuera por Agustín Carstens y sus grandes habilidades en el terreno de la economía (y quien ha evitado que México se sumerja en una profunda crisis económica derivada de las otras crisis), hablaríamos del peor mandatario, por encima incluso de gente como Luis Echeverría o López Portillo.

    Peña Nieto, de la CNTE a la muerte de su gobierno

    El Gobierno de Peña Nieto está muerto. Como asegura Jesús Silva-Herzog, Peña ya no gobierna, al claudicar y echar abajo su propia Reforma Educativa de forma arbitraria e ilegal, se ha puesto la pistola en la sien.

    La CNTE pudo chantajear al Gobierno Federal. La CNTE logró que se cumplieran sus caprichos ante un gobierno débil que pensó en las elecciones ante todo, porque el Gobierno ya ni siquiera tiene capacidad de maniobra para «poner tranquilos» a los maestros. Un gobierno tan acabado, tan vilipendiado, tan criticado por todos los sectores de la sociedad, ya no tiene margen de maniobra, tiene las manos atadas.

    El Gobierno de Peña Nieto está muerto, el hecho de haber puesto la marcha en reversa es, como dice Jesús Silva-Herzog, la derrota más profunda en décadas. Y a pesar de todo, a pesar de las negociaciones, a pesar de haber actuado con ilegalidad para satisfacer a éste grupo de pseudomaestros, éstos últimos quemaron paquetería electoral en Oaxaca porque no se dan por satisfechos. De ese nivel es la humillación, la vergüenza. Tal cual el niño con tan poco amor propio que hasta el gordito al que nadie quiere se burla de él. La CNTE no se conforma con la suspensión de la evaluación, exige la eliminación de ésta. La Coordinadora tiene agarrado al gobierno de sus partes nobles, hace lo que quiere con éste. El Gobierno teme, y teme porque el descrédito es tan grande que dentro de ellos saben que no tienen garantizada su permanencia en el poder, saben que podrían pasar a la historia como los primeros post revolucionarios que no acabaron el sexenio.

    Mientras el gobierno compra medios, diarios, publica notas a modo y el Presidente escribe «a título personal» artículos con un tufo institucionaoide redactados por otras personas (en La Jornada donde antes el Presidente no era bienvenido), inaugura y presume el Sistema Nacional Anticorrupción al tiempo en que es severamente cuestionado por éste mismo tema; mientras pasa eso su Gobierno cae, las instituciones se desmoronan, el Partido Verde pisotea al INE. La TEPJF también pisoteada por el Verde restituye la candidatura a Lagrimita a pesar de que no cumplió con los requisitos al tiempo que retiran la candidatura a Marcelo Ebrard. Enrique Peña Nieto tiene un problema cada vez más grande, está peor que cuando lo de Ayotzinapa, está mucho peor que cuando llegó al poder.

    México está mal, pasa por una de sus crisis más agudas de la era moderna, el Gobierno se ve rebasado, no tanto por los factores externos, sino por ellos mismos. Los que «sí saben como» ya no saben que hacer, han preferido nadar de muertito, se han rendido, han claudicado. No tenemos Presidente, no tenemos Gobierno. La gran mayoría de los sectores que conforman la sociedad se sumergen en un profundo escepticismo: Los empresarios, los jóvenes, los sindicatos, los derechistas, los izquierdistas, los opinólogos (excepto quienes trabajan para el poder), los intelectuales. El Gobierno ya no tiene respaldo, ya no tiene guía, viaja a la deriva esperando que un milagro no los deponga en el transcurso de los poco más de tres años que les falta.

    Mientras tratan de convencernos de que no tienen conflictos de interés, como si el pasar del tiempo pudiera hacer que la gente se olvide de las acusaciones, México se cae, retrocede en varios de los avances que se tuvieron en las últimas dos décadas. México ya no puede seguir gobernando de esa forma, la sociedad es diferente, y quienes nos gobiernan quisieron implementar a trancazos su viejas formas a la nueva realidad y se metieron en un problema profundo, tan profundo que voltean hacia arriba y ya no ven la luz, se han quedado en las tinieblas.

    No quiero pensar que es lo que puede pasar el 7 de junio.

  • La idealización de los candidatos independientes

    La idealización de los candidatos independientes

    Vivimos en un México donde los partidos están desacreditados, vivimos en una crisis política donde el ciudadano ha dejado de sentirse representado por aquellos que alguna mayoría (relativa o absoluta) votó. Peor aún, México es el país cuyo mayor porcentaje de ciudadanos ve a los partidos como corruptos (con el 92%). Estamos en un lío, en una crisis que por alguna razón no ha desembocado en algo más serio como podría ocurrir en otros países.

    La idealización de los candidatos independientes

    Bajo esa coyuntura aparecen los candidatos independientes gracias a la Reforma Política instrumentada por el Gobierno actual (que cabe decir que se llevó a cabo más bien por presión de la ciudadanía y no tanto por las»buenas intenciones» de los gobernantes). Figuras como «El Bronco» en Nuevo León, Manuel Clouthier en Sinaloa contendiendo por una diputación federal o Pedro Kumamoto por el distrito 10 de Zapopan, entre otras han irrumpido en el escenario político.

    La figura de los candidatos independientes representa un avance en un país que más bien pareciera ir para atrás. Pero sería también irresponsable idealizar ésta figura como si bastara con ésta para cambiar a nuestra nación. Es cierto, el independiente tiene menos compromisos con intereses que están enquistados dentro de los partidos. El independiente no se tiene que ajustar a la clásica cultura política del PRI, ni a los ideales conservadores del PAN. Cierto también es que el independiente puede traer su propia agenda. Pero su carácter de independiente no garantiza que ésta figura sea ajena a la corrupción y no garantiza que hará un buen gobierno.

    Así como el candidato independiente tiene menos intereses a los cuales atarse, tampoco tiene la fuerza de un partido que es muy importante para gobernar, sobre todo cuando se trata de candidatos a un puesto legislativo donde sí o sí tendrán que unirse a alguna u otra bancada a la hora de votar leyes, porque por sí mismos representan un sólo voto. Ciudadanos independientes como Pedro Kumamoto podrán hablar de lo malos que son los partidos y los políticos (afirmación algo falaz en tanto el problema no es la figura de los partidos sino los niveles de corrupción en que han caído) pero en caso de ganar la elección no sólo se convertirán en políticos, sino que tendrán que cabildear, negociar y tejer alianzas con ellos.

    Hago memoria, y la primera vez que ganó la oposición una gobernatura lo hizo el PAN en tiempos de Carlos Salinas con Ruffo Appel. Ese triunfo fue importante y fue el inicio del fin del régimen priísta de ese entonces. Ahora el PAN es un mal chiste y el PRI ha retornado al poder tal y como era antes. En esos más de 20 años pasaron muchas cosas, pero la apertura democrática no garantizó nada por sí sola. De la misma forma como aplaudimos la entrada de los candidatos independientes, tampoco podemos idealizarlos y pensar que por sí mismos representarán un cambio. Los independientes pueden ser un factor de cambio sí, un cambio para el cual se necesitan varios factores.

    Hay que recordar que los países más democráticos y funcionales siguen teniendo un sistema de partidos. No es ese sistema el problema, no es la figura del partido; el problema es el nivel de corrupción al que han llegado éstos. La irrupción de un candidato independiente puede ser tan buena como la creación de un nuevo partidos con ideales diferentes. El candidato diferente es un nuevo recurso, una nueva forma de hacer las cosas, pero para arreglar el lío en que nos hemos metido se necesita algo más. Los independientes también adolecen de defectos. El Bronco, por más ostente ser independiente estuvo 35 años en el PRI y conoce su cultura rancia de pe a pa; Kumamoto es seguramente un joven con ideales loables pero su misma figura de joven apartidista que no ha tenido contacto con la política lo convierte en una figura con poca experiencia.

    Tan loable es la llegada de los independientes que vengan a refrescar de «ciudadanía» a la política, como aquellos que con ideales y nobles intenciones prefieren optar la ruta de integrarse a un partido (por más pocos sean, existen). No sólo necesitamos candidatos independientes, sino que la ciudadanía en general se involucre más desde su trinchera en el quehacer público. Aplaudo la llegada de estas figuras y sobre todo sus esfuerzos ante un instituto que les pone muchas piedras en el camino, pero tampoco idealizo, porque si creemos que con eso basta y nos quedamos de brazos cruzados, volveremos a contar la misma historia.

     

  • Las elecciones: El PRI contra todo lo que se mueva

    Las elecciones: El PRI contra todo lo que se mueva

    Éstas elecciones intermedias han sido muy distintas a las de 2009, y es natural, las circunstancias cambiaron completamente en 6 años, desde el partido que nos gobierna, las características de ese partido y el que nos gobernaba antes, el papel de la oposición, la sociedad, los medios de comunicación; y sobre todo, la lucha por el poder.

    Las elecciones: El PRI contra todo lo que se mueva

    En el 2009 como quiera que sea, con todo y el surgimiento del movimiento del voto nulo, la clase política tenía un poco de más credibilidad y la situación del país no estaba tan deteriorada como lo está ahora; se respiraba un ambiente más democrático, la guerra sucia era más tenue que la que hay ahora, ya existían Facebook y Twitter pero todavía no tenían tanta importancia ni eran tan relevantes como «medio de comunicación». Obama apenas en el 2008 había puesto de moda el uso de las redes sociales como estrategia política y nosotros apenas estábamos tomando nota. Ahora las redes sociales se han vuelto muy importantes, para informar y sobre todo, desinformar a la población.

    En 2015 existe un ambiente de inconformidad severa. El PRI apuesta por su voto duro y por la división de los opositores porque no puede aspirar a conseguir más votos; los opositores la tienen más complicada porque casi no tienen voto duro y a pesar de que pueden obtener algo de voto útil a diferencia del PRI, las cuentas no les salen. El PRI con todo y el nefasto gobierno de Enrique Peña Nieto puede salir avante, y eso no sólo es «culpa del PRI» sino de la misma oposición.

    Este escenario explica la guerra sucia. Los priístas deben dividir el voto de los opositores, voto que difícilmente apostaría por ellos. La única forma de hacerlo es por medio de la guerra sucia, sobre todo contra el que va arriba o el que está más cerca. Los tricolores no se tocan el corazón y hacen cualquier cosa para denostar a quien les represente una amenaza: Verdades, mentiras, amenazas, rumores,compra de medios y demás. Los opositores a su vez no han dejado de usar estrategias de guerra sucia contra los candidatos del PRI, aunque tratan de venderse como lo alternativo o diferente, el cambio, quienes «salvarán a México del PRI», y que salgan de la sintonía de la clase política tradicional. Los opositores deben de atraer el voto útil, los del PRI lo deben de dividir.

    Esta historia trata sobre sí el PRI consolida su gobierno, o marca el inicio del fin de éste. Eso explica por qué las campañas intermedias han sido álgidas, lo explica también porque aún cuando hablamos de la falta de líderes en la oposición, hay algunos que han sabido levantar la mano y han logrado canalizar el hastío a su favor. Un claro ejemplo es «El Bronco» quien al no tener cabida en el PRI, renunció al partido, y se postuló como independiente. A pesar de su larga trayectoria en «el partido de siempre» se ha logrado vender como un candidato alternativo, y lo ha hecho aprovechando la mala imagen que ha dejado el actual gobernador Rodrigo Medina.

    En Guadalajara, Enrique Alfaro de Movimiento Ciudadano encabeza las preferencias. Esta figura política que estuvo en el PRI, en el PRD y que es conocido por su pragmatismo donde puede hacer campaña con López Obrador en 2012 al mismo tiempo que tiene una relación con el conservador panista Emilio González Márquez, se ha logrado vender como la figura alternativa y ha logrado canalizar la indignación de los ciudadanos con los gobiernos del PRI (y en cierta forma, también del PAN). A pesar de que aspira a una alcaldía (después de haberlo hecho por la gobernatura hace 3 años donde perdió en unas elecciones polémicas) su triunfo podría tener un significado dentro de la situación política nacional, dado que es una figura que puede apostar a cosas más grandes.

    Después sigue el legislativo. El PRI busca obtener mayoría en las cámaras, pero necesita al Partido Verde porque por sí mismos no podrán cumplir su cometido. Eso explica por qué los verdes se pasan por el arco del triunfo cualquier ley que tengan enfrente para anunciarse y lograr conseguir el mayor número de votos. El verde le ayuda al Partido Revolucionario Institucional obtener voto útil, sobre todo del electorado ingenuo que no votaría nunca por el PRI pero que se dejan asombrar por los spots de «El Verde sí cumple». Por eso los billetazos, las intervenciones telefónicas ilegales y demás artimañas.

    Y volviendo a lo de las diferencias. A pesar del 2006 el entonces IFE tenía más credibilidad que tiene ahora el INE, que se ve débil, vulnerable,  rebasado, y no sabemos si lograrán garantizar elecciones limpias. Y en un país actualmente convulso y violento, existen riesgos, existen peligros.

    No es el PAN ni el PRD quienes representan la mayor amenaza en las alcaldías y gobernaturas que se disputan. Son más bien los candidatos que han levantado la mano por sí mismos, ya sea a través de un partido o de forma independiente. El PAN está menguado y el PRD está cooptado por el mismo PRI. El mensaje es que los inconformes tendrán que buscar espacios por otro lado para hacer frente a la avalancha tricolor, que está dispuesta a hacer todo lo posible, incluso a pasar por encima de nuestra incipiente democracia, para mantener su poder en el gobierno.

  • Candidatos ¿Saben de qué tratarán sus puestos?

    Candidatos ¿Saben de qué tratarán sus puestos?

    Dentro de la guerra sucia, las críticas, las puestas en escena y los payasos o figuras públicas tratando de contender por un puesto en estas campañas, también existen las propuestas. Las propuestas, tristemente, suelen ser menos eficientes que las campañas de guerra sucia (aunque éstas últimas sean tan odiadas y criticadas) no porque necesariamente sean malas, sino debido al producto del hartazgo de los electores quienes ya se han acostumbrado a rechazarlas o a verlas con escepticismo.

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    Pero al final del día el paquete de propuestas es la carta de presentación de los candidatos. Con las propuestas los ciudadanos nos podemos hacer una vaga idea de la forma en que gobernará un candidato, o cuales serán sus prioridades al llegar a tomar su puesto. El problema es que muchas veces dichas propuestas no están bien sustentadas, son demasiado vagas o ni siquiera están bien redactadas. Y el problema más grande es que la mayoría de los ciudadanos no se dan cuenta.

    Los candidatos muchas veces elaboran sus propuestas con base en lo que la gente quiere oír (y no necesariamente con base en lo que el municipio-estado-país necesita) -Se oye bonito lo que promete éste candidato-. Lo más grave es cuando los candidatos parecen no saber de qué tratará su puesto. Y no hablo de Ana Gabriela Guevara yendo a San Lázaro para iniciar sus actividades como senadora.

    Un ejemplo. Me llegó a mi casa un tríptico del candidato del PAN por el Distrito 10 de Zapopan, Antonio Pinto. Éste personaje llevaba a sus desangelados mítines, una cabina donde la gente podía decir sus propuestas, quejas y sugerencias, para tomarlas en cuenta y a partir de ahí fundamentar sus propuestas. En dicho tríptico aparecen las propuestas del candidato en cada sección del distrito tomando en cuenta las sugerencias. Entre ellas me encontré una que rezaba así «echar atrás la Reforma Fiscal» ¿De verdad? ¿Un diputado local legislando para cancelar la Reforma Fiscal?

    Revisé las propuestas de varios candidatos y me encontré algunas que no eran de su competencia, y más bien lo eran de los alcaldes; otras que no competen a los alcaldes y más bien al Gobernador; otras que proponían hacer desde el congreso cuando en realidad el ejecutivo las debe de proponer para que en el congreso se acepten.

    Muchos candidatos se dan el lujo de proponer cosas que no pueden hacer debido al desconocimiento y el poco interés que los ciudadanos tenemos por nuestros representantes. Los desconocemos tanto que ni siquiera nos damos la molestia de conocerlos, y al final terminamos votando por el color de un partido, si no es que hemos decidido anular o abstenernos de votar. Cuando llegan al Congreso nos olvidamos de quienes se trataba (si es que alguna vez los conocimos) a menos de que algún escándalo ponga sus nombres en los encabezados de los periódicos. Tal vez por eso se atreven a proponer todo lo que sea para que los votemos…

    …O en muchos casos, tal vez en realidad ni siquiera saben bien de que tratan sus puestos.

     

  • ¡Qué desaparezca el Partido Verde!

    ¡Qué desaparezca el Partido Verde!

    ¿Cuál es el peor partido de la historia de México? El Partido Verde. Si tuviera que votar entre el PRI y el Partido Verde (aunque éste último trabaja para el primero) votaría por el PRI con los ojos cerrados, o por Morena, el moribundo PAN, o por cualquier otro adefecio que conforma nuestra partidocracia. El Partido Verde por sí mismo es una desgracia y atenta contra la democracia mexicana. El Partido Verde por sí mismo representa un insulto a la ciudadanía.

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    El Partido Verde no tiene ideología política alguna, es un negocio con el cual unos cuantos se enriquecen. Es un partido sin identidad, expulsado del conglomerado mundial de partidos verdes por apoyar la pena de muerte. Sí, el Partido Verde puede tener el descaro de apoyar la pena máxima, el aborto, y al mismo tiempo prohibir los animales en los circos. Estoy de acuerdo en que debemos de respetar a los animales, pero vaya que preferir la vida de un animal a la de un ser humano…

    El Partido Verde le hace mucho daño a la democracia. El Partido Verde se ha burlado de las instituciones. Durante esta campaña ha violado cualquier número de leyes y se ha pasado el Estado de derecho por el arco del triunfo. Las ciudades están inundadas de espectaculares, bardas, camiones, billboards y cualquier espacio donde quepa algo de publicidad del Partido Verde; anuncios de cine; mochilas, termos y cuadernos que llegan a tu casa; TV Azteca realizando promocionales del partido disfrazados de noticias, y el INE se hace como el que no ve, aplica multas esporádicas y pequeños jalones de orejas para hacer pensar que están actuando cuando en realidad lo están protegiendo. El Instituto Nacional Electoral se congratula de haber sancionado a ese partido con 3 días sin publicidad, pero no sirve de nada cuando ya se salieron con la suya, cuando ya hicieron negocio y cuando ya le ayudaron al PRI a conseguir las curules necesarias para tener el suficiente peso en el Congreso.

    Varios partidos han hecho la petición de quitarle el registro a este insulto del partido: PAN, PRD, Morena, Partido Humanista, Encuentro Social. La discusión no prospera, nos dicen que no han decidido, que tal vez después puede ser. Se acerca el día de las elecciones y nada pasará. El INE continuará desprestigiado tal y como nació, en medio de intervenciones ilegales de llamadas para chantajear a quienes se pudieran salir del huacal, en medio de la duda de si éste instituto tendrá la capacidad de hacer que las elecciones venideras sean limpias.

    No sólo el Partido Verde es una burla por lo que representa, sino que sus actos son una burla y un insulto. Su apuesta es el electorado ingenuo que nunca votaría por el PRI pero que podrían votarlos porque «sí cumplen» por sus vales, por sus animales de circo prohibidos. Por cumplir algunas apuestas concretas cuando todo lo demás está hecho un desmadre. -Apostamos por la democracia y nos quitamos el registro, el Partido Verde sí cumple, -Sería una buena promesa que le podría dar un mínimo de credibilidad al negocio-partido.

    Mientras, el niño Verde y sus secuaces se la viven en fiestas, parrandas, amedrentando a la policía, evadiendo responsabilidades. El Partido Verde representa todo eso que México no necesita, todo eso que le hace daño, el Partido Verde representa muchos defectos culturales e institucionales del mexicanos amalgamados y hechos partido. No sólo le deberían de quitar el registro, el Partido Verde debería de desaparecer. Es nocivo, es venenoso, corroe a nuesrtas instituciones y a nuestra democracia incipiente.

    ¡Fuera ya!

  • Lorenzo Córdova, entre el racismo y la ilegalidad

    Lorenzo Córdova, entre el racismo y la ilegalidad

    No hay forma de justificar al Presidente Consejero del INE; Lorenzo Córdova se equivocó tremendamente al burlarse de un individuo perteneciente a las comunidades indígenas. Esto no se puede justificar cuando eres el encargado de presidir el instituto garante de la democracia electoral en México, un instituto que tiene que velar por la pluralidad y los derechos de todos en cuanto a elecciones se refiere.

    Lorenzo Córdova, entre el racismo y la ilegalidad

    El comportamiento de Lorenzo Córdova no es un hecho aislado y eso es lo preocupante. Si tuviéramos la capacidad de intervenir los teléfonos de todos los mexicanos que tienen una posición relativamente acomodada (clase media, media alta, alta) veríamos hechos como éste no sólo repetidos una gran cantidad de veces, sino que veríamos manifestaciones mucho más agresivas: -Pinche indio-, -Maldito naco-, porque incluso dudaría que las palabras de Lorenzo Córdova tuvieron una connotación racista. Y eso tal vez no sea tan necesario de hacer, basta escuchar conversaciones en la calle, en fiestas y demás lugares donde éste tipo de comentarios se repiten. A pesar de que lo neguemos, a pesar de que afirmemos que el racismo es un problema de Estados Unidos o la Alemania de Hitler.

    En las redes sociales abundan memes con la terminación en «tl» que ridiculizan a los indígenas. Lo peor del asunto es que no generan indignación, se perciben como algo normal, como si se tratara de una broma chusca cuando en realidad es una forma de denigrar a los indígenas, a quienes hemos segregado a través de nuestra historia, y a quienes hemos permitido que se les perciba como accesorios meramente foclóricos, dignos de postales y contenidos audiovisuales para promover el turismo en el extranjero, y a quienes no hemos incluido y mucho menos tolerado sus usos y costumbres.

    La otra mala noticia dentro de este hecho, es la que tiene que ver con la ilegalidad; y éste es el punto más importante en este caso: Intervenir el teléfono de ésta figura pública es algo completamente ilegal, y así como se reprueba su conducta, se debería de reprobar el acto. Alguien con un interés particular extrajo el audio de una llamada, casualmente hoy se debatía en el INE sobre si el Partido Verde debe de mantener el registro, casualmente las elecciones se llevan a cabo en 2 semanas, casualmente hay muchas dudas sobre el papel que jugará el INE en las elecciones entrantes.

    Tratar de hacer política chantajeando a los actores que son parte de ésta es algo completamente reprobable porque lacera a nuestras instituciones. El INE se muestra ante las elecciones venideras como una institución endeble, que no es capaz de garantizar una jornada electoral y cuyos miembros pueden ser chantajeados por agentes externos con un interés en específico. Esta laceración de las instituciones es más preocupante que los dichos de Lorenzo Córdova, que son absolutamente reprobables, pero que reflejan un problema que afecta a la sociedad mexicana, que son regla y no excepción en México.

    Me pregunto qué es lo que va a pasar el 7 de junio. Desde hace tiempo no se veían instituciones tan endebles. Algunos actores políticos (y no sólo de la izquierda) hablan de la preparación de un fraude electoral. Quedarnos en la discusión sobre si Lorenzo Córdova fue racista o no, creo que es poco menos que una pérdida de tiempo es lo que menos importa y cuando muchos mexicanos (entre ellos, varios «indignados») también lo son y ni siquiera se han dado cuenta de ello.

  • Tratando a los electores como pendejos

    Tratando a los electores como pendejos

    Esta campaña electoral ha sido la más penosa que recuerde, la más penosa de todas las que recuerdo haber seguido desde los años noventa. Creo que ha sido penosa porque la clase política (de todos los partidos) se ha desconectado cada vez más de los ciudadanos. Los ciudadanos están hartos, pero a veces pareciera que los políticos no entienden por qué están hartos y realizan campañas que a corto plazo les puede traer un beneficio, pero que lacera cada vez más esa relación político – ciudadano.

    Tratando a los electores como pendejos

    La guerra sucia ha sido una constante en las entidades en que se llevarán a cabo elecciones estatales o locales. Difamaciones, periodicazos pagados, críticas sin sustento. Quienes lo hacen buscan arrebatar voto útil al opositor, o bien tumbar al que va arriba, o evitar que el que le pisa los talones llegue. Tal vez logren su cometido, pero dejan una herida abierta; el ciudadano no se siente representado y el candidato ya no espera representar a sus ciudadanos, sino que busca que no se sientan representados por sus rivales. Dejan solo al ciudadano desamparado, les recuerdan que si no votan por ellos, les van a retirar sus apoyos, los chantajean abusando de ese mal todavía no erradicado donde el ciudadano se siente dependiente del gobierno. – – Ya no te vamos a pagar el camión ni te vamos a dar mochilas.

    Las campañas más que contener propuestas, tienen bailes, covers de canciones populares que caen en lo vergonzoso. Los candidatos y su equipo de campaña creen que los electores son pendejos o los tratan como tal, los subestiman tanto que al final terminan convirtiéndose ellos mismos en un chiste de las redes sociales. No importa el partido ni los colores, todos en mayor o menor medida incurren en esas prácticas. Los partidos atentan contra la estabilidad institucional: El Verde con su excesiva publicidad y poco respeto a las normas de un INE cooptado, Morena promoviendo a un candidato para la Presidencia del 2018. ¡Funciona a corto plazo, pero a la larga sólo genera más encono y desconfianza entre los ciudadanos!

    Ante la falta de políticos con visión de estado y ante la sobra de políticos que no saben como tener contacto con la ciudadanía, que esbozan una sonrisa falsa y que se aprenden propuestas de memoria que ni ellos mismos crean y ni siquiera entienden, se opta por las figuras públicas, los deportistas, los payasos, quienes fungen como ejemplo ante una sociedad relativamente ignorante, pero que no tienen idea de que es gobernar.

    Lagrimita, ese payaso venido a menos, pedía ayuda a los ciudadanos porque no sabría bien como gobernar, Cuauhtémoc Blanco confunde el nombre de su partido, «Pato» Zambrano, que emergió de Big Brother para convertirse en una figura pedante y conflictiva que se agarraba a golpes en televisión abierta, defenestra a todos los candidatos con su histrionismo y lenguaje soez sin presentar propuestas con sustento. Algunos representan a partidos de derecha, otros a los izquierda, y ni siquiera conocen la definición de cada corriente ideológica que integra el espectro.

    Mientras los independientes buscan hacerse un pequeño hueco dentro del concierto político, algunos pocos perfiles decentes y con visión que eligen la opción de integrarse a un partido político luchan a pesar del desprestigio de estos. Los primeros tienen que enfrentar solos al aparato político para después poder hacer política con éstos desde una posición diferente; los segundos, a pesar de su eficacia probada, pueden ser juzgados a la primera por los partidos políticos que integran.

    Pero son muy pocos los que levantan la mano dentro de una clase política totalmente desprestigiada dentro de un país mal gobernado donde los ciudadanos se sienten abandonados y desesperanzados. Una clase política que ha convertido a México en una especie de caldo de cultivo como la Venezuela de Rafael Caldera para que un líder populista y demagogo aproveche el descontento para alzarse (López Obrador desearía estar más cuerdo para poder aprovechar la oportunidad).

    México necesita un líder, alguien en que la gente pueda confiar y se sienta representado. Una figura con visión de estado y que entienda la problemática actual del país con lo cual pueda a convocar tanto al ciudadano de derecha como de izquierda. Tal vez la figura del candidato independiente dentro de la pasada reforma electoral abra un poco la puerta a algún líder. Hasta ahora no se han presentado líderes formales, pero en los últimos tiempos se han presentado pequeños amagos, y en un país tan desesperanzado como el nuestro, eso ya es noticia.

  • Ex Presidentes haciendo campaña

    Ex Presidentes haciendo campaña

    Los regiomontanos observan como Calderón va a apoyar a su candidato denostando al Bronco, al primer lugar, al cual compara con Chávez y López Obrador. Dice que para mantener la institucionalidad hay que votar por el PAN, PRI o PRD. Es cierto que AMLO, o el Bronco, cuya figura polémica lo tiene en el tope de las encuestas allá en Monterrey, no son un gran ejemplo de como mantener la dicha institucionalidad, aunque no sé si Calderón se ha dado cuenta del México en el que vive, el México en el que las instituciones no funcionan bien, y se han degradado con el gobierno actual; del cual nunca habla.

    Ex Presidentes haciendo campaña

    Independientemente de todo esto, yo no veo mal que los ex Presidentes hagan campaña. Era ya una tradición extendida que los ex presidentes se recluyeran en sus grandes mansiones o en algún otro país para desaparecer de la vida pública. Esta tradición tenía una función en el pasado autoritario y esa era que quienes salieran no siguieran ejerciendo el poder desde fuera, como pasó con Manuel Ávila Camacho, porque recordemos que el Presidente siempre elegía a su sucesor.

    Ahora la realidad no es así, la realidad es que tenemos un sistemas de partidos (sí, degradados todos) y creo que los Presidentes no sólo deberían poder participar en la vida política «desde fuera», sino que deberían poder en algún momento reelegirse para un período más, o bien, ocupar otros cargos. No creo que a Colombia le haga mucho daño que el ex Presidente Álvaro Uribe sea senador, no creo a Uruguay le haga daño que Pepe Mujica lo sea.

    Hacen falta muchos cambios dentro de nuestros usos y costumbres en la vida política, usos que pueden estar expresados en leyes en varios de los casos. La reelección de alcaldes fue un gran logro dentro de la Reforma Política para un país apegado a sus tradiciones y mitos. Lo mismo ocurre con las candidaturas independientes, aunque las autoridades electorales ponen cualquier tipo de trabas.

    Falta segunda vuelta, falta reducir el mandato presidencial a 4 años y que el mandatario se pueda reelegir una vez. Falta desterrar todos los mitos revolucionarios dentro de las leyes que rigen la vida política de éste país.

    Falta enterrar de una vez por siempre a la Revolución Mexicana.

    Aunque tengamos que ver a más Fox haciendo el ridículo.