Categoría: libros

  • ¿Cómo adquirir el hábito de la lectura? Para gente inteligente, no para dummies

    ¿Cómo adquirir el hábito de la lectura? Para gente inteligente, no para dummies

    ¿Cómo adquirir el hábito de la lectura? Para gente inteligente, no para dummies

    Este año me puse, como objetivo, leer 40 libros. Sin ninguna intención de ser soberbio puedo decir que estoy muy cerca de llegar a los 50 libros (cuando en general, mi promedio anual oscila entre 20 o 25 libros al año). La pregunta que me hice y que es la razón de este artículo es ¿cómo me habitué a leer tanto? 

    Quienes no leen siempre me han narrado excusas tales como: es que en mi casa no había libros (en mi casa tampoco, por cierto), hay gente que nace con el hábito de leer (lo cual es una falacia redonda), o simplemente me dicen que no tienen paciencia. Es decir, consideran que su aversión a la lectura tiene una causa determinista. Casi como decir: pues así me tocó.

    Si bien es cierto que hay entornos más propicios para que la gente adquiera el hábito (desde estar rodeado de lectores, e incluso creo que la capacidad intelectual sí puede tener alguna suerte de influencia), cualquier persona que no tenga algún defecto intelectual grave puede hacerse el hábito de leer. 

    Leer es una disciplina que requiere esfuerzo, sobre todo al principio. A diferencia de la televisión, donde toda la información ya esta dada gracia a su capacidad multimedia y donde el cerebro funciona nada más como un receptor pasivo, con los libros hay que aprender a pensar más, a razonar e imaginar. Como la lectura es más demandante para el cerebro, es muy común que cuando no se tiene el hábito, pueda ser pesado agarrar un libro y terminarlo. Aquí es cuando la gente desiste y dice «no, no es para mí». 

    En resumen: leer es como hacerse el hábito de hacer ejercicio (sobre todo aquellos deportes que no implican competencia tales como correr, levantar pesas, hasta el cross-fit que tan de moda está). Al principio es pesado porque el cuerpo no está habituado y desearíamos estar tirados en la cama en vez de estar haciendo ejercicios. Pero conforme tu cuerpo se acostumbra, se convierte en un placer. Ya no es algo pesado, sino algo que ya no quieres dejar de hacer porque ya tienes el hábito muy interiorizado. Algo así ocurre con la lectura.

    Pero ingresar a la lectura tampoco es algo tan sencillo porque no sólo implica empezar a leer, sino también con qué obras puedo introducirme al mundo de la lectura. Y como la lectura implica desarrollar ese «gran músculo» que tienes dentro de tu cabeza, es importante (así como tus primeros ejercicios en el gimnasio) comenzar con algo ligero.

    Si intentas empezar con libros como Metafísica de Aristóteles o cualquiera de Heidegger naturalmente te vas a rendir a las dos páginas. Pero tampoco te recomiendo comenzar con libros que no te dejen nada: en los cuales incluyo, con sus excepciones, los libros de autoayuda como los de Paulo Coelho o Deepak Chopra y toda esa literatura barata que abunda en las secciones de esoterismo del Sanborns. Que una obra sea sencilla o ligera no significa que sea mala ni basura.

    Una obra sencilla y muy fácil de entender, por poner un ejemplo, pero que tiene una gran dosis de sabiduría (hasta para los más doctos) es El Principito. Hay novelas que son también de lectura sencilla pero que a la vez son muy profundas como Crimen y Castigo de Fiodor Dostoievsky u Orgullo y Prejuicio de Jane Austen. Los libros de Alejandro Dumas (como Los Tres Mosqueteros o El Conde de Montecristo) aunque son muy extensos, son tan amenos que difícilmente los vas a dejar a la mitad. También autores latinoamericanos como Julio Cortázar, José Emilio Pacheco o Carlos Fuentes te pueden ayudar mucho. Incluso, si te gusta mucho la fantasía, libros como los de Harry Potter o El Señor de Los Anillos podrían ser una buena opción. Me atrevería a recomendarte un libro del filósofo Bertrand Russell que se llama La Conquista de la Felicidad, es un libro muy fácil de leer y se podría decir que se puede clasificar dentro de la autoayuda; pero al tratarse de uno de los filósofos más prestigiosos del siglo XX, encontrarás montones de sabiduría. 

    Aunque la mayoría de los libros que leo no son novelas, creo que este género te puede venir muy bien porque considero que las novelas, además de estimular la creatividad, son una gran puerta para que te introduzcas en otros géneros. Los buenos autores suelen recurrir a sabiduría filosófica, histórica, antropológica y hasta psicológica de tal forma que con mucha probabilidad te despertarán curiosidad para irte sumergiendo en otros géneros.

    Como en todo hábito, hay que empezar por el principio. Sería muy demandante que te propongas a leer 20 o 30 libros al año, pero puedes empezar con seis libros. Es una cantidad muy razonable porque implica leer tan sólo un libro en dos meses. Al menos ya estarás triplicando el promedio de libros leídos por mexicano al año.

    Naturalmente, dentro de estos seis libros no deberías de contar aquellos que tienes leer por obligación. Es decir, los libros de la escuela o los libros técnicos de la carrera o tu trabajo. Habiendo hecho esto, será mucho más fácil que el siguiente año subas la cantidad de libros. Por ejemplo, a diez. 

    Es cierto que el tiempo no siempre sobra, pero ocurre algo chistoso. Cuando la gente deja de leer siente que tiene menos tiempo, porque gasta el tiempo libre en cosas que no le sirven y el tiempo se pasa más rápido. Pero vaya, todos tenemos algún espacio de tiempo libre. Si vas a leer de 6 a 10 libros al año, leer no te tomará más de 30 minutos al día, minutos que tal vez gastes viendo televisión o viendo videos sin sentido en las redes sociales. Incluso puedes leer en el transporte.  

    He hablado con anterioridad de los beneficios que la lectura te puede dar. Pero resumiendo: la lectura estimulará tu creatividad, te dará un panorama de la vida mucho más amplio (y créeme, después de algunos años notarás la diferencia de forma abismal), tendrás mejor criterio, te ayudará a tomar mejores decisiones en tu vida, te volverás más culto, tus temas de conversación serán mucho más interesantes (porque vaya, ir a la fiesta para platicar de la fiesta anterior se vuelve tedioso), te volverá atractivo intelectualmente, te volverá un mejor profesional (incluso si los libros que lees no tienen relación directa con tu profesión) porque, además, los puestos de trabajo del futuro requerirán a personas creativas y con criterio propio. Básicamente, leer te cambiará la vida. 

    Y de alguna manera tu hábito beneficiará a la sociedad. Generalmente, la gente más participativa, más involucrada en temas sociales, que exige cuentas al gobierno y que proponen mejoras en beneficio de su comunidad suelen ser personas que tienen el hábito de la lectura.

    El hábito de la lectura está algo relegado en estos tiempos, pero eso es una razón de peso para que leas, porque además será una oportunidad para destacar (eso no significa que te debas convertir en un snob pretencioso). En una sociedad donde se premia la ignorancia, donde tan sólo se espera de ti que consumas y no cuestiones (por cierto, los CEO’s de las empresas más innovadoras son lectores voraces), convertirte en lector será un favor que le hagas a la sociedad. La sociedad está muy necesitada de mentes pensantes. 

    La pregunta entonces es ¿por qué libro vas a empezar?

  • ¿Por qué las mujeres escriben menos libros?

    ¿Por qué las mujeres escriben menos libros?

    La otra vez hice un ejercicio. En Goodreads (que es algo así como una red social enfocada a libros) tengo la lista de casi todas las obras que he leído en mi vida. Entonces me puse a contar cuántos de esos habían sido escrito por hombres y cuántos por mujeres.

    Resulta que los libros escritos por el género femenino no no llega si quiera al 10%. De 232 libros que he leído, tan sólo 23 son de autoras. ¡23 libros!

    Sigo: de los libros escritos por mujeres que he leído ninguno fue escrito antes del siglo XIX, y ciertamente, conforme son más actuales son, el número de escritoras aumenta. Pero incluso si tomara como referencia los libros escritos en el siglo XXI, los hombres siguen dominando. 

    No, no soy alguien que desprecie la literatura femenina, ni pienso que sean menos capaces al escribir. Cuando selecciono qué libro leer me fijo en muchas cosas pero no en el género del autor o la autora. Creo que más bien esto tiene que ver con el papel de los géneros en el quehacer público de donde la mujer ha quedado relegada. Y también refleja, que de alguna u otra forma, ha ganado muchos espacios con el tiempo. 

    Naturalmente no tiene que ver con la capacidad. Basta leer a Hannah Arendt o Simone de Beauvoir para percatarse de que la mujer no tiene impedimento alguno. Si en algo destacan estas autoras es en su gran capacidad de análisis y argumentación. La obra de Arendt llamada «The Origins of Totalitarianism» es tan excelsa que seguramente muchos politólogos hubieran querido escribir algo así en sus vidas.

    ¿O qué decir de Orgullo y Prejuicio de Jane Austen? Dada la época en la que vivía, ella salía poco de casa, no viajaba, y casi no andaba en las calles. Casi recluida en una habitación donde podía ser interrumpida a cada rato, según afirmó Virginia Woolf, escribió esta gran obra. La escribió con la desventaja de no poder ser una «mujer de mundo» (en el buen término de la palabra) que pudiera salir más allá de la burbuja familiar, que pudiera viajar y tener una perspectiva más amplia del mundo.

    Las mujeres comenzaron a escribir novelas, que era lo más natural dado que para ello no requería la experiencia de estar en la academia u ocupar cargos que la dotaran de experiencia. Conforme la mujer comenzó a ganar más espacios, entonces sí llegaron los libros de otras disciplinas. Sin embargo, hasta la fecha las mujeres han contribuido muy poco a la filosofía occidental la cual ha estado dominado casi por puros hombres. Su participación comenzó a tomar cierta relevancia hasta el siglo XX con figuras con posturas muy distintas como María Montessori, la propia Simone de Beauvoir, Edith Stein, o Ayn Rand. Pero hasta la fecha no han instaurado corrientes de pensamiento como lo han hecho los hombres. 

    Pero por otro lado, partiendo de que el papel histórico de la mujer fue quedarse en casa a cuidar y educar a sus hijos, entonces podemos hablar de alguna suerte de influencia implícita dentro de los filósofos y pensadores de ese entonces. Tal vez no hubiésemos conocido a varios de ellos si durante su infancia no hubieran tenido una madre que los criara. Dentro de la filosofía occidental dominada y construida por el género masculino, deberíamos también reconocer que la influencia de la mujer es más relevante de lo que se piensa. 

    El pensamiento de la mujer es cada vez más relevante dentro de la sociedad. Cada vez escriben más obras y publican más papers. Según Steven Pinker, el papel cada vez más activo de la mujer podría guardar alguna relación con la disminución de la violencia a nivel global porque dice, que su  creciente presencia incentiva a los hombres a ser menos violentos y agresivos. Hasta hace poco la mujer había sido mera espectadora de los cambios políticos, sociales y culturales. Ya no lo es, y seguramente en un futuro la forma de organización de la especie humana estará más influenciada por el pensamiento de las mujeres de lo que lo está ahora. 

    Las mujeres tienen mucho que aportar y ya nos han mostrado una y otra vez dentro de la literatura que tienen la capacidad para hacerlo. Serán cada vez más mujeres las que escribirán libros, las que influirán sobre las corrientes de pensamiento, sobre la filosofía, la política y hasta la economía. Mi experimento es un reflejo de la participación de las mujeres en el quehacer público. En el pasado fue nulo, pero cada vez se han ganado más espacios. Todavía falta, pero ya podemos decir que la mujer tiene una papel activo en la cultura, en la filosofía y en la política de nuestros tiempos. 

  • Mi historia. El libro de Margarita Zavala y su ambición presidencial

    Mi historia. El libro de Margarita Zavala y su ambición presidencial

    Mi historia. El libro de Margarita Zavala y su ambición presidencial

    Cuando puedo leer un libro de más de 200 hojas en una sola sentada (en una mañana en este caso) lo hago por dos razones: porque el autor escribió un libro de lectura fácil, o porque el libro es lo suficiente malo como para no pararte en seco varias veces y razonar lo que quiso decir el autor. La obra de Margarita Zavala tiene un poco de lo primero y un mucho de lo segundo. Vamos pues, a analizar su libro:

    Como todos sabemos, Margarita Zavala aspira a ser la candidata del PAN a la Presidencia de la República. Ella, junto con Ricardo Anaya, ya se han involucrando en una suerte de contienda interna, y seguramente de entre ellos dos saldrá el candidato o la candidata del PAN.  

    Pensando en sus aspiraciones, Margarita decidió escribir un libro donde no habla de sus propuestas sino de su persona: Margarita «se presenta en sociedad» para que todos la conozcamos, para que empaticemos con ella y conozcamos ese «lado humano» de una ex primera dama que quiere tomar las riendas de este país. 

    ¿Lo logra? A mi juicio, no. 

    Margarita Zavala no logra establecer eso que llaman rapport, o al menos yo no logré sentir empatía alguna con su texto. Si algo he criticado de Margarita Zavala es su falta de pasión; me parece una persona muy mediana que no destaca, que parece no ser muy brillante y que no defiende sus convicciones con ahínco. Eso queda muy patente en cada una de las letras que componen su libro «Mi Historia». Incluso el mismo título de su libro, predecible y obvio, habla mucho de su contenido.

    No sé si a ustedes les ocurrió como a mí cuando iba en la primaria o secundaria: en algún momento el maestro me pidió que escribiera una especie de ensayo sobre la historia de nuestra vida. Naturalmente a esa edad mis habilidades literarias eran poco menos que nulas y para eso (ante mi natural incapacidad de expresar mis sentimientos con respecto a mi historia) recorría muchos lugares comunes, obviedades y anécdotas:

    Por ejemplo, solía escribir algo así: «Mi papá siempre iba a trabajar temprano, mi mamá nos llevaba a la escuela y en la tarde me pedía que hiciera la tarea. Tenía dos perritos y en la tarde jugaba con ellos». Algo así es el libro de Margarita Zavala, relata su vida como si se tratara de un ensayo de secundaria y no de alguien que quiere contender por la Presidencia de la República. Sólo hasta que habla de su trabajo en el PAN y su rol en favor de las mujeres, se llega a sentir un poco (poco y nada más) de esa pasión, de esa convicción que uno esperaría de un político al cual le quiere dar su voto.

    En su libro, Margarita pocas veces toma partido sobre algún tema más allá de aquellos que son universales (el Estado de derecho, el combate a la corrupción y la legalidad). Cuando intenta abordar algún tema que pueda generar polémica se resbala, lo cual inclusive afecta a la redacción de tal manera que uno puede no entender muy bien qué quiso decir (aunque también habría que criticar al editor porque también llegué a encontrar a algunos errores de ortografía como pronombres propios que no tenían acento):

    «Mi preocupación es que les hemos ido restando densidad al tema al convertir todo en cuestión de derechos humanos; es decir, les quitamos peso cuando, por ejemplo, catalogamos como derecho humano fumar marihuana. Si los derechos humanos pierden peso específico, su violación pierde transcendencia.»

    Eso no solamente ocurre en su libro, basta con observar algunas de sus entrevistas:

    https://www.youtube.com/watch?v=ahm155JECRI

    Margarita Zavala puede presumir haber tenido un bisabuelo que conoció a Benito Juárez, y a un abuelo que apoyó a Juan Andreu Almazán, el cual perdió las elecciones contra el general Manuel Ávila Camacho con un sonado fraude; y quien, por apoyar a Almazán, fue acusado hasta de simpatizar con el nazismo. La sangre política corre por las venas de Margarita Zavala, originaria de una familia materna cristera; pero a la hora de mostrar sus convicciones pareciera ser más bien una «mujer chapada a la antigua» que no hace ruido ni llama la atención.

    Margarita Zavala tiene problemas para brillar con luz propia, y tal vez con excepción de su involucramiento en temas relacionados con los derechos de la mujer, casi todo su andamiaje político ha estado íntimamente ligado al de Felipe Calderón.

    «Beijing marcó mi vida también en otros aspectos; en lo cultural, por ejemplo. En un principio quería que mi primer hijo fuera hombre, lo cual es una auténtica tontería: queremos que sea varón para que se llame como su papá o para que cuide a la hermana más chica. En cambio, volví de ahí con ganas de que fuera mujer; me divertía llevarme a mí misma la contraria.» 

    Si Margarita tiene algún rasgo que la diferencie de Felipe Calderón es su sentido de justicia social. Margarita trabajó dentro de organizaciones civiles (católicas) ayudando a la víctimas de las explosiones de San Juanico y el terremoto de 1985. Su activismo dentro de estas organizaciones que le hizo adoptar este sentido de justicia (heredado del activismo propio de la madre) propició que en la Escuela Libre de Derecho (de donde conoció a su esposo) se burlaran de ella y le dijeran que estaba «a la izquierda» del salón. Ella era la única que abordaba el tema de la justicia social en el aula.

    Aunque se trata de una persona evidentemente conservadora, es posible advertir algunos rasgos en ella que pueden ser más identificados con la izquierda, como su molestia con la desigualdad, su preocupación por los derechos humanos y los de la mujer (los cuales, ciertamente, desde una postura bastante más edulcorada y vaga que los líderes de izquierda). Ahí terminan las diferencias con su marido.

    Como mujer conservadora (lo cual no es una incongruencia al ser parte de un partido conservador como el PAN) tiene una relación estrecha con la religión. Margarita es una mujer profundamente religiosa (me atrevo a decir que bastante más que su marido). Nació en una familia tradicional donde en Semana Santa estaba prohibido ver televisión y salir con los amigos, donde las películas que veían en el cine eran «Los Diez Mandamientos» y «Ben Hur» (las cuales, dice, vieron más de diez veces), y sólo tenían permitido ver ciertas caricaturas como «Don Gato y su Pandilla» (aprobadas a los ojos de los padres). En el libro deja patente esa relación con la religión. Por ejemplo, ella narra que acudía a misa por el estrés que le causaban las acusaciones de López Obrador a su hermano Juan Ignacio y su empresa Hildebrando. No faltaba el padre o el pastor que le diera su bendición. 

    La corriente política conservadora no está casada necesariamente con la idea de la «mujer seria y reservada». Un ejemplo es Margaret Thatcher. Se simpatice o no con la ex primer ministro del Reino Unido, todos coinciden en que fue una política confrontativa que se formó desde abajo y que se paraba en Westminster a pelearse por las cosas en que ella creía. Margarita tiene el mismo nombre, pero no sólo no es confrontativa, sino que también, de vez en cuando, muestra rasgos de sumisión:

    «Decidí no dar entrevistas a ningún medio de comunicación, entre otras cosas porque el equipo de Comunicación determinó que debía quedarme muy calladita. En eso no se equivocaron, pienso que fue lo más sano; podía ocasionar más problemas que beneficios con un perfil muy público».

    Margarita no muestra en su libro algún sentido de autocrítica hacia ella misma (que dijera que tal vez fue mejor idea meter a sus hijos a otras escuelas fue lo más cercano a alguna forma de autocrítica) ni al gobierno de su esposo. No sólo se no se distancia de su marido en algunos temas para mostrar autonomía, sino que gasta algunas páginas para defender la gestión de Felipe Calderón y deslindarlo de algunas acusaciones (como la tragedia de la Guardería ABC). Incluso su crítica hacia el PAN (de la poca que hay) va en ese sentido: Nosotros, los calderonistas, representamos al PAN verdadero, las otras facciones representan una desviación de los preceptos originales del PAN.

     «La pobreza, por ejemplo: de repente se actualizan las estadísticas y ocurre que hay un millón de pobres más y te cuestionas por qué, si hiciste lo correcto, si impulsaste las políticas públicas necesarias, si cumpliste con esto o con lo otro o si fue únicamente por la crisis mundial.»

    Si Margarita quería convencernos de su profunda fe religiosa, posiblemente lo haya logrado. Si Margarita quería vendernos la idea de que es «buena», tal vez haya convencido a algún despistado, pero en política como en las relaciones sentimentales los niños buenos suelen perder. 

    Dudo que Margarita logre, con este libro, convencer a los independientes (masa cada vez más grande y que posiblemente determine el resultado de las elecciones del año que viene). Tan sólo, y en el mejor de los casos, logrará reafirmar la postura de los más férreos calderonistas.

    Ante un panorama político mundial turbulento (del cual México no está exento), y sobre todo, ante una sociedad mexicana que está harta de la corrupción, de la impunidad y de la inseguridad, una figura como la de Margarita Zavala, que se muestra endeble, titubeante, que no tiene dotes de liderazgo, que no tiene ninguna trayectoria destacable, y que tampoco tiene grandes capacidades intelectuales como para compensar la ausencia de carisma o personalidad, resultará muy poco rentable. En este sentido, su rival, Ricardo Anaya, quien tampoco es alguien carismático que muestre algún signo real de ruptura ante lo que México está viviendo, sería una mejor elección dentro un PAN que cada vez escasea más de líderes. 

    Para terminar y para que no se malinterprete lo que he dicho (mis argumentos son conclusiones de una obra), mi crítica a Margarita no tiene que ver con su género. De hecho, si algo me gustaría mucho es ver a una mujer en Los Pinos. Una mujer que defienda a capa y espada sus convicciones, determinante, y que se la raje para el país. Por el contrario, ver a una mujer cuyo proyecto estará muy influenciado por su marido y que es incapaz de brillar con luz propia, no ayuda mucho a la causa. 

    Ella es Margarita, ella quiere ser presidenta y este es su libro. No sólo no logró cabalmente su propósito de abrirse sinceramente, sino que reforzó la percepción (sobre todo los rasgos negativos) que yo tenía de ella. 

  • La Salida de López Obrador. Reseña de quien podría ser nuestro presidente

    La Salida de López Obrador. Reseña de quien podría ser nuestro presidente

    La Salida de López Obrador. Reseña de quien podría ser nuestro presidente

    No sé si lo que leí es un libro, es mera propaganda política o es un evangelio. Sabemos que nada de lo que viene de López Obrador nos puede dejar indiferentes, y su libro «La Salida» (obra obligatoria para poder entender a este personaje en el contexto de las elecciones que vienen) no es la excepción.

    He leído a algunas personas como Genaro Lozano advertir una moderación en el discurso. Yo no veo mucho de eso, AMLO mantiene el discurso de los fraudes, de las élites de poder (aunque se abstenga de utilizar el término «mafia del poder» en este libro), y del neoliberalismo como el problema de todos los males. Lo único que podría advertir es que al menos ya hace una diferenciación entre los empresarios ricos que lo son gracias al producto de su esfuerzo, y entre aquellos que se corrompen al amparo del gobierno; y ciertamente también que habla un poco más (un poco, solamente un poco) de la importancia de la iniciativa privada y el sector de la sociedad civil.

    Digamos que este es el mismo López Obrador de siempre, con algunos leves cambios en la forma, pero con un fondo que se mantiene casi igual. Las ideas son básicamente las mismas, aunque ciertamente hubo quienes (no sé si haya sido Alfonso Romo) le ayudaron a aterrizar más sus ideas así como crear algunas propuestas nuevas que suenan un poco más sensatas que las de cajón.

    Pero para entender este libro hay que entender por dónde parte López Obrador, y tenemos que mencionar los dos argumentos a los cuales recurre constantemente.

    Primero, su diagnóstico. Él decía que antes de que se implementara lo que él llama el neoliberalismo (que yo lo traduciría a un corporativismo o capitalismo de cuates, de acuerdo a su interpretación) no había tanta corrupción, que la corrupción era solamente un conjunto de «prácticas aisladas e inconexas» (sí, incluso con Luis Echeverría y José López Portillo). Él afirma que todo se vino abajo con la adopción del «neoliberalismo» en 1982, porque dice, que los privados saquearon a la nación. Hace énfasis sobre todo en la forma en que se dieron las privatizaciones en tiempos de Salinas (que ciertamente distaron mucho de ser limpias).

    Con todos estos detalles y un diagnóstico que sugiere un regreso al pasado del PRI del régimen de sustitución de importaciones y del PRI del cual formó parte, varias de las críticas como tales (no todas) que López Obrador hace, y que son rotundamente ignoradas por los demás actores de clase política, pueden ser consideradas como válidas y nos pueden ayudar a entender un poco el panorama actual del país. No es una falsedad que el descrédito y los niveles de corrupción, los compadrazgos, y los pactos de impunidad hayan fortalecido el discurso de López Obrador. Ciertamente, algunos argumentos son algo tramposos, maniqueos, y los usa convenientemente para hacerse autopromoción, pero sabemos que el talón de aquiles de AMLO no es tanto el diagnóstico, sino las soluciones que propone. 

    Segundo, dice que habrá que acabar con la corrupción. López Obrador afirma que si él es honesto y no es corrupto, entonces logrará erradicar la corrupción:

    Estos comportamientos corruptos… se van a eliminar con relativa facilidad porque, entre otras cosas, el Presidente de la república no será parte de esos arreglos y se convertirá en el principal guardián del presupuesto. 

    Para López Obrador, el cambio parte necesariamente como un acto de voluntad del Presidente. En una concepción del gobierno como una estructura vertical y jerárquica (más típica del régimen priísta hegemónico en el mejor de los escenarios) donde el Presidente de la república tiene la última palabra, piensa que los cambios que México necesita no se lograrán gracias a la presión de las organizaciones civiles o una regeneración ciudadana (en el libro minimiza el esfuerzo de quienes impulsaron la Ley 3 de 3) ni a un esfuerzo en conjunto, sino por voluntad del Presidente cuyo acto hará que por consecuencia todos los demás «se motiven a cambiar». Los cambios sólo pueden venir «de arriba a abajo»:

    Pero luego viene un contrasentido, porque primero esboza un argumento que me recordó a la absurda respuesta que recibió León Krauze por parte de Enrique Peña Nieto (quien decía que la corrupción es cultural) pero a la inversa:

    Por ello digo que la honestidad es una virtud que forma parte del patrimonio moral del pueblo mexicano. 

    Y luego, páginas más adelante, afirma que todos esos actos de corrupción dentro de la base de la sociedad no importan tanto, tales como las mordidas al tránsito, los viene viene, los sobornos en las ventanillas, o el mal uso de espacios públicos en el comercio informal. Que lo que importa más es la corrupción que se lleva a cabo en las élites. Esos actos de «neoliberalismo».

    Su idea, típica de los demagogos, es que las élites son malas y el pueblo es bueno. Entonces el pueblo ya no tiene que cambiar, y esos «pequeñitos actos de corrupción» son irrelevantes dada la bondad del pueblo.

    Y cuando habla de élites, se refiere a aquellas que son producto del «neoliberalismo», a los arreglos público-privados. Pocas veces critica actos de corrupción dentro del gobierno donde no participa la iniciativa privada; apenas menciona el término «charros» (solo una vez), y casi todas las críticas al gobierno sólo tienen lugar de 1982 a la fecha. No critica a la CNTE, ni critica a los cotos de poder públicos más añejos, los de sus tiempos.

    A diferencia de otros libros que he leído de él, en éste explica sus propuestas de campaña de una forma más aterrizada (que no significa que estén bien diseñadas necesariamente) usa cifras, estadísticas, fuentes de instituciones como la OCDE. El problema es que muchos de estos datos o pronósticos parten de la idea de que logrará acabar completamente con la corrupción y que ya no habrá delincuencia de cuello blanco. Dando por sentado que ésto es prácticamente imposible de realizar en un sexenio, gran parte de sus propuestas y predicciones terminan diluyéndose.

    Hay algunas propuestas como la de recuperar el campo o la de apuntalar a las pequeñas y medianas empresas (esta última me pareció particularmente interesante) que tienen un planteamiento y que merecen analizarse. Pero hay muchas otras que sólo corresponden a un acto populista o demagogo. Por ejemplo, López Obrador dice que venderá toda la flotilla de aviones y helicópteros, y que se moverá por tierra o en vuelos comerciales, de lo cual no podemos dejar de advertir que eso no sólo podrá en mayor riesgo su integridad en un país infestado por el narco, sino que tendrá mucho menos flexibilidad para desplazarse (hasta Evo Morales se mueve en un avión privado). 

    De la misma forma, delinea argumentos de esos «que a todos les gusta oir». Dice que quitará los exámenes de ingreso a las universidades porque son injustos y garantizará el acceso a la universidad a todos. Pero no dice cómo es que lo va a lograr, y sólo recurre a su argumento de que al eliminar la corrupción, recortar sueldos y vender aviones habrá más dinero para hacer eso, para invertir en infraestructura, trenes rápidos, y demás. 

    A pesar de ser un texto que a excepción de las primeras páginas intenta no ser confrontativo y más bien conciliador, no puedo dejar de advertir un tufo autoritario con su idea de un presidente que manda, que es transformador por sí mismo, y que impone su voluntad y sus principios. Tampoco es difícil de advertir su predilección por el Estado como rector de la economía muy por encima del mercado, aunque no ignore completamente a este último.  

    Pero lo que me preocupa más son las páginas finales del libro. Si después de leer sus propuestas habías pensado que se trataba de una persona más sensata y moderada, las últimas páginas son un poema a su mesianismo:

    López Obrador explota en demasía este lado espiritual (al que muchos demagogos recurren) donde cita no sólo a Tolstoi, Aristóteles, Ricardo Flores Magón o Eduardo Galeano, sino que utiliza pasajes bíblicos (el Éxodo, Levítico, y el Deuteronomio) para justificar su proyecto de nación:

    «No oprimirás a tu prójimo, ni lo despojarás. No retendrás el salario del jornalero hasta el día siguiente» (Levítico). «Si prestas dinero a uno de mi pueblo, al pobre que habita contigo, no serás con él un usuriero; no le exigirás interés» (Éxodo). No explotarás al jornalero humilde y pobre, ya sea uno de tus hermanos o un forastero que resida en tus ciudades» (Deuteronomio).

    La situación se pone más preocupante y peligrosa al ver a un López Obrador que pretende imponer una moral a sus gobernados. A pesar de que dice que reunirá a académicos, antropólogos y sociólogos para que le ayuden a crear una «cartilla moral», va mucho más allá de la idea de «el derecho a la búsqueda de la felicidad» de la constitución de Estados Unidos, la cual cita. Porque no sólo propone que esos valores morales que su gobierno ha creado se promuevan en todos los medios de comunicación y en las redes sociales, sino que también el propio López Obrador se da lujo de definir lo que es la felicidad con base en una amalgama de diferentes fuentes que curiosamente coinciden su visión particular y personal:

    La felicidad no se logra acumulando riquezas, títulos o fama, sino mediante la armonía con nuestra conciencia, con nosotros mismos y el prójimo… La felicidad profunda y verdadera no puede basarse únicamente en los placeres momentáneos y fugaces. Estos aportan felicidad sólo en el momento en que existen…

    A diferencia de la constitución estadounidense que afirma que la felicidad es algo que los individuos tienen el derecho a buscar, pero que el gobierno no se las puede dar ni está obligado a dársela, López Obrador se erige como el rector de la moral, de la felicidad y del humanismo, y así, propone tres ideas rectoras: La honestidad, la justicia y el amor. Gran parte de los argumentos de su libro los basa en temas morales y cuasirreligiosos, como un candidato que no sólo propone reformas, sino un sistema de valores, delineados por él, que todo el país debería adoptar. 

    Y ya en la parte final, López Obrador narra como será México en 2024 cuando acabe su gestión:

    Dice que después de 6 años la pobreza extrema desaparecerá (y luego es curioso que proponga un crecimiento del 4% del PIB y que con un crecimiento así, espere que 11.4 millones de mexicanos superen su condición de pobreza extrema), que habrá mucho más trabajo, que a mitad de sexenio se alcanzará la autosuficiencia en maíz y frijol, que la emigración pasará a la historia, que nadie se quedará sin oportunidad de entrar a la universidad, que la delincuencia organizada estará acotada y en retirada, que los índices delictivos serán 50% más bajos, que ya no existirá la delincuencia de cuello blanco. Y todo esto será logrado porque López Obrador no sólo habría acabado con la corrupción, sino gracias a su promoción del fortalecimiento de los valores culturales, morales y espirituales. 

    Es decir, con buenas intenciones y con una cartilla moral, vamos a convertirnos casi en potencia mundial.

    Como dato curioso, a pesar de sus constantes críticas al neoliberalismo, propone una relación no sólo amistosa con Estados Unidos, sino que no hace ningún amago por rechazar al TLCAN. De hecho, todas sus propuestas relativas al campo, están formuladas pensando en que México seguirá formando parte de ese acuerdo. 

    Después de haber hecho una crítica al planteamiento de López Obrador, más desde un punto de vista político que técnico de sus propuestas (porque habrá quien lo pueda hacer mucho mejor que yo), tendría que hablar también de lo positivo, y aquí haría énfasis dos cosas:

    Primero, que de 2006 a la fecha, su conocimiento sobre política exterior ha evolucionado mucho. De ser el tabasqueño que no tenía pasaporte y nunca había salido al extranjero, pasó a ser aquel que va a Nueva York a hablar con los migrantes y que puede crear un argumento relativamente sensato con relación al panorama mundial. Pensando en que él puede ser nuestro presidente, es importante notar esta mejoría en el que era uno de sus puntos más flacos. 

    Segundo, que se puede percibir que se dejó ayudar por alguien más e incluyó algunas propuestas que no son de su autoría (que curiosamente son las más sensatas). Comparado con el 2012 (que pueden consultar en su libro «La Mafia que se Adueñó de Mexico y el 2012«) veo un mejor planteamiento de varias de sus propuestas, están mejor explicadas y algunas tienen más sustancia que antes. A pesar de que el AMLO de 2017 y el del 2012 no tienen muchas diferencias, sus propuestas parecen estar más aterrizadas, y como dije, parece que recibió asesoría y retroalimentación de alguien más en algunos de los casos. Esto, claro, sin dejar de advertir la completa falta de sustento en algunas otras de ellas, como ya lo he mencionado anteriormente.

    Este es López Obrador y este es su libro, sin duda es un texto muy bueno si quieres conocer más de este personaje, y lo que podrías esperar de él en caso de que llegue a la Presidencia. Por mi parte, yo estoy convencido que el tabasqueño está muy lejos de lo que México necesita, y está más cerca de ser un demagogo con algunos tintes autoritarios, que un demócrata o un verdadero reformador que haga diferencia en un México con una clase política completamente ensimismada y desacreditada. 

  • 10 libros que leí este año y que te recomiendo que leas en 2017

    10 libros que leí este año y que te recomiendo que leas en 2017

    10 libros que leí este año y que te recomiendo que leas en 2017
    El Péndulo, foto de autoría propia.

    El 2016, este año tan repudiado y odiado por los acontecimientos que trajo, ha llegado a su fin. Seguramente ya estás pensando en tu lista de propósitos y entre esos se encuentre leer, pero al mismo tiempo no sabes ni que libros comprar. Por eso he decidido traerte esta lista de 10 mejores libros que leí este año y de los cuales considero que aprendí -o me divertí- y que te recomiendo encarecidamente que leas. Te presentaré esta lista de 10 libros sin ningún orden específico.

    1.- The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy 

    Voy a ser honesto, me daba mucha curiosidad esta novela de Douglas Adams que se convirtió una gran inspiración para Elon Musk, y que uno de sus personajes principales «Marvin, the Paranoid Android» diera el nombre a la ya famosa canción de Radiohead. Bueno, el libro cumplió con mis altas espectativas. El libro que inicia con la demolición de la tierra por los Vogones para construir una autopista espacial no te va a decepcionar, es divertido y gracioso, pero a la vez invita a una profunda reflexión.

    2.- Mate, Become the Man Women Want

    Suelo detestar los libros que fungen como manuales para conquistar a las mujeres, sobre todo porque tratan a la mujer como objeto, y creo que la experiencia y no un libro es lo que ayuda a una persona a desarrollar sus habilidades para atraer a personas del sexo opuesto. Pero con este libro de Geoffrey Miller y Tucker Max puedo hacer una clara excepción, no sólo porque su planteamiento es más «humano», sino porque es un buen manual para entender, desde una perspectiva psicológica y antropológica, las diferencias entre ambos géneros cuando se trata de relaciones interpersonales y sus diferencias. 

    3.- Hillbilly Elegy: A Memoir of a Family and Culture in Crisis

    Algunos consideran a éste como el libro de las elecciones de Estados Unidos, aunque no habla de ellas. J.D. Vance nos cuenta por experiencia propia la vida dura y decadente en la que vive la clase blanca trabajadora de Estados Unidos, esa que votó por Donald Trump en las elecciones pasadas. Esta obra es muy reveladora si quieres entender de mejor forma a aquellos que se dejaron seducir por el magnate, pero también es una historia de vida.

    4.- Conscious Business: How to Build Value Through Values (La Empresa Consciente)

    Ya seas emprendedor, independiente o empleado, la inteligencia emocional y la forma en que abordamos distintos conflictos determinan en gran medida nuestro futuro profesional. Este libro trata sobre eso, desde una perspectiva muy humana -algo que comúnmente se olvida en el mundo de los negocios-, Fred Kofman nos ofrece una guía sobre aprender a manejar mejor todas las situaciones que se nos presentan en el ámbito profesional, ser mejores profesionales, y sobre todo, mejores seres humanos.

    5.- The Righteous Mind: Why Good People Are Divided by Politics and Religion 

    Las descalificaciones a quien piensa diferente son el pan de cada día, lo vivimos diariamente en las redes sociales y también modifican el mapa político de nuestro entorno. Lo que este libro de Jonathan Haidt hace, es explicar por qué las personas tienen distintas posturas políticas, por qué algunos son liberales y otros conservadores, y de esta forma, el autor espera que el lector pueda tener una mayor empatía con quien piensa diferente a él. 

    6.- Old Man and the Sea (El Viejo y el Mar)

    Hay libros que sin pretenderlo, se convierten en libros de autoayuda que son mejores que casi cualquier libro del género que pulula por ahí en los estantes de Sanborns. De este libro que Hemingway escribió en Cuba sobre un viejo pescador que llevaba varios días sin pescar nada, me quedo con la lección de constancia y perseverancia que imprime en las palabras que conforman este libro de este gran autor estadounidense. 

    7.- Los Orígenes del Orden Político y Orden y Decadencia de la Política

    Esta obra del politólogo Francis Fukuyama (que en realidad son dos), habla sobre la historia del Estado y la organización política del ser humano, desde las pequeñas tribus, hasta los estados democráticos del siglo XXI y cómo es que pueden entrar en  un estado de decadencia y descomposición: cof, cof 2016, cof cof. Si te interesa la política y la historia, este es un libro que debería estar sí o sí en tu librero. 

    8.- La Mesa, Historias de Nuestra Gente

    Ahora, en tiempos de Trump, todos hablan de los migrantes mexicanos, pero casi nadie conoce sus historias y todo lo que han tenido que vivir. En este libro, León Krauze entrevista a varios migrantes quienes les narra su historia de vida. Muchos han sufrido mucho, y a pesar de la adversidad, han logrado establecerse en Estados Unidos para darles a sus hijos lo que la vida no les dio a ello. Algunas de las historias son estremecedoras, y cuando lo termines de leer, seguramente sentirás más empatía por nuestros connacionales que se encuentran al lado de la frontera.

    9.- Sapiens: A Brief History of Humankind (De Animales a Dioses)

    Este libro de Yuval Noah Harari me encantó, porque como su nombre lo dice, narra de forma breve pero concisa la historia de nuestra especie desde su aparición, cómo es que se fue estableciendo en las diferentes partes del planeta, cómo es que aprendió a comunicarse y a organizarse para poder satisfacer sus propias necesidades, cómo llegamos hasta donde ahora estamos y lo que nos depara el futuro.

    10.- Laudato Sí

    No necesitas ser católico para estar interesado en el pensamiento del Papa Francisco, a quien algunos lo perciben como un revolucionario, y conocer un poco más al máximo jerarca de la Iglesia Católica. En esta segunda encíclica que despertó pasiones entre muchas personas -incluso en varios progresistas-, el Papa hace mucho énfasis en la naturaleza, el cambio climático, el consumismo y el capitalismo. 

  • 5 libros para entender el triunfo de Donald Trump, y que no hablan de él

    5 libros para entender el triunfo de Donald Trump, y que no hablan de él

    5 libros para entender el triunfo de Donald Trump, y que no hablan de él
    Fotografía por Sarah MacKinnon and Richard Redditt

    Hay quienes dicen que tratar de analizar la política es perder el tiempo, que ese tiempo podríamos utilizarlo en emprender un nuevo negocio o estudiar algo. No concuerdo con ello -aunque sí creo que hacen falta más emprendedores- y creo que si bien no es que todos deban ser conocedores absolutos de la política ni apasionarse con ella como sucede con algunos de nosotros, sí pienso que estar al tanto y tener ciertas bases es algo que debería de esperarse de cualquier ciudadano. Claro, una cosa es tratar de entender la política y otra cosa es ver los debates de Trump y Hillary para hablar de lo chusco o esparcir memes por la red, ahí tal vez la idea de usar ese tiempo en otras cosas más productivas sí puede aplicar. 

    El propósito de este artículo es, efectivamente, analizar la política; y un buen ejercicio de ello es tratar de entender el triunfo de Donald Trump. Porque tratar de entender su triunfo implica necesariamente entender muchas variables, conductas, eventos y manifestaciones que afectan no sólo a lo político y a lo social, y que puede ayudarnos a entender más a la política como tal e incluso al ser humano. Analizar la victoria del magnate puede ser mucho más enriquecedor porque nos dará conocimientos que podremos utilizar en diversas áreas y que no sólo están restringidas a estudiar este caso. 

    Para hacer este ejercicio decidí recomendar 5 libros. ¿Qué tienen estos libros en común? Bueno, básicamente que no hablan de Donald Trump ni de las elecciones. Todavía, a un mes, es muy pronto esperar un buen libro que haga un buen análisis de lo ocurrido. Pero recurrir a bibliografía que ni siquiera habla de las elecciones puede ser mucho más enriquecedor. Vamos, pues:

    1.- El Fin del Poder – Moisés Naim

    Ese periodista e intelectual venezolano que ha adquirido mucha relevancia en los últimos años habla en su libro de cómo es que el poder se está fragmentando, está cambiando de manos rápidamente y en muchos casos se está volviendo inoperante (el poder distribuido en muchas manos hace mucho más difícil que se tomen decisiones inmediatas). Moisés Naim no toca mucho el tema del ascenso del nacionalismo pero entender este fenómeno nos puede ayudar a comprender que esa excesiva fragmentación, cuando los ciudadanos no se sienten satisfechos con sus gobernantes (cuyo margen de maniobra es bastante menor que el de sus antecesores), puede tentar a los electores a optar por líderes autoritarios que concentren más poder para que resuelva aquellos problemas que los aquejan, los cuales, dicen, no pueden ser resueltos por líderes democráticos quienes tienen las manos atadas por los mecanismos que los limitan, producto de la distribución del poder. 

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    2.- ¿Qué es la democracia? – Giovanni Sartori

    Este libro lo leí ya hace varios años y es una obra indispensable para, como dice su título, entender a la democracia, sus pilares, cómo funciona, qué es y qué no es. Esta obra me gusta sobre todo por la crítica que hace a la democracia directa, es decir, aquella donde los ciudadanos votan directamente los asuntos o las políticas a implementar, en vez de dejarlos en mano de quienes los van a representar (democracia representativa). En este sentido, Giovanni Sartori anticipa los nefastos resultados que puede tener dejar en manos de los votantes la elección de asuntos que desconocen o que no tienen la preparación suficiente para tomar una decisión, como sucedió con el Brexit o las votaciones para el acuerdo de paz en Colombia. Pero más allá de esto, es muy importante conocer bien a la democracia para entender los riesgos de su ausencia, o por qué algunas personas se están decepcionando de ella. 

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    3.- Los Orígenes del Orden Político y Orden y Decadencia de la Política – Francis Fukuyama

    Coloco estos dos libros como si fuera uno solo porque ambos completan una misma obra. Para entender por qué un Estado que muestra cierto desgaste como el de Estados Unidos se permitió el triunfo de Donald Trump, o por qué la gente en Occidente opta por candidatos fuera de las instituciones, se hace obligatorio entender cómo surgió el Estado como forma de organización humana, cómo ha mutado y evolucionado con el tiempo para llegar a conformar una democracia donde el poder del Estado puede coexistir con el Estado de derecho (o imperio de la ley) y la rendición de cuentas, para después, como parte de su ciclo natural, entrar en un período de decadencia. A diferencia de los libros anteriores, Fukuyama sí baraja la posibilidad del surgimiento de estados autoritarios ante el proceso de decadencia de los estados occidentales o procesos que son parte de la evolución humana como la automatización.

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    https://www.youtube.com/watch?v=oQ3IpcRfSnM
     

    4.- Hillbilly Elegy, A Memoir of a Family and Culture in Crisis – Vance J.D.

    Sin hablar de las elecciones ni de Donald Trump, este libro se acerca más a lo que ocurrió en Estados Unidos. Vance nos cuenta su historia de vida, que comienza en Kentucky dentro de esa clase blanca trabajadora de los montes apalaches y que en el mes pasado votaron de forma contundente  por Donald Trump. Vance logró prosperar ante condiciones muy difíciles, familias destruidas, violencia y drogadicción para estudiar en la Universidad de Yale, y nos narra como a pesar de que es cierto que la partida de las manufactureras afectó a esta clase blanca trabajadora, también su cultura y sus paradigmas han incidido para que ésta haya entrado en un proceso de decadencia que se refleja incluso en la falta de valores y profundos problemas sociales. Hillbilly Elegy ha sido catalogado por muchos como el libro de las elecciones estadounidenses. 

    Parece que el libro solamente está disponible en inglés, así que tendrás que tener un aceptable dominio del idioma para poder leer el libro (o esperar a que se publique la versión en español).

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    En el ícono de engrane del video puedes seleccionar subtítulos en español.
     

    5.- El Mito del Votante Racional – Bryan Caplan

    En esta obra, el economista libertario Bryan Caplan explica por qué el votante no suele ser racional a la hora de ir a votar. Básicamente explica que el ser humano tiende a ser irracional cuando el costo por serlo es bajo, en tanto que suele ser más bien racional cuando el costo por ser irracional es muy alto. Básicamente podemos entender que un voto emitido de forma irracional (entre cientos de miles o millones de votantes) tiene un costo muy bajo, por lo cual el votante puede optar por un orden de creencias -votar por aquel que represente la igualdad social aunque las propuestas no tengan fundamento alguno- o para reafirmar sus valores, pertenencias, o simplemente votar con el hígado en vez de hacer un riguroso análisis de los candidatos. Este fenómeno bien puede explicar que muchos hayan votado por Trump aún sabiendo de la inviabilidad de sus propuestas o de su postura ante algunos sectores (mujeres, migrantes, etc.).

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    Conclusión

    Espero que esta lista de libros que he propuesto les pueda servir no sólo para entender la victoria de Donald Trump, simo para tener un mayor entendimiento de la política. Seguramente habrán más libros muy ilustrativos en este sentido y que no he tenido la oportunidad de leer, o bien, que no conozco. Si sabes de algún libro indispensable, no dudes en recomendarlo aquí en la sección de comentarios. 

  • 10 libros de autoayuda que deberías leer ya

    10 libros de autoayuda que deberías leer ya

    10 libros de autoayuda que deberías leer ya
    Tener un gran librero no garantiza que seas culto.

    Yo soy muy escéptico de los libros de autoayuda. Siempre que alguien me menciona un libro del género me pongo un poco a la defensiva. Y es que la mayoría de esta literatura es basura. ¿Por qué?

    El mercado potencial de los libros de autoayuda es vasto. La mayoría de la gente tiene problemas con que lidiar, y de esta mayoría, es poca la que tiene la sabiduría para hacerlo. Los libros de autoayuda más atractivos son aquellos que dejan al usuario en un especie de trance emocional-positivo-yo-si-puedo cuando termina de leer el libro. El lector está convencido de que sí puede, de que puede comerse al mundo. Pero al lector le han dado paja emocional. Al lector le repitieron frasesillas como «tú puedes», «todo está en ti», «sé tu mismo», «el universo va a conspirar para que suceda». La realidad es que ese estado de trance va desapareciendo con los días para volver a su estado normal, aburrido y amargado. Y así, irá al Sanborns a comprar otro libro.

    Hay algunos pocos libros de autoayuda que son más útiles porque le presentan una estructura de trabajo bien delineada al lector sin prometer milagros ni dar palmaditas en la espalda, o porque el escritor tiene los suficientes conocimientos (en filosofía, psicología, sociología y disciplinas similares) para ponerlo a pensar. Cuando no se cumplen ninguna de estas dos condiciones, entonces podemos decir que el libro en cuestión es basura.

    Voy a empezar con mi lista, algunos pueden ser considerados libros de autoayuda estrictamente, otros no tanto pero cumplen con la función. El orden de esta lista no tiene importancia ni están clasificados de forma alguna:

    1.- Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva – Stephen R. Covey

    Este libro es un claro ejemplo cuando hablo de estructuras de trabajo. Covey propone un modelo holístico para trabajar la persona de dentro hacia afuera. Muchas de sus planteamientos parecen obvios (como ser proactivo por poner un ejemplo), pero la tarea en cuestión es ponerlos en marcha de una forma bien estructurada y pensada. Covey no inventa recetas mágicas ni te repite que eres muy valioso ni te da palmadas en la espalda, simplemente propone un plan de trabajo el cual puedes seguir para tener una vida que tenga más orden y equilibrio.

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    2.- Getting Things Done – David Allen

    Este libro va en el mismo sentido de ayudar al lector a crear una estructura de trabajo. A diferencia del primero, esta obra de David Allen propone un método para organizar de una forma más eficiente las actividades que realizamos diariamente. El propósito de este libro es que el lector pueda ser más productivo y por lo tanto, aspire a vivir una vida con menos estrés y apuros. Este libro es una joya para quienes somos muy dispersos y acostumbramos a guardar todas nuestros pendientes en nuestra memoria (con todos los problemas que eso implica).

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    3.- El Hombre en Busca de Sentido – Viktor Frankl

    ¿Ser libre en un campo de concentración? Esta obra de Frankl, psicólogo judío, está muy basada en lo que vivió cuando estuvo en Auschwitz, cómo es que pudo sortear psicológicamente su estancia y encontrar un sentido a su vida a pesar del sufrimiento y la represión totalitaria para sobrevivir para contar su historia. Gracias a esa resiliencia extrema fundó su logoterapia que se mantiene vigente hasta el día de hoy. Este libro tiene grandes dosis de sabiduría para aquellas personas que teniéndolo todo, creen no tener propósito alguno en sus vidas.

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    4.- Inteligencia Emocional – Daniel Goleman

    No es un libro de autoayuda típico, o tradicional, tal vez no se le pueda llamar explícitamente así. Más bien trata de exponer este concepto de inteligencia, comenzando con la teoría pura para después llevar su tesis a la práctica. Su idea se ha vuelto muy popular en estos tiempos de mucha torpeza emocional y de actitudes viscerales. La inteligencia emocional es un atributo muy valioso en un mundo tan competitivo y agitado como el que tenemos hoy.

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    5.- Los Cuatro Acuerdos – Miguel Ruiz

    Este es buen ejemplo de lo que debería de ser un libro de autoayuda. Sin pretensión alguna propone, valga la redundancia, cuatro acuerdos. 1.- Ser impecable con las palabras, 2.- No tomarse nada personal, 3.- No hacer suposiciones, y 4.- Hacer siempre el máximo esfuerzo. El texto, como lo menciona, toma como base la sabiduría de los toltecas, y cuando uno lee el libro, nota al instante que hay algo mucho más profundo que simples soluciones superficiales.

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    6.- La Conquista de la Felicidad – Bertrand Russell

    Este reconocido filósofo inglés tuvo la ocurrencia de escribir un libro para decirle a la gente cómo ser feliz. Es un libro sumamente fácil de leer (cosa que no es muy común cuando hablamos de filósofos de este calibre), pero a pesar de la lectura ligera y de la facilidad con la que explica los conceptos, es completamente evidente que quien está detrás de esas letras es alguien muy culto.

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    7.- De la Brevedad de la Vida – Séneca

    Nos vamos mucho más atrás en el tiempo para recomendar este libro de este filósofo español-romano. Estoico por excelencia, Séneca básicamente nos recomienda aprovechar el tiempo al máximo, y no perderlo en cosas fútiles y banales. Si quieres practicar el estoicismo, este autor tiene varias obras que pueden ser de utilidad para ti.

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    8.- Conscious Business – Fred Kofman

    Este es un muy buen libro para aprender a ser emocionalmente inteligente dentro de tu actividad profesional (ya seas empleado, freelancer, emprendedor) y para aprender a tomar mejores decisiones basados en una mayor empatía hacia las demás personas. A pesar de ser un libro enfocado al mundo productivo y empresarial, hace mucho énfasis en el valor del ser humano y el sentido de la comunidad.

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    9.- El Profeta – Gibran Khalil Gibran

    Este es un libro de «autoayuda» adelantado a su tiempo. Lo que hizo el poeta y ensayista libanés a una muy corta edad fue plantear, a través de la historia ficticia de un profeta que abandona su pueblo, una lista de consejos sobre temas muy variados que van desde el dinero hasta el amor, el esfuerzo o la familia. Es un libro que puede ser leído en dos horas, pero cuya sabiduría podrá quedar para siempre dentro de tu espíritu.

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    10.- Mate. Become the Man Women Want – Max Tucker y Geoffrey Miller

    Siempre he aborrecido los libros de «cómo conquistar mujeres» porque en general los considero muy superficiales y en muchos casos tratan a las mujeres como un objeto, cosa que no pasa con este libro. Desde una postura más bien antropológica, este libro se aleja de los clichés típicos de los «expertos en conquistar mujeres» y se centra más bien en el comportamiento de ambos sexos. A pesar de ser un libro que parece estar más bien dirigido hacia los hombres, lo encuentro también muy útil para las mujeres que quieran entender las diferencias que ambos géneros tienen cuando se trata de establecer relaciones sentimentales.

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    Esas son mis sugerencias, y para ser sinceros, he encontrado muy pocos libros que valen la pena más allá de estos que acabo de recomendar. Así que les recomiendo que les den una oportunidad.

     

  • 10 libros sobre política que deberías de leer ya

    10 libros sobre política que deberías de leer ya

    porlamirilla.com
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    Saber de política no es mentar madres del gobierno en la mesa, ni subir insultos diariamente a la Fan Page de Peña Nieto para ver si así renuncia. Saber de política es leer, informarse, adquirir conocimientos y tener una gran capacidad de hacer análisis. Por eso es que he molestado en hacer esta lista de libros que deberías de leer si quieres estar «al tiro».

    Prescindí de autores clásicos como Hobbes, Rousseau, Platón, Maquiavelo o Marx, y decidí enfocarme en obras contemporáneas. Algunos autores son mexicanos, otros son extranjeros, pero estoy seguro que después de leer estos libros tu visión sobre la política va a dar un giro de 180 grados. Empezamos:

     1.- ¿Qué es la democracia? Giovanni Sartori

    Giovanni Sartori es uno de los mejores politólogos que nos ha entregado el mundo moderno. Este es un libro básico si quieres entender qué es la democracia liberal, cómo funciona, de donde viene, qué sí es democracia y qué no es democracia.

    Por ejemplo, Giovanni Sartori te ilustrará por qué la democracia directa no funciona (ejem, referendums como el #Brexit)

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    2.- El Fin del Poder – Moises Naim

    Este libro de este escritor venezolano es muy interesante porque habla sobre cómo es que el poder en el mundo moderno se ha fragmentado y qué consecuencias ha tenido para el mundo (positivas y negativas). Básicamente entenderás la dinámica del poder y las relaciones políticas en este mundo contemporáneo.

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    3.- El Capital en el Siglo XXI – Thomas Piketty

    A pesar de algunas imprecisiones y que tiene algunos argumentos rebatibles, este libro es obligatorio en tanto que logró colocar el tema de la desigualdad en la mesa de los académicos y políticos. Si quieres entender por qué el mundo es desigual, y cómo es que la desigualdad se ha comportado desde tiempos remotos hasta la actualidad, éste es tu libro.

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    4.- El Manual del Dictador – Burce Bueno de Mezquita

    Si quieres entender por qué en el mundo hay países con muchos recursos con una población muy pobre, o por qué los regímenes autocráticos casi siempre terminan concentrando el poder en manos de unos pocos, éste es un buen libro. El título habla mucho sobre la esencia de esta obra, la cual es una extensa descripción y análisis de las dictaduras a lo largo de la historia.

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    5.- The Righteous Mind – Jonathan Haidt

    ¿Por qué los liberales son liberales y los conservadores son conservadores? Este psicólogo moral, desde una perspectiva evolutiva, trata de explicar por qué la gente abraza distintas posturas ideológicas, y cómo es que ésto tiene sentido. Este libro te ayudará mucho a tolerar más a quienes no piensan como tú.

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    6.- Por eso estamos como estamos: La economía política de un crecimiento mediocre – Carlos Elizondo Mayer-Serra

    Este es uno de los mejores libros sobre política mexicana que he leído últimamente. El análisis que hace sobre la situación política, social y económica del México actual es excelso. De igual forma lo son las recomendaciones que sugiere Mayer-Serra en su texto.

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    7.- The Origins of Political Order – Francis Fukuyama

    Se trata de un compendio de dos libros, uno es continuación del otro: El primero se llama The Origins of Political Order: From Prehuman Times to the French Revolution, y el otro, Political Order and Political Decay: From the Industrial Revolution to the Globalization.

    A grandes rasgos, Fukuyama hace un extenso análisis sobre cómo surgió el Estado, desde  las formas primitivas de organización de los humanos como las tribus, hasta conformar el Estado moderno, el Estado de derecho, la rendición de cuentas, y cómo es que nos encontramos aquí. Si te interesa la política, esta obra debe sí o sí estar en tu librero.

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    8.- Trilogía Histórica – Enrique Krauze

    Si eres mexicano y te interesa la política, no puedes no conocer la historia moderna de México. Para eso está este compendio de tres libros (Siglo de Caudillos, Biografía del Poder, y La Presidencia Imperial) escritos por este historiador, y que es a mi parecer, una de las mejores obras de la historia de México. Lejos del oficialismo de la SEP, del conservadurismo, o del «chairismo», propone un relato de la historia mexicana desde una perspectiva liberal y más objetiva.

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    9.- El Perfil Del Hombre Y La Cultura En Mexico – Samuel Ramos

    Pensaba recomendar El Laberinto de la Soledad de Octavio Paz (sumamente recomendable también), pero preferí mejor este libro que es el que inspiró a que Paz escribiera su obra. Este libro de Samuel Ramos hace un interesante análisis del mexicano con base en el trabajo de los psicólogos Adler y Carl Jung. Muy bueno para entender la idiosincrasia del mexicano.

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    10.- Vigilar y Castigar – Michel Foucault

    Este libro no es tan actual como los otros, pero vale mucho la pena leer esta espléndida obra de este gran filósofo francés, en la cual habla de la evolución de las prisiones bajo el contexto social de las distintas épocas en que dicho proceso se llevó a cabo.

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    Bonus: Rebelión en la Granja – George Orwell

    Es cierto, este libro contrasta con los demás. Es una novela. Pero si he agregado a este libro, es porque, por medio de una fábula de animales, parodia muy bien (tomando como referencia a la Unión Soviética) al hombre dentro de las relaciones de política y poder. «Todos somos iguales, pero unos somos más iguales que otros».

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