Autor: Cerebro

  • ¿Cómo sería el mundo sin religiones?

    ¿Cómo sería el mundo sin religiones?

    ¿Cómo sería el mundo sin religiones?

    Occidente se está secularizando, cada vez más personas de países desarrollados están dejando del lado la religión porque ésta ya no les satisface o porque simplemente no creen en la idea de que un dios creó todo el universo, ni creen que su sistema de valores deba estar sujeto a lo que diga una institución religiosa. Algunos anhelan que esta secularización se complete, que la religión desaparezca del mapa, porque dicen, superarla implicaría un avance evolutivo. 

    Algunos especialistas como Gabe Bullard aseguran que dicha secularización se da más en aquellos países o regiones donde los individuos han alcanzado un mayor nivel de vida y cuentan con la suficiente seguridad económica y social como para sentirse tranquilos (lo que explica que sea más marcado en Europa, que en Estados Unidos donde hay más pobreza y donde la red de protección social es más débil). El psicólogo Paul Bloom asegura, a su vez, que la razón por la que la religión tiene una mayor importancia dentro de los países menos favorecidos no es que ésta produzca la ignorancia y la pobreza (como algunos afirman) sino al contrario: como aquellos países son más pobres, son menos equitativos y más inseguros, la gente encuentra en la religión una forma de sentirse protegida y unida. 

    Además debemos hablar de las mujeres: ellas fueron más religiosas a través de la historia porque era la única forma en que podían trascender desde su pasividad, mientras que los hombres trascendían por medio de su rol activo dentro de la sociedad. La equidad de género y el rol cada vez más activo de la mujer hace que su interés en la religión se equipare cada vez más con el interés que los hombres ponen en ella.

    Así, algunos aseguran que la desaparición de las religiones será consecuencia del desarrollo económico y social, y que cuando lleguemos a un mundo más desarrollado y menos equitativo, las religiones no tendrán razón de ser. La realidad, pienso yo, es algo más compleja que esto e incluso me atrevería a poner en tela de juicio el argumento de que la religión desaparecerá de la faz de la tierra. 

    Para tratar de entender el papel de la religión, primero me atrevería a hablar de tres etapas evolutivas (en realidad existen más, como las etapas prehistóricas, la de los humanos nómadas, los cazadores y agricultores) y que son las más recientes: El premodernismo que tiene lugar en la Edad Media y donde la verdad estaba determinada por el mandato divino, el modernismo que inicia con la Ilustración donde por medio de la razón (racionalismo) y la experiencia (empirismo) se llega a la verdad, y el posmodernismo, donde la verdad no es algo objetivo sino que está construida socialmente. A la vez, debemos decir que estas tres etapas no avanzan al mismo ritmo ni a nivel mundial ni dentro de los países ni entre los propios individuos. Generalmente hay una vanguardia que es la primera en avanzar de una etapa a otra. Por ejemplo, últimamente se dice que la vanguardia, ante las evidentes deficiencias de la filosofía posmoderna, está avanzando a un estado ulterior donde se busca compaginar la razón con algunos de los temas que abraza el posmodernismo como la justicia social y los derechos de las minorías, corrigiendo sus errores epistemológicos (como el irracionalismo) para así huir del dogma y poder sostener una escala de valores éticos y morales. 

    A partir de Copérnico y Galileo comenzó la revolución científica que comenzó a separar la ciencia de la religión. La ciencia ya no debía estar basada en las Sagradas Escrituras sino en la razón y la experiencia.

    Que se ancle a la religión en el premodernismo no significa que la propia religión no pueda trascenderlo, aunque sea de forma parcial, y ello explica que siga viva dentro de muchos países desarrollados. Desde antes de la Ilustración, Santo Tomás de Aquino intentó conciliar la fe divina y la razón. Fuertemente influenciado por la filosofía de Aristóteles, cuyos textos fueron rescatados durante la Edad Media, buscó explicar la existencia de Dios por medio de cinco vías.  A la fecha, la filosofía de Aristóteles y la de Santo Tomás de Aquino (filosofía aristotélico-tomista) constituye la base filosófica de la religión cristiana e incluso de parte del legado filosófico que sostiene a la sociedad occidental.

    Hasta la llegada de la Ilustración, gran parte de la ciencia (o filosofía natural, como se le llamaba en ese entonces) estaba determinada por los postulados de Galeno e Hipócrates (medicina), y sobre todo, Aristóteles (casi todo lo demás). La filosofía natural tenía que estar fundamentada en la «autoridad de las Sagradas Escrituras». Si la disección de un cadáver contradecía lo postulado por las escrituras, lo que estaba mal era el cadáver. A partir de Copérnico y Galileo comenzó la revolución científica que comenzó a separar la ciencia de la religión. La ciencia ya no debía estar basada en las Sagradas Escrituras sino en la razón y la experiencia. Así, gracias a una vanguardia de científicos y filósofos que arriesgaron su pellejo durante la épocas de la Santísima Inquisición, comenzamos a transitar del premodernismo al modernismo. La religión se mostró muy reticente en ese entonces, pero algunas religiones le terminaron dando, con el tiempo, la razón a la ciencia y aceptaron su separación (entre ellas, la Iglesia Católica que acepta la teoría de la evolución) aunque otras religiones protestantes siguen oponiéndose a ello.

    La razón y la ciencia como los pilares de Occidente trajeron los mayores avances dentro de nuestra especie. Pero después pasó algo. A mediados del siglo XX, se comenzó a abandonar la idea de un futuro promisorio producto de los avances tecnológicos y científicos ante uno más pesimista y que persiste con más fuerza, lo que cedió el paso al posmodernismo que se centró en la justicia social, la ecología y los derechos de las minorías. El posmodernismo tardío, como consecuencia de la influencia del marxismo, del nihilismo y el irracionalismo, comenzó a radicalizarse en las últimas décadas «infectando» varias de las causas que defendía originalmente.

    Naturalmente, el papel de la Iglesia Católica ante el posmodernismo de los últimos años es profundamente adverso, postura que se entiende en tanto el posmodernismo tardío busca derribar todas las estructuras y convenciones sociales reinterpretándolas arbitrariamente. Es imposible desde cualquier punto de vista que la Iglesia se adapte a una corriente ideológica que niega cualquier forma de estructura. Pero a la vez podemos ver avisos donde la Iglesia intenta asimilar el posmodernismo temprano (el que no estaba corrompido) y que queda patente en la encíclica del Papa Francisco, Laudato Sí, donde la ecología y la justicia social son la base de dicho texto. De la misma forma, hemos visto al Papa Francisco mostrar una mayor tolerancia ante la comunidad homosexual. 

    A pesar de los intentos de las religiones de adaptarse (en mayor o menor medida) a la época, éstas pierden cada vez más influencia en Occidente. Cada vez más niños nacen dentro de familias ateas o agnósticas que no les dieron ninguna instrucción religiosa. Nuestra generación es aquella que decidió negar a la religión, pero la siguiente será aquella que ni siquiera la conoció.

    Decir que las religiones han tenido la función de «manipular y controlar a las masas» es una afirmación demasiado reduccionista y parcial. Las religiones han mostrado tener una función importante dentro de la sociedad si hablamos de cohesión social y de su capacidad de otorgar una escala de valores morales a los individuos. Ciertamente, muchas personas han matado en nombre de Dios, o han discriminado o relegado en su nombre; y ciertamente, la religión, en algún momento de la historia, obstaculizó cualquier avance científico condenando, por medio de la Santísima Inquisición, a quien se atreviera a refutarla. Incluso podemos ver que algunos, en nombre de la religión, niegan derechos a las minorías. Pero también es cierto que la religión ha hecho una labor muy importante por los pobres y los desvalidos: la asistencia social y la filantropía tienen orígenes profundamente religiosos.  

    El individuo cada vez tiene menos referencias para sostener una escala de valores éticos y morales, lo cual le genera un incremento de angustia y ansiedad.

    Menos podemos olvidar el legado del pensamiento religioso en la filosofia occidental, que ha influido, inclusive, en muchos los valores que sostiene la izquierda política (solidaridad, justicia social, equidad).  

    Los religiosos, sobre todo en Estados Unidos, suelen ser más felices que los ateos porque ellos, al ser parte de una comunidad, crean más lazos sociales generando un sentimiento de pertenencia. Y esto sin olvidar el beneficio psicológico que otorga la espiritualidad y el sentimiento de trascendencia al creer en un ser divino (aunque ciertamente un ateo o un agnóstico puede desarrollar la espiritualidad de otra forma).  

    Ante un mundo posmoderno donde el nacionalismo (que surgió durante la Revolución Francesa para cohesionar a la sociedades que integraban determinado país) ha quedado casi descartado y donde ahora cada vez más gente abandona la religión, deberíamos preguntarnos cómo es que logrará ser sustituida. El individuo cada vez tiene menos referencias para sostener una escala de valores éticos y morales, lo cual le genera un incremento de angustia y ansiedad. En esta modernidad líquida, como le llama Zygmunt Bauman, el hombre tiene cada vez menos referentes desde donde sostenerse. Se pensó que tendríamos la capacidad de construir una escala de valores con base en la razón y toda la herencia de pensamiento filosófico, pero el posmodernismo (tardío) parece anular esa opción. Se pensó que seríamos capaces de crear un escala de valores más evolucionados y desarrollados. Ciertamente, hemos avanzado de forma considerable en algunos temas como los derechos humanos y hemos logrado reducir los índices de violencia (el mundo actual es el más pacífico de la historia), pero nos hemos quedado cortos al crear una escala de valores integral bajo la cual los individuos puedan tener un referente y sostenerse. 

    Si no somos capaces de construir un sistema de valores universal, el individuo se sentirá lo suficientemente perdido y angustiado que buscará el primer recurso a la mano para sostenerse.

    Jonathan Haidt, en su libro The Righteous Mind, se pregunta preocupado qué es lo que pasará cuando en todos esos países desarrollados que se han secularizado ocurra un cambio generacional donde la religión pase a ser algo desconocido, donde no exista ese algo que logre cohesionar a la sociedad. ¿Cómo se podrá sostener una sociedad si no mantiene cohesión alguna? De acuerdo a Hannah Arendt, una sociedad atomizada y con poca cohesión tiene mayores probabilidades de caer dentro de un régimen fascista o totalitario. De hecho, los nazis y los comunistas destruyeron en la medida de lo posible todos los lazos sociales (incluso familiares, como fue el caso de la URSS) para establecer sus regímenes. 

    Un futuro sin religiones promisorio sólo se podrá dar en la medida en que el ser humano logre construir una escala de valores universal, producto de toda la herencia de su pasado, y que logre dar una identidad y una guía al individuo que en la actualidad se siente más ansioso, angustiado y perdido. Un futuro sin religiones promisorio sólo se podrá dar en la medida en que el individuo sea capaz de generar un sentimiento de trascendencia sin la necesidad de un ser divino. Un futuro sin religiones promisorio sólo se podrá dar si el ser humano es capaz de construir un sistema ético y moral que supere y represente un avance de aquel que estaba basado en la religión. Al contrario de lo que postulan los posmodernos, los valores no deberían de deconstruirse, deberían de evolucionar y adaptarse a la etapa evolutiva en la que se encuentra el ser humano. Y para que eso suceda, el hombre no puede negar su pasado; por el contrario, debe considerar que se encuentra en hombros de gigantes.  

    Si eso no ocurre, si no somos capaces de construir un sistema de valores universal, el individuo se sentirá lo suficientemente perdido y angustiado que buscará el primer recurso a la mano para sostenerse. El crecimiento de la ultraderecha en Europa (que parece haber sido contenida temporalmente) es uno de los primeros avisos. Pero también podría ocurrir cierto resurgimiento de las religiones, que ante el vacío en el que cada vez se sumerge el ser humano, no termine por abandonarlas y termine recurriendo a ellas. El ser humano necesita una estructura ética y moral para vivir, para relacionarse con los demás, y para ser feliz: es una necesidad intrínseca a él. 

  • Chester Bennington murió asesinado

    Chester Bennington murió asesinado

    Chester Bennington murió asesinado

    Así lo dice el encabezado de una página web estadounidense especializada en teorías de la conspiración (porque básicamente cualquier medio especializado en teorías de la conspiración es un medio de entretenimiento y no informativo). 

    Esa página web dice que el suicidio de Chester Bennington, el vocalista de Linkin Park, se dio en «circunstancias extrañamente similares» al de Chris Cornell. Por ejemplo, que ninguno dejó una carta póstuma ¡asombrosa coincidencia! y que ¡los dos murieron ahorcados! (el ahorcamiento es una de las formas más comunes de suicidio). 

    A los teóricos de la conspiración también les extraña que dos estrellas de rock de mediana edad se hayan suicidado. Dicen que es inexplicable que personas que lo tienen todo, dinero, fama, decidan quitarse la vida. ¡Algo hay detrás! Que los mataron los pedófilos porque estaban involucrados con ONG’s que buscan combatir la pedofilia y la trata de personas. Que los pedófilos son bien cabrones (eso nadie lo duda) y te pueden matar. 

    Su argumento es facilón, es una falacia de generalización apresurada: Las redes de pederastas no tienen piedad, ellos estaban haciendo algo contra la pederastía, ergo, los mataron los pederastas. 

    Los incautos que creen estas notas, muchas veces con un aire de superioridad moral (típica de los fanáticos de las teorías de la conspiración), creen saber algo que toda la gente no sabe; ellos ven más allá (la realidad es que no, sólo les cuentan una historia que suena atractiva y la creen), pero ellos mismos exhiben una visión limitada, cuadrada y cerrada al no tener la capacidad siquiera de cuestionar este tipo de teorías. 

    Por ejemplo, si Chris Cornell y Chester Bennington fueron asesinados ¿por qué no hay nadie dentro de sus círculos cercanos que sospeche algo? ¿Por qué nadie más que estos medios conspiranoicos y sus fieles seguidores sospechó nada? ¿Por qué ni sus respectivas esposas, ni sus parientes, amigos y ni siquiera sus fans nunca dijeron que había algo demasiado extraño? ¿Los pederastas los amenazaron a todos ellos? Si se trató de «un asesinato de los pedófilos», entonces ¿entraron a su casa, los mataron y simularon que fue un suicidio sin dejar ni siquiera rastro alguno? ¿Cómo es que los pedófilos entraron al cuarto del hotel de Chris Cornell? ¿Se hicieron pasar por personal de limpieza? (lo cual dudo porque Cornell se suicidó en la noche) ¿Forzaron la puerta de un hotel de cadena reconocida sin que nadie viera, escuchara y sospechara nada y a la vez sin dejar algún rastro de nada? 

    Peor aún, los conspiranoicos ni siquiera tienen la capacidad de analizar por qué pudieron tomar la decisión de suicidarse, todo tiene que cuadrar dentro de su conspiración, porque suena más atractiva y porque «saber la verdad» les da una aire de superioridad moral sobre los demás. No se molestaron en pensar en que Chester Bennington tenía problemas de adicción y que sufrió abusos en su infancia, lo cual lo llevó a escribir letras de mediana calidad para Linkin Park. No se molestaron en pensar en que la cercanía de las fechas de ambos suicidios puede explicarse parcialmente porque uno pudo motivar al otro, como reveló su compañero Mark Shinoda, quien dijo que Chester quedó devastado por el suicidio de Chris Cornell (quien además era su amigo). Menos se molestaron en pensar que muchos músicos de rock suelen tener problemas psicológicos, los cuales a veces llegan a explicar su fama y su genio dentro de la música, ni que viven en un ambiente donde el alcohol y las drogas suelen ser comunes. 

    De la misma forma, cuestionarán que una persona de clase media y con recursos económicos se suicide, cuando sabemos que en la práctica la posición económica no tiene siquiera correlación con los índice de suicidio. Asumen que no hay explicación para que alguien que esté rodeado de fama y discos de oro se suicide cuando la fama, al contrario de lo que muchos piensan, no es de ninguna forma un sustituto de las relaciones interpersonales y que con el tiempo se acostumbran a ella (para algunos incluso termina siendo un estorbo). Se les hace increíble que ambos hayan muerto ahorcados cuando en realidad es la forma más fácil de suicidarse (a menos que tenga un arma a la mano) cuando una persona está pasando una crisis de depresiva dentro de un cuarto de hotel o del cuarto de su casa. 

    Aún así, con todo esto, es más atractivo pensar en historias de fantasía que en la aburrida pero clara verdad. Los teóricos de la conspiración no muestran siquiera una prueba de que esto haya podido suceder así más que puras suposiciones y falacias de todos colores y sabores.

    Vaya, ni siquiera se molestan en respetar al que acaba de fallecer. Todo sea por clics dentro de sus anuncios de publicidad.

  • De Duarte a Miarte

    De Duarte a Miarte

    De Duarte a Miarte

    Javier Duarte no es la excepción, más bien es la regla exhibida de forma extravagante y desorbitante, como caricaturista que exagera los rasgos de aquel al que está dibujando, rasgos que pueden ser exagerados, pero que son reales. Porque el caricaturista exagera lo que existe, no lo que no. 

    Ni Javier Duarte ni todas las circunstancias que lo rodean son la excepción, son la norma. Duarte no llama la atención por tratarse de algo nuevo (un gobernador corrupto dentro de un mundo de gobernadores que no lo son) sino por tratarse de aquello que es común pero en su máxima expresión (la norma es que sean corruptos, pero el caso de Duarte lleva la corrupción al exceso).

    El tremendo desorden y descuido (muy posiblemente de forma premeditada) con el que la PGR presentó su caso también es algo común en su máxima expresión. No es como que sea la excepción en un país donde la justicia sea pronta y expedita. 

    Tampoco es excepción que Duarte parezca más prioritario (en resolver «su problema», no en hacer justicia) que el padre y el hijo que murieron el socavón del paso exprés, el cual, dado lo que ya sea explicado, debería ser considerado un homicidio imprudencial, y en vez de eso, Gerardo Ruiz Esparza conserva muy campante su trabajo y hasta se atreve a ser cínico. Duarte sonríe y recita poemas mientras que a la gente de pie que fue agraviada le dicen que ni tiene caso que presente su denuncia porque no se va a resolver nada.  

    Mucho menos es la excepción la frustración que la gente siente cuando ve que en lugar de hacerse justicia, parecería que «le están haciendo el paro» al ex gobernador de Veracruz, al grado que muchos sospechan que no pisará la cárcel, o al menos, que estará muy poco tiempo ahí mientras su esposa merece la abundancia, merece la abundancia, merece la abundancia. 

    Periodistas muertos, niños que murieron porque les dieron un «placebo» para su cáncer, personas que vieron su calidad de vida reducirse como «daño colateral» de las tropelías y robos de Duarte. Ese gobernador, que no es excepcional sino que es la norma llegada al exceso recibe un trato que parece sí ser excepcional. En cambio, ni los periodistas, ni los niños, ni los veracruzanos verán justicia jamás. 

    No la verán jamas:

    Aborrescencia
    Displicencia
    Verbal indolencia
    Dominio de influencias
    ¿Fraudulencia o violencia?
    Según conveniencia.

    Porque sí merezco la indulgencia
    Sí merezco la indulgencia
    Sí merezco la indulgencia.

     

  • Padre e hijo, antes del socavón

    Padre e hijo, antes del socavón

    Padre e hijo, antes del socavón

    Un padre y su hijo, originarios de Morelos, se desplazan en su automóvil por la flamante nueva Vía Exprés. El hijo le preguntaba a su padre por qué había tantos letreros que decían «Gracias Señor Presidente por la construcción de la nueva Vía Exprés»:

    Hijo: Papá, ¿por qué hay tantos letreros agradeciendo al Presidente por la nueva Vía Exprés? Si todos mis compañeros se burlan del Presidente en la escuela. Incluso, una vez, a Juan, el más tonto del salón, todos mis compañeros le empezaron a gritar «Peña Nieto, Peña Nieto». 

    Papá:  Mijo, en mis tiempos así era, había que agradecer al Presidente por todas las obras que hacía, porque nos decían que el Presidente provee y nosotros tenemos que aplaudir. Antes no se criticaba al Presidente, y si lo hacías podías terminar en la cárcel.

    Hijo: Pero ahora dicen por todos lados que el gobierno actual son unos rateros papá.

    Papá: Sí, pero nuestros gobernantes siguen viviendo en el pasado y gobernando como antes. Pero ahora toda la mugre se ve.

    Hijo: Pero ¿a quién le importa si construyeron una carretera? Ni está tan chida. Mira, esa parte de adelante parece que no la construyeron muy bien, hay un tubo de fuera y el piso se ve resbaloso. Es su obligación construir bien las carreteras, no sé por qué la presumen si está hecha con las patas.

    Papá: ¿Y sabes por qué no lo construyen muy bien?

    Hijo: No papá, por qué. 

    Papá: Para hacer negocios.

    Hijo: ¿Y cómo lo hacen?

    Papá: Pues digamos que se roban parte del dinero usado para construir la carretera. Aparte de que hay moches y que el gobierno contrata a sus empresas favoritas en lugar de la que pueda hacer mejor el trabajo, usan materiales más baratos y hacen mal las obras para ahorrar dinero y quedárselo.

    Hijo: ¿Y no los pueden meter a la cárcel? ¿No pueden quitar a Peña Nieto? ¿Por qué si el presidente tiene casas muy grandes y hace este tipo de tranzas, nadie le hace nada?

    Papá: Porque hay un pacto de impunidad. En otros países como Brasil sí pueden quitar a un presidente e incluso encarcelarlo como sucedió con Lula da Silva. En Estados Unidos posiblemente juzguen a Donald Trump por los rusos que los ayudaron a ganar la elección. Los castigan por menos de lo que ha hecho el Presidente Peña. 

    Hijo: ¡Qué coraje!

    Papá: Sí mijo, da mucho coraje. Pero en México parece que no pasa nada. Incluso la gente sigue votando por ellos. 

    Hijo: Ya me dio miedo esta carretera. Qué tal si se cae Papá. Como son tan corruptos como me dices, si se cae son capaces de quitar primero los letreros de «Gracias Señor Presidente», antes que rescatar a las víctimas.

    Papá: No te preocupes hijo, Gerardo Ruiz Esparza presumió lo bien que estaba construida la carretera, aunque esté mal hecha no creo que sea para tanto, no creo que sean tan tontos para presumirla y ocurra algo unos días después, apenas tiene tres meses de…

    En eso se abre un socavón en la flamante vía exprés, justo unos metros antes de un puente peatonal donde está colocado uno de los tantos letreros que agradecen al Presidente por la flamante obra. El carro cae y tanto el papá como el hijo mueren. Tardan varias horas en rescatarlos y Gerardo Ruiz Esparza, sabiendo que estará protegido por el sistema, busca un chivo expiatorio para responsabilizarlo de la tragedia y culpa a la basura ¡la basura y  tres días de lluvia son las culpables! 

    Pero no se puede llevar a juicio a la basura, mucho menos meterla a la cárcel.

    Y no pasa nada…

  • #SíAlaCiclovía, o el día en que los ciudadanos hicieron historia

    #SíAlaCiclovía, o el día en que los ciudadanos hicieron historia

    #SíAlaCiclovía, o el día en que los ciudadanos hicieron historia
    Fuente: cuenta de Facebook de GDL en Bici.

    Hoy muchos tapatíos estamos de fiesta, no es para menos.

    Lograr mantener una ciclovía que se construyó en una avenida que no es de las arterias más importantes de la ciudad (aunque por su ubicación y por los inmuebles que se encuentran en ella la hacían indispensable) puede sonar a poco, pero el simbolismo y el significado que hay detrás de ese logro lo hace algo muy grande:

    Primero, porque al votar por su permanencia han sentado las bases de lo que será la postura de la ciudadanía ante los asuntos de movilidad urbana; es decir, una agenda progresista en materia de movilidad será más rentable pensando en una elección que otra más arcaica y que apueste al auto. Segundo, porque se trata de un triunfo ciudadano, producto del trabajo que varios colectivos y organizaciones han venido haciendo durante varios años en materia de movilidad.

    Guadalajara, gracias a estas organizaciones de la sociedad civil (OSC), se ha convertido en una de las ciudades pioneras en materia de movilidad. La presión de dichas organizaciones ha hecho que se instalen sistemas públicos de bicicletas (MiBici), que se instalen ciclovías, que se construyan rampas en las banquetas para personas con alguna discapacidad, que se lleven a cabo vías de recreación los fines de semana para fomentar la convivencia y el deporte (Vía Recreactiva). Varias de estas organizaciones han adquirido un conocimiento sobre la materia tal que han logrado incidir en el gobierno para que se logren cambios sustantivos. Naturalmente esta tarea no ha sido fácil y ha enfrentado a muchas resistencias.

    Es natural que estas resistencias existan cuando se trata de cambiar paradigmas de un modelo de movilidad orientado al automóvil a otro orientado al transporte público y al transporte no motorizado como han venido haciendo los países desarrollados. Causa resistencias porque construir una ciclovía implica que los automovilistas ya no podrán estacionar su coche en la banqueta que ahora está confinada para la ciclovía. Eso implicará para ellos que tarden más tiempo en buscar un cajón de estacionamiento, o peor aún para quienes viven sobre una calle donde se ha construido una y ya no sepan donde estacionar el automóvil que ya no cabe en la cochera. 

    Pero las políticas públicas deben estar orientadas a beneficiar a la mayoría, a la sociedad a su conjunto, a veces en detrimento de los intereses de una minoría que durante décadas se había acostumbrado a dejar el coche en la banqueta o estacionarse en doble fila (minoría que, a la larga, y al haber asimilado dicho cambio de paradigma, también será beneficiada). Las tendencias en movilidad no son modas, son necesidades, y responden a la inviabilidad del modelo del automóvil por el impacto negativo que tiene en la calidad de vida. Debemos recordar que el trazo de las calles no fue pensado para albergar tal cantidad de automóviles. Como afirma Edward Glaeser, las calles de Nueva York se trazaron antes de la fabricación en serie del mítico Ford T, cuando los coches eran exclusivos para una selecta minoría y cuando la gran mayoría de las personas se movía por medio de transporte público. Muchas ciudades han decidido desincentivar el uso del automóvil para fomentar una sociedad con menos estrés, menos contaminación y para crear más espacios de convivencia. 

    Ellos tuvieron un papel crucial

    Fue un error someter a consulta la decisión de construir una ciclovía por el simple hecho de que al intentar cambiar un paradigma se deben romper resistencias (no llamarlas a votar). Es un error porque gran parte de los ciudadanos, sobre todos aquellos acostumbrados vivir en un modelo autocéntrico, no tienen conocimientos en movilidad y no entienden cómo este cambio de paradigma los terminará beneficiando (beneficio que naturalmente no es palpable en unos pocos días). El logro de la ciudadanía, aquella que tenía conocimiento en la materia, que impulsó el voto por el SÍ para la permanencia de la ciclovía en la avenida Blvd General Marcelino Barragán, es muestra de que la mejor forma en que las y los ciudadanos pueden incidir en una democracia es por medio de organizaciones y agrupaciones, que tienen el conocimiento para promover una agenda que será benéfica para la comunidad.

    Fueron las organizaciones, ante la posibilidad de que dicha consulta «tumbara» la ciclovía, quienes promovieron el voto a favor de ésta; fueron ellos quienes informaron a la gente y la persuadieron para salir a votar. Dichas organizaciones no sólo han logrado impulsar una agenda dentro del gobierno, sino dentro del imaginario colectivo, convenciendo a los habitantes de la ciudad de la utilidad del transporte no motorizado. 

    Las consultas, los referendums y los plebiscitos son atractivos dado que len da voz a cualquier ciudadano. Pero en muchos de los casos dichos instrumentos son promovidos para legitimar a un gobierno o para aprobar agendas que se sabe de antemano serán votadas de determinada forma. Incluso muchos líderes carismáticos autoritarios los promueven constantemente para legitimarse y dar la apariencia de ser un gobierno democrático. Peor aún, en la mayoría de los casos, los ciudadanos no están preparados para ejercer el voto sobre un determinado tema. Por eso es que, dentro de la democracia representativa, los ciudadanos elegimos a nuestros gobernantes para que tomen decisiones en nuestro nombre, asumiendo que ellos están preparados e informados (lo cual no siempre sucede) para tomar decisiones en su área de competencia. Por medio de las OSC y de los colectivos, el ciudadano puede incidir de mejor forma, porque éstos tienen el conocimiento necesario (en muchos casos más que el propio gobierno) para poder incidir. 

    Este logro de la ciudadanía es el claro ejemplo de que se pueden lograr cambios sustanciales cuando hay voluntad y ganas, cuando se logra romper ese otro paradigma dentro del cual nos enseñaron que el gobierno tomaba las decisiones y los ciudadanos nos quedábamos callados para pasar a uno que requiere que el ciudadano se involucre en los asuntos públicos para que los cambios sucedan. Lo que pasó hoy es una muestra de ello, las cosas van a empezar a cambiar en el momento en que nosotros decidamos involucrarnos y abandonemos la apatía y el conformismo. Nada del progreso en materia de movilidad, ni las ciclovías, ni los servicios de bicicletas, ni las rampas, ni las dependencias que comienzan a remover los puentes peatonales que confinan al peatón a tomar un rol secundario donde el auto es el rey, nada de eso habría ocurrido si no fuera por la presión ciudadana, de esas mujeres y de esos hombres que decidieron dar un paso más. 

  • ¿Convertirá López Obrador a México en Venezuela?

    ¿Convertirá López Obrador a México en Venezuela?

    ¿Convertirá López Obrador a México en Venezuela?

    A la fecha no conozco una asociación de un político con un país que no es el suyo que sea más fuerte que la de López Obrador y Venezuela, posiblemente ni la de Chávez y Cuba. Desde la campaña del 2006 se ha hablado que AMLO convertiría a México en ese país; y ahora, ante la fuerte (y predecible) crisis que sufren nuestros hermanos venezolanos, la insistencia va in crescendo (aunque en ciertas ocasiones también cansa).

    Por eso me he dado a la tarea de contestar esta compleja pregunta. No me molestaré en dar una respuesta categórica, un sí o un no. La idea es que con las argumentaciones que haga, ustedes puedan terminar de contestar esta pregunta.

    Y no puedo dar una respuesta categórica porque juzgar cómo gobernará un mandatario es como juzgar el futuro que tendrá un joven tomando como referencia el desempeño escolar en la preparatoria: te puedes dar una idea, pero también te puedes llevar muchas sorpresas. No sin ignorar que es más complejo analizar a AMLO que a una boleta de calificaciones. 

    Existen paralelismos, sí, entre López Obrador y lo que representa y el régimen venezolano. No sólo por que ambos se presentaron como una izquierda nacionalista anclada en el pasado, sino porque algunos cercanos a López Obrador tales como la Secretaria General de MORENA Yeidckol Polevnsky, John Ackerman y Héctor Díaz Polanco han apoyado explícitamente al régimen venezolano. Tanto López Obrador como Hugo Chávez se presentaron como líderes carismáticos y redentores del pueblo oprimido. Ambos han sido capaces de polarizar a la sociedad, ambos han creado un enemigo en común, ambos pugnan por una mayor intervención estatal en la economía e insisten en la soberanía como condición necesaria para el desarrollo del país. 

    De la misma forma, ninguno de los dos han sido respetuosos de la institucionalidad y han jugado con las instituciones, bajo el argumento tramposo de la justicia y la bondad del pueblo (a diferencia de regímenes como el PRI que lo hacen de forma cínica), para lograr avanzar en su ambición de poder. No hace falta recordar el penoso bochorno de Juanito y Clara Brugada

    Pero también existen discrepancias. Por ejemplo, López Obrador (a diferencia del gobierno venezolano) propone reducir el gasto público (reduciendo la corrupción). Otros de sus cercanos (como Alfonso Romo, entre otros líderes y empresarios) son más bien promotores de una economía de mercado, o de un sistema económico al menos más parecido al que existe actualmente que al venezolano. También, como referencia, podemos tomar el paso de López Obrador por la Ciudad de México, que más bien tuvo poco de parecido con el régimen de Hugo Chávez (obviando las diferencias que implica gobernar la Ciudad de México y un país entero). 

    Es difícil decir si un presidente gobernará como aquel otro porque el contexto importa muchísimo.

    También, a diferencia de Chávez, quien vendió a Estados Unidos y al «imperialismo» como los enemigos de la patria, la crítica que ha hecho AMLO a Estados Unidos es más bien escueta, ni siquiera se ha terminado de pronunciar firmemente contra Trump e incluso ha visitado Estados Unidos (sin mucho éxito) como parte de una estrategia diplomática. El «enemigo» de AMLO no es externo sino interno (la mafia del poder), y si bien, AMLO y Chávez utilizan el término neoliberalismo de forma denostativa, el concepto que tienen de esa palabra no es necesariamente igual, en tanto AMLO lo entiende como los deficientes procesos de privatización que convirtieron monopolios públicos en monopolios privados

    Aunque todas fueran coincidencias, es difícil decir si un presidente gobernará como aquel otro porque el contexto importa muchísimo. Incluso si comparamos a Venezuela con sus aliados tales como Ecuador y Bolivia, podemos encontrar diferencias entre los distintos regímenes. 

    Y no sólo eso. Importan mucho las decisiones que se vayan tomando a lo largo del tiempo, y las cuales irán determinando el rumbo del país. Venezuela no sólo es producto de un régimen económico condenado al fracaso, sino también de la suma de muchas decisiones que se han tomado, de muchas eventualidades que han ocurrido, de entornos que tienen que ver hasta con la geopolítica que ubica a México y a Venezuela en contextos muy diferentes. 

    Los recursos naturales son, valga la redundancia, el recurso idóneo para sostener una dictadura. Dichos recursos están comenzando a escasear en México. 

    Si bien, la realidad actual de México se parece a la de Venezuela antes de Hugo Chávez (en medio de un gobierno muy corrupto y desacreditado), también es cierto que el gobierno chavista gozó de una gran abundancia de recursos naturales para sostener su régimen populista, y también es cierto que Chávez, a diferencia de López Obrador, fue un militar que llevó a cabo un golpe de Estado frustrado y por el cual fue encarcelado. Los recursos naturales son, valga la redundancia, el recurso idóneo para sostener una dictadura. Cuando un régimen obtiene recursos por este medio y no por medio de los impuestos, tiene menos incentivos para sostener un régimen democrático que rinda cuentas. 

    Mientras que Venezuela encontró en el oro negro una buena fuente para sostener un régimen autoritario, en México se busca, ante la escasez de petróleo, buscar otras alternativas de ingreso como aumentar los impuestos y ampliar la cobertura (no es que hayan querido ser buena onda con nosotros al hacer mucho más fácil el pago de los impuestos en los últimos años), lo cual deja patente, como ocurre en Cantarell, que los recursos petroleros de México se están agotando y que es necesaria la inversión privada para extraer el petróleo desde aguas someras. 

    Quitarle la autonomía al Banco Central es una condición necesaria para implementar un «gobierno chavista». El problema es que si López Obrador quisiera aspirar a eso (en dado caso que tuviera la intención, lo cual ignoramos), se encontraría con que no tiene los suficientes votos en el congreso. AMLO tendría que ostentar un nivel de aprobación al cual ningún presidente se ha acercado desde hace más de 30 años para arrasar en las elecciones intermedias y que así su partido gane las curules suficientes. 

    AMLO se expresa bien de Fidel Castro, pero también lo hace de Franklin Roosevelt, a quien menciona constantemente en sus discursos.

    El discurso de AMLO suele ser muy ambiguo. Mientras que los opositores más férreos están muy preocupados por lo que podría ser la «venezolización de México», muchos de los más radicales titubean al considerar que López Obrador se está «haciendo muy a la derecha» al aliarse con hombres de negocios, algunos de los cuales han sido cercanos a Carlos Salinas.

    López Obrador no apoya públicamente al régimen de Venezuela ni tampoco lo condena, aunque dice que sí se han h echo algunas cosas bien al tiempo que ha criticado que Maduro se haga de prisioneros políticos y considera que Leopoldo López debe ser liberado. AMLO se expresa bien de Fidel Castro, pero también lo hace de Franklin Roosevelt, a quien menciona constantemente en sus discursos. Habla del socialista Cárdenas, pero también del demócrata (frustrado) Francisco I Madero. Lo mismo ocurre con su propuesta de desarrollo, mientras que en algunos ámbitos aspira a la intervención estatal, también habla de la participación de la iniciativa privada.

    Cuando veo en una misma mesa a López Obrador sentado junto con empresarios junto con simpatizantes venezolanos, lo que recuerdo más bien son esas puestas en escena de los regímenes priístas en un alarde de pragmatismo intentando amalgamar a todos los sectores para ganar legitimidad y mantenerse como partido hegemónico. Más que ver a Chávez, veo a un López Obrador más parecido al PRI de entre los años 50 y principios de los  80 con la diferencia del carisma del líder que sostiene un discurso populista, y unas instituciones (como referí al Banco de México) que no le permitirían establecer del todo un régimen como el de aquellos años.

    Yo, como muchos, tengo mucho escepticismo por este líder que mueve a las masas y algunas propuestas suyas me parecen muy preocupantes; también veo con mucho recelo su mesianismo e intolerancia. Que pueda no parecerse a Chávez no significa que no puedan existir riesgos (los cuales también son difíciles de predecir), ni que pueda a meter al país en un serio problema sin haberse parecido nunca a Venezuela. Pero creo que aventurarse a comparar a su eventual gobierno con el de Chávez y Maduro es una aseveración muy precipitada, y en muchos casos, emitida desde la parcialidad. Es válido alertar sobre las similitudes (el mesianismo, el nacionalismo), pero también hay que hablar de diferencias y contextos. 

    Los humanos somos muy complejos para hacer pronósticos sobre nosotros mismos. Más complejo es hacerlos tomando en cuenta la ambigüedad de un discurso ambiguo dentro de contextos externos y  relaciones de poder en las cuales se sostiene este tan interesante pero odiado arte de hacer política.

  • Todos contra López Obrador, Plan B

    Todos contra López Obrador, Plan B

    Todos contra López Obrador, Plan B

    Había advertido que el «escándalo» de Eva Cadena no iba a perjudicar mucho a López Obrador, básicamente porque la insistencia del PRI y del PAN ante un hecho que, ciertamente reprobable (y que ellos repiten constantemente dentro de sus organizaciones), daría la apariencia de que la «mafia del poder» está urgida de tumbar a López Obrador. Tampoco parece haber surtido mucho efecto que se hablara mucho de la crisis de Venezuela y que el Gobierno Federal tomara una actitud «más proactiva» denunciar el atropello de los derechos humanos en ese país para así advertir de forma tácita lo que ocurriría si López Obrador ganara.

    El problema es que para criticar hay que tener autoridad moral y en ninguno de los casos esto existió. Ver al PRI criticar a López Obrador por recibir moches es algo cómico cuando menos, y ver al gobierno denunciar y presionar a Venezuela cuando en México tenemos muchísimos problemas sin resolver puede llegar a ser algo indignante. 

    La encuesta de El Financiero (que generalmente no es muy complaciente con López Obrador) demostró el resultado de sendas campañas: parece que le hizo ni lo que el viento a Juárez. López Obrador sigue en el primer lugar de las preferencias. A pesar de los errores que ha cometido, López Obrador sigue allá arriba. 

    Frente Amplio Opositor
    Fuente: El Financiero

    Por eso es que ha surgido el Frente Amplio Opositor, una alianza PAN-PRD rumbo al 2018, la cual se ha vendido como un frente contra el PRI cuando en realidad la prioridad principal es López Obrador. Es obvio que se insiste que es un frente contra el partido en el poder porque de esta forma aspiran a ganar mayor legitimidad. Pero dicha legitimidad está en duda al ver que han tenido la desfachatez de amagar con incluir al Partido Verde (al cual parece que el PRI despreciará porque ya no es tan rentable) en dicho frente. 

    Había comentado que para que una alianza así funcione necesitarían postular a un candidato independiente de renombre y que no se le vincule con los partidos que conforman dicho frente. Y así es a juzgar por la encuesta de El Financiero, porque si bien López Obrador va a la cabeza, lo cierto es que le gana y no por mucho a dos candidatos grises e insípidos como lo son Margarita Zavala y Osorio Chong. Un candidato que logre contrastar con lo común, que se le vea ajeno a la desacreditada clase política, podría ser una muy dura competencia para AMLO. 

    Me pregunto cuál sería la postura del PRI, porque después de ver que lograron ganar con estrecho margen el Estado de México dividiendo a la oposición, podrían pensar que no todo está perdido rumbo al 2018. Me pregunto si por debajo del agua preferirá aceptar la derrota en beneficio de dicho frente para que abandonado el poder no pierdan sus intereses, o bien, decidirán contender esperando dividir a los dos actores (a MORENA y al frente) para así retener la presidencia (lo cual se antoja muy difícil pero no imposible). 

    Dentro de la iniciativa también se percibe desesperación. Tenemos que señalar la incongruencia ideológica que representa esa alianza, ni en lo social ni en lo económico existen las suficientes coincidencias. ¿Cómo le harán entonces para empatar sus agendas? ¿Cómo podrían conciliar intereses quienes representan a polos opuestos dentro de debates tan candentes como el matrimonio gay, entre quienes entienden al humano de forma binaria (hombre, mujer, papá, mamá) y entre quienes promueven el género como producto de construcciones sociales? 

    Entiendo que haya casos donde, por medio de una estrategia pragmática, facciones que son muy diferentes entre sí creen una alianza para evitar un mal mucho mayor. Así sucedió con la alianza que forjaron Roosevelt, Churchill y Stalin contra Hitler. Pero en este caso no se justifica. Aunque muchos coincidimos en que AMLO es una mala opción y que algunas de sus propuestas económicas son riesgosas, tampoco existe una amenaza tal (sobre todo si tomamos el estado actual de las cosas) que justifique una alianza en el cual diferentes facciones puedan prescindir de sus ideologías en aras de una empresa mayor. 

    Además, como lo he advertido, no es que a nuestros políticos no les preocupe tanto que México se «venezonalice» como se asegura, sino que tienen miedo de perder sus cotos de poder y sus intereses porque si en algo coincidimos es que López Obrador representa, de entre todas las opciones, la mayor irrupción dentro de la estructura política. Y eso se nota, porque aunque hablen de frentes contra el PRI, la batalla contra López Obrador se puede ver claramente desde cualquier ángulo.

    Naturalmente un frente opositor como éste puede cerrar la ventaja que tiene López Obrador, pero depende mucho de la estrategia de dicho frente. Si esto se configura, me atrevería a decir que ganará quien cometa menos errores estratégicos; porque si algo hemos aprendido es que nuestros políticos (tanto AMLO como los priístas, panistas y perredistas) son capaces de cometer, en un arranque de soberbia, errores impensables. 

    Y también debemos recordar que esta postura puede coexistir junto con la honesta preocupación que tienen otros actores sobre la figura de López Obrador (no todo el que critica al tabasqueño tiene un interés o una agenda oculta). Así, podremos ver cómo las críticas interesadas intentarán mimetizarse con aquellas críticas que sean más sinceras y válidas, lo cual obligará a quienes están interesados en la política saber cual es cual.

    La clase política hará todo lo posible para que no llegue López Obrador, moverán mar, cielo y tierra por mantener el poder y sus intereses.

     

  • Sabiduría en tiempos de Pictoline y PlaygroundMag

    Sabiduría en tiempos de Pictoline y PlaygroundMag

    Sabiduría en tiempos de Pictoline y PlaygroundMag

    Cuando veo alguna publicación de PlaygroundMag o Pictoline y la gente la asume como la verdad absoluta lo primero que hago es poner un grito en el cielo.

    La otra vez, los chavos de Pictoline publicaron una de esas atractivas infografías donde decían que los cerebros del hombre y la mujer eran iguales y se comportaba exactamente igual (posiblemente inspirados en la falacia posmodernista que insiste en que no existe diferencia entre sexos más allá de la anatomía). Me puse a investigar un poco en Internet en sitios más acreditadospapers, artículos de neurólogos y especialistas desmentían el dato. Pero esa afirmación era consideraba veraz por el simple hecho de que abajo en chiquito ponían una escueta fuente (que la gente nunca consulta). Basta con que pongan la URL de la fuente para dar el contenido de la infografía por cierto, sin molestarse siquiera a acceder a ella.  

    Posiblemente sea duro con los de Pictoline quienes intentan (no siempre con éxito) condensar y compactar información y conocimiento para que sea atractivo, porque que recuerde ellos son más bien diseñadores gráficos y creativos, y se pueden equivocar. Pero tal vez sí tenga que ser más duro con quienes consumen ese tipo de contenidos dándolos por sentado.

    Con PlaygroundMag, Upsocl y otros portales similares el problema es más grande, porque si con Pictoline puedo hablar de una falta de rigor en algunos de los casos (no son académicos o investigadores), en éstos otros pareciera haber una intencionalidad, posiblemente tenga que ver con su afán de generar tráfico (y hacer dinero con ello) antes que informar a la gente.

    En estos portales me he encontrado con artículos que dicen que los inteligentes suelen ser distraídos, se la pasan en las redes sociales, suelen consumir mucho alcohol o incluso suelen ser perezosos o procrastinadores (curiosamente se parece a su target). Lo curioso es que la mayoría de esos artículos citan como fuente a un paper que interpretaron muy mal o de plano no existe. No sé si sea a propósito pero tiene sentido: dile a la gente procrastinadora (que es la que más consulta las redes sociales y por tanto tienen más posibilidades de consumir tus contenidos) que su condición es característica en la gente con una inteligencia mayor. Así ellos se reafirman como inteligentes y ante ello le dan crédito al portal web y así lo consumen más y más. 

    Otro ejemplo: uno de estos medios se atrevió a «publicar» un estudio que decía que las personas más inteligentes son más altas y que por lo tanto si eras más alto la probabilidad de ser más inteligente era mucho mayor. Pero cuando uno consulta la fuente dicha información, uno se da cuenta que ignoran la correlación principal (porque le quitaría impacto a la nota). El estudio en cuestión decía que la gente que tiene una buena alimentación (como ocurre en los países desarrollados) suele ser más alta (derivado de su buena alimentación) y más inteligente (también como consecuencia de la buena alimentación). Es decir, en realidad la correlación entre altura e inteligencia no implicaba causalidad, sino que, por el contrario, la altura y la inteligencia tenían correlación con la alimentación.

    Pero naturalmente si el encabezado fuera «las personas que tienen una buena alimentación en edad temprana son más inteligentes» (lo cual sucede con casi todas las personas que no viven en condición de pobreza) no hubiera ganado tantos likes ni tantos clics en los banners de publicidad.

    De esta forma, aprovechando el poco rigor que la gente utiliza para consumir contenidos, se podría por medio de estos portales inculcar ideas, agendas o incluso posturas políticas en beneficio de alguien o algo. No importa que se ponga la fuente al estudio que se malinterpretó (de todos modos nadie la va a consultar o se verán disuadidos o intimidados por las enormes cantidades de texto que los papers tienen). 

    En tiempos de Internet está muy de moda (y en la mayoría de los casos la intención es buena) condensar y organizar el conocimiento para mostrarlo en videos animados e infografías. Incluso ya hay videobloggers que intentan acercar el conocimiento filosófico al usuario común. Eso no me parece malo y a muchas personas las puede acercar a distintas fuentes de conocimiento y despertar su curiosidad; pero a la vez también es de alguna forma sintomático de que hemos perdido progresivamente la capacidad de investigar y buscar la sabiduría esperando que alguien más nos la muestre en un formato empaquetado y colorido. La sabiduría es algo que el individuo tendría que aprender a buscar por sí mismo como producto de la curiosidad y la ambición de alimentar su cultura y su espiritualidad; y por lo tanto, como todo lo que vale la pena en la vida, eso implica un esfuerzo, un esfuerzo que cada vez menos gente está dispuesta a llevar a cabo.

    Las tecnologías deben, sí, ayudar a acercar la sabiduría y el conocimiento a la gente. No deberían, en cambio, suplir la tarea que el individuo debe hacer por sí mismo para cultivarse. Y esto no siempre es culpa de dichas tecnologías, de hecho posiblemente no lo sea en la mayoría de los casos, sino de los individuos que no están dispuestos a hacer un esfuerzo por informarse bien y aprender.